Cullen
Estaba en el vestuario cambiándome de ropa. Aun me dolía el trasero debido al golpe que me había dado al intentar saltar el potro.
El
Entrenador Clapp habia sido muy comprensivo y no me habia obligado
hacer demasiados ejercicios al ver que yo podría ser una campeona
paraolimpica.
-No
se puede tener todo en esta vida.-me comentó al ver como hacía
estériles esfuerzos por subir una cuerda.
"Pongame
delante de un vampiro, ya vera".
Aun
a pesar de mi pequeño fracaso en gimnasia, el resto del examen fue
muy bien. Demasiado bien. Primaria. Leslat tenía razón y si eso era
lo que se daba en el instituto, yo estaba a años luz de todos ellos.
Mi nivel estaba muy por encima de ellos, aunque eso estuviese mal
decirlo, ya podía haber entrado en la universidad directamente.
Esperaba, y era mucho esperar, que me metiesen en el último curso y
pudiera irme de este pueblo un año antes. Eso eran muchas
esperanzas.
De
todas formas yo ese día tenía muchos motivos para estar alegre.
En
primer lugar estaba alegre, porque en mi primer día de estar en
Forks, el sol se habia dignado al salir. Casi chille de alegría
cuando abrí la ventana y vi el cielo azul con nubes blancas y el sol
en todo su esplendor en lo alto del cielo.
No
estuve tan alegre cuando fui a desayunar y el frigorífico estaba
vacío. Esa tarde tendría que hacer la compra.
Me
puse de mal humor cuando Charlie me llevo al colegio en el coche
patrulla en la parte trasera. Parecía una delincuente.
Me
deprimí cuando vi el instituto. No se parecía en nada a los
institutos de las grandes ciudades. Eso lo sabia hasta yo, que nunca
habia pisado uno.
Eso
parecía un gimnasio grande y no tenia ambiente de instituto. ¿Donde
estaba el guarda de seguridad? ¿Donde estaba el control antiarmas?
Allí podría llevar a "Hecate" en la bota y empezar una
matanza, que nadie me lo iba a impedir. Menos mal que mi locura era
sana.
-Ahora
vais a ser 358 alumnos, Bells-comento Charlie alegremente- Ya veréis.
Seréis como una gran familia.
-Yupi-musité.
Esperaba que no me hubiese oído.
Cuando
entré en secretaria acabe por hundirme mas. Una señora de unos
cuarenta años, regordeta y cabello rizado pelirrojo y espeso empezó
a mirarme con mala cara en cuanto entre por la puerta, para luego
cambiarla y dedicarle a Charlie una sonrisa de oreja a oreja.
-Bueno
días, jefe Swan-le dedico sonriente la secretaria-Supongo que habrá
venido por lo del examen de Isabella, ¿No?
"Bella",
le recordé mentalmente
-Tenemos
muchas ganas de que su Isabella entre en el instituto-le sonrió
mientras me lanzaba una mirada envenenada-Ya vera, la trataremos como
una hija mas. Aquí somos todos una gran familia.
"Y
yo soy la oveja negra",
suspire para mis adentros.
-A
propósito-dijo a mi padre señalándome a mí- ¿Que ha hecho esa
pequeña delincuente? Seguro que es una niña mimada que va de
rebelde y se dedica a alterar el orden publico. Los reformatorios de
este país están llenos de chicas como ellas.
Charlie
bajo la cabeza, avergonzado.
-Señora
Cope-señalo Charlie-Ella es Isabella, mi hija.
Los
ojos de la señora Cope se salieron de sus orbitas.
-Perdone
Jefe Swan, pero usted no mencionó que su hija Isabella hubiera
estado nunca en un reformatorio.
Charlie
se quedo un poco atónito y se lo tuvo que pensar antes de decir
algo.
-Mi
hija nunca ha estado en ningun reformatorio, que yo sepa- Charlie no
sabía donde mirar de la vergüenza. Me limité a negar
inocentemente.
Me
miró con reproche. Como si quisiera decirme: " Mira
que te dije que te pusieses otra cosa"
Si
me iban a juzgar por mi ropa, íbamos de mal en peor.
Iba
vestida de negro como era ya costumbre en mí. Llevaba mis típicos
vaqueros negros y mis botas martin. Mi camiseta negra de cuello barco
tenia el dibujo de un pentagrama y como era muy larga me puse un
cinturón para que pareciese un vestido.
Para
no pasar frío, me había puesto una camiseta negra de tirantes. Me
había pintado la raya de los ojos y me había hecho dos trenzas para
que el pelo no me molestase. Por supuesto llevaba mi cadena entre la
cintura y mi muslo. El colgante era más que obvio que lo llevaba. Se
había convertido en un tatuaje en mi piel.
Tampoco
era un "look" tan indecoroso para que la gente me dijese
esas cosas. Seguramente yo era mucho mas educada que las típicas
niñas que vestían de marca.
-Dios
nos coja confesados-suspiró la Señora Cope-Siéntate ahí -Me
señaló de malas maneras una sillas que estaban en secretaria-El
señor Banner vendrá enseguida a buscarte.
Me
senté resignada. Había pasado de ser la angelical hija del
respetado jefe Swan a la gamberra anarquista numero uno.
-Animo
y demuestra lo que vales-Me dijo Charlie a modo de despedida.
Sonreí.
Un
hombre bajito de mediana edad entro en la secretaria:
-Isabella
Swan-me nombró
La
señora Cope, que tenía la vista fija en los papeles aparentemente
ya que debajo de ellos tenía una revista de moda, se limitó a
señalarme con el dedo sin despegar sus narices de los supuestos
papeles.
El
profesor Banner me miro uno pudo sofocar un pequeño grito al verme.
¿Tan horrible estaba? ¿O en este pueblo no admitían que una
persona fuese monocromática?
-Madre
mía, muchacha-Respiró- ¿No sabes que esta prohibido hacer apología
de cultos satánicos? Eso que llevas en la camiseta es para invocar
al demonio-Señaló mi pentagrama asustado.
Hasta
ahí habíamos llegado.
-Señor
Banner, permítale que le corrija- Dije con tono educado e
inocente-El pentagrama no sirve para invocar al demonio, si no para
proteger a la persona de este cuando aparece y no le afecte con su
magia negra.
Aquella
pequeña lección de demonología no le hizo mucha gracia.
-Vaya,
Señorita Swan, ¿se cree usted muy lista?-Replicó irónicamente-Ya
veremos lo lista que es usted cuando tenga que enfrentarse a unos
conocimientos de verdad.
Abrió
una sala que estaba completamente aislada y en la que solo había
mesas y sillas.
Me
senté y el profesor Banner me dio el examen.
-Tiene
usted cuatro horas para hacerlo-me explico-pero algo me dice que
usted no las va a necesitar. Lastima que no haya algo más bajo que
primero, pero nuestra obligación es admitirla en el instituto. Solo
espero que usted no aletargue el curso de conocimientos que puedan
llevar el resto de sus futuros compañeros-Sonrio cruelmente.
"Menudo
cretino"
Miré
el examen con cierta desgana y comprobé que me resultaba fácil. Muy
fácil. Demasiado fácil.
Historia.
¿Que no le iba a poder a contar yo que Leslat no me hubiese contado?
Convivir con un vampiro que había vivido más de quinientos años
tenía sus ventajas.
Biología.
¿Ciclo de Krebs?, Esto era de primaria. Cada día quería más a
Leslat.
Literatura.
Me pasaba todo el día leyendo.
Matemáticas,
física, química, arte, francés, español...Ya tenía el examen
aprobado.
El
señor Banner tenía razón y las cuatro horas me sobraban. Sonreí
malignamente mientras me imaginaba la cara que pondría al corregir
el examen. Seguramente pensaría que me había ayudado el diablo.
Me
puse de muy buen humor y empecé hacer el examen con muchas energías.
En hora y media lo acabe.
Busque
al profesor Banner que me miro malignamente.
-Esta
tarde tendrá los resultados. Ahora vaya al gimnasio donde le espera
el entrenador Clapp.
Lo
de la gimnasia era otra cosa pero yo ya no estaba preocupada. Me
encantaría ver las caras de tontos que se les quedarían al Señor
Banner y a la Señora Cope al corregir los exámenes. Así dejarían
de cuchichear sobre mí.
Mientras
me ponía mi camiseta y me ataba los cordones, descubrí que estaba
silbando. Estaba de mejor humor del que me había supuesto. Por lo
menos ya no iba a estar en primero y tendría que quedarme cuatro
años encerrada en Forks. Aunque eso significaba que no estaría en
la misma clase que Jacob. Me dio algo de lastima ya que Jacob era un
buen chico y era una de las personas que mejor me habían recibido en
este pueblo. Más bien, la única que me había recibido con los
brazos abiertos. Me encogí de hombros al pensar que en este pueblo
podía haber gente igual de amable como Jacob y además me acordaba
de lo que paso en la carretera-antes del intento de asesinato de
"Rayo Mcqueen"- y se me hizo un pequeño nudo en el
estomago. No quería tener problemas con él y tenía que bajarle de
las nubes antes de que se hiciera ilusiones de verdad. Entonces, si
pagaría caro mi error.
Ya
me encargaría de Jacob más tarde, ahora tenía que ir a casa y
empezar a hacer una lista con todo lo que había que comprar. Después
haría la comida y por la tarde volvería al colegio a por mis
resultados y después...ya improvisaría. Empezaba a hacerme a la
idea del círculo vicioso que sería mi vida a partir de este
momento. Suspiré y me dispuse a salir del vestuario.
Mi
sorpresa fue mayúscula cuando al salir del vestuario me encontré a
una multitud de chicos, aproximadamente de mi edad esperándome. Me
quedé con la boca abierta. Desde luego no me lo hubiera imaginado en
mis sueños. En sus caras podía ver la mezcla de expectación y
curiosidad que levantaba alguien que habia llegado nueva y levantaba
polémica, como mínimo. Me sentí como una estrella de cine. Algo
cohibida e intimidada.
-Hola-susurré
a pesar de que se me había quedado la garganta seca y me había
apoyado en la pared para tener un sustento.
Uno
de los chico-Alto, rubio con el pelo de punta, ojos azules y
expresivos y cara aniñada-fue el primero que me saludó. Parecía el
líder del grupo o algo así:
-Bienvenida
a Forks-me sonrió, tendiéndome la mano-Espero que ese amargado del
profesor Banner no te haya puesto el examen muy dificil y estés con
nosotros, Isabella Swan.
-
Bella-le corregí
Vaya,
me estaban esperando.
Pareció
cohibido durante unos segundos, pero luego volvió a sonreírme.
-Bueno
yo soy Mike Newton-se presentó y luego empezó a decir una retahíla
de nombres de los cuales solo me quede con algunos como Eric York, un
chico muy alto de pelo negro grasiento y con granos que tenia pinta
de ser el típico miembro del club de ajedrez, Tyler Crowley, un
chico muy moreno de piel que me miraba como si fuese la niña de sus
ojos y lanzaba miradas asesinas a Mike, Ben no me quedé con el
apellido, pequeño y tímido...Y luego entre las chicas, me presentó
a una pequeña de pelo rizado castaño que respondía al nombre de
Jessica. Me sonrio pero algo me decía que era muy falsa, una castaña
clara muy alta llamada Angela que me sonrió muy tímidamente, me
pareció muy calmada y me dio la sensación que me iba a llevar muy
bien con ella, una rubia con unos ojos grises muy salidos que me
miraba como si me quisiesen apuñalar. Me pareció entender que se
llamaba Lauren y lo primero que quise preguntarle era que le había
hecho en su vida anterior para que me mirase así.
-Encantada
de conoceros a todos-contesté cortésmente.
La
chica de pelo rizado se acerco a mí y me agarró del brazo
obligándome a andar con ella.
-Bueno
Bella-me dijo muy amablemente-No nos conocemos pero he oído hablar
tanto de ti que te considero entre mis mejores amigas-La miré
incrédula-Si tienes algo que decir o te ocurre cualquier cosa no
dudes en acudir a mí-con eso me estaba dando a entender que si me
ocurría algo, ella sería la ultima persona a la que se lo contaría-
Como ya es la hora de comer, te vendrás con nosotros y así por lo
menos conocerás las instalaciones. La comida no es muy buena, pero
eso tiene la ventaja de que no engordaras, aunque tú sí necesitas
coger unos kilos-Me miró algo despectiva-¿No te habré ofendido?
No quiero decir que seas fea-en realidad si lo quería decir, pero
como yo lo tenía asumido, no me importaba que me lo dijese. Además
ella tampoco era "miss mundo"- lo que pasa que serías
mucho más guapa si cogieses cuatro o cinco kilos, nada más. Creo
que voy a ser tan sincera que algunas veces me mandaras muy lejos.
Espero que no te importe.
-Desde
luego, Jessica-No quería ganarme enemigos tan pronto comentándole
que a mí su permanente me parecía anticuada.
Sonrió-aunque
no me pareció una sonrisa muy amigable-y me fue empujando hasta la
cafetería seguida de todo el rebaño humano que se había congregado
tras la noticia de mi llegada. ¡Que bien funcionaba la comunicación
en pueblos pequeños!
Jessica
me recordó a un muñeco de cuerda de todo lo que hablaba. Solo que a
ella parecía que no se la acababa nunca. En un minuto me había
contado todo sobre los profesores, personal del colegio, alumnos y
clases. Para entonces estaba en la cola de cafetería intentando
decidirme entre la lasaña o los entremeses. Ninguna de las dos cosas
tenía muy buena pinta. Jessica era muy persistente y no se callaba
ni debajo del agua. Disimuladamente mire hacia atrás y vi a Angela
resoplar disimuladamente. No pude evitar dirigirle una sonrisa de
comprensión. También vi como Mike y otro chico-me pareció que era
Tyler-me miraban el culo de forma muy poco disimulada. Me empecé a
enrojecer de vergüenza y de rabia y no se me ocurrió otra cosa que
quitarme mi anorak y atármelo a la cintura para que a los salidos se
les acabase el espectáculo. Era eso o empezar a liarme a guantazos.
"Es
demasiado pronto, Bella"
Acabe
por decidirme por la lasaña y una manzana y me fui directa a
sentarme a una mesa que estaba en el fondo en una esquina y vacía.
Con la cantidad de gente que habia no entendía porque esa mesa
estaba vacía. Iba a dejar la bandeja cuando alguien me llamó con
voz alarmada.
-¡Bella,
ahí no!-la voz de Mike parecía asustada.
El
corazón salto de mi pecho del susto que me habia pegado Mike.
Cuando
me di la vuelta todos me miraban como si hubiera hecho algo terrible
o realizado una hazaña para el libro guinness.
-Pero...-empecé
a balbucear porque no entendía nada-...si esta vacía.
-Bella,
siéntate aquí-Me ordeno Jessica señalándome una silla a su lado.
Parecía asustada.- Por favor.
Resignada
me moví y me senté en el sitio que me había dicho Jessica. De
repente toda la mesa se quedo en silencio. Nadie se atrevía a
hablar.
¿Que
pasaba con esa mesa que todo el mundo la temía? ¿Estaba encantada?
Tenía que saberlo.
-
¿Que pasa con esa mesa?-Quise salir de mi ignorancia. Si habia que
tenerla miedo, por lo menos que tuviese una base racional.
Se
miraron unos a otros sin atreverse a hablar. Parecía un tema tabú.
Al final Mike se atrevió a hablar de mala gana. Se le trababa la
lengua y no encontraba las palabras.
-Esa
mesa es donde se sientan los Cullen-Logró articular palabra.
"¿Y
eso es todo?", pensé para mis adentros. Casi me sentí
decepcionada por la respuesta. Otra vez esos Cullen. Esto me estaba
empezando a recordar a una película de la mafia y los Cullen fuese
un clan. Después me acorde del flamante volvo y pensé que a lo
mejor la reacción de Billy contra los Cullen no era tan exagerada
.Si el resto de la familia estaba tan pirada como Edward Cullen, la
reacción lógica era que la gente se alejase de ellos.
-¿Está
reservada?-Pregunte un poco incrédula.
-Digámoslo
así- Mike quiso dar por zanjado el tema.
-Pero
parece que hoy no han venido...-aun estaba divagando.
-Da
igual, Bella-Resoplo Jessica. Parecía que se exasperaba de tener que
explicar algo que para ellos era tan obvio- Ellos de alguna manera u
otra sabrán que alguien se han sentado en su sitio. Y no les gustara
nada. Creeme si te digo que si quieres acabar bien el curso, no te
metas en problemas con ellos.
No
pude evitar reírme para mis adentros.
-¿Por
que? ¿Acaso muerden?-No debí decir eso. De repente un escalofrío
recorrió mi espalda.
"Solo
es un acto reflejo",
pensé para tranquilizarme.
Mike
sonrió levemente.
-No
creo que lleguen a tanto-Se encogió de hombros.
Decidí
dejar pasar el tema.
La
gente también dio por sentado el asunto y entonces volvieron al tema
estrella del día. En otras palabras: Yo.
Me
preguntaron porque no me había quedado en Phoenix con mi madre, si
me gustaba Forks, cuales eran mis hobbies, si en Phoenix se vestían
como yo...Y yo intentaba contestar a todas con la mayor diplomacia
posible y sin dar muchos detalles.
-Entonces
¿Es cierto que esta es la primera vez que pisas un instituto?-Me
pregunto una chica bajita, menuda y rubia que yo entendí que se
llamaba June, muy asombrada.
-Sí,
así es-musite y les conté mi pequeño cuento de mi viaje por Europa
con mi madre fotógrafa y como harta de no darme una vida muy cómoda
me mando a Forks con mi padre. Todo el mundo estaba asombrado y me
empecé a sentir como Ulises contando su odisea.
Paré
de hablar cuando vi entrar al profesor Banner y menciono mi nombre.
-Isabella
Swan-me llamó-Tengo los resultados de su examen.
En
su rostro se debatía el desconcierto, la sorpresa y cierta
decepción. Mis labios dibujaron una sonrisa. El examen habia salido
muy bien.
Abrí
el sobre que me entrego. Como suponía todo muy bien y si no hubiera
sido por la nota de gimnasia hubiera sido perfecto.
En
literatura, biología, historia, español y francés habia conseguido
un 99% de la nota; en arte, matemáticas , física y química habia
conseguido un 90% y bueno en gimnasia habia conseguido un triste
60%-nota mínima para aprobar-y eso me había bajado mi genial media
a un 91,5%. No estaba mal. Nada mal.
-Un
examen extraordinario, señorita Swan-Admitió el señor Banner-
Tiene usted mas nivel que el curso que va a estar, pero me temo que
las normas del centro no me permiten subirla de nivel. Por lo que
tendrá que quedarse en tercero. El lunes la veré en biología.
Disfrute del fin de semana.
Los
vítores de mis compañeros no me dejaron entristecerme por el hecho
de tener que quedarme dos años en Forks. A lo mejor no era tan malo
como suponía.
-Es
extraño-le oí susurrar para el mismo-ha sido unas calificaciones
magnificas...que yo sepa solo los Cullen...
Desconecté
de sus pensamientos cuando menciono ese nombre.
Sonó
la campana y todos tuvieron que volver a clase quedándome en
cafetería yo sola con Mike, que me sonrió con unas intenciones no
muy claras.
-Te
felicito por tu examen-Me comentó
-Gracias-me
limite a contestar-Oye Mike, no es por sonar borde y no es que yo te
quiera echar pero...-Nada mas lejos de la realidad- ¿No tenias que
estar en clase?
-Sí-Me
miro algo avergonzado- Pero como es viernes y me aburro en clase de
biología. Además se que todavía no tienes coche, puedo llevarte en
mi coche hasta tu casa. ¿Te llevo?
Mi
primera reacción fue negarme, pero estaba cansada y lo que menos me
apetecía era andar tres kilómetros hasta casa. Era eso o esperar a
Charlie y su coche patrulla.
-Si
eres tan amable- Me hice la inocente mientras veía como la sonrisa
de Mike adquiría un toque poco inocente.
"Como
se te ocurra tocarme, te tiro del coche en marcha y ya pensare si te
atropello"
Mike
me dejó en la puerta de casa, le di las gracias y me baje.
-Bella,
espera un momento-me llamó.
-¿Sí,
Mike?-me estaba empezando a impacientar. Me había puesto nerviosa en
el coche con sus intentos de mover su mano a mi pierna e intentarme
alejar de él.
-Esto...he
pensado en hacer una fiesta para darte la bienvenida...vamos si tú
quiere-Vaciló.
-Ah-me
quedé atónita. La verdad, que lo que menos me apetecía es que
alguien me hiciese una fiesta por haber entrado en un pueblo que para
mi era poco menos que el infierno. Odiaba las fiestas- Bueno en
realidad, nunca habia celebrado ninguna fiesta y tampoco asistido a
ellas- y sobre todo odiaba ser el centro de atención. Solo la
promesa que le hice a Leslat hizo que me lo pensase. Además tenía
que empezar a hacer un poco de vida social si quería integrarme bien
en este pueblo.
"No
tientes al destino, Bells. Las cosas te están saliendo mejor de lo
que pensabas."
-Me
parece muy buena idea- Le conteste a Mike con un entusiasmo que
estaba lejos de sentir.
Mike
parecía que no me escuchaba y pronto descubrí el motivo de su
distracción. El muy pervertido me estaba mirando el pecho con mirada
penetrante. Y eso que no llevaba escote.
"No
mires tanto, que no es que tenga el pecho escondido, es que tengo lo
que estas viendo, ¡cerdo!"
-Mike-Le
llame al orden de forma seca y cortante- Cuando te hable me gustaría
que me mirases a los ojos ¡Que los tengo mas arriba!
Agito
la cabeza, asustado por mi tono y volvió a la realidad o por lo
menos a mi realidad. La suya, no sabía exactamente donde estaba.
Bueno, sí lo sabía.
-Pásame
a recoger a las ocho-le dije al ver que no hablaba.
"Y
con las manitas quietas".
Después
de hacer una buena compra-por lo menos para un mes ya que la casa se
habia quedado vacía de todo comestible-y ordenarla en el
frigorífico, decidí que ya era hora de dar señales de existencia a
mi otra parte de mi familia y decidí llamar a Leslat. Era mas
tranquilo que Renee y necesitaba de su alegría contagiosa. Marqué
su número y descolgué.
Enseguida
me salió su dulce y melodiosa voz al teléfono.
-Bells,
preciosa. ¡Ya era hora de que llamases!, Tu madre estaba como un
basilisco.
-Leslat...-susurré.
Aquellas palabras, aunque superficiales, hicieron en mí el efecto de
un rayo de sol al entrar en una ventana oscura. Cuanta calidez podía
desprender alguien tan frío en apariencia.
-Me
echas de menos, ¿verdad?-supuso-No te preocupes. Ya falta menos para
que nos veamos. Bueno cuéntame que has hecho hasta ahora.
Empecé
a contarle como tenía la casa Charlie y mis arreglos en ella
-Pobre
Charlie-se compadeció-Necesita una mujer. Ahora que lo pienso,… el
otro día me encontré unas hermanas gemelas muy guapas...
Le
corté antes de que se fuera por las nubes y seguí contándole la
cena con Billy y Jacob y el atropellamiento que casi sufrí por el
pijo del pueblo
-¿Como
se llama y donde vive?-pregunto aparentemente enfadado, pero yo ya
sabía que era lo que se escondía tras esa apariencia. Me limité a
reír- Es para romperle las piernas.
-Se
llama Edward Cullen y no sé donde vive. Pero de ese-siseé-me
encargo yo. En cuanto le pille, le voy a hacer unos pequeños apaños
a su Volvo.
-Ja,
ja, ja, ja, ja, ja, ja ¡Eres muy cruel, Bells!-me regañó
travieso-¿Acaso no sabes que hay dos cosas que nunca puedes tocar a
un tío: Los huevos y los coches?-Se rió mas fuerte- Tú déjame a
mí que le pegue una paliza.
Sonreí
al imaginarme la cara del pobre Edward al ver como un vampiro entraba
en su cuarto y le decía cuatro cosas. Pagaría por ver ese
espectáculo. Casi me dio pena. Casi.
Continué
contándole el primer día de instituto, de mis nuevos compañeros y
de como habia barrido en el examen de ingreso.
-Eres
demasiado lista para ese instituto, Bells.
-Entonces
deja que vuelva contigo a cazar vampiros-supliqué.
No
coló.
-Nada
de nada, señorita-se rió-Bells-se puso más serio-Me lo prometiste,
¿Recuerdas?
Asentí
resignada. El tenía razón, Forks era tan aburrido que ni siquiera
los vampiros me molestaban en sueños. Era horrible.
Para
que se me pasase la depresión, le conté la impresión sobre mis
nuevos compañero llegando a la conclusión que todos-salvo
excepciones-me habían parecido muy hipócritas.
-Es
un pueblo pequeño, Bells-me recordó- No puedes esperar nada de unos
chicos que nunca han salido de ahí. La gente no suele ser tan
comprensiva y abierta de mente como lo podemos ser tú o yo.
Terminé
contándole lo de la fiesta y por algún extraño motivo pareció que
le gustaba la idea.
"Cosas
humanas",
recordé que me había dicho.
-Como
eres nueva en esto, te voy a explicar ciertas normas que tienes que
cumplir...
-Vale
-le interrumpí. Sabía muy bien lo de las normas- Leslat soy nueva
en eso de las relaciones públicas, pero algunas costumbres son
universales.
-¿Entonces
no hace falta que te cuente el cuento de "La cuevita y la
serpiente de un solo ojo"?-preguntó divertido.
-¡NO!-grité.
Leslat y sus charlas hombre-mujer.
-Es
que este tiene una pequeña variante, Bells-siguió contando- Ya
sabes que los niños tienen una pequeña serpiente que tiene un ojito
que le gusta mucho explorar una cueva que tienen las niñas y en
cuanto les llega una pequeña señal, estas serpientes se lanzan como
posesas a hacer excursiones de espeología y si van a lo loco luego
esto puede traer sorpresas muy poco agradables. Pero para eso se
inventó unas caperuzas de látex muy útiles que se ponen en la
serpiente...
-¡La
moraleja, Leslat!- Ese cuento lo tenía un poco visto
-
Expediciones de espeología con gomita o si no cierra la cuevita,
Bells-me advirtió muy serio- Que Charlie no esta preparado física
ni mentalmente para ser abuelo y yo soy muy joven para ser tío
abuelo.
"Lo
que tú digas"
-No
te preocupes, Leslat-le tranquilicé-Esa cueva va a estar cerrada
mucho tiempo. Aquí no hay nadie que me atraiga lo suficiente para
hacer algo de lo que me pueda arrepentir toda mi vida.
-Eso
dices ahora-musitó-¿Que pasa con ese Mike Newton?
Solo
de mencionar el nombre tuve un acceso de nauseas.
-Cueva
cerrada por obras-Bromee.
Se
rió con ganas.
-Pues
si que debe ser repulsivo el chaval-Me comento todavía riéndose-Casi
me da pena y me arrepiento de querer darle una paliza.
-Arráncale
la cabeza de cuajo-supliqué.
Se
rió aun más.
No
me di cuenta del tiempo que estuve hablando con él, pero me hizo
feliz.
Me
contó la bronca que había tenido Renee con Phil, por dejar pelos en
el baño y después se despidió de mí, recordándome que pronto le
vería.
-Procura
no sufrir ningun percance. Me extraña que solo hayas sufrido un
intento de atropello. Y apunta los nombres, direcciones y matriculas
de todo el que te caiga mal que cuando llegue ya me encargare de
hacerles una pequeña visita...-hizo como si se lo tuviese que
pensar-Tenemos a un salido y un pijin...Bells, con eso no tengo ni
para empezar.
Me
reí con ganas y con mucho pesar le colgué.
Tardé
un rato largo en decidir que ponerme-algo raro en mí-ya que nunca
habia estado en ninguna fiesta y no sabía exactamente que ponerme.
Por otro lado tampoco es que tuviese mucha variedad y en el armario
de Forks, aun menos, ya que el resto de mi ropa estaba en una maleta
de Phoenix, preparada para que Leslat la trajese.
Al
final me decidí por una camiseta de tirantes negra con un dibujo de
Setsuna, el protagonista de un comic japonés llamado "Angel
Sanctuary", curándose las heridas. Si me gustaba tanto Setsuna
era porque el color de su pelo me recordaba al de otra persona.
Me
puse unos pantalones negros-color ya típico de mí- con dibujos de
alas de angeles y por primera vez me atreví a ponerme unas botas de
tacón alto.
Me
puse mis falsas mangas y como complementos de bisutería, llevaba
unos pendientes de plata con la forma del pentagrama, unas pulseras
negras y por descontado mi colgante favorito.
Antes
de vestirme y ducharme, había preparado la cena a Charlie, que
constaba de ensalada y filetes a la plancha. La era del "Colesterol
y las grasas saturadas" habia llegado a su fin en esta casa.
Cuando
baje, Charlie ya estaba en la cocina mirando con extrañeza el bol de
la ensalada como si fuese comida para conejos. Por la expresión que
tenía su cara, sabía que aquello no le gustaba mucho.
Me
senté y empecé a servir la comida. Le puse dos filetes pequeños
acompañado de una gran cantidad de ensalada. No le gusto nada y
estuvo toda la cena de mal humor.
-Que
sepas señorita que el toque de queda es a las dos-Me miro
enfurruñado.
Tenía
que fastidiarme de alguna manera para vengarse de que no le dejase
comer otra cosa que ensaladas, a pesar de eso estaba muy contento de
que hiciese vida social con humanos.
De
repente, me acordé de algo.
-Papá-No
sabía por donde empezar-Ayer cuando estaba mirando el correo,
encontré varias paginas de un periódico de Chicago que hablaba de
unos asesinatos...
Charlie
me miro mientras masticaba la lechuga con mucha fruición y cuando
termino me contó algo:
-Aun
no estoy seguro de lo que estoy buscando, Bells. Pero creo que el
caso de Elizabeth Masen me acerca a una pista. Me alegro que me lo
hayas comentado. Te lo iba a decir pero aun me faltan unos datos.
¿Solo has leído lo asesinatos de Chicago?
Le
miré sorprendida.
-¿Hubo
mas asesinatos de ese tipo?-le pregunté haciendo un nudo en el
estomago.
-Bueno,
no en el mismo año ni estado, pero de alguna manera intuyo que están
relacionados.
-Cuenta-le
animé sin saber realmente si me iba a gustar lo que oía.
-En
1920, en Biloxi, hubo un incendio en un manicomio. No hubo
supervivientes La policía lo atribuyó a un accidente y cerró el
caso...
-Pero
tú crees que no fue un accidente-Era una afirmación.
-Días
antes, un ayudante de un médico de ese manicomio desapareció,
llevándose consigo a una paciente. Se llamaba Mary Alice Brandon.
Nunca más se supo.
-¿De
que manera crees que puedan estar relacionados?-pregunte sin ver la
relación
-Creo
que tanto en Chicago como en Biloxi hubo una mano negra-susurro
Charlie.
-¿Un
vampiro?-me atreví a aventurar.
Charlie
asintió.
-¿El
mismo vampiro?-No me lo podía creer-El modus operandi de ambos
crímenes no es el mismo.
-Puede
que lo hiciesen vampiros distintos pero por orden del mismo
vampiro-sugirió Charlie.
Ahí
me había perdido.
-No
entiendo-Balbuceé.
-La
verdad es que lo único que tengo son hipótesis, Bells-Charlie
sacudió la cabeza- Puede ser que un vampiro crease a otro para hacer
el trabajo sucio o puede tratarse incluso de algún miembro de una
familia. Pero necesito saber más. He pedido que me traigan varios
informes de Chicago y el expediente de Mary Alice Brandon.
-¿Por
qué?-pregunté. Se me escapaban los motivos.
Charlie
se encogió de hombros.
-¿Pero
por que estás tan interesado en esos casos?-No me podía creer que a
Charlie le interesase tanto la historia. Mi padre se había
convertido en un ratón de biblioteca-¿Tiene algo que ver con algún
antiguo caso o algún caso que estés investigando ahora y que
quieras que busque Leslat?-No podía ser otra cosa.
Charlie
pareció pensárselo dos veces antes de contestarme. Parecía que se
había creado algún debate interno en el y ahora decidía si me lo
contaba o no ¿Que era lo que tanto temía?
-Tengo
un presentimiento-empezó a musitar-Es como si aun él que hiciese
esto aun no hubiese terminado de cerrar el círculo. Como si faltase
algo. Ya sabes que es un vampiro y él puede esperar toda la
eternidad.
-¿Terminar
de cerrar el círculo?-que Charlie me hablase en clave no me gustaba
nada. Inconscientemente un escalofrío recorrió mi espalda.
Charlie
me miro como nunca lo había hecho. Se ponía serio conmigo. Aquello
tenía que ser grave.
-No
debería contártelo o quizás te lo debería haber contado hace
mucho tiempo, Bells-El tono de Charlie se volvió siniestro- Renee me
lo ha prohibido, pero creo que no saberlo no te va ayudar en nada.
Hace diecisiete años...
Alguien
llamó a la puerta en ese momento y me sobrecogí. Entonces me fije
en la hora y comprendí de quien se trataba. Me enfadé porque el
tonto de Newton habia interrumpido una conversación muy importante y
Charlie respiró aliviado al ver que se habia librado por la campana
de contarme algo importante e incomodo.
"No
te vas a librar tan fácilmente",
pensé para mis adentros.
Se
me quitaron las ganas de ir a la fiesta pero como se lo había
prometido a Leslat tuve que hacer tripas corazón y preparar mi mejor
sonrisa en cuanto vi a Mike Newton entrar.
Charlie
le saludo muy efusivamente. Era como si fuese su salvador para la
futura vida social de su hija.
-Jefe
Swan-le saludó muy educado Mike.
-Mike
Newton-le saludó Charlie feliz- ¿Donde es esa fiesta?
-En
Port Angeles-Le informó Mike-¿Tiene hora de llegada a casa?
"Por
favor, Charlie di que sí"
-La
verdad es que me gustaría que estuviese aquí a las dos-pareció
pensárselo-pero si llega un par de horas más tarde, tampoco me
enfadare ya que es su primera fiesta aquí.
Intenté
evitar un gesto de disgusto
"¿Donde
está tu autoridad de padre cuando tienes que hacer uso de ella?,
cretino"
-Tranquilo
Jefe Swan-le dijo a Charlie pasándome una mano sobre el hombro a
pesar de mis esfuerzos por evitarle-La dejaré en casa de una sola
pieza.
"Esa
no es su intención... ¿No existe algo así como el instinto
paternal que le indica a un padre que el pretendiente de su hija es
un salido?" Vi
como Charlie salía al porche para despedirme de mí. Nunca supe lo
que me impulsó pero de repente y sin aviso corrí a sus brazos y le
abracé muy fuerte. Noté mucha tensión en mi abrazo. Tenía un
presentimiento extraño. Como si ya no le fuese a ver más.
Charlie
se rió.
-Tonta,
solo es una fiesta-me replicó divertido-Como mucho te cogerás una
borrachera y llegaras Dios sabe a que hora. Lo único que tendrás
que temer es la bronca que yo te pueda echar.
-No
se si lo sabes, papa pero te quiero mucho-quería que lo supiese aun
sin saber el motivo real.
-Pues
si que tienes miedo escénico, muchacha-me acarició el pelo-Tu
estarás bien, yo estaré bien y todos contentos.
Quería
asegurarme.
-En
cuanto llegue te despertare, ¿Vale?-le prometí-además tenemos una
charla pendiente-me acordé de lo que me quiso decir antes de que
Mike nos interrumpiera.
-Mañana
hablamos, Bells-Replicó menos divertido. Esa charla no le hacía
tanta gracia.
-Hasta
luego-le dije nerviosa
-Hasta
luego y trata de divertirte-me aconsejó
Fui
hacia el coche de Mike mirando hacia atrás. Charlie me saludó con
la mano sonriendo levemente. Eso era normal. ¿Entonces por qué el
presentimiento de que algo no andaba bien?
Me
monté en el asiento del copiloto del coche de Newton de mal humor y
durante un rato me negué a dirigirle la palabra. Pero al ver que
íbamos en dirección contraria a Port Angeles me asuste levemente.
"No
será capaz de..."
-Mike
¿Donde vamos?-pregunté con algo de ansiedad-Ese no es el camino a
Port Angeles.
-No
vamos a Port Angeles. Esa es una excusa que nos hemos inventado para
que nuestros padres nos dejen tranquilos- me explicó como si tuviese
cuatro años- Tenemos prohibido ir allí y no queremos problemas con
ellos.
-¿Donde
vamos en realidad?- Esto me empezaba a parecer aterrador.
-Al
bosque-Me respondió Mike en tono teatralmente siniestro.
Era
noche cerrada y el tono verde de los árboles habia sido sustituido
por un negro intenso. Después de cinco minutos de caminata, tras
aparcar en el borde del camino, pude vislumbrar una hoguera y
alrededor de ella un grupo de unos veinte o treinta chicos sentados
hablando entre ellos o escuchando música de un casette que habían
traído. De repente vi una gran humadera y supe que la mayoria de
ellos estaban fumando. Y por el olor no solo era tabaco. Esperaba que
no se me pegase mucho a la ropa o tendría problemas con Charlie. No
creía que esa experiencia humana le hiciese mucha gracia.
-¡Bella!-oí
que me llamaba Jessica y me hacía señales para que me sentase a su
lado.
Me
senté a su lado y acto seguido Mike fue detrás de mí como un
perrito faldero. Por unos segundos pude distinguir cierto brillo de
disgusto en los ojos de Jessica por ver que Mike se sentaba a mi
lado, por lo que decidí poner remedio, cambiándome de sitio y me
puse entre Jessica y Angela. Ahora era Mike el que no estaba
satisfecho, pero a Jessica le brillaban los ojos de felicidad. Me di
cuenta de lo mucho que le gustaba Mike.
Lauren
que estaba enfrente de mí, me miraba desdeñosa y luego se dirigió
a su compañera de al lado, una rubia de bote con la misma cara de
estirada, a la que dijo algo en el oído pero sin despegar sus ojos
de mi. Supuse que hablarían de mi atuendo. Me pareció muy mal
educada.
Me
pasaron una botella de tequila que yo rehusé a beber. Me acordé que
Leslat me invito a tomarme un par de chupitos de tequila en México
D.C cuando cumplí los dieciséis años y me cogi una buena cogorza.
Leslat aun me recordaba, riéndose, que me subí a una mesa y me puse
a bailar rap cuando los músicos del bar estaban tocando una ranchera
y después me caí de la mesa haciéndome una brecha. Siempre
recordaría la jaqueca del día siguiente. Cazar un vampiro con
resaca no era lo mejor que podía hacer. Desde ese momento Leslat no
volvió a darme bebida que no fuese agua y coca-cola.
-¡Vamos,
Bella!-me animo Mike-solo es un trago.
Resignada
me acerque la boquilla y fingí que me lo bebía. Rápidamente se lo
pase a Angela que hizo lo mismo que yo. No pude decir lo mismo de
Jessica y Mike, ya que entre los dos se acabaron la botella. Supuse
que tendría que conducir yo, si quería llegar a casa sana y salva.
-Hagamos
algo divertido-propuso Eric- Ah, ¡ya se! Juguemos a la
Ouija-sugirió.
-¡Oh,
no! que yuyu-Repuso Lauren histérica-Esas cosas ni nombrarlas.
A
mi realmente me daba igual. Estaba curada de espantos. Además si
había visto otra clase de criaturas supuestamente fantásticas ¿Que
me podrían hacer los fantasmas? ¿Atormentarme en mis pesadillas?
¡Bienvenidos sean!
-Bueno,
si no queréis jugar a la ouija, por lo menos contemos cuentos de
miedo-sugirió Mike.
-Eso
me gusta mas-opinó Lauren-Aunque puede que Bella-dijo con
prepotencia-no lo aguante y tenga que irse a dormir con papa-se
burló.
"¿Quieres
que te cuente yo una verdadera historia de miedo?",
la rete, "No
sabes lo que es el autentico terror. Si hubieras visto la cuarta
parte de lo que yo he visto, estarías viviendo en un yunque rezando
para no dormir, ya que tus pesadillas se confundirían con la
aterradora realidad".
-Sobreviviré-la
reté escuetamente.
-Mike-sugirió
Jessica-cuenta la historia sobre quien ya sabemos. Nosotros nos la
sabemos de memoria pero Bella es nueva.
Al
principio Mike dudo y luego una sonrisa perversa se dibujó en la
comisura de los labios.
-Ah,
¿Quieres que cuente la historia de los Cullen?-preguntó con un
tinte malicioso.
-pensé
que íbamos a contar cuentos de miedo-me quejé. No me gustaba el
cáliz que estaban tomando las cosas. No era una cotilla y que se
metiesen con personas que no podían defenderse, era algo superior a
mis fuerzas. Estuve a punto de levantarme pero algo en mi interior me
dijo que me quedase en mi sitio. Además sentía mucha curiosidad por
los Cullen y aunque fueran comentarios maliciosos, siempre podía
enterarme de algo. Incluso el chisme más inverosímil, podía tener
algo de verdad. Por fin comprendería porque la gente les tenía
tanto miedo.
-Bueno
hará cosa de dos años...-comenzó contando Mike poniendo suspense a
la historia-llegaron a este pueblo una familia procedente de algún
pueblo perdido de Alaska una familia compuesta de siete miembros.
Nunca se supo los motivos, pero se cree que el padre de la familia
se metió en algún lió con la justicia y tuvieron que salir de allí
sin tiempo para detenerse. Pero la hipótesis que más se sigue ahora
es que el doctor Carlisle Cullen era uno de los jefes de una
peligrosa secta satánica y sus superiores en Alaska le mandaron ir a
Forks en busca de nuevos adeptos.
Carlisle
Cullen intenta reclutar a nuevos miembros mientras compagina su
trabajo en el hospital y ha encargado a sus hijos adoptivos que
hiciesen lo mismo en la escuela.
-¿Los
hijos de los Cullen son adoptados?-pregunté sorprendida.
-Por
supuesto-Me dijo Jessica como si eso fuese obvio-El doctor es muy
joven, como mucho tendrá treinta años, y como su mujer Esme, que
según dicen llevaba una vida muy alocada y se puso de píldoras
anticonceptivas, debido a su actividades poco limpias antes de
conocer al doctor, se ha quedado estéril a pesar de los esfuerzos y
el dinero que se gastó el doctor en tratamientos de fertilidad.
-Tanto
dinero para nada-se rió Lauren cruelmente.
Esto
me estaba empezando a parecer un cotilleo muy cruel.
-
Esme Cullen tenía una hermana que le daba a la bebida y cuando se
murió, ella se tuvo que encargar de los hijos de su hermana, los
gemelos Hale. Son Rosalie y Jasper. Y después Empezaron a acoger al
resto de los hijos que son Emmett, Alice y Edward-continuó Mike
arrugando la nariz de asco cuando menciono a Edward-de Edward se
cuenta que su madre se lo vendió a los Cullen para poderse costear
sus vicios de drogas, sexo y juego y que se la encontraron muerta en
un rió al poco tiempo-siguió contando Mike.
Aquello
hizo que abriese la boca de asombro que se iba convirtiendo en un
asco absoluto. Era repugnante incluso de ser cierto ya que nadie
tiene derecho a remover un pasado tan triste y regocijarse con el
como si fuese una maruja.
-Esos
Cullen han salido todos de los bajos fondos-Afirmó Lauren.
-Son
chicos malos-le dio la razón Jessica con un tono de resentimiento-
Porque sean guapos y ricos, no pueden mirar al resto del mundo como
si fuese basura. Sobre todo Edward. Tendrá una cara bonita pero solo
es eso. Y encima el chico se creerá que es el rey del mundo. Tampoco
es para tanto.
-Sí,
por eso estuviste un año acosando a Edward y mandándole papelitos
con mensajes secretos hasta que te dijo: "Stanley,
deja de ponerte en evidencia que no me interesas y el pobre bosque
del Amazonas no tiene porque pagar tus tonterías"-le
recordó tímidamente Angela aunque sus labios tenían una sonrisa
traviesa-Aun me acuerdo lo helada que te dejo.
Jessica
le lanzo una mirada envenenada a Angela
-Es
que no sabes como me miro y ese tono tan cortante...-empezó a
justificarse-parecía tan frío como un trozo de hielo. Además yo
solo pretendía ser amable con él y se puso borde.
Me
reí para mis adentros al imaginarme a Jessica despechada y humillada
en su ego.
-De
todas formas es un pijo que solo busca llamar la atención-siguió
arremetiendo Mike- ¿Si no por que se teñiría el pelo de ese color?
Dicen que se gasta mil dolares en un tinte especial que solo puedes
comprar por internet que lo traen de alguna zona remota de China.
"¿Te
fastidia que tú no te lo puedas comprar?"
-quizás
sea su color natural de pelo-objetó Angela
-Imposible-resoplo
Mike.
-¡Jo,
Mike!-Jessica se agarró al brazo de Mike disimuladamente-aun no has
contado las aquelarres que realizan en el bosque.
-Ah
si-cayó en la cuenta Mike-Eso es lo mejor. Una vez al mes, las
noches de luna llena, se reúnen en el bosque, cazan animales los
matan, se beben su sangre-al mencionar que se bebían la sangre de
animales se me hizo un nudo en el estomago aunque pensé que solo era
una reacción instintiva-, después hacen una hoguera, se desnudan y
bailan alrededor de ella invocando al diablo para que les y luego se
montan una orgía.
"A
lo mejor este pueblo es mas divertido de lo que pensaba".
-¿Lo
has visto?-pregunté incrédula a Mike.
-No-admitió
él.
-Entonces
no lo puedes saber-me estaban sacando de mis casillas.
No
me contestó agachando la cabeza levemente avergonzado por mi bronca.
Empezaba
a compadecerme de los Cullen y tal vez la reacción de Edward con el
coche hubiese sido fruto de su desesperación con la gente de este
pueblo. ¡No!...No tenía que justificarlo. A mi no me conocía y
mucho menos le había hecho nada. Yo no quería que pensase que era
igual que la gente de este pueblo.
-Mi
hermana me ha dicho-empezó a decir la chica que estaba al lado de
Lauren-que si por la noche te pones delante de un espejo con una vela
y llamas tres veces a Edward Cullen, este se te aparece y te saca los
ojos.
"Esa
es Bloody Mary, estupida"
Incapaz
de escuchar más, me levante y me fui dando una vuelta. Empezaba a
vislumbrar cual era el problema. Seguramente los Cullen serían una
familia normal y corriente que han tenido la mala suerte de
instalarse aquí y la gente no le habían recibido bien por el simple
hecho de ser forasteros. Encima si eran ricos y sus hijos destacaban
pues aquello era el fin. La envidia siempre ha sido el pecado capital
de cualquier país y en Forks lo seguían de puntillas. Recordé que
aquella mañana que habia salido el sol, ellos no habían ido a
clase...eso me dio que pensar.
"Vamos,
Bells",
me tranquilice yo misma, "Charlie
no ha visto nada extraño en el doctor o si no, te hubiese avisado.
Aquí no va a venir ningun vampiro a buscarte"
Me
estremecí al pensar en la palabra "vampiro". Tenía que
haber una explicación para lo de los Cullen.
"Seguramente
tendrían algún virus estomacal", me autoconvencí a mí misma.
-Bella-Una
voz me sacó de mis cavilaciones.
Cuando
el corazón me volvió a mi sitio, me di la vuelta y vi que era
Angela.
-Necesitaba
estirar las piernas-le expliqué.
Asintió.
Nos
quedamos un rato en silencio sin nada que comentar. En ciertos
momentos se agradecía, pero ahora me estaba empezando a pesar
demasiado.
-Es
un pueblo pequeño-me soltó de pronto- Y con sus costumbres. Si te
sales de ellas, ya no eres bien recibida. El único delito de los
Cullen es destacar.
-Vaya-asentí
pensativa-Gracias por el consejo. Intentaré portarme lo mejor
posible y no destacaré.
Se
rió levemente.
-Tú
no eres la típica chica que se atenga a las reglas. Algo me dice que
vas a dar que hablar-sonrió levemente-Pero creo que ese es tu
encanto.
Me
caía muy bien.
-¿Pero
se necesita ser tan crueles con la gente como los Cullen?-pregunté
sin saber en que se basaba realmente ese odio irracional mezclado con
miedo e ignorancia.
Angela
suspiró.
-No
es solo los recelos que puedan tener la gente sobre los
forasteros-susurro Angela-La gente de la Push meten ideas raras...
-¿La
Push?-Me volví hacia Angela totalmente sorprendida. Empecé a pensar
en Billy y mis presentimientos sobre el poder que tenía sobre la
gente de este pueblo.
-
Bueno...-empezó a tartamudear como si no hubiese tenido que decir
nada-...esto muchas veces vamos de excursión a la Push y nos
juntamos con los chicos nativos de allí, sobre todo con Sam Uley y
Leah Clearwater...y bueno empiezan a contar esas cosas sobre los
Cullen...y a la gente le gusta escuchar eso...la verdad no es
importante.
-¿Que
le pasa a la gente de la Push con los Cullen?-Iba a tener una charla
muy seria con Charlie para que intentase razonar con Billy. Aquello
ya pasaba de castaño a oscuro.
-Son
supersticiosos-se encogió de hombros-hablan de espíritus de sus
antepasados que están enfadados porque los demonios bebedores de
sangre han invadido su territorio-Angela suspiró como si todo esto
no tuviese sentido. Como si eso fuese absurdas supersticiones.
Vale.
Charlie no hablaba con Billy ya le diría yo cuatro cosas. Me estaba
dando miedo el poder que ejercía sobre el pueblo.
Estaba
harta de estar parada, por lo que decidí adentrarme por el bosque.
Angela
me llamó asustada:
-Bella
por ahí se va a casa de los Cullen-me advirtió.
"Vaya,
¿no me digas?"
Eso reanimó mi curiosidad.
-Solo
voy a echar un vistazo y después vuelvo-Le dije despidiéndome
mientras me adentraba más y más en el bosque.
Fue una idea horrible ponerme las botas de tacón. Perdía el equilibrio cada dos por tres y se me estaban clavando todas las piedras en los pies. Se habia levantado un aire frío y me pareció oler a ozono por la zona. Eso me hizo suponer que pronto habría tormenta. Esperaba que no me pillase antes de regresar. No sabía cuanto tiempo habia estado caminando pero se me hizo muy largo ¿Por qué esos dichosos Cullen tenían que vivir tan lejos de la civilización?
Podía
oír el pasar del rió Calawah. Entonces me pareció vislumbrar algo
que parecía una casa y me dispuse a correr en aquella dirección
cruzando el puente.
Pero
cuando llegué me di cuenta que aquello no era una casa, sino una
mansión ¡Madre mía!
La
casa-si se le podía denominar casa-tendría unos cien años de
antigüedad y me pareció atemporal y muy bonita de color blanco y
con el tejado azul oscuro grisáceo. Tenía cuatro pisos de alto y en
el tejado se podía ver un par de ventanas que yo supuse que era el
desván. Antes de llegar a la casa habia una fila de árboles que
hacían de jardín. No había puerta de entrada pero aun así no me
sentí muy cómoda era como si estuviese haciendo allanamiento de
morada. Si me pillaban, tendría que dar una buena explicación a
Charlie. Mi primer día en Forks y ya me estaba metiendo en líos.
Las
luces estaban apagadas por lo que supuse que estaban durmiendo.
Me
fui acercando más y más. El aire se habia convertido en un fuerte
viento y pude oír los primeros truenos ¡Genial! La tormenta me
caería encima.
De
repente vi como alguien encendía las luces de la casa y por un
momento me quede de piedra e inmóvil en el sitio.
"¡Dios
que me van a pillar! ¿Que les digo? "Hola
estaba haciendo turismo rural y me encontré con vuestra casa. A
propósito muy bonita, ¿eh?"
Alguien
abrió la puerta y... ¡valiente de mí!... salí corriendo de allí
como alma que llevaba el diablo.
-¿Hola?-Una
voz increíblemente suave y musical con acento británico saludo un
poco extrañada.
No
me detuve a comprobar como era el rostro que acompañaba a esa voz y
noté como la cazadora se me caía de mi cintura. No quise retroceder
sobre mis pasos a recogerla.
Corrí
y corrí sin parar hasta que me aseguré que habia perdido la casa de
vista y nadie podría seguirme.
El
aire se habia convertido en viento y azotaba violentamente las ramas
de los árboles y el bosque adquiría toques siniestros de penumbra.
Solo los primeros relámpagos iluminaban la zona.
Me
apoye en un árbol para coger aire.
La
atmósfera siniestra del bosque debió ser el detonante de todo.
Aquella vez fue la primera vez que la oí, pero no la ultima. En
aquel momento jamás me imagine lo agradecida que le estaría por
toda la eternidad.
"Bella",
oí que alguien me llamaba pero yo sabía que estaba sola. O por lo
menos lo intuía.
"Bella,
por favor",
me suplicó una voz femenina, suave, musical y etérea.
Agité
la cabeza intentando que desapareciese la ilusión. Lo único que me
faltaba era oír voces. Yo no estaba loca o por lo menos no lo estaba
hasta que llegue aquí.
"Estas
sugestionada, este bosque, la tormenta y todas las historias de miedo
que te han contado han hecho que oigas cosas que no existen. Todo
está en tu inconsciente. No es real"
-No
existes-susurre asustada.
"Bella,
escúchame es urgente",
inquirió levemente irritada.
-¡No
existes!-chillé tapándome los oídos.
"Charlie,
te necesita. Esta en peligro",
me advirtió.
Aquello
me hizo caer en la cuenta de que "ella" era real. Me acorde
de lo que me dijo la gitana de Ciudad Juárez sobre escuchar voces
interiores y de mi presentimiento y note como no me llegaba el aire a
los pulmones. Aquello no fue un presentimiento si no una intuición.
-No-suplique-¡Charlie,
no!-A Charlie no podía pasarle nada malo.
"Corre
todo lo que puedas"
No
tuve que pensármelo dos veces y me puse a correr otra vez
aparentemente sin rumbo fijo, pero parecía como si yo conociese el
camino y no tuviese que pensar. Solo correr, correr, correr...
La
voz me guiaba por el dedalo del bosque. Ya no le tenía miedo a pesar
de la furia del viento y de los truenos que acompañaba a los
relámpagos. Y por primera vez no me sentí torpe ni tuve que hacer
esfuerzos para mantener el equilibrio. Charlie era lo primordial.
-¡Charlie!-grité.
Como
respuesta sonó un trueno que me estremeció aun mal en los ya muy
malos presagios. Pero ya nadie podía pararme.
-¡Charlie!-volví
a gritar.
El
bosque parecía no acabar nunca.
"Vamos
un esfuerzo más y llegaras",
me apremió la voz.
Cuando
aquello pareció no tener fin pude vislumbrar el camino que estaba al
lado de mi casa.
"Bella,
cuidado",
me avisó.
A
pesar de que me flaqueaban las fuerzas, logré sacarlas de mi reserva
y corrí el último tramo del bosque hasta llegar al camino que
conducía a mi casa. Con un último esfuerzo conseguí llegar a casa.
Las
luces estaban apagadas. Eran las doce menos diez.
"Tiene
que estar dormido", me autoconvencí
"Ve
despacio",
me aconsejó cuando yo empecé a cruzar el porche y ya iba a empezar
a entrar por la puerta.
No
sabía que me iba a encontrar cuando empecé a cruzar el salón de mi
casa. Todo estaba en silencio en contraste con la tormenta que se
había formado fuera. Era claustrofóbico y siniestro.
Di
al interruptor de la luz, pero esta no se encendió.
"Tiene
que ser a causa de la tormenta",
quise creer.
Andaba
lentamente como si fuese una autómata mientras que me llegaron dos
olores muy extraños. Uno de ellos me recordaba a la gasolina. Muy
extraño.
El
otro hizo que mis piernas flaqueasen y sintiese mi estomago revuelto.
Se me nublo la vista.
"Vi como una mujer- La misma que en un sueño anterior-miraba de un lado para otro, intentando capturar sus jadeos como si eso le ayudase a coger unos segundos mas de vida. La vi ponerse lívida y rígida y sus preciosos labios dibujaron una mueca de horror en cuanto se fijo en algo o en alguien que yo no podía ver. No pude verlo, pero si sentí como se rompían cristales al impactar el cuerpo contra ellos. Después solo pude percatarme de una mano totalmente ensangrentada que sujetaba un trozo de cristal".
Abrí los ojos al sentir que algo me goteaba. Miré al suelo y me encontré con "Hecate". ¿Que hacía ahí? Otra vez algo me goteó sobre mi cabeza y me atreví a levantar la vista al techo.
Para
ser una buena cazavampiros era recomendable mantener la calma incluso
en los momentos más duros. Eso era una de las numerosas reglas para
ser competente en su trabajo. Pero las normas no decían nada de que
pasaba si una cazavampiros de diecisiete años que se habia tomado un
año sabático, llegaba a su casa de una fiesta y se encontraba el
cuerpo de su padre colgado en el techo, totalmente desangrado y con
un mínimo aliento de vida.
-¡Charlie!-grité
mordiéndome los puños para que mis sollozos no saliesen y mis
gritos se amortiguasen.- ¡Charlie, Charlie, Charlie, Charlie!
Las
piernas me flaquearon y me derrumbé en el suelo gritando como una
histérica. Era incapaz de coger aire y mi corazón amenazaba con
salirse de mi pecho.
La
sangre de Charlie seguía cayendo sobre mí. Tenía que hacer algo.
Como
era incapaz de levantarme, me movía apresuradamente a gatas y fui a
coger el teléfono. Mis nervios hicieron que lo tirase al suelo y sin
saber muy bien lo que realmente estaba haciendo, empecé a marcar
números. No había línea. Comprobé que alguien había cortado los
cables. ¿Y ahora qué?
"Bella,
está ahí",
me dijo la voz a modo de advertencia.
Noté
como todo mi cuerpo temblaba de rabia, impotencia, ansiedad y miedo.
Una
carcajada inhumana rompió el silencio.
-Es
una pena lo de tu padre y que esto haya tenido que acabar así- Se
burló una voz monocorde que parecía la de una niña solo que mucho
más inhumana y siniestra- Pero no quiero que esta vez haya errores
como hace diecisiete años.
