aqui os dejo el siguiente capi, no os perdais la escena del coche XD
CAPITULO 10
Si. Decididamente hacia siglos que no se lo pasaba tan bien. Pensó Dean riendo a carcajadas mientras abría la puerta del bar.
Le dolía la mandíbula por culpa de un puñetazo inesperado pero considerando como quedo la pobre imitación de Brad Pitt...Su cuerpo choco contra el coche que tenia enfrente debido a la fuerza centrifuga. Soltó una sonora risotada al cielo negro cuando vio como Sam salía del local trastabillando, alzo las manos justo a tiempo de no partirse la cara contra el capo donde el se apoyaba.
-¿Estas bien?- pregunto al pequeño incorporándose con dificultad.
-Deberíamos de habernos quedado.- sonrió Sam imitándolo y poniendo dirección al Impala.
-Después de enfrentarnos con vampiros y hombres lobo...unos simples adolescentes no tiene mucho aliciente- rió Dean haciendo eses. Saco las llaves del coche con dificultad y se peleo con la cerradura que no quería quedarse quieta.
-Si...pero tienes que reconocer que ha servido para distraernos.- Señalo Sam notando como El Hambre volvía a correrle por las venas debido a aquella estúpida pelea. Ya le molesto bastante que los molestaran pero en cuanto aquel idiota insinuó que Dean era homosexual...De el podrían decir lo que quisieran pero de SU Dean...Le dio un vuelco el corazón en cuanto oyó la risa floja de su hermano y alzo la vista para ver como se agachaba para meter la llave y abrir la puerta. Tenia pintada en el rostro una sonrisa de diversión que hacia años que no veía en el. Noto como le mariposeaba el estomago. No, Dean no era maricon, de echo si alguno de los dos lo era de seguro que lo era el. No era normal sentir semejantes cosas por otro hombre, aunque fuera un amor fraternal. Sonrió en cuanto oyó el tercer insulto a la cerradura.-Anda...conduzco yo que tu estas borracho.- rió como un tonto. Sabia perfectamente que Dean se ofendería y sino hubiera estado tan lejos de seguro que le habría dado una colleja pero al parecer su hermano mayor estaba demasiado alegre como para conducir.
-No estoy borracho...- Y era cierto. Dean había estado muchas veces borracho y esa no era de ellas... ...¡¡¡Si solo había bebido dos cervezas¡¡¡. Bueno...se las había bebido muy rápido y puede que estuviera un poco mareado pero no borracho. Solo estaba ...Eufórico. Si, esa era la palabra correcta. Sentía como la adrenalina le corría por las venas y el corazón le golpeaba en el pecho. Torció la boca al comprender que lo que sentía no era por efecto del alcohol. Por primera vez en mucho tiempo se sentía como cuando su padre vivía y el era un cazador novato. La vida era simple. Buscar un caso, investigar, matar al monstruo y a otra cosa. A veces, entre caso y caso se permitía el lujo de fingir que tenia una vida normal. Como cuando se paraban en una gasolinera y se entretenía mirando alguna revista de coches y fingía que lo hacia porque quería distraerse mientras hacia un viaje de ocio con su padre y no porque quisiera desconectar de la ultima cacería, otras veces se quedaba embobado mirando alguna revista de chicas deseando poder tener una habitación para el solo para poder estar un rato a solas con Miss Junio y otras (Esas eran las menos abundantes) simplemente deseaba quedarse en un sitio y echar raíces. Esto ultimo era algo impensable pero mas de una vez se sorprendió soñando con una casa a donde volver. Lo gracioso es que no se imaginaba con un trabajo fijo. Para Dean Winchester eso de tener un trabajo de ocho horas era una autentica locura. ¿Quien se encerraría a posta en un cubículo delante de un ordenador con lo bien que se estaba fuera?...En la carretera, con el sol acariciándole la piel y el viento moviéndole el cabello.
-Sam...el si que lo haría.- le susurro La Voz apesadumbrada. Y la risa se le borro rápidamente. Alzo la mirada y lo vio con una pequeña sonrisa en el rostro.
Sam si que se quedaría encerrado durante todo el día en una habitación. Aprendiendo leyes para salvar a inocentes. Suspiro y confirmo lo que el ya sabia. Sam era como la chica rubia de los Monsters.
Sacudió la cabeza ante esos pensamientos tan serios y soltó un grito de triunfo cuando consiguió meter la llave dentro de la puta cerradura. Decidió que hoy abrazaría aquella sensación tan placentera de que todo iba bien. Así que se dejo caer en el asiento del coche. El ruido lejano del caos que aun reinaba en el bar se extinguió en cuanto cerro la puerta haciendo que por culpa de la falta de sonido le pitaran los oídos. Abrió y cerro la boca varias veces para intentara quitarse ese molesto sonido.
-Dean...no estas bien...déjame conducir.- pidió Sam con aquellos ojitos de cachorro.
El mayor de los Winchester fue a replicarle. De echo hasta alzo el dedo para protestar pero toda respuesta lógica quedo ahogada cuando una fuerte risotada se el escapo de los labios en forma de pedorreta. La verdad era que estaba un poco mareado. Solo un poco. El no podía estar borracho con solo dos cervezas. Porque si lo estaba era señal de que se había echo viejo con mayor rapidez de la que pensaba.
-Esta bien...esta bien...- cedió. Era mejor eso que terminar estampados contra un poste- ...Pero que conste que no estoy borracho.-
-Si, claro.- respondió rodando los ojos.
-Anda, cámbiate.- ordeno dándole una palmada en el muslo y culeando hacia un lado.
-Espera que salgo y...-
-Que mierda vas a salir...pasa por encima mío y...-
-¿Estas tonto?...¿Tu has visto el tamaño que tengo?. Si prácticamente no puedo ni estar sentado sin darme un coscorrón con el techo, mucho menos pasar por encima de ti.-
-Nenaza.- Gruño el mayor mientras se incorporaba y alzaba una pierna por encima de la rodillas de Sam para cambiarse de sitio.
-Ay...cuidado...-gruño Sam intentando pasarse al otro lado. Dean se movía sin tener cuidado y consiguió darle un codazo en el rostro.- Joder.-
-Uy ...lo siento...-rió poniéndole las manos en el rostro para ver si le había echo mucho daño .
Sam se congelo al notar como las manos de su hermano le recorrían el rostro para examinarle la cara. Sintió como la sangre se concentraba entre sus piernas y la piel del estomago se volvía tirante por culpa de la excitación. Dean estaba sentado a horcajadas sobre el, acariciándole las mejillas. Sus rostros estaban a escasos centímetros debido al bajo techo del coche. Podía olerle el aliento a cerveza, el sudor que desprendía su piel, notar su peso sobre el cuerpo. ¿Había algo mejor que aquello?.
Agradeció a todos los dioses (paganos o no) que el aparcamiento estuviera atestado en cuanto llegaron al bar, teniendo así que aparcar a una distancia considerable, entre dos árboles. Recordó que Dean mascullo algo sobre los pájaros y que como osaran manchar a su princesa iba a tener que liarse a tiros. Deseo tener una sierra mecánica y cortar aquellos dichosos pinos o robles..o lo que fueran porque tuvo que aguantar todo el camino hasta entrar en el bar a su hermano despotricar sobre aquellos bichos con alas y su manía de ensuciar coches recién lavados. Pero ahora agradecía que estuvieran allí. Si, sin duda era el mejor sitio. Porque Sam no podía ni imaginarse que abrían echo los estudiantes de antes si los hubieran visto en semejante postura. Si se monto una pelea de órdago por que los vieron hablar de seguro que prendían fuego al coche. Ese pensamiento no tenia nada de gracioso y aun así le hizo soltar una risita tonta.
-¿De que te ríes?-pregunto Dean aun encima de el, parecía no darse cuenta de la postura en la que estaba.
-De nada.- respondió acariciando la mano de su hermano que una seguía posada en su rostro. Estaba seguro que en cuanto el viera aquel gesto de seguro que se quitaba de encima pero no se movió. Solo inspiro hondo ante el nimio contacto y se mordió el labio.
Sam exhalo con fuerza sin poder creerse lo que acababa de pasar. ¿Se estaba insinuando?. Noooo. Dean estaba borracho y de seguro se abría parado encima de el a... a... descansar ... si ...porque estaba cansado de leer todo el día tirado en una cama. El leer cansa mucho. El lo sabia. Te deja la espalda reventada y si a eso le sumamos la borrachera...
Ese raciocinio no le convencía mucho pero aun así no hizo nada por moverse, seguro de que tarde o temprano Dean se dejaría caer a un lado y le diría alguna tontería. Rezo por que lo hiciera pronto por que llevar puesto los vaqueros y tener encima a su hermano, presionando con el trasero su erección ...Lo estaba volviendo loco.
Su cuerpo reacciono sin que el se diera cuenta. Apoyo los pies en el suelo enmoquetado y flexiono los músculos de las piernas, incorporándose lo suficiente para hacerle notar a su hermano lo excitado que estaba. Lo malo fue que no calculo bien y consiguió que Dean se diera con el techo en la cabeza.
-Ay...Cuidado.-gruño el mayor que parecía recién salido de un sueño, acto seguido paso la pierna que le quedaba al otro lado y se sentó en el asiento del copiloto, mesandose la cabeza.- A casa, James.- ordeno moviendo la mano de forma despreocupada y hundiéndose en el sillón.
Sam se le quedo mirando durante lo que pareció una eternidad pero que en realidad solo fueron unos segundos. Eso si que era un jarro de agua fría. Hizo una mueca al sentarse delante del volante, el pantalón se le clavaba en las ingles, haciéndole daño. Metió primera sin poder creerse como Dean había cortado una situación de lo mas erótica y maldijo por lo bajo por no tener el valor suficiente de lanzarse sobre el y comerle la boca porque Dios...Deseaba hacerlo. Con cada fibra de su cuerpo. ¿Porque demonios no lo hacia?. Inspiro aire y vio como su hermano apoyaba la cabeza en una mano, parecía aburrido. ¿Estaría esperando a que el diera el primer paso?. ¿Seria tan simple como eso?.
En ese momento un docena de jóvenes salieron del bar en tromba arruinando cualquier posibilidad de continuar lo que habían empezado. Así que apretó los dientes, soltó el embrague, piso el acelerador y salió en dirección al hotel.
El sótano era ocuro y fresco. Algo estupendo para un ser como ella. Felicia se lamía el brazo como un animal herido. Había encontrado aquella casa cuando el sol brillaba alto en el cielo. Escaldándole la piel. Aun así fue una suerte encontrarla. Lo que no lo fue eran los doscientos metros que tuvo que recorrer bajo la brillante luz del astro rey sin ningún tipo de protección para poder introducirse en aquel escondite.
Para su suerte no todo era malo. Ya que cuando entro en tromba en la casa, convirtiendo en astillas la puerta y rodando sobre si misma para extinguir el humo que empezaba a desprenderse de su cuerpo se dio cuenta de que no estaba sola.
Una familia. Papa, mama, hermanito y hermanita la miraban horrorizados sentados a la mesa.
A Felicia no le hizo falta ningún espejo para saber lo que veían.
Una mujer con las ropas destrozadas y la piel tan negra como el carbón, sus ojos carente de iris y alguna que otra fracción de hueso a la vista. Sin duda debería de ser una visión horripilante para una familia de granjeros como aquella pero eso le venia de perlas. Cuanto mas asustados estaba sus victimas mejor sabían.
Se dio un banquete.
Tenia tanta hambre que ni siquiera le importo beber de la mascota. Un Gran Danés precioso. En un principio pensó matarlo.
No lo hizo.
No por que le diera pena el animal...sino por que no quería estar sola. Siempre había odio a los humanos decir que el perro era el mejor amigo del hombre. Bien...ahora comprobaría si era también el mejor amigo de los vampiros.
Se recostó sobre el muro de piedra sintiendo el alivio de la húmeda superficie en la espalda. Sonrió. Estaba viva. Tal vez un poco fastidiada pero viva y gracias a los granjeros pronto mejoraría. El estomago le crujió por culpa del hambre y la necesidad que sentía su cuerpo de curarse.
Se levanto perezosa, arrastrándose por el suelo, llenándose las palmas de las manos de polvo.
-Es hora de cenar.- susurro a su nuevo compañero que levanto la cabeza al verla moverse.
El can pareció comprenderla y se incorporo sobre sus cuartos traseros, moviendo el rabo como si esperara un suculento trozo de carne pero no era carne lo que iba a encontrar sino algo mucho bueno.
Apoyo las palmas en el suelo y se incorporo con una mueca. Intento andar con la dignidad típica de uno de su clase pero aun estaba débil y solo consiguió trastabillar. Tuvo que agarrarse a su nuevo compañero que le lamió la cara con una mezcla de amor y ansias. Dio dos sonoros golpecitos en el lomo al animal y se arrastro (literalmente) hacia una improvisada cárcel echa a base de cartones y tablas madera. Levanto una pesada tapa y hundió el brazo, tanteando.
-Veamos que ahí hoy en el menú.- sonrió a Cerbero. Así fue como bautizo a su nueva mascota. Busco durante un rato y pronto su mano se cerro sobre algo blando. Jalo con fuerza de el y sonrió ampliamente al ver como una niña de no mas de cinco años aparecía por el filo de la cárcel. Se relamió los labios. Había echo bien en no matar a los granjeros. Si jugaba bien sus cartas podría beber durante semanas de ellos para así curarse en un tiempo record.- ¿Te parece un sorbito, pequeño?-le pregunto al can ofreciéndole la garganta de la niña.
CONTINUARA...
