Hola, ¿Como están? Espero que bien.

Lo se, me la pase desaparecida algo de tiempo—por no decir mucho—lo siento pero el internet del lugar donde estoy cayó; ademas en la universidad estaba con proyectos, tareas y exámenes, realmente estoy apenada por tardar en actualizares. Y ha sucedido un milagro con la conexión que no pienso desaprovechar. Así que para ustedes les dejo el shipp numero 9, pero para evitar que suceda una tragedia les dejare los capítulos tal cual están ahorita en estos momentos. Y sin más, por el momento los veo abajo.

Y por si no has leído alguno de los anteriores, te invito a darles una oportunidad.

*Estos One-shots, son con el fin de entretener, no de ofender.

*En este caso, este será un HonokaxNico.

*AU.

DESCLEMIER : Love Live School idols Proyec, NO me pertenece.


#9.-Eres mi pequeño demonio... Y tu, mi chica pan.

Hoy.

–¡Honoka, el desayuno está listo, baja ya! –Anuncio una voz desde las escaleras.

–Ya bajo.–Dijo la voz que aun parecía cansada.

–Más vale que sea así.–Mustio la mujer que se encontraba prendida en llamas.

–Eres demasiado volátil, Nico-chan.–Se burló una mujer que bajaba por las escaleras y veía a una pelinegra prendida en fuego literalmente.–Ahora que ya estoy aquí, puedes calmarte, quiero darte un abrazo, mi pequeña demonio.–Pidió una vez se lanzó a sus brazos, apresurando a la bajita a calmarse.–Además te tengo un obsequio.–Dijo sacando una caja de su bolsillo.

–Sigues siendo dulce, pan-chan.–Replicó después de besar los labios que tanto le traían loca. Y aceptar la caja, para abrirla...

Hace unos 5 años atrás.

En algún lugar, donde la luz no es atesorada y el calor que las llamas desprenden es una maravilla, acompañada de gritos pidiendo perdón. Un par de demonios con forma humana se encontraban jugando un juego de cartas, que incluía el nombre de algún mortal y "desgracias" que pasarían a este, si salia "ganador" de ser mencionado por alguno de ellos.

–La próxima es Sonoda Umi, hoy tiene una cita con una chica, se declarara hoy, ¿tendrá suerte? ¿Quien tira una carta?–Pregunto una "mujer" de cabellera rubia y ojos azules que no dejaba de tener en el rostro una sonrisa que reflejaba maldad.

–Nada de quien Eli, me toca a mi.–Bufo la voz de una mujer de cabellos negros y ojos carmesí. Que paso a mirarle fulminante.

–Esta bien, Nico.–Suspiro irritada. –Solo no perfores mi alma con eso mirada.–Bromeó entre carcajadas, una vez dijo su chiste.–¿Que carta pondrás?–Pregunto cuando al fin se calmo.

–Si tu vieras una, ya la habría hecho pasar por el sufrimiento de los rasguños una mil eternidades.–Dijo mientras terminaba de revisar su mazo de cartas.

–Vamos no te enojes enana, y continúa que la otra chica ya llego.–Pidió otra voz, que enseguida ganó la atención de las otras dos.

–Rin, tu solo quieres diversión, ¿Verdad?–Pregunto con mirada cómplice Eli a la pelinaranja de cabelleras ante de los hombros que tenia los pies en la mesa.

–Si, así que Nico, has algo quieres.–Respondió con cierto tono autoritario.

–Bien, pero te recuerdo que solo me llevas unos centímetros.–Recordó mostrando su lengua unos segundos. –Usare sentimientos confundidos y palabras hirientes, en el momento que se declare.–Sentenció poniendo en la mesa junto al nombre un par de cartas y como otras veces, para hacer funcionar lo, depósito un par de gotas de su sangre.

–Siempre fría y sin piedad para esto, pequeño demonio.–Dijo Rin antes de soltarse a reír al ver como la escena se volvía turbia y lágrimas caer por las mejillas de la peligris que se encontraba frente a esa tal Umi.

–Al final, nunca decepcionas, pequeña.–Alabo alguien por detrás de ella.

–Ya les he dicho que de mi estatura no se... Señor... Perdón.

–Esta bien, tengo un favor que pedirte, así que acompaña me.

–Claro.

.

.

.

–¿Por que...?–Preguntaba a la nada una chica de cabellera naranja, quien no paraba de llorar.

Les explico el contexto en que esta se encuentra joven, como pocas veces ese día se levantó tarde ya que era su día de descanso tanto de la escuela como en el negocio familiar. Así que con calma se paró y camino a la ducha, saliendo regreso a su habitación y se puso algo de ropa cómoda ya que quería salir a caminar por la ciudad. Llegado el momento bajo, pero antes de tan siquiera poder decir hola un explosión salio de la cocina y el fuego se propagó rápido, ya que la intensidad de los hornos era alta. Ella término siendo enviado al otro extremo con brusquedad noqueado sus sentidos y consiguiendo que con claridad buscara una forma de salir, la estructura no tardó en venirse sobre ella. No sabia donde se encontraba su madre y hermana en eso momentos, sospechaba que su padre y apenas estaría reconocible, pues sabia bien que no dejaba esa cocina más cuando dormía, descansaba o salí para entregar a ciertas personas que solo recibían las ordenes de él. El miedo de quedarse sola era lo único que pasaba por su mente consiguiendo en esta el peor estado de si.

–Oye tu, para de llorar no es el fin del mundo, sabes.–Dijo una voz con fastidio encima de la ojiazul quien no pudo evitar gritar de miedo.

–¿He, muerto ya?–Pregunto para si, con temor.

–Que parte de no es el fin del mundo, no entendiste. Estas viva, niña tonta.–Respondió la voz irritada.–Pero no falta mucho para que tus pulmones colapsen.

–¿Quién eres?¿Dónde estás?¿Que quieres de mi?–Lanzó pregunta tras pregunta.

–Yo como tal no tengo nombre, pero debido a otros encargos subo constantemente, así que asumí y respondo al nombre de Nico.–Dijobcon cierta apatía.–Bueno se me ha dado la tarea de subir a hacer un trato con una humana a algo que le es imposible el de arriba.–Respondió con cierta diversión.–Flotando arriba de ti, solo que el humo opaca a mi bella y sensual figura.

–Pues logró verte, eres muy pequeña.–Bromeó la joven que empujó levemente a la personita enfrente de ella, con una apariencia extraña.–Por esos cuernos y prendas rojas, junto con la cola, eres un demonio. ¿Cierto?

–Mira niña, –grito con rabia la pequeña figura pelinegra que se puso a tirar de los pelos a la pelinaranja que no dejaba de reír. Perece que el humo empezaba a acabar con el oxígeno que necesita la humana.–pasando a lo importante, si, soy lo que ustedes clasifican como demonio. Pero seré honesta contigo, como tal toda tu familia a muerto, así que como has podido demasiado y recalcado que no te quieres quedar sola; porque si sobrevivirás, y los bomberos aun no encuentran a alguno, tengo permitido revivir a alguno. Solo diciéndote que, si aceptas, tu alma ya no ascenderá llegado el momento de tu muerte.–Dijo a una velocidad acelerada, pero suficiente para ser entendido su mensaje.–Entonces, Kousaka Honoka, ¿a quien revivimos?

–Yo...–Honoka solo veía en blanco, no se podía imaginar porque tan siquiera le darían una oportunidad así, algún ser divino, que ahora entendía si existía. Si no, que condenarla al final del mismo o peor modo le des conservaba.

–No hay tiempo para dudar, ¿Quien?–Pregunto desesperada el demonio que contaba el tiempo en que la encontrarían.

–Y si mejor... Te escojo a ti. Yo quiero que el demonio Nico sea quien esté a mi lado de aquí en adelante, aun después de la muerte.–Dijo con sonrisa inocente antes de ya no poder más con el sueño que le invadía, cerrando al fin los ojos.

Un rayo de esperanza logro visualizar antes de perder conciencia, pues logró escuchar una voz diciendo "aquí rápido, una camilla, es débil pero hay pulso".

...

Por su parte Nico había sido regresada a su "casa", pero seguía en shock, con la boca abierta y ojos en blanco. No tardaron en aparecer a su lado una rubia y pelinaranja, quienes no paraban de reír a montones y de forma demasiado ruidosa.

–Esta humana, me agrada.–Logro entenderse de parte de Eli.–Mira que... Hacer que la apática a los humanos sea suya por tiempo indefinido... Es para morir de risa.

–Nico, que haces aquí.–Reprochó una voz a espaldas de la mayor de sus demonios.–Debería estar a su lado ahora.

–Pero...–Quiso replicar una vez salio de su trance, pero al intentar virar se para encarar a la voz, noto en sus muñecas unos grilletes.–Esto es...–No pudo seguí pues siento como empezaban a jalar a esa. Sacando en ella un sentimiento que ya hacía mucho olvido; miedo.

–Te lo explicaré rápido.–Dijo el hombre que empezó a flotar a su lado.–Fuiste ahí para cumplir le un deseo, algo imposible a esa chica, pero al decir aquellas palabras sello un contrato similar al de un matrimonio contigo; así que hasta que ella muera no podrás pisar este lugar.–Logro terminar antes de ver como esta era expulsado de algo similar a una puerta, donde en segundos ya había cruzado.–Eso si, conserva ras parte de tus habilidades, para poder adaptarte.–Agrego a gritos el mismo tipo que asomo la cabeza.

.

.

.

–Señorita Kousaka Honoka, lamentó informarle que su familia no corrió con la misma suerte que usted.–Anuncio una mujer de cabellos rojos y ojos morados.–Así que mi pregunta es, ¿conoce o sabe del número de algún otro familiar o amigo cercano con quien podamos contactar?–Pregunto con cierto miedo, que solo empeoró al ver los ojos tristes y cristalinos de la ojiazul.

–Yo...–Intento hablar pero un nudo se formo en su garganta.

–Pues más familiares no tiene, pero yo al ser su novia le apoyaré de aquí en adelante.–Respondió una voz segura y con alegría.–He venido en cuanto me enteré.–Agrego después de correr a abrazarle.–Perdona llegar tarde. ¿ella esta bien?¿sera dada de alta pronto?

–Lo está, y si, por eso la cuestión; necesito hablar con usted antes de eso, al igual que me firme un par de hojas y se podrán marchar.–Respondió la pelirroja que sostenía el no reír.–Solo una cuestión pequeña, tu mamá o papá podrían venir, necesito que la persona que firme tenga la mayoría de edad.

–Tengo casi 20 señorita, lamento que mi estatura no alcance la promedio pero ya soy una persona grande. –Grito molesta Nico, tras resoplar.

–Disculpe, si la ofendí.–Pidió haciendo una leve reverencia.–Entonces, acompaña me. Volveremos en unas horas.

Honoka solo vio a la puerta, aun con cara de impacto. Había pensado que gracias al humo y desesperación, su mente le había jugado una broma.–Una por cierto hermosa como ángel en figura y voz, solo que este se había presentado como demonio.–Pero resulta que tenia novia, de casi 20–apenas ella con 17–y con una apariencia bella. Igual que aquella personita que le había acompañado en la espera de saber si saldría viva o no.

Tenia que admitirlo su gusto iba en chicas más pequeñas que ella. Además esa personalidad le causaba gracia, pues creía que era una barrera para evitar hablar. Casi dos horas pasaron hasta que visualizo en la puerta a su "novia" quien una vez adentro dejo su sonrisa y solo miraba enojada a la humana.

–No sonrías, así. Por favor. –Dijo tomando asiento y suspirando, mientras se cruzaba de brazos– Gracias a tu deseo, estaré a tu lado cuidando de ti.–Agrego, pero solo puso cara de asco al ver que la sonrisa de la pelinaranja se ampliaba más de lo normal.–Me estas dando miedo, sabes.

–Lo siento, pero no puedo evitarlo. Tal vez perdí a mi familia, pero tenerte a ti es genial. Tu eres genial. Gracias.–Dijo en su defensa tomando la mano de la pelinegra, y llevando esta a ponerse levemente roja.—Además, sino, nos llevamos bien desde ahora, no podremos convivir en la misma casa. ¿Verdad?

–¡Ah!–Grito, soltándose, de la mano de su "pareja", con cierta indignación y sin poder evitar ponerse más roja.–Yo solo estoy aquí por ese pacto, ni más, ni menos; no me interesa ni un poco esto del amor o querer, eso es una mentira más en este mundo par justificar ciertos actos...–fue interrumpida por la puerta que fue tocada un par de veces–pase.

–Lo siento, la doctora Nishikino le mando esto.–Dijo entregándole una caja, una vez llego a ella.–Son sus cosas señorita Kousaka, esperemos pueda reponer su vida y si necesita ayuda no dude en volver.–Agrego estrechando la mano de la mencionada que sonrió levemente.

–Esperemos no sea necesario.–Dijo Nico con tono preocupado.

–Que tengan buen día.–Dijo la enfermera antes de salir par dejar a esas dos solas.

–Actúo y actuare así cuando estemos con alguien ajeno a la verdad tras esto. Así que no te emociones y de verdad, quita esa sonrisa me da escalofríos.

.

.

.

Volviendo al hoy.

–Regresaré algo tarde, el señor Kodowa quiere modificar el contrato, así que te encargo la tienda.–Dijo Honoka quien se ponía sus zapatos.–Sanada me espera para ir a verle.

–Bien.–Acepto con un puchero la de ojos carmín.

–No te enojes, volveré para la cena.–Dijo la otra que saltó a sus brazos.–Por mi, me quedaría a ayudarte y no me apartaría de tu lado. Pero sabes que ese señor es muy testarudo y llegar a un acuerdo es complicado.–Agrego besando su frente.–Ahora solo promete que no quemarás la tienda.–Bromeó una vez la otra se ruborizó y calmo.

–Tal vez, hoy si lo haga y volver a ser libre.–Respondió cruzada de brazos y pensando "como".

–Moo, Nico-chan sabes cuanto me enojaría contigo. Además...–No pudo seguir, pues un rayo de luz blanco le había atravesado él hombro y no pudo evitar caer de espaldas.

–¡Demonio, por fin te encuentro.!–Grito victoriosa una mujer que se acercaba a la pelinaranja.–Acabaré contigo.–Dijo tomando del cuello a la mujer y lanzar la a una de las paredes.

Causando que esta se quejará de dolor y terminará escupiendo algo de sangre. Esto fue lo que despertó del shock a Nico quien no entendía la situación del todo, pero entendía bien que aquella figura de cabellos grises era un ángel. Pero algo le impedía usar sus poderes. Llevando a esta ignorar lo que decía el "ser divino".

–Casi nueve años, para poder matarte.–Bufo desenfundando su espada con su mano libre.

–Oye tu,–dijo para ganar la atención del ángel, empezando a lanzar a este cosas –¿Que eres? ¿Que planeas hacerle a mi novia?–Pregunto con "inocencia e incomprensión" Nico pues no podía dejar saber que el único demonio ahí era ella, en estos momentos que no podía ni defenderse y mucho menos a Honoka quien sangraba de la herida.

–Mira pequeña este asunto es entre ella y yo. Lamento informarte que quien se ha hecho pasar por tu novia, es un demonio.–Informo el ángel que irradiaba odio, para ser un ser que "se mostraba con amor" a cualquiera.

–Estas loca, aquí el único demonio soy yo. Ella es más que una humana.–Dijo Nico quien no soportaba ver la cara de dolor de quien se había ganada su corazón, aun cuando al principio solo tuviera que estar a su lado por un capricho de la chica despistada y tonta de esos momentos.

–Jajaja, que buen chiste pero niña, toma mi consejo y vete. Solo te ha utilizado.

–Nico-chan, solo hay una... cosa que nunca te oculte... el amor que te tengo es infinito.–Logró decir Honoka, quien notaba la mirada confundida y preocupada de su "guardián infernal". Cerro los ojos, pues un cansancio se apoderó de ella y logro sentir el filo de la espada clavando se lentamente en su torax, el pulmón siendo perforado y vaciándose lentamente del aire. Nico empezó a presionar su mente para que le dejará usar el fuego o un teletransportacion pero nada, no pudo evitar soltar lágrima. Ignorando que el ángel le lanzaba una daga para dejarla inconsciente, pero al Honoka ver esto y desconocer su propósito no pudo fingir más, cambiando de lugar y abrazando a quien amaba.

–Honoka, lo siento...–Empezó a susurrar Nico.

–Y yo el mentir te.–Dijo Honoka quien se encontraba abrazando a la mayor.–Pero hasta caer inconsciente en el incendio de hace 5 años comprendí muchas cosas.

–¿Como...? –Logró decir con miedo una vez alzó la mirada y correspondió el abrazo.

–Pensé que Él no interviene o ataca a cualquiera en este mundo.–Replicó Honoka molesta, quien ahora se encontraba en un tipo de esfera no solo para proteger a Nico y ella, si no, para recuperar un poco de energía.

–Me debía un favor y junto con algunos otros los cobre. Yo soy la que viene por una venganza personal.–Dijo intentando atravesar el escudo.

–Y el demonio soy yo.–Rio Honoka quien en segundos cambio de apariencia, alas rojas como las de los murciélagos, un par de cuernos de apenas 3 dedos de grandes y una cola le hicieron verse intimidan te. Se levantó y miro con desafío al ser que no dejaba de golpear.–Además no he causado daños a nadie de este mundo para que "intervengas" con esa excusa.

–Hace mucho mataste a mi esposa en este mundo condenando la, no sólo al olvido de quien era realmente, sino, que hace poco causas te que me rechazara.–Dijo irritada por los comentarios inocentes.

–Ella no fue la única que murió aquí; hasta hace 5 años supe "viví" otra vida. Además si desconoces lo sucedido no hables.–Aclaro Honoka quien se sorprendió de la acusación.–Además yo nunca interviene en nada.–Nico trago con dificultad, llamado la atención de la pelinaranja pues reflejaba nerviosismo.–Utilizaré tu poder, así que tu que date aquí dentro.–Susurro antes de salir para lanzar a su atacante a las escaleras.

¿Continuará...?


Bien, espero que haya sido de su agrado.

Y esperando que la red no me abandone, cuente con las actualizaciones pendientes.

Observaciones, sugerencias y comentarios son recibidos...

Mil disculpas si hay algún error ortográfico...

Más adelante la segunda parte.

Y sin más, hasta otra. Bay.