Lo siento. Sé que he tardado mucho en actualizar pero de verdad...no tengo tiempo. Pero no dejaré la historia. Ninguna las acabaré todas más algunas ideas que tengo.
Nuevo capítulo , espero que os guste.
CAPÍTULO NUEVE
ERRORES
Salimos y nos adentramos a el salón. En las escaleras a unos escalones más altos que los asistentes a ala fiesta se encontraba Esme, Edward e Irina. El corazón se me paró. ¿ Era a Irina a quien iba a presentar? ¿ Cómo novia de Edward? Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi pechó se contrajo. Esto no podía soportarlo.
Me voy Alice, necesito aire.
Espera Bella, no es lo que parece...
¿ No es lo que parece? ¿ A qué se refería?
Gracias a todos por venir-comenzó Esme-. Me alegra y me llena de orgullo presentar a Irina Hunter Mansen.
¿ Mansen?
Ella es mi sobrina y viene a quedarse una temporada con nosotros.
Oh mierda , es la prima de Edward.
Edward Anthony Cullen Mansen.
Irina Hunter Mansen.
Va a trabajar en la empresa de Edward- siguió explicando Esme.
Sí mamá, será mi nueva secretaría ya que Bella, estará ocupada siendo mi asistente las veinticuatro horas. Y sobre todo estará ocupada siendo mi pareja. Bella y yo estamos juntos. Somos pareja.
¿ Qué?-jadeé.
Todo comenzó a darme vueltas. Lo único que escuché fue la risita de Alice, antes de que todos los ojos de los invitados se posaran en mí.
Pero ¿qué? ¿ Por qué había hecho eso? Escuchaba la risita de Alice detrás de mí y los ojos de Edward como agujas punzantes en mí diciendo " te lo advertí". Alice sabía desde el principio que lo que pensaba de Irina y aun así no me advirtió ni me dijo nada.
Oh , Bella, querida. ¡ Qué sorpresa!- exclamó Esme-. ¿ Por qué no me dijiste nada?
No podía contestar. ¿ Qué le podía decir? ¿Que quería un romance en secreto con el hombre más atractivo de el mundo y que además era su hijo?
Miré a Edward pidiéndole respuestas, pero lo único que obtuve fue una de sus sonrisas arrebatadoras, provocando que varias de las mujeres asistentes a la fiesta por no decir todas, soltaran suspiros soñadores. Edward sin apartar sus ojos de mí fue bajando fue bajando de el escenario improvisado. Comenzó a andar hacía mí con su andar pérfido intimidándome. Mi corazón empezó a saltar en mi pecho , sintiendo el riesgo de que rompiera mis costillas. No podía moverme. Sentía mis mejillas arder y a todos los invitados pendientes de nosotros. Edward casi había llegado hasta mí. Su andar lento y provocativo con sus ojos negros fijos en mí , me ponía aun más nerviosa. Yo lo único que quería salir corriendo o que me tragara la tierra, las dos opciones me valían.
Llegó hasta mí y clavé mis ojos llenos de ira en los suyos que se veían felices y orgullosos. En un segundo sus manos agarraron con fuerza mi cabeza y sus labios aplastaron los míos devorándolos delante de más de cien invitados.
Cada vez que me besaba el tiempo se detenía. Sentir sus labios sobre los míos era la mejor sensación de el mundo y aunque me sentía abochornada, era como estar en el cielo. Los había echado de menos.
Los invitados silbaban y vitoreaban mientras nos besábamos.
Edward terminó el beso. Si por mí fuera no hubiera parado nunca, aunque en otras circustancias.
Tiró de mi mano para que nos dirigiéramos a el escenario junto al resto de su familia. Los Cullen. Pero yo no me moví. Edward sin habar me miró a los ojos con cautela y comprobando mi nivel de ira, que era muy alto. Solté su mano y di un paso atrás.
Bella ...-dijo
Negué con la cabeza y mis ojos se llenaron de lágrimas por la rabia que sentía. Sentía que me había traicionado.
Despideme de tus padres – le pedí, me volví y corrí todo lo rápido que pude sin que se me viera que estaba desesperada por salir de allí.
Escuché mi nombre pero una vez que salí por la puerta principal si corrí hasta mi coche.
Escuché como me llamaban detrás de mí, pero rápidamente me monté en mi coche, arranqué y salí derrapando de aquel aparcamiento improvisado para la fiesta.
Miré por el espejo retrovisor y vi a un Edward enfadado mirando como escapaba de él y con fuerza tiraba algo al suelo.
Llegué a casa en tiempo récord. ¡ Dios , no podía creer lo que me había hecho!
Una vez que entré en mi apartamento me senté en el sofá sin saber que hacer. ¿ Cómo iba a volver a la oficina? Estaba claro que ahora más que nunca iba a dejar de trabajar para Edward. Me buscaría otro trabajo. Seguro que con la experiencia de haber trabajado para Edward Cullen- el peor jefe de el mundo, según los rumores – otra empresa confiaría en mí y me daría trabajo. Además ahora Edward tenía a Irina y no lo dejaría desatendido.
Había ahorrado algo de dinero como para pagar un mes más de alquiler, la comida sería otra cosa pero me las arreglaría.
Me sorprendió no haber recibido llamadas a el móvil de Edward , pero para nada me sorprendieron los fuertes golpes en mi puerta que hacían temblar todo el edificio.
Sabía que era Edward , pero ahora no quería hablar con él. Tenía que poner las cosas en perspectiva y saber que iba a hacer con mi vida y por qué me había enfadado y molestado tanto.
Más golpes.
Abre la maldita puerta Isabella. Se que estás dentro. He visto tu coche aparcado fuera.
Más golpes. ¿Llamarían los vecinos a la policía? Seguro que a Edward le daba igual y los echaba a patadas.
Más golpes. Cada vez más fuertes. El piso temblaba.
Escuché voces y me acerqué un poco a la puerta para escuchar como la vecina le recriminaba por el escándalo que estaba formando.
Métase en sus asuntos señora.
Mierda no quería estar en boca de los vecinos también. Respiré profundamente un par de veces y abrí la puerta de golpe en el momento en el que iba a aporrear la puerta otra vez y se quedó con el puño congelado en el aire.
Su mirada negra, fría y aterradora estaba sobre mi. Las aletas de su nariz se inflaban con sus inspiraciones profundas, seguro que para calmarse y no arrancarme la cabeza o algo mucho peor. Estaba furioso.
Todos mis yo interiores estaban de retirada temblando de miedo por este hombre. Yo no había hecho nada y no me iba a amedrentar.
Dió un paso hacía dentro y yo retrocedí asustada por el movimiento sorpresa que no esperaba. Otro más y ya estaba dentro cerrando la puerta y dejando a mi vecina hablando , gritando y reclamando sola fuera.
Nos miramos unos segundo y se abalanzó sobre mi devorando mi boca.
No. No lo dejaría. Lo empujé por el pecho y lo separé de mi sólo unos centímetros pero suficiente para escabullirme de sus brazos. Él intentó volver a besarme pero puse las manos en su pecho y dije fuerte y claro ¡ No!
Nos desafiamos con las miradas.
¿ Por qué me has hecho esto?- dije al fin.
¿ Qué? ¿ Reclamarte como mía?
Edward por favor, entérate.¡ No soy una cosa soy una persona y no le pertenezco a nadie !- le grité.
¡ Eres mía!
Sí era suya, pero no como él lo afirmaba. Lo deseaba y sólo quería estar con él. No quería estar con ningún hombre más. Pero tenía que hacerle entender que no era mi dueño. Que no podía hacer y deshacer a su antojo.
Te pedí que esperaras un tiempo. Me has avergonzado delante de tu familia, amigos y de más de media oficina.
Te avergüenzas de estar conmigo-dijo afirmándolo.
No. Sólo te pedí un poco de tiempo.
Me ha parecido que una semana a sido un tiempo considerable.
Bufé.
Eso ha sido muy poco. Además todavía soy tu secretaria.
A mí me ha parecido una eternidad - Me miró de arriba a bajo y pasó la lengua por sus labios humedeciéndolos y haciéndome arder de deseo.
Mi yo juguetona asomó la cabeza
Ahora sólo quiero arrancarte ese vestido y lamerte todo tu cuerpo para borrar las manos de otros hombres. Luego voy a follarte toda la maldita noche hasta saciarme de ti. Si eso es posible.
Oh dios, el señor cavernícola hizo acto de presencia.
Eres un idiota Edward. Sólo te pedí una maldita cosa y no has sido capaz de concedérmelo.
Me miró serio y con la mandíbula apretada.
Me hiciste creer que estabas liado con Irina durante toda la semana y ahora como si hubiera pasado nada me reclamas como si fuera uno de tus negocios delante de todos. ¡No vas a tocarme!
¡ Y que querías que hiciera- estalló-, que dejara que media fiesta se metiera entre tus piernas! Han venido a pedirme tu teléfono más de cinco hombres, me han pedido que te diera días libres y que te despidiera para que uno de ellos te contratara. ¡Eres Mía! ¿ Qué querías que hiciera, que os pagara un hotel, o que os hiciera la cama para que te follaran?
Le di un bofetón.
Me has insultado y humillado delante de tu familia
¡ Estaba loco de celos!- me gritó como si su respuesta fuera más que obvia.
Para estar celoso necesitas sentir amor y tu no amas tu posees.
Bella, yo te amo.
Negué con la cabeza.
Mi corazón empezó a martillear fuerte en mi pecho. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Yo sentía algo muy fuerte por él. No sabía si era amor, pero no lo iba a decir. No después de como me había tratado. Eso no era amor, él estaba confundido. No me podía dejar arrastrar por una relación dañina que me redujera a la nada. No le contesté.
Vete Edward.
¿Vas a dejarme?
No te puedo dejar porque nunca hemos sido nada.
Bella...
Nada de Bella- dio un paso hacía mí.
Te deseo-dijo desarmándome-. Una semana sin ti es mucho tiempo.
Seguro que si vuelves a la fiesta hay unas cuantas esperándote dispuestas a follar contigo.
Recé y me odié por decir aquello y porque no volviera a la fiesta. No soportaría verlo con ninguna mujer.
Sólo quiero hacer el amor contigo.
Ohh mi cuerpo se estremeció. Me derretía los huesos su forma de ía que ser dura esta vez.
Vete- le dije. Tenía que ser fuerte y no dejarme engatusar por él.
Su cara cambió a la máscara de rabia y arrogancia que todos conocían.
Bien, no suplicaré por nadie- dijo echando fuego por los ojos.
Se dio la vuelta y se fue dando un portazo.
Hielo y Fuego. Veneno y placer. Eso era él.
Esa noche no dormí.
Versión Edward
Estaba frustrado, furioso y sentía una opresión en el pecho. Odiaba esta sensación de pérdida y angustia.
Estaba enfadada por mi forma de hacer las cosas. No sabía hacerlas de otra manera. Ella era mía y ya está. No era nada complicado, no veía porque no quería que nadie se enterara.
Odiaba como los hombres la miraban. Como la tocaban. Odiaba los intentos de esos imbéciles de ligar con ella. Y odiaba de sobremanera no poder arrancarles la cabeza.
Para mi todos los demás se podían ir al infierno. Para mí sólo eramos Bella y yo.
Me iría a casa y me emborracharía de nuevo. Beber para olvidar. Desde que conocí a Isabella no hacía más que beber. Me iba a volver un alcohólico.
Llegué a casa y fui directo a mi oficina. El teléfono no dejaba de sonar, pero no quería hablar con nadie a no ser que fuera Bella.
Iba a pasar otra noche en vela y borracho por culpa de Isabella Swan.
Versión Bella
El fin de semana fue monótono. En silencio y cabizbaja limpié y lloré. Lloré y comí- o al menos lo intenté. Leí y lloré más. Todo me hacía llorar y acordarme de Edward. Sobre todo me daba cuenta de que no me había llamado ni una sola vez y no había intentado arreglar las cosas. Siendo como era de posesivo me resultaba extraño.
¿ Y si se había cansado de mí? Quizá él tuviera parte de razón y se sentía humillado y despechado por mi desplante en la fiesta. Pero el también me había avergonzado.
Estaba muy confundida y no sabía qué hacer.
A última hora de la tarde de el sábado Ángela me llamó para preguntarme como estaba. Quería venir , pero ella estaba con Ben su novio y yo prefería estar sola.
El domingo me lo pasé comiendo chocolate en todas sus deliciosas formas y viendo películas tirada en el sofá. Terapia de relax, recomendada por todos los especialistas.
Lo primero que hice al despertar fue mirar el móvil. Sin llamadas , sin mensajes. Nada
A las siete ya estaba en la oficina. Por supuesto no había dormido nada y las ojeras me ocupaban toda la cara.
Lo organicé todo. Hoy era el primer día de Irina cono secretaria oficial de Edward . No oficial del todo porque yo aun tenía que seguir aquí unas semanas más, pero todo el mundo sabía ahora , quien era Irina y a que había venido. Igual que todo el mundo sabía que yo era la pareja de Edward o al menos lo era.
El ascensor sonó y las puertas se abrieron . Irina.
Al principio no me caía muy bien por razones equivocadas. Los celos. Pero cada día se había comportado conmigo con la máxima amabilidad y dulzura a pesar de mi comportamiento tan borde.
Me sentía fatal. Humillada. Avergonzada. En otras palabras quería que me tragara la tierra antes de darle la cara a esta chica encantadora que me vio ponerme en ridículo en la gran fiesta de los Cullen.
Buenos días Bella- ascendí mi cabeza en dirección a Irina.
Buenos días- contesté.
¿ Qué tal tu fin de semana?
¿Qué podía decirle, que desde el viernes en la fiesta me sentía fatal. Que había pasado un fin de semana horrible pensando en Edward. Que estaba confundida, humillada y super hundida en mi propia autocompasión? Por no hablar de varios kilos de más después de todo el chocolate que me comí.
Normal.
En ese momento se escuchó el motor de el ascensor y brinqué nerviosa.
Tranquila,...me ha llamado y no va a venir.
Un pellizco de decepción y culpa me picó en el pecho.
No sé que ha pasado entre ustedes, pero esta mañana se escuchaba fatal por teléfono. Parecía borracho o muy dormido o …
Lo siento... -no sabía que más decir.
No es de mi incumbencia, pero, quizá, debieras hablar con él. Le advertí que podría salirle mal la jugada de los celos.
Está bien Irina no te preocupes.
Él te quiere-afirmó.
Sentí ganas de llorar.
Somos muy diferentes y no funcionaría.
No te va a dejar escapar. Nunca había presentado a una chica a sus padres, ese momento fue único.
Y yo lo avergoncé.
Tranquila todos lo entendimos. Por cierto Alice quería hablar contigo pero no quería agobiarte y dejarte unos días descansar después de lo que pasó.
En ese momento llegó Billy de contabilidad.
Buenos días Irina, Bella.
Buenos días Billy- dijimos al uníxono.
¿ Qué haces aquí Bella?- me preguntó Billy con una sonrisa en los labios.
¿ Qué quieres decir?
Pensé que el viernes en la fiesta quedó claro que no ibas a ser la secretaria de Edward de nuevo.
Y por eso está aquí Irina para, reemplazarme cuando termine el mes.
Ah, ya-contestó.
Lo miré seria retándolo.
cuando te invité a salir me rechazaste de forma muy sutil. Ahora veo que apuntabas más alto.
Me quedé sorprendida no esperaba este ataque. Billy siempre se había comportado muy amigable y amable conmigo.
Piensa lo que quieras. Si fueras mi amigo me conocerías mejor . Y ahora si no te importa tengo que trabajar y creo que tu también. Para eso te paga el señor Cullen.
¿ Te vas a chivar?
No soy chivata , pero le haría un informe sobre empleados , rendimiendo, y de cual se podría prescindir. Sabes que el señor Cullen siempre hace caso de mis consejos- dije con todo el coraje y la dignidad que me quedaba. A esto me refería cuando hablaba con Edward.
De acuerdo. Nos vemos Irina, señorita Swan.
Tenía ganas de llorar.
Lo Siento Bella.
No pasa nada.
Si quieres irte a casa por mi no hay problema.
Estoy bien.
De verdad Bella...
Vale. Empecemos a trabajar - corté la conversación, si seguía estaba a punto de no poder aguantar el nudo de mi garganta-. Cancelaremos su agenda de hoy. ¿ Te ha dicho para cuando cambiamos las reuniones y … oh ..hoy tenía un almuerzo con el señor Hichman.
Lo llamaré.
No , yo lo arreglaré.¿ Podrías ir a contabilidad y llevarle estos papeles? Los están esperando.
Claro- le sonreí forzadamente.
Gracias.
Fue un infierno de día.
Cambié toda la agenda de Edward sin consultarle nada. Se volvería loco. Reí pensando en los gritos que me daría. Le echaba de menos.
No fui a almorzar, aunque Ángela me insistió.
A las seis me fui a casa. No podía aguantar más.
El martes tampoco apareció por la oficina y aunque yo sabía que siendo su asistente personal debería de ir a su casa o al menos hablar con él por teléfono, no lo llamé. Ninguno daba el paso y por mi parte, quizá con esta actitud conseguía lo que quería. Irme de el trabajo. Adelantar las tres semanas que me quedaban. De momento no se quejó.
Ángela me llamó y me dijo que su primo Jhon, que era como un hermano para mi, vendría esta tarde a visitarnos y eso me entusiasmaba. Me alegró el día. Jhon era como un hermano para nosotras. De pequeñas pasábamos los veranos persiguiéndole por todas partes. Él era dos años mayor que nosotras y era como dios para nosotras en aquellos tiempos. Cuando crecimos nos hicimos inseparables.
Irina, te importa si hoy me voy un poco antes. Ha venido un amigo y vamos a prepararle una tarta de bienvenida. Estás invitada si te apetece.
Por supuesto que no me importa y aunque estaría encantada tengo una cita.
Uhh , eso suena bien.
Eso espero.
Recogí mis cosas y me fui a recoger a Ángela que me esperaba para ir a casa.
Lo siento Jhon-dije-. Deberíamos haber compredo la tarta de camino y no querer hacerla entre los tres como en los viejos tiempos.
No pasa nada cariño. Hacía tiempo que teníamos una pelea de estas. Las echaba de menos.
Claro como tu no tienes masa por todo el pelo-dijo Ángela muerta de risa.
Yo estoy empapada de leche. ¿ Quién de los dos me la ha tirado?
Ese he sido yo-contestó Jhon.
Me vengaré. Tu sólo tienes llena la camiseta.
Es cierto-se las quitó.
Guau ! -gritamos las dos a la vez.
Que cuerpo.
Ah eso- dijo como si nada-, estoy yendo al gimnasio. He conocido a una chica que es monitora en uno. Me está machacando pero todavía no he conseguido que salga conmigo a ninguna cita.
Bueno Ángela y yo vamos a cambiarnos a mi cuarto.
Vale. Rebuscaré una camiseta limpia en mis maletas.
Versión Edward
Apenas podía tenerme en pie. Llevaba todo el fin de semana bebiendo sin para y durmiendo a cabezadas. Y hoy lunes ni siquiera había ido a la oficina. Recuerdo una llamada de Irina aunque esta entre nebulosas.
No podía soportar verla y no tocarla. Sabía que la había cagado con mi forma de actuar, pero, se helaría el puto infierno antes de dejar que ningún hombre se le acercase a mi Bella. Ella era mía y aunque ella se revelara y luchara contra mí, ella siempre sería mía.
Me duché y tomé un café muy cargado. No podía seguir autocompadeciéndome.
Volví a mi despacho pero esta vez a trabajar.
Mi móvil sonó.
Cullen-contesté.
Edward...
¿ Qué pasa Irina?
Mira no quiero que montes en cólera ni nada de eso y creo que no estoy haciendo bien en decírtelo y romper la confianza de Bella, aunque ella no me ha dicho nada pero...
Al grano Irina.
Vale , que conste que hago esto porque he visto a Bella muy afectada aunque ella intente esconderlo.
El corazón comenzó a bombearme rápidamente. ¿ Qué le había pasado a Bella?
Billy el de contabilidad la a acusado hoy en la mañana de trepa- lo dijo de carrerilla.
¿Qué?!
A insinuado que ella rechazó una vez una cita que Billy le pidió, porque esperaba engatusarte a ti. Ella por supuesto no se a amedrantado, pero se que no le ha gustado. Lleva triste todo el día.
Sigue ella ahí.
No se acaba de ir.
Edward , creo que Bella tenía razón y deberías haber esperado como ella te pidió.
Dios, Irina, no me hagas sentirme más miserable de lo que me siento.
Primito arreglalo.
Haré lo que pueda, pero ella no quiere verme.
Ella también se siente mal por ti. Por rechazarte delante de la familia.
Eso no tiene importancia...
Lo sé,...pero ella cree que te ha avergonzado.
Esta bien , lo arreglaré. Adiós-colgué.
Marqué rápidamente el teléfono de personal.
Departamento de personal de Corporación Cullen.
Quiero a Billy Crawford fuera. Prepararle todo antes de que se vaya.
De acuerdo señor Cullen. ¿ Algo más, señor?
No -rugí y colgué.
Había sido un estúpido. Había dejado que ella se enfrentara con todo los comentarios sola. Ella es fuerte pero eso no quiere decir que deba estar sola.
El martes tampoco fui a la oficina y aunque me moría de ganas de ordenarle que viniera a mi casa, contuve mi deseo.
Llamé a Irina para saber como había estado el día. Más que nada si había habido algún comentario nuevo. La llamé a horas que sabía que Isabella ya se hubiera ido a casa.
Según mi prima, Isabella se veía tranquila , aunque un poco enajenada. Al final de la tarde se había ido un poco antes. Quizá se sentía un poco mal.
Iría a verla a su apartamento.
El trayecto de el ascensor era interminable. Por otro lado estaba nervioso. No quería estropearlo de nuevo.
Ansioso y nervioso. Mala combinación.
Llamé al timbre.
La puerta me la abrió un tipo medio desnudo. ¿Qué mierda hacía un hombre desnudo en casa de Isabella? Comencé a verlo todo rojo.
Hola- me saludo con una sonrisa de anuncio de dentífrico-, ¿ quién eres?
Soy Edward Cullen. ¿Quién eres tu?
Soy un amigo de Bella, Jhon- me tendió la mano, pero no se la tendí.
Lo miré a los ojos llenos de ira. Él pareció notarlo.
Perdona que te reciba así-se señaló el cuerpo. Estaba buscando una camiseta limpia.
Señaló un par de maletas que había en la entrada.
Hemos estado jugando y haciendo el tonto un poco y nos hemos puestos perdidos. Bella se esta cambiando, la he puesto perdida con mi leche.
Esto no lo pude aguantar más. Con toda la ira, rabia y los celos acumulados de estos días le di un puñetazo en la cara. Lo dejé tirado en el suelo lleno de sangre y me fui a casa de nuevo a emborracharme. Definitivamente me volvería alcoholico.
