(Bulma)

¡Hey no te duermas!, las clases aún no terminan, tienes que atender al maestro. Si sigues así vas a reprobar la materia, el sueño no te puede vencer, Bulma...Bulma...Bulma... despierta, despierta...

—¡Señorita Briefs! -grita golpeando la carpeta. ¡Ay siento como si el corazón quisiera salir de mi cuerpo!

—Lo siento maestro -me levanto en un santiamén y hago una reverencia manteniendo la mirada hacia el suelo. Espero que no me mande a la dirección, por favor que no haga eso.

—¡A la dirección! -Golpea de nuevo la carpeta haciéndome brincar del susto. Justo lo que temía, ir a la dirección.

Giro a ver a Hyuna y le hago una mueca protestando mi molestia el de no haberme avisado, pero ella me responde a través de señas que si lo hizo.

—¡Señorita! -Grita de nuevo el maestro y salgo del salón sin decir una sola palabra más.

A bostezo mientras camino, pero antes de ingresar a la dirección entro al baño de mujeres a lavarme porque seguía teniendo sueño. Abro el caño del lavado y refresco mi rostro...Bien es hora de ir a la dirección, cierro el caño y al levantar la mirada veo a 5 hombres detrás de mi, no sentí cuando entraron, no reconozco a ninguno de ellos, nunca los he visto en la Universidad, ¿Quiénes son? ¿Qué quieren de mi?.Los veo a través del espejo y sólo sé que estoy jodida.

—¿Algún problema? -pregunto con seguridad y sin ningún gesto de miedo. Aparento.

—¿Eres Bulma Briefs verdad? -dijo uno alto de cabellos negros con un flequillo que tapaba casi la mitad de su rostro.

—Este es el baño de mujeres -le dije poniendo las manos en mi cintura-. Y si, soy Bulma -camino por su costado y escucho que murmuran, "Ella es" "Terminemos con el trabajo de una vez" Trabajo...no sé que hablan, trago duro y sigo caminando rogando que no me hagan daño.

Uno de esos tipos toma mi brazo a la fuerza y me voltea chocando mi rostro contra la pared fría. ¿Qué debo hacer? ¿Gritar? ¿Me oirán? En estos momentos todos están en clases.

—¡¿Qué quieren de mí hijos de perra?! -con una mano tiene flexionada mis dos brazos y con la otra le da una nalgada a mi trasero. Imbécil.

—Tu virginidad chiquita, eso lo sabes muy bien -eso era obvio que eso querían esos bastardos. Ahora si estoy asustada. Son 5 es imposible ganar. Me voltea y el de cabellos negros se acerca a mi. Me tira una bofetada tan fuerte que caigo de rodillas al suelo.

—¡¿Perra?! ¡Mi madre no es una perra! -Me da unas cuantas patadas y con mis brazos cubro mi cabeza.

—¡No seas idiota! -el que me estaba sujetando le da un puñetazo en el rostro al tipo alto evitando que siga pateándome.

Fueron 3 patadas muy profundas, y sobre todo dolorosas, mi nariz sangra y no aguanto las ganas llorar en una esquina del baño. Cubro mi rostro con mi manos temiendo lo peor. Trataba de ser fuerte pero en estos momentos tengo miedo, mucho miedo. ¡Dios que alguien me salve por favor! Escucho sus pasos acercándose a mi. Grito, pero nadie me escucha, van abusar de mi, lo van hacer y nadie podrá ayudarme. Estoy perdida todos a la vez se están acercándo, uno de ellos toma mi mentón para que le mire, mis ojos están llorosos.

Luego mi corazón sobresalta de la emoción al escuchar la puerta del baño abriéndose, sea quien sea espero que me ayude, no quiero ser tomada por estos hombres.

—¡Déjenla ya! -giro a ver a esa persona y es... ¿Vegeta?, es el patán pero quiero que me ayude.

Entra con sus amigos azotando la puerta y van donde esos tipos que me tenían. Cierro los ojos no quiero ver como se pelean ya tengo suficiente cuando mi padre me golpea o cuando mi hermano me toca, rodeo mis rodillas con mis brazos y mi cabeza entre ellas. Quiero gritar, pero no puedo siento que me he quedado sin voz y simplemente lloro.

Después de unos minutos ya no escucho absolutamente nada.

—Ya pasó pequeña, no llores -acaricia mis cabellos con su mano, sé que es Vegeta, reconozco su voz, levanto la mirada y es él no estaba equivocada.

—¡Gra...gracias! -me lanzo abrazarlo y rompo en llanto, lloraba pero de felicidad de que me haya salvado, no me importa que sea el patán que me besó esa vez, él me ayudó y se lo agradezco.

—No llores -me corresponde y quita mis lágrimas con las yemas de sus dedos.

—Si...si no fuera por ti y tus amigos...ellos -me desespero al hablar, aún sigo temblando y a diferencia de Joss ellos si hubieran abusado de mi.

—Pero no lo hicieron...-sonríe y levanta mi mentón-. Te golpearon -se pone serio y frunce el ceño-. ¿Te...te tocaron? -me pregunta y y no sé que responderle, mi labio inferior sigue temblando.

—Lo entiendo -respira profundo, me vuelve a sonreír, besa mi mejilla acercándose a mis labios, es extraño justo ahora le estaría partiendo la cara por esto sin embargo no lo hice, debe ser porque me ayudó.

Suena su celular y sale del baño a contestar la llamada.

...

—Muy buen trabajo. Tengo una pregunta, ¡¿Quién fue el cabrón que la golpeo y la tocó?!