• ACLARACIONES: Los personajes de Naruto no son de mi propiedad.

• ADVERTENCIA: Posible lenguaje soez.


Konoha vs Suna.


—¡Buenas tardes, muchachos! — exclamó efusivamente el hombre de traje color verde.

Neji se preguntaba si era posible ser más ridículo que él.

—¡Buenas tardes, entrenador! — gritaron todos al mismo tiempo, a excepción de Neji.

—¡Hoy hace un maravilloso día para entrenar! ¿No creen? — cuestiono alegremente, manteniendo ambos ojos pegados a su cuaderno.

Los chicos soltaron quejidos de cansancio y de desacuerdo. Hacía mucho calor ese día, claro que no era un buen día para entrenar. Pero, bueno, Guy siempre era muy optimista así que no sería raro escucharlo decir que hacia un buen día para ir a la playa en pleno invierno.

—Quiero informarles que tenemos a dos candidatos para los puestos faltantes. Tenemos aquí a Neji Hyuga — apunto con su mirada al azabache, quien ni se inmuto —, y el otro candidato me aviso que llegaría unos minutos tarde así que no desesperen... ¿eh? Naruto, llegas tarde.

El equipo volteo hacia Naruto, quien llegaba hacia ellos ya con su uniforme puesto. Su rostro solo reflejaba seriedad y desanimo, confundiendo solo a Sasuke y Shikamaru.

—Lo lamento.

—No quiero que esto se repita, o de lo contrario tendré que mandarte a avivar tu llama de la juventud dando diez vueltas por toda la cancha.

—Si — dijo con desgano antes de dejarse caer encima de una de las gradas, sin darse cuenta de la mirada fulminante que le daba cierto oji blanco.

—Bien, esperemos al chico unos minutos más antes de comenzar a entrenar. Prepárense— aviso para luego dar media vuelta y caminar hacia el lado contrario.

Suigetsu se acercó con una sonrisa pícara hacia Naruto.

—Hola, pillín. ¿Qué tal te fue, eh? — lo codeo un par de veces, haciendo que la mirada azul de Naruto lo mirar con extrañeza.

—¿Qué?

—¡Vamos Naruto-kun! No te hagas el que no sabes — Lee llego por el otro lado, codeando su otro brazo.

—No sé de qué rayos están hablando par de zopencos.

Sasuke rodó los ojos y se cruzó de brazos, recargándose contra las gradas.

—Estos idiotas piensan que te fugaste con la Hyuga, ¿es cierto? ¿Ya tienes los huevos como para no desmayarte delante de la chica que te gusta?

El rostro de Naruto no tardo en tornarse rojo.

—¡¿Q-que chorradas están diciendo?!

—¿Qué fue lo que hicieron? — pregunto esta vez Chouji, viéndolo con interés mientras comía de su bolsa de frituras.

—¿La besaste? ¿Usaste tu lengua? — de repente Sai apareció de la nada con una libreta y un bolígrafo, mirando a su cuñado con mucho interés.

—¡¿QUE ESTAS DICIENDO?! ¡MALDITO PERVERTIDO! — grito exaltado al recordar que ese tipo era novio de su pequeña hermana.

—Así que Naruto-san ya tiene novia —Jugo sonrió sinceramente mientras Naruto movía sus manos de un lado a otro.

—¡No es así!

—¡La llama del amor arde en Hinata-san y Naruto-kun!

—¡Son novios, se besan sus bocas, se pasan el chicle!

—¡DEJAME EN PAZ, SUIGETSU!

—El usuratonkachi nunca tendría las agallas para declararse a la Hyuga — se burló Sasuke, tratando de provocar a su amigo —. ¿O sí?

—¿Qué dices, Sasuke? Deja de decir burradas.

—Vamos Naruto, sabes que es verdad. Jamás le confesarías a Hinata sobre tu amor por ella.

—¡N-no me gusta!

—¿Que dices idiota? ¡Recuerda que lo confesaste cuando hablábamos de chicas! — dijo esta vez Shikamaru.

Naruto volteo de un lado a otro, tratando de encontrar una salida a su enorme aprieto. No quería aceptarlo, y mucho menos en ese momento. Si, la había pasado con Hinata. Si, Hinata le gustaba. Y si, no se creía capaz de confesárselo.

—¡Déjenme tranquilo!

—Lamento haber llegado tarde.

La atención de todos los chicos se dirigió a la suave voz que venía desde atrás. Era Hinata, recién llegada del vestidor de niñas. Llevaba su uniforme puesto y su mochila colgaba de su hombro. Al parecer no había escuchado absolutamente nada de lo que los chicos hablaban, o de lo contrario, sus mejillas arderían hasta el punto de estallar.

—¡Aja! Así que Hinata no estaba enferma, ¿eh? — acuso Suigetsu, observando pícaramente a su amigo rubio.

—¿Enferma? — balbuceo Hinata, confundida. Antes de que pudiese decir o preguntar cualquier cosa, su vista capto a la persona que le trajo todas las respuestas con solo una mirada —. ¡Neji-niisan! — exclamo antes de correr hacia el para abrazarlo sorpresivamente ante las vistas confundidas (y una celosa) de sus compañeros —¡Lamento tanto haberme ido!

Neji, quien hace unos minutos había estado a punto de matar a esa bola de estúpidos, suspiro, destensando sus músculos. Correspondió el abrazo de su prima con un par de palmadas en su espalda. Era un verdadero alivio para el saber que su prima estaba bien y que no había sido secuestrada ni nada por el estilo.

—Está bien.

Hinata no paraba de disculparse mientras que Neji le decía una y otra vez que dejara de hacerlo, que no estaba molesto.

Naruto por su parte sentía una especie de ardor en su pecho. Su ceño estaba demasiado fruncido y sus puños temblaban un poco. Ver a Hinata tan cerca de ese chico (el cual era su primo) no le gustaba. ¡Por dios! ¡No tenía por qué abrazarlo tanto ni mucho menos pedirle disculpas! Oh cielos, Hinata estaba... sonriéndole a su primo.

Se sintió avergonzado. ¿Qué clase de persona era una que se ponía celoso por ver a la persona que te gusta sonreírle a un pariente? Estaba desquiciado.

Volteo hacia otra parte, rehuyendo a la escena de los primos.

—No me digas que… —susurró Suigetsu, poniéndose a un lado de Naruto para que sólo el pudiese escucharlo —¿Estas celoso de su primo?

—¿Q-que? — de frente escurrían pequeñas gotas de sudor —¡Yo no estoy celoso de nadie! — grito enojado y avergonzado al ser descubierto. Odiaba que Suigetsu fuese tan perceptivo.

—¡E vuelto! — Guy hizo una entrada triunfal — Oh, Hinata-chan, también llegas tarde — negó en desaprobación y se cruzó de brazos —. Que no vuelva a pasar, ¿entendido?

—¡S-si!

—Perfecto. Ahora les presentare al otro integrante del equipo. Es nuevo en la escuela así que trátenlo bien — pidió con una gran sonrisa —. Toneri, ven aquí.

Un chico peli blanco y de ojos azul eléctrico fue quien respondió al llamado del maestro. El muchacho llevaba en su cara una suave y confiable sonrisa, acompañado de unos ojos cautivadores y bellos que seguro serian uno de los favoritos de la población femenina y también masculina.

—Buenas tardes. Mi nombre es Toneri Otsutsuki, un placer conocerlos — hizo una pequeña reverencia, dejando boquiabiertos a los chicos.

Todos saludaron de igual manera, tratando de ser iguales o mejores que Toneri respecto a la formalidad y modales. Por obvias razones, Neji y Hinata no se esforzaron en conseguirlo ya que estaban a la misma altura que el albino.

—Bien Toneri, te presentare a los chicos — paso su mano tras su espalda y lo empujo levemente hacia el frente —. Ese serio de ahí es Sasuke, ese que está dormido es Shikamaru, ese niño tan apuesto es Rock Lee, ese de huesos anchos es Chouji, el de sonrisa perturbadora es Sai, el de dientes extraños es Suigetsu; por cierto, te he dicho miles de veces que vayas al dentista, Suigetsu. El de grandote de haya es Jugo, esa es Hinata-chan, el que está a su lado es su primo Neji y el rubio se llama Naruto.

—Espero que nos llevemos muy bien — expreso con su sonrisa cautivadora, la cual no cautivo a nadie en ese momento.

—¡Yosh! Nos llevaremos fenomenal, se nota la llama de la juventud avivándose en ti — Lee alzo su puño —. ¡SEREMOS EL MEJOR EQUIPO!

—Bien, bien, basta de platicas. Eso lo dejaremos para después. Ahora tenemos que entrenar ya que el torneo está a la vuelta de la esquina — tomo su libreta y cronometro —. Vamos a trabajar con un entrenamiento — apunto a la cancha, la cual tenía en ella aros, conos, balones y picas, todas y cada una acomodada en su respectivo lugar —. Haremos un circuito físico, así que espero que la llama de la juventud los acompañe ¡Comenzamos!


Todo había salido de maravilla. Guy estaba contento con el desempeño que Toneri y Neji habían mostrado así que no dudo ni dos segundos en darles el puesto permanentemente. Era una fortuna haberlos encontrado de último momento.

Desgraciadamente, aún faltaba mucho para estar al nivel de un equipo tan poderoso como el de Suna y no había tiempo para entrenar hasta llegar a serlo. Por desgracia, el partido era en dos días y a penas y habían entrenado. Obviamente se habían quedado ahí hasta que se hicieron las seis de la tarde, pero aun así no era suficiente y menos cuando era obvio que no tenían un buen rendimiento, y eso era visible ya que todo el equipo estaba tirado sobre el pasto.

Sus respiraciones eran agitadas, el sudor los había hecho una sopa andante y el calor les calaba hasta los huesos.

—Oh, miren, ahí va un buitre — Chouji apunto el resplandeciente cielo con su dedo — seguro está esperando por su almuerzo.

—Menudo almuerzo va a tener si te mueres, Akimichi — se burló Sasuke, tirado igualmente en el pasto.

—Jodete — en otra ocasión, Chouji se hubiese levantado para enfrentar a quien sea que se atreviera a hacer chistes sobre su peso, pero en ese momento le era imposible.

—Hinata-sama, estoy dudando seriamente sobre si esto de unirme al equipo es buena idea...

—No me dejes sola en esto, Neji-niisan — lloriqueo la Hyuga con su ante brazo sobre sus ojos.

Mas adelante Shikamaru estaba boca abajo, como si realmente estuviera muerto. Los chicos se hubiesen preocupado de sobre manera por él, de no ser por el leve inconveniente que era levantarse a auxiliarlo, algo que nadie estaba dispuesto a hacer.

—¿En los funerales se viste de negro? — pregunto Sai, observando al moribundo Shikamaru.

—A él le gustaba el color azul — lloriqueo Lee con cascadas de lágrimas saliendo de sus dos grandes ojos.

—Todavía estoy vivo...— su voz sonó tan amortiguada debido a que su boca estaba sobre el pasto así que nadie pudo oírlo.

—Es una gran pérdida, era el que hacia las estrategias... —se lamentó Naruto.

—Jodanse... — soltó Shikamaru, sin ganas de querer pelear por demostrar que realmente aún vivía.

Jugo era quien menos se veía afectado ya que este estaba sentado sobre el pasto como si nada, con una expresión envidiable de indiferencia ante el dolor y cansancio de los demás. Y es que, él era el que más hacia ejercicio de todos ellos, de ahí su musculatura y complexión.

Y Toneri… -oh, ese bastardo.- pensó Naruto. Estaba ahí, sentado frente a ellos aparentando ser una lechuga bien fresca. Su cabello seguía igual de espectacular, su sonrisa seguía intacta y hasta el sudor parecía lucirle bien. Lo peor de todo era que no apartaba la visita de Hinata.

Sabía que era imposible no verla pues era hermosa, pero se estaba excediendo. Era mucho acoso visual y lo peor era que al parecer él era el único que lo notaba. Naruto sentía unas ganas inmensas de levantarse, sentarse junto a Hinata y besar sus lindos y rosados labios frente a los ojos de ese idiota.

Lamentablemente la vergüenza y cierto pavor hacia el primo de Hinata lo frenaban.

Además, ¿ella querría besarlo después de lo que paso en el parque?

Una sombra negra cubrió sus ojos.

—Bien chicos, pueden irse — Guy llegó frente a ellos y aplaudió una sola vez, despertando a Shikamaru —. Hoy fue un día increíble, lleno de avances y logros. ¡No dudo que seremos un reto para Suna! —mintió. Sabía que aún no estaban ni a sus talones, pero tenía que animarlos y darles esperanza, la cual era la última que moría.

—¡Yosh! Seremos más que un reto, ¡Seremos los ganadores! — Lee brinco del suelo con las energías renovadas.

—¡Así se habla, joven pupilo! — le revolvió la cabellera al joven y después se giró a los demás —. Estaba pensando en que mañana deberían de ir a la feria, todos juntos. Me encantaría que se conozcan más, o bueno, que nos conozcamos más — habló también de sí mismo pues tenía planeado ir también. Le ponía ansioso el pensar en los juegos de destreza.

—En mi libro dice que las salidas en grupo y las actividades compartidas son una gran forma de conocer personas y hacer amigos — Sai sacó de la nada su libro, promocionándolo a sus compañeros.

—Realmente eres raro — mascullo Suigetsu, mirándolo por el rabillo de su ojo — ¡Yo si quiero ir! La última vez fue divertido, ¿Cierto, Sasuke?

Sasuke sonrió de lado. Claro que había sido divertido ver a Naruto ser derrotado por Hinata y sin duda lo volvería a repetir.

Mientras tanto, el aura de Naruto sólo se hacía más oscura.

—Yo también quiero ir, la comida ahí es deliciosa — Chouji ya babeaba al pensar en toda la deliciosa comida que habría.

—A mí también quisiera ir. Quiero conocer más la ciudad — Toneri sonrió.

—¡Genial! Ahora, ¿Qué medio de transporte utilizaremos? — golpeó su barbilla con la pluma que traía en mano mientras miraba al cielo.

Hinata alzó la mano con timidez.

—Este… mi padre tiene un auto grande, si le digo que lo necesitaré para la escuela él nos lo prestará — mintió. No había necesidad de pedirlo ya que a él no le importaba que hiciera. Bueno, no del todo.

—¡Mucho mejor! Mañana en la noche nos iremos a la feria. Nos vemos todos aquí, ¿De acuerdo?

—¡Si! —gritaron al mismo tiempo.


Hinata miro a Sai, luego a Ino y de nuevo miro a Sai. Sabía que ellos trataban de ayudarla y que ella fue quien accedió, pero aun así pensaba que todo aquello era demasiado extremista. Ella solo quería mejorar su autoestima, quería mejorar su forma de ser. Pero ellos parecían querer transformarla en una miss Universo y ya no sabía si eso le gustaba.

—¿Re-realmente tengo que hacer esto?

—¡Tartamudeaste! ¿Qué dijimos sobre tartamudear? — Ino la miro acusatoriamente para después negar con la cabeza. Se levanto de su asiento, camino hasta la librera y tomo el libro más gordo que miro —. Ya tienes cinco libros en tu cabeza, Hinata-chan. Si no quieres herniarte deberás de intentar no tartamudear tanto.

Hinata lloriqueo al sentir otro libro más en su cabeza. ¿Cuánto tenía así? Tal vez media hora o diez minutos, de verdad que no lo sabía. Al principio solamente era una prueba de equilibrio y de postura, pero las cosas se habían puesto demasiado intensas cuando Sai le dijo que le pondría más libros en la cabeza si tartamudeaba.

—Aun no entiendo el punto de esto — dijo desanimada, haciendo un gran esfuerzo por no tartamudear.

—Veras, Hinata-san, cuando te veo siempre estas encorvada y pareciese que le tuvieras miedo a todo lo que hay a tu alrededor. Si sigues así, lamento informarte que tendrás una gran joroba, como la de mi tía Hanna — dijo Sai.

Hinata quiso bajar la mirada al escuchar todo eso, pero al hacerlo todos los libros se fueron hacia abajo, provocando un fuerte ruido en toda la biblioteca de la escuela.

—¡Lo si-siento! — exclamo apenada, provocando que Ino y Sai suspiraran derrotados.

—¡No pasa nada, Hina-chan! — Ino se acercó y le dio unas palmadas en la espalda —. Pero si queremos que todo siga en nada, tendremos que irnos rápido de aquí antes de que llegue la bibliotecaria.

Los tres chicos pasaron saliva ruidosamente al recordar a la cruel bibliotecaria llamada Anko.

—¡Va-vámonos! — y así fue como todos corrieron despavoridos antes de que Anko pudiese llegar a la escena del crimen.

Después de correr por casi toda la escuela, pensaron que sería buena idea almorzar los tres juntos ya que la cafetería estaba demasiado cerca. Se sentaron alejados de la bulla y comenzaron a comer, cada quien a su manera.

—Y dime, Hinata-chan — Ino la miro pícaramente — ¿Hay algún chico que te guste? — movió sus cejas graciosamente mientras observaba el tenue rubor que cubrió las mejillas de la Hyuga.

Hinata, por su parte, pensó que esa pregunta era vergonzosa, pero también pensó en esa persona que le gustaba. Lamentablemente, nadie se le vino a la cabeza, pero después de tanto pensar y pensar, unos ojos azules y una gran sonrisa aparecieron en su cabeza. Se sonrojo furiosamente y volteo hacia otro lado.

—N-no.

—¿No? Yo pensé que te gustaba Naruto-kun — soltó inocentemente el azabache, haciendo que los ojos de Hinata se abrieran como dos grandes platos y que de sus orejas comenzara a salir humo.

Ino volteo a verle de inmediato.

—Hinata-chan, ¿te gusta mi hermano?

Hinata volteo de un lado a otro, sintiendo nerviosismo.

—E-este... — comenzó a juguetear con sus dedos — N-no lo sé, yo... pu-puede ser. No e-estoy segura, yo...

—¡Eso es tan genial! — chillo felizmente, confundiendo a Hinata — Bueno, no tan genial para ti porque Naruto es un estúpido, pero para Naruto es la mejor cosa que le ha pasado en mucho tiempo — se apresuró y tomo las manos de Hinata —. Me encantaría tenerte como cuñada, Hina-chan.

Hinata la miro con impresión antes de ladear la cabeza para ver hacia otro lado. Realmente no sabía si de verdad Naruto le gustaba, pero lo que si sabía es que cuando lo veía o cuando alguien decía su nombre, automáticamente ponía atención a todo lo que se tratara de él. Su corazón brincaba al escucharlo hablar y su rostro se sonrojaba cuando él le ponía atención a ella. La verdad, a ella jamás le había gustado un chico. Nunca había pensado en tener una pareja, es más, a ella apenas y le agradaban las películas de romance, pero pensar en que Naruto y ella pudieran ser algo más que compañeros y amigos le hizo sentir un cosquilleo en su estómago.

— Ahora que lo recuerdo, hay un chico nuevo en el equipo y pude darme cuenta de que ve mucho a Hinata-san. ¿Es su novio o algo por el estilo, Hinata-san?

Ino quito sus manos de las de Hinata como si fueran fuego, sintiendo algo de desilusión. La rubia sabia de los sentimientos –aun negados- que su hermano sentía por Hinata y él quería ayudarlo, darle un empujón. Pero, si a Hinata no le gustaba su hermano, no podía hacer nada al respecto.

Hinata pestañeo confundida.

—¿Toneri-san? Yo nunca lo había visto en mi vida. Tal vez se equivocó, Sai-san —ella no recordaba haber sentido o visto que Toneri la veía de más.

—Toneri-san fue demasiado obvio, no me equivoque — Sai llevo una de sus manos a su barbilla y alzo los ojos —. Fue tan obvio que Naruto se dio cuenta. Estaba rojo de los celos.

Hinata se sonrojo de sobremanera al imaginar a Naruto celoso por ella.

—¡De-debe de haber una confusión! — exclamo apenada, renuente a creer que Naruto sintiera algo por ella. No lo creía, no después de lo que sucedió en el parque.

—¡Kyaaa! ¡Que romántico! Dos apuestos hombres peleando por el corazón de una doncella — los ojos de Ino se transformaron en corazones mientras un aura rosada la envolvía. Una gota de sudor se resbalo por la nuca de Hinata.

—Discúlpala, le gustan mucho este tipo de cosas y se pone intensa — explico Sai mientras miraba a su novia con una sonrisa.

—¡No me pongo intensa! — reclamo con enfado.

Hinata rio sutilmente mientras tapaba su boca con una de sus manos. Pasar tiempo con Ino y Sai era divertido, ellos siempre lograban que carcajeara ante lo graciosos que eran ambos. Sin duda, hacían una singular pero bonita pareja. Los envidiaba un poco, a cualquiera le gustaría tener una relación tan natural y entretenida como la de ellos dos.

—Ahora que lo recuerdo, tengo entendido que irán a la feria esta noche ¿no? — cuestiono la rubia después de quejarse de su novio.

Hinata y Sai asintieron al mismo tiempo.

—¡Que genial! Y dime, Hinata-chan ¿Qué te pondrás para ir? — pregunto mientras alzaba sus cejas cómicamente.

Hinata miro al cielo y puso su dedo índice sobre sus labios.

—No lo sé. Podría ser lo que sea, realmente no creo que interese mucho — alzo sus hombros, restándole toda la importancia que creía necesaria.

Ino negó con rapidez, desconforme.

—¡Por supuesto que interesa mucho! Tienes que dar una buena impresión, y más si vas a estar con mi hermano — movió de nuevo sus cejas mientras la miraba con picardía, ocasionando que la Hyuga se sonrojara con rapidez —. ¡Te ayudare a escoger tu ropa! Haremos que mi hermanito babee por ti.

Hinata comenzó a boquear mientras negaba con ambas manos, sintiéndose asustada y avergonzada. Ella no quería que Naruto babeara por ella, ¿cierto? Ella no quería que él se fijara en ella, ¿verdad?

—¡N-no es necesario!

—Claro que lo es — aseguro la Uzumaki —. Entre más pronto seas novia de mi hermano, mejor.

Hinata soltó aire, sintiéndose temblorosa.

—Solo te advierto que tiene un pene muy pequeño — Sai sonrió como de costumbre, como si la información que acababa de dar no fuera vergonzosa y bochornosa para las dos féminas. Una de ellas miro a Sai con un fuerte enojo mientras la otra no había podido resistir más y cayo desmayada sobre la mesa.

—¡SAI, ERES UN IDIOTA!


Tenten doblo con algo de brusquedad el papel que tenía en manos para después dejar a ver en lo que lo había convertido. Un pequeño avión de papel, un poco maltrecho y sucio, pero era algo con lo que podía jugar un rato. Lo alzo al viento e, infantilmente, imagino que ella era quien lo volaba. Imagino que ese avión se dirigía hacia Hinata y que le soltaba un torpedo encima junto a su "nueva mejor amiga" y su "nuevo mejor amigo".

Gruño por lo bajo antes de hacer trizas al pobre avioncito de papel.

Kiba la miro de reojo, sabiendo de antemano su malestar. El también padecía lo mismo que ella, él también estaba molesto de que su amiga Hinata no estuviera con ellos ese receso. ¡Era el colmo! ¿Cómo su amiga podía tener una amistad con la amiga y mano derecha de Sakura Haruno? ¡¿Que acaso había enloquecido?! Bueno, no exactamente. Lo único que había ocurrido era que Hinata era muy buena persona, además de que Sai había prometido hacerle un milagro, el cual era cambiar su forma de ser.

—Me pregunto que estará haciendo Hinata-sama con ese chico extraño y con esa rubia escandalosa — pregunto casualmente el Hyuga, comiendo de su almuerzo mientras estaba sentado bajo un gran árbol junto el trio de amigos.

—No lo sé, pero no me agrada — mascullo Kiba.

—Hinata no es una niña, ella sabe lo que hace y si decidió forjar una amistad con Uzumaki-san y Sai-san debe ser por algo — salió a la defensa Shino.

Tenten negó fuertemente.

—¡Inaceptable! Entiendo que quiera mejorar, pero ¿para eso tiene que dejarnos? ¡Nos está cambiando por su equipo y por Ino!

—Es su momento, debemos dejar que cumpla sus metas y cuando esté lista para volver con nosotros, lo hará — dijo Shino, tratando de ser lo más positivo posible. El respetaba las decisiones de su amiga, así que si ella estaba contenta con ser amiga de Ino y de Sai, el confiaría en ella.

—Entiendo, pero… — Tenten no encontró palabras para expresar cómo se sentía al respecto así que solo callo.

Mientras tanto, Neji comía de su almuerzo, estando al margen de la situación. En lo personal, a él le agradaría mucho más que su prima estuviera ahí con ellos y no con la amiga de la persona que la agredía, pero era decisión de ella y ya no era una niña, sabía lo que hacía así que debía de confiar en ella.

Los chicos terminaron sus almuerzos y se quedaron sentados bajo el árbol para reposar la comida.

De repente, Kiba habló.

—¿Te has unido al equipo de fútbol, Neji?

Neji asintió.

—Eso sí que no me lo esperaba —comentó, extrañado.

—Lo hago por qué Hinata-sama me lo pidió —contesto con simpleza.

Mientras Tenten escuchaba la plática, inevitablemente recordó cosas que Hinata aún no le explicaba. Así que, curiosa, se dispuso a preguntarle al mismo Neji.

—¿Por qué el padre de Hinata no quiere que juegue fútbol?

Neji miró a Tenten de reojo y después suspiro.

—La difunta madre de Hinata y el pasado de mi tío Hiashi tienen mucho que ver en eso. Tío Hiashi conoció a mi tía Hikari gracias al fútbol. Tío Hiashi envidiaba mucho a mi tía, ella era tan buena como el en el fútbol y se había ganado el respeto de todos. Ella fue una de las primeras mujeres en esa época que comenzaron a jugar futbol. Después de un tiempo se enamoraron a pesar de todo y se casaron, el futbol seguía en las venas de ambos incluso después de tener a Hinata, pero todo acabo cuando mi tía enfermo y murió. Mi tío Hiashi no soporta ver un balón por qué le recuerda mucho a mi tía. Le recuerda que nunca le pudo decir un "lo siento".

—¿Lo siento? — reiteró confundida.

—Antes de que mi tía muriera hubo una especie de pelea entre ellos de la cual no tengo conocimiento. Pelearon, tío Hiashi salió de viaje y al regresar se encontró con la noticia de que mi tía había muerto. No le pudo decir ni un adiós.

Después de eso, el grupo quedo en silencio, sopesando la información con detenimiento. Hinata jamás había contado nada sobre eso, seguramente por lo duro que era para ella recordarlo.

—¿Por eso él se porta como un hijo de puta con Hinata?

—¡Kiba! — Tenten miró con enojo a su amigo, el cual miraba con seriedad al castaño. Neji bajo sus párpados y contesto con su silencio. Él también sabía que su tío no era el mejor padre del mundo, pero no podía juzgarlo ya que cada quien era un mundo.

—Esperemos que algún día mi tío Hiashi pueda abrir los ojos y ver a Hinata como alguien diferente a él. Ella no es como él, jamás lo será, pero él quiere moldearla a su semejanza. Lo que no sabe es que jamás lo logrará, ella ya está bastante bien moldeada.


Hinata se miró de nuevo al espejo y después miro a Ino con una expresión de angustia. Ella jamás se vestía así, a ella le gustaban sus jeans y sus zapatos deportivos. ¿Dónde habían quede sus pantalones y sus chamarras? Guardados en el armario pues ese día llevaba un short de mezclilla, unos tenis blancos y una blusa que le quedaba más bien como una ombliguera color vino. Quería gritar y llorar, se sentía rara pero también se sentía bonita y sexi. ¿Qué hacer?

—No lo sé, Ino-san... —dijo viéndose al espejo. Todo era tan femenino, tan lindo, tan "cosa que ella no usaría jamás". Era un poco increíble verse así.

—¡No! Nada de que no lo sabes — termino de cepillar su cabello y tomo su mano para comenzar a caminar con ella fuera de su habitación —. Vamos, los chicos van a estar esperándote en la escuela, debes de ir por ellos.

Bajaron las grandes escaleras y se dirigieron a la gran limusina que Hinata le había pedido prestada a su padre. El solo contesto un seco "si" sin siquiera preguntar el para que la necesitaba. Abajo, Neji se encontraba esperando a su prima, quien al verla quiso soltar una exclamación de sorpresa. Miro a la rubia con un poco de enojo y después negó.

Ya hablaría con su prima después.

Los tres jóvenes salieron y se encontraron a Ko, quien ya estaba en el asiento del piloto, listo para partir.

Los tres se subieron al auto mientras Ino chillaba emocionada ante lo lujoso y grande que era. Hinata solo la miraba con una sonrisa nerviosa, no sabiendo cómo reaccionar ante la espontaneidad de la Uzumaki, mientras que Neji solo se mantuvo neutro, deseando llegar a la casa de la rubia lo más pronto posible. Después de unos minutos, llegaron a la casa de la rubia y la dejaron ahí, no sin antes despedirse de los primos y de Ko con su acostumbrada hiperactividad.

Minutos después, ya habían llegado al instituto, en donde se encontraban todos los chicos reunidos.

La limusina se estacionó frente a ellos y todos quisieron abrir la boca y dejarla caer hasta el suelo. Era cierto que varios ahí tenían familias adineradas, pero no tanto como para tener una limusina y usarla como autobús escolar. Naruto por su parte, solo ladeó la cabeza hacia otro lado.

"Esto es confuso. Así nunca sabré si ella es frívola o no." Pensó desesperado, tratando de ignorar los gritos de asombro de sus compañeros y hasta de su maestro.

—¡Santo cielo! Será genial llegar con esta cosa a la feria — exclamó emocionado el Akimichi.

—¿Ahí dentro hay espacio para que pueda recostarme a tomar una siesta? — pregunto Shikamaru con los ojos entre cerrados. Todos lo ignoraron.

Toneri, quien estaba un poco atrás de ellos, miraba a Hinata con mucha atención, logrando hacer enojar a Naruro.

—¡Conquistare a muchas nenas con esta cosa! — gritó con excitación Suigetsu.

Jūgo, quien estaba a su lado, solo suspiro y negó antes de hacer una pequeña reverencia con la cabeza a Hinata, quien se encontraba abriendo la puerta del gran coche.

—Gracias por tomarse las molestias de venir por nosotros, Hyuga-san.

Hinata negó con una mano, sonriéndole al chico con nerviosismo.

—No es nada.

—¡Por todas las llamas de la juventud, claro que es algo! —gritoneo el maestro, abriéndose paso entre los alumnos para subirse al coche —. ¿Qué esperan? ¡Vámonos ya, quiero jugar en los puestos y ganarme un peluche!

Todos suspiraron ante su maestro y subieron al auto.

Los últimos en subirse fueron Naruto y Hinata, quienes accidentalmente rozaron un poco sus brazos. Se alejaron del otro como si de fuego se tratará. Después de unos segundos impactado ante la corriente eléctrica que sintieron, Hinata aprovechó que todos sus compañeros hablaban en voz tan alta como para no escucharlos, así que hablo.

—Yo… lo qué pasó en el parque —bajo la mirada —. Lamento mucho haberle hablado así, Uzumaki-san.

Naruto mostró genuina impresión unos segundos antes de ladear la mirada hacia otra parte. No dijo nada pues no tenía idea de que decir en esa situación. Desgraciadamente, él tomaba esa conversación como una burla hacia su nivel económico.

Demasiado estúpido, ¿no? Pues a él no le resultaba tan descabellada la idea, y más cuando se negaba a aceptar sus nuevos sentimientos hacia ella.

Sin decir ni una sola palabra se subió al coche, dejando a Hinata con una opresión en su pecho, una que no sabía cómo tomar. Desanimada, se subió al coche y se sentó lo más lejos posible de Naruto, tocándole así sentarse junto a Toneri, quien al verla le sonrió amistosamente.

El carro se echó andar y los chicos no dejaban de charlar animadamente entre ellos, inclusive había hecho que Neji participara en la plática. A Hinata le agradaba eso, después de todo Neji se había unido al equipo sin querer hacerlo realmente. Se merecía llevar una relación amistosa con su equipo. Después de un rato, la voz de Toneri la trajo a la realidad de nuevo.

—¿Hinata Hyuga, no?

Hinata asintió lentamente.

—Un gusto — Toneri le sonrió suavemente, cerrando sus ojos ante sus conmisturas levantadas. Elevó su mano y se la tendió a Hinata, quien aceptó el estrecho —. Se que ya nos presentaron, pero quería hacerlo más íntimamente. Soy Toneri Otsutsuki.

—Mucho gusto, Toneri-san — se sorprendió un poco por no haber tartamudeado, pero la sorpresa cambio a felicidad cuando se dio cuenta de que las clases de Sai e Ino estaban rindiendo frutos —. ¿Por qué se transfirió a este instituto? — cuestionó animada, queriendo sacar un tema de conversación.

—Por negocios de mi familia. Mi padre tuvo que venir a trabajar a Japón de último momento y nos mandamos. Habían muy buenas críticas de esta preparatoria y al final mi padre decidió inscribirme en ella. Supongo que me aceptaron por mis calificaciones, de lo contrario no creo que lo hayan hecho, ya que estamos a medio ciclo escolar — dijo amenamente, siendo escuchado por ella y por Naruto, quien miraba al albino con desprecio.

—Supongo que me aceptaron por mis calificaciones — arremedo en voz baja con un tono chillón y molesto mientras se cruzaba de brazos y miraba hacia otra parte. De lo que no se había dado cuenta, era de que Suigetsu había escuchado la plática de Hinata con Toneri, y por ende había escuchado a Naruto arremedar al chico.

Sobo sus manos maléficamente mientras sonreía ampliamente.

"Esto se pondrá bueno" — pensó en sus adentros.

—Sus calificaciones deben de ser muy buenas como para ser aceptado en estas fechas — dijo Hinata, robándole una sonrisa al muchacho.

—Hago lo que se puede — dijo con simpleza, produciéndole más enojo al Uzumaki.

Después de unos largos minutos (los cuales fueron más que eternos para Naruto) por fin llegaron a su ansiado destino. La feria de la cuidad. Las múltiples luces de colores iluminaban parte del cielo y una gran parte de la tierra. Los puestos estaban llenos de niños y adultos, quienes trataban de ganar un premio para ellos mismos o para un acompañante.

Todos bajaron disparados del auto, corriendo como niños pequeños hacia las diversiones que les ofrecía la feria. Todos, menos Toneri, Sasuke, Hinata, Neji y Naruto, quienes caminaban más pausadamente hacia el interior de la feria. Guy les había gritado que iría a un concurso de malabarismo para después pedirles que llevarán a cabo el plan inicial de la salida, el cual era "conocerse más íntimamente"

Suigetsu, quien no se había alejado tanto de los chicos que habían quedado atrás, jalo a Lee y le susurró algo al oído. Lee abrió ambos ojos con algo de impacto para después sonreír decidido. Sin esperar más, corrió hacia Neji y le hizo una reverencia.

—¡Bienvenido a Japón, al instituto y al equipo, Neji-san! — exclamó con entusiasmo hacia el confundido Neji.

Le aturdió un poco la espontaneidad del chico, le recordaba a cierta rubia…

Quiso abrir la boca para soltar un escueto "gracias", ya que le habían enseñado sobre modales, pero al parecer a ese chico de corte extraño no le habían enseñado que interrumpir era mal visto.

—No nos habíamos presentado frente a frente antes, así que diré mi nombre de nuevo — se paró derecho, tal cual como un soldado —¡Soy Rock Lee, tu nuevo compañero de clases y de equipo! Es un placer poder conocerte y poder ejercer el fútbol juntos.

—Ah, gracias, Lee-san... —respondió un poco aturdido.

—¡Para fortalecer nuestra camaradería le invito a pasarla conmigo y los demás! No debe de ser tímido, estoy seguro de que les caerá bien a todos — le guiñó el ojo y alzó su pulgar hacia él.

De acuerdo, Neji solo quería que ese sujeto se callara o de lo contrario…

—Si, Neji-nii — Neji suavizó sus facciones y dirigió su mirada hacia su prima —. Deberías ir con ellos, me encantaría que te integrarás — Hinata le sonrió dulcemente a su primo, provocando que este soltara un suspiro de cansancio.

—¿Y usted?

—No se preocupe por Hinata-san, yo estaré con ella — Toneri sonrió.

Hinata lo miró con impresión unos segundos antes de sonreír igualmente mientras que Naruto y Sasuke se sentían muy fuera de lugar.

No estando demasiado seguro termino por acceder, pues quería que su prima se sintiera cómoda y que no se culpara por el hecho de que ahora él estaba integrado en un equipo donde no tenía planeado estar. Sin quedarle de más, asintió hacia Lee, quien sonrío ampliamente y se puso a su lado para poner uno de sus brazos sobre sus hombros.

—¡Yosh! Esto será genial — canturreo antes de arrastrar a Neji por la feria mientras comenzaba a ponerse parlanchín. Después de unos segundos, Suigetsu se acercó a Sasuke e igualmente puso su brazo sobre los hombros del azabache.

—Querido Sasuke, ¿Qué tal si nos vamos a comprar algo de comer? Muero de hambre y estos zopencos solo quieren jugar…

—Pues ve con Chouji, él siempre quiere…— callo cuando miro a su compañero dirigir una mirada hacia Naruto, Toneri e Hinata. Comprendió de inmediato y no hizo más que sonreír con complicidad —. De pronto me ha dado algo de hambre. Vamos a comer.

—¡Estupendo, vámonos! — antes de que Naruto pudiera decir algo, ambos ya se habían ido como si el demonio los persiguiera dispuesto a hacerlos pagar todos sus pecados.

Naruto se puso incómodo y algo enojado. Quiso desaparecer del lugar y darles algo de privacidad a la "futura pareja", pero fue cruelmente interrumpido por Toneri.

—Genial, hay que pasarla los tres juntos — sonrió como ya acostumbraba e ignoro la tensión que habían adquirido los dos muchachos —. Tú eres Naruto Uzumaki, ¿No? — extendió su mano hacia el rubio, esperando que la estrechará.

Naruto miro la grande mano del sujeto y después de unos segundos de verla con desdén, aceptó el gesto, apretando con demasiada fuerza. Sin embargo, la sonrisa de Toneri no se marchaba de su rostro.

—Mucho gusto, Toneri Otsutsuki.

La noche había sido totalmente asfixiante para el rubio. No había podido despegarse de esos dos y tampoco quería hacerlo por miedo a que Toneri quisiera propasarse con Hinata. No señor, eso no se lo permitiría. Fueron a cada maldito puesto de juegos y el chico era tan genial en cada uno de ellos que le daba envidia.

El solo había ganado una sola vez en todo el rato que habían estado paseando. ¡Solo una!

Era aún más incómodo estar casi totalmente excluido de las pláticas de ambos. Hinata siempre trataba de integrarlo, de hecho, el albino también lo había tratado de hacer, pero simplemente se ponía nervioso y decía estupideces. Y más cuando tenía la hermosa mirada de Hinata encima suyo.

Realmente estaba mal de la cabeza.

Se suponía que… que Hinata era una mala persona y que él no podía enamorarse de una mala persona.

Flash Back.

Su padre había decidido llevarlo con él al trabajo para que observará las instalaciones y pudiera ver como era su trabajo. Le habían dado permiso al joven Uzumaki de pasear por todo el largo y ancho edificio. A Naruto se le había un lugar espectacular, enorme y con una vista increíble que le daba un poco de vértigo.

Era genial poder estar en donde se hacían esos grandes trabajos importantes para Japón y su economía, así como también lo era estar bajo el mismo techo que el famoso empresario Hiashi Hyuga. Ciertamente a él no le interesaba nada del mundo del comercio, ni mucho menos sabia cíen por ciento a que se dedicaba Hiashi, pero lo que si sabía era que el hombre salía en revistas, periódicos y reportajes que pasaban en las mañanas antes de ir a la escuela.

Lo admiraba, pues suponía que no había sido nada fácil armar una gran empresa como esa.

Recorrió un poco más los amplios pasillos, perdiéndose entre las paredes blancas y los sonidos de los teléfonos sonando junto con las voces amables de los empleados que atendían las llamadas. Guiándose ante esos factores, siguió caminando y observando con interés las oficinas que se encontraban abiertas y los aparatos que al parecer eran de exhibición.

Después de un rato, dichos sonidos habían desaparecido de la nada, anunciando que estaba perdido. No le tomo importancia, había un elevador a unos cuantos pasos de ahí, podía bajar a la planta baja para hablarle a su padre para que fuera por él y…

Dejo de pensar al escuchar una severa voz dentro de un despacho. Curioso, se acercó a dicho lugar y asomo ligeramente sus ojos por la ranura que dejaba la puerta que estaba entreabierta. Dentro del lugar estaba nada más y nada menos que Hiashi Hyuga, junto a una chica que se le hacía bastante familiar. Después de unos segundos pudo saber quién era. Era la rara y tímida chica que se sentaba al fondo del salón. Esa chica que siempre había estudiado con él.

Justo cuando pensó que su curiosidad había sido saciada y que ya podía irse, escucho algo que lo hizo quedarse quieto.

—Escucha con atención, Hinata…— asomo ahora su oído, solo utilizando ese sentido — si la empresa está decayendo, y no se pueden contratar más empleados, pero se necesita más actividad ¿Qué es lo que se hace?

Hubo unos segundos de tención en el despacho, hasta que Hiashi volvió a hablar, pero esta vez con una voz más tosca y enojada.

—Hinata.

—Horas extra a los empleados, y menos sueldo. Ellos tienen que entender, después de todo le tienen amor a la empresa a la que trabajan — lo dijo casi sin sentimiento y robóticamente, como si se supiera esa línea de memoria desde hace tiempo.

—Espero que sigas aprendiendo así de rápido…

Antes de que pudiera hacer una mueca de confusión al no entender un carajo, el niño de once años fue descubierto por una secretaria que pasaba por ahí. Ella fue amable, aún que al principio estuvo molesta. Lo llevo a la recepción y ahí pudo hablarle a su padre.

Después de unos meses pudo comprender todo lo que Hinata y su padre habían hablado.

Su padre recibía menos sueldo, tenía menos tiempo libre, más estrés, más problemas económicos, menos salud y menos tiempo para ellos.

Desde entonces odio a Hinata Hyuga, a Hiashi Hyuga y a la maldita empresa.

Fin del Flash Back.

Salió de sus pensamientos al sentir que los chicos paraban un poco más atrás de él. Se giró sobre sus pies y observó a Hinata mientras ella miraba disimuladamente un peluche de oso panda que estaba en el puesto de tiro al blanco.

—Parece que a Hinata-san le gusta ese oso — apuntó con una sonrisa, haciendo sonrojar a la Hyuga por ser descubierta.

—E-es un panda.

—Bien, lo ganare para usted —dijo decidido, caminando hasta el puesto, pero fue frenado por la mano de Hinata sobre su brazo.

—¡N-no es n-necesario! —le dijo avergonzada. No quería que gastará su dinero en un peluche para ella, era patético. Ella podía jugar e intentar ganarlo, pero…

—Después de ver si expresión de deseo me he dado cuenta de que si es necesario —se soltó con delicadeza del agarre de la Hyuga y camino hacia el dueño del puesto. Le pagó el precio requerido para tres tiros y tomo la escopeta de balines. Frente a él había animales en movimiento que no se disponían a dejar de andar.

Lo intentó y falló las tres veces.

—Caray…

Naruto quiso aguantarse la risa. Al final soltó una leve carcajada y después caminó hacia el frente, arrebatándole la escopeta al chico.

—¡Viejo, deme tres tiros!

Pago la suma de dinero y después se concentró en los patos y caballos de plástico que se burlaban en su cara. Trató de imaginar que un pato de goma era Suigetsu, que el ciervo era Toneri y que el otro pato era Sasuke. Tal vez así sería más fácil, desquitaría su furia con esos tiros.

¡Pum!

El primer pato callo.

¡Pum!

El segundo pato había caído.

Y por último…

¡Pum!

Toneri había caído.

Sonrío maliciosamente mientras veía al dueño hacer darse a él para preguntarle cuál premio quería.

Había demasiados peluches y chucherías inservibles, pero el panda era el elegido.

Sonrío triunfante con el panda en las manos y dio media vuelta para ver a Toneri con superioridad, pero… lo que más llamó su atención fue el hecho de que Hinata ya no se encontraba ahí.

Miro con confusión a Toneri y este se alzó de hombros.

—No me di cuenta cuando se fue. Seguro fue al baño.

Un poco desilusionado por no haber podido lucirse ante Hinata comenzó a caminar hacia otro lado, dejando solo al peliblanco.

Camino por un largo rato con el oso de felpa entre sus brazos. Era incomodo cargarlo mientras varias mujeres lo veían con extrañeza y sonrojos. ¿Qué les sucedía? ¿Nunca habían visto a un apuesto chico con un oso de felpa como su compañero?

Siguió con su recorrido hasta que se encontró con un lugar alejado de todo el ruido y de las atracciones. El lugar solo era iluminado por una farola de luz y bajo ella había una pequeña banca de parque. Sin pensarlo dos veces se sentó en el lugar. Justo cuando iba a meditar sobre lo que estaba pasando esa extraña noche, escucho una cálida voz que lo saco de sus pensamientos.

—¿U-uzumaki-san?

Alzó su mirada y se encontró con el rostro sonrojado de la Hyuga.

—¿Qué haces aquí? Dejaste solo a tu nuevo amigo — evitó sonrojarse al verla y dejo que los celos lo dominarán.

Hinata boqueo unos segundos y después volvió a poner su vista al suelo. La razón de su huida fue una estupidez -según su criterio- y tal razón había sido que… sintió mariposas en el estómago cuando vio que Naruto jugaba en el puesto. Se había puesto a observarlo como toda una acosadora y descubrió cosas de su apariencia que la perturbaron. ¿Cómo era posible que ese hombre pudiera ser tan apuesto?

Cuando se dio cuenta de su propio pensamiento, salió corriendo de ahí, confundida y… triste.

—Lo siento, no fue mi intención —musitó con la cabeza gacha.

El ambiente quedo en un espeso e incómodo silencio que fue roto después de unos segundos por un largo suspiro del Uzumaki.

—Ten — soltó brusco, aventándole el panda a Hinata.

Hinata alcanzó a tomarlo con algo de torpeza debido a la impresión. Parpadeo incrédula unos segundos y después se sonrojó tenuemente. ¿Lo había ganado para ella? Especialmente…¿para ella?

Justo cuando iba a agradecerle el gesto a Naruto, este la interrumpió algo brusco, rompiendo como cristales sus fantasías.

—No me gustan los peluches, no sabía qué hacer con él así que quédatelo. Me da igual lo que quieras hacer con el —soltó sin verla para después levantarse y comenzar a caminar de nuevo hacia la feria, dejando a una triste Hinata en medio del lugar.


Guy se movía de un lado para otro con ansias mientras que susurraba cosas inentendibles para los chicos. Pensaron que simplemente se había vuelto loco, pero lo desecharon al recordar que loco siempre había estado. Cuando paró de caminar, se incorporó en medio del autobús y les sonrío abiertamente.

—¿Nerviosos? — preguntó un poco sudado.

Cuando uno de los chicos se disponía a contestar, el hombre lo interrumpió bruscamente.

—¡Yo no lo estoy! — rio nervioso, todo lo contrario, a como decía no estar.

Los jugadores miraron a Guy con una gota tras sus nucas.

—Bien — el entrenador suspiro, poniendo sus dos manos sobre su cadera —. Chicos, quiero que sepan que a pesar de cualquier cosa que pueda pasar hoy haya afuera, yo estoy orgulloso de ustedes. Son el mejor equipo de todos. Así que, vayan haya y den lo mejor de sí mismos. ¡Que la llama de la juventud los acompañe!

Animados, todos soltaron un gran "¡Si!".

Bajaron de uno a uno del autobús y se pusieron en fila, listos para seguir órdenes de su entrenador. Comenzaron a caminar hacia la cancha donde iba a ser el ansiado juego y se posicionaron en las bancas mientras que el otro equipo se instalaba del lado contrario de la cancha.

Todos los integrantes del otro equipo se veían amenazantes e intimidantes, gran azaña para un equipo que no tenía a un gorilon como lo era Jūgo. Entre todos ellos se encontraba nada más y nada menos que Nagato, observando a todos con algo de desdén.

Naruto apretó los puños y Hinata pudo darse cuenta de eso.

Después de unos minutos comenzó a llegar gente que se disponía a sentarse en las bancas para ver el partido. De entre ellas, había una chica pelirrubia que logró llamar la atención de Shikamaru. De entre todas las personas, Hinata pudo ver a sus grandes amigos. Sonrío contenta.

Un poco más a un lado también pudo ver a Ino, quien saludaba con entusiasmo hacia su dirección. Le sonrío agradecida.

—¡Konoha contra Suna! — comenzó a vociferar el árbitro que estaba en medio de la cancha —. ¡Dos tiempos de veinte minutos cada uno! ¡Suerte para los jugadores! ¡Comiencen! — soplo su silbato y ambos equipos tomaron sus respectivas posiciones.

Naruto fue el elegido para sacar el balón, así que se topó frente a un viejo conocido. El rubio sonrío de lado.

—Gaara, mucha suerte viejo — le sonrío sinceramente.

Gaara sonrío de lado.

—Suerte, Naruto.

El partido comenzó y los presentes ahí se dieron cuenta de lo obvio, el equipo de Suna era incomparable. Corrían con rapidez arrebataban el balón en un parpadeo de ojos mientras que el otro equipo quedaba anonadado.

Hinata hizo todo lo posible para no ponerse nerviosa, o de lo contrario, echaría todo a perder.

Se quitaron el balón por un rato hasta que finalmente un chico de cabello rubio atado en una coleta pudo meter un gol.

Jûgo puso una expresión de asombro al ver el balón girando sobre la red hasta caer en el césped.

¿Cuánto había pasado? ¿Cinco minutos?

Pues pudieron asestar un gol tan pronto y sin mucho esfuerzo. Bastante envidiable, a decir verdad.

Trataron de seguir la estrategia que, con mucha flojera, Shikamaru había explicado. La verdad es que era tan poco atrayente que fue demasiado difícil recordar lo que tenían que hacer. Solo se movían en sus respectivas áreas, tratando de que sus ganas de querer ganar ese partido los dominaran.

Fue difícil por un tiempo hasta que finalmente, Lee pudo meter un gol.

Fue tanta la sorpresa que todo el equipo quedo en un shock momentáneo para después volver en si con más fuerza y actitud que al inicio.

Gaara parecía ser el líder pues era uno de los rivales más fuertes antes de Nagato. Se movía con agilidad y destreza, dejando boquiabierto a más de uno. Parecía un borrón borgoña entre todos los jugadores, quitando el balón como todo un profesional.

Suigetus sudaba nervioso ante la destreza de ese equipo. Ya llevaban más de quince minutos jugando y en todo ese tiempo no había podido ver las piernas de las lindas chicas de la porra. Dios, todo era tan complicado que ni tenía tiempo de bobear con las chicas, además, últimamente no podía para de pensar en cierta persona cuando veía un par de piernas pasar por ahí.

—¡Pásala! —le gritoneo a Sai, quien al verlo se la paso.

Comenzó a correr junto con la pelota, burlando a un par de jugadores del equipo contrario. Cuando creyó haber llegado lo suficientemente cerca para meter un gol, una figura apareció frente a él, quitándole con agilidad el balón.

Ino, quien se encontraba con las porristas, paro de brincar y agitar sus pompones cuando diviso a aquel rubio que conocía bastante bien.

Manoteo el hombro de Sakura sin dejar de ver hacia la cancha con una genuina expresión de horror.

—¡¿Qué te pasa cerda?! —Sakura quiso agregar algo más, sin embargo, quedo igual de petrificada y alarmada al ver a ese rubio de cabello envidiable —. De-deidara...

—¡Si mi hermano lo ve, le romperá los huesos! —exclamo angustiada.

Todos intentaban quitarle el balón a dicho rubio, o de lo contrario llegaría hasta la portería y metería otro gol. Antes de que pudiera llegar más lejos, Sasuke llego y con agilidad pudo quitarle el balón. El rubio hizo una mueca de enojo y comenzó a perseguir a Sasuke, tratando de quitarle de nuevo el balón.

—¡Sasuke Uchiha! —mascullo —. ¿Qué tal esta tu hermano?

—Dímelo a mi —respondió con simpleza antes de pasarle el balón a Naruto, quien pudo meter un perfecto gol.

Las porristas de Konoha comenzaron a animarlos con más efusividad y el público gritoneaba.

Deidara miro con impacto a Naruto mientras este lo veía con el ceño fruncido.

El silbato sonó, dando por terminado el primer tiempo. Los dos equipos salieron de la cancha para ir a sus respectivas bancas.

Guy llego felizmente hacia su equipo mientras daba brincos.

—¡Estan siendo muy geniales! Llevamos un gol de ventaja. Si siguen así, seguro que ganamos este partido —decía con entusiasmo y emoción ante los chicos que también estaban entusiasmados.

Naruto, por su parte, seguía mirando con enojo al chico rubio que estaba del otro lado de la cancha.

Después de unos breves minutos en los que el equipo pudo descansar y tomar un poco de agua, el silbato volvió a sonar, anunciando que el descanso había terminado. Los jugadores volvieron a la amplia cancha, poniéndose en posición para después comenzar a jugar nuevamente.

Hinata se movió con destreza al ver el balón cerca de ella. Se movió de un lado hacia otro hasta que por fin pudo quitársela a un chico de cabello rojo como el fuego. Dicho chico la miro con algo de enojo para después seguirla. Hinata, al ver que no tenía muchas opciones, hizo lo que tenía que hacer. Pateo con fuerza el balón, asegurándose primero en que estuviera en un buen ángulo y metió su primer gol en el juego.

3-1

El marcador cambió después de unos minutos, pues Gaara había llegado hacía Chouji, quitándole el balón en menos tiempo de lo que Chouji lo tuvo. Después de unos segundos, pudo meter un gol, desanimando solo un poco al equipo de Konoha.

3-2

Siguieron jugando hasta que el momento que nadie quiso que llegara, llego. Nagato tenía la pelota y Naruto impediría de todas las formas posibles que el pudiera meter un gol. Pelearon por la pelota un buen rato, se la quitaban mutuamente y no dejaban que nadie más interfiriera, aunque tampoco era como si alguien quisiera meterse en el asunto de los primos.

Hinata miraba con confusión la rara escena y después de unos segundos comprendió.

Ese debía de ser el primo de Naruto.

—Hola, traidor — le mascullo mientras corrían —. ¿Cómo te va con tu nuevo equipo?

—Mucho mejor que con ustedes, perdedor.

Naruto enfureció, así que, sin medir las consecuencias de sus actos, estuvo a punto de asestarle un golpe al pelirrojo, sin embargo, Hinata llego por un lado y les quito el balón a ambos sin darse cuenta debido al enojo que sentía cada uno.

—¡O-oye! — exclamo Naruto mientras veía a la chica correr por el campo. Hinata se la paso a Sasuke y este pudo meter otro gol, asegurando la victoria del equipo.

—¡Viste eso! —gritoneo Kiba con emoción. A su lado, estaba Tenten y Shino, quienes habían ido ahí para apoyar a su mejor amiga en su primer partido oficial —¿No estuvo fabuloso? ¡Es genial!

—¡Claro que lo es! — exclamo Tenten con emoción.

Shino, por su parte, sonrió tenuemente.

Finalmente, el partido termino. El silbato resonó en los oídos de todos y la victoria fue un gran alivio para Konoha.

—¡Konoha se lleva la victoria! ¡Ahora son un equipo aprobado! — exclamo el árbitro mientras apuntaba algunas cosas en su libreta.

El equipo de Guy no se hizo de esperar y todos comenzaron a festejar el gran logro. Todos gritaban sonrientes y abrazaban al otro. Hinata por su parte camino hacia Neji y puso su mano sobre su hombro con cariño.

—Gracias por haber estado aquí.

—Es lo menos que puedo hacer por usted, Hinata-sama.

Hinata sonrió tenuemente.

De tras de ellos estaba el equipo de Gaara, quienes rezongaban molestos.

—¡Pudimos hacerlo mejor!

—¡Fue culpa de Deidara!

—¡Oye, a mí no me metas que metí un gol, inútil!

Mientras todos se gritoneaban, Gaara sonreía con sutileza.

—Sabes que no diste lo mejor, a mí no me engañas —le susurro su hermano, quien se había situado a un lado del pelirrojo.

—Merecían ser aprobados —dijo con simpleza —. A la próxima no me contendré, y sé que ellos tampoco lo harán.

—Veo futuro en ellos, no te lo negare — Kankuro se alzó de hombros y después le dio unas palmadas a su hermano —¿Vamos a comer algo? Muero de hambre y quisiera darme una ducha.

—Por supuesto —antes de que pudieran marcharse, Naruto llego corriendo hacia ellos mientras agitaba su mano.

—¡Gaara, Kankuro! —saludo como acostumbraba.

—Hola, Naruto — saludo el mayor.

—¿No hemos estado genial? ¡Ha sido fantástico jugar con ustedes! Sin duda, tiene que repetirse —decía con entusiasmo el rubio. Su entusiasmo decayó un poco al ver a esas dos personas que no le caían nada bien; Nagato y Deidara. El primero por traidor y el segundo... por traidor también —. Quería invitarlos a ambos a una celebración por nuestra victoria. No invito a los demás porque sé que me golpearían si lo hago — les susurro lo último, haciendo reír a ambos.

—Claro, ¿Cuándo?

—¡Mañana en la noche! Sera en el restaurante del padre de Chouji, ¡solo para nosotros! Ya saben cómo llegar.

—Nos sabemos el camino hasta al derecho y al revés. No te preocupes, ahí estaremos —dijo Kankuro.

—¡Genial! Inviten a Temari-chan también, ¡Nos vemos! — se despidió energéticamente de ellos para después correr hacia su equipo.

Tenten, Kiba y Shino bajaron de las gradas para felicitar a Hinata, sin embargo, miraron algo que dejo helados a los tres. Ino había tirado sus pompones y corrió hacia Hinata para abrazarla disimuladamente, todo sin que Sakura pudiera ver la gran muestra de cariño que le estaba dando a la peli negra.

Tenten odio admitirlo, pero le dieron celos ver esa escena. Se suponía que ese momento iban a compartirlo ellas dos, no esa rubia de pacotilla. Se suponía que a la que debía de estar abrazando con energía era a ella, no a Ino. Se sintió remplazada...

Sin poder aguantar ese sentimiento, prefirió bajar las gradas para después irse del lugar, dejando a Kiba, Shino y Neji –quien había captado lo que había pasado- preocupados.


Continuará...


N/A: Hola queridos lectores, ¿cómo están? espero que super bien. Me he perdido por el camino de la vida y se me ha hecho algo (muy) tarde para actualizar. Ya se que mis actualizaciones son una vez cada ochocientos años, lo lamento. Espero que este largo capítulo compense la espera, y que haya podido responder algunas de sus dudas. No olviden dejarme sus opiniones en los reviews. Por cierto, me he puesto a hacer one-shot por pedido. Si alguien tiene alguna petición en especial, no duden en hacermelo saber por un mensaje privado. Tienen que decirme sobre alguna trama en especial y sobre la pareja que quieren. Recuerden, yo aun no experimento con otra chica que no sea Hinata, así que por favor, parejas para Hinatita.

Próximo capítulo: "Hinata es cupido."

Agradecimientos: Jpach07, carlos29, Akime Maxwell, Ememoho, heyblue.