Capítulo 8: Las Maquinaciones de Mido-chan

Disclamier: Inazuma Eleven no me pertenece, es de Level 5.

Flashback

-¿De qué querías hablar? –preguntó el peli verde, con una pequeña esperanza viva en su corazón.

-Mido-kun, te necesito… -sin dejarla terminar, el oji negro juntó los labios de ambos en un dulce beso. Cuando se separaron- Mido-kun… -acercó su boca de nuevo a la de su amigo y se besaron.

-Entonces, ¿vas a dejar a Hiroto?

-No lo sé –el moreno la miró reprobatoriamente-, ¿qué? No me veo capaz de decírselo, no quiero hacerle daño.

-¡Qué más te da hacerle daño! –el peli verde no podía callarse y aceptarlo sabiendo lo que sabía, que el pelirrojo también le ponía los cuernos. Pero no quería decírselo a la peli azul-. Además, ¿estás segura de que él todavía quiere estar contigo?... Hola, Hiroto.

-Hola –saludó el de ojos esmeraldas-. ¿Cómo estás, princesa?

-Bien… -su novio le robó un beso-. Adiós.

-Chao –se despidió antes de irse. La oji azul miró intencionadamente al moreno, quien estaba realmente molesto por lo que acababa de ver, pero no dijo nada al respecto. No obstante, la peli azul le reprochó:

-Está muy claro que él aún me quiere.

-Uff… pero tú a él no, tú me quieres a mí, ¿verdad?

-Sí.

-¡Pues a qué estás esperando! Díselo. No sería justo para él –añadió, entre dientes, porque sabía que el pelirrojo se merecía que le pagasen con su misma moneda-. Bueno, me tengo que ir, nos vemos luego.

-Hasta luego, cariño –la chica le dio un fugaz beso en los labios y se marchó.

Fin del flashback

"¿Cómo puede no darse cuenta?", pensaba el peli verde, tumbado en el sofá, viendo la televisión en casa del novio de su amante "qué rara situación, yo no debería estar aquí". "Me pregunto qué diría ahora mismo si lo supiera…". Estaba en su mundo, cuando oyó una voz que le sonó familiar, miró para atrás y vio a la misma chica que Hiroto estaba besando una semana atrás en el parque, cuando él descubrió el engaño del pelirrojo. "No es posible, ¿cómo tiene la cara tan dura de traerla conmigo aquí? Se va a enterar… Si no le puedo decir a Ulvida lo que sé, se lo diré a su novio, seguro que él me hará más caso".

-Hola, ¿Kozue, verdad? –la chica asintió-. Qué bien, todos juntitos y en compañía.

-¿Qué estás diciendo, Mido-chan? –El heladito solo dijo "nada, nada", y siguió en su mundo, maquinando una forma de hacerles una encerrona a esos dos-. Voy a por algo de beber, ¿queréis algo?

-Sí, por favor, un zumo –pidió la peli rizada.

-Yo… un batido especial, ya sabes cómo hacerlo –dijo el oji negro, guiñándole un ojo. El "batido especial de Midorikawa" era una extraña pero a la vez deliciosa mezcla de "¿de-qué-quieres-el-batido?,-no-sé-coge-todo-lo-que-haya-en-la-nevera-lo-mezclas-y-me-lo-das,-estás-loco-mido-chan,-lo-sé-tú-hazlo" que inventaron Hiroto y él un aburrido día de lluvia en que el peli verde tenía tanta hambre que se habría tragado cualquier cosa, y efectivamente, todo eso se tragó, ante la mirada entre atónita y asustada de Ulvida y Hiroto. Sólo que en esos tiempo tenían nueve años y no tantos problemas.

El pelirrojo se dirigió a la cocina, dejando solos a Midorikawa y Kozue, y el moreno comenzó su plan para hacerles cantar, aprovechándose de la timidez de la de ojos color miel.

-Bueno, Kozue… Fubuki nunca nos habló de ti.

-Ya, es que no somos primos hermanos, somos primos segundos, así que casi no somos familia, pero aún así llevamos la misma sangre –contestó la peli rizada.

-Ah… pues no os parecéis demasiado. Vuestro pelo es totalmente diferente, por ejemplo. El tuyo es mucho más bonito, ¿es natural?

-Eh… -la chica se ruborizó- sí. Gracias.

-Y tus ojos… ¿de qué color son? ¿Verdes? ¿Café claro?

-Nunca he estado segura. Dejémoslo en color miel –contestó con una sonrisa, sin darle importancia al comentario.

-Pues, nena, son preciosos… -halagó el oji negro, siendo consciente del efecto que ello producía en la peli rizada-. De hecho, tú eres preciosa –añadió, sin vergüenza.

-Qué dices… -ella estaba cada vez más sonrojada, ¿de qué iba todo aquello? ¿Y qué debía hacer si intentaba besarla? En teoría, tenía una especie de novio, y besar a otro no estaría bien. Si no hubiera secretos se lo diría a ese chico sin problemas, pero "lo siento, tengo novio", no era una carta que podía jugar, y lo tenía muy en cuenta, así que buscó otra forma de rechazarle y evadir sus insinuaciones-, si soy bajita, delgaducha, y con estas gafas…

-A mí me encantan. Yo no diría que eres bajita, sino pequeña y achuchable, ni delgaducha, sino simplemente delgada y con buena figura, además, y qué decir de tus gafas, te hacen mucho más interesante. No te acomplejes, bonita, eres de una forma, y así estás genial.

-Gracias, yo… -parecía que iba a explotar de roja que estaba. El chico se le acercó más, pasándole un brazo por encima del hombro. La oji miel intentó escaparse, pero el oji negro la cogió de la cintura, la agarró bien y le robó un beso.

-No me las des –contestó descaradamente el peli verde. Un carraspeo los interrumpió, era el pelirrojo, que volvía con el zumo y el batido. Miró enfadado a Kozue, mirada que captó en seguida el oji negro, confirmando sus más que seguras sospechas. A pesar de la incómoda situación, Midorikawa estaba que se moría de la risa, no era malvado, pero le encantaban las bromas y nunca había probado una de ese tipo-. Oye, ¿os pasa algo?

-No –contestaron a la vez el peli corto y la peli rizada. Se ruborizaron.

-Ahh… yo diría que sí. Bueno, Hiroto, ¿qué tal con tu novia? –preguntó, remarcando las últimas palabras. Se lo estaba pasando en grande con aquello, no lo podía negar. Aunque lo hacía por una buena causa, así que se centró en su plan-. La otra semana estuve con ella, en el parque. Hacía un bonito día, ¿a que sí?

-Eh… sí… -respondió Hiroto, algo confundido. "Pero, ¿qué demonios quiere conseguir? Mido-chan, como no te calles ya…".

-Genial ^^ -bebió un trago del batido especial. La chica bajita deseaba tanto o más que el de ojos esmeraldas que eso de Midorikawa acabase de una vez.

En casa de Alice…

-Venga, admítelo, te duele.

-No.

-¡No mientas!

-Que va en serio, Ali, estoy bien…

-Bueeno… te creo. "Para nada" –pensó Alice-. Oye, ¿me das un abrazo? –el castaño se mordió el labio, se miró rápidamente el brazo. Sonrió a la peli marrón y se acercó con prudencia, intentando no hacer movimientos muy bruscos. Para su desgracia, eso era precisamente lo que la chica quería. Le atrapó entre sus brazos e hizo mayor presión en su brazo derecho. El portero soltó un gemido, cerrando los ojos con fuerza-. Vaaaya, ¿qué te pasará? ¿Será, no sé… tu brazo? –comentó, irónicamente.

-No tiene gracia –dijo el oji azul oscuro, apartándose de su amiga y agarrándose el brazo.

-Es que, como diría Mido-chan, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo –le lanzó su abrigo-. Vamos, tú y yo nos cogemos ahora mismo un autobús hasta el hospital, ¡y nada de peros! –acalló la oji verde, antes de que su amigo pudiera decir nada.

El chico sólo asintió y obedeció. Quizá eso era lo verdaderamente correcto, y ya no valía la pena encerrarse en un mundo de mentiras y secretos. Y, desde luego, Alice era la persona perfecta para estar a su lado en un momento así. De cualquier modo, ese día iba a recordarlo toda su vida, y conservar ratos con ella en su memoria, aunque la peli marrón olvidara algunos de ellos, era lo mejor que podía hacer para suavizar un poco la situación.

En casa de Hiroto…

-O sea, que me dijo que ese día tú le dijiste que estarías en mi casa… y no estabas.

-Bueno, en realidad, eso tiene una explicación, pero el caso es que yo no sé muy bien si ella te ha contado… eh… -el pelirrojo miró a Kozue, en busca de apoyo.

-Seguro que ella no te ha contado toda la historia –resolvió la peli rizada.

-Ah. Pues… no. Y estaría encantado de oírla –insinuó, riéndose notablemente. Algo vibró en su bolsillo, cogió el móvil, lo abrió y vio un mensaje de su peli azul "Mido-kun, me aburro, ¿vamos a algún sitio esta tarde?". "Pues claro, en 20 min estoy ahí"-. Ejem. Bueno, me vais a tener que disculpar, pero… esto… un amigo me ha pedido que vaya a su casa a arreglarle el ordenador. ¡Nos vemos mañana! –se despidió, antes de salir directo a la casa de Ulvida.

La parejita soltó un suspiro de alivio.

-Creo que nos hemos librado por muy poco –opinó la chica-. Hiro-chan, ya te dije que no era una buena idea… además, no me siento bien haciéndole esto a Ulvida-sama. Aunque la conozca poco, ella es muy buena persona y no se merece una cosa así. Por favor, díselo.

-No –negó rotundamente el pelirrojo-. Lo siento, es que… no sabría cómo decírselo.

La oji miel se quedó mirando al suelo. Un poco después, levantó la cabeza y miró a su novio con ojos cristalizados.

-¡Mentira! –Exclamó entre sollozos- Todavía la quieres, ¿verdad? –se levantó, mientras recogía sus cosas, dispuesta a marcharse-. ¡Pues quédate con ella, pero no me hagas ilusiones! Ya he sufrido bastante por amor, y no quiero volver a pasar por lo mismo.

-¡Pero Kozu-kun, no te vayas!

-¡Sí, me voy! ¡Porque me has decepcionado, creí que tú eras diferente, y resulta que eres exactamente igual a cualquier tío que pueda encontrarme ahí afuera!

-¡No, yo te quiero, te amo! –dijo el ojos esmeraldas.

-¡Mientes! ¡Si me quisieras, dejarías a Ulvida, y ya llevamos juntos el tiempo suficiente como para saber que lo nuestro podría durar, y no lo has hecho! –el pelirrojo la intentó coger para que no se fuera. Ella le dio un manotazo- ¡No me toques! ¡Te odio! –se fue dando un portazo, con las lágrimas cayendo por sus mejillas todo el camino. La gente se la quedaba mirando por la calle, pero a ella le daba igual, lo único que quería era esta sola.

Espero que os haya gustado, es algo distinto a lo que he escrito hasta ahora (aunque con el final dramático de siempre, que no falte). Si queréis más capítulos así, me lo decís, ok?

Bueno, por último, quería dar las gracias a MimiJBF por recordarme lo del brazo de Tachi, si no fuera por ella, la habría cagado totalmente n.n' jeje, soy olvidadiza, como Alice XD.

¡Comentad, plis!

Buena suerte, kiss!