Cuando Lexa le había dicho que el viaje sería más largo, Clarke pensó que sería por al menos un día más que en su parada anterior. No cuatro días más. Y no cuatro días más de descensos en cumbres borrascosas...
- Como lo haces? Eres mitad mono o algo así?- inquirió con respiración trabajosa mientras se encontraba a "gatas" aferrada a la pared de piedra frente a ella. Lexa le observaba tres metros desde abajo.
- Lo habías estado haciendo muy bien antes, no veo porque esta pendiente te esta tomando tanto tiempo...
Esta sería su quinta y última pendiente, quizá sólo le faltaba motivación, los murciélagos que habitaban en las pequeñas cuevas, las serpientes y un par de águilas bicéfalas parecían ser altos motivaciónales para la rubia.
- Grrrr...-Clarke gruñó dando un par de pasos más hacia abajo, sus manos temblando más por el temor a caer que por el esfuerzo de sostenerle.
- Pauna!- gritó Lexa con la esperanza de apresurar a su acompañante. Para su desgracia sólo ocasiono que Clarke cayera libre el resto del camino.
- Auch! Como duele!- se quejó la rubia. Aunque no esperaba que el suelo fuese tan...suave...
- C... C... Clarke...-susurró Lexa, desde su lugar bajo la rubia. Clarke abrió los ojos como platos al darse cuenta de donde se encontraba. Su cuerpo totalmente posicionado sobre Lexa, como pudo se puso en pie.
Lexa hizo una pequeña mueca al sentir una pequeña punzada en su costado, pero se olvidó de ella para sacudir el polvo de sus ropas.
- Oh dios, estas bien!? Has recibido todo el golpe...- balbuceo la rubia.
- Ha sido culpa mía, no debí hacer que te apresurarás, tenía que haber sido más paciente, además nuestro viaje esta lejos de terminar...- desestimó de inmediato, cargando sus equipajes de nueva cuenta y avanzando.- Vamos, un par de minutos y estaremos en la aldea principal del Clan del Valle Bajo. - dijo.
Clarke le observó con suspicacia, dudaba que Lexa no hubiese recibido lesión alguna, pero, si podía moverse sin problema, lo tomaría como una señal de que no había razón para preocuparse, al menos no por ahora, porque también debía pensar en la terquedad e imprudencia de la mujer a su lado. Resignada, sólo esperaba que realmente su caída sobre ella no le causará una lesión mayor a un moretón.
- Eres muy mandona...-reprochó Clarke.
- Se supone que tengo que serlo. - respondió. Clarke entornó los ojos.
Una hora más tarde...- Unos minutos...decías...- se quejó la rubia, su cuerpo recordándole la caída a cada paso que daba. Lexa sin embargo andaba plácida de la vida.- eres un mono de acero...-murmuro con la esperanza de que la morena no le escuchara. Para su consternación Lexa detuvo su paso y se volvió para verle, pero permaneció en silencio, después agregó.
- Flamekeeper, alguna sugerencia de como hacer de este clan nuestros aliados? No será como en el Clan del Acantilado Azul. La última vez que viaje aquí con Indra y Anya,el jefe del Clan era aún más temible que Anya e Indra juntas...-confesó, con lo que Clarke podría definir como una mueca de sonrisa...complicada.
Las voces de los habitantes del Clan del Valle Bajo se escuchaban rudas y secas a la distancia. Y Clarke comenzaba a pensar que si terminaban en un Clan lleno de "Indras" quizá sería mejor ir a saludar a la Reina de Hielo y rendirse a sus pies en vez de entrar ahí.
- Hnnnn...- la mente de Clarke permaneció pensativa, aunque obviamente Lexa no tenía la mínima intensión de esperar por ella y así sin más se adentró en la aldea. Clarke corrió tras ella.
En cuanto entraron a la aldea a Clarke se le heló la sangre.
- Todos son enormes!-exclamó ante la sorpresa en la estatura y corpulencia de todos allí.
Como era de esperar, ante la exclamación de la rubia la decena de personas ahí le miraron con el ceño fruncido. Y Lexa... Lexa sólo hizo como que nadie había dicho nada y se dirigió a el hombre que portaba una faja color rojo.
- Soy Lexa kom Trikru y solicito una audiencia con su líder.
El gran hombre miro a Clarke de reojo y de nuevo a Lexa antes de asentir y abrir el camino para que pasaran.
A diferencia del pequeño Clan anterior aquí había una concentración mayor de personas, los cultivos eran abundantes, y a pesar de la humedad en el ambiente todos vestían múltiples capas de pieles.
- Esperen aquí - instruyó el enorme hombre a unos metros de una cabaña hecha de madera y roca de tres niveles.
Clarke observó alrededor, las construcciones estaban todas hechas de lo mismo.
- Aquí su clima es húmedo, suelen padecer un poco en las épocas de lluvia, por ello no podían tener carpas o metal en sus construcciones, no serían idóneas para vivir.-explicó Lexa. Clarke asintió en comprensión, pensando que skykru podría aprender más de otros clanes en un futuro cercano.
Murmullos y risitas atrajeron la atención de Clarke, no muy lejos de ellas se encontraba un grupo de chicas observando el entrenamiento de un grupo de jóvenes que se batían en duelo con las manos desnudas, donde al parecer el objetivo era vencer al contrario sin abandonar el interior del círculo delimitado en el suelo de arena. Un par de chicas miraron más allá de Clarke, haciendo que la rubia se fijara en que era lo interesante tras ella...para su sorpresa no había nada tras ella más que Lexa. Sus cejas se arquearon en la realización, preguntas vagaban en su cabeza, pero antes de que siquiera pudiera cuestionar nada,el hombre que les guiara hasta ahí,volvió.
- Nuestro líder les verá ahora...-informó dándoles paso una vez más.
Las puertas gruesas de madera se abrieron de par en par dándoles la bienvenida a un lugar recubierto de pieles, cabezas de animal disecados que se encontraba escasamente iluminado por velas. Caminaron por el largo pasillo,hasta el final del mismo se encontraron con un enorme trono tallado en madera, y en el se encontraba quizá el hombre más grande de la aldea o el Clan entero.
- Gustus...-pronunció Lexa. Clarke palideció ante la amistocidad de sus palabras, pero, como había comenzado a pensar "no importa si mueres de miedo, finge" hizo su mejor esfuerzo por no mostrar un sólo atisbo de miedo.
La mole humana se puso en pie despidiendo con la mano a las jovencitas que le atendían.
- Ha sido un tiempo, Lexa...-su voz era profunda y aterradora. Clarke miraba a ambos, ida y vuelta. Ninguno movió un músculo hasta que el lugar quedo completamente vacío. Entonces Gustus se abalanzo sobre Lexa y le dio un tremendo...¿abrazo? ¿Saludo?, aunque quiza demasiado "brutal" para considerarlo asi.- En esta ocasión Anya o Indra no han venido contigo? -Clarke podría jurar que era entusiasmo lo que se escuchaba en su voz. Casi.
- En realidad, estamos aquí...- Gustus dio una ligera mirada a Clarke-... para ofrecer que te unas a mi coalición, como Heda les brindare protección, si nos unimos en vez de luchar unos contra otros seremos más fuertes.
Gustus asintió- He escuchado que Azgeda esta haciendo "reconocimientos" en las tierras de otros clanes, hasta ahora mis propios exploradores no han tenido noticias suyas, la propia naturaleza nos da una ventaja en ello. - Lexa asintió. Gustus entonces observó a Clarke, esta vez abiertamente- has dejado a Costia?-inquirió el hombre. Clarke frunció el ceño.
- Debo entender que Costia sigue sin ser de tu agrado? Desde que Anya me trajo a uno de sus encuentros te has empecinado en ofrecer una cierta variedad de compañeras adecuadas.- Lexa hablo con reproche en su voz, pero Clarke veía en su mirada un dejo de suavidad -temo darte una desilusión, pero Costia aún me espera en casa.-aseguró de tal manera que Clarke comenzó a pensar que Costia era una chica con mucha suerte.
Finn había dicho "amarle" mostrándole su lado más inofensivo, pero como la mayoría de los chicos, había conseguido lo que había ido a buscar y después le había visto "amar" a más chicas del arca, su padre, Jake,utilizando su estatus como canciller y a pesar de ser un hombre que no aceptaba los favoritismos de nadie, envió a Finn a otro campamento y no le había visto en años. Y ahora estaban Bellamy y Rocko...y prefería no pensar, sólo sabía que Costia era una chica con suerte.
- Eres demasiado leal para tu propio bien. - dijo el hombre. Lexa no respondió.
- Mayor razón para que tu Clan se una a la coalición.- afirmó.
Gustus cruzó los brazos frente a su pecho. - Somos hombres y mujeres de lucha, ninguno de nosotros seremos sometidos con palabras. Porque habríamos de unirnos a tu coalición?
- No se trata de lo que una sola persona puede ofrecer, se trata de lo que todo podemos hacer juntos. Esta enemistad entre clanes nos ha costado a todos nosotros, no somos los supervivientes en la tierra para terminar matándonos unos a otros...no pierdo de vista que necesitare de su fuerza en algún momento, pero mi objetivo no es utilizar la violencia para un fin, sólo busco la paz.
Gustus gruñó y se dirigió a el muro que delimitaba el fondo de la estancia. Decenas de diferentes armas se posaban en aquel muro de madera. Gustus tomó una espada larga con la hoja dentada como si fuese un serrucho o sierra.
- Mis hombres, mujeres y niños sólo aceptarán a alguien como su Heda, si es lo suficientemente fuerte y lo demuestra. - Gustus se volvió hacia ellas- esperemos que el viaje no le haya cansado, porque de ser el caso, su viaje habrá llegado hasta aquí.
Clarke se acercó a Lexa, en voz baja dijo- A que se refiere?
- Es un desafío...-respondió Lexa.
- Asi es chica cielo, el respeto entre los míos se gana luchando. - enfatizó.
- Será un honor- asintió Lexa.
Gustus enfundo la temible espada a su cinto y salió por las enormes puertas de entrada. Clarke le escucho llamar a un par de hombres que se encontraban allí, les gruñó un par de órdenes y se volvió a ellas una vez más.
- La arena estará preparada en unos minutos, no nos hagas esperar, Lexa. -informó antes de descender por la pequeña escalinata.
Clarke frunció el ceño. - No estará sugiriendo lo que creo que esta sugiriendo, cierto? - Un par de chicas volvieron de su escondite, cargaban en sus manos algunas cosas, mientras otras se acercaban a Lexa
Lexa saludo a las chicas - Mayra, Oris...es bueno verles.- las chicas sonrieron.
- Es bueno verte también, Lexa...-respondieron casi a la par.- Gustus nos ha encomendado atender a tu acompañante y a ti, el tiempo que dure su estancia.
- Les agradezco, de momento nos encontramos bien, pero si pudiesen proporcionarle a Clarke kom skaikru, la ubicación de nuestro alojamiento y ayudarle a instalarse, quizá prefiera tomar un baño...- Lexa divagaba sobre como debían tratarle, Clarke cerró sus manos en puños, la mujer parloteaba sobre cosas banales mientras estaba por batirse en duelo, un duelo a todas luces, desventajoso.
- Mayra, Oris...- interrumpió Clarke. Porque Lexa tenía que comenzar a comprender que ella no era una carga y que sus palabras también debían ser escuchadas.- no serán necesarias sus atenciones, a menos, no de momento, una vez que finalice el encuentro gustosas disfrutaremos de la hospitalidad que nos puedan brindar. - Oris y compañía se retiraron, dejándoles una vez más a solas.
- No tenías que ser tan ruda con ellas...-dijo Lexa.
- Oh, créeme, ellas no son quien me molesta. - Lexa frunció ligeramente el ceño
- Gustus...
- No, el hombre es atemorizante pero no me molesta, tú...- continuó la rubia. Lexa negó con la cabeza.
- Yo soy Heda...y si quiero el respeto de mi gente, dejo ganarla. No hablare de esto más. - le tendió su pequeña bolsa- tómala, si no consigo superar la prueba, es por que no estaba preparada para lo que debía afrontar. Entrega esta a Indra, sabrá que hacer...- Clarke se negó a recibirlo y Lexa entonces se fue hacia una de las sillas que ahí se encontraban y depositó la pequeña bolsa, su gabardina negra y el resto de sus armas. - Que nos encontremos de nuevo, Clarke...-dijo mirando a la rubia antes de salir por las enormes puertas.
Clarke le miró con fuego en la mirada. Realmente Lexa le sacaba de sus casillas. No le quedó más remedio que ir tras ella.
