-Asi que un subordinado del General Hakuro es el que me está supliendo.
-Asi es Señor.
-Esta bien Havoc, gracias.
El General Hakuro fue uno de los que se opusieron a que Edythe entrará al ejército, además de que esta bajo mi tutela. Sin mencionar que Youswell logro opacar a casi todos los pueblos mineros de su jurisdicción. Si se entera que está en el hospital, es capaz de matarla por venganza.- pensó Roy mientras caminaba hacia la habitación de las hermanas. Se detuvo frente a la puerta entreabierta para ver cómo platicaban alegremente.
-Wooow Aly eres muy hábil para pelar las manzanas, ¡¡Tal y como lo hacía mamá!!.-. Dijo Edythe mientras le brillaban los ojos al ver la deliciosa manzana que su hermana estaba pelando para ella.
-Jaja tu siempre terminabas con los dedos cortados.
-¡Esque tú heredaste las habilidades culinarias de mamá!.- dijo mientras tomaba la manzana y le daba una mordida.
-Tu odias cocinar, apesar de que no cocinas tan mal.
-Yo nací para comer no para cocinar.
Roy decidió entrar.
-Tengo una buena y mala noticia, la buena es que no tendrán que soportar a un guardaespaldas.- ambas pusieron una expresión de alegría.- ... pero yo me haré cargo de ustedes hasta que pueda mandar a alguien.
Edythe tragó saliva, pero antes que pudiera decir algo entró su doctor para hacer los últimos chequeos.
-¡Vaya! Si que los jóvenes de ahora son muy sanos. En una semana estás casi recuperada.
-Entonces ¿ya me puedo ir de alta?
-Umm me gustaría tenerte aún bajo observación... Está bien, siempre y cuando tengas a alguna persona mayor de edad para que haga los trámites.
Ambas voltearon a ver a Roy con una mirada de: ya que estás aquí... Sirve de algo...
-Tch, yo soy el tutor.- dijo mientras se rascaba la cabeza, molesto.
-Perfecto, entonces porfavor sígame para hacer el papeleo.
-¡Bien! Nos vamos.- dijo alegremente Edythe mientras chocaba las palmas con Alice.
Después de terminar, Roy regreso a la habitación. Cuando llegó ya estaban listas.
-¿Nos vamos?
-¡Si!
Ya en la estación, Roy compro boletos en diferentes vagones. Edythe se sorprendió al ver qué se pasaba de largo.
-Espera, ¿no iremos juntos?
-¿Y perder la oportunidad de encontrar a una bella mujer? Nah.- dijo sin verla de frente.
-E-entonces... Sobre lo que dijiste ayer...
Roy miro por encima de su hombro.
-¿Enserio lo creiste?.- aunque odiaba decirlo, era la única manera de no entorpecer su camino.
Edythe oculto su rostro bajo su flequillo y subio corriendo al vagón.
-¿?.- Alice miraba confundida la escena.
-Vamos, sube. No quiero desperdiciar mis vacaciones.- se dirigió a su vagón.
¿De que me perdí?.- Alice miraba a ambos confundida, se apresuró a subir al tren junto a su hermana.
Aunque ninguno imagino que habría un accidente más adelante, por lo que tuvieron que parar en un cierto pueblo.
-Y ahora que quiero llegar más pronto a Resembool.- Se quejo Edythe mientras ponía ambos brazos por detrás de la cabeza.
-¿Resembool?.- dijo una mujer sentada en una banca esperando a su esposo, parecía tener alrededor de 35 años, cabello negro y largo atado en una cola de caballo, en el pecho de lado derecho tenía un tatuaje con una cruz y una serpiente envuelta en ella, encima de está, una corona y alas semejantes a las de un ángel. El tatuaje era parecido al que tenía Edythe en su abrigo rojo y Alice en su hombro izquierdo.
-¡Edythe, Alice! No se vayan tan lejos.
-¿Edythe, Alice?, No hay duda. Pueden que sean esas chiquillas.- se puso de pie y camino hacia aquel trío.
-¿Que pasa Coronel?.- dijo Alice mientras se daba la vuelta.
-¿A donde pensaban ir? Se supone que no nos tenemos que separar.
-¿Quien fue el idiota que compro boletos separados?.- gruño Edy mientras cruzaba los brazos encarando a Roy.
-Veo que han crecido mucho, mis lindas aprendices.- sin que se dieran cuenta se puso detrás de ellas.
-¿Eh?.- ambas reconocieron esa voz y al levantar la vista hacia un letrero, se dieron cuenta que se encontraban en Dublith... Lugar donde habían estudiado alquimia con su maestra Izumi Curtis hace años.
-¿S-s-sensei?.- gimió Edythe.
-Vaya,vaya parece que me recuerdan muy bien.- Una mano cayó sobre sus hombros, una que tenía mucho peso para ellas y las hizo temblar. Se voltearon lentamente.
-Sensei p-pero que hermosa está hoy.-dijo Alice, tratando de ocultar su temor. Edythe estaba muda del miedo y temblando. Le dio aún más miedo, porque la manga derecha de su abrigo colgaba libremente. Se puso pálida al recordar ese pequeño inconveniente.
-Me deben muchas explicaciones ¿No lo creen? Escuché que mi aprendiz se volvió una alquimista nacional.
Ambas tragaron saliva. Su castigo sería la muerte, rompieron dos reglas muy claras que les había impuesto su maestra: no intentar la transmutación humana y no entrar al ejército.
-Disculpe señorita.
El rostro de la sensei que era parecido al de un demonio se volvió dulce en cuanto escucho la voz de Roy.
Nos ha salvado.- ambas miraron con esperanza a Roy, su salvador, soltaron un suspiro de alivio.
-Oh, vaya vaya, que joven tan apuesto. Lo siento pero estoy felizmente casada.- bromeó un poco Izumi con una sonrisa amable.
¡Hora de escapar!.- pensaron al mismo tiempo y acto seguido, habían comenzado a correr pero, para su desgracia, se encontraron con un hombre increíblemente grande con barba y poco cabello color azabache.
-¡¡Erk!! Sig-san ¿Cómo está?.
Sig Curtis, esposo de Izumi, puso su enorme mano sobre la cabeza de Edythe y comenzó a frotarla.
-Has crecido mucho Edy.
Siento que me hago más chiquita.
- Amm, Yo soy la pequeña Alice.- dijo tímidamente mientras se señalaba.
-Oh Aly, tú has crecido mucho más.- y comenzó a frotar su cabeza.
-Asi que mis niñas intentan huir de mi. Vaya vaya ¿no saben que se pueden perder?. Será mejor que busquemos alguna cuerda para amarrarlas y evitar que eso suceda.- aunque parecía ser una sonrisa amable... No dejaba de tener un tinte oscuro.
Después de encontrar una cuerda y someter a las hermanas, fueron hasta una casa de un piso a lado de una carnicería.
-Querido, tengo que hablar con mis niñas. Porfavor podrías hacerte cargo de nuestro invitado.
-Si.
Roy vio marchar a las jóvenes junto con su maestra. Ambas ibas aterradas y con lágrimas en los ojos.
-Regresaran vivas ¿Verdad?
-Esperemos.
Caminaron hasta un viejo árbol en la cima de una pequeña loma a las fueras del pueblo.
-Edythe, ¿que le pasó a tu brazo?.- dijo después de soltarlas sin voltear a verlas.
-Emm, bueno vera...
-Al igual que tú pierna izquierda ¿Es un auto-mail, verdad?
Se ha dado cuenta...- pensó Edythe, del brazo era lógico pero la pierna era difícil saberlo.
-Si.- no tuvo más opción que hablar. Tenía la esperanza que Izumi las entendiera.
Una bozetada voló hasta su rostro seguida de muchas más.
-¡Sensei! Por favor permítanos explicarle.
Alice intento interponerse entre ellas. Pero su maestra la tomo del brazo y la lanzó contra el suelo. La cabeza de la armadura salió volando dejando al descubierto el pecado...
-¿Intentaron la transmutación humana?
-¡¡RESPONDAN!!
-Si.
-¿Con quién?
-Con nuestra madre.
-¿Porque no me obedecieron cuando les dije que no lo intentarán?
-Queriamos ver a mamá... Ella murió intentando protegernos de unos rebeldes al gobierno.- los hombros de Alice comenzaron a temblar.
-¿Quieren volverlo a intentar?¡¿Es por eso que se enlistaron al ejército?!
-No. Quiero recuperar el cuerpo de Aly. Si entraba al ejército, podría acceder a investigaciones confidenciales y poder moverme sin preocuparme por el dinero.
-Si vas a la guerra, ¿Podrias masacrar a familias enteras?
-Si es necesario llenarme las manos con sangre, lo haré.- Izumi le dio otra bofetada. Esta vez tan fuerte que hizo que perdiera el equilibrio.
-¡¡NO SABEMOS QUE OTRA COSA HACER!!.- grito Edythe desesperada.
-¡IDIOTA AUN HAY MAS OPCIONES!. Solo hay que buscarlas...- el semblante de Izumi se volvió más sereno y su voz más dulce.- Primero tienes que arreglar tu auto-mail, ¿cierto?
Camino hasta donde había caído la cabeza de Alice.
-Tanto aprendices como maestra son unas tontas.- ayudó a levantarse a Aly y le puso su cabeza, después ayudó a Edy.
-¿Porque lo dice sensei?
-Yo también lo intente... Quería revivir a mi pequeño recién nacido...- se acarició el vientre.-Me quitaron algunos órganos internos. Por eso, mi vida se va acabando tan rápido... No quería que mis niñas pasarán por lo mismo...- suspiro con pesar y cansancio.- cuando ya estén en condiciones, regresen. Vamos a encontrar la manera de regresarlas a la normalidad sin necesidad que sírvas al ejército.
-Gracias sensei.
-No, aún tengo que regañarlas por desobedientes. Aunque me gustaría desterrarlas, no puedo evitar querer ayudarlas. Con todo lo que han pasado, supongo que es suficiente castigo.- las tomo de las manos como cuando eran niñas.- vamos a casa a comer, deben de estar hambrientas y cansadas.
Después de 2 días, las vías del ferrocarril se encontraban listas para ser usadas, así que subieron al primer tren que salió hacia el Este, para llegar a su destino:
Resembool, su pueblo natal.
*¡Hola!
¡Espero que esté capítulo les haya gustado!*
Nos vemos luego
