¡Hola a todos! Aquí vengo mucho más rápido que la otra vez y bueno, quería agradecerles por todos los reviews! Muchas gracias
Ahora, el cap
PD: Se ubica cronológicamente dos años atrás, justo cuando Zeus se va con Percy
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Percy
Luego de que desapareciera entre rayos el hijo de Poseidón tuvo una agradable estampada con el suelo: el suelo que siempre estaría allí para él. Se paró y se sacudió el pantalón, viendo lo que estaba al frente de él. Una mochila; sintió el peso de Contracorriente, su espada, en su bolsillo, se apresuró hacia la mochila para ver que tenía dentro de ésta. Había una cantimplora llena de néctar y unas cuantas cajas repletas de ambrosía, además de un misterioso mapa enrollado en la mochila. Supuso que Zeus ni siquiera se había tomado la molestia de explicarle en qué consistía la misión y que toda la mochila había sido por pura quejadera de su padre
Luego se preguntó en dónde estaría y de repente apareció el rostro de Annabeth riñéndole que cuando esté en algún lugar desconocido debe prestar más atención a lo que tiene alrededor. Inevitablemente sonrió y luego lo atravesó una punzada de culpabilidad al recordar el rostro de su novia bañado en preocupación cuando desapareció con Zeus entre rayos. Realmente se preguntó que tendría el señor de los cielos entre manos
Levemente se rió, el sonido invadiendo todo el lugar y por fin empezó a detallar el lugar mientras recogía la mochila y se imaginaba a Annabeth riendo y diciendo que tenía demasiadas algas en su mente
La amaba
El lugar era algo así como una tubería, con ladrillos rotos y en su mayoría oscuridad. Podía notar una leve luz que le permitía observar todo aquello. Unos retazos de recuerdos llegaron a su mente, mientras con una mirada atónita observaba todo
-No... No...- murmuró con incredulidad y enojo- ¡no éste maldito laberinto!- gritó, cuando un sonido grave vino de las paredes- ¡sí! ¡No me importa lo que pienses!- gritó de nuevo, dirigiéndose al laberinto. Con pánico tanteó la pared, tratando de poder encontrar una de las marcas de Dédalo, pero de pronto se encontró con una idea en la cabeza: el mapa
Se quitó la mochila y abrió el cierre de ésta, encontrándose con el mapa enrollado en uno de los compartimientos de la mochila, la cual era muy parecida a la que usaba Bear Grills en su programa A prueba de todo¹, del cual eran fans en el campamento, prácticamente todas las chicas de Afrodita suspiraban por él, al parecer era un semidiós, pero nunca sabrían de quién era hijo, aunque Percy tenía la leve sospecha de que era su hermano mayor
Luego de cerrar su mochila y verificar sus provisiones de ambrosía y de néctar, agarró el mapa y lo desplegó: era del tamaño perfecto, no uno tamaño pergamino como los que Annabeth utilizaba
El recuerdo de la rubia hizo que al hijo de Poseidón le brotara una sonrisa tontorrona en su rostro, pensando en los profundos ojos grises tormenta de su compañera. Regresando de nuevo al tema del mapa vio un montón de caminos en el viejo papel, y dónde rayos sabría que estaba él, pero algo llamó su atención, un llamativo punto negro en la parte más baja del mapa que agrandaba y disminuía su tamaño, como esperando a que Percy se moviera
Percy, dudoso, caminó un trecho del pasillo en donde estaba y vio que el punto se movió respectivamente en dónde el estaba. No tenía ni la menor idea de qué quería Zeus con enviarlo al laberinto, pero vio otro punto llamativo, pero éste no agrandaba ni disminuía su tamaño, sólo estaba allí. Supuso que ése sería el punto al que tenía que llegar, el cual estaba al otro lado del laberinto. Suspiró con cansancio, deseando que hubieran tenido esta cosa la primera vez que vinieron
Decidió partir de una vez para volver lo más pronto posible con sus amigos/as y su novia y mientras verificaba el mapa de vez en cuando, su mente empezó a divagar, como siempre lo hacía, "sesos de algas" hubiera dicho Annabeth, rodando los ojos, pero con una sonrisa que era su razón de vivir y estaba seguro de que si alguien hacía algo para borrarla, le mataría de una forma como solo... Percy podía hacerlo
Realmente, Annabeth siempre había sido la celosa, pero él daría todo por ella (por favor, se había lanzado al Tártaro por ella, maldijo a, según la leyenda, un tal Rick Riordan que él mismo había inventado) Extrañamente sus pensamientos llegaron hasta Leo, el único que estaba sin pareja entre los siete
Luego se acordó de las horribles profecías, las odiaba ¿por qué siempre tenía que estar involucrado en ellas? Se dio cuenta, tal vez con algo de alivio, que no había visitado a la Óraculo por el repentino apuro del padre de Thalia. Se dio cuenta por primera vez en mucho tiempo, que Zeus era una especie de tío suyo. Y Thalia y Nico sus primos. Eso significaba que... ah por todos los dioses, era algo así como un tío para Annabeth. Eso le hacía sentir muy viejo
Tropezó con una pequeña piedra en su camino, por estar tan metido en las "algas de su cerebro", cuando oyó unos pocos ruidos, inmediatamente se pego en la pared, tanteando su espada en forma de bolígrafo, preparado para convertirla en espalda, cuando la voz de un adolescente le sorprendió
-¡Wow viejo! Esa es una muy buena réplica de Guerra de las Galaxias- le dijo un muchacho, tenía el cabello de un rubio platinado, tendría más o menos unos 14 años, ojos azules y de cara linda, llevaba un ¡Pod con unos audífonos: definitivamente era un mortal. Percy no salía de su asombro, o, al menos, eso creía él porque el chico se le acercó y le tendió una mano y habló con un acento que supo identificar como inglés británico
-Me llamo Peter, Peter Johnson- se presentó, mientras el hijo de Poseidón, con los ojos muy abiertos, le apretó la mano- ¿y tú?- preguntó, cuando notó que el mestizo se iba relajando, pero aún no salía de su asombro inicial
-Percy Jackson- le dijo, Peter frunció el ceño
-¿Americano?- le preguntó, Percy asintió- ¿dónde estamos?- preguntó de nuevo, haciendo un curioso enarcado de cejas, Percy tuvo que aguantarse la risa y tomar la situación con la mayor seriedad que podría hacerlo. Apostaba a que Annabeth le daría un puñetazo
-¿Cómo llegaste aquí?- preguntó, recordó que la última vez que estuvo Annabeth le comentó que a veces algunos mortales entraban por accidente y se quedaban atrapados en este maldito laberinto. El chico-Peter- sacudió la cabeza
-En un momento estoy en Londres y en el otro me acabo de caer y estoy aquí dentro, lamentablemente no tengo señal, ¿cómo llegaste tú aquí?- preguntó con genuina curiosidad, mientras el pobre hijo de Poseidón trataba de darle una explicación razonable, se preguntó por qué la niebla no cubriría a los mortales de caer allí. De pronto, el chico palideció
-¿Qué pasa?- preguntó Percy, mientras Peter apuntaba al piso
-¿No lo ves...? Es un rastro- dijo, y entonces el semidiós comprendió, el mortal tenía la vista, de pronto el pobre chico empalideció aún más- ¿e-es mi imaginación... o esas son mujeres dragón?- preguntó con miedo, dando un paso hacia atrás, Percy sostuvo su espada, mirando a los monstruos, que empezaban a llegar por uno de los caminos del laberinto
-¡Dracaenaes!- gritó, haciéndoles batalla, pero con ese mortal inglés no podía hacer la gran cosa... si tan sólo estuviera solo- ¡corre!- le gritó a Peter, el chico lo miró, escéptico
-Oye... no creo que sea muy sano abandonar a la única persona que he encontrado en esta cosa- le gritó, agarrando una piedra que sobresalía del suelo, lanzándoselas a una de las mujeres-dragón, distrayéndola, haciendo que Percy la rematara y se convirtiera en polvo- estoy loco- murmuró
Mientras Percy se ocupaba de las demás dracaenaes con sus precisos y limpios cortes con la espada, el chico mortal lo miró con admiración, jamás había visto a manejar a alguien así, excepto, tal vez, al ejército inglés y los guardias del castillo de Buckingham. Cuando el pelinegro terminó con los monstruos, miró al chico, avergonzado
-Disculpa eso... pero esas eran...- empezó a explicar, pero el rubio empezó a hablar
-¿Estás bromeando? ¡Eres genial! Nunca en mi vida había visto manejar a alguien con la espada así- Percy rió, pero luego le vino el recuerdo de Luke y su sonrisa se desvaneció, al igual que el brillo en los ojos de Peter
- Podrías decirme ¿esto es un sueño o qué?- preguntó, con sus azules ojos interrogándolo. Realmente él no sabía qué decir, sabía lo que era descubrir todo aquello y el shock, principalmente. Inmediatamente sintió lástima del mortal, así que decidió sólo sonreír y ponerle una mano en el hombro
-Es sólo un sueño. Creo que yo soy tu mejor amigo o algo así- le dijo, Peter le miró con duda, pero con un brillo atrevido en los ojos- hay que llegar al centro del laberinto para que despiertes, sólo sigue el rastro que hay en el suelo
Percy de verdad que no quería involucrar a Peter, quien ya le estaba cayendo bien así que rápidamente siguieron el leve rastro, Percy desviándose de su camino principal. El mestizo, divertido con la actitud del muchacho, decidió contarle su historia, como si fuera un personaje de algún libro, la persona más interesante de alguno de todos sus sueños, y, realmente se sintió bien contándole sobre su vida a otra persona y no tener una solitaria estancia en el laberinto. Le contó sobre los dioses: su primera misión en el Campamento Mestizo, con Annabeth y Grover (lo cual parecía haber sucedido hace eones); el Mar de los Monstruos; la búsqueda de Artemisa; su primera estancia en el laberinto, el cual le explicó que era dónde estaban; la batalla final contra Cronos; el intercambio de Hera entre los dos campamentos, griego y romano; la búsqueda de Annabeth y su caída al Tártaro; la victoria a Gea y, finalmente, los sucesos más recientes, Zeus y la nueva misión. Obviamente Peter creía que todo esto era un sueño. No vieron más monstruos durante su trayecto hacia el centro del laberinto, Percy recordó que seguramente como el laberinto estaba nuevecito, pero con los mismos murales y detalles que el anterior, los monstruos sólo estarían allí en una misión de reconocimiento o algo así
Lentamente el sueño "se fue acabando" y llegaron a lo que era la antigua casa de Dédalo, al parecer al laberinto le dio por inventarla de nuevo. Cuando entraron se encontraron en el interior de una acogedora casa medio lujosa, pero totalmente vacía. Todo lo contrario a lo que era antes. Al parecer el laberinto les daba una oportunidad de salir ya que había una puerta, y Percy simplemente adivinó lo que pasaría y pensó que éste era el fin de su viaje con el mortal
Con un poco de tristeza Peter se volvió hacia él- supongo que este es el final de mi sueño ¿no?- Percy asintió, también un poco triste, pero aliviado de que el mortal estuviera a salvo
-Creo que sólo tienes que visualizar el lugar en donde te quedaste dormido y... listo, allí apareces- improvisó Percy, esperando que tuviera razón
-Bueno, espero que no me haya caído al Támesis- se rió Peter- un gusto en conocerte, Percy Jackson ¿sabes? Tengo una hermana que es como tú, es especial, seguro que pronto la conocerás- el mestizo se sorprendió, pero Peter agarró el pomo de la puerta y la abrió, de la cual se veía un espacio lleno de luz, el británico le guiñó un ojo- por ti, me convertiría en mujer, lástima que tienes novia- el rubio le guiñó el ojo de nuevo y entró al espacio detrás de la puerta, mientras Percy se quedaba confundido, pero luego sonrió
Después de un rato se acercó a la puerta, podría escapar, volver con sus amigos, con Nico, Jason, Hazel, Piper, Frank, Leo, Thalia, los Stoll, Clarisse, al campamento, con Annabeth, sólo estaba a un paso de ello. Con ilusión se acercó, sabiendo que estaba mal, abrió la puerta, metió la mano y observó una imagen del Campamento Mestizo, con Piper sentada observando a Annabeth entrenar, y ésta entrenaba más duro que nunca, seguro debió de hacer algo, porque Piper se volteó a su dirección y Percy quitó la mano y cerró la puerta, borrándose la imagen de su amado Campamento Mestizo y de Annabeth. Sobre todo de Annabeth
Con pesadez abrió su mochila y sacó su mapa y miró por última vez la puerta del taller de Dédalo: su pasaje directo a casa
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Entre los caminos sin fin, la repentina oscuridad o luz de las antorchas, en los infinitos murales de civilizaciones perdidas, Percy perdió la noción del tiempo ¿cuánto había pasado desde que inició a esa estúpida misión? ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? ¿Y si Annabeth se había casado y conseguido otro novio? ¿Y si...? De pronto alejó todos esos pensamientos, ya entendía porque la gente se volvía loca en ese lugar. Menos mal que encontró a Peter.
Le echó otra mirada al mapa que tenía entre las manos, cada vez estaba mucho más cerca de lograr su objetivo y salir de aquí. Pronto empezó a olvidar
¿Annabeth? ¿Ella tenía el cabello rizado... castaño? ¿O liso rubio? El laberinto ya lo estaba volviendo loco, recordó su rostro, rizos rubios como princesa y ojo grises tormenta. Sólo un par de caminos y ya... más nada, regresaría a casa. Tanta emoción tenía que empezó a correr
Y cuando llegó... no había nada
Pero no nada de los caminos, si no simplemente... oscuridad
Pura oscuridad
Una voz que no supo identificar se empezó a reír ante su confusión e incertidumbre en la oscuridad
-¿No es divertido?- se rió- pareces una rata luchando por salir de una simple trampa- se rió de nuevo, aún con más malicia, Percy trató de encontrar una salida, pero lo único que había alrededor de él era oscuridad, pura oscuridad. No habían ni paredes ni techo, sólo oscuridad sin fin
-¿No dices nada?- preguntó la voz, con una curiosidad maligna en ella. Trató de identificarla, pero no había ninguna voz que él conociera que sonora así
Tan maligna
Tan oscura
Y a la vez tan poderosa
-¿Quién eres?- trató de hacerse el valiente, pero de sólo salió un humillante hilo de voz, la otra voz se rió
Era simplemente poderosa, Percy lo notó. Era como si le estuviera hablando directamente a él, pero a la vez su voz resonaba por toda la oscuridad. No se notaba si era masculina o femenina
-Pequeño semidiós inútil, hubiera preferido a la chica, la hija de Atenea- agregó con burla, haciendo hervir a Percy en su interior
-No tocarás a Annabeth- le dijo, haciendo su mejor intento de amenaza- nunca- la voz se rió, por enésima vez
-Nunca es demasiado tiempo ¿no crees?- le respondió como si lo estuviera consolando, pero siempre estaba el tinte de maldad en su voz- sería mejor para ella... si te rindieras- le dijo, sonando dulce de una manera tan envenenada que al hijo de Poseidón le dieron ganas de vomitar
-¿Rendirme? Nunca- le espetó, tratando de sonar valiente, de nuevo. Y de nuevo, la voz se rió
-Si no te rindes ella sufrirá las consecuencias de tu elección... sufriendo, sola, en un lugar donde nunca la podrás rescatar... a menos de que la rescates ahora mismo, con tu decisión- le ofreció y por Annabeth, no importa lo que fuera, siempre haría todo. Siempre
Su defecto fatídico a punto de ser sellado y juzgado
-Lo haré- sentenció y lo último que oyó fue la risa de esa voz y se sintió caer aún más en la oscuridad y miró a su alrededor
Por última vez
Y su último pensamiento mientras cerraba los ojos y caía, mientras sentía su cuerpo debilitarse
Te amaré por siempre Annabeth
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¿Dónde estaba? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Por qué tenía que rendirse para que aquella presencia lo matara? ¿Estaba en el Inframundo?
Percy se hacía todas esas preguntas en su subconsciente, no sabía cuánto tiempo había pasado ¿Días? ¿Semanas? ¿Años? Ésta vez sentía que el tiempo había pasado gradualmente, principalmente porque se veía mucho más alto ¿cuánto tiempo había pasado?
Lo único que había visto era oscuridad y sabía, en lo más profundo de su ser, que no estaba muerto
¿Cómo estaría Annabeth? ¿Y sus amigos? ¿Y el campamento? ¿Lo rescatarían? ¿Lo pensarían muerto? Lo único que pensaba Percy eran incógnitas e incógnitas que no podía resolver, sólo pensar y jugar con las respuestas; imaginar que estaría pasando; si tendría un hermano o algo parecido; si alguien alguna vez sabría su historia; se acordó del muchacho que había ayudado a salir del laberinto, Peter, y también se acordó de Zeus, el muy estúpido lo había mandado a la ruina. Se preguntó también qué sería de su padre; si habrían nuevos campistas, sólo tenía preguntas sin resolver
¿Preguntas sin resolver? No me digas. Estás muerto. Annabeth se consiguió a otro hombre. Supéralo
A veces el tenía ese tipo de pensamientos, siempre recordaba a Annabeth: con sus comentarios, cómo le vencía siempre en las peleas, su cabello, sus ojos, su mentalidad, su forma de pensar, ella era su todo. Y nunca la vería de nuevo. Aunque a veces, tenía la esperanza de que saliera de esa oscuridad y pudiera verla de nuevo, abrazarla, protegerla, besarla
«Jamás- gritaba una voz en él- jamás, jamás, jamás»
Y, por una vez en mucho tiempo, sintió una presencia. Una presencia real. Una voz real. Sin maldad y sin nada, sólo una voz normal
Quería salir. En lo más profundo de su ser sabía que estaba vivo, pero como si fuera un estado de inconsciencia, como si alguien lo tuviera bajo un hechizo o maldición. Como si fuera un trofeo de guerra
Sintió que alguien lo tocaba, después de tanto tiempo
Y lo último que escuchó antes de sumergirse en la oscuridad de nuevo
-Percy Jackson... Estás vivo
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¡Hola a todos! Antes de entrar a clase les entrego este capítulo (les dije que no tardaría tanto), que es desde la perspectiva de Percy, espero que les haya gustado
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Gracias por leer
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Nos leemos
-Tris Chase
