IX: Alejamiento, discusión y metidas de pata.

Gajeel llevaba todo el día sin hablarme, no se había acercado a mí en ningún momento, ni siquiera hizo su habitual rutina de molestarme al verme entrar en el gremio, simplemente se había mantenido en el otro extremo del salón hablando con los chicos como si nada. Esto me hacía sentir un poco mal, no podía negarlo, pero no podía demostrar esto, si lo hacía y él se daba cuenta de seguro se burlaría y lo usaría en mi contra.

Sin darle importancia a este detalle, seguí de largo y me senté en mi mesa habitual, sacando de mi bolsa la copia de Orgullo y prejuicio de Jane Austen que estaba leyendo en ese momento.

Estaba concentrada en mi lectura cuando el toque de alguien en mi hombro me trajo de vuelta a la realidad. Por un momento pensé que era Gajeel y mi corazón se llenó de emoción ante tal perspectiva, sin embargo me desilusioné al ver que se trataba de Hibiki, quien iba a pasar unos días en la cuidad debido a una misión que estaba haciendo con sus compañeros. Me recompuse y le regalé mi mejor sonrisa, hablar con él siempre era algo fascinante, puesto que tenía un gran conocimiento y siempre tratábamos temas muy variados y enriquecedores.

―¿Qué lees?― me preguntó, señalando el libro abierto en mis manos.

Lo cerré para que pudiera ver la portada.

Orgullo y prejuicio― le respondí.

―¡Oh! Un clásico.

―Así es― le confirmé, con una leve risa.

―Las obras de Austen son muy hermosas, sin embargo prefiero las novelas de las hermanas Brönte, ¿las has leído?

―Únicamente Cumbres borrascosas y Jane Eyre. Hace poco supe que Charlotte publicó dos novelas más y que su hermana menor, Anne, también llegó a publicar dos novelas, sin embargo aún no tengo oportunidad de leerlas.

―¿Y cual de ellas te gustó mas?

Medité un poco.

―Me gustó mucho Cumbres borrascosas, a pesar de lo sombrío de la trama, pero la que se lleva mis aplausos es Jane Eyre, es una historia muy hermosa, muy romantica, no me arrepiento de haberla leído.

―A mí en cambio me gustó más Cumbres, como Emily refleja los problemas a nivel psicológico de los personajes, sus traumas, sus deseos, es algo que me deja sin palabras. Es espléndido.

―¡Ah! Pero Charlotte también logra eso con Jane Eyre. ¿Acaso no usa los traumas vividos por Jane durante su infancia para ayudarla a progresar en el futuro?

Así estuvimos durante un largo rato, analizando clásicos de la literatura inglesa, sin darnos cuenta de que las horas iban pasando poco a poco. Pronto se hizo de noche y en el gremio no quedaba casi nadie. Hibiki se dio cuenta de lo tarde que era y se ofreció a acompañarme a casa. Instintivamente busqué con la mirada a Gajeel, pero no lo encontré por ningún lado, así que acepté el ofrecimiento de Hibiki y emprendimos nuestro camino fuera del gremio.

Pasaron varios día y Gajeel no se me acercó para nada, las misiones que teníamos programadas juntos las hicimos Lily y yo solamente. No sabía qué había pasado y me sentía muy molesta por ello, siendo honesta, pero no le iba a dar el gusto de demostrarlo. Lily me dirigía miradas raras, como buscando algo en mi rostro, algo que, al parecer, no lograba encontrar.

―¿Sucede algo, Lily?― le pregunté, después de que su mirada pasara de ser curiosa a incómoda.

―No, no, nada. No pasa nada― dijo, con evidente nerviosismo.

―Si no pasara nada no estuvieras viéndome de esa manera tan extraña.

Suspiró.

―Eres muy perspicaz, Levy.

―Lo sé― me ufané― ahora dime, por favor ¿qué pasa?

―Nada, es sólo que hay algo que me he estado preguntando todos estos días.

―Y ese algo es…

―¿Sucedió algo entre Gajeel y tú? Los he visto distanciados desde hace una semana y, cuando le pregunto, él no me responde. Me evade con gruñidos o me dice que no es mi asunto. Sinceramente nunca me ha contestado de esa manera, así que pienso que algo malo ocurrió. Te he estado observando todo estos día a ver si encuentro pistas de algún problema que hayan tenido, pero no veo ni molestia ni tristeza en ti, lo que me tiene aun más confundido.

Así que no era yo la única que notaba algo extraño en el comportamiento de ese estúpido Dragon Slayer.

―No tengo ni la menor idea de por qué está así conmigo― contesté, dejando escapar un suspiro―. No me ha hablado desde el día que regresamos de aquella misión del consejo. Todo estaba normal esa mañana, nos habíamos quedado juntos en una posada al día anterior y regresamos caminando para evitar usar el tren y que se mareara por eso, al llegara Magnolia no encontramos con Hibiki y su grupo, yo me despedí de él porque quería hablar de unas cosas con Hibiki; cuando llegué al gremio en la tarde no me habló y, claro, yo tampoco hice el más mínimo esfuerzo por acercarme a él. ¿Crees que sea por eso que no me habla? Tal vez está molesto porque no lo busqué como todos los días.

Lily se quedó pensativo mientras yo empezaba a sentirme culpable por la situación.

―Está molesto, eso es obvio, pero no precisamente porque tú no fuiste detrás de él ese día― me respondió.

―Entonces, ¿a qué se deberá su conducta?― mi preocupación aumentaba.

―¿De verdad no te das cuenta?

Parpadeé sin entender a qué se refería. Él resopló.

―Olvídalo, es una tontería― comentó, encogiéndose de hombros―. Ya hablaré con él en lo que llegue a casa, por ahora vamos a completar la misión.

Y dicho esto, agitó sus alas y emprendió un vuelo lento y suave.


Decidí enfrentarlo al llegar al gremio, no podía soportar que estuviera molesto conmigo y que no me diera al menos una explicación por eso. No soy adivina, no puedo saber cuál es el problema si no me habla claramente. Me importaba muy poco si me

salía con alguna mala respuesta, necesitaba saber qué era lo que estaba pasando. Si se trataba de algo serio pensaba buscar la manera de solucionarlo; sí, por el contrario, era alguna estupidez iba a golpearlo hasta que dejara la tontería y se comportara como debía ser.

Entre al edificio y lo busqué con la mirada, ignorando a todos los que me saludaban. No tenía nada más en la mente que encontrar a Gajeel, sin embargo no había señales de él por ningún lado. Fui a la cocina a ver si de casualidad lo encontraba ahí, pero fue un intento fallido; luego fui a la piscina, al salón, al patio, al claro donde suele entrenar, sin obtener buenos resultados.

De repente una idea se presentó en mi mente y, sin pensarlo dos veces, me dirigí a la biblioteca del gremio. Era un lugar muy poco probable para que él estuviera, aun así algo dentro de mí me empujaba hasta ahí.

Lo encontré sentado en el suelo y con la espalda apoyada a uno de los estantes, estaba concentrado en un libro al que no podía leerle el título desde donde me encontraba; me daba un poco de corte interrumpirlo, pero tenía que hacerlo, necesitaba una explicación y la necesitaba en ese momento. Avancé hasta él, haciendo ruido al caminar para no tomarlo por sorpresa. Tardó un poco en percatarse de mi presencia, pero cuando lo hizo su ceño se frunció y, cerrando el libro de golpe, se incorporó, mostrando claras intenciones de marcharse del lugar. No iba a permitir que se escapara, así que me atravesé en su camino antes de que llegar a la puerta.

―Apártate, enana― gruñó.

Su tono de voz me hizo sentir un poco intimidada, pero reuní valor suficiente para no moverme ni un solo centímetro.

―Es en serio, muévete de ahí― volvió a gruñir.

―No― dije, simplemente.

Inhaló una gran bocanada de aire, soltándolo luego en un suspiro exasperado.

―Quiero irme, por favor, dame un permiso.

Sus buenos modales no podían ser más fingidos.

―Ya te dije que no― repetí, extendiendo mis brazos para que no pasara dándome un rodeo.

―¿No tienes nada mejor que hacer?― me preguntó, desviando la mirada a la pared y aumentando lo fruncido de su ceño.

―No, vine a hablar contigo y no me iré hasta conseguirlo.

Volteó a verme, cambiando su gesto por uno de interrogación.

―¿De qué quieres hablar?― su tono de voz se había suavizado un poco.

―Quiero saber qué es lo que te está pasando. Hace una semana estabas bien y, de repente, dejaste de hablarme. Lily está preocupado por este cambio de actitud y yo, bueno, no se si decir que me preocupa o me molesta.

―No me está pasando nada, es imaginación de ustedes. Ahora apártate del camino antes de que te aparte yo.

―¿Qué no te está pasando nada?― expresé, ignorando su amenaza- ¡Por el amor a la magia! Que lleves una semana sin hablarme, sin ningún motivo ni razón…

―Sin ningún motivo, dice ella― murmuró.

―¿Qué dijiste?― me interrumpí al escucharle.

―Nada, continua con tu monólogo.

―¿Hay algún motivo para que me hayas dejado de hablar?- interrogué.

―¡Ah! Pero sí me escuchaste― exclamó―. No entiendo para qué me preguntas acerca de lo que dije si me escuchaste perfectamente.

―Sí, Gajeel, te escuché― estaba comenzando a irritarme―. Responde mi pregunta, ¿hice algo para que dejaras de hablarme?

―Esa no fue tu pregunta― dijo.

―Sólo respóndeme y ya― casi grité, de verdad me estaba sacando de quicio.

―Preguntas como si te importara si te hablo o no…

―¡Claro que me importa!― exclamé―. Si no fuera así no estaría aquí perdiendo mi tiempo.

―¡Oh! Está perdiendo su tiempo…― dijo, fingiendo ofenderse.

―No tergiverses mis palabras.

―No las estoy tergi… ter… ¡Eso mismo! Sólo las estoy repitiendo.

―¡Lo que sea!― si, en definitiva, ya estaba fuera de mis cabales―. Explícame qué es lo que te pasa conmigo.

―¿Para qué? Si lo hago te haré perder el tiempo, y no queremos eso, ¿verdad?

―¿Puedes dejar de ser tan irritante?

―Entonces deja de fastidiarme― gruñó, acercando su rostro al mío, en son de amenaza―. Ve a seguir divirtiéndote con el gusano de biblioteca ese con el que tan bien te la has pasado durante toda la maldita semana y déjame a mí en paz.

¿Eso era todo? ¿Sólo estaba celoso? ¿Por esa estúpida razón me había ignorado todo este tiempo? En mi interior me sentí aliviada al saberlo, tanto que sin querer dejé escapar una pequeña sonrisa, dejando atrás mi molestia por su actitud.

―¿Estás celoso?― me atreví a preguntar.

Contrario a lo que esperaba, Gajeel me dirigió una mirada fría y siniestra.

―¿Por qué razón estaría yo celoso de un idiota como ese?

―En realidad sería muy tonto de tu parte si lo estuvieras― comenté en tono de chiste e ignorando su mirada.

―Exacto― murmuró―. No hay manera en la que me sienta celoso porque andas coqueteando con un tipo como ese.

―¿Coqueteando?― susurré, confundida.

―Me da igual lo que hagas con tu vida― continuó, sin escuchar lo que yo había dicho―. Si quieres coquetear con mil tipos a la vez no es mi problema. Después de todo, no somos, ni seremos, nada. Tú puedes hacer con tu vida lo que te plazca, es exactamente lo que hago con la mia.

―¿Eh?

―Por algo no me he detenido en ningún momento de ligarme a cualquier otra. No es divertido jugar con la misma presa durante tanto tiempo consecutivo. Es más, este juego ya está llegando a su final, no te ofendas, es que ya se está tornando ab…

El estruendo de mi mano golpeando su mejilla fue lo último que escuché antes de salir corriendo, lo más rápido que pude, del lugar.


Hello hermosas personitas owo/

Aquí tienen su cap de hoy

Las cosas se pusieron un poquíto fuertes, ¿no creen? Bueno, era algo obvio que las cosas explotarían en algún momento jajaja

RubyLRed perdoooooon, generalmente pienso que más bien los hago súper largos jajajaja llega un momento en el que me digo: "Alice, hasta aquí o te quedarás sin nada para el siguiente" jajajajaja. Y, bueno, Levy no es así, o por lo menos así la veo yo. Ella es muy tímida a su manera, así que lo máximo que puede hacer es robarle un beso y provocarlo un poco, pero de ahí a recibirlo semidesnuda en la cama jajajaja no creo.

En fin, nos vemos la próxima semana

Se despide,

Alice Baskerville Redfox