Capítulo 9

Tenía tantos años de conocer a Prim, que a Bilbo no le sorprendía, después de lo que había hablado con ella, que estuviese tramando algo y eso era lo que más le preocupaba. Así que le dirigió una mirada extraña cuando se dio cuenta, al acercarse la hora del banquete, que su lugar en la mesa estaba precisamente al lado de Thorin. No era que se quejara, por supuesto, pero no deseaba que el rey se enterara de sus sentimientos y aquello pudiese arruinar su amistad. A decir verdad, ni siquiera él mismo se acostumbraba a sentirse de aquella manera. Pero era difícil no hacerlo, sobre todo cuando aquel enano lo miraba fijamente con esos ojos profundamente azules que lo hacían sentirse completamente perdido.

-Espero que no te hayas aburrido con los consejos de Primula, ella tiende a emocionarse mucho con estos festivales -decidió atreverse a hablar, ya que comenzaba a sentir la mirada del rey como algo intenso sobre su rostro, además, a juzgar por el calor en sus mejillas, debía estar un poco ruborizado en aquellos momentos, esperaba que nadie lo notara.

-En realidad me pareció bastante interesante -admitió Thorin, inclinándose un poco para estar más cerca de Bilbo-. ¿Se supone que bailaremos juntos, no es cierto?

Genial, eso sólo provocó que sus mejillas se encendieran aún más, ahora era imposible pensar que nerviosismo pasara desapercibido. Asintió, no confiando en su voz para responder a la pregunta.

Estaba agradecido de que hubiese tantos invitados al Festival; la "mesa" en realidad estaba compuesta de varias para hacer una más grande y tanto enanos como hobbits estaban sentados en ella; por fortuna, ellos se encontraban en uno de los extremos, lo cual le hacía pensar que nadie, por lo menos nadie que no estuviese prestando atención, podía escucharlos. Aunque lo cierto era que todos estaban bastante ocupados en sus propios asuntos en esos momentos; los enanos parecían aceptar bastante bien la presencia de los hobbits, incluso parecía que estaban disfrutando enormemente en su compañía. Conociendo a Prim, ese era uno de los planes que tenía en mente al organizar el Festival y le alegraba que así fuera, ya que una parte de él se había preocupado de que el pueblo de Erebor los rechazara o los hiciera sentir como intrusos a pesar de que el mismo rey los aceptara en sus tierras. Sin embargo, las cosas parecían ir de maravilla; los hobbits y enanos comenzaban a tratar de cantar algunas canciones juntos, Fili y Kili habían logrado liberarse de los pequeños hobbits, pero ahora estaban siendo atacados por los pequeños enanos, mientras que Dwalin trataba de explicarle a Clío, Milo y Elise.

Bilbo observó a los tres niños y después dirigió su mirada al rey y no pudo evitar soltar una risita. Thorin, al escuchar aquel sonido volvió a dirigir su mirada al hobbit.

-¿Qué es tan gracioso? -preguntó, aunque no parecía molesto, sino divertido.

-¿Te encontraste otra vez con los niños, verdad? -sonrió Bilbo.

-En realidad creo que ellos me encontraron a mí -respondió Thorin-. Están muy interesados en saber que es lo que voy a hacer esta noche para ganarme tu corazón.

Y en ese momento Bilbo se arrepintió de haber preguntado. Su rostro volvió a adquirir aquella coloración rojiza que tanto trabajo le había costado hacer desaparecer.

-Dicen que debo esforzarme mucho, ya que el favor de un hobbit es muy difícil de ganar, sobre todo de uno como tú -Thorin parecía bastante divertido con la conversación, mientras que Bilbo esperaba la oportunidad adecuada para desaparecer.

-¿Uno como yo?

-Ellos insisten en que debo esforzarme más contigo ya que tú eres un hobbit especial... dicen que siempre has sido amable con ellos y que eres el más hermoso de todos...

-¡Por Yavanna! -exclamó el hobbit, avergonzado, cubriéndose el rostro con las manos-. ¡Sólo son niños, no saben lo que dicen! ¡Nada de eso es...!

-Yo creo que es cierto -lo interrumpió Thorin y Bilbo sintió que el rey tomaba sus manos y las retiraba de su rostro con cuidado-. Tú eres lo más hermoso que he visto en todos mis años de vida.

No, por favor, Thorin. No digas esas cosas, no hagas que me enamore más de ti. Estaba desesperado por desaparecer, pero, a juzgar por la forma en que latía su corazón sabía que era demasiado tarde.

-Yo... yo sólo... gracias -logró decir.

-¿Y cómo fue exactamente que supiste que me había encontrado con ellos otra vez? -preguntó Thorin, después de un rato y el hobbit se sintió aliviado con el cambio de tema. Sonrió.

-Por tu cabello -dijo y señaló una de las trenzas del rey, estaba completamente deshecha. Y, sin pensarlo, se acercó y la tomó entre sus dedos-. Yo la arreglaré por ti...

Sin embargo, cuando se dio cuenta de que los enanos que estaban cerca de ellos guardaban silencio para observar y que Thorin se había quedado rígido unos segundos y por su rostro comenzaba a esparcirse el rubor... Bilbo se dio cuenta del error que había cometido. Si mal no recordaba, existía una especie de tabú acerca de tocar el cabello de los enanos... y él había tocado el cabello del rey. Probablemente lo había ofendido.

Se alejó inmediatamente, avergonzado. Sólo él podía arruinar las cosas aún más.

-¡Lo siento, Thorin! ¡No me acordaba...!

Pero, cuando volvió a levantar el rostro, se dio cuenta de que el rey no estaba molesto; una nueva expresión se había dibujado en sus facciones.

-Puedes hacerlo -dijo-, si eso es lo que quieres. Sería un honor.

-¿En serio? -Bilbo todavía no podía creerlo. La situación lo tenía un poco confundido. Un poco inseguro, extendió una de sus manos hacia la trenza de Thorin y al ver que él seguía sonriendo, se atrevió a tocarlo con su otra mano. Sus dedos deshicieron lo que quedaba de la trenza y comenzaron a rehacerla. Sentía la mirada fija de Thorin sobre él y trató de ignorarla para no sentirse más nervioso. Sin embargo, se relajó cuando empezó a sentir la suavidad del cabello sobre sus dedos y observó las finas líneas plateadas que adornaban aquel cabello oscuro.

Cuando terminó se dio cuenta de que el rey no le había quitado los ojos de encima, y que dentro de la profundidad de aquella mirada azul brillaba algo que Bilbo no logró descifrar.

Thorin tomó sus dos manos en una de las suyas y las acercó a su rostro; las besó.

-Gracias -dijo y Bilbo no pudo hacer nada más que asentir, porque se había quedado sin palabras.

Al finalizar el banquete, Primula volvió a llevarse a Thorin, no sin antes guiñarle un ojo a su primo y hacer que este le respondiera poniendo los ojos en blanco. Todavía se sentía un poco avergonzado por lo sucedido, así que decidió buscar a Dis para hablar con ella.

La princesa sonrió al verlo acercarse, pero no dijo nada. Y Bilbo, que no tenía idea de cómo comenzar la conversación, decidió decir lo que quería directamente.

-Yo no quise ofender a Thorin -soltó, sintiéndose un poco más liberado al decirlo.

Sin embargo, Dis lo observó con el ceño fruncido, como si estuviese confundida.

-¿De qué estás hablando?

-De lo que hice en la comida... yo toqué su cabello...

La princesa puso los ojos en blanco, pero sonrió. Se sentó a la sombra de un árbol y señaló un lugar junto a ella para que Bilbo la acompañara. El hobbit se acercó e hizo lo que Dis le pedía.

-Yo vi todo lo que pasó -dijo, sonriendo como si recordara algo divertido-. Dime, ¿acaso Thorin estaba molesto?

Bilbo negó con la cabeza.

-Entonces, ¿cuál es el problema?

-Pero... yo pensé que tocar el cabello de otro enano era una especie de ofensa...

Dis se rió, moviendo la cabeza de un lado a otro.

-No, no es eso -dijo ella-. Si bien es cierto que nuestro cabello y nuestra barba son muy importantes para nosotros, no significa que consideremos una ofensa que alguien más la toque... Lo que sucede es que es algo muy íntimo, no cualquiera puede hacerlo. En nuestra cultura, peinar o trenzar el cabello de otro enano significa que te preocupas mucho por él o ella; por ello sólo lo hacen los familiares y... bueno... las parejas, es también considerado un gesto romántico -finalizó, dirigiéndole una mirada divertida al hobbit junto a ella que comenzaba a ruborizarse.

Era peor de lo que había pensado.

-Tranquilo, Bilbo -dijo ella, al ver la preocupación en su rostro-. Mi hermano aceptó, ¿no es así? Además ya te había dicho que ya eres de la familia.

Entonces... Thorin también lo veía como familia... Bilbo trató de sonreír, sin saber si sentirse aliviado o decepcionado por eso.


Los nervios de Bilbo se intensificaron al llegar la noche y no opuso mucha resistencia cuando fue raptado por los tres pequeños hobbit que andaban cerca de él. De acuerdo con ellos, Prim los había asignado para prepararlo para la ceremonia.

Bilbo se quedó completamente quieto, sentado en el suelo, mientras los tres pequeños hobbits le acomodaban la corona de flores que ellos mismos habían hecho.

-Es nuestra mejor corona -le dijo Clío, orgullosa-. La hicimos porque este día es especial.

-Tienes que bailar con el corazón, Bilbo -aconsejó Elise-. Para que el rey se case contigo.

-¡Y cuando se case contigo, nos invitas al palacio para comer postres! -añadió Milo.

En lugar de protestar, Bilbo se rió y les siguió el juego.

-Sí, claro. SI es que Thorin se casa conmigo les organizaré un banquete de postres sólo para ustedes.

Los hobbits parecían muy entusiasmados con aquella promesa, Bilbo no pudo evitar reírse porque ellos no tenían idea de lo imposible que era aquello. Sin embargo, les tenía cariño a esos tres hobbits, así que hizo una nota mental para prepararles un postre la próxima vez que fuera a trabajar a la cocina del reino.

Cuando Bilbo se alejó de ellos y se acercó al lugar donde se iba a iniciar la ceremonia, notó que el cielo sobre ellos brillaba intensamente gracias a las estrellas, de pronto, sin saber exactamente por qué, se preguntó si una noche como aquella había sido la que había cubierto a Yavanna y Mahal cuando se reencontraron en Arda. Con eso en mente, e ignorando todas las miradas que estaban sobre él, se adentró en el círculo que habían formado hobbits y enanos, y, una vez en el centro, comenzó a bailar. Y lo hizo con el corazón, como todo buen hobbit sabía hacer. A su alrededor sonaba la música y el canto de los presentes, así como las risas de los pequeños.

Estaba tan concentrado en su danza, que no se dio cuenta cuando el círculo se abrió y Thorin lo tomó entre sus brazos cuando iba a dar otro giro. Bilbo sonrió y permitió que el enano lo tomara de la cintura. La música cambió a una pieza mucho más lenta y después de que el hobbit colocara una de sus manos sobre el hombro del rey, comenzaron a bailar.

Ellos tendrían que representar a la Primavera y el Invierno en la noche de transición, la única noche en la que podían estar juntos. Y Bilbo comenzó a creerse lo que iba a representar, porque de pronto sintió como si nada más fueran ellos dos y las estrellas sobre ellos. Entonces, Thorin se inclinó sobre él y el hobbit sintió un ligero cosquilleo cuando Thorin comenzó a murmurar palabras en Khuzdul sobre su cabello. Y aunque él no podía entenderlas, aquel idioma adquirió hermosura y musicalidad cuando la voz profunda de Thorin lo dejó escapar de sus labios.

Now that he's back in the atmosphere*

With drops of stars in his hair.

He acts like summer and walks like rain.

Since the return from his stay in Valinor,

He listens like spring and he talks like June.

Bilbo no podía creer como algo que no entendía podía causarle aquella sensación en el pecho, se sentía feliz y emocionado por unas palabras que no lograba entender. La voz de Thorin era maravillosa. Sin pensarlo mucho, se acercó más a él, aunque no pudo evitar intervenir porque tenía curiosidad.

-¡Es injusto, Thorin! -exclamó, sonriendo- ¡Sabes que no puedo entender nada de lo que dices!

El rey sonrió y se acercó a Bilbo hasta que sus frentes se tocaron.

-Es el poema que cuenta la historia de Yavanna y Mahal... ya que estamos representando a la Primavera y al Invierno, me pareció un buen momento para recitarlo. Además tú eras quien tenía curiosidad por saber qué le dijo Mahal a Yavanna...

-¿Eso fue lo que le dijo, lo que me acabas de recitar?

-No exactamente, ése es el momento en que ella regresa de Valinor y es descrita a través de los ojos de él -dijo Thorin y sonrió como si todavía ocultara un secreto entre sus palabras.

-¿Y qué fue lo que le dijo, entonces? -protestó el hobbit, frunciendo el ceño, haciendo que su compañero de baile sonriera aún más y lo acercara más hacia él.

-Tal vez si me permitieras continuar... -se rió Thorin.

-Pero es que yo no puedo... -Bilbo se interrumpió antes de continuar, lo que quería decir es que él no podía entender lo que Thorin decía, pero, pensándolo mejor el poema se escuchaba tan hermoso en su idioma original que el hobbit no quiso arruinar el momento-. De acuerdo, pero uno de estos días tienes que decirme la traducción.

-Lo prometo -dijo el rey, mientras daban otra vuelta y las estrellas brillaban sobre ellos. Bilbo se sentía tan tranquilo junto a Thorin que se permitió cerrar los ojos y recordar la historia de Yavanna e imaginarla frente a Mahal, bailando con él, mientras él hablaba con ella después de tanto tiempo de estar separados.

Tell me, did you sail across the sun?

Did you make it to Valinor to see the lights all faded

And that heaven is overrated?

Cuando Bilbo volvió a abrir los ojos se encontró con la mirada profunda de Thorin, había algo en sus ojos que lo hizo estremecerse y hacer que su corazón diera un vuelco repentino.

Tell me, did you fall from a shooting star,

One without a permanent scar?

And did you miss me while you were looking for yourself out there?

Thorin le dio un beso en la frente a Bilbo, haciendo que el hobbit se ruborizara al sentir los labios del enano sobre su piel. Y esta vez no sólo escuchó, sino que sintió las palabras en su cabello y se preguntó si Yavanna había sentido todo lo que él estaba sintiendo en esos momentos, era como si ya hubiese conocido a aquel rey de los enanos y ahora se volviera a reencontrar con él.

But tell me, did the wind sweep you off your feet?

Did you finally get the chance to dance along the light of day

And head back to the land of Arda?

And tell me, did Valinor blow your mind?

Was it everything you wanted to find?

And did you miss me while you were looking for yourself out there?

Sin darse cuenta, la noche iba desapareciendo y el final de la ceremonia se acercaba. Los dos se detuvieron al finalizar la música, pero ninguno de los dos se alejó del otro.

-Me alegra mucho haberte encontrado, Amrâlimê.

Y llegó el amanecer y el hobbit tuvo que separarse de Thorin para salir del círculo y terminar con la tradición.

Oficialmente había iniciado la Primavera y terminado el Invierno.

Lo primero con lo que se encontró fue con los brazos de Dis, a los que después se le unieron los de Fili y Kili.

-Fue hermoso, Bilbo -dijo ella.

-¿Estás bien, Dis? -cuestionó el hobbit, quien se preocupó al ver lágrimas en los ojos de la princesa, sin embargo, ella no se veía triste.

-No es nada, nuestra madre siempre se pone sentimental con estas cosas... ¡Ouch! -se quejó Kili al ser golpeado por su hermano en las costillas.

Dis puso los ojos en blanco.

-No les hagas caso, Bilbo. Ven, te acompañaré a tu habitación, debes estar cansado.

-Sí, gracias -accedió él, viendo como la multitud se dispersaba para regresar a sus casas. Esperaba volver a ver a Thorin pronto, por lo menos después de dormir un rato... Todavía no se había recuperado de las emociones de aquel día y ciertamente aquel rey le debía la traducción de un poema.


Notas*: El poema de Yavanna y Mahal está tomado de una canción de Train - Drops of Jupiter, la cual preferí dejar en su idioma original y que también modifiqué y quité algunas cosas para que se adaptara a la historia :) Por cierto, se supone que todo eso está en Khuzdul y que en la primera parte Thorin lo modificó un poco, ya que en esa parte está hablando de una ella, pero Thorin quería dedicárselo a Bilbo por completo. En el próximo capítulo sabrán más acerca de esto, lo prometo ;)