"Dean" La voz sonaba lejana, demasiado como para que él le hiciera caso. "Dean." No quería abrir los ojos, no quería saber lo que había al otro lado, ni conocer lo que había más allá de la propia muerte. Dean estaba seguro de que los vampiros le habían matado, aunque no recordaba como. Sin embargo, estaba claro que no había podido sobrevivir a su ataque y lo último que recordaba era estar peleando con uno de ellos.

"Vamos Dean, no puedes dejar a Sam sólo ahora, ni a John, tu hijo te necesita." Aquellas palabras, mucho más cercanas ahora, eran demasiado ciertas, pero si la voz tenía razón, ¿existía alguna posibilidad de que no estuviera muerto?

Poco a poco, Dean sintió el suelo frío bajo su espalda y aunque dudó al principio, decidió abrir los ojos. Todo estaba en penumbra, apenas se podía ver nada, pero algo llamó poderosamente su atención. No estaba sólo en la oscuridad, alguien estaba agachado junto a él, alguien a quien en un principio no reconoció, pero que al escuchar de nuevo su voz, sintió que el corazón le daba un vuelco.

"¿Dean, puedes oírme?" el mayor de los Winchester lo miró confundido, incapaz de decir nada, ni de tan siquiera moverse. "Dean, hijo, ¿puedes oírme?"

"¿Papá?, ¿Cómo…, estoy muerto?" Dean se incorporó lentamente y se quedó sentado en el suelo, sabía que si trataba de levantarse, las piernas no le responderían.

"No, por eso estoy aquí." John sonrío al mirar de nuevo a Dean después de tanto tiempo, quería decirle tantas cosas, pero disponía de muy poco tiempo.

"No, no lo entiendo. ¿Qué está pasando aquí?"

"Lo sabes muy bien, por eso estoy aquí. Tienes que volver, tu hermano está en peligro y John también. Sin ti…" John dejó de hablar y apartó la mirada de Dean.

"¿Sin mi que!" Apenas controló el tono de su voz, que retumbó en la gran sala. Se levantó casi de un saltó y se puso delante de su padre. "Dime, ¿Sin mi que?"

"Dean, no debería decirte nada de esto." Levantó la vista y se encontró con los ojos de su hijo que lo miraba inquisitivos. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero no podía dejar que los acontecimientos siguieran su curso, no podía permitir que sus hijos sufrieran más. "Sólo te diré que tienes que seguir adelante, que no está todo perdido todavía." Puso una mano en el hombro de Dean, mientras este permanecía en silencio, escuchándole. "No tienes porque llevar el peso del mundo sobre tus hombros, hay gente que te puede ayudar."

"Pero, ¿qué es lo que ocurre con Sam y que hay de John? Por el amor de Dios se trata de tu hijo y de tu nieto, no puedes quedarte ahí y no decirme nada, ¡son tu familia!, si les sucede algo, necesito saberlo."

"¿Acaso no lo sientes en tu corazón?" Dean abrió la boca para contestar, pero finalmente no dijo nada.

Su padre tenía razón, de repente, sabía a la perfección, lo que tenía que hacer, sabía donde tenía que ir. Sam estaba en peligro y no debía perder más tiempo, pero en cuanto a John, una terrible sensación de miedo recorrió su cuerpo. Tenía poco tiempo para salvar a su hijo de un gran peligro.

"Pero, papá…" Se volvió hacia donde había estado su padre, pero se dio cuenta que se encontraba completamente sólo de nuevo.

- o -

"Bienvenido al mundo de los vivos." Aunque no recordaba cuando había despertado, Dean se encontró mirando una habitación extraña, aunque la conocía de algo. Miró a su alrededor y se encontró con dos caras muy familiares. Bobby, estaba sentado a su lado, sobre la cama en la que él estaba tumbado y James de pie al otro lado.

"¿Qué ha ocurrido?" Estaba confuso, no recordaba como había llegado allí, ni porque, pero la voz de su padre, todavía retumbaba en su cabeza.

"James te trajo hace unas horas. Estabas inconsciente" Bobby lo miraba igual que un padre aliviado por ver que su hijo se encontraba bien. Dean se volvió hacia el otro hombre que todavía no había hablado. "¿Y Sam?" Trató de incorporarse, pero al hacerlo, toda la habitación comenzó a darle vueltas y tuvo que tumbarse otra vez.

"Tómatelo con calma, tal vez me pasé a la hora de golpearte en la cabeza."

Dean pareció no escucharle, sólo quería saber donde estaba su familia. "¿Dónde está Sam y que ha sido de John?"

"Dean… yo…"

Dean se volvió a incorporar y esta vez consiguió permanecer erguido el tiempo suficiente para hablar. "¿Dónde está mi hermano?" Bobby lo miró sorprendido, nunca lo había escuchado hablar así, incluso sus ojos parecían distintos, llenos de dolor. Dean se volvió hacia él, mientras los brazos le comenzaban a temblar por el esfuerzo. "Dime que Sam logró salir del hotel, que está bien, en alguna parte de tu casa y que John está con él. Dime que todo acabo bien, Bobby."

"Sam no está aquí." Dijo James con un tono autoritario, que le recordó enormemente a su padre. Dean se volvió hacia él, esperando que continuara hablando. "Si te soy sincero, no se donde está. Sólo pude salvarte a ti de aquel lugar. Lo siento."

Dean se dejó caer sobre la cama, con la mirada perdida en ninguna parte. No estaba triste, ni siquiera sentía dolor alguno. Sólo las palabras que le había dicho su padre, circulaban por su mente, repitiéndose una y otra vez. "Cuéntame lo que pasó." Dean volvió a mirar a James.

"Dean no creo…"

"Necesito saber lo que ocurrió si quiero salvar a mi hermano y a John." Se dio cuenta que los dos hombres lo miraban como si hubiera perdido el juicio. ¿Tan seguros estaban de que su hermano había muerto? Tal vez Bobby lo diera por perdido, pero él no lo iba a hacer, su padre le había dicho que Sam seguía con vida y aunque desconocía de su se había tratado de un sueño, de algún tipo de visión de una experiencia cercana a la muerte, su corazón sabía que le había dicho la verdad y que su hermano estaba todavía con vida en algún lugar.

Bobby le hizo una señal con la cabeza a James y este comenzó a hablar. "Durante varios días os había estado siguiendo, comprobando que los vampiros no os alcanzaran. Pero cuando os atacó aquella noche aquel vampiro, supe que no quedaba demasiado tiempo. Sin embargo me equivoqué, creí que tardarían más en llegar y para cuando os quise avisar ya fue demasiado tarde.

Anoche, vi a tu hermano salir de la habitación con el niño en brazos, pero al no verte a ti, comprendí vuestro plan."

"¿Por qué no los ayudaste a ellos?, tenían más posibilidades que yo de salir con vida de allí."

"Precisamente por eso. Pensé que si los vampiros estaban ocupados tratando de entrar en la habitación, no les prestarían atención a ellos."

"Pero te volviste a equivocar." Aunque el reproche no fue sólo para James, Dean también se lo estaba diciendo a si mismo, por haberse equivocado en la estrategia de los vampiros, por no haber pensado que vigilarían cualquier posible salida de la habitación, que por su culpa y sólo por él, Sam podía estar muerto en ese preciso momento.

"Si, así es y para cuando quise subsanar mi error, ya era demasiado tarde. Lo único que podía hacer era ayudarte a ti y sólo había una forma. Los vampiros debían creerte muerto. Al golpearte y quedar inconsciente, te cubrí con sangre de un hombre muerto y ellos se tragaron el truco, olieron la sangre, la probaron y se marcharon enfurecidos."

"¿Cómo es que no te atacaron a ti?" James dejó de mirarle y fue entonces cuando Dean lo comprendió todo, aunque apenas podía creérselo. "¡Eres uno de ellos! Por eso dijiste que conocías a la madre de John."

"Así es, pensaron que yo había terminado contigo y aunque se enfurecieron al ver que no les había dejado nada, terminaron por marcharse. Luego te traje aquí. No hay más"

Dean apoyó la cabeza de nuevo sobre la cama, estaba demasiado aturdido para pensar con lógica. Sin embargo, un pensamiento acudió a su mente. "Entiendo que quieran a John, al fin y al cabo tiene sangre de uno de ellos." Aunque re repulsaba pensar en ello, no podía evitar reconocer que eso era cierto. "Pero, ¿Qué hay de Sam para que lo quieren?"

"Cuando Jo y yo lo sacamos de la casa, estuvimos a punto de matar a uno de los suyos. Tal vez no sobreviviera a las heridas y seguramente quieran…"

Dean no le dejó terminar la frase. "Qué Sam lo sustituya, convertirlo en uno de ellos."

- o -

Sobresaltado, Sam despertó sin saber donde se encontraba. A su mente llegó el momento en el que había estrellado el Impala contra farola, pero no fue capaz de recordar nada más.

Unos ruidos lejanos llegaron hasta él. Sin duda eran voces y aunque no sabía de donde provenían se estaban acercando. Miró a su alrededor, el lugar le recordó a una celda, sólo que un poco más grande.

Cuando las voces se encontraron lo suficientemente cerca de él para entenderlas, prestó atención a lo que decían.

"Estamos preparados, nos marcharemos en cuanto tengan listo al niño."

"¿Estás seguro que es uno de los nuestros?"

" Sin lugar a dudas, ese niño se convertirá en el primer vampiro nacido como un ser humano. Nuestro momento se acerca." John, hasta ese momento Sam no se había percatado, pero John no estaba con él, obviamente los vampiros habían conseguido hacerse con él.

"¿Y el cazador?"

"Déjamelo a mi, quiero ser yo mismo el que lo haga. Esos dos me han dado demasiados problemas y ya que no pude matar a su hermano la otra noche, dejaremos que lo haga su hermanito por nosotros. Creo que será una buena iniciación."

Sam retrocedió hasta tocar la pared. Estaba asustado, aterrado como nunca lo había estado. No sólo pretendían convertirlo en uno de ellos, sino que además matara a Dean. Miró a su alrededor, pero no encontró nada que le fuera útil, ni una forma de escapar.

La puerta de su celda se abrió de repente y se encontró mirando al mismo vampiro que los había atacado la otra vez. Sam no fue capaz de decir nada, porque lo que escuchó decir al vampiro, lo dejó completamente paralizado.

"Es la hora muchacho. Dentro de un momento renacerás como un ser completamente nuevo, serás uno de los nuestros para siempre."