Bueno gracias por sus comentarios, como verán a penas va en el lado intermedio de la historia, ahora con el arribo a Lothoriel como le ira a nuestra dama blanca contra la dama de la luz, bueno quien sabe, asi que vamos a investigarlo.

PD. Gracias de nuevo por comentarios, si tienen dudas me avisan.

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T9: DAMA DE LA LUZ

La mirada sabia y estrellada de un antiguo Eldar posaba tranquilamente sobre los arboles milenarios de su hogar, ahí ella podía ver como el cielo cambiaba conforme algo se acercaba, el gris de las nubes y los truenos era la amenaza perfecta, sin embargo ella sabia algo, no era nada que temer.

-Galadriel-la voz de sus señor se escucho con preocupación al notar ese cambio repentino de clima, hasta hace un momento el cielo prometía ser hermoso como los demás, si su señora lo protegía, se supone que nada podía perturbar esa paz que el anillo cuidaba.

-No es nada, Querido-dijo con suavidad tras posar su mano tranquilamente en la de su compañero de eternidad, el lo miro con algo de preocupación pero luego su gesto se transformo al sabio de siempre, su Señora era conocida entre su gente por su actitud misteriosa…pero tenia un objetivo.

Galadriel solo se asomo de nuevo al horizonte, podía sentir la confusión, sufrimiento y tristeza de alguien poderoso, alguien cuya ayuda fue llamada en momentos de crisis años atrás…de nuevo vería a la dama que alguna vez regreso, se sentía extraña… al no poder hacer mucho por el clima que perturbaba esa paz….pero ella estaba sufriendo, podía sentir sus heridas y penas aun desde donde estaba.

-Tanta crueldad y sufrimiento-susurro al viento para seguir su camino ante la mirada de duda de su señor, pero que dejo de preguntar al conocerla muy bien, ni se sorprendió cuando la vio salir de ese lugar de manera suave y tranquila…sabiendo tal vez que de nuevo haría eso que la caracterizaba, sonriendo para si mismo…era por eso que la amaba, después de todo.

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Los arboles de ese bosque pintaban un color dorado hermoso para cualquier vista, un ambiente colmado de paz y armonía se respiraba entre el viento constante que soplaba como una suave caricia de un día de invierno, era algo que cualquier mortal o no mortal notaria al entrar, sin embargo no para ese grupo que iba con prisa a su siguiente objetivo.

Boromir se sentía culpable de todo lo que dijo antes de que la única mujer de la comunidad cayera inconsciente, no pensaba que su estado estuviera empeorando con cada paso que daban, Aragorn se había encargado de curar sus heridas, sin embargo solo podía hacer por las que eran visibles.

Los Hobbits trataron de entender el idioma en que hablaba la mujer, entre susurros inquieto que se colaban en el viento, la temperatura aumentaba conforme el tiempo mas pasaba, ningún indicio de vida en el bosque le daban esperanzas a lo que antes habían estado ahí, de ser encontrados lo mas pronto posible.

-¿Falta mucho?-Gimli cuestiono tragándose el orgullo por esperar ayuda de Elfos, pero su leyenda estaba en un estado critico, como según cuentan las lenguas era un estado similar de cuando partió de Erebor.

Aragorn lo miro con cierta pena, ahora la mujer posaba tranquilamente en un árbol, el cielo empezaba a oscurecer conforme el estado empeoraba, el cielo gris se arrastraba con cada paso que avanzaba la comunidad, eso notaron desde que la fiebre comenzó, al menos algunos.

-No falta mucho maestro Enano-contesto no tan convencido, entendía que para entrar a ese reino escondido de los ojos enemigos, tenia que ser escoltado por la guardia, sin embargo ningún elfo se divisaba y al aparecer Legolas sabia, pues constantemente buscaba con sus ojos penetrantes, entre aquellas hojas.

Gimli refunfuño por lo bajo ante ese detalle –Porque los elfos no hacen las cosas mas fáciles –gruño para si mismo, tomando en cuenta que tenían días de haber entrado, además que estaban todos casi seguro que los Orcos ya estaban tras su pista, Legolas solo arqueo la ceja ante el comentario.

-Solo porque no es el momento de una discusión sobre quien es desconfiado-gruño el príncipe recordando muchas cosas que podría contestarle, pero en verdad entre mas se detenían el cielo se nublaba, algunos eran nuevos en ese detalle, pero otros ya sabían porque el clima cambiaba tan repentinamente.

-Este cielo no me trae nada bueno-se abrazo Merry con cierta insistencia, completamente ajeno a notar ese detalle.

-Como el aviso de algo peor –trago grueso su primo al recordar ese enfrentamiento en la montaña, estaba casi seguro que Saruman estaba tras de esto, tantas cosas habían pasado, Gandalf había marchado y la depresión parecía recordárselo el cielo en una constate, casi jurando que relámpagos aparecerían como aquel día en Rivendel.

-No digan eso-Sam miro a sus pequeños compañeros con enojo, era suficiente el dolor de la perdida de Gandalf como para recordar el incidente –no escuche eso mi señor-miro a su amo con insistencia, este solo sonrio de manera lejana, como haciéndolo por pura inercia y no porque lo sentía.

-Esto no se puede evitar mi buen amigo –dijo Legolas interrumpiendo ese debate entre los Hobbits, por el repentino cambio de clima a uno mas deprimente –esta situación esta ligada al estado de nuestra amiga, no podemos hacer mucho-

Boromir agacho la cabeza ante esa nueva información, por el gesto de los demás era el único que no sabia este detalle a parte de los hobbits, fue cuando de nuevo la mujer comenzó a susurrar en un extraño idioma, pero si sus oídos no le engañaban una palabra constante le hacia clavarse el sufrimiento de ese momento, como si estuviera reviviendo el instante exacto de algo muy importante "hemos perdido"

Legolas suspiro cansado al escuchar esas palabras aun si no sabia el significado (estaba en su idioma natal), temía que era algo malo, pues juzgando por su gesto el dolor era palpable para cualquiera, Aragorn se acerco con un pequeño pedazo de tela húmedo, para secar un poco el sudor que empezaba a adornar los nobles gestos.

-Legolas tu que puedes moverte con mas facilidad, investiga si puedes ver a alguien- ordeno el montaraz con un gesto de mas preocupación, estaba muy caliente al contacto la dama, que era imposible que durara tanto tiempo, los truenos empezaba a adornar el cielo, como el aviso de algo mas impactante.

Legolas miro a Ororo con cierta estima, en verdad era del tipo de personas que pasaría su propia salud, si esto significaba salvar la vida de los que estaban a su cargo, en un salto propio y ágil de su raza, se coloco en lo alto de un árbol, dispuesto a ver porque la guardia de ese reino no ha ido a su encuentro…sin embargo algo le hizo parar en ese instante, bajando de nuevo ante la mirada de duda de sus compañeros.

-¿viste algo?-Gimli ya empuñaba su hacha con fuerza ante la rapidez que el elfo había regresado, le daba mala espina y aunque no confiaba en este, era un buen guerrero y compañero de armas (aunque no se lo diría) además que también compartía un respeto por la mujer inconsciente.

-Creo que eh visto algo que no esperaba, maestro enano- Legolas no giro a verlo, la comunidad entera compartía ese punto, para ver con duda el porque el elfo se veía consternado pero con cierto aire de orgullo, pues su porte volvía a ser el mismo que en un inicio en Rivendel, la nobleza de su rango como hijo del rey se notaba.

Boromir solo frunció el ceño, que era eso que el elfo vio, para detener su búsqueda de ayuda, el cielo amenazaba con llover, un indicio de que la lluvia no tardaba, siendo la culpable la dama del clima, sin embargo su gesto se transformo a uno mas suave, pero con cierto aire de sorpresa.

Soldados elfos se desplegaban de entre los arboles para rodearlos, ninguno tensaba su arma a ellos, pero la manera en que se formaban les daba inquietud a los miembros de la comunidad mas ajenos a ese pueblo, Boromir y Gimli empuñaban sus armas mirando con recelo a los elfos que estaban silentes.

-Bajen sus armas- ordeno Aragorn al notar esa reacción de sus compañeros, una mirada compartida con ambos les dio a entender que estaba bien, pero aun asi se mostraron un poco renuentes hasta que por fin guardaron tanto su hacha como espada, fue cuando una sensación extraña inundo a los ajenos a lo que presenciaban.

Boromir por primera vez veía tanta gracia de los Eldar en todo su esplendor, como en siglos de gloria que pintaban las antiguas eras, entre los arbustos una figura llena de gracia y serenidad se hacia presente, por primera vez en años saliendo de su cómodo hogar, tanto Legolas como Aragorn se inclinaron con respeto ante la nueva presencia, quien solo les contesto ligeramente.

El hombre del sur noto esa mirada penetrante pero milenaria, como si todos sus secretos fueran descubiertos con solo cruzar un poco con los ojos estrellados, un susurro inquietante se escucho en su mente y tuvo la necesidad de bajar la cabeza.

-Mi Señora Galadriel-Aragorn comento, los Hobbits miraban expectante a la nueva elfo que se aparecía, era diferente a los que antes conocieron, mas imponente y misteriosa, un poco mas que el señor de Rivendel, la señora termino de dar su vistazo para ver a la dama que posaba en un árbol.

-Se a lo que vienen Aragorn hijo de Arathorn-susurro suave para los oídos nuevos que se mencionaban, Gimli miraba con renuencia como la figura esbelta se acercaba hacia la dama con cierta confianza –No temas maestro enano, mis intenciones no son malas-comento sin girar a verlo, poniéndolo en un poco de vergüenza por lo dicho al enano, mientras se agachaba en acariciar la cabeza hirviendo de la inconsciente.

-Es un honor que usted haya venido personalmente – El Dúnadan tomo la palabra, mientras Legolas observaba en silencio todo, cada uno de la comunidad no sabia que esperar…para ellos era ajeno quien era la señora, pero de algo estaban seguros, transmitía algo importante y susurros inquietantes para sus invitados.

-Desde que entraron eh sabido de ustedes, un mensaje llego de Rivendel avisándome de su arribo, mi ayuda será prestada para que continúen con su misión-comento con suavidad, sin girar a verlos –Tiempo ha pasado desde la ultima vez Ororo-beso la frente de la dama para despejarla de sus pensamientos inquietos, notándose de inmediato al cambiar su gesto preocupante a uno mas sereno y suave.

Uno de los elfos se acerco, un guardia -¿mi señora?-cuestiono al inclinarse, esta le cedió el paso, para cargar a la dama que ahora se mostraba mas tranquila, incluso el clima lo sabia, asomándose los rayos de sol entre las impactantes copas de los arboles, los Hobbits miraron con alegría la luz, esto era una ayuda inesperada…pero muchos estaban un poco desconfiados, cosas oscuras estaban despertando.

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Tranquilidad había estado constante en sus pensamientos, cálidos recuerdos eran traídos por una luz susurrante que le pedía calmarse, ahí el profesor Xavier posaba con sus sonrisa a esta, el sol se asomaba cálido en la ventada de la oficina del director, no lo podía creer, era como si el fin no hubiera sucedido.

-Esta es la paz que buscan –un susurro en el viento ajeno las personas presentes le clamaba con lentitud, ahí Ciclops peleaba con Wolverine, aun si era pelea se veían calmados y alegres, el profesor platicaba con Bestia mientras Jean reía tranquilamente, como si nada hubiera pasado.

Ororo sonrio lentamente –Esto es lo que hemos estado buscando –con una sonrisa nostálgica se dio cuenta que no era mas que un sueño, una ilusión producto de algún tipo de telepatía -¿Quién eres tu?-exclamo con seriedad pero con cierta desconfianza.

-Soy una vieja amiga, mi querida dama blanca- de nuevo la voz resonó en aquel gran cuarto, ella observaba con tranquilidad y cierta añoranza lo que tenia enfrente, aun si era una ilusión, un producto de su corazón sacado afuera para calmar sus recuerdos, era tan cálido y esperanzador, si había una posibilidad de que esto fuera realidad, esperaba que Logan hiciera su trabajo bien.

-¿Amiga?-cuestiono Ororo al recordar a la telepata frente a ella, cuando se corrompió por su otra personalidad y mato a las personas que mas amaba –Una amiga no hace lo que usted señora, sea lo que sea, no tiene el derecho de jugar con mis esperanzas- un viento soplo para borrar lo que veía…la oscuridad de nuevo vino, centinelas, destrucción, persecución y muerte, volvían a su mente…el mundo como lo dejo.

-Lamento que lo tomes de esa manera, Ororo – de nuevo la voz se escucho pero mas palpable y presente, detrás de la guerrera estaba la figura danzante de la elfo rubia, lo recordaba por las escenas que el maestro le mostro cuando regreso, y la elfo lo sabia.

-Galadriel-saludo sin sentimiento aun sin apartar su mirada de lo que veía adelante, suspiraba con pesadez al ver de nuevo su realidad y recordar el motivo porque la habían traído a un mundo que también amenazaba la oscuridad, el egoísmo de los valar aun le calaba en el orgullo, su molestia y enojo volvían como en un inicio.

-Mi intención no es mala al estar aquí-aclaro la elfo rubia al ver que el silencio se presento, la mujer era fuerte mentalmente, tanto para mantenerse consiente en esa ilusión que hizo en un afán de calmar su corazón, no esperando que fuera tomado como una agresión –Elrond me comento de tu estado al volver, siento lo que mis valares hicieron al traerte en un momento tan oscuro-

Galadriel observo todo adelante, eran recuerdos de Ororo que volvían de nuevo a inundar la mente, en un afán de respetar y mantener la paz entre ambas mujeres, ella había traído la esperanza de su corazón, pero esta se dio cuenta de eso…no quería que lo tomara como un engaño, una falsa esperanza aunque tuviera la mínima posibilidad.

Ororo suspiro tratando de calmarse, no era momento de enojarse por algo que aun le pesaba pero que no haría la diferencia, al contrario entorpecería todos sus planes para mas adelante, aun si hayan sido modificados, con los cambios del destino, un silencio se hizo presente en ambas –crees que mi mundo no necesite de mi ayuda, tanto como el suyo-cuestiono a la Eldar.

Galadriel solo mostro un ligero titubeo en sus ojos estrellados, una culpabilidad que Elrond le compartió, y era cierto, comprendía el enojo que sintió de la dama, pero al igual que su pariente, esperaba que sus valares tuvieran una buena escusa para esto, pues por mas que veía delante de sus ojos, esos recuerdos oscuros llenos de horror, comparándolo con sus vivencias en tiempos de Melkor, esto era peor, gigantes de fuego, hielo y demás cosas se alzaban imponente con un aura amenazadora, eran mil veces mas el numero, que los Balrogs, Dragones y demás criaturas que atacaron Gondolin.

Ororo por fin encaraba a la sabia Eldar, quien solo mostro unos ojos lastimosos y llenos de culpa, si alguien hubiera visto esos gestos en Galadriel se hubiera sorprendió, por primera vez en milenios la orgullosa Noldor se veía vulnerable, tan culpable….tanto que un silencio fue la respuesta sin saber que darle para calmar su enojo, para justificar el porque sus dioses la trajeron.

-No es necesario que respondas Galadriel-suspiro Ororo comprensiva, Galadriel bajo su mirada en respeto ante esa sabiduría que por momentos le ganaron –No es tu culpa ni la de Elrond o cualquiera de los involucrados- se acerco, en sus sueños las heridas no daban guerra, nada de su cuerpo físico le afectaba-Al menos tus dioses no los han dejado por completo abandonados-tomo el hombro de Galadriel para girar a ver de nuevo la escena.

-No se que palabras encontrar en este momento, por primera vez en milenios no se que decir ante lo que veo- Galadriel volvió su postura firme, suave y sabia, tenia que admitir que las acciones aun eran desconocidas, Ororo solo le sonrio –Tanto has sufrido, tanto has perdido….puede que aquí el asunto no es solo ser parte de esta guerra…querida, también la esperanza y los lazos encontraras si dejas que tu corazón se abra-

La mutante noto de nuevo esa sabiduría de la que tanto escucho en Rivendel de la dama de la luz, aun si titubeo un poco no perdió su porte imponente, digna hija de Fingolfin de los Noldor, pero no tenia confianza de hacer eso con facilidad, su corazón estaba tan herido, tan temeroso de perder a mas gente, que incluso con Gandalf otra herida se abrió –No lo se, no tienen porque vivir lo que yo en un mundo que es completamente ajeno a ustedes-dijo con simpleza.

Galadriel sonrio con suavidad para acariciar esa cabeza blanca, después de todo era mas alta que la mortal, esta mujer quería ser fuerte para no ser un estorbo para los demás, quería ser mas de lo que podía hacer –tu corazón noble será bien recompensado, la batalla que viene adelante puede ser peligrosa para todos, comprendo tus palabras, quieres protegernos de tu sufrimiento, pero encerrarte no es la solución-

-Esta bien asi por ahora…suficiente tienen con el peso de un anillo y el destino de un mundo, un mundo que aun no tiene porque pasar por esto-miro la escena delante de nuevo, esas oscuras memorias desaparecían junto a la dama de la luz, quien solo suspiro al notar que el corazón de la dama se volvía neutro, sin recuerdos oscuros ni esperanzas inducidas, Galadriel dejo en silencio la conciencia de la dama para que pudiera descansar de tanto peso, todo eso seria su secreto y ella sola tendría que decir que tanto contar, cuando por fin abra su corazón.

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La comunidad entera esperaba junto a Celeborn el estado de la dama, los relatos esperarían hasta que Galadriel llegara, el sabio Eldar noto la inquietud de todos, inclusive de su compañero Elfo que era el príncipe del bosque negro, comida ya los esperaba, pero ninguno la toco….inclusive los Hobbits que tenían cierta fama en esas tierras.

-Su preocupación es bien fundada amigos míos, pero si no ingieren comida su espera no será grata-sugirió el señor del lugar al apuntar los alimentos que fueron traídos por sus guardias, tenían horas de haber llegado con su señora escoltándolos personalmente, era la primera vez que salía para traer a unos invitados, el cielo se había despejado de manera misteriosa y estaba seguro que por esa razón había ido.

Fue cuando el viento de nuevo anuncio un cielo nublado, la comunidad se miro impaciente al ver que el clima se doblaba a una voluntad que ellos entendían –Mi señora sabe lo que hace, solo tenemos que esperar –el sabia de quien se trataba, Galadriel le conto en el pasado sobre esa dama blanca, pero no que podía pasar por encima de la protección del anillo.

Un silencio se hizo presente, mas tensión cuando el cielo duro un tiempo en estar en ese estado amenazante, aunque con ausencia de relámpagos y mas viento, solo gris se podía ver, inquietando a cualquier elfo presente, sin embargo en cuestión de minutos que parecieron horas, este se volvió azul y el sol saludo a los presentes, haciendo que la comunidad soltara un suspiro de alivio.

Ahí la dama de la luz hizo acto de presencia, entrando con gracia en aquel recinto, solo los que la conocían bien, vieron un ligero atisbe de molestia en sus ojos mientras se dirigía a su asiento al lado de Celeborn, quien la miro con duda aún en silencio, la comunidad estaba expectante ante lo que diría.

Esta solo dio una suave sonrisa, saliendo de sus pensamientos para mirar a todos y acariciar la mano de su señor para que no se preocupara-Ella estará bien, solo necesita algo de descanso, el camino ha sido largo para todos ustedes…por ahora siéntense libres de pasear en Lothoriel-dio la bienvenida formal a los viajeros, Celeborn solo asentó la cabeza en signo de entender, para mirar a sus invitados.

-Y bien….cuéntenme su aventura amigos de tierras lejanas –anuncio el señor al mirar a todos, por un momento el silencio se hizo presente hasta que Legolas y Aragorn tomaron la palabra, relatando todo lo vivido durante el tiempo que partieron de Rivendel, pero aun si todo estaba lleno de intriga, Celeborn noto lo distante que estaba su señora.

Que aunque participaba de vez en cuando en el relato, sus ojos estrellado seguían igual que como entro, el estaba preocupado aun si su señora le decía todo lo contrario, el como sabio esperaría…y estaría ahí para ella.

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Aragorn siendo el líder vigente de la comunidad se había desperdigado en ese placido lugar, mucho de sus compañeros estaban perdidos entre tanta belleza, encontrando un poco de paz en ese momento crucial, tenia que admitir que de vez en cuando pasaba por el lugar donde reposaba la dama, solo para ver su estado, pero no despertaba.

-Se lo que te preocupa –la voz de Galadriel se asomo detrás de el, este solo se inclino para saludarla con el respeto que se debía –necesita tiempo de paz en momentos de crisis mi buen Aragorn-tomo la cabeza con suavidad para observar sus ojos.

-Debo de esperar a que ella me cuente, pero temo que no tendremos oportunidad saliendo….siento que carga con mas de lo que puede- dijo con pesar el montaraz, la mujer tenia sus respetos siempre, desde que fue su maestra, quería ser de ayuda…quería verla radiante como en aquel entonces, aunque aun asi veía tonos tristes en su mirar que siempre trato de esconder a los ojos del chico de ese tiempo.

-Puedes esperar mi querido Estel, descubrirás poco a poco lo que ella carga, solo espero que estés preparado para lo que te dirá…oscuridad y desesperación te puedo anticipar que es lo que carga…pero mas allá, no- dijo con misterio la dama al caminar con suavidad, Aragorn entendía esas palabras…calmando un poco su corazón, aunque la duda crecía conforme mas tiempo pasaba…ella siempre era misteriosa, no solo la Eldar si no también su compañera de comunidad.

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Boromir caminaba de un lado a otro, con severos signos de desesperación y culpabilidad que aumentaron conforme el susurro de la dama recordaba con suavidad, los Hobbits estaban inundados en su inocencia, paseando ajeno a lo que envolvía al señor, este notaba algo en Aragorn…el sentía que era mas que una preocupación, por como cuestionaba e iba a visitar a la dama blanca.

Gimli refunfuñaba por ir a acompañar a Legolas ante la insistencia de este, una amistad se asomaba por primera vez en meses, entre los que se juraban enemigos públicos, ellos dos habían tenido debates de lo que observaban entre los hombres, pues al pesar del enano, su rey no estaba presente.

Aragorn era completamente ajeno a lo que se alzaba alrededor de la comunidad, con sus constantes visitas a la dama blanca, pues el lo sentía su deber, el deber como alguien a que le debía tanto respeto, un día noto la insistente mirada de Boromir hacia el, aunque no se llevaban tan bien en los últimos días…ese era mas notable.

-Boromir eh notado tu preocupación estos días…¿sucede algo?-cuestiono el Dúnadan con sabiduría inundando sus ojos, el hombre del sur solo giro su mirada hacia fuera, no había notado que fue captado, entre tantos pensamientos que tenia…un silencio incomodo se hizo presente en ambos, pues los demás estaban en sus asuntos –Si no quieres hablar esta bien-suspiro cansado, dando el espacio para el hombre del sur.

-Eh notado que vas muy seguido a verla…¿cómo esta?-esto ultimo lo dijo mas para no verse comprometido por algo que aun no quería aceptar, estaba preocupado pero algo le molestaba de esas visitas….Aragorn lo noto, era problemático ese pequeño detalle, era sabio y sus ojos mas observadores que cualquier mortal, incluso Gimli platicaba de eso con Legolas, y este ultimo a su vez con el.

-Ella esta mejorando, la fiebre bajo hace días –informo el montaraz con pesar y cierto aire de curiosidad, negó con la cabeza al ver lo complicado del asunto, pedía a los valar que diría Gandalf o Elrond en esos momentos –Mi maestra es fuerte, ella puede llevar al limite su estado físico por el bien de la comunidad-miro hacia fuera ignorando la mirada de Boromir de sorpresa.

-¿Tu maestra?-cuestiono con duda, esa parte de la historia no la sabia, aunque muchos huecos tenia.

-Lo escuchaste en Rivendel…¿no?, ella fue parte de la batalla por Erebor hace tanto tiempo- arqueo la ceja con duda el heredero de Isildur al notar esa sorpresa, este solo se rasco la barbilla…si lo había escuchado pero aun le parecía irreal –Ella no es un Istari, viene de tierras lejanas…eso eh sabido y no preguntes mas que de igual forma sabemos lo mismo-

-Entonces cuantos años tienes…-iba a seguir pero luego recordó detalles, el no era un montaraz como lo que tenia en Ithilien, el era puro hijo de Numenor, cuya vida era bendecida por los valares, en su afán de no ponerle atención omitió toda esa verdad –Bien no contestes mi pregunta – sonrio vencido, por primera vez ambos lograron tener una platica amena.

Boromir noto que no era tan malo el Dúnadan, que el no tenia porque cargar con la culpa de sus antepasados…aunque siempre tratando de respetar lo que harían a futuro, eso no era lo que preocupaba ahora, si no el estado de la mujer, al parecer el montaraz la miraba con aire de respeto y su igual, algo que de alguna manera lo aliviano.

Aragorn por su parte vio en el hijo del senescal como alguien en que confiar cuando estuvieran en batalla, fiel, fuerte y atento hasta cierto punto que no sea sentimental, el noto ese crecimiento en los ojos de Boromir cuando le dijo que era su maestra, sonrio discretamente al ver lo ajeno que ambos eran, ahora entendía porque Thorin en su momento nunca fue notado a pesar de que los relatos daban las señales.

Ororo era una mujer fuerte, inteligente y decidida, enfocada solo en su objetivo pasando por alto los sentimientos que a veces hacia emerger en los miembros masculinos que la miraban de una manera diferente, cuestionándose de nuevo esas palabras que Galadriel le dio, ¿qué tanta oscuridad? Se cuestiono, mientras ambos continuaban su platica….una relación ligera en momentos de crisis.

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La luz se colaba por sus ojos en aquel lugar, por un momento desconoció a su alrededor, solo el abrazo de los Hobbits le hacían entrar en la realidad, recordando todo de golpe, no era su casa….era Lothoriel, hogar de la señora de la luz.

-Que bueno que estas bien-grito Pippin al agarrar confianza y mostrar abiertamente su alegría a la dama, quien se extraño por ese comportamiento a pesar del tiempo que venían viajando, nunca dio pie para ese tipo de relación, Merry también la miraba con alegría….los dos abrazándola como nunca, ella acaricio la cabeza de ambos, parecían pequeños niños como los que había antes en su escuela.

-¿Sucede algo?-cuestiono Aragorn al notar esa mueca triste, Frodo y Sam hacían lo mismo pero mas distantes, estaban alegres, sin notar el cambio de sorpresa a una de nostalgia en la mujer, esta solo negó con pesar para recuperar su porte serio, todo dolía pero en menor cantidad.

-Lamento haberlos preocupado tanto-se disculpo con una sonrisa recuperada en el rostro de la dama, los Hobbits estaban embobados por ese gesto suave en alguien tan fuerte, pero negaron con la cabeza para abrazarse con mas confianza, ante las quejas de un Sam por respetar su espacio.

Frodo sonreía lejanamente al ver como Sam peleaba con los mas pequeños y los regañaba, ante la sonrisa despreocupada de una dama recostada aun en la cama, fue cuando las quejas del enano se escucharon.

-Ves elfo, mira lo que me eh perdido- apunto a la dama quien sonreía complacida, pero que al notar a las nuevas presencias trato de suprimir esta acción –Oh mi querida Dama…que bueno que de nuevo esta con nosotros, el elfo estuvo preocupado por usted todo este tiempo-apunto a un Legolas ofendido por esto.

-Si no mal recuerdo eras tu el que paseaba preocupado por los pasillos de Lothoriel-gruño con suavidad el elfo sin perder su gesto serio, para luego mirar a la dama…esta por fin veía que no se llevaban tan mal-Que bueno que estas bien Ororo, me temía lo peor- comento con naturalidad, ignorando las quejas y la basurita en el ojo de Gimli, quien ya hacia a su señor Thorin, sin la oportunidad de volverla a ver.

Boromir se poso en la puerta no tan convencido de entrar, Aragorn le hizo señas, pero este se miraba dudativo, un pie adentro y otro afuera-¿Boromir?-dijo la dama al notar al hombre, quien se tenso al ser descubierto, el Dúnadan lo empujo para adelante…este solo se encuadro ante la mirada serena de la dama, muy diferente a la habitual que ya conocía, esta era mas suave…¿qué sucedió? Se cuestiono.

-Yo …-se mostraba algo de duda en la voz fuerte del hombre del sur, quería disculparse por lo que dijo, en verdad que muchas cosas no entendía de esta dama, pero aun asi no tenia el derecho de decirle cosas crueles a su manera.

-Lamento que no diga mucho de mi, si a veces parezco que no tengo sentimiento lo siento….tantas cosas que eh perdido en este tiempo que a veces pienso que mis lagrimas se han secado- Ororo soltó con suavidad mientras miraba el cielo, ¿les contaría la verdad? ¿podrían con su oscuridad?- no quiero involucrarlos con lo que me sucede….simplemente concentrémonos en nuestra misión- corto de cajón todo lo que diría el hombre.

No tenia porque decir cosas que no involucraban ese mundo, la trajeron para recuperarlo, no para traer sus problemas de extinción en este que prometía tener un futuro mejor si todo salía bien, por un momento el silencio se hizo presente por esas palabra…no sabían que decir, para ellos era un avance en la verdad que estaba detrás de la mujer, aunque aun faltaba mucho.

Los Hobbits se miraron con mas duda que antes, ante algo que se perdieron, pues no sabia a que se refería, Boromir solo apretó su puño al ver como se cerraba la dama…¿era tan complicado su pasado? ¿no confiaba en ellos a pesar de todo lo que paso?, iba a decir algo pero Aragorn lo detuvo, susurrando "todo a su tiempo", este solo refunfuño algo para salir de aquel lugar…

Gimli resoplo y miro al techo en una petición silenciosa a Aule o cualquier Valar que se apiadara de este, pues la dama frente a el no se daba cuenta de los sentimientos de la comunidad, entre confusión por parte de los Hobbits, duda por el mismo, resignación y paciencia por los otros dos, y un enojo por verse subestimado por el que salió.

-Bien…que ha sucedido durante mi ausencia, eh notado que viejos lazos vuelven-comento Ororo con seriedad al mirar al elfo y luego al enano, estos sonrieron cómplices olvidando un poco el tema, mientras Aragorn se disculpaba para salir dejando ese grupo pasar un buen rato, entre bromas del par y los Hobbits, Ororo no se aburriría y era una oportunidad para que los viera mas de cerca, no con la presión de un viaje por terminar, no por ahora.

-Ella es tan cerrada-escucho decir de Boromir que miraba en aquel balcón los altos arboles, su frustración se podía sentir –nos ve como débiles…no confía en nosotros-

-Una vez me conto una mujer que era de sabios esperar-cito las palabras de su maestra el hombre, ante la mirada de Boromir quien suspiro tratando de calmarse –Ella esconde mucho y teme involucrarnos en esto…solo nos queda esperar-sonrio, sin darse cuenta que Gimli y Legolas venían, escuchando esto ultimo.

-Los gigantes venían con ella…-comento el elfo casual pero con un tono serio, ante la mirada de sorpresa de todos los presentes y una de ofendido por esa parte omitida por un enano a su lado…-no se lo que hay en su hogar…pero me temo que tendremos que esperar a algo mas oscuro y desesperante, no me lo ha dicho pero yo la vi ese día entre el caos…ella peleo contra ellos- comento.

-Entonces- Boromir se paso la mano por su cabello tratando de mantener su templanza, mas dudas, mas cosas salían de la dama, ¿qué tanto podía soportar sola? Se cuestionaba, ahí los cuatro tuvieron un pequeño debate sobre que conclusión llegarían…todos en espera de que la dama se abriera, pero con temor a lo que diría, ajenos por completo a lo que aguardaba Saruman, incluso la dama blanca.

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En la soledad de su espejo, Galadriel buscaba la luz entre la oscuridad, este solo le dice las posibilidades mas no las verdades, había algo que volvía turbia el agua de ese pequeño monumento, algo que por primera vez observaba, como si algo lo estuviera cambiando conforme a distintas acciones en tiempos diferentes.

¿Cuál era el plan que tanto esperaba Ororo? Algo que ya no descubrió al sentirse culpable de mostrarle la esperanza en un afán de ser de ayuda, pero la culpa le movía, quería saber y darle esperanzas mas solidas, sin embargo no podía ver mas allá de sus tierras….mas allá de su mundo, quedándose en incógnita y rezando a su valares respuestas.

Pues al igual que Elrond, sentía una pena por enviarla de nuevo a otra guerra, sin una promesa de regreso, suspirando con cansancio a las pruebas que la mortal tendría que enfrentar….en siglos ella siempre supo todo, ahora estaba en blanco, algo que le emocionaba al sentirse igual que los demás elfo, sin embargo con algo de molestia por ese detalle, suspirando cansada en sus gestos siempre suaves.

-Los eh estado esperando-volvió a su gesto habitual para recibir a los dos pequeños que llamo desde su conciencia, ahí mostraría otra verdad para los portadores del anillo, y su ultima prueba seria puesta para ver si era digna de regresar a Valinor…ahí cuestionaría a sus valares por ese prácticamente secuestro, pero lo vería delante, ahí en la oscuridad de la noche y el cobijo de las estrellas los Hobbits vieron mas de lo que esperaban….mas de lo que soportaban.

Mientras Galadriel paso la tentación del anillo de manera rápida, pues nada era comparado a lo que vio en simples memorias, las promesas el poder ya no eran su meta, ahora era el pedir explicaciones a los valares…quienes en sus tierras tenían un debate, pues algo mas se ocultaba a sus ojos, algo que trajo consigo la dama…ajenos a que estaba en las manos del mago traidor.

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Bueno como verán Galadriel no se esperaba esa verdad, ella tratando de calmar el corazón de la mujer, sin tomar en cuenta lo tan consiente que era, bueno ella teniendo a un maestro como Xavier uno que otro truquito debió de aprender.

Ororo por su parte aun esta renuente en mostrarse como es en realidad, no quiere que ese mundo arrastre su tristeza aun si esta enojada con los valares por traerla, Boromir por su parte esta molesto por ser protegido y subestimado, pero que gracias al consejo de Aragorn supo sobrellevar.

Ahora todos preparándose para ver un futuro, donde la comunidad partirá del cobijo protector de la dama de la luz, para enfrentar a su destino, el siguiente capitulo será traído en algún momento ya que la realidad golpea fuerte y las musas abandonan este cuerpo decadente…XP

Geme 1 fuera…