Holi:3 Bueno, sé que tardo bastante para actualizar pero…realmente amo a las parejas de Lily y Lorcan y Lysander y Roxanne, así que sepan que el fic de ahora en adelante se centrará especialmente en esta dos. Gracias por las que leen, sé que no es la mejor del mundo e_e pero una hace lo que puede. Las quiero.

Especialmente a ti, sabes que todo se inspira en ti.

I.

Roxanne apoyó la espalda contra el sauce a pocos metros de la orilla del lago, Lysander no tardó en dejarse caer a su lado, recostado boca arriba y apoyando la cabeza en las piernas extendidas de su novia.

La morena llevó sus manos hasta el cabello del ravenclaw y comenzó a acariciarlo de forma distraída, manteniéndose en silencio un buen par de minutos, pero por el contrario de lo que la mayoría pudiese pensar, el silencio entre ese par era tan intrínseco a su relación como los besos en cualquier otra. Tenían ambos una capacidad increíble de relajarse por completo en la presencia del otro, y a Roxanne le agradaba esa idea, quizá fuera por los años previos en los que habían sido amigos cercanos, o simplemente por su aire bohemio, el caso era que disfrutaban tanto del silencio como de sus pláticas casuales y ahora mismo, el ambiente calmo propiciaba lo primero.

Aunque no duró demasiado. El rubio abrió un poco más sus ojos celestes y alzando la mano, apuntó hacía la copa del árbol, oculta por la maleza concentrada cercana a la misma. Roxanne siguió su mirada, con el entrecejo levemente fruncido.

-¿Qué ocurre?

-¿No lo has visto? Creo que hay un par de nargles apareándose allí.- exclamó el muchacho, sonriendo de forma coqueta.

-¡Lysander! Hablo enserio-le reprimió la muchacha. El chico soltó un par de risas y se enderezó.-

-¡Yo también! ¿Cómo crees que durarían tanto tiempo si no hiciesen sus…cositas?-argumentó, fingiendo seriedad, aunque fracasando en el pésimo intento.

-No lo sé, tú eres el que los ve, suponía que debías saber todo sobre ellos.- la ravenclaw cruzó los brazos por sobre el pecho y alzó una de sus cejas.

-Bueno, mamá nunca nos habló de ello, es por eso que estoy tan impresionado.- el chico insistió, pasando los brazos alrededor de la cintura de su novia, y acercándola.- De hecho, dudo siquiera de que lo sepa, ¿Crees que deba decírselo? Es…curioso.

Roxanne frunció la nariz y puso cara de asco.

-Merlín, no. –sacudió la cabeza ambos lados, negándose a oír sobre el tema.- Y deja de hablar de porno nargle, por favor.

Lysander soltó una carcajada.

-¿Prefieres el muggle? Porque no me importaría si…¡Hey!-la morena volvió a darle un golpe en el hombro al chico.

-Cierra la boca-Roxanne, que ya tenía las mejillas encendidas, bufó con indignación.

Lysander volvió a reírse, lo que garantizó que la morena elevara la mano para que esta volviera a asestar un nuevo golpe, pero el chico fue más rápido en esta ocasión y cazó la muñeca de su novia en el aire, a la misma le siguió la otra, y girando, dejó recostada a la joven Weasley sobre su espalda, con las manos aprisionadas a ambos lados de su rostro. El rubio descendió lentamente y rozó la nariz de Roxanne con la propia, antes de invadir sus labios, en un beso lento y delicioso. Roxanne amaba la pereza de Lysander al besar.

A unos cuantos metros, Emma Nott dio un pisotón, contemplando la escena. A su lado, Galatea Smith negó levemente con la cabeza.

-Te lo he dicho, es imposible que ese par se separen, Emma, llevan siendo novios desde tercer años y…

-Y en ese entonces yo no estaba en la contienda.- exclamó la muchachita, con la voz de ripipí.- Y Roxanne Weasley no sabía que se atenía.

-Roxanne Weasley lo trae loco, ¿Quieres por favor fijarte en alguien más?- Gala era consciente de lo terca que podía resultar su amiga, pero aún más consiente de que echarse en contra a toda la familia Weasley era casi una misión suicida.

-No. Ya te lo dije, Gala, cuando un Nott quiere algo, no tarda mucho en obtenerlo, y verdaderamente quiero a Lysander Scamander, ahora vamos, debo ir a buscar al profesor Lupin, y pedirle que me asigne un tutor.- la voz cantarina de Nott daba claras pautas de lo que planeaba.

Galatea gimoteó lastimeramente por lo bajo, mientras seguía los pasos de la rubia, y miraba de cuando en cuando por sobre su hombro a la pareja que seguía compartiendo saliva bajo la sombra del árbol. A diferencia de Emma, a Gala le agradaban los Weasley, eran divertidos y graciosos, aunque algunos de ellos tuvieran una especie de repelús hacía su casa, ella estaba convencida a que se debía por las pérdidas de su pasado, y no era muy a fin a la idea de ver a Roxanne Weasley sufriendo porque una chiquilla de catorce años le robaba el novio, porque si de algo estaba segura, era de que Emma no pararía hasta obtener la victoria.

II.

Mientras las semanas pasaban al son del vuelo de una snitch (muy rápido por si la alegoría apesta) y el primer encuentro de la temporada de Quidditch se daría aquella misma mañana, los profesores habían tenido la pésima idea de llenar de ensayos y tareas a los jóvenes estudiantes que cursaban los últimos dos grados. Rose por otra parte, hallaba liberador el poder esconderse tras un amplio libro de sendas páginas y aroma a intelectos elevados, que encima le aportaba una excusa para seguir evitando a Lily.

Sabía que estaba siendo una cobarde, bueno en realidad eso no estaba tan mal, por algo había quedado en Ravenclaw y no en Gryffindor, pero aun no podía sacarse de la cabeza la imagen de Lily y Scorpius Malfoy, y aunque trataba de decirse así misma que eso debía traerle sin cuidado, era imposible evitar que le afectara, porque desde el día en que se habían subido en el mismo tren rumbo a su primer año en Hogwarts, Scorpius Malfoy le afectaba en cada mínimo detalle de su vida.

Ahora mismo, mientras el resto de la familia Weasley desayunaba junta para luego encaminarse al campo de Quidditch como de costumbre, ella se dedicaba a leer uno que otro libro, extractando lo mejor de cada autor y condensándolo en sus informes.

El lugar estaba silencioso, con ella únicamente pasando de página y cambiando de ejemplar cada tanto, y Madame Pince, que seguramente hubiese dando un breve paseo por entre las estanterías acomodando los libros que, según ella decía, una banda de sádicos chicos de primer año habían echado abajo en la carrera por buscar información para un ensayo que debían haber terminado la semana pasada, de no ser que estaba ahora desayunando con el resto del plantel docente en el gran comedor, y quizá fue por ese mismo silencio, que no pasó desapercibida la imagen den un rubio, con la camisa blanca a medio abotonar y una corbata de Slytherin colgando descuidada sobre su cuello, cual si fuera una bufanda, entrando en la biblioteca, con un libro entre sus manos.

Rose maldijo para sus adentros y se dispuso a desviar la mirada hacia la página abierta, aunque sirvió de poco, ya que el blondo la vio primero, y caminó hacía ella.

-Oye, Weasley…-saludó, aunque no le dio tiempo a ella a responder. Tampoco es que Rose fuera a hacerlo.- ¿Puedes hacerme un favor?

La ravenclaw levantó la mirada entre confundida y enfadada.

-¿Por qué debería, Malfoy?- el chico alzó una ceja y extendió el libro.

-Porque eres una Weasley, ustedes se supone que son amables por naturaleza, eso y que tengo un partido de Quidditch en menos de media hora, y alguien debe entregarle esto a Pince, antes de que venza un nuevo plazo y quiera cortarme lo que le dará herederos a mi familia.

-¿Y por qué no se lo das tú en ese caso?- respondió la chica, abochornada por su forma liberal de hablar.-

-¿No me escuchaste? Ya vencí el primer plazo para devolver el libro, y no quiero tener problemas antes del partido, Lorcan enloquece cuando jugamos mal.

-¿Y por qué debería hacerte el favor yo?- la voz de la pelirroja se tornó un tanto oscura al agregar- ¿No podrías habérselo pedido a Lily, tu novia, mientras te ibas a cambiar y te ponías el uniforme de Quidditch?

Para su consternación, el blondo solo soltó una pequeña risa y dejó el libro sobre la mesa.

-En primer lugar, me sorprende que no notaras que llevo ya los pantalones de Quidditch puestos.

-No suelo mirarte los pantalones, Malfoy.

-Ya. Y en segundo lugar, ¿Por qué insisten en emparejarme con Potter? Es decir, es la hermanita de Albus, y lo que pasó fue un beso en consecuencia de un reto, aunque…-los ojos grises del muchacho brillaron al clavarse en el rostro pecoso de la aguililla.- ¿Estás celosa, Weasley?

-¡Qué! ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre que yo puedo estar celosa de ti?

-No deberías, no hay nadie más que me interese además de…

-¡No me lo digas! No quiero que me lo digas, alucinas si crees que me importa…- Scorpius sonrió de lado, y se inclinó hacía ella, sin dejar de mirarla, antes de que Rose supiera que ocurría, sus labios ya se habían encontrado, y aún peor, ella le respondía el beso.

III.

En la entrada a la biblioteca, con una excelente vista panorámica de la situación, Lily Luna Potter sonreía.

La muchacha había sido advertida por Lucy con respecto a la falta de Rose al primer partido de la temporada, y consciente de que no se debía a nada más que no fuera el malentendido que la ravenclaw parecía tener con ella, Lily había decidido que a veces era mejor precipitar los desenlaces, y enfrentar de forma directa y honesta a su prima sobre sus últimas actitudes para con ella. Sin embargo, y por Merlín sabe que jodida coincidencia, Lily había llegado a tiempo para ser testigo mudo de la escena, y sin necesidad de intervenir en la misma, llegó a la conclusión que había estado meditando un par de días atrás. Rose se comportaba así únicamente por Scorpius Malfoy. Era casi gracioso que a pesar de decir odiar al rubio, este causara cosas como aquellas que hacían a Rose Weasley parecer una pequeña caprichosa, en lugar de la mamá gallina y sabionda de siempre. Bueno, no es que el fenómeno fuera muy extraño… una pelirroja, un rubio, odio y a…

-No sabía que ahora te iba el voyeur, Potter.- el susurró fue tan cercano a su oído, que la pelirroja se sobresaltó y de no ser porque la mano de Scamander aprisionó su boca, hubiese soltando un pequeño gritito.- Vaya Gryffindor…-murmuró el chico, y antes de que Rose y Scorpius rompieran su beso, apartó a Lily de la entrada, alejándose de la mirada de ese par, que dicho sea de paso, no duró mucho tiempo alejado el uno del otro, ya que los sonidos de un nuevo beso se hicieron escuchar.

Lily apartó la mano de Scamander de sobre sus labios y con el ceño fruncido, alzó la barbilla insolente y cruzó los brazos por sobre el pecho, algo que era así como su pose típica de calentamiento antes de una batalla verbal.

-No soy voyeur, o lo que sea que eso signifique.- estableció, aunque sus mejillas sonrojadas aminoraron el tono de su voz. Scamander, que había mantenido una postura taciturna hasta ahora, pareció encontrar divertida la falta de conocimiento en términos sexuales de la Gryffindor y torció sus labios en una sonrisa socarrona.

-Es cuando alguien disfruta de ver a dos personas haciéndolo.

Lily abrió los ojos platos, y soltó un suspiro de indignación.

-¡Lo ves! Con mayor razón, no soy… ¡Eso!- el rubio alzó una única ceja.

-¿Ah no? ¿Entonces qué? ¿Te va el masoquismo de ver a tu noviecito…ah no, espera, amante dorado, ya recuerdo, en ese estado con otra?

-¿Siempre hablas sin tener idea de lo que dices, o es algo que haces solo conmigo?-contratacó ella.

Lorcan suspiró frustrado y negando con la cabeza, miró a la chica con hastío.

-¿Qué hacías aquí? Además de violar la privacidad de tu prima, claro está.

-No violaba su privacidad, ¿Cómo iba a saber yo que estarían besándose? Solo vine a buscar a Rose para invitarla al partido de hoy y… en todo caso, ¿Tú que haces aquí?- repreguntó.

-Fácil. Vine a buscar a Scorpius, antes de que se distrajera de alguna forma.

-Gran capitán que eres.- se burló la pelirroja con sorna.

-Y tú gran amante, ni siquiera duró un par de semanas y ya ha buscado a otras.- retrucó él.-¿Cómo es que no estás echa un manojo de lágrimas, eh?

Lily bufó ante aquello.

-Porque lo de Malfoy conmigo y viceversa no fue la gran cosa, tú deberías saber de eso, Scamander, te lías con todo lo que se mueve, las relaciones sin sentimientos son lo tuyo.

El chico no picó el anzuelo, y cazó de las palabras primera de la joven.

-¿Así que te tiraste a Scorpius como un pasatiempo? Ya. ¿Por qué será que no lo creo?

-Porque no tiene masa gris, claramente.

-Déjate de lindezas, cariño.-Lorcan imitó por fin la postura de la muchacha y cruzó los brazos sobre el pecho.- Es extraño, seguramente Scorpius fue tu primera experiencia sexual y ahora dices que fue una cosa del momento pero… ¿Dónde no me cuadra eso?-algo en la mente del Slytherin hizo un click, y una sonrisa se apoderó de su rostro.- Mentiste.

-¿Qué?-Lily se sorprendió ante las palabras del muchacho, y dio un paso atrás. Como cada vez delante suyo, se sintió desprotegida.-

-No te acostaste con Malfoy, ¿No es así? Mentiste, sino no estarías tan campante viendo como besa a tu prima.- declaró el entusiasta Slytherin.

-Estás diciendo estupideces, yo…-pero no pudo continuar por mucho más tiempo. Scorpius Malfoy salía de la biblioteca en ese momento, con la vista enfocada en el par de muchachos. Tenía la camisa blanca un poco más arrugada, una sonrisa brillante en el rostro que rivalizaba con el brillo en los iris azules de Lorcan, y su corbata estaba desaparecida.

-¿Nos vamos?.- dijo cantarinamente.

IV.

-¡Bienvenidos al primer partido de la temporada de Quidditch! ¡Y vaya encuentro! ¡El primer clásico del año, señores! ¡Gryffindor y Slytherin! ¡Serpientes y Leones! ¡Los buenos y los… ¡Auch!

-Compórtate, Mayer, o tendré que conseguir otro relator.- exclamó la maestra Lorenze desde la cabina junto al muchacho, que fruncía el ceño.

-¡Y los equipos ya han llegado!

La muchedumbre vitoreaba mientras los equipos salían al campo de juego, ataviados en los brillantes uniformes escarlata y esmeralda, se elevaban en el cielo y daba unas cuantas vueltas de calentamiento.

Desde ambas tribunas los rostros excitados de los estudiantes seguían atentos cada movimiento, y a penas se veía la cabeza rubia de Louis Weasley caminar por entre las butacas, con un sombrero puntiagudo que rebosaba en monedas y un pergamino en la mano contraria.

-¡Hagan sus apuestas! ¡Hagan sus apuestas!-exclamaba, y se dirigía presuroso hasta quien levantase la mano.

-¡Eh, Weasley!- Timothy Bale, un Hufflepuff de último año le llamó enseguida, mientras recibía codazos por parte de sus amigos.- ¿De que va la cosa?

-Bueno, ya saben, como Gryffindor tiene nueva buscadora todos están apostando si el reinado de Scamander por fin llegará a su fin.

-¡Ja! Buena esa.- canturreó la novia de Bale a su lado.- Scamander sólo tuvo un rival decente, James Potter, dudo mucho que cualquiera pueda siquiera pensar en ga…

-Lily Luna es la nueva buscadora del equipo.- soltó el chico, entre ofuscado por las palabras de la tejona que iban mal con su negocio, y decidido a defender a su pelirroja prima. Las miradas de los muchachos cercanos se agudizaron y enseguida varios levantaron las manos, todos muchachos.

-¡Un galeón a Gryffindor! Eso sí, Weasley, no te olvides de decirle a tu prima que aposté por ella.-fue el comentario generalizado.

-Sí, sí, lo que sea…-comentaba el rubio, que iba sintiendo el peso extra en el sombrero. Joder, sumado las apuestas a favor de Lorcan que las féminas realizaban, y varios muchachos de Slytherin, que tenían novia claro está, el joven Delacour estaba haciéndose de una pequeña fortuna. ¿Quién dijo que los guapos no son también inteligentes?

A varios metros de allí, Lysander echaba la cabeza hacía atrás y apuntando a Louis, soltaba una carcajada.

-Tu primo anda haciendo de las suyas, Rox.- la mulata siguió la seña de su novio y en lugar de reír abiertamente, negó con la cabeza divertida y puso los ojos en blanco. Dominique, junto a ellos, refunfuñó.

-Más le vale que ese dinero sea para regalarme algo bonito en mi cumpleaños, el año anterior me dio la sudadera de Fred de los Red Evils, ¡A mí ni siquiera me gusta el fútbol muggle!

-O los deportes en general.-acotó Lucy.

-¡No seas mentirosa, Lucy! El Quidditch se me da de maravilla.

-Vamos, Dom, debes admitir que Lucy tiene algo de razón.- una voz se hizo escuchar cerca suyo, y los adolescentes alzaron la mirada hasta posarla en Rose Weasley, que venía aún con el uniforme de las águilas puesto, y no con el suéter gigante con la R en el pecho al igual que el resto de sus primas, algo que era clásico en los partidos donde algún miembro de la familia participaba, y que desde primer año, todos los del clan de las comadrejas solían disfrutar en conjunto.

-¡Rose!-brincoteó Lucy, que rodeó a su prima al acercarse.- Pensé que no ibas a venir.

-Oh, si, acabé los deberes antes de lo pensado.- mintió la ravenclaw, tomando lugar.

-¿Qué es eso que traes en la mano derecha?-inquirió Roxanne, notando la firmeza con la que la pelirroja mantenía cerrado el puño.

Rose se sonrojó levemente al abrir la misma y revelar una arrugada corbata plata y esmeralda.

-La encontré en la biblioteca, y pensé que podía dársela algún maestro para que preguntase a quien le pertenece.- se apresuró a justificar.

-¿Y porqué simplemente no se la diste a la bibliotecaria? –Murmuró Lysander confundido.- Es decir, si yo perdiera mi corbata allí, sería el primer lugar al que iría a buscarla.

-No se me pasó por la cabeza…-atinó a responder la ravenclaw, antes de alzar el brazo y apuntar hacia el campo.- ¡Miren, ya va a empezar, silencio!

El resto siguieron la orden, aunque el rubio se detuvo unos segundos al percatarse de un par de letras grabadas en el borde fino de la corbata, que de no ser alguien tan detallista, pasarían desapercibidas. Lysander sonrió juguetón, cuando detectó la S.M. consciente de que no había muchas personas a las que esta podría pertenecer.

-¡Y el partido está en marcha!

Leones y Serpientes en posiciones, la señal fue dada y el partido inició. El primer equipo en atacar fue justamente Slytherin, mientras Hugo Weasley intentaba por todos sus medios direccionar las bludgers para evitar que golpearan a leones, y era Cinthia Redret la encargada de enviarlas hacia las serpientes.

Claro que Lucien y Michael Smith tampoco eran tan malos golpeadores, y tras la primera anotación de las serpientes y el apresurado contrataque de los Gryffindor, ambos se encargaban de poner dificultad al asunto. Seria un encuentro parejo, eso era algo que todos sabían.

En los últimos años, ambas casas habían tenido jugadores excelsos que iban desde los propios Weasley-Potter, hasta los Scamander y Malfoy.

Gryffindor tenía a Emiliana Wood y Sytherin a Albus Potter de guardianes. Los cazadores eran otro chistar, Scorpius era rapidísimo, al igual que Frank Longbottom, pero los que se destacaban por encima del conjunto, claramente era el par de figuras que revoloteaban varios metros arriba de la acción.

Lorcan Scamander, uno de los mejores buscadores que las Serpientes habían tenido en años y Lily Luna Potter, la saeta de fuego, como solían decirle cuando ejercía el puesto de cazadora desde su primer año en Hogwarts, que era sin duda, la muchacha más rápida sobre una escoba de todo el maldito colegio.

Aunque el partido de abajo era entretenido y ahora mismo iba parejo, todos sabían que en cuanto apareciera esa esfera pequeña y brillante en el firmamento, la diversión verdadera daría comienzo.

V.

Ya llevaban al menos media hora sin ver ni el menor atisbo de la snitch en el espacio que ambos magos escudriñaban. Lily sentía las glándulas sudoríparas activarse con demasiado poco tiempo en medio, y su escoba empezaba a mostrarse húmeda en el área que tocaba. Lorcan, por su parte, conservaba el semblante taciturno, concentrado en la misión. Ganar.

De vez en cuando, ambas miradas se chocaban, pero siempre era el uno o el otro el que la desviaba, fingiendo identificar el revoloteo de la codiciada snitch dorada. Sin embargo, no tuvieron que esperar mucho tiempo.

Mientras el rubio dirigía la vista hacia la pelirroja una vez más, algo en la forma que Lily tuvo de fruncir el ceño lo dejó anclado a la expresión. Las pecas esparcidas por sus pómulos y nariz se acentuaron, y le dieron aspecto aún más aniñado…bueno, aniñado no, adorable, esa era la palabra, tenía una especie de brillo especial, algo como un aura dorada que resplandecía, aunque apenas era algo pálido…

¡La snitch! La esfera se dejaba ver por encima del hombro de la muchacha, revoloteando alejada en la base de una de las torres que componían la tribuna. Lorcan entrecerró los ojos, concentrado, y sabiendas de que la pelirroja estaba más cerca de la snitch que él, el muchacho debía ser cauto, así que fingiendo despreocupación, cambió el curso de su mirada en cuanto la leona reparó en él, aunque la imagen de la esfera dorada quedó grabada en su retina, mientras con vuelo calmo, parecía merodear el lugar sin verdaderamente encontrar nada importante.

La calma era el mayor atributo de las serpientes, bueno, calma no, planificación y astucia. Y el rubio era un exponente perfecto de los baluartes de su casa, porque en cuanto pudo distanciarse de Potter y acercarse a un par de metros por delante de ella, al sitio donde bailoteaba la esfera, aseguró el agarre de su escoba y salió disparado a por la snitch.

Lily parpadeó ante el cambio rápido, y aunque por medio segundo meditó que quizá Scamander estaba jugándole una mala pasada y haciendo una falsa alarma sobre la posible aparición de su objetivo, cuando siguió con la mirada parda el destino del Slytherin y vio el fulgor dorado, ajustó los codos al pegarlos a su cuerpo y siguió la estela dejada por el rubio.

-¡Los buscadores se lanzan a por la Snitch!-canturreó Mayer, dando un salto en el escritorio exaltado.

Lorcan sintió la ráfaga de viento impactar contra su rostro, y supo enseguida que Lily Potter ya iba tras él. Una sonrisa arrogante y juguetona se plantó en sus labios, mientras se acercaba a la impávida Snitch que parecía más pasiva que nunca…ah, pero que tontería pensar que lo fuera.

Ni bien quedó a un par de centímetros de declararse ganador, la escurridiza esfera viró en un vuelo rápido y ascendente, comenzando a marcar una espiral pegada casi a la figura de la torre de la tribuna en cuya base había descansado. Lily y Lorcan frenaron en seco y se dispusieron a seguirla, esta vez, debido al cambio de la dirección, ambos muchachos terminaron volando hombro con hombro.

-¡La carrera esta difícil, y Slytherin va abajo por diez punto en el campo!

Los espectadores estaban enardecidos ante el espectáculo. Uno de los mejores partidos sin duda en los últimos años, con puntajes parejos, jugadas ingeniosas y dos buscadores que brillaban por su velocidad, y lo igualado que estaba el asunto, también afectó a Michael Smith, el bateador de Slytherin, miró a la pareja con temor.

-¡Oye, Nott!-gritó, en medio del encuentro, mientras Lucien alejaba una bludger que amenazaba con golpear a Scorpius.

-¿Qué ocurre?-fue la contestación de castaño.

Smith esperó a acercarse al muchacho antes de hablar, debido a que Hugo Weasley volaba peligrosamente cerca suyo.

-Deberíamos concentrarnos en derribar a Potter.- exclamó seguro. Lucien ni siquiera se molestó en devolverle la mirada.

-No digas idioteces, confía en Lorcan y además, no golpeamos chicas.

-¡Pero ella esta a la par de Scamander! Y es rápida.

-El capitán también, Smith, y… ¡Hazte a un lado!- el bate del Slytherin resonó ante el contacto con la bola de acero. - ¡No te distraigas y sigue el juego!

Smith dejó escapar una maldición por lo bajo, y aunque se dispuso a obedecer, de reojo cada tanto miró hacía ambos buscadores, que ya habían llegado a la punta de la torre, Lorcan con una pequeña ventaja sobre la joven Potter, pero no contó con que su bota quedara enganchada en el mástil superior de la bandera al volar demasiado cerca.

-¡Oh, no! ¡Lorcan Scamander está atorado!- la muchedumbre de Slytherin aguardó la respiración, mientras Gryffindor estallaba en placer.- ¡Es la oportunidad de Potter!

-¡Joder!-exclamó el chico, tirando de ella con fuerza, pero para cuando logró liberarse, Lily Potter ya le llevaba un buen tramo.

-¡Lily Potter está por coger la snitch!-canturreó Mayer.

-Ni en sueños…-susurró el muchacho, antes de asestar el golpe a bludger, que viajo directo hasta su objetivo.

Slytherin no iba a perder el juego.

-¡Oh no! ¡Potter ha sido golpeada!

Fue una fracción de segundos, en la que el sonido de los huesos quebrándose rompió el silencio sepulcral que se había establecido.

-¡Lily!-gritó Rose desde su lugar, cerrando los puños con violencia y clavando la uñas en las palmas de su mano. La muchedumbre entera aguantó la respiración mientras el cuerpo de la pelirroja se desvanecía y comenzaba a caer en picada desde la altura. El único en moverse fue Lorcan, que no había aguardado ni siquiera dos en segundos en seguir el rastro de la leona, desesperado por alcanzarla. El resto de los jugadores estaban impávidos, congelados contemplando la escena con el terror nublando su mirada.

La snitch se alejó revoloteando y quedó olvidada en la memoria colectiva de los estudiantes presentes, que estaban absortos en la escena que tenía lugar frente a sus ojos. Ni siquiera los maestros parecían salir del asombro.

Ambos cuerpos parecían borrones lejanos, uno cerca del otro pero sin llegar a tocarse en ningún momento, para el martirio del rubio. Lorcan tenía el corazón golpeando con fiereza contra el pecho y el brazo extendido. Sus ojos azules cristalinos se negaban siquiera a parpadear y la jodida escoba no podía ir más rápido que la maldita ley de gravedad. Podía ver el cabello, antes atado de Potter, ahora libre bailar contra el viento, y su rostro pecoso perdiendo color. Los ojos pardos de la muchacha estaban cerrados, y él sabía que se debía al shock que la fractura múltiple debería haber causado, ya que su antebrazo muñeca derecha y parte de su antebrazo se asemejaban a la gelatina, sin tener la firmeza propia de la extremidad.

Lysander, que ya se había puesto en pie, sacó la varita de inmediato al notar los inútiles intentos de su gemelo por alcanzar a la pelirroja, y mirando por sobre su hombro a Roxanne y Dominique, les pidió que le acompañasen.

-¡Lorcan! ¡Déjate caer!-gritó entonces.

El rubio escuchó a la lejanía la voz de su hermano, aunque sus ojos no se despegaron del cuerpo de la leona ya a pocos metros del suelo, y aunque era casi suicida, decidió que tal como las millones de veces en el pasado, Lysander tenía razón. Soltó la escoba, y dejó que su cuerpo fuese atraído por el centro de la tierra, ganando la velocidad necesaria. Cuando finalmente alcanzó a tomar la mano izquierda de la Gryffindor, aun sin consciencia, haló de su cuerpo y lo pegó al suyo, rodeándola con los brazos, y forjando un escudo protector para ambos.

Lysander, Dominique y Roxanne se apresuraron a pronunciar simultáneamente el hechizo, que si bien no detuvo la aceleración del par de cuerpo por completo, relentizó la caída de los mismos, y fue únicamente un agudo dolor en la espalda lo que Lorcan sintió al golpear contra el césped. Pero eso era lo de menos, tenía a Lily entre sus brazos, si bien no sana, al menos salva y eso justificaba cualquier jodido golpe que él hubiese sufrido.

-Potter…-susurró, enderezándose mientras todos parecían haber salido del encantamiento inmovilizante psicológico y se precipitaban hacía ellos.

El Slytherin apartó el cabello pelirrojo y observó el rostro calmo de la muchacha. Se quedó sin aliento durante un segundo, hasta que un pequeño círculo empezaba a formarse alrededor de ellos.

-¡Lily!-Hugo estaba lívido de preocupación, mirando a su prima la revoltosa aún sin despertar.

-¡Hay que llevarla a la enfermería!-bramó Albus, abriéndose paso entre el resto de los jugadores y parte de curiosos que habían descendido al campo.

Lorcan asintió. Se puse de pie con la chiquilla aún entre sus brazos y seguido por el moreno, caminó derecho al castillo, con el resto de los Weasley siguiéndole los pasos. Sin embargo, poco antes de abandonar el terreno, miró por sobre su hombro y enfocó la imagen de Michael Smith. Sus iris azules destilaron tanto odio que el muchacho se encogió en su lugar, deseando ser invisible.

-Arreglaremos cuentas después…-susurró el Slytherin, prometiendo una serie de castigos inimaginables por el tono frío de su voz. Volvió la vista al frente y aceleró el paso. Ahora lo más importante era la pequeña arpía que tenía en brazos y que moriría por verla abrir los ojos y soltar un par de palabras, aunque fueran insultos dirigidos a él.

Michael tragó saliva y se apresuró a retirarse, para evitar el resto de las miradas inquisitorias del colegio entero, pero no llegó a dar muchos pasos hasta que Lysander Scamander apareció en su delante, y dejando de lado su imagen bufonesca y carismática, centró el puño contra la nariz del Slytherin con tanta fuerza que le desvió el tabique.

-Vuelve a meterte con mi familia, y no será lo único que consigas romperte.- amenazó Roxanne, desde atrás.

Un par de serpientes se apresuraron a prestar ayuda a Smith, que cayó de rodillas en el césped, mientras el ravenclaw tomaba la mano de la mulata, y se dirigían como el resto, directo a la enfermería.