Capítulo 9: familia parte 1.

Esa noche dormí presionando una de mis tantas almohadas contra mi pecho, pensé y pensé pero no lograba concentrarme como antes en él, solo podía pensar en las palabras de Erza

"debes decidir de qué lado estarás"

¿De qué lado? Mi reino es lo más importante para mí, he trabajado toda mi vida intentando ser aceptada por mi padre y demostrarle que seré una buena reina para Fiore…

Y luego estaba Natsu, aquel dragón que me enamoro y que ahora era mi supuesto enemigo… no… él no era un enemigo, él era mi amigo, confió en el más que en nadie, más que en Erza y mi padre, él y mi madre son las personas que más amo, pero debo decidir si hacer lo que se esperaría de una futura reina y cuidar de mi reino o escapar con el dragón que amo y olvidar mi responsabilidades y mi familia…

La guerra está cerca y yo no puedo decidir… soy una inútil, de esta manera jamás podré demostrar lo fuerte que logre ser… solo soy débil y sin Natsu lo seré más, él es quien me da la fuerza para poder enfrentar el miedo hacia mi padre y sus castigos, él, y solo él.

Erza-Lucy, es hora del té, la reina te espera en el jardín trasero-me dijo desde detrás de la puerta.

Había decidido tomar un baño, aquellas burbujas eran lo único que me relajaba y solo eso es lo que necesitaba, relajarme para pensar mejor luego.

Lucy-saldré en un momento-le dije a la vez que levantaba una pierna para ver el raspón que me hice al caer la noche anterior y doblarme mi tobillo.

Ya no me dolía pero aunque doliera no se comparaba con mi dolor interno de ser tan indecisa, era obvio que tenía que elegir mi reino, soy una princesa, y para toda princesa su reino es lo principal junto con la gente que vive en él, aquellas personas esperaban mucho de la princesa heredera y no debía defraudarlos… pero aun así, estoy dudando, ¿Por qué lo amo tanto?

Lo que le dije a Erza es cierto, no importa lo que pase no dejare de amarlo, pero aunque lo ame, mi reino es lo principal, si existiera una alternativa a la guerra que se avecina no estaría tan alterada y podría estar a su lado como antes.

Lucy-lamento la tardanza madre-le dije con respeto y sentándome a su lado en una de las sillas de jardín.

Logre cambiarme rápidamente, y Salí con Erza detrás hacia el jardín delantero. Al sentarme junto a ella note su mirada sobre mí, intente evitarla, sabía que me preguntaría, ella siempre sabe lo que me pasa y esta vez… solo esta vez, no quiero escuchar sobre esa maldita guerra.

Layla-estas muy callada princesa ¿sucedió algo malo con tu novio?-me pregunto con una sonrisa burlona y haciéndome sonrojar.

Lucy-n… no, no es mi novio… es solo que… lo siento, no puedo y no quiero hablar del tema-le dije calmando mi sonrojo para por fin verla a los ojos seriamente.

Layla-¿es sobre la guerra verdad?-me pregunto preocupada y sorprendiéndome.

Lucy-ya te lo dije… no quiero hablar de eso-le respondí ocultando mi mirada detrás de mi flequillo.

Layla-Lucy cariño… la guerra era inevitable, tu padre nos metió en esto, pero no te preocupes todo saldrá bien-me dijo apoyando una mano en la mía pero rápidamente la retire sorprendiéndola.

Lucy-no, no está bien… ¿tienes idea de cómo me siento? Todo esto está destruyéndome, él… él y yo somos enemigos, yo lo amo, quiero estar a su lado, pero estos malditos reinos nos lo impide ¿por qué sucede esto?-dije pero al darme cuenta de lo que dije me cubrí la boca.

Su mirada me lo decía todo, acababa de confesar quien era la persona que veía cuando ella misma me ayudaba a escabullirme, sin decirme nada miro hacia los lados preocupada, al darse cuenta de la presencia de Erza, esta le hiso una señal con su mano de que se calmara, mi madre asintió y tomando mi mano me llevo hacia dentro del jardín junto a Erza.

Lucy-mama yo…-

Layla-no digas nada hasta que sea seguro hija-me dijo callándome.

Mire a erza y ella me pidió lo mismo con la mirada, obedecí y las seguí a ambas, juntas llegamos hacia el laberinto del jardín echo de arbustos largos, aun sin soltarme nos adentramos perdiéndonos dentro, cuando caminamos lo suficiente como para perdernos, mi madre me libero y volteando a verme me abraso con todas sus fuerzas.

Erza-le dije que esto traería problemas, pero ella no me escucho aun quiere seguir viéndolo-dijo mientras mi madre no me soltaba de su abraso.

Layla-no es su culpa, todo este tiempo supe que estarían juntos, desde que se conocieron siempre lo supe-

Mientras hablaba pude sentir como sus lágrimas caían por mi hombro, me preocupe y separándome de ella lo pude ver, si lloraba, y tomando sus hombros exigí:

Lucy-dime por favor que es lo que sabes-

Sus ojos se relajaron, sus lágrimas se detuvieron y mirando con seriedad a Erza le pidió que se alejara un momento, ella obedeció sin protestar y se alejó dejándonos solas en aquel laberinto.

Nuestras miradas se encontraron y respirando profundo como para conseguir valor explico:

Layla-hija, desde que ese joven dragón nació la vida de tu padre estaba destinada a terminar en sus manos, aquel trato que se hiso entre ambos reinos fue por conveniencia, tu padre creyó que de esa forma su vida estaría a salvo pero no quería arriesgarse, la noche en que Natsu nació el junto con otros guardias se escabulleron en el reino rojo para robar aquel bebe-dijo para luego voltear y darme la espalda.

Lucy-¿tú lo salvaste verdad?-pregunte sin buscar su mirada.

Layla-no sé si se puede llamar a lo que hice salvar… solo intente encontrar una manera en la que el niño podría sobrevivir, aquella noche cuando descubrí a Natsu a punto de ser asesinado logre detener a tu padre y lo convencí de arrojarlo al bosque para que su suerte sea terminada allí… gracias a erza logramos que el niño crezca a salvo, mientras yo me encargaba de criarte y convertirte en la mujer que eres ahora, erza se dedicaba a cuidar de el sin que se diera cuanta hasta cierta edad en donde logramos entender que ese niño se había convertido en un hombre…-

Lucy-¿cunado fue que yo…?-

Layla-tú lo conociste el día que escapaste del reino… tu padre se encargó de lastimarte para que decidieras escapar… desde entonces tu escapabas y erza te vigilaba para que no corrieras peligro sin que te dieras cuenta de su presencia, esa fue una orden mía, quería que le demostraras a Natsu que no estaba solo… y solo tu podías hacerlo-

Lucy-¿yo?-pregunte ella volteo a verme por fin y asintió con una leve sonrisa en su rostro.

Layla-no quiero que te veas atrapada entre dos paredes hija… sea cual sea la decisión que tomes… para mi estará bien, solo… sobrevive-dijo sonriéndome ampliamente para luego abrasarme.

Lucy-gracias… eso are-le dije correspondiendo su abraso y su sonrisa.

Layla-bien-dijo animada separándose de mi-debes ir con el… pero esta vez erza se quedara-me dijo giñando uno de sus ojos en complicidad.

Lucy-regresare lo más pronto posible-le dije emocionada de poder verlo pro fin.

Layla-tarda lo que sea necesario, según tu padre tu estas en un curso de jardinería junto a tu madre-me dijo mientras se alejaba por el laberinto-dale mis saludos a tu novio-dijo haciéndome sonrojar y desapareciendo entre los arbustos.

Pensé nuevamente en sus ojos y con una sonrisa en mi labios corrí por el laberinto, mi vestido de color celeste cielo se rosaba con los arbustos pero no me importo destrozarlo, solo podía pensar en verlo…

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Natsu-no me importa esa maldita guerra… no dejare que le hagan daño-le dije mirándolo a los ojos seriamente.

Igneel-¿acaso no lo entiendes? Ella es tu enemigo y no hay nada que puedas hacer para evitar la guerra entre tu reino y el suyo, tarde o temprano quien le hará daño con la guerra que se avecina serás tu-me dijo señalándome y sin apartar la mirada de la mía.

Natsu-si ese reino me pertenecerá lo aceptare-le dije sorprendiéndolo-pero esa guerra… no dejare que pase-

Igneel-está bien… al menos déjame mostrarte a tu familia, tu madre y tu hermana se mueren por verte-me dijo esta vez con una sonrisa cálida.

Lo pensé un momento, aún era temprano y Lucy no llegaría sino hasta la noche… en verdad quería conocer a mi madre y a mi pequeña hermana que decían me extrañaban y querían verme, pero no quería crear lasos con ellos, si lo hacía sé que me arrepentiré o tal vez…

Igneel-son tu familia Natsu… ellos no te rechazarían como pensaste que siempre lo hemos hecho-me dijo haciéndome entrar en razón.

No respondí y lo pensé nuevamente… acepte. Sentí y el sonrió alegre, su hijo regresaría pero volveré… Lucy volverá y yo estaré aquí para recibirla.

Igneel-bien vamos-me dijo para luego hacer una señal y rrapidamente todos los guardias salieron nuevamente.

Sin decir nada volamos, en unos minutos llegamos al reino donde me escape la última vez, aquel lugar me hacía sentir extraño, estaba tranquilo pero incomodo a la vez, no sabía que pensar, ¿Qué les diría? ¿Cómo debía reaccionar ante ellas? Todo me estaba preocupado demasiado.

Igneel-tranquilo, después de todo eres mi hijo, ellas te quieren Natsu-me dijo una vez tocamos el suelo del castillo.

Nos detuvimos en uno de los muchos balcones del reino, sin mirar a tras el hombre que era mi padre entro atravesando una enorme puerta de cristal, yo solo camine detrás en silencio siendo custodiado por los mismos guardias que me ayudaron la primera vez, al atravesar el umbral de cristal me encontré con una sala con tres sillones frente a una chimenea, al ver el fuego mis tripas sonaros, tenía hambre luego de lo de Lucy olvide comer algo, el hombre lo noto ya que acercándose a la chimenea tomo uno de los troncos en llamas y me lo lanzo, no lo dude y lo tome, absorbí el fuego y mi hambre estaba calmada pero mis nervios seguían presentes.

Igneel-tienes el apetito de tu padre Natsu-me dijo con una sonrisa orgullosa.

Solo lo ignore y seguí observando todo a mi alrededor. Muchos cuadros de él y otros sujetos que no reconocí pero que tenían su misma postura, supuse que eran antiguos reyes, seguí mi recorrido y note varias estanterías con libros, esa sala era una donde alguien se podía relajar, deje de mirar a mi alrededor y preste atención a su mirada.

Natsu-¿Cuándo llegaran? Debo regresar pronto-le dije seriamente, ocultándole lo mejor que podía mi nerviosismo.

Igneel-no te preocupes, llegaran pronto, están en el jardín, ya mande a dos guardias por ellas-me dijo mientras se sentaba en el sillón más grande dándome la espalda.

Natsu-puedo….-dude-¿puedo preguntarte algo?-dije acercándome al sillón para sentarme en el pequeño frente a él.

Igneel-claro hijo puedes preguntarme lo que quieras-me dijo sonriéndome cálidamente.

Natsu-bueno… ¿Por qué te empeñas en la guerra?-pregunte mirándolo a los ojos.

Igneel-la guerra es la única opción…-me dijo igual de serio sorprendiéndome-mi confianza fue traicionada… me quitaron lo que más quería y eso no lo perdonare…-dijo cerrando su mano en un puño.

Natsu-yo creo que….-

-señor… ya están aquí-dijo uno de los guardias al entrar.

Un dragón de cabello negro y largo, lo reconocí de inmediato él fue quien me miraba con recelo la primera vez que entre en el palacio junto con otro más.

Igneel-está bien, déjalas pasar-ordeno levantando su mano sin mirarlo.

El otro dragón asintió y abrió la puerta dejando ver dos personas. Preste atención en sus apariencias, la primera en entrar fue una mujer dragón de edad, su cabello era rosa, llevaba una cubierta larga que llegaba hasta sus pies de color roja y sus alas eran de color rojo. Detrás de ella entro una niña, de cabellos azules y largos, su rostro era angelical y su vestimenta consistía en una vestido blanco, sus alas eran de color celeste cielo, algo que me extraño ya que no tenía ningún pareció con ninguno.

Igneel-Polyushka, Wendy, él es… Natsu…-dijo a lo que la mujer lo miro sorprendida, en sus manos llevaba una maseta con flores las cuales cayeron al suelo destrozándose.

El silencio reino y yo con mis nervios hasta el cielo solo desvié mi mirada, no sabía que decir, aquellas personas solo me miraban, el hombre con una sonrisa y la mujer con sus anos sobre su boca y con lágrimas a punto de salir, mientras que la niña solo me veía atentamente.

Igneel-es nuestro hijo cariño-le dijo sonriendo como un niño y haciendo que por fin liberara sus lágrimas.

Estaba a punto de salir corriendo hacia el balcón pero unos brazos me rodearon, en mi pecho sentí la humedad de sus lágrimas y viendo hacia ella me sorprendí, aquella mujer lloraba desconsoladamente y sin saber que hacer solo me dedique a ver sus reacciones mientras mi cuerpo seguía aprisionado entre sus brazos.

Polyushka-mi bebe… mi pequeño bebe-decía mientras me sujetaba sin liberarme.

Igneel-cariño lo asustas-le dijo haciendo que esta lo vea enojada.

Wendy-¿él es mi hermano papa?-pregunto de repente la niña mirándolo desde su altura.

Igneel-si-exclamo orgulloso-él es Natsu tu hermano-dijo acariciando su cabeza.

Con una sonrisa corrió hacia mí y cuando la mujer me libero ella salto a mis brazos, por instinto la atrape y ella rodeo mi cuello para abrasarme, me quede inmóvil hasta que sentí su vos de niña en mi odio.

Wendy-bienvenido a casa Natsu-ni-me dijo sorprendiéndome.

Aquellos pequeños brazos al igual que los de la mujer me recibieron con calidez… nunca me sentí así… asique esto era tener una familia…

Fin del capítulo 9

Bueno les dejo un capitulo doble ya se me aman :3 yo también los amo ;)

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