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- Hola Jake. - lo saludó algo incomoda cuando el moreno llegó al cine.
- Hola tú. - se acercó con una sonrisa. - Pase a recogerte.
- Mi madre me trajo antes de ir a su trabajo. - le confesó sonriéndole también. Con Jacob todo parecía fácil.
- Oh, empezaré a llamarte antes de ir por ti.
Respiró hondo. Debía ser franca y directa.
- Jake, ¿podemos hablar de lo que ocurrió ayer?
- Claro. - se sentó junto a ella atento a sus palabras.
- Es sobre ese beso.
Él esperó que siga hablando sin perder la sonrisa.
- Mira no estoy lista para una relación. - admitió mirándolo seria. - Yo creo que no lo estaré en mucho tiempo, seré mamá dentro de poco y mi bebé tendrá toda mi atención.
- No hay problema, imagine que sería así por eso estoy dispuesto a esperar.
- Jacob, tú tienes una vida por delante y muchas cosas por hacer. No debes complicarte con una chica embarazada de otro.
- Bells... me gustas, demasiado. No me importa que este bebé no sea mío. Ayer me di cuenta que puedo con la idea de que me vean como su papá si me ven con ustedes, me hace incluso feliz.
- Jake, pero no lo eres.
- Mira yo en serio te quiero y sé que no estas lista, así que seguiré pendiente hasta que se de mi oportunidad. Yo ya estoy a meses de acabar la escuela y luego sabes que trabajaré en un taller de mecánica como siempre quise hasta tener el mío. Tú y el bebé no alteran mi futuro inmediato, seguiré haciendo mi vida.
- Debes conocer otras chicas.
-¿ Bella en serio crees que existe alguien más perfecto para mi que tú? - se burló. - No he dejado de pensar en ti desde que entraste a trabajar aquí.
Bella boqueó antes de contestar.
- Es sólo atracción.
- Te aseguro que no es sólo eso. - se acercó de nuevo a ella. Tentando su reacción, ella retrocedió algo intimidada por la fuerza que de pronto proyectaba. - Pero iremos lento.
Se alejó sin perder la sonrisa.
Se quedó impactada el resto de la jornada, los clientes iban y venían pero no podía quitarse de la cabeza lo que acababa de ocurrir.
Su botella de salsa de tomate cayó mientras limpiaba el piso del lugar, con tristeza la vio hacerse mil pedazos. Las lágrimas se agruparon en sus ojos debido a su sensibilidad.
- Hey, ¿te lastimaste? - Jacob se acercó preocupado.
- No, no. Pero ahora no tengo una botella. -se lamento. - todo me da náuseas y esa botella me ayuda.
- Oh. - respondió apenado.
Bella empezó a limpiar el desastre mientras Jacob se deshacía de vidrios rotos que podían lastimarla.
- Bueno ya es hora de cerrar, podemos ir por otra botella ahora.
- No es necesario, tengo una en casa. - le aseguró además que no gastaría su pobre salario en botellas de salsa de tomate.
Al salir del local la nieve de las fechas los recibió.
- Odio la nieve. - se quejó Jacob. - La pista se congela y debo manejar con cuidado.
- A mi me encanta. Le da un toque mágico al paisaje.
Jacob le sonrió divertido al escucharla.
-Tú eres el toque mágico de mi paisaje.
Bella se sonrojó sin poder evitarlo, él jamás había sido tan directo antes, ese día marcaría un hito en su relación.
Esa noche pudo esquivar de alguna manera los avances del moreno pero lo que no pudo evitar fue encontrarse con un muchacho que estaba con una capucha puesta sentado en silencio en el porche de la casa.
- ¿Quieres que lo eche?
- No, yo me ocupo.
- Puedo oírte idiota. - Edward reprochó mirándolo con odio.
- El único idiota aquí eres tú. - gruñó ella. - Nos vemos mañana Jake.
Besó rápido la mejilla del moreno ganando una gran sonrisa y una mirada a sus labios.
Bella lo observó hasta el moreno subió a su auto y partió. Luego se dispuso a entrar a su casa sin mirar al cobrizo que estaba cubierto por una suave capa de nieve.
- Hey... - la siguió. - Quiero hablarte.
- Y yo no quiero escucharte. - concluyó entrando a la casa.
- Por favor. - insistió frenando que cerrara la puerta con su pie. - Sé que estás molesta pero quiero solucionarlo.
- Lárgate. - repitió con voz dura. - No tienes nada que hacer aquí.
- Tengo mucho que hacer aquí . - suspiró con voz más pequeña. - Empezando por pedir disculpas.
Bella empezó a reír.
- ¿Disculpas? - su burla continuó. - Edward Masen no pide disculpas.
- A ti si. Las mereces por todo lo que dije y lo que hice. - le aseguró.
Seguían luchando por el control de la puerta, Bella no paraba de empujar.
- Lárgate.
- Perdón. - empezó también empujando la puerta para que no se cerrara. - No debí lastimarte así, no debí haberte tratado de esta manera, debí decir que estuvimos juntos y que yo soy el papá de tu bebé. - admitió debilitándola con lo último. - Creo que estoy aún terminando de asimilar que seré papá y eso me asusta demasiado, pero ahora entiendo que a ti también y que debo estar ahí para ti.
- Tú no serás papá, ¿acaso mi bebé no es de Jacob? - le recordó con dolor. - Daría lo que fuera porque si fuera suyo.
Sus palabras lo lastimaron podía verlo por cómo sus ojos se apagaron. Edward dejó de empujar la puerta por un segundo que ella aprovechó para insistir en querer cerrar la puerta.
- Pero no lo es. - le afirmó afectado. - Yo tengo que estar para mi bebé.
- No te necesito Masen. - se burló pero ya se encontraba llorando.
- Sé que no. - admitió. - Pero yo a ustedes si.
Ahora era el muchacho quién lloraba.
- Vete, no quiero que te involucres. - admitió ella con sinceridad en medio del llanto. - Eres un inmaduro, egocéntrico y egoísta, no quiero que mi hijo sufra por tu culpa. No estás listo para ser papá y creo que eres de esos hombres que jamás lo estarán.
Edward aguanto su alegato estoicamente aunque tuviera algunas lágrimas en los ojos.
- Sé que no merezco ser nada en su vida pero quiero estar ahí, daré lo mejor de mí. - prometió aún llorando. - No más estupideces, será todo como debió ser desde que me dijiste que estabas embarazada. Yo diré a la escuela que soy el papá del bebé y que toda la mierda que dicen debe parar.
Bella negó riendo.
- Inmaduro cómo siempre. - Edward se detuvo al escucharla. - ¿Crees que me importa lo que piensen tus seguidores e idiotas que tienes como amigos?
- Ellos ya no te molestarán. - prometió con ansiedad. - Nadie lo hará, me encargaré. Además que yo mismo te acompañaré a la escuela para cuidar que no te perturben.
- Mi propio guardaespaldas. - se burló.
- Te protegeré. - prometió aún emocionado. - A los dos.
- De quién debo cuidarme es de ti y tus mentiras. - se rió dolorosamente. - Tú me has lastimado con un acción lo que ellos me hubieran lastimado en años. No me importa esa escuela que te ve como ídolo. Como me preocuparía por un grupo de ineptos que ven a un borracho, mujeriego y bueno para nada como alguien a quien admirar.
Edward soportó el insulto sin responder.
- No sabía que me veías así. - susurró él.
- Oh demonios. No sé que carajos vi en ti. - se quejó molesta. - No puedo creer que me dejara coger sólo por una cara bonita sin nada en el cerebro. Tan estupida fui que creía que existía algo de valor en ti, pero no, eres sólo un idiota más.
- Yo tuve a la mejor de la escuela en mi cama y ella se olvidó de usar condón porque estaba apurada por cabalgarme. Creo que en competencias de cerebros no me llevas tanta ventaja, coger sin condón no es de gente inteligente.
Ambos se miraron heridos desde sus lugares a cada lado de la puerta. Fue Edward quién cedió primero ya que apartó la mirada.
- No debí decir eso. No quise lastimarte. - susurró de nuevo afectado, se notaba su desesperación al no poder solucionar la situación. - Eres la persona más inteligente que conozco, yo tampoco entiendo que me viste.
- Vete Edward, quiero descansar. - su voz estaba rota y eso le quitó fuerza a su pedido.
- No me quiero ir sin que sepas lo que pienso en realidad de ti... - insistió. - No quería joder las cosas más, maldita sea. Yo creo que eres...
- No me importa lo que piensas de mí, vete. Deja de comportarte como un niño berrinchudo y acepta que no quiero saber nada de ti. Aléjate y finge que no nos conocemos, así como has hecho durante meses.
El cobrizo parecía dolido pero no derrotado.
- El lunes será diferente. Ya verás. - prometió más animado.
- Sólo vete, ¿si? - le pidió de nuevo. - Se supone que las embarazadas no se deben exponer al frío ni ser agotadas en la puerta de su casa.
- Esta bien. - Edward bajó la fuerza con la que retenía la puerta. - Te veré el lunes.
Bella presionó la puerta hasta que lograr cerrarla. El encuentro alteró sus pensamientos lo suficiente para lograr que no notara la nueva ventana ni la rosa que descansaba junto al marco.
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Nuevo Capítulo espero que les guste y me dejen sus comentarios.
