Cullen

Estaba en el vestuario cambiándome de ropa. Aun me dolía el trasero debido al golpe que me había dado al intentar saltar el potro.

El Entrenador Clapp habia sido muy comprensivo y no me habia obligado hacer demasiados ejercicios al ver que yo podría ser una campeona paraolimpica.
-No se puede tener todo en esta vida.-me comentó al ver como hacía estériles esfuerzos por subir una cuerda.
"Pongame delante de un vampiro, ya vera".

Aun a pesar de mi pequeño fracaso en gimnasia, el resto del examen fue muy bien. Demasiado bien. Primaria. Leslat tenía razón y si eso era lo que se daba en el instituto, yo estaba a años luz de todos ellos. Mi nivel estaba muy por encima de ellos, aunque eso estuviese mal decirlo, ya podía haber entrado en la universidad directamente. Esperaba, y era mucho esperar, que me metiesen en el último curso y pudiera irme de este pueblo un año antes. Eso eran muchas esperanzas.
De todas formas yo ese día tenía muchos motivos para estar alegre.
En primer lugar estaba alegre, porque en mi primer día de estar en Forks, el sol se habia dignado al salir. Casi chille de alegría cuando abrí la ventana y vi el cielo azul con nubes blancas y el sol en todo su esplendor en lo alto del cielo.
No estuve tan alegre cuando fui a desayunar y el frigorífico estaba vacío. Esa tarde tendría que hacer la compra.
Me puse de mal humor cuando Charlie me llevo al colegio en el coche patrulla en la parte trasera. Parecía una delincuente.
Me deprimí cuando vi el instituto. No se parecía en nada a los institutos de las grandes ciudades. Eso lo sabia hasta yo, que nunca habia pisado uno.
Eso parecía un gimnasio grande y no tenia ambiente de instituto. ¿Donde estaba el guarda de seguridad? ¿Donde estaba el control antiarmas? Allí podría llevar a "Hecate" en la bota y empezar una matanza, que nadie me lo iba a impedir. Menos mal que mi locura era sana.
-Ahora vais a ser 358 alumnos, Bells-comento Charlie alegremente- Ya veréis. Seréis como una gran familia.
-Yupi-musité. Esperaba que no me hubiese oído.
Cuando entré en secretaria acabe por hundirme mas. Una señora de unos cuarenta años, regordeta y cabello rizado pelirrojo y espeso empezó a mirarme con mala cara en cuanto entre por la puerta, para luego cambiarla y dedicarle a Charlie una sonrisa de oreja a oreja.
-Bueno días, jefe Swan-le dedico sonriente la secretaria-Supongo que habrá venido por lo del examen de Isabella, ¿No?
"Bella", le recordé mentalmente
-Tenemos muchas ganas de que su Isabella entre en el instituto-le sonrió mientras me lanzaba una mirada envenenada-Ya vera, la trataremos como una hija mas. Aquí somos todos una gran familia.
"Y yo soy la oveja negra", suspire para mis adentros.
-A propósito-dijo a mi padre señalándome a mí- ¿Que ha hecho esa pequeña delincuente? Seguro que es una niña mimada que va de rebelde y se dedica a alterar el orden publico. Los reformatorios de este país están llenos de chicas como ellas.
Charlie bajo la cabeza, avergonzado.
-Señora Cope-señalo Charlie-Ella es Isabella, mi hija.
Los ojos de la señora Cope se salieron de sus orbitas.
-Perdone Jefe Swan, pero usted no mencionó que su hija Isabella hubiera estado nunca en un reformatorio.
Charlie se quedo un poco atónito y se lo tuvo que pensar antes de decir algo.
-Mi hija nunca ha estado en ningun reformatorio, que yo sepa- Charlie no sabía donde mirar de la vergüenza. Me limité a negar inocentemente.
Me miró con reproche. Como si quisiera decirme: " Mira que te dije que te pusieses otra cosa"
Si me iban a juzgar por mi ropa, íbamos de mal en peor.
Iba vestida de negro como era ya costumbre en mí. Llevaba mis típicos vaqueros negros y mis botas martin. Mi camiseta negra de cuello barco tenia el dibujo de un pentagrama y como era muy larga me puse un cinturón para que pareciese un vestido.

Para no pasar frío, me había puesto una camiseta negra de tirantes. Me había pintado la raya de los ojos y me había hecho dos trenzas para que el pelo no me molestase. Por supuesto llevaba mi cadena entre la cintura y mi muslo. El colgante era más que obvio que lo llevaba. Se había convertido en un tatuaje en mi piel.
Tampoco era un "look" tan indecoroso para que la gente me dijese esas cosas. Seguramente yo era mucho mas educada que las típicas niñas que vestían de marca.
-Dios nos coja confesados-suspiró la Señora Cope-Siéntate ahí -Me señaló de malas maneras una sillas que estaban en secretaria-El señor Banner vendrá enseguida a buscarte.
Me senté resignada. Había pasado de ser la angelical hija del respetado jefe Swan a la gamberra anarquista numero uno.
-Animo y demuestra lo que vales-Me dijo Charlie a modo de despedida.
Sonreí.
Un hombre bajito de mediana edad entro en la secretaria:
-Isabella Swan-me nombró
La señora Cope, que tenía la vista fija en los papeles aparentemente ya que debajo de ellos tenía una revista de moda, se limitó a señalarme con el dedo sin despegar sus narices de los supuestos papeles.
El profesor Banner me miro uno pudo sofocar un pequeño grito al verme. ¿Tan horrible estaba? ¿O en este pueblo no admitían que una persona fuese monocromática?
-Madre mía, muchacha-Respiró- ¿No sabes que esta prohibido hacer apología de cultos satánicos? Eso que llevas en la camiseta es para invocar al demonio-Señaló mi pentagrama asustado.
Hasta ahí habíamos llegado.
-Señor Banner, permítale que le corrija- Dije con tono educado e inocente-El pentagrama no sirve para invocar al demonio, si no para proteger a la persona de este cuando aparece y no le afecte con su magia negra.
Aquella pequeña lección de demonología no le hizo mucha gracia.
-Vaya, Señorita Swan, ¿se cree usted muy lista?-Replicó irónicamente-Ya veremos lo lista que es usted cuando tenga que enfrentarse a unos conocimientos de verdad.
Abrió una sala que estaba completamente aislada y en la que solo había mesas y sillas.
Me senté y el profesor Banner me dio el examen.
-Tiene usted cuatro horas para hacerlo-me explico-pero algo me dice que usted no las va a necesitar. Lastima que no haya algo más bajo que primero, pero nuestra obligación es admitirla en el instituto. Solo espero que usted no aletargue el curso de conocimientos que puedan llevar el resto de sus futuros compañeros-Sonrio cruelmente.
"Menudo cretino"
Miré el examen con cierta desgana y comprobé que me resultaba fácil. Muy fácil. Demasiado fácil.
Historia. ¿Que no le iba a poder a contar yo que Leslat no me hubiese contado? Convivir con un vampiro que había vivido más de quinientos años tenía sus ventajas.
Biología. ¿Ciclo de Krebs?, Esto era de primaria. Cada día quería más a Leslat.
Literatura. Me pasaba todo el día leyendo.
Matemáticas, física, química, arte, francés, español...Ya tenía el examen aprobado.
El señor Banner tenía razón y las cuatro horas me sobraban. Sonreí malignamente mientras me imaginaba la cara que pondría al corregir el examen. Seguramente pensaría que me había ayudado el diablo.
Me puse de muy buen humor y empecé hacer el examen con muchas energías. En hora y media lo acabe.
Busque al profesor Banner que me miro malignamente.
-Esta tarde tendrá los resultados. Ahora vaya al gimnasio donde le espera el entrenador Clapp.
Lo de la gimnasia era otra cosa pero yo ya no estaba preocupada. Me encantaría ver las caras de tontos que se les quedarían al Señor Banner y a la Señora Cope al corregir los exámenes. Así dejarían de cuchichear sobre mí.

Mientras me ponía mi camiseta y me ataba los cordones, descubrí que estaba silbando. Estaba de mejor humor del que me había supuesto. Por lo menos ya no iba a estar en primero y tendría que quedarme cuatro años encerrada en Forks. Aunque eso significaba que no estaría en la misma clase que Jacob. Me dio algo de lastima ya que Jacob era un buen chico y era una de las personas que mejor me habían recibido en este pueblo. Más bien, la única que me había recibido con los brazos abiertos. Me encogí de hombros al pensar que en este pueblo podía haber gente igual de amable como Jacob y además me acordaba de lo que paso en la carretera-antes del intento de asesinato de "Rayo Mcqueen"- y se me hizo un pequeño nudo en el estomago. No quería tener problemas con él y tenía que bajarle de las nubes antes de que se hiciera ilusiones de verdad. Entonces, si pagaría caro mi error.
Ya me encargaría de Jacob más tarde, ahora tenía que ir a casa y empezar a hacer una lista con todo lo que había que comprar. Después haría la comida y por la tarde volvería al colegio a por mis resultados y después...ya improvisaría. Empezaba a hacerme a la idea del círculo vicioso que sería mi vida a partir de este momento. Suspiré y me dispuse a salir del vestuario.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando al salir del vestuario me encontré a una multitud de chicos, aproximadamente de mi edad esperándome. Me quedé con la boca abierta. Desde luego no me lo hubiera imaginado en mis sueños. En sus caras podía ver la mezcla de expectación y curiosidad que levantaba alguien que habia llegado nueva y levantaba polémica, como mínimo. Me sentí como una estrella de cine. Algo cohibida e intimidada.
-Hola-susurré a pesar de que se me había quedado la garganta seca y me había apoyado en la pared para tener un sustento.
Uno de los chico-Alto, rubio con el pelo de punta, ojos azules y expresivos y cara aniñada-fue el primero que me saludó. Parecía el líder del grupo o algo así:
-Bienvenida a Forks-me sonrió, tendiéndome la mano-Espero que ese amargado del profesor Banner no te haya puesto el examen muy dificil y estés con nosotros, Isabella Swan.
- Bella-le corregí
Vaya, me estaban esperando.
Pareció cohibido durante unos segundos, pero luego volvió a sonreírme.
-Bueno yo soy Mike Newton-se presentó y luego empezó a decir una retahíla de nombres de los cuales solo me quede con algunos como Eric York, un chico muy alto de pelo negro grasiento y con granos que tenia pinta de ser el típico miembro del club de ajedrez, Tyler Crowley, un chico muy moreno de piel que me miraba como si fuese la niña de sus ojos y lanzaba miradas asesinas a Mike, Ben no me quedé con el apellido, pequeño y tímido...Y luego entre las chicas, me presentó a una pequeña de pelo rizado castaño que respondía al nombre de Jessica. Me sonrio pero algo me decía que era muy falsa, una castaña clara muy alta llamada Angela que me sonrió muy tímidamente, me pareció muy calmada y me dio la sensación que me iba a llevar muy bien con ella, una rubia con unos ojos grises muy salidos que me miraba como si me quisiesen apuñalar. Me pareció entender que se llamaba Lauren y lo primero que quise preguntarle era que le había hecho en su vida anterior para que me mirase así.
-Encantada de conoceros a todos-contesté cortésmente.
La chica de pelo rizado se acerco a mí y me agarró del brazo obligándome a andar con ella.
-Bueno Bella-me dijo muy amablemente-No nos conocemos pero he oído hablar tanto de ti que te considero entre mis mejores amigas-La miré incrédula-Si tienes algo que decir o te ocurre cualquier cosa no dudes en acudir a mí-con eso me estaba dando a entender que si me ocurría algo, ella sería la ultima persona a la que se lo contaría- Como ya es la hora de comer, te vendrás con nosotros y así por lo menos conocerás las instalaciones. La comida no es muy buena, pero eso tiene la ventaja de que no engordaras, aunque tú sí necesitas coger unos kilos-Me miró algo despectiva-¿No te habré ofendido? No quiero decir que seas fea-en realidad si lo quería decir, pero como yo lo tenía asumido, no me importaba que me lo dijese. Además ella tampoco era "miss mundo"- lo que pasa que serías mucho más guapa si cogieses cuatro o cinco kilos, nada más. Creo que voy a ser tan sincera que algunas veces me mandaras muy lejos. Espero que no te importe.
-Desde luego, Jessica-No quería ganarme enemigos tan pronto comentándole que a mí su permanente me parecía anticuada.
Sonrió-aunque no me pareció una sonrisa muy amigable-y me fue empujando hasta la cafetería seguida de todo el rebaño humano que se había congregado tras la noticia de mi llegada. ¡Que bien funcionaba la comunicación en pueblos pequeños!

Jessica me recordó a un muñeco de cuerda de todo lo que hablaba. Solo que a ella parecía que no se la acababa nunca. En un minuto me había contado todo sobre los profesores, personal del colegio, alumnos y clases. Para entonces estaba en la cola de cafetería intentando decidirme entre la lasaña o los entremeses. Ninguna de las dos cosas tenía muy buena pinta. Jessica era muy persistente y no se callaba ni debajo del agua. Disimuladamente mire hacia atrás y vi a Angela resoplar disimuladamente. No pude evitar dirigirle una sonrisa de comprensión. También vi como Mike y otro chico-me pareció que era Tyler-me miraban el culo de forma muy poco disimulada. Me empecé a enrojecer de vergüenza y de rabia y no se me ocurrió otra cosa que quitarme mi anorak y atármelo a la cintura para que a los salidos se les acabase el espectáculo. Era eso o empezar a liarme a guantazos.
"Es demasiado pronto, Bella"
Acabe por decidirme por la lasaña y una manzana y me fui directa a sentarme a una mesa que estaba en el fondo en una esquina y vacía. Con la cantidad de gente que habia no entendía porque esa mesa estaba vacía. Iba a dejar la bandeja cuando alguien me llamó con voz alarmada.
-¡Bella, ahí no!-la voz de Mike parecía asustada.
El corazón salto de mi pecho del susto que me habia pegado Mike.
Cuando me di la vuelta todos me miraban como si hubiera hecho algo terrible o realizado una hazaña para el libro guinness.
-Pero...-empecé a balbucear porque no entendía nada-...si esta vacía.
-Bella, siéntate aquí-Me ordeno Jessica señalándome una silla a su lado. Parecía asustada.- Por favor.
Resignada me moví y me senté en el sitio que me había dicho Jessica. De repente toda la mesa se quedo en silencio. Nadie se atrevía a hablar.
¿Que pasaba con esa mesa que todo el mundo la temía? ¿Estaba encantada? Tenía que saberlo.
- ¿Que pasa con esa mesa?-Quise salir de mi ignorancia. Si habia que tenerla miedo, por lo menos que tuviese una base racional.
Se miraron unos a otros sin atreverse a hablar. Parecía un tema tabú. Al final Mike se atrevió a hablar de mala gana. Se le trababa la lengua y no encontraba las palabras.
-Esa mesa es donde se sientan los Cullen-Logró articular palabra.
"¿Y eso es todo?", pensé para mis adentros. Casi me sentí decepcionada por la respuesta. Otra vez esos Cullen. Esto me estaba empezando a recordar a una película de la mafia y los Cullen fuese un clan. Después me acorde del flamante volvo y pensé que a lo mejor la reacción de Billy contra los Cullen no era tan exagerada .Si el resto de la familia estaba tan pirada como Edward Cullen, la reacción lógica era que la gente se alejase de ellos.
-¿Está reservada?-Pregunte un poco incrédula.
-Digámoslo así- Mike quiso dar por zanjado el tema.
-Pero parece que hoy no han venido...-aun estaba divagando.
-Da igual, Bella-Resoplo Jessica. Parecía que se exasperaba de tener que explicar algo que para ellos era tan obvio- Ellos de alguna manera u otra sabrán que alguien se han sentado en su sitio. Y no les gustara nada. Creeme si te digo que si quieres acabar bien el curso, no te metas en problemas con ellos.
No pude evitar reírme para mis adentros.
-¿Por que? ¿Acaso muerden?-No debí decir eso. De repente un escalofrío recorrió mi espalda.
"Solo es un acto reflejo", pensé para tranquilizarme.
Mike sonrió levemente.
-No creo que lleguen a tanto-Se encogió de hombros.
Decidí dejar pasar el tema.
La gente también dio por sentado el asunto y entonces volvieron al tema estrella del día. En otras palabras: Yo.
Me preguntaron porque no me había quedado en Phoenix con mi madre, si me gustaba Forks, cuales eran mis hobbies, si en Phoenix se vestían como yo...Y yo intentaba contestar a todas con la mayor diplomacia posible y sin dar muchos detalles.
-Entonces ¿Es cierto que esta es la primera vez que pisas un instituto?-Me pregunto una chica bajita, menuda y rubia que yo entendí que se llamaba June, muy asombrada.
-Sí, así es-musite y les conté mi pequeño cuento de mi viaje por Europa con mi madre fotógrafa y como harta de no darme una vida muy cómoda me mando a Forks con mi padre. Todo el mundo estaba asombrado y me empecé a sentir como Ulises contando su odisea.
Paré de hablar cuando vi entrar al profesor Banner y menciono mi nombre.
-Isabella Swan-me llamó-Tengo los resultados de su examen.
En su rostro se debatía el desconcierto, la sorpresa y cierta decepción. Mis labios dibujaron una sonrisa. El examen habia salido muy bien.
Abrí el sobre que me entrego. Como suponía todo muy bien y si no hubiera sido por la nota de gimnasia hubiera sido perfecto.
En literatura, biología, historia, español y francés habia conseguido un 99% de la nota; en arte, matemáticas , física y química habia conseguido un 90% y bueno en gimnasia habia conseguido un triste 60%-nota mínima para aprobar-y eso me había bajado mi genial media a un 91,5%. No estaba mal. Nada mal.
-Un examen extraordinario, señorita Swan-Admitió el señor Banner- Tiene usted mas nivel que el curso que va a estar, pero me temo que las normas del centro no me permiten subirla de nivel. Por lo que tendrá que quedarse en tercero. El lunes la veré en biología. Disfrute del fin de semana.
Los vítores de mis compañeros no me dejaron entristecerme por el hecho de tener que quedarme dos años en Forks. A lo mejor no era tan malo como suponía.
-Es extraño-le oí susurrar para el mismo-ha sido unas calificaciones magnificas...que yo sepa solo los Cullen...
Desconecté de sus pensamientos cuando menciono ese nombre.
Sonó la campana y todos tuvieron que volver a clase quedándome en cafetería yo sola con Mike, que me sonrió con unas intenciones no muy claras.
-Te felicito por tu examen-Me comentó
-Gracias-me limite a contestar-Oye Mike, no es por sonar borde y no es que yo te quiera echar pero...-Nada mas lejos de la realidad- ¿No tenias que estar en clase?
-Sí-Me miro algo avergonzado- Pero como es viernes y me aburro en clase de biología. Además se que todavía no tienes coche, puedo llevarte en mi coche hasta tu casa. ¿Te llevo?
Mi primera reacción fue negarme, pero estaba cansada y lo que menos me apetecía era andar tres kilómetros hasta casa. Era eso o esperar a Charlie y su coche patrulla.
-Si eres tan amable- Me hice la inocente mientras veía como la sonrisa de Mike adquiría un toque poco inocente.
"Como se te ocurra tocarme, te tiro del coche en marcha y ya pensare si te atropello"

Mike me dejó en la puerta de casa, le di las gracias y me baje.
-Bella, espera un momento-me llamó.
-¿Sí, Mike?-me estaba empezando a impacientar. Me había puesto nerviosa en el coche con sus intentos de mover su mano a mi pierna e intentarme alejar de él.
-Esto...he pensado en hacer una fiesta para darte la bienvenida...vamos si tú quiere-Vaciló.
-Ah-me quedé atónita. La verdad, que lo que menos me apetecía es que alguien me hiciese una fiesta por haber entrado en un pueblo que para mi era poco menos que el infierno. Odiaba las fiestas- Bueno en realidad, nunca habia celebrado ninguna fiesta y tampoco asistido a ellas- y sobre todo odiaba ser el centro de atención. Solo la promesa que le hice a Leslat hizo que me lo pensase. Además tenía que empezar a hacer un poco de vida social si quería integrarme bien en este pueblo.
"No tientes al destino, Bells. Las cosas te están saliendo mejor de lo que pensabas."
-Me parece muy buena idea- Le conteste a Mike con un entusiasmo que estaba lejos de sentir.
Mike parecía que no me escuchaba y pronto descubrí el motivo de su distracción. El muy pervertido me estaba mirando el pecho con mirada penetrante. Y eso que no llevaba escote.
"No mires tanto, que no es que tenga el pecho escondido, es que tengo lo que estas viendo, ¡cerdo!"
-Mike-Le llame al orden de forma seca y cortante- Cuando te hable me gustaría que me mirases a los ojos ¡Que los tengo mas arriba!
Agito la cabeza, asustado por mi tono y volvió a la realidad o por lo menos a mi realidad. La suya, no sabía exactamente donde estaba. Bueno, sí lo sabía.
-Pásame a recoger a las ocho-le dije al ver que no hablaba.
"Y con las manitas quietas".

Después de hacer una buena compra-por lo menos para un mes ya que la casa se habia quedado vacía de todo comestible-y ordenarla en el frigorífico, decidí que ya era hora de dar señales de existencia a mi otra parte de mi familia y decidí llamar a Leslat. Era mas tranquilo que Renee y necesitaba de su alegría contagiosa. Marqué su número y descolgué.
Enseguida me salió su dulce y melodiosa voz al teléfono.
-Bells, preciosa. ¡Ya era hora de que llamases!, Tu madre estaba como un basilisco.
-Leslat...-susurré. Aquellas palabras, aunque superficiales, hicieron en mí el efecto de un rayo de sol al entrar en una ventana oscura. Cuanta calidez podía desprender alguien tan frío en apariencia.
-Me echas de menos, ¿verdad?-supuso-No te preocupes. Ya falta menos para que nos veamos. Bueno cuéntame que has hecho hasta ahora.
Empecé a contarle como tenía la casa Charlie y mis arreglos en ella
-Pobre Charlie-se compadeció-Necesita una mujer. Ahora que lo pienso,… el otro día me encontré unas hermanas gemelas muy guapas...
Le corté antes de que se fuera por las nubes y seguí contándole la cena con Billy y Jacob y el atropellamiento que casi sufrí por el pijo del pueblo
-¿Como se llama y donde vive?-pregunto aparentemente enfadado, pero yo ya sabía que era lo que se escondía tras esa apariencia. Me limité a reír- Es para romperle las piernas.
-Se llama Edward Cullen y no sé donde vive. Pero de ese-siseé-me encargo yo. En cuanto le pille, le voy a hacer unos pequeños apaños a su Volvo.
-Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja ¡Eres muy cruel, Bells!-me regañó travieso-¿Acaso no sabes que hay dos cosas que nunca puedes tocar a un tío: Los huevos y los coches?-Se rió mas fuerte- Tú déjame a mí que le pegue una paliza.
Sonreí al imaginarme la cara del pobre Edward al ver como un vampiro entraba en su cuarto y le decía cuatro cosas. Pagaría por ver ese espectáculo. Casi me dio pena. Casi.
Continué contándole el primer día de instituto, de mis nuevos compañeros y de como habia barrido en el examen de ingreso.
-Eres demasiado lista para ese instituto, Bells.
-Entonces deja que vuelva contigo a cazar vampiros-supliqué.
No coló.
-Nada de nada, señorita-se rió-Bells-se puso más serio-Me lo prometiste, ¿Recuerdas?
Asentí resignada. El tenía razón, Forks era tan aburrido que ni siquiera los vampiros me molestaban en sueños. Era horrible.
Para que se me pasase la depresión, le conté la impresión sobre mis nuevos compañero llegando a la conclusión que todos-salvo excepciones-me habían parecido muy hipócritas.
-Es un pueblo pequeño, Bells-me recordó- No puedes esperar nada de unos chicos que nunca han salido de ahí. La gente no suele ser tan comprensiva y abierta de mente como lo podemos ser tú o yo.
Terminé contándole lo de la fiesta y por algún extraño motivo pareció que le gustaba la idea.
"Cosas humanas", recordé que me había dicho.
-Como eres nueva en esto, te voy a explicar ciertas normas que tienes que cumplir...
-Vale -le interrumpí. Sabía muy bien lo de las normas- Leslat soy nueva en eso de las relaciones públicas, pero algunas costumbres son universales.
-¿Entonces no hace falta que te cuente el cuento de "La cuevita y la serpiente de un solo ojo"?-preguntó divertido.
-¡NO!-grité. Leslat y sus charlas hombre-mujer.
-Es que este tiene una pequeña variante, Bells-siguió contando- Ya sabes que los niños tienen una pequeña serpiente que tiene un ojito que le gusta mucho explorar una cueva que tienen las niñas y en cuanto les llega una pequeña señal, estas serpientes se lanzan como posesas a hacer excursiones de espeología y si van a lo loco luego esto puede traer sorpresas muy poco agradables. Pero para eso se inventó unas caperuzas de látex muy útiles que se ponen en la serpiente...
-¡La moraleja, Leslat!- Ese cuento lo tenía un poco visto
- Expediciones de espeología con gomita o si no cierra la cuevita, Bells-me advirtió muy serio- Que Charlie no esta preparado física ni mentalmente para ser abuelo y yo soy muy joven para ser tío abuelo.
"Lo que tú digas"
-No te preocupes, Leslat-le tranquilicé-Esa cueva va a estar cerrada mucho tiempo. Aquí no hay nadie que me atraiga lo suficiente para hacer algo de lo que me pueda arrepentir toda mi vida.
-Eso dices ahora-musitó-¿Que pasa con ese Mike Newton?
Solo de mencionar el nombre tuve un acceso de nauseas.
-Cueva cerrada por obras-Bromee.
Se rió con ganas.
-Pues si que debe ser repulsivo el chaval-Me comento todavía riéndose-Casi me da pena y me arrepiento de querer darle una paliza.
-Arráncale la cabeza de cuajo-supliqué.
Se rió aun más.
No me di cuenta del tiempo que estuve hablando con él, pero me hizo feliz.
Me contó la bronca que había tenido Renee con Phil, por dejar pelos en el baño y después se despidió de mí, recordándome que pronto le vería.
-Procura no sufrir ningun percance. Me extraña que solo hayas sufrido un intento de atropello. Y apunta los nombres, direcciones y matriculas de todo el que te caiga mal que cuando llegue ya me encargare de hacerles una pequeña visita...-hizo como si se lo tuviese que pensar-Tenemos a un salido y un pijin...Bells, con eso no tengo ni para empezar.
Me reí con ganas y con mucho pesar le colgué.

Tardé un rato largo en decidir que ponerme-algo raro en mí-ya que nunca habia estado en ninguna fiesta y no sabía exactamente que ponerme. Por otro lado tampoco es que tuviese mucha variedad y en el armario de Forks, aun menos, ya que el resto de mi ropa estaba en una maleta de Phoenix, preparada para que Leslat la trajese.
Al final me decidí por una camiseta de tirantes negra con un dibujo de Setsuna, el protagonista de un comic japonés llamado "Angel Sanctuary", curándose las heridas. Si me gustaba tanto Setsuna era porque el color de su pelo me recordaba al de otra persona.
Me puse unos pantalones negros-color ya típico de mí- con dibujos de alas de angeles y por primera vez me atreví a ponerme unas botas de tacón alto.
Me puse mis falsas mangas y como complementos de bisutería, llevaba unos pendientes de plata con la forma del pentagrama, unas pulseras negras y por descontado mi colgante favorito.
Antes de vestirme y ducharme, había preparado la cena a Charlie, que constaba de ensalada y filetes a la plancha. La era del "Colesterol y las grasas saturadas" habia llegado a su fin en esta casa.
Cuando baje, Charlie ya estaba en la cocina mirando con extrañeza el bol de la ensalada como si fuese comida para conejos. Por la expresión que tenía su cara, sabía que aquello no le gustaba mucho.
Me senté y empecé a servir la comida. Le puse dos filetes pequeños acompañado de una gran cantidad de ensalada. No le gusto nada y estuvo toda la cena de mal humor.
-Que sepas señorita que el toque de queda es a las dos-Me miro enfurruñado.
Tenía que fastidiarme de alguna manera para vengarse de que no le dejase comer otra cosa que ensaladas, a pesar de eso estaba muy contento de que hiciese vida social con humanos.
De repente, me acordé de algo.
-Papá-No sabía por donde empezar-Ayer cuando estaba mirando el correo, encontré varias paginas de un periódico de Chicago que hablaba de unos asesinatos...
Charlie me miro mientras masticaba la lechuga con mucha fruición y cuando termino me contó algo:
-Aun no estoy seguro de lo que estoy buscando, Bells. Pero creo que el caso de Elizabeth Masen me acerca a una pista. Me alegro que me lo hayas comentado. Te lo iba a decir pero aun me faltan unos datos. ¿Solo has leído lo asesinatos de Chicago?
Le miré sorprendida.
-¿Hubo mas asesinatos de ese tipo?-le pregunté haciendo un nudo en el estomago.
-Bueno, no en el mismo año ni estado, pero de alguna manera intuyo que están relacionados.
-Cuenta-le animé sin saber realmente si me iba a gustar lo que oía.
-En 1920, en Biloxi, hubo un incendio en un manicomio. No hubo supervivientes La policía lo atribuyó a un accidente y cerró el caso...
-Pero tú crees que no fue un accidente-Era una afirmación.
-Días antes, un ayudante de un médico de ese manicomio desapareció, llevándose consigo a una paciente. Se llamaba Mary Alice Brandon. Nunca más se supo.
-¿De que manera crees que puedan estar relacionados?-pregunte sin ver la relación
-Creo que tanto en Chicago como en Biloxi hubo una mano negra-susurro Charlie.
-¿Un vampiro?-me atreví a aventurar.
Charlie asintió.
-¿El mismo vampiro?-No me lo podía creer-El modus operandi de ambos crímenes no es el mismo.
-Puede que lo hiciesen vampiros distintos pero por orden del mismo vampiro-sugirió Charlie.
Ahí me había perdido.
-No entiendo-Balbuceé.
-La verdad es que lo único que tengo son hipótesis, Bells-Charlie sacudió la cabeza- Puede ser que un vampiro crease a otro para hacer el trabajo sucio o puede tratarse incluso de algún miembro de una familia. Pero necesito saber más. He pedido que me traigan varios informes de Chicago y el expediente de Mary Alice Brandon.
-¿Por qué?-pregunté. Se me escapaban los motivos.
Charlie se encogió de hombros.
-¿Pero por que estás tan interesado en esos casos?-No me podía creer que a Charlie le interesase tanto la historia. Mi padre se había convertido en un ratón de biblioteca-¿Tiene algo que ver con algún antiguo caso o algún caso que estés investigando ahora y que quieras que busque Leslat?-No podía ser otra cosa.
Charlie pareció pensárselo dos veces antes de contestarme. Parecía que se había creado algún debate interno en el y ahora decidía si me lo contaba o no ¿Que era lo que tanto temía?
-Tengo un presentimiento-empezó a musitar-Es como si aun él que hiciese esto aun no hubiese terminado de cerrar el círculo. Como si faltase algo. Ya sabes que es un vampiro y él puede esperar toda la eternidad.
-¿Terminar de cerrar el círculo?-que Charlie me hablase en clave no me gustaba nada. Inconscientemente un escalofrío recorrió mi espalda.
Charlie me miro como nunca lo había hecho. Se ponía serio conmigo. Aquello tenía que ser grave.
-No debería contártelo o quizás te lo debería haber contado hace mucho tiempo, Bells-El tono de Charlie se volvió siniestro- Renee me lo ha prohibido, pero creo que no saberlo no te va ayudar en nada. Hace diecisiete años...
Alguien llamó a la puerta en ese momento y me sobrecogí. Entonces me fije en la hora y comprendí de quien se trataba. Me enfadé porque el tonto de Newton habia interrumpido una conversación muy importante y Charlie respiró aliviado al ver que se habia librado por la campana de contarme algo importante e incomodo.
"No te vas a librar tan fácilmente", pensé para mis adentros.
Se me quitaron las ganas de ir a la fiesta pero como se lo había prometido a Leslat tuve que hacer tripas corazón y preparar mi mejor sonrisa en cuanto vi a Mike Newton entrar.
Charlie le saludo muy efusivamente. Era como si fuese su salvador para la futura vida social de su hija.
-Jefe Swan-le saludó muy educado Mike.
-Mike Newton-le saludó Charlie feliz- ¿Donde es esa fiesta?
-En Port Angeles-Le informó Mike-¿Tiene hora de llegada a casa?
"Por favor, Charlie di que sí"
-La verdad es que me gustaría que estuviese aquí a las dos-pareció pensárselo-pero si llega un par de horas más tarde, tampoco me enfadare ya que es su primera fiesta aquí.
Intenté evitar un gesto de disgusto
"¿Donde está tu autoridad de padre cuando tienes que hacer uso de ella?, cretino"
-Tranquilo Jefe Swan-le dijo a Charlie pasándome una mano sobre el hombro a pesar de mis esfuerzos por evitarle-La dejaré en casa de una sola pieza.
"Esa no es su intención... ¿No existe algo así como el instinto paternal que le indica a un padre que el pretendiente de su hija es un salido?"

Vi como Charlie salía al porche para despedirme de mí. Nunca supe lo que me impulsó pero de repente y sin aviso corrí a sus brazos y le abracé muy fuerte. Noté mucha tensión en mi abrazo. Tenía un presentimiento extraño. Como si ya no le fuese a ver más.
Charlie se rió.
-Tonta, solo es una fiesta-me replicó divertido-Como mucho te cogerás una borrachera y llegaras Dios sabe a que hora. Lo único que tendrás que temer es la bronca que yo te pueda echar.
-No se si lo sabes, papa pero te quiero mucho-quería que lo supiese aun sin saber el motivo real.
-Pues si que tienes miedo escénico, muchacha-me acarició el pelo-Tu estarás bien, yo estaré bien y todos contentos.
Quería asegurarme.
-En cuanto llegue te despertare, ¿Vale?-le prometí-además tenemos una charla pendiente-me acordé de lo que me quiso decir antes de que Mike nos interrumpiera.
-Mañana hablamos, Bells-Replicó menos divertido. Esa charla no le hacía tanta gracia.
-Hasta luego-le dije nerviosa
-Hasta luego y trata de divertirte-me aconsejó
Fui hacia el coche de Mike mirando hacia atrás. Charlie me saludó con la mano sonriendo levemente. Eso era normal. ¿Entonces por qué el presentimiento de que algo no andaba bien?

Me monté en el asiento del copiloto del coche de Newton de mal humor y durante un rato me negué a dirigirle la palabra. Pero al ver que íbamos en dirección contraria a Port Angeles me asuste levemente.
"No será capaz de..."
-Mike ¿Donde vamos?-pregunté con algo de ansiedad-Ese no es el camino a Port Angeles.
-No vamos a Port Angeles. Esa es una excusa que nos hemos inventado para que nuestros padres nos dejen tranquilos- me explicó como si tuviese cuatro años- Tenemos prohibido ir allí y no queremos problemas con ellos.
-¿Donde vamos en realidad?- Esto me empezaba a parecer aterrador.
-Al bosque-Me respondió Mike en tono teatralmente siniestro.

Era noche cerrada y el tono verde de los árboles habia sido sustituido por un negro intenso. Después de cinco minutos de caminata, tras aparcar en el borde del camino, pude vislumbrar una hoguera y alrededor de ella un grupo de unos veinte o treinta chicos sentados hablando entre ellos o escuchando música de un casette que habían traído. De repente vi una gran humadera y supe que la mayoria de ellos estaban fumando. Y por el olor no solo era tabaco. Esperaba que no se me pegase mucho a la ropa o tendría problemas con Charlie. No creía que esa experiencia humana le hiciese mucha gracia.
-¡Bella!-oí que me llamaba Jessica y me hacía señales para que me sentase a su lado.
Me senté a su lado y acto seguido Mike fue detrás de mí como un perrito faldero. Por unos segundos pude distinguir cierto brillo de disgusto en los ojos de Jessica por ver que Mike se sentaba a mi lado, por lo que decidí poner remedio, cambiándome de sitio y me puse entre Jessica y Angela. Ahora era Mike el que no estaba satisfecho, pero a Jessica le brillaban los ojos de felicidad. Me di cuenta de lo mucho que le gustaba Mike.
Lauren que estaba enfrente de mí, me miraba desdeñosa y luego se dirigió a su compañera de al lado, una rubia de bote con la misma cara de estirada, a la que dijo algo en el oído pero sin despegar sus ojos de mi. Supuse que hablarían de mi atuendo. Me pareció muy mal educada.
Me pasaron una botella de tequila que yo rehusé a beber. Me acordé que Leslat me invito a tomarme un par de chupitos de tequila en México D.C cuando cumplí los dieciséis años y me cogi una buena cogorza. Leslat aun me recordaba, riéndose, que me subí a una mesa y me puse a bailar rap cuando los músicos del bar estaban tocando una ranchera y después me caí de la mesa haciéndome una brecha. Siempre recordaría la jaqueca del día siguiente. Cazar un vampiro con resaca no era lo mejor que podía hacer. Desde ese momento Leslat no volvió a darme bebida que no fuese agua y coca-cola.
-¡Vamos, Bella!-me animo Mike-solo es un trago.
Resignada me acerque la boquilla y fingí que me lo bebía. Rápidamente se lo pase a Angela que hizo lo mismo que yo. No pude decir lo mismo de Jessica y Mike, ya que entre los dos se acabaron la botella. Supuse que tendría que conducir yo, si quería llegar a casa sana y salva.
-Hagamos algo divertido-propuso Eric- Ah, ¡ya se! Juguemos a la Ouija-sugirió.
-¡Oh, no! que yuyu-Repuso Lauren histérica-Esas cosas ni nombrarlas.
A mi realmente me daba igual. Estaba curada de espantos. Además si había visto otra clase de criaturas supuestamente fantásticas ¿Que me podrían hacer los fantasmas? ¿Atormentarme en mis pesadillas? ¡Bienvenidos sean!
-Bueno, si no queréis jugar a la ouija, por lo menos contemos cuentos de miedo-sugirió Mike.
-Eso me gusta mas-opinó Lauren-Aunque puede que Bella-dijo con prepotencia-no lo aguante y tenga que irse a dormir con papa-se burló.
"¿Quieres que te cuente yo una verdadera historia de miedo?", la rete, "No sabes lo que es el autentico terror. Si hubieras visto la cuarta parte de lo que yo he visto, estarías viviendo en un yunque rezando para no dormir, ya que tus pesadillas se confundirían con la aterradora realidad".
-Sobreviviré-la reté escuetamente.
-Mike-sugirió Jessica-cuenta la historia sobre quien ya sabemos. Nosotros nos la sabemos de memoria pero Bella es nueva.
Al principio Mike dudo y luego una sonrisa perversa se dibujó en la comisura de los labios.
-Ah, ¿Quieres que cuente la historia de los Cullen?-preguntó con un tinte malicioso.
-pensé que íbamos a contar cuentos de miedo-me quejé. No me gustaba el cáliz que estaban tomando las cosas. No era una cotilla y que se metiesen con personas que no podían defenderse, era algo superior a mis fuerzas. Estuve a punto de levantarme pero algo en mi interior me dijo que me quedase en mi sitio. Además sentía mucha curiosidad por los Cullen y aunque fueran comentarios maliciosos, siempre podía enterarme de algo. Incluso el chisme más inverosímil, podía tener algo de verdad. Por fin comprendería porque la gente les tenía tanto miedo.
-Bueno hará cosa de dos años...-comenzó contando Mike poniendo suspense a la historia-llegaron a este pueblo una familia procedente de algún pueblo perdido de Alaska una familia compuesta de siete miembros. Nunca se supo los motivos, pero se cree que el padre de la familia se metió en algún lió con la justicia y tuvieron que salir de allí sin tiempo para detenerse. Pero la hipótesis que más se sigue ahora es que el doctor Carlisle Cullen era uno de los jefes de una peligrosa secta satánica y sus superiores en Alaska le mandaron ir a Forks en busca de nuevos adeptos.
Carlisle Cullen intenta reclutar a nuevos miembros mientras compagina su trabajo en el hospital y ha encargado a sus hijos adoptivos que hiciesen lo mismo en la escuela.
-¿Los hijos de los Cullen son adoptados?-pregunté sorprendida.
-Por supuesto-Me dijo Jessica como si eso fuese obvio-El doctor es muy joven, como mucho tendrá treinta años, y como su mujer Esme, que según dicen llevaba una vida muy alocada y se puso de píldoras anticonceptivas, debido a su actividades poco limpias antes de conocer al doctor, se ha quedado estéril a pesar de los esfuerzos y el dinero que se gastó el doctor en tratamientos de fertilidad.
-Tanto dinero para nada-se rió Lauren cruelmente.
Esto me estaba empezando a parecer un cotilleo muy cruel.
- Esme Cullen tenía una hermana que le daba a la bebida y cuando se murió, ella se tuvo que encargar de los hijos de su hermana, los gemelos Hale. Son Rosalie y Jasper. Y después Empezaron a acoger al resto de los hijos que son Emmett, Alice y Edward-continuó Mike arrugando la nariz de asco cuando menciono a Edward-de Edward se cuenta que su madre se lo vendió a los Cullen para poderse costear sus vicios de drogas, sexo y juego y que se la encontraron muerta en un rió al poco tiempo-siguió contando Mike.
Aquello hizo que abriese la boca de asombro que se iba convirtiendo en un asco absoluto. Era repugnante incluso de ser cierto ya que nadie tiene derecho a remover un pasado tan triste y regocijarse con el como si fuese una maruja.
-Esos Cullen han salido todos de los bajos fondos-Afirmó Lauren.
-Son chicos malos-le dio la razón Jessica con un tono de resentimiento- Porque sean guapos y ricos, no pueden mirar al resto del mundo como si fuese basura. Sobre todo Edward. Tendrá una cara bonita pero solo es eso. Y encima el chico se creerá que es el rey del mundo. Tampoco es para tanto.
-Sí, por eso estuviste un año acosando a Edward y mandándole papelitos con mensajes secretos hasta que te dijo: "Stanley, deja de ponerte en evidencia que no me interesas y el pobre bosque del Amazonas no tiene porque pagar tus tonterías"-le recordó tímidamente Angela aunque sus labios tenían una sonrisa traviesa-Aun me acuerdo lo helada que te dejo.
Jessica le lanzo una mirada envenenada a Angela
-Es que no sabes como me miro y ese tono tan cortante...-empezó a justificarse-parecía tan frío como un trozo de hielo. Además yo solo pretendía ser amable con él y se puso borde.
Me reí para mis adentros al imaginarme a Jessica despechada y humillada en su ego.
-De todas formas es un pijo que solo busca llamar la atención-siguió arremetiendo Mike- ¿Si no por que se teñiría el pelo de ese color? Dicen que se gasta mil dolares en un tinte especial que solo puedes comprar por internet que lo traen de alguna zona remota de China.
"¿Te fastidia que tú no te lo puedas comprar?"
-quizás sea su color natural de pelo-objetó Angela
-Imposible-resoplo Mike.
-¡Jo, Mike!-Jessica se agarró al brazo de Mike disimuladamente-aun no has contado las aquelarres que realizan en el bosque.
-Ah si-cayó en la cuenta Mike-Eso es lo mejor. Una vez al mes, las noches de luna llena, se reúnen en el bosque, cazan animales los matan, se beben su sangre-al mencionar que se bebían la sangre de animales se me hizo un nudo en el estomago aunque pensé que solo era una reacción instintiva-, después hacen una hoguera, se desnudan y bailan alrededor de ella invocando al diablo para que les y luego se montan una orgía.
"A lo mejor este pueblo es mas divertido de lo que pensaba".
-¿Lo has visto?-pregunté incrédula a Mike.
-No-admitió él.
-Entonces no lo puedes saber-me estaban sacando de mis casillas.
No me contestó agachando la cabeza levemente avergonzado por mi bronca.
Empezaba a compadecerme de los Cullen y tal vez la reacción de Edward con el coche hubiese sido fruto de su desesperación con la gente de este pueblo. ¡No!...No tenía que justificarlo. A mi no me conocía y mucho menos le había hecho nada. Yo no quería que pensase que era igual que la gente de este pueblo.
-Mi hermana me ha dicho-empezó a decir la chica que estaba al lado de Lauren-que si por la noche te pones delante de un espejo con una vela y llamas tres veces a Edward Cullen, este se te aparece y te saca los ojos.
"Esa es Bloody Mary, estupida"
Incapaz de escuchar más, me levante y me fui dando una vuelta. Empezaba a vislumbrar cual era el problema. Seguramente los Cullen serían una familia normal y corriente que han tenido la mala suerte de instalarse aquí y la gente no le habían recibido bien por el simple hecho de ser forasteros. Encima si eran ricos y sus hijos destacaban pues aquello era el fin. La envidia siempre ha sido el pecado capital de cualquier país y en Forks lo seguían de puntillas. Recordé que aquella mañana que habia salido el sol, ellos no habían ido a clase...eso me dio que pensar.
"Vamos, Bells", me tranquilice yo misma, "Charlie no ha visto nada extraño en el doctor o si no, te hubiese avisado. Aquí no va a venir ningun vampiro a buscarte"
Me estremecí al pensar en la palabra "vampiro". Tenía que haber una explicación para lo de los Cullen.
"Seguramente tendrían algún virus estomacal", me autoconvencí a mí misma.

-Bella-Una voz me sacó de mis cavilaciones.
Cuando el corazón me volvió a mi sitio, me di la vuelta y vi que era Angela.
-Necesitaba estirar las piernas-le expliqué.
Asintió.
Nos quedamos un rato en silencio sin nada que comentar. En ciertos momentos se agradecía, pero ahora me estaba empezando a pesar demasiado.
-Es un pueblo pequeño-me soltó de pronto- Y con sus costumbres. Si te sales de ellas, ya no eres bien recibida. El único delito de los Cullen es destacar.
-Vaya-asentí pensativa-Gracias por el consejo. Intentaré portarme lo mejor posible y no destacaré.
Se rió levemente.
-Tú no eres la típica chica que se atenga a las reglas. Algo me dice que vas a dar que hablar-sonrió levemente-Pero creo que ese es tu encanto.
Me caía muy bien.
-¿Pero se necesita ser tan crueles con la gente como los Cullen?-pregunté sin saber en que se basaba realmente ese odio irracional mezclado con miedo e ignorancia.
Angela suspiró.
-No es solo los recelos que puedan tener la gente sobre los forasteros-susurro Angela-La gente de la Push meten ideas raras...
-¿La Push?-Me volví hacia Angela totalmente sorprendida. Empecé a pensar en Billy y mis presentimientos sobre el poder que tenía sobre la gente de este pueblo.
- Bueno...-empezó a tartamudear como si no hubiese tenido que decir nada-...esto muchas veces vamos de excursión a la Push y nos juntamos con los chicos nativos de allí, sobre todo con Sam Uley y Leah Clearwater...y bueno empiezan a contar esas cosas sobre los Cullen...y a la gente le gusta escuchar eso...la verdad no es importante.
-¿Que le pasa a la gente de la Push con los Cullen?-Iba a tener una charla muy seria con Charlie para que intentase razonar con Billy. Aquello ya pasaba de castaño a oscuro.
-Son supersticiosos-se encogió de hombros-hablan de espíritus de sus antepasados que están enfadados porque los demonios bebedores de sangre han invadido su territorio-Angela suspiró como si todo esto no tuviese sentido. Como si eso fuese absurdas supersticiones.
Vale. Charlie no hablaba con Billy ya le diría yo cuatro cosas. Me estaba dando miedo el poder que ejercía sobre el pueblo.
Estaba harta de estar parada, por lo que decidí adentrarme por el bosque.
Angela me llamó asustada:
-Bella por ahí se va a casa de los Cullen-me advirtió.
"Vaya, ¿no me digas?" Eso reanimó mi curiosidad.
-Solo voy a echar un vistazo y después vuelvo-Le dije despidiéndome mientras me adentraba más y más en el bosque.

Fue una idea horrible ponerme las botas de tacón. Perdía el equilibrio cada dos por tres y se me estaban clavando todas las piedras en los pies. Se habia levantado un aire frío y me pareció oler a ozono por la zona. Eso me hizo suponer que pronto habría tormenta. Esperaba que no me pillase antes de regresar. No sabía cuanto tiempo habia estado caminando pero se me hizo muy largo ¿Por qué esos dichosos Cullen tenían que vivir tan lejos de la civilización?

Podía oír el pasar del rió Calawah. Entonces me pareció vislumbrar algo que parecía una casa y me dispuse a correr en aquella dirección cruzando el puente.
Pero cuando llegué me di cuenta que aquello no era una casa, sino una mansión ¡Madre mía!
La casa-si se le podía denominar casa-tendría unos cien años de antigüedad y me pareció atemporal y muy bonita de color blanco y con el tejado azul oscuro grisáceo. Tenía cuatro pisos de alto y en el tejado se podía ver un par de ventanas que yo supuse que era el desván. Antes de llegar a la casa habia una fila de árboles que hacían de jardín. No había puerta de entrada pero aun así no me sentí muy cómoda era como si estuviese haciendo allanamiento de morada. Si me pillaban, tendría que dar una buena explicación a Charlie. Mi primer día en Forks y ya me estaba metiendo en líos.
Las luces estaban apagadas por lo que supuse que estaban durmiendo.
Me fui acercando más y más. El aire se habia convertido en un fuerte viento y pude oír los primeros truenos ¡Genial! La tormenta me caería encima.
De repente vi como alguien encendía las luces de la casa y por un momento me quede de piedra e inmóvil en el sitio.
"¡Dios que me van a pillar! ¿Que les digo? "Hola estaba haciendo turismo rural y me encontré con vuestra casa. A propósito muy bonita, ¿eh?"
Alguien abrió la puerta y... ¡valiente de mí!... salí corriendo de allí como alma que llevaba el diablo.
-¿Hola?-Una voz increíblemente suave y musical con acento británico saludo un poco extrañada.
No me detuve a comprobar como era el rostro que acompañaba a esa voz y noté como la cazadora se me caía de mi cintura. No quise retroceder sobre mis pasos a recogerla.
Corrí y corrí sin parar hasta que me aseguré que habia perdido la casa de vista y nadie podría seguirme.
El aire se habia convertido en viento y azotaba violentamente las ramas de los árboles y el bosque adquiría toques siniestros de penumbra. Solo los primeros relámpagos iluminaban la zona.
Me apoye en un árbol para coger aire.
La atmósfera siniestra del bosque debió ser el detonante de todo. Aquella vez fue la primera vez que la oí, pero no la ultima. En aquel momento jamás me imagine lo agradecida que le estaría por toda la eternidad.
"Bella", oí que alguien me llamaba pero yo sabía que estaba sola. O por lo menos lo intuía.
"Bella, por favor", me suplicó una voz femenina, suave, musical y etérea.
Agité la cabeza intentando que desapareciese la ilusión. Lo único que me faltaba era oír voces. Yo no estaba loca o por lo menos no lo estaba hasta que llegue aquí.
"Estas sugestionada, este bosque, la tormenta y todas las historias de miedo que te han contado han hecho que oigas cosas que no existen. Todo está en tu inconsciente. No es real"
-No existes-susurre asustada.
"Bella, escúchame es urgente", inquirió levemente irritada.
-¡No existes!-chillé tapándome los oídos.
"Charlie, te necesita. Esta en peligro", me advirtió.
Aquello me hizo caer en la cuenta de que "ella" era real. Me acorde de lo que me dijo la gitana de Ciudad Juárez sobre escuchar voces interiores y de mi presentimiento y note como no me llegaba el aire a los pulmones. Aquello no fue un presentimiento si no una intuición.
-No-suplique-¡Charlie, no!-A Charlie no podía pasarle nada malo.
"Corre todo lo que puedas"
No tuve que pensármelo dos veces y me puse a correr otra vez aparentemente sin rumbo fijo, pero parecía como si yo conociese el camino y no tuviese que pensar. Solo correr, correr, correr...
La voz me guiaba por el dedalo del bosque. Ya no le tenía miedo a pesar de la furia del viento y de los truenos que acompañaba a los relámpagos. Y por primera vez no me sentí torpe ni tuve que hacer esfuerzos para mantener el equilibrio. Charlie era lo primordial.
-¡Charlie!-grité.
Como respuesta sonó un trueno que me estremeció aun mal en los ya muy malos presagios. Pero ya nadie podía pararme.
-¡Charlie!-volví a gritar.
El bosque parecía no acabar nunca.
"Vamos un esfuerzo más y llegaras", me apremió la voz.
Cuando aquello pareció no tener fin pude vislumbrar el camino que estaba al lado de mi casa.
"Bella, cuidado", me avisó.
A pesar de que me flaqueaban las fuerzas, logré sacarlas de mi reserva y corrí el último tramo del bosque hasta llegar al camino que conducía a mi casa. Con un último esfuerzo conseguí llegar a casa.
Las luces estaban apagadas. Eran las doce menos diez.
"Tiene que estar dormido", me autoconvencí
"Ve despacio", me aconsejó cuando yo empecé a cruzar el porche y ya iba a empezar a entrar por la puerta.
No sabía que me iba a encontrar cuando empecé a cruzar el salón de mi casa. Todo estaba en silencio en contraste con la tormenta que se había formado fuera. Era claustrofóbico y siniestro.
Di al interruptor de la luz, pero esta no se encendió.
"Tiene que ser a causa de la tormenta", quise creer.
Andaba lentamente como si fuese una autómata mientras que me llegaron dos olores muy extraños. Uno de ellos me recordaba a la gasolina. Muy extraño.
El otro hizo que mis piernas flaqueasen y sintiese mi estomago revuelto. Se me nublo la vista.

"Vi como una mujer- La misma que en un sueño anterior-miraba de un lado para otro, intentando capturar sus jadeos como si eso le ayudase a coger unos segundos mas de vida. La vi ponerse lívida y rígida y sus preciosos labios dibujaron una mueca de horror en cuanto se fijo en algo o en alguien que yo no podía ver. No pude verlo, pero si sentí como se rompían cristales al impactar el cuerpo contra ellos. Después solo pude percatarme de una mano totalmente ensangrentada que sujetaba un trozo de cristal".

Abrí los ojos al sentir que algo me goteaba. Miré al suelo y me encontré con "Hecate". ¿Que hacía ahí? Otra vez algo me goteó sobre mi cabeza y me atreví a levantar la vista al techo.

Para ser una buena cazavampiros era recomendable mantener la calma incluso en los momentos más duros. Eso era una de las numerosas reglas para ser competente en su trabajo. Pero las normas no decían nada de que pasaba si una cazavampiros de diecisiete años que se habia tomado un año sabático, llegaba a su casa de una fiesta y se encontraba el cuerpo de su padre colgado en el techo, totalmente desangrado y con un mínimo aliento de vida.
-¡Charlie!-grité mordiéndome los puños para que mis sollozos no saliesen y mis gritos se amortiguasen.- ¡Charlie, Charlie, Charlie, Charlie!

Las piernas me flaquearon y me derrumbé en el suelo gritando como una histérica. Era incapaz de coger aire y mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho.
La sangre de Charlie seguía cayendo sobre mí. Tenía que hacer algo.
Como era incapaz de levantarme, me movía apresuradamente a gatas y fui a coger el teléfono. Mis nervios hicieron que lo tirase al suelo y sin saber muy bien lo que realmente estaba haciendo, empecé a marcar números. No había línea. Comprobé que alguien había cortado los cables. ¿Y ahora qué?
"Bella, está ahí", me dijo la voz a modo de advertencia.
Noté como todo mi cuerpo temblaba de rabia, impotencia, ansiedad y miedo.
Una carcajada inhumana rompió el silencio.
-Es una pena lo de tu padre y que esto haya tenido que acabar así- Se burló una voz monocorde que parecía la de una niña solo que mucho más inhumana y siniestra- Pero no quiero que esta vez haya errores como hace diecisiete años.