Capítulo 9: El guardían de las Cartas Legendarias de Clow, una dura batalla y el milagro del amor y la magia: la Vida

- ¡Cura! - le gritó la Muerte. - ¿Qué se supone que estás haciendo? -

La carta le respondió con un relincho, y se dirigió hacia Eriol y se introdujo dentro de este. Eriol, quien estaba inconciente, se elevó unos centímetros sobre el suelo y luego volvió a descender suavemente. Cuando Eriol descendió, la Cura emergió de su cuerpo. Tomoyo estaba estupefacta. Fijó su mirada en su amado, y para su sorpresa, Eriol despertó, repuesto ya del ataque recibido por la Enfermedad. Tomoyo lloraba de la felicidad y sin poder contenerse, abrazó a Eriol, asegurándose para sí que, aunque no pudiera hacer mucho, no volvería a permitir que le pasara algo sin antes poder dar su vida por él, para que pudiera vivir. Escucharon un relincho y se separaron. Cura estaba al lado de Sakura y Meiling. Ellas habían visto el suceso reciente.

- ¡Cura! - le gritó Muerte nuevamente - ¿Acaso te estás revelando en contra mía? -

La Cura respondió con un relincho furioso, lo cual significaba una respuesta afirmativa.

- Si es así como quieres que sean las cosas... - le dijo la Muerte. - ...¡Abel¡Cura se ha revelado¡Debes atraparla ahora mismo! - gritó.

Del mismo lugar de donde habían salido todas las cartas, emergió de esa profunda oscuridad una bestia alada. Era muy parecida a Kero y Spinnel Sun, salvo que el cuerpo de la bestia era rojizo y su melena era púrpura. Sus felinos ojos eran de un negro azabache, y tenía una mirada de odio que hacía irradiar una aura tenebrosa. Sus alas eran como las de Kero, salvo que estas eran completamente negras.

- Es Abel - susurró Spinnel Sun. - Ruby Moon, necesito que me ayudes a pelear -

La guardiana no se inmutó a decir nada, solo asintió. No permitirían que la carta que le salvó la vida a su amo cayera en manos del horrible ser que era la carta.

Mientras tanto...

- Oye, Cura... - le susurró Sakura, entristecida aún. - ¿No puedes hacer algo por Shaoran? -

La carta le miró y le respondió negando con la cabeza. Sakura estaba aún más triste. La débil esperanza que aún conservaba se desvaneció, por lo que solo pudo hacer una cosa.

- Cura, ayúdalos a Kero y a Yue, por favor - le dijo.

El hermoso corcel se transformó en una carta Sakura y luego reapareció nuevamente, para meterse primero en el cuerpo de Kero y luego en el de Yue, los cuales estaban inconcientes. Al igual que ocurrió con Eriol, los guardianes se elevaron a muy poca altura y descendieron suavemente, para luego recobrar la conciencia.

Por otra parte...

- Ustedes deben ser los guardianes de la reencarnación del mago Clow¿o me equivoco? - hablaba Abel. - ¡Ah! Y veo que los débiles guardianes de la Maestra de Cartas se han recuperado. Pues bien¿qué están esperando para atacarme? - les decía a todos con una sonrisa burlona, como la de su ama.

- ¡Ya verás! - le dijo Kero, quien estaba dispuesto a atacar, cuando se detuvo. Había recordado que él no tenía el poder suficiente para pelear.

Estaba absorto en sus pensamientos, cuando alguien le habló al oído.

- Kerberos... vamos a atacarlo juntos por tierra. Yue y Ruby Moon pueden atacarlo por el aire - le decía Spinnel Sun

Kero le sonrió y asintió. Abel estaba listo. Se lo veía muy confiado. Finalmente, Kero y Spinnel Sun se lanzaron al ataque, coordinados ambos en sus movimientos. Saltaron hacía el guardián, dispuestos a derrumbarlo, pero, sorpresivamente, un escudo invisible les dio una descarga eléctrica enorme, lo que hace que los compañeros caigan, desmayados.

Ruby Moon y Yue no se quedaron atrás. Fueron inmeditamente a ayudarlos, pero vieron que Abel, se elevaba hacia ellos, impidiéndoles acercarse a las bestias.

- Si quieren ayudarlos, tendrán que derrotarme - les dijo Abel.

Ruby Moon estaba furiosa. No iba a permitir que esa bestia no la dejara pasar. Llena de cólera, le lanzó cristales como balas, pero el escudo invisible los destruyó al instante.

- Ataquemos los dos a la vez - le dijo Yue. Inmediatamente, Ruby Moon repitió el ataque, al mismo tiempo que Yue atacaba. Era inútil. Ese escudo era impenetrable. No sabían que hacer para vencerlo. Continuaron luchando...

Sakura estaba abrazada al frío cuerpo de Shaoran. Meiling lo observaba. No podía creer que su mejor amigo hubiera muerto tan pronto y de esa manera tan cruel.

Cura había vuelto trotando al lado de Sakura. La carta acercó su cabeza y levantó la de Sakura, queriéndole decir algo. Sakura estaba demasiado triste para entender.

- Sakura... -

- ¿Y esa voz¿De donde proviene? - se preguntó.

- Sakura... soy yo. Mírame, estoy justo encima de tí -

Sakura, sin perder tiempo, miró y descubrió que quien la estaba llamando era su carta. Para su sorpresa, la forma original de la carta era muy parecida a su dueña. Tenía los mismos ojos verdes.

- Sakura, tengo la solución para tu pena. ¡Escucha! - la carta habló muy bajito, para que Muerte no la pudiera escuchar. A medida que la carta le hablaba, la expresión de Sakura cambió. Ya no estaba triste. Había recuperado la esperanza. Ella asintió, diciéndole a su carta que estaba de acuerdo con su plan.

Tomó su báculo y recitó un conjuro.

- Báculo mágico, tú que posees los poderes de mi estrella, permite que estas dos cartas se fusionen para dar origen a una carta mucha más poderosa. ¡Que mi carta y Cura se unan para crear a la Vida! -

Dicho esto, las dos cartas se unen, mientras resplandecía una luz cegadora. Muerte se arrodilló en el suelo, cubriendo su cara dolorosamente. No podía ver esa luz, le hacía mucho daño.

Cuando la oscuridad se restableció, una figura se vislumbró. Su aura era cálida y reconfortante. La sorpresa fue aún mayor para todos cuando la pudieron ver bien. Era un precioso centauro blanco con doradas alas. Su mitad humana era la de una hermosa mujer, de preciosos ojos verdes, quien llevaba en su cabeza una corona, con la forma de un corazón alado, con la forma de la carta de Sakura.

La carta Vida le sonrió a su ama. Sin perder su tiempo, se introdujo en el cuerpo de Shaoran. Este se elevó como en los casos anteriores y pasó exactamente lo mismo. La carta salió del cuerpo. Sakura se arrodilló al lado de su amado, observándolo desesperada. Pasaron unos momentos, que a Sakura se le antojaron largas horas, y, finalmente, Shaoran reaccionó y abrió sus ojos...

- Shaoran... - susurró Sakura, pasmada - Shaoran... -

Éste le sonrió.

- Sakura¿qué ocurrió...? - no pudo terminar su pregunta, porque Sakura se le avalanzó llorando emocionada.

Había dado resultado. ¡Shaoran había vuelto!

- No llores, Sakura. Estoy bien - le dice, feliz por haber vuelto con su amada. Su amor se estaba evidenciando en ese preciso momento. Y fue en ese preciso momento en que algo extraño ocurrió...

- Shaoran¿qué sucede? - preguntó alarmada Sakura, al ver que una luz aparecía de imprevisto entre ellos. Cuando la luz se esfumó, vieron, para sorpresa de todos, una carta. Pero esta no era ni una carta Clow, ni una carta Legendaria de Clow, ni siquiera una carta Sakura. Era una carta Shaoran. Tenía distintos tipos de tonos verdes. Lo más extraño aún para Shaoran fue cuando vio de que se trataba. - ¿La Vida? - preguntó extrañado. De repente, la carta empezó a brillar, al ser invocada. De allí emergió otro centauro. Su cuerpo de caballo era dorado con alas plateadas. Su mitad humana era un hombre, cuyos ojos marrones miraban de una forma muy especial a la carta Vida de Sakura, con la misma dulzura que la mujer le devolvía la mirada. Al igual que esta, él llevaba la misma corona.

- Era de esperarse que esto ocurriría -

Todos se volvieron hacia Eriol, sin comprender.

- Les explicaré. Al introducirse la carta Vida de Sakura en el cuerpo de Shaoran y revivirlo, esta encontró que en el interior de él se vislumbraba claramente su amor por Sakura, además seguramente encontró que él debía de tener una cantidad inédita de magia. La carta salió, dejando el paso libre para que otra carta Vida se creara dentro de Li y se hiciera visible en el mundo exterior. Seguramente pensó que no podría combatir a la Muerte ella sola -

La carta Vida de Sakura, al oír aquello asintió, dándole la razón al joven.


Continuará...