Volví. Lo siento por el retraso y este… ojalá sea una buena lectura y… perdón por futuras faltas de ortografía y gramática… y este… Naruto y sus personajes no me pertenecen T.T
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Explicaciones
Volvía a mi casa luego de un fastidioso día con Naruto y Sakura.
-
¡Hey, Sasuke-baka! ¿¡Qué le has hecho a
Hinata! ¡De seguro la raptaste para --
- ¡No seas
imbécil, Naruto!
Si, no seas imbécil, Naruto. Siempre sus estúpidas bromitas que rodean lo fastidioso y molesto.
Sakura
mandó a volar a Naruto y luego posó su mirada en mí
y en la chica que llevaba en los brazos.
- Ejem… Sasuke-kun…
¿Por qué llevas a Hinata cuando ella debería
estar en el hospital? – me preguntó con una nerviosa
sonrisa.
- La voy a dejar al hospital – dije cortante –
Estábamos caminando y se desmayó.
Sakura
asintió pensativa. Luego de un momento se volvió a
fijar en Hinata, después en mí. No había duda,
de seguro estaba pensando de porque Hinata aparecía ahora
cuando se había fugado el día anterior y, sobretodo,
porque aparecía conmigo.
- ¿Qué? – pregunté
con violencia.
- O-oh, ¡nada, nada! – dijo Sakura
volviendo en sí y sacudiendo su cabeza – Em… ¿Te
acompaño al hospital?
Asentí mientras empecé
a caminar.
Naruto
me iba a reventar la cabeza un día de esos. Naruto me iba a
matar un día de esos. ¿Qué acaso no tenía
momentos de silencio como la gente normal? ¿O solo permanecía
callado cuando comía ramen o cuando Sakura le pegaba o cuando
dormía?
Luego de terminado el entrenamiento me escapé
lo más rápido posible a mi casa. No planeaba ver a
Naruto comer cantidades industriales de ramen y luego emborracharnos.
No, gracias.
Al llegar a mi casa me di cuenta que se me habían olvidado las llaves. Genial. Entré a mi habitación por la ventana, tenía mucha hambre pero no pude resistir no tirarme en mi cama. Al estar en ella pude notar que su olor seguía ahí. Que su esencia impregnaba toda mi cama. Aspiré hondo y me quedé dormido.
Desperté alrededor de las cuatro de la mañana. Me sentía fatal, me dolía mucho la cabeza y tenía mucha hambre. Me recosté de nuevo en la cama y al sentir su olor todo volvió a mi mente. Era una de esas cosas que vuelven constantemente a la mente y que no se puede evitar de pensar. ¡Lo único que quería era que todo eso desapareciera! ¡Era lo último que necesitaba! Me di vuelta y aplasté dos almohadas contra mi cabeza y cerré los ojos con fuerza.
- Si… E-es que todos estaban ahí… todos la fue-fueron a ver y yo… E-estaba mi padre con ella y él… él… ni siquiera pu-pudo ir a verme… Él qui-quiere tanto a Hanabi, estaba al lado de su cama… le son-sonreía y… Nunca me ha sonreído. – su última frase fue un leve suspiro – N-no podía evitar de ve-verlos… J-juntos, felices… él es-está tan or-orgulloso de ella y yo… yo s-soy de-débil y… - sus palabras se ahogaron en su llanto.
Se había levantado lo más rápido posible de la cama luego de unos momentos de verse a las caras y se sentó en uno de los bordes. Sasuke se levantó y luego avanzó hasta ella. Le había preguntado que hacía fuera del hospital y le había respondido eso. ¿Qué se supone que tiene que hacer con esa respuesta? ¿Qué se supone que tiene hacer con ella llorando así?
Se levantó de la cama y de paso tomó su mano. Ella se sobresaltó pero se dejó llevar. Él la guió hasta el baño, la soltó en la puerta y entró en busca de un cepillo de dientes nuevo y una toalla limpia. Las dejó en sus manos y salió del baño cerrando la puerta detrás de él. Apoyó su espalda en la puerta. Aún la sentía sollozar. Fue cayendo hasta que se quedó sentado en el suelo. Escuchó el agua empezar a correr y después de diez minutos se detuvo. Se apartó de la puerta y partió a la cocina para preparar el desayuno. Luego de un rato Hinata apareció tímidamente por la puerta de la cocina.
- Gra-gracias, Uchiha-san.
Él
no dijo nada y se sentaron a desayunar.
Ella mantenía la
vista baja y pegada en su comida. Él, de tanto en tanto, la
miraba y varias preguntas se empezaron a formar en su interior.
- Creo que es ahora de que vuelvas al hospital.
Ella se sobresaltó un poco pero asintió levemente. Se paró para dejar sus platos en el lavaplatos pero al ver sus movimientos aún torpes y sus manos temblorosas Sasuke se le adelantó y tomó los platos de sus manos. Hinata se mordió el labio inferior y estuvo plantada en el mismo lugar por mientras que él limpiaba todo.
La dejó en la cocina mientras que iba al baño a asearse. Cuando llegó a verla ella permanecía cabizbaja y con los puños apretados. Estaba llorando. Llorando en silencio.
-
Hinata.
Ella sacudió su cabeza y secó las lágrimas
rápidamente.
- Lo s-siento, Uchiha-san… por causarte
tantos problemas – y levantó su cabeza. Sus labios formaban
una triste sonrisa. Por un momento le dio náuseas. ¿Cómo
alguien puede sonreír cuando lo único que quiere es
llorar? ¿Y por qué tenía que sonreír? Él
preferiría ver esas horribles muecas que hacían Ino o
Sakura cuando solían perseguirlo antes de ver esa cosa que
ella llamaba sonrisa. Sin razones, apagada… ¿Qué
creía que con eso se iba a librar de todos sus problemas?
¡Pues no! ¡Con esa mierda de sonrisa no iba a lograr
nada!
-
Basta con eso. Ahora, vamos.
Ella se mordió el labio
inferior y lo siguió.
¿Por qué? ¿Por qué tuve que ayudarla? ¿Por qué no pudo desmayarse en frente del estúpido de Naruto?
Me di un par de vueltas en mi cama. Tenía su olor. Me levanté de golpe y enojado miré mi cama. Arranqué todas las sábanas y las puse a lavar. Suspiré con pesadez mientras veía las sábanas girar dentro de la lavadora.
