Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso.
Autora: Ahora, esta historia está basada en un hospital. Mi entrenamiento medico viene de ….WebMD. No soy doctora. Soy maestra de música que tiene una loca imaginación y una gran inclinación por las cosas sobre Twilight.
Capítulo Nueve
BPOV
Soy una idiota, una completa idiota. ¿Por qué alguien tan hermoso y perfecto como Edward me querría? ¿Por qué? ¿POR QUÉ? Corrí hacia el baño y arrojé mi desayuno mientras sollozaba, no me podía quedar aquí. Carmen la jefa de enfermería, dijo que si todavía me sentía mal me podía ir; estábamos bien cubiertos de personal en Emergencias, así que le tomé la palabra. Me puse el abrigo y deslicé mi mochila sobre mis hombros; mientras tomaba mis guantes sentí algo duro y de metal.
Las llaves de Edward.
Cerré mis manos alrededor de ella y caminé hacia el escritorio — Ang, no me siento bien. Carmen dijo que me podía ir si eso pasaba y bueno, le tomaré la palabra — dije con voz temblorosa — ¿Le puedes dar esto al Dr. Cullen por mí?
—Claro Bella — dijo Angela enarcando una ceja. Extendió la mano y dejé caer las llaves en su palma — ¿Te irás a casa?
—Sí, necesito dormir un poco más — dije mientras tiraba de mis guantes y me fui de la sala de Emergencias. Pero, no iría a casa, necesitaba hablar con alguien. Pero, ¿Quién? ¿Con quién podría hablar? La única persona con la que quería hacerlo me lastimó de una forma que nunca hubiera imaginado. Lágrimas cayeron por mis mejillas mientras ciegamente caminaba hacia el metro, me subiría al próximo tren sin importar el rumbo; lo único que quería era salir de ahí.
Me senté y saqué mi celular, utilicé un truco que me habían enseñado; bloquear un número de teléfono sin tener que pagar por eso. Encontré el número de Edward y lo bloqueé, después apagué mi celular lanzándolo a mi mochila.
Estuve en el tren durante una hora antes de decidir ir al Cementerio Graceland en dónde estaba enterrada mi mamá. Media hora después, estaba caminando por el terreno frío tratando de encontrar la tumba de mi mamá. Tenía mucho tiempo que no la visitaba, probablemente más de tres años; definitivamente antes de la lesión de Charlie. Sólo puedo imaginar que tan mal se verá.
Tropecé y caí, tardé una hora más en encontrar la tumba de mi mamá. Se encontraba en la parte posterior justo detrás de un árbol, caí sobre mis rodillas y limpié el granito para ver su lápida. Renee Higginbotham Swan: Amada madre y esposa. 1956-1999. Junto al epitafio había una foto de ella sonriéndole a la cámara; me quité los guantes y pasé mis dedos por su cara — Mamá — sollocé — ¡Te extraño mucho! Mi vida es miserable. Charlie es un idiota de primera clase, era una sanguijuela conmigo y constantemente me menospreciaba. Fue malo antes de que tú murieras; pero todo explotó cuando lo hiciste, y la bomba nuclear estalló cuando lo hirieron, mami.
»Pero siguiendo conmigo, ya no vivo con Charlie. Mi compañera de piso es genial, ella es mi primera amiga real mami. Ella es dulce y buena; después está Edward — lloré y me acurruqué en el suelo, meciéndome de atrás hacia adelante — Pensé que él era diferente, y que en verdad se preocupaba por mí, pero todo fue una mentira. Hoy lo encontré abrazando a una linda y pequeña rubia, justo como Jacob. ¿Recuerdas a Jacob? Si, él también me rompió el corazón.
»Mamá, quisiera poder desaparecer, dormirme y nunca despertar. Nadie me extrañaría, sólo soy un desperdicio de espacio. Si muriera, podría al menos estar contigo — sollocé — Tú eres la única que en verdad me amó. Ahora no tengo a nadie, nadie me quiere o se preocupa por mí — mis sollozos llenaron el silencioso cementerio hasta que uno de los cuidadores me dijo que iban a cerrar la puerta en quince minutos. Asentí y me levanté con pasos temblorosos. Dejé el cementerio, tomé un taxi justo fuera de las puertas. Le di al conductor mi dirección y colapsé en el asiento trasero.
Pronto el conductor estacionó fuera del edificio de departamentos, le pagué y arrastre mi cansado cuerpo hacia mi departamento. Sin embargo, mientras la puerta del elevador se cerraba un brazo la detuvo; Baboso James se deslizó dentro del elevador y me dio una sonrisa lasciva. Le sonreí forzadamente y me moví cerca de la salida, con ganas de salir corriendo de ahí en cuanto llegáramos a nuestro piso.
—Así que, Bella — siseó James — ¿Disfrutas viviendo aquí con Angela?
—Es genial — respondí cortante.
—Bueno, entonces. ¿Tú conoces a esa pequeña y linda morena con ojos color violeta? — preguntó mientras se acercaba más a mí. Podía oler el repugnante olor a cigarro y alcohol en su aliento — Ella es muy escurridiza y no se deja ver...
—Eso es porque no está disponible — respondí secamente, James chasqueó la lengua en voz baja y metió un poco de cabello detrás de mí oreja — No me toques, James.
— ¿Por qué no? Tú también eres linda — dijo sonriendo perversamente — Un poco más redonda de lo que me gustan, pero apuesto a que eres genial en la cama.
La puerta se abrió y yo me apuré a salir rápidamente, buscando a tientas mis llaves me las arreglé para abrir la puerta ignorando la mirada de James. Angela estaba dentro parada justo a un lado de la puerta, ella me envolvió en un abrazo — ¿Qué sucedió cariño?
Acabo de recibir proposiciones del pervertido de al lado y mi novio pisoteó mi corazón — Confié en él y me rompió el corazón — sollocé dejando que todo saliera, me aferré a Angela mientras ella sobaba mi espalda.
— ¿Hablaste con él?
—No, pero se veía tan culpable cuando fui a su oficina Angela — sollocé, limpiándome la cara de lágrimas y mocos.
—Bella, escúchalo, habla con él — arrulló Angela mientras quitaba el cabello que estaba en mi rostro — ¿En dónde estuviste?
—En la tumba de mi mamá — sollocé — Necesitaba hablar con alguien y bueno, la persona con la que solía hacerlo es la misma que me lastimó.
— ¿Bella?
Miré hacia arriba y vi a un muy despeinado Edward de pie en la sala de estar. Mi corazón cayó a mis pies. Entonces, mi enfado se hizo cargo — Vete — gruñí — ¡No eres mejor que Jacob, eres un idiota!
—Bella, escúchalo — espetó Angela.
—Está bien Ang — dijo Edward mientras dejaba caer sus hombros pesadamente — Sólo asegúrate de leer tu diario Bella, ¿Por favor? — lo miré fríamente y corrí a encerrarme en el baño de Angela, azotando la puerta fuertemente. En el interior, caí al piso y comencé a sollozar, podía oír a Angela y Edward hablando en la sala. No fue hasta que escuché que la puerta de entrada se cerró hasta que Angela vino, tiró de la puerta del baño y la abrió.
— ¡Isabella Marie Swan! Te amo eres como una hermana para mí. Pero, eres una jodida idiota — espetó Angela — Levántate — levanté a mi cansado cuerpo del piso y Angela me tomó del brazo dejándome en la sala — Siéntate y escucha lo que tengo que decirte. Ese hombre pasó la tarde esperándote aquí, en este departamento; él estaba tan preocupado Bella. Lo único que él quería era hablar contigo, pero tú jodidamente lo callaste. ¿Qué demonios? Se puede ver tan claro como el día que ese hombre te ama más que a su propia vida.
—Él no me ama. ¿Por qué lo haría? — Gruñí de regreso — Tiene a esa hermosa rubia para acurrucarse con ella toda la noche.
—De hecho, si le hubieras dado a Edward la oportunidad de hablar, te hubieras enterado que esa rubia es su hermana — dijo Angela cruzando los brazos sobre su pecho — Ella estaba teniendo un ataque de pánico cuándo llegaste y Edward estaba tratando de calmarla — parpadeé y miré mis dedos — Bella, sé que no eres la mujer más confiada, pero debes terminar esto. Si no lo haces pasarás el resto de tu vida sola.
—Hoy deseé morirme Ang — susurré — No es la primera vez.
—No vas a lastimarte a ti misma ¿verdad? ¿Necesito llamar a un loquero y conseguir que te ingresen en una habitación acolchada de psiquiatría? — preguntó Angela, arqueando una ceja. Negué con la cabeza y continué mirando fijamente mis manos — Bella, ¿qué podemos hacer para que creas en ti misma?
—No hay nada que puedas hacer — susurré — Es algo que tengo que hacer por mí misma.
—Bella, sé que has sido molestada y ridiculizada por tu padre, las hermanas zorras; pero eres mucho mejor que todos ellos — Angela susurró — Eres una enfermera asombrosa, con un corazón bondadoso y alma amorosa. ¿Por qué las palabras de esa gente significan tanto para ti y las palabras que Edward o yo te decimos significan nada?
—Porque casi toda mi vida lo único que escuchaba era que yo no valía nada, que era estúpida y gorda — dije mirando a mi amiga — Cuando eso es lo único que escuchas, es lo que crees de ti. Quince años de ridiculizarme y humillarme no cambiarán de la noche a la mañana con las palabras de algunos amigos y… y… Edward.
—Tu novio — dijo Angela, volteé la mirada y fruncí el ceño. Angela suspiró y puso algo en mi regazo — Edward me pidió que hiciera que leyeras tu diario — miré hacia abajo y vi uno de los diarios que él me dio en Navidad sobre mi regazo con las llaves de su casa encima — Voy a tomar una ducha y llamaré a Ben, lee el jodido diario Bella. Estoy segura que sólo reitera lo que te dije — Angela se levantó y me dejó sola en la sala.
Pasé mis dedos sobre el suave cuero del diario, lo abrí en la página dónde Edward había escrito; pero no lo pude leer. Mis ojos se llenaron de lágrimas, mi corazón se aceleró y odié el vacío que sentí. Cerré el diario de golpe y lo aventé dentro de mi mochila. Fui hacia mi habitación y estrujé mi ballena sollozando. Lloraba por mi vida, lloraba porque era una jodida idiota, porque sabía que ahora Edward me odiaba. En verdad iba a quedarme sola.
James está interesado….
Eww, no. Él sólo quiere un cuerpo caliente para cogerse.
Tomé las llaves de la mesa, frotando mi pulgar sobre la elevada Aguja Espacial de metal. Fui al baño y me lavé la cara; una vez que mi rostro estaba limpio de lágrimas me puse mi abrigo y deslicé mi mochila sobre mis hombros. Le dejé una nota a Angela en el refrigerador antes de dejar el departamento. Pasé por el departamento de James arrugando la nariz con disgusto. El olor a marihuana y cigarrillos llenaba el pasillo.
Tomé el metro hacia la casa de Edward y caminé una corta distancia para llegar. Mientras subía las escaleras para entrar, podía escuchar una música de piano melancólica. Fruncí el ceño y me pregunté si eso era una grabación o si era Edward tocando el piano. Lo había lastimado y la elección de música lo corroboraba.
Metí la llave que Angela me había dado en la cerradura y abrí la puerta, me sentí extraña entrando a la casa sin avisar, o incluso sin ser invitada. Bueno, creo que mi invitación es la maldita llave; pero de todas formas, estamos peleados. Probablemente Edward me odia, sólo le devolveré la llave y me iré; yo no debería estar aquí. Unas traicioneras lágrimas se deslizaron de mis ojos y cerré la puerta. La música cambió a algo un poco más como jazz, pero seguía teniendo un tono melancólico. Lo siento Edward, soy mala. Tomé una profunda respiración y caminé siguiendo la música.
En la sala del piano, Edward estaba sentado en el banquillo del gran piano, sus hombros estaban encorvados. La música era hermosa pero podía sentir su dolor. Escuché por algunos minutos antes de decidir hablar — Eso es hermoso — susurré.
—Gracias — contestó inexpresivamente, sin voltear. Él continuó tocando hasta que alcanzó la nota final. Después se volteó y me miró, lágrimas caían por mis mejillas en ríos mientras yo con nerviosismo giré mis manos por mi cintura — Supongo que leíste tu diario.
Mierda, no — Fui una perra Edward — cerré los ojos tratando de detener las lágrimas que caían. Tomé un respiro, sintiendo como mi cuerpo temblaba — Debí hablar contigo, pero estaba tan cegada por lo que vi. Fue como ver a Jacob de nuevo… — sólo que mucho peor, lo que siento por ti no es nada comparado con lo que sentía por Jacob.
—Ya te dije que yo no soy Jacob — el dolor es su voz era evidente.
—Angela hablo conmigo en cuanto te fuiste, me dijo que la rubia era tu hermana y que yo estaba exagerando y no era justa. Debí haberte escuchado y ella está en lo cierto — murmuré — Mira, sé que probablemente me odias; pero quiero disculparme por haber sido tan mala contigo. — Dale las llaves y vete, sigue con tu vida y conviértete en la loca mujer de los gatos.
Antes de que pudiera responder, Edward habló — Bella, yo no te odio. ¿Leíste tu diario?
—No, vi el diario y comencé a llorar porque era el diario que tú me diste. Sabía que lo había jodido todo y no lo pude tomar — sollocé — Lo jodí Edward, soy horrible; una desgraciada persona y…
Él se levantó del banquillo del piano, enredó sus brazos alrededor mío sosteniéndome en su musculoso pecho. No me sostengas, no lo merezco, no valgo la pena. Traté de alejarme pero él mantuvo sus brazos a alrededor de mí — No eres horrible o desgraciada Bella, entiendo porque reaccionaste de esa manera pero me lastimaste cuando no quisiste escuchar lo que tenía para decirte. Sé que todo eso tiene que ver con el hecho de que sigues estando reacia a confiar pero, ¿Acaso he hecho algo que te indique que no soy de confianza?
—No, tú has sido asombroso. Un amigo increíble, un maravilloso y cariñoso novio... ¡Dios! Vas a terminar conmigo. ¿Es eso lo que pusiste en el diario? ¿Una carta de despedida? — Gemí — ¡Soy una tonta!
—Bella, yo no haría eso, no rompería contigo a través de un diario; eso es horrible — dijo Edward severamente, me guió hacia el sofá que estaba en la sala de piano. Me senté rígidamente a lado de él, evitando mirarlo a los ojos. No podía soportar verlo enojado conmigo — En él explicaba que a quién estaba abrazando era mi hermana Rose. Se suponía que íbamos a salir a almorzar, pero como tuve la noche infernal en el piso de cirugía en cuanto llegué a mi oficina colapsé en el sofá. Rose me despertó, me asustó y yo grité. Llegaste justo cuando la estaba abrazando porque ella comenzó a tener un ataque de pánico. Esa era la primera vez que ella estaba fuera sin que nadie la acompañara desde su ataque.
—Así que, ¿La chica rubia es tu hermana? — pregunté con escepticismo arqueando una ceja. Incluso cuando antes había sido honesto, todavía no le creía por completo; debía darle el derecho de la duda, pero mi pasado no ha sido estelar confiando en la gente.
—Si — él respiró profundamente — Bella, ¿quieres saber que más escribí en tu diario?
— ¿Es bueno o malo? — pregunté mientras me mordía el labio, sus ojos se obscurecieron mientras él veía mi boca.
—Bueno dulce niña — dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos — En tu diario te dije que es lo que quería darte, quiero darte mi corazón, mi alma y mi amor Bella. Estoy tan enamorado de ti que duele.
— ¿Qué?
—Bella, te amo — susurró con reverencia — Estoy molesto por la forma en que actuaste, pero eso no cambia lo mucho que te amo. Pero, tienes que confiar en mi cariño. Yo nunca, NUNCA te lastimaré intencionalmente, te amo demasiado como para hacerte eso.
— ¿Tú me amas? ¿Por qué? — pregunté, las lágrimas comenzaron a llenar mis ojos. ¡Dios, ya fue suficiente con el llanto!
—Eres imposible de no amar Bella, eres inteligente, compasiva, excelente amiga y hermosa. Sin embargo, eres terca como una mula y tienes un carácter. Demonios, recuérdame nunca hacerte enojar. Ahora, no espero que tú me digas que me amas, tenía que decírtelo porque quiero que entiendas cuán importante eres para mí; que estaré en esta relación a largo plazo. Pero, por favor no me alejes hermosa.
—Estás en lo cierto, no estoy lista para decírtelo todavía Edward — murmuré. Estoy aterrorizada de que cuando lo haga te retractes y te rías en mi cara. O que me jodas la vida como lo hizo Jacob.
¡MIERDA! ¡Él no es el maldito JACOB!
—Tengo que llegar al punto en el que yo confíe en ti implícitamente y basada en mi reacción de hoy, todavía tengo residuos de falta de confianza. Hablaré eso con Michele. Sin embargo te puedo decir que me gustas y te quiero demasiado Edward.
—Puedo manejar eso — se rió — Ahora, hemos sobrevivido a nuestra primer pelea. ¿Sabes qué significa?
— ¿Qué?
—Caricias y abrazos de reconciliación — sonrió, acunando mi rostro con sus cálidas manos.
— ¿Por lo general eso no implica sexo de reconciliación?
— ¿Estás lista para tener sexo conmigo? — preguntó enarcando una ceja sobre sus sexys lentes.
—No, todavía no, y estoy un poco fuera de servicio debido a la… — me sonrojé — Me callo ahora. — Jodido periodo, jodida gripe estomacal que me forzó a tener mi jodido periodo, ¡maldita sea!
—Bella, soy médico; un poco de sangre no me perturba — sonrió. Espera un minuto… espera sólo un segundo. ¿Qué? — Pero quiero que nuestra primera vez sea mágica. Quiero darte la noche que deberías haber tenido cuando perdiste tu virginidad; y estoy seguro como el demonio que no vamos a tener sexo. Quiero hacer el amor contigo. Toda. La. Noche.
Sip, mis ovarios explotaron.
Espera, esos son cólicos. Mierda.
—Así, que por el momento tendrás que lidiar con algunos mimos y una que otra caricia — resopló — ¡Y lo haremos en mi habitación, porque joder! Estoy exhausto — Edward se levantó y me arrastró con él. Con una carcajada maniática me cargó sobre su hombro. Traté de luchar pero fue imposible. Gentilmente me puso en el centro de su pedazo de cielo tamaño King-size, más conocido como su cama — ¿Bella?
—Si — dije con voz entrecortada.
—Te amo y nunca lo dudes — dijo solemnemente — Eso nunca cambiará — busqué en sus ojos por cualquier rastro de deshonestidad pero no vi nada. Abracé su cuello y tiré de él hasta alcanzar mis labios con los suyos. Nos besamos por quién sabe cuánto tiempo, pero fue increíble. Por mucho, esa fue la sesión de besos de reconciliación más caliente de toda la historia.
Cuando los ojos de Edward comenzaron a cerrarse me levanté y fui al baño a cambiarme. Lavé mi rostro y cepillé mis dientes antes de ponerme la pijama. Terminando caminé de regreso a la habitación, para encontrar a Edward debajo de las mantas. Estaba sin playera y tuve que pellizcarme al ver su torso desnudo. Siempre tenía que hacer eso, y ese tatuaje… mierda. Pero Edward era más que una cara bonita y un buen cuerpo. Había cerezas en el pastel que era el Dr. Edward Cullen; era paciente, amable, gentil, inteligente, gracioso y amoroso.
¡Santa mierda! ¡Él me ama!
Me metí en la cama y me acomodé a su lado, el brazo de Edward se estaba haciendo más pesado sobre mi cintura. Me volteé para mirarlo, se veía tan pacífico y feliz. ¿Cómo no podría amarlo? Él es todo lo que siempre soñé. Él es mi caballero en bata blanca — También te amo Edward — susurré mientras pasaba mis dedos por su cabello color bronce. Él sonrió torcidamente y me acercó más a su cuerpo, su nariz se enterró contra mi cuello besándome justo detrás de la oreja antes de caer totalmente dormidos.
xxAPFLxx
La siguiente semana, Edward y yo la pasamos hablando. Cuando no estábamos en el trabajo, hablábamos constantemente de lo que pasó con su hermana y la forma de conseguir que yo confiara en él. Estábamos en un callejón sin salida. A pesar de que le dije que confiaba en él, todavía tenía la sensación molesta en el fondo de mi cabeza de que Edward iba a hacerme daño. A pesar de que me había entregado su corazón con lo que escribió en el diario, estaba tan reacia a confiar en él. También para confiar en cualquier persona en esa materia. Y en verdad no sabía cómo superarlo.
Por lo tanto, lo traje con Michele, mi terapeuta. Yo no la había visto desde el incidente con la "hermana" y necesitaba su ayuda. Necesitaba su opinión profesional sobre la manera de aprender a confiar.
Estaba sentada en el sofá de su oficina, jugando con mi bata — Michele, no sé cómo confiar en la gente — murmuré cuando ella se sentó.
— ¿Confías en mí? — preguntó.
—En realidad no, quiero decir, te respeto como profesional pero en realidad no confío en ti.
— ¿Por qué? — presionó.
—En el fondo de mi cabeza pienso que secretamente te estás riendo de lo despreciable que soy; y de que hablas con tus colegas sobre esta perdedora quién no puede encontrar su autoestima — dije con amargura.
—Bella, estoy atada por mi código de ética de no hablar sobre tu caso con nadie. Lo que sucede detrás de aquella puerta es entre tú y yo — dijo — En cuanto a tu comentario sobre el autoestima, ésta ha sido expulsada por tanto tiempo en tu vida que va a tomar tiempo para que reconozcas tu propio valor. Estoy aquí como tu terapeuta, pero también soy tu amiga, animadora y confidente. Yo nunca, NUNCA abusaré de tu confianza o compartiré lo que se discute aquí en la más estricta confidencialidad. Ahora, ¿qué pasó para que mencionaras la cuestión de la confianza?
Me mordí el labio antes de contarle lo que había pasado entre Edward y yo. Ella escuchó en silencio y garabateó algunas notas en su block. Una vez que terminé me senté de nuevo y le fruncí el ceño a mis manos. Era una tonta con toda la situación de Edward y su hermana.
—Bueno, primero que nada no estabas mal en tener una reacción al ver a Edward abrazando a otra chica, con tu historia entiendo por qué estabas molesta — comenzó Michele — ¿Has reaccionado de manera exagerada? Sí. En primer lugar debiste haberlo escuchado y toda la agravación se hubiera evitado. ¿Por qué no lo escuchaste? ¿Por qué corriste?
—No quería ser lastimada otra vez — le contesté — Me sentía tan traicionada por él, que pensé que si sólo me iba sería más fácil. ¿Entiendes?
— ¿A dónde fuiste?
—Al cementerio en dónde está enterrada mi mamá — respondí — Hablo con ella desde que es la única persona que me amó incondicionalmente, no he sentido ese tipo de amor desde que ella murió y quiero sentirlo desesperadamente. Incluso si eso significa hablar con ella en el suelo.
— ¿Hablaste con tu mamá sobre Edward? — Asentí — ¿Crees que a ella le gustaría?
—Ella lo amaría, él es todo lo que ella hubiera querido para mí — dije efusivamente — Pero, sigo teniendo miedo. Él es un hombre maravilloso, un doctor increíble y es tan paciente conmigo. Pero tengo miedo de que se canse de mi mierda e intercambie mi culo gordo por un modelo más nuevo, más delgado.
—Primero que nada Bella, eres una mujer hermosa. Y lo digo como amiga y de manera profesional, tienes curvas y algunos kilos de más, pero estás saludable — ella explicó — En segundo lugar, por lo que he escuchado sobre el Dr. Cullen, él es uno de los pocos buenos chicos que hay. Él no te lastimaría intencionalmente y lo ha probado tratando de arreglar la confusión entre tú y su hermana. Por último, para tratar de terminar con la cuestión de la confianza, es necesario que comiences a confiar en ti misma. Debes creer en tus decisiones, esa confianza con el tiempo se trasladará al resto de tu vida.
— ¿Por qué no puedo deshacerme de esta molesta sensación en el fondo de mi cabeza de que Edward me va a lastimar? — Gemí.
—Porque eso es lo que esperas en este momento. Pero, debes de cambiar tu forma de pensar Bella. Si tú crees que Edward te lastimará, entonces lo hará; Se llama profecía autocumplida. Ahora, después de su malentendido Edward dijo que te amaba ¿verdad? ¿Cómo te hace sentir eso Bella?
—Al principio no le creí — susurré — Después de escuchar por tanto tiempo que yo no valía nada, no podía imaginar que alguien pudiera amarme.
— ¿Él te dijo desde cuándo? ¿Tú también le dijiste que lo amabas?
—Creo que Edward está consciente de mi temor de decírselo. Quiero decir, le dije que lo amaba pero creo que él estaba dormido — murmuré — Soy tan cobarde. Y sí, ha dicho desde el inicio "te quiero". Pero pienso que él se molesta cuando no respondo lo mismo. Yo lo amo, pero... pero... la última vez que lo dije fue a mi ex-novio. Antes de eso se lo decía a mi madre.
— ¿Tu padre nunca te dijo que te amaba?
Negué con la cabeza y lágrimas comenzaron a caer — Nunca fui lo suficientemente buena para él. Todavía me siento como un fracaso a los ojos de mi padre. Quiero decir, ¡joder! ¡Él me echó de la casa en Navidad!
—Bella, tu papá es un idiota — dijo Michele — Bien, hay dos factores que causan el que tengas problemas de confianza. El primer factor es tu papá, su falta de afecto y amor hacia ti te está causando que adivines cuáles serán todos tus movimientos. ¿Quieres que tu papá te acepte?
—Me importa un bledo — dije secamente — Es un idiota como has dicho.
—Pero obviamente él te lastimó tanto y causó estos problemas persistentes de confianza — dijo Michele con firmeza — El segundo factor es lo que te hizo Jacob. Él es otro a quién me gustaría golpear en la cabeza, ¡Jodido pendejo!
— ¡Michele! — solté una carcajada.
Guiñó un ojo y me sonrió — Aquí está tu tarea Bella. Quiero que escribas una carta para tu papá y otra para Jacob.
— ¿Se las voy a enviar? — pregunté.
—No, esta es tú oportunidad de sacar todas tus frustraciones, miedos y rencores; diles cómo te sientes — dijo — Diles que se vayan a la mierda, que se suiciden, lo que escribas en esas cartas es tu manera de enseñarles el dedo grosero.
—Está bien — suspiré.
—En lo que respecta a tus sentimientos por Edward, tienes que ser capaz de dejarlo entrar. Es obvio que te ama muchísimo — dijo Michele, arqueando una ceja. — Habla con él, explícale tus miedos y problemas de confianza.
—Ya lo hice, pero Edward insiste en que soy maravillosa. Pero no le creo — fruncí el ceño.
—Discútelo con mente abierta — dijo Michele — Creo que vas con esta idea de que Edward eventualmente te odiará. Que su amor es sólo el medio para un fin.
— ¿Qué pasa si es así? ¿Qué si me usa como lo hizo Jacob?
—En mi opinión no creo que Edward haga eso — dijo con calma — Pero si lo hace, tienes todo el derecho de estar enojada con él. Mi sugerencia es que escribas estas cartas antes de hablar con Edward; saca un poco de esa agresión fuera de tu sistema mientras tú literalmente le das una perra bofetada a tu padre y a Jacob — asentí y me levanté. Michele me tomó entre sus brazos y me abrazó — Y Bella, por si sirve de algo, Edward es un hombre muy afortunado. ¡Cuando te des cuenta de lo maravillosa que eres, nada podrá detenerte, cariño!
—Gracias Michele — sollocé — Me voy a ir a casa, me sumergiré en la bañera y quizás escriba una de mis cartas.
—Espera hasta mañana Bella, esta fue una sesión difícil — dijo ella — Sumérgete en la bañera y quizás ten un poco de sexo telefónico con tu sexy doc.
— ¡Michele!
Ella sonrió con dulzura y me guió fuera de su oficina moviendo sus dedos en un adiós, me di la vuelta y me aleje. Antes de dejar el hospital quería despedirme de Edward, él trabajaba el turno de medianoche. Revisé el pizarrón y encontré que estaba en la sala de trauma trabajando con un paciente que estuvo en un accidente de auto. Atraje su atención y asintió, sonreí diciéndole adiós con la mano antes de llegar a la entrada de ambulancias.
— ¡Bella! ¡Espera! — Llamó Alice mientras corría hacia mí — ¿Estás ocupada esta noche?
—No, iba a llegar a casa y relajarme, tuve un largo turno y después tuve una cita con mi terapeuta.
—Mi hermana consiguió una niñera y quiere salir. Podemos ir a un bar y tener algún tiempo de chicas, emborracharnos de margaritas — se rió — ¿Ang está trabajando?
—No ella está libre hasta mañana en la noche, yo también.
—Entonces saldremos esta noche — Alice chilló — Mi hermana y yo te veremos en tu departamento en una hora y media. Debes ponerte ese top gris brillante y unos pantalones de mezclilla obscuros deslavados.
—No tengo ningún top gris brillante — dije enarcando una ceja.
—Si la tienes — Alise soltó una risita — ¡Nos vemos en un ratito! — Ella rebotó hacia el garaje mientras me rascaba la cabeza sobre la mención del top gris brillante. Subiendo por las escaleras a la estación del metro, le envié un mensaje de texto a Edward.
Saldré con Angela, Alice y Cynthia. Di una oración, nunca he tenido una noche de chicas – B
Toma una fotografía de tu ser sexy – E
¿Sexy? * Burla * Seguro, Cullen – B
¡Isabella! Eres la mujer más sexy que conozco, y ni siquiera tienes que intentarlo. Llamaré a Angela para que me envíe una foto – E
Sin embargo, que se diviertan nena; llámame cuando llegues a casa ¿está bien? – E
Lo haré, espero que la sala de Emergencias esté ligera esta noche para ti – B
Y desearía que vinieras con nosotras – B
Eso sería una forma de anular la noche de chicas Bella. Será divertido, ¡Te amo! – E
Yo también te amo – B
Vale, estoy brincando por toda mi oficina viéndome como un jodido idiota. ¡Mi chica me ama! – E
Estás actuando como una chica de quince años Edward. Sin embargo, tu extraño sentido del humor es una de las muchas cosas que me gustan de ti. Te veré mañana – B
Rodé los ojos y me subí al tren en dirección a mi departamento. Cuando llegué, subí al ascensor hasta mi piso y fui recibida por James la enredadera. Estaba bloqueando completamente la salida del ascensor, mirándome de reojo — Hola Isabella.
—James — dije en tono frío. De verdad él me causa repulsión; además, todavía está enamorado de Alice a pesar de que sabe que ella está saliendo con Jasper, el hermano de Edward. Cuando entré al departamento asomé la cabeza dentro de la habitación de Angela — Hey Ang, Alice y Cynthia quieren una noche de chicas; así que vamos a salir. Estarán aquí en una hora.
— ¡Lindo! Tengo este nuevo lindo top azul sin mangas que quiero estrenar — gritó.
—Ummm, Ang ¿James ha estado actuando un poco extraño contigo?
—Sí, él me ha estado mirando como si supiera como me veo debajo de mi bata; sólo mi Benny puede ver mi desnudez de diosa, no James. Se ha convertido en una enredadera total — Angela se estremeció — Creo que toda la marihuana se le está yendo mucho al cerebro.
—Entre otras cosas también — me reí — Puede que tengamos que conseguir una cerradura adicional para la puerta. Por si acaso, ¿sabes?
—Definitivamente, podemos ir a comprarla mañana, es día de supermercado. ¿Recuerdas? Esta semana te toca cocinar la cenaaa y yo AMO cuando cocinas — Angela soltó una risita.
—Eso es porque puedo hacerlo, te amo niña; pero tú podrías quemar el agua — me reí mientras salía de su habitación. Me di una ducha rápida para lavar la suciedad del hospital de mi cuerpo y de mi pelo. Tuve un niño vomitoso hoy y creo que me dio. Tuve ese olor a vómito en la nariz durante el resto de mi turno. Dejé mi cabello suelto y le agregué algo de gel haciéndolo rizado y divertido. Angela llamó a la puerta de mi baño, metiendo la cabeza — ¿Sí, Ang?
— ¿Tienes algunos tampones? — Preguntó — ¿Panti protectores? La tía Flo decidió hacer una temprana aparición.
— ¿No tomabas anticonceptivos? — pregunté mientras me estiraba debajo del lavabo para tomar una caja de tampones.
—Cambié a las inyecciones — dijo ella — Mi cita es la próxima semana para que me pongan la primera, ¡Yay! — rodó los ojos y salió del baño. Reí entre dientes mientas tomaba mi pastilla anticonceptiva, no es como si fuera a tener sexo; pero regulaba mi periodo. Después de aplicarme el maquillaje me fui a la sala y me senté a ver un poco de televisión. Angela entró en la sala de estar, con el ceño fruncido y sosteniendo su abdomen bajo — Los cólicos me están matando.
—Toma algo de ibuprofeno — le dije.
—Ya lo hice, estoy esperando a que haga reacción — dijo mientras se dejaba caer en el sofá — ¿Alice te dijo a donde quería ir?
—No, sólo mencionó margaritas — me encogí de hombros.
— ¡Hay un lugar maravilloso cerca de aquí que estaría increíble! Hacienda del Patrón — chilló — Es un restaurante, bar y club, todo en uno. ¡Es muy divertido!
— ¿Un club? — Chillé.
—Sólo está abierto jueves, viernes y sábado — explicó Angela — Habrá música, pero no es noche de club — el timbre del lobby sonó en el departamento. Angela saltó y habló brevemente con Alice que estaba abajo; Angela se puso su chamarra de cuero y me dijo que hiciera lo mismo. Tomando nuestras llaves y bolsos bajamos al lobby para encontrarnos con Alice y su hermana Cynthia.
Nos abrigamos y decidimos caminar hasta el bar riendo todo el tiempo. ¡Por primera vez en mis treinta años, me sentía legítimamente tan feliz! Tenía amigas, un novio que me amaba y libertad.
Una vez que llegamos al bar nos sentamos y ordenamos unas papas, salsa y una ronda de margaritas. Entregaron nuestras bebidas y las chicas se abalanzaron contra mí — Y bien, ¿Cómo están las cosas con el Dr. Cullen? — intervino Alice.
—Bueno — le contesté, sorbiendo un poco de mi bebida. Hmmm, tequila — Después del drama con su hermana, las cosas están bien.
—Debes darnos más que eso — Cynthia rió — Ese hombre es el sexo andante. ¿Es bueno en la cama?
—Umm, no lo sé — me sonrojé — No hemos tenido sexo todavía.
— ¿Por qué no? — preguntó Cynthia.
—Cyn, relájate — regaño Alice — Edward y Bella se lo están tomando lento, ¿cierto?
— ¿No eres virgen o sí? — preguntó Cynthia, sorprendida ante la posibilidad.
— ¡CYNTHIA! — Angela y Alice gritaron. Cynthia se encogió y se mordió el labio.
—Chicas, está bien — murmuré — No Cynthia, no soy virgen. Sin embargo mis experiencias de sexo son muy escasas, más bien una. En realidad no sé cómo complacer a un hombre, tampoco sé cómo darme placer yo misma.
— ¿Cuál es el nombre del imbécil que tomó tu tarjeta-V y no te complació? — Cynthia resopló — Pendejo.
—Fue mi primer novio — respondí. Les platiqué sobre Jacob y nuestra larga relación de seis semanas, terminando en la desastrosa noche en el hotel dónde perdí mi virginidad. También les platiqué sobre cómo me ignoró y la siguiente vez que lo vi, él estaba en una fiesta con una rubia flaca.
—En serio, quiero causarle algún daño físico grave a este Jacob de mierda — espetó Alice — Le enterraré mis tacones de aguja. ¡Qué cabrón!
—Y entonces, ¿Edward ha sido tu única relación después de eso? —Preguntó Cynthia. Asentí con la cabeza — Ahora, vamos a atacar a esto con lógica. Tú no sabes cómo complacer a un hombre. Tampoco sabes cómo complacerte a ti misma. Tienes que saber lo que te gusta, Bella.
—Me gusta besarlo — me sonrojé — Edward tiene unos labios tan suaves.
— ¿Qué hay de besar otros lugares? — sugirió Angela, moviendo las cejas. Me sonrojé de un rojo profundo — ¿Qué? Estoy hablando del cuello o la oreja. Jesús, Bella mantén tu mente fuera de la alcantarilla.
—Yo estaba pensando más como en sus tetas y su coño — resopló Cynthia. Y mi cara tenía el color de un tomate — Bella, aquí todas somos amigas. Esto es lo que hacemos en el bar. Hablamos de nuestros hombres, secretos comerciales y nos emborrachamos y hacemos estupideces. Para mí, ya que mi marido está al otro lado del planeta, yo vivo indirectamente mediante ustedes. Y ahora mismo eres mi mascota, Bella.
— ¿Tengo una correa y un collar anti pulgas? — dije sin expresión.
—No, te compraré un vibrador y algo de porno — dijo ella guiñándome un ojo.
—Cynthia, en verdad eso no es necesario — palidecí.
—Sí, la porno es definitivamente algo necesario — dijo Alice rotundamente — Esas chicas son tan falsas. Me refiero a que sus tetas son asquerosas y desagradables, no se mueven nada. Y honestamente, ¿Quién se desnuda de esa forma? Sé que yo no, Jasper prefiere a una mujer natural.
—Así que le gusta limpiarse los dientes con hilo dental mientras está lamiendo tu coño — Cynthia se rió.
—Dije que soy natural, no velluda — explicó Alice — Mantengo mis cositas de chica recortadas y bien cuidadas.
—Te depilas con cera perra — Cynthia soltó una carcajada — La única razón porque lo sé es porque yo voy a la misma estilista. Ella siempre me pregunta si quiero el mismo tratamiento que tú. Estás descubierta mentirosa.
—Muérdeme Cyn — espetó Alice — Y qué si fui descubierta, a Jasper le gusta una mujer que luce como tal; así que voy a dejar crecer el vello de mi cosita. Pica como un hijo de puta, pero ya está creciendo.
Gemí y me moví en mi asiento. ¿Depilar con cera mi cosita? No me jodas. No parezco leñador allí abajo, pero me afeito. A veces. Una vez al mes... bien, seis meses. Cynthia giró la cabeza hacia mí. —Por tu reacción parece como si estuvieran depilando el coño con cera.
—Oh Dios — gemí mientras enterraba la cabeza en mis brazos.
—Sólo duele durante unos segundos, Bella — Angela me consoló mientras frotaba mi espalda — Pero vamos a pasar a otra cosa.
— ¡Por favor! ¡Vamos! — Gemí.
— ¡Mamadas! —Angela sonrió.
—Ugh, mátenme ahora — gemí — No estoy lista para eso.
—Es cierto — ofreció Cynthia — Bella tiene que estar cómoda con lo que la hace sentir bien antes de poder hacer que su hombre se sienta bien. Ahora, yo sé que eres una enfermera y que entiendes la mecánica del sexo. Necesitas tener algo de tiempo para experimentar. Tocarte a ti misma y sentir lo que te hace temblar de placer. Por eso tenemos que conseguirte un vibrador. ¿Hay tiendas de sexo por aquí?
—El Pecho del Placer — respondió Angela — Es un corto viaje en taxi desde aquí.
—Iremos — Cynthia sonrió — ¡Después de terminar nuestras margaritas y conseguir algunas fajitas!
— ¡A la mierda las fajitas! ¡Quiero una chimichanga! — Dijo Alice — Bondad frita, ¡yummmmi!
—Yo probablemente pediré una ensalada — me encogí de hombros.
—Diablos no Bella, tienes que comer algo de esta engordadora comida Mexicana — dijo Angela mientras enarcaba una ceja — Yo pediré enchiladas.
— ¿Ensalada de taco?* — chillé.
—Mejor — dijo Angela guiñando un ojo. La mesera vino y tomó nuestra orden, rellenando nuestras margaritas antes de irse — Ahora Bella, por mucho que probablemente quieras meterte debajo de la mesa, nosotras somos mujeres experimentadas y queremos ayudarte a que llegues a tu meta.
—Tener un orgasmo — Alice rió.
—Tener sexo — Cynthia soltó una risita — Y hacer que tu hombre se venga.
—Por mucho que lo desee, también quiero estar segura de que las emociones están ahí — dije — Estoy trabajando sobre muchas cosas en este momento, quiero decir; en realidad nunca había tenido amigas. Se burlaban de mí y mi mejor amigo era mi diario después de que mi mamá muriera. Me siguen molestando y humillando.
—Newton fue suspendido por una semana por hablar mierda sobre Bella a Edward, quién es el jefe adjunto de la sala de emergencias — explicó Angela — Él tendrá que tomar clases de ética sobre el apropiado comportamiento profesional.
—Lauren tuvo que tomarlas también — dijo Alice — Corren rumores sobre que probablemente todos estaremos sujetos a tomar las clases, y eso me parece muy bien. Todavía hay gente que no es profesional en la sala de emergencias.
—Jessica — gruñí.
—El Dr. Crowley — dijo Angela — Y no me lo tomen a mal, Lauren se ha estado comportando las últimas semanas, pero no creo que sea permanente. Ella está flotando otra vez alrededor de Jessica, y está arrastrando a Lauren a su maraña de mierda.
—Genial — gruñí — Sólo tendré que evitar a las hermanas zorras.
—Sí, lo son — Alice se estremeció — Como sea, regresando a Bella. Tienes a cinco personas quienes pelearían por ti en el trabajo, uno de ellos es el jefe adjunto de la sala de emergencias. Te has mudado del apartamento de tu padre y estás contenta de estar con Angela, ¿verdad?
—Ang es la mejor compañera de piso — sonreí mientras la abrazaba.
— ¡Maldita sea lo soy! Sin embargo, Bella es mejor. ¡Ella puede cocinar! — Gritó Angela — Mi mejor receta es llamar a la Cocina de Bun Foo para pedir algo a domicilio.
—No, es Giordano's — bromeé — El arroz frito de Bun Foo es muy grasoso.
—Está bien, Giordano's. Mierda, ahora quiero pizza — Angela hizo un puchero.
—Ordenaremos eso mañana — la tranquilicé.
—No, mañana cocinarás tú antes de ir al trabajo, ¿por favor? — rogó Angela agitando las pestañas. Rodé los ojos y la alejé de mi — Chilli suena TREMENDAMENTE bien.
—Bien, pero espero no trabajar contigo mañana en la noche. Te dan los peores gases con los frijoles — me reí, Angela tosió y tomó un poco de su bebida.
— ¡Te amo Bella, pero eres mala! — Angela se rió.
El resto del tiempo en el bar lo pasamos discutiendo como dar la mamada perfecta. Hubo un gran debate sobre lo que era más fácil: escupir o tragar. Cynthia prefería escupir, no queriendo probar el sabor de su marido durante demasiado tiempo. Angela votó a favor de tragar. Alice estaba en medio, comprendía los dos argumentos. Yo estaba felizmente ignorante. Nunca había dado una mamada.
Cynthia demandó saber lo que yo prefería una vez que le diera una a Edward.
Disculpa, ¿qué?
Arrugué mi nariz por eso. ¿A los chicos les gusta eso? Quiero decir, el sexo lo entiendo. ¿Pero la boca?
Necesitaría un poco más de estímulo para hacerlo. O más tequila.
Pagamos la cuenta y decidimos ir a la tienda de adultos. Mi corazón se aceleró mientras íbamos en el taxi rumbo a la avenida Lincoln Norte. Estaba completamente en modo de pánico para el tiempo en que llegamos a la tienda. ¿En qué me he metido? Las chicas y yo caminamos dentro de la tienda y fuimos cegadas por las brillantes paredes rojas, pero no era lo que esperaba. Yo, sinceramente, esperaba que la tienda fuera un agujero con salas para ver porno y un tipo viejo y malhumorado detrás de la caja registradora, con semen salpicado sobre el laminado.
Una pelirroja alegre rebotó hacia nosotros y sonrió — ¡Bienvenidas a El Pecho del placer! ¿Hay algo específico que estén buscando o sólo están explorando?
Cynthia se acercó a mí, lanzando su brazo sobre mis hombros. Yo arqueé una ceja hacia la hermana de Alice en sus brillantes pantalones verdes y una chaqueta de color negro — Ella necesita un vibrador. Nada demasiado aterrador ya que es relativamente inocente.
—Hmmm, ¿qué tipo de vibrador? ¿Clítoris, vaginal, anal? — Preguntó.
— ¡Anal! — Chillé — ¿Mi culo? Vete a la mierda no. ¡No puede ser! ¿Estás loca?
—Relájate Bella — dijo Angela con dulzura, tratando de no reírse — Anal no.
—Yo como que deduje eso — dijo secamente — Soy Sophie, por cierto. ¿Ustedes son?
—Soy Cynthia. Esta es mi hermana, Alice, su amiga, Angela y la señorita inocente es Bella — dijo Cynthia con una sonrisa irónica.
—Encantada de conocerlas a todas. Ahora, su mejor apuesta para un vibrador es...
Alice, Angela y Cynthia siguieron a Sophie mientras yo estaba clavada en mi lugar. Saqué mi teléfono celular y le envié un mensaje a Edward.
Me estoy volviendo loca Edward – B
No lo hagas dulce niña. ¿Por qué lo dices? – E
Estoy en El Pecho del Placer – B
¡Maldita sea! Bella, acabo de escupir café sobre Ben. No me puedes decir ese tipo de cosas de esa manera. ¿Por qué estás en una sex shop? – E
Aparentemente necesito un vibrador – B
¿Por qué necesitas un vibrador cuando me tienes a mí? – E
¡EDWARD ANTHONY! ¡Eres un pervertido! – B
Estoy bromeando hermosa, ya sé que no estás lista para eso. Pero, en serio, ¿Por qué estás ahí? – E
Nunca he tenido un orgasmo, y antes de darte placer ¿me tengo que complacer yo? – B
Bella, con sólo sostenerte me complaces – E
Edward, yo sé cuántas duchas frías tomas. No eres tan sucio – B
— ¡Bella! Deja de estar mandándole mensajes a tu novio y ven a ver lo que escogimos para ti! — Angela sonrió — No me hagas quitarte tú celular.
Bella, si tomo un montón de duchas. Él semen es espeso y un dolor épico en el culo estar limpiando la ropa y las sábanas. Ducharse y masturbarse va de la mano de un hombre, continuaré tomando muchísimas duchas hasta que estés cómoda para estar conmigo. Para permitir que yo te haga el amor, mostrarte lo MUCHO que te amo Bella. Por ahora mi cuenta del agua estará por los cielos. Te amo y diviértete escogiendo tu vibrador – E
¿Puedo jugar con él cuando te sientas cómoda? Te haré gritar – E
¿Estás caliente Edward? – B
Siempre por ti cariño, te amo. No te diviertas demasiado – E
También te amo – B
Alice se acercó a mí y me quitó mi teléfono. Angela me tomó del brazo y me arrastró a ver las maravillas de la Sqweel*. Yo sí que no iba a comprar eso. ¿Lenguas pequeñas de silicona? Negué con la cabeza. Cynthia debió notar mi inquietud con eso y aventó un conejo en mis manos. Sophie levantó los pulgares y sonrió. Yo le di la vuelta y leí sobre él. Alice me dio un vibrador del clítoris, también, después de que ella me vio alejarme de la demostración Sqweel. Angela tomó un par de libros, Sexo para tontos, El sexo es divertido, La guía definitiva para el orgasmo femenino, y La compilación del erotismo de la mujer.
Cynthia tomó todas las cosas de mi mano y caminó hacia la caja registradora. Sophie brincó y marcó todo, me encogí al ver el total pero tomé mi cartera; Cynthia golpeó mi mano y le entregó su tarjeta de crédito — Dame las gracias cuando tengas tu primer orgasmo y haz que uno de mis hijos sea el portador del anillo o una niña de las flores para tu boda — guiñó un ojo.
—Gracias Cynthia — dije mientras tomaba la bolsa que ella me ofrecía. Me jaló dentro de un apretado abrazo, frotando mi espalda.
—Ahora, por más divertido que haya sido esto; tengo dos niños por los cuales tengo que llegar a casa — dijo Cynthia — El próximo mes saldremos cerca de dónde yo vivo.
— ¿En dónde vives? — preguntó Angela.
—Oak Park — ella respondió — Hay algunos bares divertidos ahí. Sin embargo, no hay Pecho del Placer, hay un Amantes de Lane; pero no es lo mismo. Vamos chorrito, te vienes conmigo a la estación de metro.
—Bien — gruñó Alice — Pero tú pagas mi taxi al departamento de Jasper.
—Como sea Alice — Cynthia gritó mientras se iban, caminaron hacia el metro mientras Angela tomaba un taxi. Por suerte el viaje al departamento fue corto y tranquilo, Angela estaba un poco mareada por sus cinco margaritas. Subimos al ascensor y tropezamos por el pasillo, las risitas de Angela debieron haber alertado a James. Porque asomó su cabeza fuera de su departamento; el repugnante olor a marihuana y cigarro llenó el pasillo.
—Ah mis dos chicas favoritas — se burló maliciosamente — ¿Tuvieron un buen rato? ¿Salieron con su pequeña amiga Alice?
—Sip — dijo Angela sonriéndole dulcemente — Ahora vamos a casa a tener sexo telefónico con nuestros novios.
— ¿Por qué tener sexo por teléfono cuando se puede tener la cosa real? — Preguntó mientras ahuecaba su basura — Un trío sería muy divertido.
—Eww, no. Eres desagradable — dijo Angela, arrugando la nariz — Solías ser algo normal y ahora no lo eres. Vamos Bella — Ella me agarró del brazo y prácticamente me metió en el apartamento, cerrando la puerta con demasiada fuerza — ¡Jesús, James definitivamente se ha vuelto loco, de verdad! Quiero ir y quedarme en casa de Ben esta noche después de esa pequeña exhibición.
—Preferiría quedarme con Edward, muchas gracias — Gemí.
—Bella, tenemos que llevar un registro de su locura. Si sigue así, podemos hacer que lo boten del edificio. Voy a escribir lo que hizo esta noche. Y cambiaremos nuestras cerraduras y añadiremos un cerrojo a la puerta.
—Mañana lo compramos.
xxAPFLxx
Pasó una semana y no hubo otro indicio de James y su locura. Edward y Ben instalaron el cerrojo a la puerta. Sin embargo, creo que ninguna cosa más que mudarse los habría apaciguado. Edward estaba súper preocupado por el comportamiento errático de James y su enamoramiento por cualquier mujer. Mientras que James parecía estar "coqueteando" con Angela y conmigo, él estaba enamorado de Alice.
Ahora, estaba sentada en mi habitación, Angela y Edward estaban trabajando y yo estaba usando la tranquilidad y el tiempo a solas para hacer algunas de mis tareas. Tenía dos cosas en mi cama, una era el vibrador de clítoris que Cynthia me había comprado. La otra era mi diario, todavía tenía que escribir mis cartas de odio para Jacob y Charlie. También no había podido jugar con mis nuevos juguetes. Ya había leído algunos de los libros, pero nada a mucho detalle.
Con un profundo suspiro tomé mi diario, escribiría una carta a uno de los imbéciles en mi vida y quizás me divierta un poco.
Febrero 4, 2013
Querido Jacob
Borra eso… él no es querido.
Jacob,
Bueno, he estado posponiendo esto por un par de semanas. Pero es hora de moverme más allá de lo que me hiciste. Sin embargo, no entiendo por qué, creo que ese es el mayor problema. De todos modos, eres un hombre odioso, manipulador, mentiroso y cruel que me lastimó más de lo que creía posible. Diez años después y todavía estoy enojada.
Antes de esa noche me hiciste sentir tan especial, te veías interesado, al menos eso creí. Pero después de que literal y figurativamente me jodieras; me sentí perdida, todavía lo hago. Lo que debería haber sido el regalo más preciado para darle a un hombre, tú lo tomaste. No en un sentido de violación. Te quería, yo quería que me hicieras el amor. Pero, entraste en mí y eso fue todo. Nada fue acerca de mí. Era todo sobre de ti.
¿Sólo fui un concurso?
¿Alguien para cogerte en una apuesta?
Tengo sentimientos Jacob, no soy un "concurso" soy un humano que vive, respira y que lastimaste. Pensé que me amabas Jacob, yo te amaba. O al menos eso creí; pero ahora, sé que no lo hice. Estaba enamorada de la idea de ti, de la idea de tener novio.
Finalmente tengo a alguien que me ama y que quiere estar conmigo, él es diez veces, no cien veces más hombre de lo que tú eres. ¿Y sabes qué? Él dijo que me amaba primero. Justo aquí en este diario, ha sido la cosa más romántica que alguien ha hecho por mí. Acepto que fui una idiota antes de que me lo dijera, pero en gran parte fue gracias a ti, no confío en la gente por como he sido tratada. De alguna manera todavía no confío en Edward, debería hacerlo, pero hay algo que me detiene y es debido a lo que me hiciste.
Ahora, nunca sabré tu motivación para cogerme pero estoy dejando lo que me hiciste atrás. Lo estoy haciendo con ayuda de mis amigos y de mi novio. Bueno ahora creo que ellos son mi nueva familia. Pero es la familia que yo escogí y ellos me eligieron a mí. Eso es más importante que cualquier cosa estúpida que tú hayas hecho.
Así que te dejo con dos palabras de despedida, Jacob Eugene Black.
Jodete. Pendejo.
Limpie mis lágrimas y metí mi diario en mi bolso. Rápidamente me cambié a unos jeans y una blusa azul, a pesar de mi idea de tener tiempo de diversión "sola" necesitaba decirle algo a Edward. Y no lo podía hacer por teléfono, debía mostrárselo. Después de cerrar el departamento tomé las escaleras y corrí hacia la estación del metro. Tomé el siguiente tren que salía en dirección hacia el hospital. Estaba vibrando con ansiedad y nervios, con trabajos logré bajar las escaleras del tren sin caerme por los nervios que tenía. Entré en la sala de emergencias y me encontré a la Enfermera de triage, ella me saludó con la mano y llegué al escritorio. Ben estaba ahí.
—Hey Ben, ¿has visto a Edward? — pregunté.
—Está en su oficina — respondió. Después me sonrió moviendo las cejas sugestivamente.
—Saca tu mente de la alcantarilla pervertido — resoplé mientras caminaba hacia la oficina de Edward. Su puerta estaba abierta y pude escuchar que estaba hablando por teléfono.
— …. Lo prometo Rosie, la conocerás. ¿Irás al baile cierto? Entonces ahí la puedes conocer, sé que la amarás tanto como yo lo hago — él dijo — Buena suerte en el grupo esta noche, te hablo después. Bye.
Llamé a la puerta y di unos pasos hacia dentro — Hola — me sonrojé.
— ¡Bella! — Dijo dándome su sonrisa torcida — ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No estabas libre por algunos días?
—Lo estoy, pero necesitaba hacer algo — dije mientras cerraba la puerta, puse el seguro y lo miré —Umm, ¿Te puedes sentar en el sofá?
—Ooook — se rió entre dientes mientras se levantaba de su escritorio y caminaba hacia su sofá de cuero. Se sentó y me miró como si estuviera loca quizás lo estaba, pero quería hacer esto; me quité el abrigo y puse mi bolso a un lado del sofá. Entonces me senté a horcajadas sobre sus piernas, su expresión cambió de pensar que yo era una mujer loca a sorpresa y después a lujuria — ¿Por qué no hiciste esto en mi silla del escritorio?
—Conociendo mi suerte, lo hubiera intentado y los dos hubiéramos terminado en el piso, necesitando sutura — bromeé — Hay menos riesgo de que nos lastimemos en una superficie plana inmóvil.
—Chica lista — sonrió, él se inclinó queriendo besarme.
—No, no todavía. Tengo que decirte algo antes de que nos besemos como dos adolescentes calientes — dije, frunció el ceño y me miró molesto — ¡No es nada malo! Lo prometo — cerré los ojos y moví mis manos por sus musculosos brazos hasta su rostro. Pasé los dedos por su mandíbula sin afeitar y abrí los ojos — Te amo Edward.
—Lo sé Bella — susurró besando la palma de mi mano.
—No, no te enojes. Pero antes sólo decía las palabras; ahora… ahora lo sé Edward. Eres el hombre más maravilloso que he conocido. Eres tan inteligente y divertido y amable y generoso y amoroso y yo fui una tonta al actuar de la forma en que lo hice con tu hermana. Fui una tonta diciendo que te amaba cuando no estaba lista. Pero ahora lo hago, estoy lista. Te amo Edward, me haces sentir especial y deseada, por primera vez desde que mi mamá murió me siento amada — lloré, lágrimas caían por mis mejillas — Tenía tanto miedo de decírtelo; de que todo terminara y quedarme sola. No quiero estar sola, te quiero tanto — con eso besé sus labios, estampando mi boca contra la suya. Edward estaba sorprendido al principio pero rápidamente sus brazos se enredaron alrededor de mi cintura y su boca se movía ardientemente con la mía.
No sé por cuánto tiempo nos besamos, pero cuando nos separamos los dos respirábamos con dificultad. Edward tomó mi rostro entre sus manos sosteniéndome como si fuera un frágil cristal —Bella tú eres todo lo que quiero, todo lo que alguna vez he querido — susurró acariciando mis mejillas con sus pulgares — Pasaré cada momento de mi vida asegurándome de que te sientas amada. Sé que no estás lista pero cuando lo estés también sé que será mágico. Bella, soy tan feliz en este momento que podría estallar de emoción — Él rozó sus labios contra los míos haciéndome estremecer de placer — ¿Tienes frío?
—No, Me dieron escalofríos porque pude sentirlo — sonreí.
—Las mariposas. ¿La energía que nos rodea? — preguntó. Asentí con la cabeza — Lo sentí desde el primer día que te vi Bella. Nunca va a desaparecer, esa sensación sólo se hace más fuerte — Sin embargo, nuestra pequeña burbuja de amor se rompió cuando su celular comenzó a vibrar — ¡Mierda! ¿No saben que tengo a la mujer de mis sueños en mi regazo? — Él gruñó y cogió el teléfono — Cullen... Estaré allí, consigue también a Newton — Colgó el teléfono y me abrazó — Me tengo que ir nena.
— ¿A qué hora sales?
—A la media noche — respondió — Ve a mi casa y así me podré acurrucar contigo en mi cama. ¿Por favor?
—No tengo ropa ahí — fruncí el ceño.
— ¿Quién dijo que necesitas ropa? — Sonrió y yo me sonrojé — Estoy bromeando, pero espero que pronto estemos listos para mover nuestra relación al siguiente nivel. Estoy dispuesto a esperar, no quiero forzarte a….
—Pronto Edward, déjame sentirme cómoda conmigo misma y después cruzaremos ese puente. Pero, cuando llegues a casa puedes divertirte un poco con esto — dije poniendo su mano en mi trasero — Y con esto — su otra mano estaba en mi pecho. Él gruñó apretando los dos, me ayudó a levantarme y se dio la vuelta para dejar la oficina — ¿Edward?
— ¿Si amor? — preguntó.
—Te amo — sonreí.
—Joder, Te amo tanto Bella. Demasiado y siempre te lo diré — dijo con reverencia. Su rostro cambió a una sonrisa torcida. Me miró como si quisiera besarme otra vez pero su celular sonó — ¡Ya voy! — con un suspiro se fue y me dejé caer en su sofá.
¡Entonces, así es como se debe de sentir el amor! ¡Si por favor!
N/T:
Hola chicas! Antes que nada quiero agradecerle a Guacha por su grandiosa ayuda editando este capítulo, ella me estará ayudando de ahora en adelante así que, nena te dedico este Cap! Y pasando al capítulo nuestro Edward sacó su lado Pervertido Jajaja es un amor ese hombre caray! Y Bella se está haciendo más fuerte y deja su inseguridad poco a poco. Gracias por los reviews! Favs y Follows! De verdad que me siento feliz por la respuesta que han dado hacia esta historia. Por ahí alguien me pregunto que si Bella estaba muy pasada de peso y si no mal recuerdo en un capítulo anterior Edward la describe y dice que pesa más o menos 80 kilos así que no creo que se vea mal. Ya saben hay personas que por no estar delgadas como Heidi Klum (dijera Guacha que cuerpazo tiene esa mujer después de dos hijos eh) piensan que somos un globo! Prepárense para el siguiente cap. Estará intenso!
Besos!
Maff :)
* Ensalada de tacos / Es una comida mexicana que consiste en tortillas, carne molida de res, queso cheddar, tomate (jitomate) y cebolla picados, lechuga y aderezos.
* Sqweel/ simula con enorme precisión la sensación del sexo oral femenino. Se trata de una serie de lenguas lamedoras que son capaces de provocar el más intenso y largo de los orgasmos.
