LadyDith

Primera Anotación:

¡Hola! Pido perdón por el retraso pero ahora tengo más que decidido acabar este fic que tanto éxito tubo en su tiempo. Quería decir que en este capitulo los tiempos pasado, presente y futuro están un poquito mezclados para hacerlo más interesante. Pero si leyendo este capitulo se dan cuenta que cuesta un poco seguir el hilo de la historia, díganmelo y no lo haré más... Es mejor que sea fácil de entender ¿no? Lo último (antes de dejarles en paz...Sí se que soy muy pesada con estas cosas XD) es que quiero que se entienda un poquito mejor la personalidad del personaje que más me cuesta 'adaptar' (Sí, ¿Quién va a ser? Pues Vegeta ¿Quién más? ¬¬) y quería decir que como ahora es...joven (a comparación de cómo sale en la serie) No es tan descabelladamente frío, pero sí es más retorcido (Aires de juventud, que se le va a hacer...) Por eso quería aclarar la cosa por si alguien piensa que no lo estoy reflejando lo suficientemente bien...

[ACLARACIÓN: Si alguien está en contra del lemon... Debo advertir que en este capitulo no es lo suficientemente explicito, es muy leve (bueno, a mi no me pareció para tanto) pero aparece. Sólo dejo en claro que están advertidos...]

Y bueno, ya sí, lean...

CAPITULO 9: Se sincero

Desperté cansada, como siempre me despertaba después de las largas noches junto a él. Me retenía contra su desnudo pecho, sus brazos se envolvían alrededor de mi espalda; no permitiéndome huir. Su cola, como cada noche, envuelta en mi cintura. Nunca comprendí éste acto por su parte. Pero esa es una de las tantas cosas que jamás podré entender de su salvaje raza.

Aunque ésta noche había algo diferente en mí. Sí, es verdad, me sentía maravillosamente satisfecha. Aliviada, pero había algo en mi interior que superaba con creces todos esos otros sentimientos. Un demonio que no detenía sus susurros, ahora semejante a gritos en mi cabeza, anhelantes gritos rogándome sacar fuerzas de algún lugar y desaparecer de su lado.

Intenté zafarme de su agarre. Fue imposible y atribuí mi incapacidad a su fuerza. Mas sabía que era mi corazón quien clamaba por misericordia, deseando que se le permitiese tan sólo unos segundos más a su lado. Pero no podía, no debía… Lo intenté una segunda vez. Fallé nuevamente y para mi desdicha, conseguí, simplemente, despertarle.

-Mmmm...-gimió, saliendo de su somnolencia-¿Por qué te mueves tanto?-Odiaba esa manera tan cálida al despertarse. Odiaba que me susurrase algo al oído, ya que siempre lo hacía de esa manera que tanto me hipnotizaba y acababa mordiendo el lóbulo de mi oreja. Sin duda, sabía como ponerme nerviosa. Pero hoy no deseaba esto. Había sido un error acabar en esta situación cuando el motivo por el cual había venido a su habitación no era otro sino para ponerle fin de una vez por todas a estas visitas nocturnas.

-Te-tengo que irme…-Un involuntario tartamudeo se apoderó de mi garganta. Abrió completamente sus ojos al oír mi inseguridad y las intenciones que tenía de 'largarme'. Pero lo peor fue que al no estar lo suficientemente convencido con mis palabras, sus manos se perdieron sobre mi espalda trazando escalofriantes y desesperantes caminos que me llevaban a una excitante locura con cada segundo que pasaba. Con una tortuosa y experimentada lentitud, comenzó a posesionarse sobre mí… Y yo no me sentía ya capaz de detenerle. No ahora, no cuando cada poro de mi piel le rogaba continuar-.

-Siempre te has quedado el resto de la noche ¿Cuál es el motivo por el cual deseas irte ahora?-Tomaba todo como un juego. Sus manos se perdieron en mi cintura, encaminadas, poco a poco a la puerta de mi descontrol. Ese lugar que él sabía sería el comienzo de un segundo asalto que tan visiblemente parecía estar anhelando-Quédate...-Fue casi un ruego, al que me fue infinitamente difícil resistirme-.

-No...Por favor, sal de mí, tengo que irme...-Casi no pude acabar la frase. Estaba comenzando a besar mi cuello y mis ojos ya se cerraban presos del placer. Mi corazón palpitaba preso de pasión y nada sino pequeños destellos de pensamiento lógico rogaban detenerle-.

Coloqué mis manos sobre su pecho, intentando alejarle de mí. Debía salir de su cama antes que fuera demasiado tarde. Descubrió mis intenciones y un leve pero juguetón fruncimiento se apoderó de su rostro. Oh, por dios, cómo detener lo que yo también deseaba…-Quédate quieta. No intentes huir-Aun no entendía la gravedad del asunto. Al parecer tenía las esperanzas de que acabara cayendo en sus técnicas de seducción-.

-¡Maldición detente ya!-Le empujé un vez más. Mis actos le sorprendieron y creo que el motivo por el que me soltó, fue más su sorpresa que mi fuerza-.

-¿Qué te sucede?-Me habló como un niño inocente a quien deseaban privarle de su diversión-Creí que habíamos arreglado todo, Akai...-Y como era de esperarse, me llama por el sobrenombre que él mismo me había puesto. Nunca me desagradó, más que nada porque odiaba el nombre que Cooler había escogido para mí, pero ahora, se me hacía demasiado doloroso escucharlo-.

-Te he dicho que no me llames Akai...Tengo nombre y si creíste que se había solucionado; creíste mal. Ahora, ¡suéltame el brazo, Raditz!-Odiaba ser así con él. Mi frialdad siempre ha sido reservada para mis enemigos y los seres que aborrezco. Él, no era más que el hombre que me había salvado del dolor. No se lo merecía-.

-¿¡Qué coño…!?-Aun me sujetaba-Se supone que ya lo habíamos hablado. No tienes razones para ponerte así...-Le obligué a soltarme con un fuerte tirón y me puse mis pantalones en cuanto me vi fuera de sus redes. Por suerte, él se había enredado con las sabanas en un acto tan absurdo y trivial que parecía querer arrancarme lágrimas de los ojos. Pero no, no era el momento ni el lugar. Debía concentrar mi mente en escapar. Cuando se hubo librado de ella, yo ya estaba vestida y preparada para salir de la habitación-.

-Raditz, no insistas ni me pidas explicaciones... Tan solo déjame ir-El cuadro de verle desnudo frente a mí mientras me sujetaba de la cintura era demasiado. Era incapaz de mantener esa frialdad con él. En realidad, nunca había aprendido a utilizarla con Raditz-.

-No lo haré, porque se que en cuanto lo haga no me permitirás acercarme a ti jamás...-No pude sostenerle la mirada. Sus profundos ojos provocaban una dolorosa punzada en algún lugar de mi casi muerto corazón. Pero estaba equivocado, pues no era que no quisiera volver a verle, es que no podría regresar jamás-Tu eres mía y no dejaré que nadie más te tenga, ni mucho menos cuando se que lo haces contra tu voluntad-Me estaba derritiendo a cada palabra-.

-Raditz, yo... Sabes que esto jamás fue algo serio y que tarde o temprano debía acabar...-¿Cómo hacerle entender algo que ni siquiera yo comprendía?-No podremos encontrar nada en esta pesadilla. Tan solo estamos atrayendo más a la muerte con todo esto-.

-¿¡Por qué!? ¿¡Porque ese imbécil de Cooler te desea para sí!? ¡Ni hablar, maldita sea! ¡Yo te tuve primero y eres tú quien me desea...! Al igual que yo te deseo a ti...-Sabía por donde atacarme, por donde picar para que acabara cediendo-.

-Ese es el punto, Raditz. Tu... me deseas...pero yo...Necesito algo más-Al parecer mis palabras le dejaron K.O.-.

-¿Qué más deseas de mi? ¿Acaso quieres poder?...-Frunció el ceño. No puedo creer como puede estar tan ciego-¿¡Es por eso que te vas con Cooler!? ¿¡Por que él puede darte poder y aquí tan solo serás una esclava unida a un tercera clase!?-.

-¡No digas tonterías! No es eso lo que me importa... Tan sólo es... Jamás lo entenderías-Me alejé de él para salir por la puerta, pero volvió a detenerme-.

-Se lo que quieres...-Me miró a los ojos con algo que, creí ver, era ternura-...Pero ya te he dicho que no se que es eso...-Más pesar que añadir a mi corazón-...'Si tan solo pudiera decirte que'...-.

Esperé a que continuara. Me pareció esperar una eternidad. Quizás un siglo, mientras el final de aquella frase decisiva no llagaba. Mi ser parecía estar hecho pedazos pero no podía permitirme ser sentimental ahora. Respiré hondo, miré al suelo y esperé en silencio a que me dejase ir, pues algo dentro de mí, por encima de aquella esperanza ciega de oírle decir lo que tanto necesitaba, me repetía constantemente que era imposible. Que lo mejor; estaba fuera de aquella habitación, lejos de Raditz… Y fueron sus ojos, llenos de algo que parecía dolor, los que me convencieron de la verdad obvia. La esperanza, aquella brecha mágica de mi pueblo, se había cerrado tan rápido como había sido abierta.

Su mano fue deslizándose por mi brazo, con extrema lentitud, como si no quisiera dejarme ir. Como si estuviera luchando por soltar esa gran verdad o aceptar que mejor era callar...

Su mirada se perdió en el suelo mientras me daba la espalda. Su mano se deslizó por completo, dejándome libre.

-...Tal vez tengas razón...No puedo darte ese 'algo más'...-Caminó hasta el baño y cerró la puerta tras él-.

Sin esperar un segundo más, salí de la habitación y me puse a correr hacia la nave. Todo había sido preparado la noche anterior...

-"Raditz, lo siento. Si tan sólo pudieras comprender... Como yo te comprendo a ti. Soy de otra raza. Mi deseo es ser feliz, ser amada...Tú jamás conociste eso, y no te culpo, por eso, será mejor que me valla..."-Mi conciencia no quedaría tranquila hasta decírselo claramente, pero intenté convencerme de que así, en mis pensamientos, en lo secreto; sería suficiente. Por más que se lo explicase jamás lo podría comprender. Tan solo era un joven saiyajin de veinte años que deseaba el cuerpo y el placer junto a una 'Yösojin' de diecisiete, que llevaba cuatro años fuera de su planeta natal. No había más que pensar ni que hablar. Si me quedaba con él, acabaría muriendo en manos de Cooler, y yo sufriendo y mi familia muerta. Tan solo por mi estupidez... En cambio, si me alejaba, sufriría yo. Únicamente yo...-.

---Fin del Flash Back---

Estaba apoyada contra la pared, junto a la puerta, debatiéndose entre entrar o no. Necesitaba un 'trago', pero el hecho de estar en esa nave le hacía traer ese tipo de recuerdos a su mente. Todos los guerreros de Freezer que pasaban frente a ella, solo posesionaban sus ojos en su curvilíneo cuerpo por un par de segundos. El tiempo suficiente para que Yakina clavara sus rojizos ojos sobre ellos y éstos temieran por sus vidas.

-"¿Quién lo iba a decir? La poderosa y fría comandante Yakina, recordando viejos días en que se encontraba loquita por un saiyajin..."-Hizo cálculos en su mente-"De eso hacen ya tres años. Tres años atrás, cuando aun creía en los poderes de los sentimientos. Cuando era una tierna e inocente muchachita de poca personalidad que buscaba al salvador en su pesadilla de lagartos y bombas destructivas..."-Rió para si con ironía-.

Cooler la había amenazado con matar a su familia si no se alejaba de Raditz y también con matarlo a él. Meses después se enteró de que todos los suyos habían muerto 'accidentalmente' en una explosión. Sin duda, Cooler no dejaría con vida a nada que pudiese alejarla de él. Supuso que la única cosa que había salvado a Raditz de la muerte era ser uno de los guerreros favoritos de Freezer. Aunque todos sabían que el pequeño y afeminado lagarto jamás lo confirmaría.

Por eso decidió aceptar el entrenamiento de Bulma. La veía tan parecida a ella... No quería que acabase en las mismas circunstancias. No quería que acabara esperando algo de un saiyajin que no tenía sentimiento alguno, y mucho menos Vegeta.

Se decidió por entrar a la taberna. Los ojos libidinosos de todos los hombres se posaron sobre ella. La pelirroja visualizó al pulpo que atendía la barra, ahora vacía. Tal y como recordaba.

-Ya-Yakina...-El pulpo dejó caer al suelo un par de vasos ante la sorpresa y el miedo. La comandante rió y se sentó frente a él-No-no esperaba verte aquí. Bueno, mejor dicho, no esperaba volver a verte, es decir, creí que habías muerto, bueno, no es que crea que seas débil como para matarte fácilmente es sólo que, bueno, he oído rumores, y bueno, creí que...-Incapaz de soportar más palabrería, colocó un dedo frente a sus ojos-.

-¿Sabes lo que pasará si sigues diciendo tonterías, verdad?-Le sonrió maliciosamente la comandante-.

-Em... Sí, veo que no has cambiado en nada, je,je-Rió nervioso, mientras no separaba su mirada del dedo índice que le señalaba y provocaba ese sudor frío tan típico en la muerte-Pero...tu, es decir, no lo harías...¿¡Verdad!?-Temía por su vida. La comandante rió y apartó su dedo-.

-Si lo hiciese ¿Quién me serviría lo que he venido a buscar?-El pulpo pareció relajarse-Me alegro de verte, Takonu-El pulpo le sirvió lo de 'siempre'-Vaya, veo que aun te acuerdas...-Bebió-.

-¿Cómo olvidarlo? Je,je, me alegro de verte, pequeña, de verdad...-Sonrió. Ese pulpo era el único en toda la nave que le había hablado como a un igual. Más que nada por miedo a morir, pero lo había hecho después de todo-Veo que te has hecho muy fuerte...-.

-Sí-No quería decir nada más. La verdad es que no tenía intención de hablar, ni mucho menos con Takonu. Era de esos tipos que se enrollaban mucho para decir algo-.

-Según he oído, ahora eres miembro del ejercito de Cooler...-Sonrió con sinceridad-.

-Bueno, la verdad es que sí-No podía mentir diciendo que una conversación no fuera lo mejor que le podrían exigir en ese momento-¿Qué más has 'oído'?-.

-Mmm, no mucho. Se que ahora estas aquí para entrenar a una humanita que fue traída hace unos días atrás junto que ese pequeño saiyajin. Cuentan los rumores que Freezer tiene pensado hacerla luchar para él y que se siente deliberadamente atraído por ella-Yakina se sobresaltó-.

-¿¡Quién te ha dicho eso!?-Lo sujetó de uno de sus tentáculos y lo acercó a ella amenazante-.

-Em... Zarbon estuvo aquí hablado con Dodoria...-Le soltó. Como siempre, en estos lugares la información corría demasiado deprisa-.

-Vaya, veo que aun nadie sabe lo de tu 'fantástico' sentido del oído-Reía mientras bebía-.

-Je,je, no. Y espero que jamás nadie se entere...-Tembló un poco al imaginarlo. Quizás por pensar en las cosas que podrían hacerle al ser descubierto-.

-Supongo que no le habrás contado nada a nadie ¿verdad?-Le observé de reojo. Por muy bien que me cayera, no podía confiar en alguien como él-.

-¿Eh? ¿De que me hablas?-Golpeé el basó fuertemente contra la barra mientras cerraba los ojos. Dándole a entender que no estaba para juegos-¡No! ¡Para nada! ¡Lo juro, pequeña, no!-Se veía aun más lila de lo normal cuando volví a abrir los ojos-.

-...Sabes que si abres la boca acabará carbonizándote ¿verdad?...-El pobre pulpo se puso pálido al ver al portador de la voz, que supuse, estaba justo detrás de mí. Sabía que al venir aquí correría el riesgo de verle otra vez. Pero jamás creí que mi corazón bombearía con tanta fuerza con sólo oírle-

-Y, sírveme lo mismo que ayer...-Se sentó junto a mí-.

-Un placer volver a verte, Takonu-Me levanté desidia a desaparecer-.

-Eso es, Takonu, un placer observar como es que nuestra pequeña Yakina se marcha presa del pánico del pasado...-No pude soportarlo más. Si pensarlo dos veces, una llama de fuego se formó en mi mano-.

-Pequeña, no deberías hacer eso, no llevas guantes y puedes hacerte daño. Además, aquí hay demasiada gente. No querrás que alguien se piense lo que no es ¿verdad?-Odiaba su ironía y ese sonido tan levemente arrogante que escupía su voz cuando hablaba así. No tuve más remedio que desaparecer mi llamarada-.

-Takonu, sírveme lo mismo antes que me descargue contigo...-Me giré y clavé mis ojos sobre él-.

-Eso es. Siéntate-Por primera vez, le miré, después de tres años. Había cambiado mucho en apariencia-…Te ves mucho más linda enfadada... Yakina. Uf, que difícil se me hace decir tu nombre-Sonrió sin alejar sus ojos de los míos. Yo intenté no mirarle demasiado-.

-Raditz, te advierto, no te atrevas a llamarme de ninguna otra forma, estúpido-Rió sonoramente-¿¡De que te ríes, mono!?-Takonu se puso pálido del miedo por la palabra que había utilizado. Él, paró de reír-.

-Hmp, de ti. Es increíble, aun no lo has superado. Y a la vez es extraño. Con todo y lo que me desagrada que me llamen 'mono', si lo dices tú, no me molesta...-Sentí ganas de darle un puñetazo en la cara. Sobre todo por esa sonrisita que me estaba poniendo. La misma que recordaba-.

-Déjate de hablar tanto y lárgate ¿quieres?-Bebí un poco más sin mirarle. Para mi suerte, nadie se percataba de nuestra conversación-.

-Oh, vamos...Akai, ¿es que no te alegras de verme?-Sentí ganas de mutilarlo allí mismo. Takonu temblaba ante nuestra conversación-Yo por el contrario, estoy más que feliz. Por fin te has dado cuanta del error que cometiste al desaparecer y has vuelto...-.

-No digas tonterías. Estoy aquí por Cooler. Jamás estaría en esta maldita nave por ti-Miré hacía otro lado, no dispuesta a observar sus pozas caramelo-.

-Sí, bueno, Cooler dijo que vinieras a entrenar a Bulma...-Me sorprendí cuando llamó a la terrícola por su nombre. No era normal en Raditz-Pero eso no excusa que me estés hablando. Si no quisieras verme, no te habrías vuelto a sentar...-Apreté mi mandíbula-Acéptalo, aún sientes algo por mí...-Estuve apunto de levantarme cuando colocó su mano cobre mi rodilla-...Lo sé porque yo también siento algo por ti...-Me susurró al oído-.

El pulpo dejó de observar al ver el acto de Raditz.

Por 'alguna' razón, su corazón iba demasiado rápido. Inconcientemente, su cuerpo se tensó ante aquel roce. Un escalofrío la recorrió y una curiosa pero conocida necesidad la hizo parpadear con lentitud presa de un deseo que hacía años no era saciado.

-... ¿Ves? Tu y yo estamos aquí y ahora mismo nos recorre el mismo deseo...-Su mano subía poco a poco por su muslo; con extrema lentitud. Los susurros comenzaban a subir su temperatura corporal y le pareció imposible alejarlo de ella-.

-Raditz...Para...-¡Maldición! Estaba actuando como una jovencita estúpida-.

-...Akai...Vámonos de aquí, por favor. Tengo que demostrarte...algunas cosas...-Su tono, era el que siempre había usado para convencerla y para llevarla al punto de descontrol que tanto recordaba-.

-Tengo que irme...-Se levantó de un salto, sorprendiendo al saiyajin, quien acabó sonriendo por el nerviosismo que había provocado en ella-.

-...Yakina, no importa cuanto tarde, tu acabarás debajo de mí tarde o temprano...-Fue el último susurro que pudo hacerle antes de que ella desapareciera de la taberna-.

-"Pronto... Por que se que aun me deseas...Mi aroma aun está en ti"-El saiyajin salió poco después de que ella hubiese huido-.


El aire que les rodeaba era más incomodo de lo pensado. Los temblores de Bulma iban en aumento. ¿Cómo se podría explicar aquello que no tiene nombre?

Estaba más que incomoda. Sus sentimientos eran confusos. Deseaba salir corriendo, huir, gritarle, insultarle... Pero otra parte de ella deseaba todo lo contrario. ¿Qué pensaba hacer él ahora? En cierta manera, tenía miedo por su vida.

-"¿Por qué no ha gritado?"-El joven príncipe prefería no separar sus ojos de las azules perlas temblorosas de la joven. Sabía que cualquier mirada de reojo que dirigiese hacía su cuerpo, por pequeña que fuese, sería más que suficiente como para hacerle caer en esa necesidad que tanto tiraba de su voluntad-"Está más que claro, está aterrada..."-.

-"¿Qué hago ahora?"-Bulma intentaba comprender los motivos de las reacciones del príncipe y también de las suyas propias. ¿Por qué no había gritado? Por mucho miedo que tuviera, había algo en los ojos ébano del muchacho que le hacía sentir que no le hacía sentir segura. Había algo en su interior que no deseaba alejar al atractivo saiyajin-.

-"Hmp, seguro que está siendo obligada por Freezer..."-Su mente dio un vuelco. La clara demostración que el orgullo saiyajin puede ser más fuerte que cualquier otra necesidad o deseo carnal-"Al demonio..."-Sin que la chica se percatara, acercó su cola hasta alcanzar la camiseta purpura de la peli azul-¡Vístete!-Se giró y caminó hacia la ventana. La idea principal era darle la espalda para dejar claro su rechazo. Además, no estaba seguro de controlarse mucho más observando sus azules ojos-.

Bulma estaba confundida. De un segundo a otro había pasado de ser el saiyajin apunto de aprovecharse de la joven muchacha, para al siguiente ser el príncipe bueno que se había retenido a sí mismo para no...¿Dañarla?...

-"Quizás es que...no le resulto atractiva..."-Agachó la cabeza sin comprender mayormente el motivo de su estúpido pensamiento-"¿¡Que demonios dices, Bulma!? ¡Mucho mejor si es así!"-Comenzó a colocarse la ropa con velocidad-.

-¿¡Que demonios hacías en mi ducha!?-Necesitaba respuestas que le hicieran desaparecer esa suposición que tenía en sí mismo. Bulma estaba sorprendida de lo que acababa de oír-.

-"¿¡Su ducha!? ¡Por eso Nappa no quería que entrara!"-Sus pensamientos drenaban toda su atención mientras seguía vistiéndose, no soportando la idea de esperar más para enfrentar al gigantesco calvo-.

-"¿Se ha enfadado?"-Adivinó el saiyajin; gracias a su desarrollado olfato. Algo le decía que no había sido por su pregunta-¡Contesta!-Bulma pegó un brinco-.

-Simplemente me equivoqué...-Ya estaba vestida y preparada para salir. El odio la inundaba más que la vergüenza de que un hombre la hubiese visto desnuda-.

-¿Eso te dijeron que dijeses en tu defensa?-¿A donde quería llegar el principito?-¿Estas vestida ya?-La pregunta fue hecha con rabia, haciendo temblar por unos segundos a la joven-.

-Sí...-Respondió Bulma. Enseguida Vegeta se acercó a una de las paredes para apretar un botón azul parpadeante. La luz se encendió y Bulma vio las condiciones en las que el joven príncipe se encontraba; tan solo con sus pantaloncillos de entrenamiento. Por otro lado, Vegeta estuvo apunto de babear al ver la vestimenta de la peli azul-.

-"¿¡Que demonios es esto!? Ahora visten como guerrero a cualquiera..."-Estaba igual de tentadora que sin ella-Quiero que digas por qué demonios estas aquí y qué hacías con las luces apagadas... ¡Y no me vengas con eso de que te habías perdido o que te habías equivocado!-Había algo que la estaba haciendo confirmar los comentarios de Yakina hacia Vegeta-.

-Bien...-Se cruzó de brazos. El hecho de que ella llevara más ropa que él la hacía confiarse un poco más-Cuando acabé mi entrenamiento con Yakina...-No pudo acabar la frase, Vegeta había soltado una gigantesca carcajada que en un principio le congeló los huesos y luego la llenó de ira-.

-¿¡Así es como le llaman a hacer el idiota!?-Continuó riendo un poco más. No podía entender como ese joven tan varonil, se estaba convirtiendo en un autentico subnormal-.

-¿¡Me dejarás acabar o que!?-Se puso en jarras, no estando dispuesta a que un sujeto que tenía al menos dos años más que ella la viera como a una estúpida-.

-¡Cuidado con lo que dices, niña!-Vegeta frunció el ceño-"¿¡Que demonios se cree!? ¿¡Por ser la favorita de Freezer piensa que me podrá tratar así!? ¿¡A mí, al príncipe de los saiyajins!?"-.

-Si no me dejas acabar y me interrumpes y encima te ríes de mí, por supuesto que te trataré así y te trataré como me de la regalada gana ¿¡oíste!?-Aun no comprendía de donde salía toda esa adrenalina-"Estúpido creído, si se piensa que está hablando con alguna esclava está muy equivocado..."-Vegeta rechinó los dientes ante el comentario de la joven. Sus acciones se estaban pasando de la raya-.

-Mocosa, no me interesa lo que dices haber estado haciendo, sólo quiero que me digas por qué demonios estabas aquí ¡Y quiero que me lo digas ahora!-El príncipe salía de sus cabales, pero Bulma no se quedaba atrás-.

-¡Ash!-Se quejó alterada, acción que le hizo un poco de gracia al príncipe-¡Oye, si eres lo suficientemente tonto como para no entender las cosas, tu mismo, pero te estoy intentando hacer entender las cosas y no me escuchas!-Para sorpresa de Bulma, Vegeta desapareció de delante de ella para seguidamente re-aparecer justamente en frente de la peli azul. Sujetó sus manos evitando cualquier movimiento y la aprisionó contra la pared-.

-...Primero, mocosa, a mí nadie me trata como estúpido. Segundo, nadie me dice lo que tengo que hacer y tercero, tú no tienes derecho a exigirme nada...-El susurro del príncipe contra su oído le provocó un ligero escalofrío, mientras que sentía su cuerpo infinitamente cerca del suyo y su respiración chocando contra la suya-.

-...Lo mismo te digo...-Un susurro casi imperceptible, excepto por la capacidad auditiva de Vegeta-.

-Hmp, niña, no se si eres infinitamente estúpida o tienes unas increíbles ganas de morir...-El príncipe se mantuvo a cinco centímetros de su rostro, intimidándola y sintiendo una increíble necesidad de aspirar su aroma-Y te repito, cuida tu tono conmigo, no soy como Freezer...-Ella abrió los ojos por la comparación, sorprendida por lo que había querido decir-.

-Eso lo dudo, sobre todo al ver la manera en la que te comportas-Vegeta gruño-Y si lo que quieres es que te respete como lo que dices ser, un príncipe, será mejor que te lo ganes...-Tal vez fue su mirada fiera, o las palabras que dijo, o la resistencia a sus temibles ojos, pero algo hizo que el agarre sobre ella se aflojara-.

-Que te quede claro, no necesito que entiendas nada, ni mucho menos tu respeto. No quiero volver a verte en este lugar ni tampoco cerca de mí ¿¡Entendiste!?-La apretó más contra la pared. Ella también estaba dispuesta a dejarle claro sus puntos-.

-Lo haré si tu prometes no volver a ponerme las manos encima nunca más...-El rostro de Bulma se volvió a uno de completa confusión al ver la 'sexy' sonrisa que cubrió al saiyajin-.

-¿Estas segura de eso...mujer?-Al menos no la había llamado 'niña', pero no fue eso lo que le llamó la atención, sino el hecho de lo que podía provocar su voz en ella. Por un momento sintió su cuerpo temblar y sus ojos parpadearon con pesadumbres ante la sinfonía de sus palabras dichas de una manera tan... ¿erótica?-.

Por alguna razón, sus azules ojos se dirigieron a sus labios. Los observó; tan rojos, tan carnosos. Se preguntó qué sabor podrían tener. Lo peor fue que ninguna de esas acciones pasó desapercibida para Vegeta, quien comenzaba a analizar a la joven frente a él de igual manera.

Ninguno pareció darse cuenta de las fuerzas que parecían dominarles. Sus labios estaban a cada segundo más cerca. La enloquecedora hipnosis los arrastró a un punto de unión entre ellos. Rozaron sus labios con indecisa intención. Les embriagó la suavidad del otro hasta que la pasión fue demasiado para sus cuerpos. Los roces se volvieron penetrantes y fuertes, arrancaron dulces ronroneos de sus gargantas y calor de sus poros. Sus mentes no pensaban lógicamente, y el deseo pudo más que la cordura; cuando sus lenguas se encontraron en una ruda batalla por el dominio de sus bocas. Cerraron sus ojos sintiendo escalofríos recorrer su cuerpo.

Vegeta tomó el control de la situación en cuanto la bestia de su interior rugió por más. Deslizó sus labios por su cuello. Lamió, mordió, cada pulgada de su cremosa piel mientras Bulma gemía de júbilo. Sus dedos recorrían y acariciaban la cabeza de Vegeta, sintiéndose incapaz de poder hacer algo más a causa de su inocencia, su inexperiencia que tanto desesperaba y excitaba al joven saiyajin, quien, incapaz de esperar más, fue deslizando sus manos por los brazos de Bulma, liberándola de su agresivo agarre.

Ella cerró los ojos y se dejó hacer...

-...Me gusta...-Susurró Vegeta no pudiendo creer la química entre ellos-.

Vegeta comenzó a buscar el camino a los muslos de Bulma. Por fin, para regocijo de Vegeta, la peli azul soltó un involuntario gemido de pasión a la vez que se rozaba contra él. Ante este acto, Vegeta abrazó la breve cintura de la peli azul y la atrajo más íntimamente hacía él. Sintió su miembro endurecerse contra ella, lo que provocó por parte de la peli azul un leve gemido ahogado en el interior de la boca de Vegeta. El saiyajin se excitaba con cada movimiento inexperto de la muchacha, mientras ésta se sentía vibrar y flotar por las caricias que Vegeta le suministraba por cada rincón de su cuerpo.

La situación salió de control cuando, lo que comenzó con un pequeño beso se convirtió en algo mucho más pasional y peligroso. Vegeta estaba completamente fuera de control, al punto de sujetar a la joven desde sus nalgas contra la pared, mientras la muchacha se dejaba llevar por las experimentadas acciones del saiyajin y rodeaba su musculosa cintura con sus delgadas piernas. El acto hizo que Bulma se percatara con mayor intensidad de algo que jamás en su corta vida había sentido.

-Mmm, Vegeta-No comprendió el motivo por el cual acabó diciendo su nombre con tanta lujuria. Tan solo supo que no podía aguantar más las ganas de decirlo. Tampoco pudo sopesar las consecuencias-.

Vegeta se apegó mucho más, no permitiendo movimiento alguno en la joven, ni tan solo espacio libre de aire entre el par. Sus labios dejaron los, ahora, hinchados de ella, y se dedicaron a bajar por su cuello otra vez, mientras lo mordisqueaba con una incontrolable pasión. Bulma no podía pensar en cómo había comenzado nada de esto, tan solo podía gemir, a la par del enrojecimiento sobre sus mejillas que iba surgiendo con cada mordisco y con cada sonido involuntario por su propia parte...

-¡Príncipe Vegeta!-Se detuvo al oír la voz de Nappa atreves del comunicador. Bulma también volvió de la inconsciencia para observarse a sí misma y la posición tan exageradamente intima en la que se encontraba con el saiyajin-.

-¿¡Que quieres!?-Escondió su cabeza en la curva del cuello de la muchacha mientras intentaba tranquilizarse y volver a la normalidad ¿¡Que demonios había estado apunto de hacer!?-.

-Está aquí Dodoria. Desea vernos a todos...-Vegeta gruñó, pero aun sin soltar a Bulma, aunque tenía sus pupilas sobre la enrojecida joven-.

-"¿Qué estas haciendo, Bulma?"-Parecía que su mente no deseaba recibir respuestas, mientras se preguntaba por qué el príncipe aun no la soltaba-.

-Ahora voy...-No dejaba de mirarla, tentado de continuar ahora, o más tarde, lo que tanto había gozado-.

-Señor, em ¿Está ahí la humana?-Nadie más había escuchado, pero su voz estaba increíblemente nerviosa. Vegeta levantó una ceja a Bulma, no comprendiendo como era que el estúpido gigante sabía de su presencia en ese lugar. La peli azul se limitó a mover negativamente su cabeza, esperando que él la entendiese-.

-No...¿¡Porque tendría que estar aquí dentro!?-Aun seguía hipnotizado con la mirada de la joven, al igual que ella parecía sometida a las pozas ébano de él-.

-Es que no la encontramos señor...-El nerviosismo en su voz era obvio. Algo le estaba ocultando-.

-¿¡Y eso se significa que deba estar aquí!? ¡Lárgate!-Bulma intentaba soportar el alto volumen de los gritos de Vegeta contra su oído, pero aun la inquietaba lo que había estado apunto de pasar-.

-Em...S-sí, señor-El silencio gobernó entre ellos-.

-Si me hubieras dejado explicarte...-Esperó que entendiera a lo que ella se refería. Él le sonrió de esa forma que tanto la derretía-.

-...Lo bueno, es que por no preguntar, hemos llegado a un punto mucho más...delicioso...-Sus susurros amenazaban con llevarla al estado anterior-.

-Vegeta, será mejor que me bajes-No comprendía la normalidad con la que estaba tomando las cosas-.

-Bien, pero espero que me expliques lo de Nappa...-La soltó pero no quitó la manos de su cintura, esperando su respuesta-¿Qué te parece si después de que Dodoria se valla...me lo explicas más cómodamente...?-Su sonrisa pretendía convencerla y lo estaba logrando, pero sabía a lo que llevaría esa 'visita', y también como era que no podría resistirse a eso si acudía a la cita-.

-Será mejor que se lo preguntes a él...-Quiso huir, pero no pudo-.

-¿¡Estas rechazándome!?-La tenía otra vez a escasos centímetros de sí mismo-.

-No, tan solo...-Agachó la mirada-Vegeta, yo... No puedo darte 'eso' que quieres...-Demasiado tierna la forma en que se lo había dicho. Creyó que no lo había entendido, pero rogaba porque fuese al revés-.

-Mujer, no debes temer por que sea tu primera vez...-Comenzaba a mordisquear levemente su cuello, no pudiendo alejarse de ella-Soy el mejor para esto y estoy seguro que tu también lo deseas-Le sorprendió lo agudo que podía ser. Pero, ¿Qué haría ahora? Le deseaba, pero no podía permitirse el lujo de ser de otro por algo de tan poco valor, ni podía rechazarle por que quizás él ya no la desearía más...-.

-Vegeta...yo...-Estaba cediendo otra vez. Se detuvo-.

-No soy de los que obligan a las mujeres. Se que me deseas y tarde o temprano vendrás a mí... Quiero que sepas que estaré esperando...Te será imposible resistir...-La besó sobre sus labios antes de rodear su cintura con su brazo-Ahora será mejor que vayamos fuera-.

Mientras ambos se dirigían a la salida, las últimas palabras del saiyajin se repetían en su mente. Por alguna razón, que sobresaltó al joven príncipe, Bulma se soltó de su agarre y sin darle tiempo a reaccionar...

-¡Sé caminar sola, no necesito tu ayuda...!-Sus ojos azules estaban clavados sobre los suyos con un inesperado contenido de ira y tristeza que no le fue demasiado difícil de descubrir al príncipe-.

-¿¡Pero que...!?-Antes de que pudiera acabar su protesta; la joven ya había abierto la puerta-.

-Será mejor que cierres la boca si no quieres que nos descubran y te vean con una débil humana como yo, así que mejor no vuelvas a acércate a mí y ¡tampoco vuelvas a tocarme!-Salió de la habitación disparada, mientras él pretendía seguirla preso de la confusión-.

Caminaba con rapidez, mientras buscaba al resto de personas, intentando huir de otra conversación con el príncipe.

-"¡Qué estúpida soy! Yakina tenía razón...Además, tan solo está jugando conmigo"-Su semblante se entristecía ante sus aclaraciones. Sentía como era que su interior si iba destruyendo a cada paso apresurado que daba, para alejarse de él. Su mundo se iba desmoronando. Todo lo que había conocido y creído... En la tierra era la mujer más hermosa, alabada, deseada y respetada de todas. No podía negar que aún aquí dentro se sentía deseada y hermosa. Pero no alabada, no respetada. Deseada tan solo como una jugoso trozo de carne frente a hambrientos depredadores. Hermosa tan solo para un 'revolcón'. Quizás dos... Pero ahí se acaba el asunto. No más...-.

-"¿¡Qué demonios le pasa...!? ¡Estúpida mocosa mimada...!"-Se resistía a creer que sus comportamientos le estaban molestando más de lo usual. Era cierto que era incomprensible-"Por un segundo la veo gimiendo por mí y al siguiente se va corriendo como una idiota. ¡Esto me pasa por meterme con una niña que no me merece!"-Fue bajando su velocidad en cuanto comenzó a ver al resto a la lejanía. Se detuvo, preparando la escena para que ella llegara primero. Seguidamente se fijó en su vestimenta y decidió hacer esperar un poco más al globo rosa-.

-¡Ya era hora que te decidieras en aparecer, mocosa!-Bulma estaba demasiado enfada e internada en sus propios pensamientos como para dejarse llevar por el ridículo comentario. Tan solo tenía en sus pensamientos el castigo de Nappa y... a Vegeta-.

-"No entiendo como pude ser tan estúpida..."-Se mortificaba mirando al suelo, sin percatarse de las miradas que se clavaban en su nuevo traje-"¿Qué voy a hacer ahora?"-Estaba demasiado encerrada en sus propios pensamientos, hasta que su amiguito le habló esperando no ser oído por nadie más-.

-Bulma, te ves muy linda...-La aludida dio un brinco de sorpresa para seguidamente girarse a su amigo y dedicarle una sincera sonrisa. Sin lugar a dudas aun podía contar con Goku. Él jamás la dejaría ¿verdad?-.

Para mala suerte de éste último, el par de saiyajines que estaban a su alrededor, gracias a su agudo sentido del oído, se percataron de cada detalle de la 'amistosa' frase y también de las acciones del par. Sin duda alguna el más confundido era Raditz, quien aun no podía comprender lo infinitamente extraño que era su hermano. Sin problema alguno mostrando sus debilidades, y sin divagar en lo que lo demás podrían pensar. Eran tan diferentes...

-¿Y bien? ¿Dónde se supone que has estado, niña? Al parecer, no podían encontrarte por ningún lado...-Dodoria tenía sus ojos puesto en los de ella, mientras la joven peli azul levantaba la cabeza con dignidad, en busca de una respuesta lo suficientemente creíble-.

-Acabo de llegar... Supongo que no todos somos igual de rápidos para estas cosas...-En ese instante se percató del ceño semi-fruncido del globo rosa, algo que la hizo vacilar por unos instantes. Se convenció que lo mejor era no decir nada más al respecto. Cualquier cosa que dijese podría haber sido utilizado en su contra-.

Bulma volvió a mirar a Goku, dejando claro que el tema de su tardanza estaba zanjado. Pero su mirada se desvió con odio hacía el gigante calvo, quien la miraba de reojo y con un sudor delatando su nerviosismo. Quizás temiendo que la peli azul hubiese contado a cierto príncipe sobre su presencia en los baños privados de Vegeta...

Pasaron un par de segundos para que el aludido se presentase delante de los demás.

-¡Hasta que su majestad se dignó en aparecer! Ja,ja-La risa provocó un erizamiento en la cola de Vegeta, mientras Bulma había decidido no mirarle en ningún instante. El joven saiyajin, por otro lado, aun se sentía confundido pero más predispuesto a recibir una respuesta a tal comportamiento por parte de la humana. Aunque había una voz en su mente la cual intentaba convencerle que lo mejor sería no saberlo-.

-Ahora que la familia feliz está reunida...-Continuó después de calmarse-¡Seguidme!-El comentario no fue nada agradable para ninguno de los presentes-.

Al salir del sector, tras las puertas metálicas, a no muchos metros, se encontraba Yakina, apoyada contra la pared con los ojos clavados en el rosado soldado.

-¿Por qué tanta tardanza? No tengo todo el tiempo del mundo...-Su fría mirada descolocó a Dodoria, mientras Bulma la observaba presa de la impresión que provocaba la manera en que la peli roja hablaba a la bola de grasa-.

-Grrr...-Gruño por lo bajo-¡No es nada! Ya se ha solucionado...-Dodoria pasó a la joven sin volver a mirarle y con los dientes apretados, mientras Yakina contenía una sonrisa. Lo más rápido que pudo, se colocó junto a Bulma, pero sin dejar de sentir unos pares de ojos sobre ella-.

-...A que viene esa cara de mal humorada...-La mayor de las dos, hablaba lo más bajo posible, aun que sabía que podía ser escuchada a la perfección por el trío de saiyajines. Debía contenerse de hablar algo demasiado delatador con Bulma-.

-Hmp... No es nada...-Dijo convencida, aun que sin percatarse de su ceño fruncido-.

-...Me parece que ese 'nada' es algo... Sabes que no lo podrás ocultar por mucho tiempo...-No se miraban, tan solo se hablaban. Raditz no despegaba ojo ni oído de las mujeres, mientras intentaba contenerse las ganas de hablar con la peli roja-.

-...Podría ser algo completamente nimio, y aun y así te empeñas por creer que es lo suficientemente importante como para contártelo...-La miró con recelo por un par de segundos para seguidamente volver sus ojos al camino. Sus brazos estaban cruzados y su labio fruncido. Yakina, por otro lado, estaba más que sonriente-.

-... ¿Te parece que tu comportamiento me demuestra que es algo trivial? Además, esa palabra no existe en esta nave. Todo tiene una razón de ser, pequeña...-Su forma de llamarla, la hizo observarla con desprecio y dar un par de pasos rápidos para alejarse de la peli roja-.

Yakina sonreía, pero su mente la taladraba con preguntas, intentando descubrir qué podría afectar tanto a la que antes veía como la dulce niña humana.

Goku por su parte también había escuchado la conversación, y se hacía las mismas preguntas. Aunque más que nada temía por lo que su amiga podría acabar haciendo con ese humor de perros.

Habían llegado otra vez al mismo lugar del que habían salido esa mañana. Las puertas se abrieron y dejaron ver las sobras del interior y las siluetas de Zarbon y Freezer producidas por la luz de las estrellas lejanas.

-Habéis tardado sobre manera...-El lagarto se giró para encarar a los recién llegados-Espero que más tarde reciba una buena respuesta, soldado Dodoria...-Se sentía un leve toque de diversión en la voz del lagarto-.

Los llegados, se arrodillaron debidamente, menos Yakina. Bulma no sabía que esperarse al igual que el resto. Para la mayoría demasiadas visitas a esa sala eran una mala señal.

-Debía comunicarles y sobre todo tenerles bajo aviso. Por eso están aquí-Bulma se sorprendió por la perspicaz suposición de el lagarto y su deducción hacia ellos. No cualquiera podría adivinar qué estabas pensando-Dentro de muy poco me marcharé. Hay ciertos problemas con una galaxia lejana y no hay más soluciones que exterminarles a todos... Pero no quiero aburrirles con mis planes, jum,jum... Volveré dentro de tres meses. A mi llegada espero informes sobre los avances de nuestros recién llegados-Bulma sintió las poderosas pupilas del lagarto sobre ella y estuvo agradecida de no poder verlas a causa de la penumbra del lugar-...Pero, si me llego a enterar de cualquier... incidente... No será una cabeza la que cortaré ¿¡Entendido!?- La última frase fue dicha con completa rabia aunque nadie pensaba cual era ese 'incidente' que podría acabar pasando- Bien, veo que sí... Podéis retiraros...-Volvió a su posición anterior, mirando por la gigantesca ventana-.

Los demás salieron de la sala lo más deprisa posible. Bulma tan solo deseaba desaparecer de allí. Las palabras de Yakina aun rebotaban en su mente, frescas, y provocando leves ganas de vomitar. –"¿¡La favorita de Freezer!?"-Enseguida prefirió olvidar el asunto y concentrarse en lo que seguramente le esperaría... Vegeta-.

Yakina se despidió de Bulma con una mirada, mientras pretendía ir directo a la taberna para pensar un poco mejor en todo lo que había pasado durante el día. Necesitaba un trago.

Raditz no perdió segundo alguno de cada uno de sus movimientos, dispuesto a seguirla y encontrarla en el lugar al que se dirigía. Fuese el que fuese.


-Bueno, Bulma...-El pequeño había bostezado-Creo que me voy a dormir... ¿Vienes?-Goku se fregaba los ojos semi abiertos, preso del agotamiento. Pero Bulma hubiese deseado que no se fuera a dormir aun-.

-Em... La verdad es que tengo hambre y... Creo que lo mejor será buscar algo que comer ¿Hay comida verdad?-Abrió un poco los ojos, asustándose a sí misma por la falta de alimentos que podría haber. Sentía la mirada de una pesadas pozas ébano sobre ella, aunque intentó ignorarlas-.

-Sí, en la cocina...-Volvió a bostezar-Yo me voy a dormir, buenas noches...-A Bulma le dieron ganas de detenerlo, pero cuando se había decidido a ir tras él, Goku ya había cerrado la puerta-.

-Maldición...-Susurró al darse cuenta de que no sabía dónde estaba la cocina, ni que podría comer-

Una vez que guardó la compostura miró a su alrededor para no encontrar rastro alguno de Nappa.

-"¡Rayos, hubiera preferido darle su merecido...!"-Frunció su ceño y se cruzó de brazos-.

Respiró un par de veces y seguidamente se puso en marcha y disposición para encontrar la tan anhelada cocina-.

Miró cada una de las habitaciones hasta toparse con lo que le pareció una habitación con una mesa y sillas. Entró y buscó con la mirada algún mueble o algo que pudiese aparentar tener algo de alimento. Se vio en un aprieto al no visualizar nada de eso. Tan solo una pequeña maquina parecida a un microondas. Se acercó y lo abrió.

-... ¡Ten cuidado con eso!...-Bulma gritó mientras daba un brinco y se alejó de la maquina como si quemase, al sentir una grave y potente voz contra su oído. Al controlarse pudo ver al portador de ésta, carcajeándose descontroladamente. La joven se encendió-.

-¡¡Eres un imbécil!!-Gritó con todas sus fuerzas hasta que el príncipe paro de reírse-.

-Debiste haberte visto... eres patética...-Se cruzo de brazos y volvió a su postura normal. La peli azul se sorprendía por los cambios tan repentinos del joven saiyajin-.

-No habría gritado si no me hubieras asustado-La joven le dio la espalda pensando en como conseguir comida-.

-... ¿Te he asustado?...-El príncipe se le acercó peligrosamente. La muchacha sintió un escalofrío recorrerla ante sus palabras y la forma de decirlas, mientras veía al príncipe acercándosele-.

-¿sabes donde hay comida?-Miró a otro lado, mientras intentaba cambiarle de tema. Él rió ante su acción de claro nerviosismo-.

-Su supiera… ¿qué me darías a cambio?-Atrapó a la muchacha contra la mesa de la cocina y aspiró su aroma deseando una liberación rápida dentro de su cuerpo-.

-Nada, por supuesto… Mejor dicho, no necesito tu ayuda-Le apartó con ira al ver las oscuras intenciones que le revelaron sus lujuriosos ojos-"Cómo puede un chico de su edad ser tan desagradable, tan pervertido y tan depravado"-.

Consiguió escabullirse de sus manos y le dio la espalda mientras cruzaba sus brazos. Ya no le importaba si con sus palabras conseguía que no la desease más. Era una mujer de honor, una verdadera mujer… No dejaría que nadie jugara con ella. Ya ni siquiera le importaba si probocaba su muerte con sus palabras.

-Escúchame, Vegeta. No es que quiera hacerte rabiar con esto. En realidad…-Suspiró. Los ojos del príncipe la penetraban sorprendido-Quiero decir… Mira, quiero que olvides lo que antes pudo haber pasado…-Frunció el ceño para que entendiera que hablaba en serio-.

Vegeta sonrió y algo malvado, algo oscuro y misterioso brilló en sus ojos. Un escalofrió recorrió la espina dorsal de Bulma mientras observaba esa sexy sonrisa atravesar su rostro. El príncipe la penetró con la mirada y asintió, seguido de una expresión de suficiencia que le hizo volver a la realidad. Cruzó sus abrazos y en un masculino movimiento salió de la cocina dejando a un desconcertada Bulma híper ventilando, hambrienta y sumida en un oscuro misterio.


Continuará


LadyDith

Segunda Anotación:

Tal parece que los sentimientos no son tan solo conocidos y aceptados en la Tierra. Espero que este capitulo les haya agradado. Espero sus reviews… ¿Qué pasará ahora con Bulma y Vegeta? Quien es Yakina? Qué secretos esconde?… Cómo acabará todo esto!?!? XDD Eso lo veremos en el próximo episodio… Weee!

Akai: Rojo

Yöso: Elemento (Lo utilicé para denominar así a la raza de la que proviene Yakina, agregándole el -jin).

Tako: Pulpo (El 'nu' lo puse para que pareciese un nombre..jiji).

¡GRACIAS!

¡Hasta la próxima!

¡Espero les haya gustado!