N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... A esta parte le quedan dos capítulos, así que espero que os gusten...
CAPÍTULO 8: CONSEJOS
Blaine y Sam estaban disfrutando de su quinto día juntos. Habían pasado todas las horas que habían podido disfrutando del sol, la playa, la piscina y la compañía del otro. El moreno había mejorado mucho y ya empezaba a tocar pequeños acordes sin ayuda.
No temían demostrar sus sentimientos, por lo que se besaban, abrazaban y acariciaban con asiduidad. Todo era tan dulce y especial como ese amor de verano que estaba experimentando.
Esa mañana habían quedado en la piscina, el más bajo llegó protestando porque su hermano había intentado darle la charla. Cooper, sabiendo que su hermano estaba con un chico, había decidido que debía ejercer de hermano mayor y había ido a un sex-shop para comprar lubricante y preservativos. Sin embargo, cuando el actor había intentado dárselos a Blaine, éste salió corriendo de la casa.
–A mí me parece dulce que haya hecho eso. –Sam comentó cuando su novio terminó de contarle lo que había pasado. Los dos estaban en las hamacas, tomando el sol mientras charlaban.
–¿Qué? –El moreno se extrañó.
–No creo que sea fácil para él comprar eso y luego querer hablar contigo sobre sexo. Lo hace porque le importas. –El rubio explicó.
–A Cooper sólo le importa él mismo. –El joven de Westerville explicó.
–La gente cambia. Tal vez tú no le das la opción de demostrarte que ha cambiado. –Evans se encogió de hombros.
–¿Realmente lo crees? –Anderson quiso saber.
–Habla con él. Y con tu madre también deberías
Cuando Blaine llegó junto a su familia para cenar, decidió seguir el consejo de su novio. Iba a hablar con su hermano y su madre para saber si podía comprender su comportamiento, tal como había sugerido Sam.
El señor Anderson había llegado ese mismo día para pasar unos días que tenía libre. Al principio había pensado en esperar a que se fuera, pero después cambió de opinión. Quería intentar acercarse a su padre también, si eso era posible.
–¿Qué tal has pasado el día? –Pam quiso saber.
–Muy bien, Sam y yo hemos estado en la piscina. –El adolescente comentó.
–¿Sam? ¿Un amigo? –James preguntó.
–No exactamente… –El más joven no suponía que iba a ir la conversación en ese sentido, y no sabía qué decir.
–¿Nuestro pequeño Blainey ya ha tenido su primer amor de verano? –El padre le preguntó a su esposa.
–Así es. Se llama Sam, un chico muy atractivo y que le está enseñando a tocar la guitarra. –Durante un rato, ella estuvo contándole a su marido todo lo que sabía sobre el novio de su hijo sin importarle que el menor estuviera ahí con ellos. Cuando ella ya no tenía más que decir, el hombre miró a su pequeño.
–Me alegra mucho por ti, te mereces tener una experiencia así.
Decir que el joven estaba anonadado era quedarse corto. El adolescente creía que su padre tenía un problema con que él fuera gay y ahí estaba, animándolo a disfrutar de su ligue de verano, otro chico.
–¿De verdad?
–¡Claro! ¿Por qué no iba a querer que te diviertas y seas feliz? –James lo miró sorprendido.
–Porque… Pensaba que no te gustaba que sea gay. –Blaine confesó.
–Te mentiría si te dijera que es lo que quería para ti. Sin embargo, quiero que seas tú mismo y que seas feliz. Me ha costado un poco hacerme a la idea de que eso no va a significar una esposa y un par de hijos mientras trabajas en una oficina, pero tienes que seguir tus sueños, no los míos. –El padre explicó. Se dio cuenta que tal vez debería haber tenido esa conversación con el adolescente mucho antes. No se había dado cuenta de que podía sentirse así.
–Gracias papá.
Blaine se levantó y abrazó a James. Estaba feliz al saber que su progenitor no lo rechazaba y que, aunque le había costado hacerse a la idea, apoyaba sus decisiones, aunque no fueran lo que él quería para sus hijos.
Pam sonrió, encantada de que al menos su esposo hubiera conseguido romper esa barrera que su hijo había construido para alejarlos a todos. Esperaba que fuera el principio de la reconciliación familiar.
–Coop… Siento haber reaccionado así cuando has querido hablar conmigo… Pero… Me da vergüenza hablar de esas cosas contigo. –Blaine reconoció.
–Tal vez debería trabajar en ganarme tu confianza de otra manera…
–¿Qué es lo que ha pasado? –La madre preguntó a sus hijos.
–Nada. –Los dos respondieron al unísono, haciendo que todos rieran.
–Chicos… –Pam dijo seria.
–He intentado darle la charla a Blaine, pero ha huido. –El mayor explicó.
–¡Coop!
–¿Qué? No hay nada de lo que avergonzarse Blaine. El sexo es algo natural y tienes que estar informado. Que no haya una mujer a la que puedas dejar embarazada no implica que tengas que descuidarte. –El actor decidió contarlo todo porque quería que su hermano comenzara a sentirse cómodo alrededor de ellos.
–Cooper tiene toda la razón. No es realista que ignore el hecho de que es posible que tengas sexo antes de ser mayor de edad. Por eso me gustaría saber que estás informado y tienes cuidad. Es todo lo que te pido. –James añadió.
–Secundo lo que tu padre y tu hermano han dicho… Por favor, dime que estás teniendo cuidado…
Blaine estaba más rojo que un tomate. No podía creer que todos le estuvieran forzando a hablar de su vida sexual.
–No he hecho nada con nadie todavía… –El adolescente reconoció, todavía tan sonrojado que podía competir con un semáforo.
–No te preocupes, es algo natural… Si llega el momento, sólo te pedimos que no hagas una locura. –La madre acarició la mejilla de su hijo.
–Y que no hagas nada que no quieres, por mucho que otro chico te insista o te presione. –James añadió.
–Vale… –A pesar de todo, el joven no sabía qué más decir.
–Me alegra que hayamos hablado… Espero que esto no cambie… Sabes que puedes contarnos cualquier cosa. –Pam añadió.
–La verdad es que ha sido Sam el que me ha convencido para hablar con vosotros. –El menor reconoció.
–Me gusta ese chico. –El padre comentó sinceramente.
–Espera a que lo veas con Blaine. Son tan adorables. –La madre sonrió.
–¿Crees que podríamos comer mañana los cinco para que lo conozca mejor? –El mayor quiso saber.
–No lo sé, tal vez tenga planes con sus abuelos… –El joven intentó evitarlo, pero al darse cuenta de la cara de decepción de sus progenitores, decidió ceder un poco. –Le mandaré un mensaje para ver que dice.
La respuesta de Evans no tardó en llegar y, aunque a Blaine no le hacía demasiada ilusión que sus padres pasaran mucho tiempo con su novio, tuvo que ceder con la esperanza de que no pasara nada que rompiera su relación por culpa de las locuras de su familia.
