Bueno gente, luego de una eternidad estoy de vuelta. este capítulo es en realidad la mitad del que tenía planeado hacer, pero entre una cosa y otra se me hizo muy largo así que decidí cortarlo y ya mandarles la primera parte para que se entrengan un rato.
Yawarakai, Mesic, Megami66 y Naru894 gracias por sus críticas. Trataré de actualizar lo mas pronto posible pero recuerden que con lo vago que soy es mejor no pedirle peras al olmo.
Sin nada más que agregar, los dejo con el capítulo.
Capítulo: 9
"La puerta al otro mundo"
–¿Puedes explicármelo una vez más? –Preguntó Harry.
Se hallaba en el nivel más profundo de la base de la Hermandad. Parado frente a un gran arco de piedra antiquísimo que tenía en su umbral un velo negro que ondeaba lentamente.
–¿Cual parte? ¿ La de como nos las arreglamos para sacar el arco del departamento de misterios? Pues, bueno, fue todo gracias a Percy, sin él... –Comenzó a decir Draco.
–Ya sé como lo sacaron... ¡Gran cosa! ¡Hasta una panda de niños pueden meterse en el ministerio sin que los vean! –Lo interrumpió Harry con sorna y luego agregó –Lo se por experiencia propia.
–Las cosas ya no son tan simples, Harry. Antes no se tomaban la vuelta de Voldemort en serio, ahora han multiplicado la seguridad por cien. Percy ha hecho un muy buen trabajo al infiltrarse en el departamento de misterios para que pudiéramos sacar el arco.
–Lo sé, lo sé... eso ya me quedó claro. Mi pregunta es: ¿Por qué?. –Reformuló Harry.
–Porque el arco pertenece a la Hermandad, y no es seguro que el ministerio siga experimentando con él. –Le explicó Malfoy.
–¿Pero para que lo quieren? Solo sirve para matar... ¿Acaso piensan lanzar a Voldemort a través de él? –preguntó con sorna.
–No, aunque es una opción, la verdad es que sería poco práctico. –Le respondió Draco con una media sonrisa –Leíste el libro que te dio Hermione ¿Verdad?.
–Sí.
–¿Recuerdas lo que contaba sobre la puerta al otro mundo?
–Era bastante vago al hablar de eso. Algo sobre una puerta que podía accesar a un mundo diferente al nuestro, un lugar plagado de bestias y monstruos aterradores... lo describía como si se tratara del mismo infierno. –Explicó Harry
–Y lo es... –dijo Draco mientras se dirigía hacia la puerta de salida.
Hermione se hallaba frente a la gran pantalla de la sala de reuniones. Sabía perfectamente como operar una computadora ya que en su casa había una. Si bien la diferencia tecnológica entre la suya y la que ahora estaba manejado era abismal, la de la Hermandad parecía ser inclusive más fácil e intuitiva de usar que su vieja pc, casi como si lo hiciera todo sola.
Un cartel de "no se halla el archivo" volvió a aparecer en la pantalla y eso la exasperó.
–¿Buscas algo en especial? –Sonó una voz detrás de ella.
–Nada en lo que tú puedas ayudarme, Crabbe. –Contestó secamente Hermione.
Le costaba acostumbrarse a la idea de que tanto Draco como Crabbe y Goyle pudieran ser buenas personas. Todos los insultos que había recibido de ellos por su "condición familiar" aún les jugaban en contra.
–Vamos, no seas así. Ya te pedí perdón... –Le recordó el muchacho.
–Y yo ya te perdoné, pero ni pienses que vamos a ser amiguitos... –Le respondió ella indiferente.
–Mira, solo te lo pregunto porque yo soy el que se encarga de la computadora y... –empezó a decir él.
–Y veo que no lo haces muy bien –lo cortó ella –a juzgar por la cantidad ingente de tierra que hay sobre el teclado. –Finalizó con sarcasmo.
–Eh... Bueno... –dijo Crabbe sonriendo –La verdad es que nadie lo usa. Es mas fácil usar el comando de voz.
–¿Y cuando pensaban decírmelo? –Preguntó exasperada mientras se daba la vuelta para encararlo.
–Pues supongo que cuando tú preguntaras. –Le respondió él con un poco de burla.
Ya era un habito difícil de dejar.
–¡Al diablo, ya me harté! La única razón por la que estoy aquí es para proteger a Harry de ustedes tres. –Lo increpó ella –No confío en ustedes y no permitiré que lo usen como...
–Ten cuidado con lanzar acusaciones sin pruebas, Hermione. –Le advirtió Ginny mientras entraba a la sala de reuniones.
–Solo digo lo que se por experiencia propia. –Le contestó ella desafiante –Además aún hay cosas que todavía no me cierran...
–Y eres libre de debatirlas, si quieres, pero te aclaro que si no respetas a los integrantes de la Hermandad terminarás fuera de la base antes de lo que te imaginas. –Le soltó la pelirroja.
–¡¿Me estás amenazando?!
–No te amenazo, solo te advierto cuales son las reglas, hay mucho en juego... si no las cumples, te quedas afuera, punto.
Hermione le dirigió una mirada que le hizo entender que no sería la ultima palabra y salió de la sala directo hacia el ascensor.
Ambos guardaron silencio hasta que la puerta se cerró.
–¿Que buscaba? –Preguntó Ginny.
–¿Tú que crees...? Alguna prueba en nuestra contra, seguramente. Es demasiado obstinada como para dejarse convencer fácilmente. –Le explicó el muchacho.
–Me temo que va a traernos más problemas que otra cosa. Especialmente si llega a tener un encontronazo como este con Draco... –Le advirtió ella.
–Bueno... no podemos decir que no lo vimos venir...
–Si... supongo...
Harry y Draco salieron al pasillo y comenzaron a caminar hacia el elevador.
–¡Espera! No me vas a decir que el arco... –Dijo Harry deteniéndose.
Draco asintió con la cabeza.
–Entonces... él... –Balbuceó el muchacho.
Draco comprendió rápidamente a que se refería con lo de "él" y le puso una mano en el hombro, obligándolo así a que volteara para verlo a los ojos.
–No, Harry... Escúchame bien. Sirius no está en ese lugar... él... él esta muerto... –terminó de decir con voz queda.
En los ojos de Harry se reflejaba la confusión mezclada con el dolor que le traían los recuerdos del día en que perdió a su padrino.
–Pero... –Intentó decir con un hilo de voz.
–Las cosas son mas complicadas de lo que piensas. –Comenzó a explicar Draco –El arco es en realidad una pieza de tecnología muy avanzada entremezclada con magia antigua. Fue creada por la Hermandad hace más de tres milenios y posee básicamente dos funciones: La primera (y para la que fue realmente creado) es la de trasportar cualquier cosa a través del espacio en menos de un parpadeo, no importa la distancia que haya entre el arco y el lugar de destino.
–No lo entiendo. –Lo interrumpió Harry –Si es así, entonces mi padrino debería estar en algún lugar, vivo.
–No Harry, el problema es que este arco esta roto. Lo ha estado desde hace un milenio. Parece funcionar, pero si intentas atravesarlo... bueno...
–Te mueres... –Finalizó gravemente Harry.
–Si...
–Entonces, con mas razón... ¿Para que gastarse en recuperarlo? –Preguntó.
–Porque existe la posibilidad, aunque sea mínima, de que pueda ser reparado... –Le respondió Draco.
–¿Y eso que? Para que gastarse en reparar un maldito arco si puedes usar la red flu o un translador o simplemente aparecerte.
–Porque el otro uso que se le puede dar es... digamos... que único. Si reconfiguras los circuitos del arco y posees la energía necesaria, puedes abrir un portal al otro mundo... al infierno que describe el libro...
–Y... ¿Por qué, simplemente, no lo destruyes?
–Créeme que pienso hacerlo, pero me temo que nuestros problemas no se terminarán ahí. Para que el arco pueda cumplir su función original, se necesita que haya otro en el lugar de destino, y eso quiere decir...
–Que existe otro arco...
–Sí.
–Déjame adivinar: Ese sí funciona bien.
–Exacto, y eso no es todo, Voldemort lo está buscando...
Dudley se hallaba en el hangar esperando que Goyle terminara la revisión de rutina del D-1.
–¿Puedes hacerme un pequeño favor? Dudley.
–Si, lo que quieras.
–Alcánzame un regulador de inercia nuevo.
–¿Tan mal está?
–No, para nada, pero teniendo en cuenta lo poco amables que suelen ser tus reingresos en la atmósfera, prefiero no arriesgarme. –Le contestó con sorna.
–Hieres mis sentimientos... –Le dijo Dudley haciéndose el ofendido.
–Lo siento, pero mi trabajo es evitar que te rompas la crisma volando este cacharro, así que, mientras continúes con vida, tus sentimientos me tienen sin cuidado.
–¿Crees que estará listo para la tarde? –Le preguntó Dudley mientras le alcanzaba el regulador nuevo.
–Preferiría dejarlo un par de días en el hangar para hacerle una revisión completa...
–Lo lamento pero no podemos darnos ese lujo.
–Ya te arrepentirás cuando, por no haberte tomado ese "lujo", alguna pieza crítica falle y te estrelles de la peor manera.
–Mira, si te hace sentir mejor, le pediré a Laura que le haga un escaneo completo durante el vuelo, para descartar cualquier eventualidad.
–Bien, al menos es algo, pero date cuenta de que esto no es una escoba, no vuela por "arte de magia", estas atado a la física. Si algo sale mal, la gravedad, inexorablemente, hará su trabajo.
–Lo se perfectamente, quédate tranquilo. Si Laura detecta algún problema, por más pequeño o insignificante que sea, le recomendaré a Draco que lo dejemos en tierra todo el tiempo que decidas conveniente. Se perfectamente que en este punto lo que menos necesitamos son problemas.
Goyle terminó de ajustar el último conducto de energía y volvió a colocar el panel de protección en su lugar.
–Listo.
–Gracias, Gregory.
–Solo por curiosidad ¿Cual es la misión que nos impide hacer la revisión en tierra?
–Tengo que llevar a Ginny a la segunda base, parece que nuestros amigos han encontrado una nueva pista sobre la puerta.
–En ese caso prepararé mi equipo... no vaya que este cacharro nos vaya a fallar en el peor momento.
–Sabio de tu parte. Hablaré con Draco...
Harry y Draco llegaron a la sala de reuniones. Ginny y Crabbe se hallaban sentados a los lados de la mesa, enfrentados.
–Hola, chicos. –Los saludó Draco mientras se sentaba en la cabecera de la mesa. Harry se sentó al lado de Ginny.
–Bueno, Vincent.. Dudley me dijo, hoy temprano, que estabas trabajando en un arma de último recurso que habías diseñado. Soy todo oídos.
–Eh... bueno... en realidad, aún no lo he probado. Pero las matemáticas son prometedoras –Le dijo pasándole un pergamino que parecía tener un plano bastante complejo dibujado.
Draco se quedo un momento en silencio.
–¿De verdad puedes hacerlo funcionar?
–Es menos complicado de lo que parece. Incluso así podemos darle una mayor precisión que utilizando la versión original.
–No se, es muy peligroso. No sabemos lo que sucedería si terminamos creando una paradoja. Mejor es no arriesgarnos.
–Si las cosas salen realmente mal, y ya sabes a lo que me refiero, esta puede que sea nuestra única opción.
–¿Tú que piensas Ginny?
–Se que es peligroso, pero si nos quedamos sin opciones... vale la pena intentarlo...
–Tendré que pensarlo, seriamente. Termínalo, pero no lo pruebes hasta que yo te lo ordene.
–Dicho y hecho, capitán. –Le respondió Vincent con una sonrisa.
–¿Sería mucho problema que me pusieran al tanto de lo que es esa "arma"? –preguntó Harry señalando el pergamino.
–No, para nada, pero hasta que no tome una decisión, sería una pérdida total de tiempo. En cambio, te tengo una pequeña asignación.
–Sabes, Draco. Dejarme fuera de las decisiones importantes, no va a hacer que mi confianza en ti crezca demasiado... incluso, mas bien, creo que la haría disminuir... y bastante.
Malfoy lo miró a los ojos.
–Básicamente se trata de usar un giratiempo para volver atrás y cambiar la linea de tiempo si las cosas salen realmente mal. Tú sabes por primera mano que eso crearía una paradoja. Hermione y tú pudieron usarlo justamente porque no intentaron cambiar la linea de tiempo, incluso sus acciones sirvieron para cimentarla.
–Entiendo tú punto, pero llegado el caso, si Voldemort abre esa "puerta" y ya no podemos cerrarla, si realmente nos quedamos sin opciones, creo que no perderíamos nada con intentarlo.
–Mira Harry, jugar con la linea de tiempo es peligroso. Por lo que sabemos, el crear una paradoja podría destruir todo el universo...
–O quizás no. –Replicó Vincent.
–Lo siento chicos, pero sin pruebas sólidas, no quisiera arriesgarme.
–Lo entiendo... –dijo Ginny –Igualmente era solo como ultimo recurso, así que hasta que lleguemos a esa instancia, sería mejor que nos siguiéramos concentrando en el ahora.
–Exactamente lo que estaba pensando. –dijo Draco –Te tengo una pequeña asignación. Necesito que vallas a la segunda base a constatar una nueva pista sobre la puerta. Parece ser prometedora.
–¿Cuando tengo que partir? –Preguntó ella.
–Apenas Dudley tenga preparado el D-1. Empaca tu equipo de exploración y llévate a Harry contigo, así podrás, de paso, presentarle a nuestros colegas.
–Harry no irá a ningún lado sin nosotros –Sentenció una voz que reconocieron al instante.
Hermione acababa de entrar a la sala de reuniones y junto a ella se hallaba Ron... y se podría decir que bastante incómodo por la situación.
Ginny y Vincent cruzaron una mirada de preocupación. Harry lo notó y se preguntó el porqué.
Draco simplemente la ignoró.
–Vincent, creo que tienes un proyecto en el cual trabajar. No quiero quitarte más tiempo.
El muchacho comprendió sin problemas que Draco no lo quería en medio de la discusión que tenía en puerta.
–Bien, si me necesitas, estaré en el laboratorio. –Dijo mientras se levantaba.
Vincent pasó por al lado de Hermione y se dirigió directamente hacia el elevador.
–¿Y bien? –Preguntó Hermione manteniendo la misma actitud.
–No te preocupes por Harry, me aseguraré que no le pase nada –Afirmó Ginny en un intento por calmarle los ánimos o, al menos, desviar su atención.
–Lo lamento, Ginny, pero ya no confío en ti, además ya te he dicho que hay cosas que aún no me cierran. –Le replicó ella.
–¿Que cosas? –Preguntó Harry sin poder aguantarse.
–Bueno, ya que preguntas, esta el hecho de cierta conversación que escuchó Ron el día que Malfoy escapó de la madriguera.
Harry fijo su vista en Draco y notó que este mantenía su mirada baja.
–¿Que conversación?. –Preguntó mirando nuevamente a Hermione.
–Eh... bueno... quizás escuche mal... tú sabes, los nervios del momento... –Comenzó a disculparse Ron pero Hermione lo cortó.
–Ron escuchó muy bien... Draco le dijo que la amaba y ella le correspondió.
La mañana del día anterior volvió a la mente de Harry, su amiga le había advertido que ellos "se amaban", pero con todas las cosas que habían pasado se había olvidado por completo de ese dato. Después de todo, Ginny seguía siendo Ginny... bueno, casi...
Volvió a mirar a Draco pero este seguía con la vista baja.
–No es lo que piensas, Hermione... –Intentó explicarle Ginny.
–No te gastes. Se perfectamente que no tenían ni idea de que alguien los estaba escuchando. La verdad es demasiado obvia. Lo están usando. Se aprovechan de los sentimientos que Harry tiene por ti. No puedes negarlo. –Afirmó Hermione.
–Por favor, no saques conclusiones con pruebas tan endebles –La interrumpió Draco. –puede que Ron haya escuchado bien pero tu interpretación, simplemente, no te hace justicia...
–Ah ¿no? Pues ilumíname...
–Bien, si eso es lo que quieres... ¿Por qué primero no asumes que tú y Harry también se aman? –Le soltó él
Ron, que hasta ese momento había intentado mantenerse lo más fuera de la discusión posible. Abrió los ojos sorprendido mientras exclamaba un:
–¡¿Que?!
–No es cierto. –Repuso rápidamente, Hermione. –No lo escuches, Ron, solo intenta ponerte en mi contra.
–Dime, Harry –Repuso Draco mirándolo. –¿Realmente estoy mintiendo?
El muchacho le echo una mirada a Ginny, esta tenía la vista fija en Hermione pero a pesar de que parecía estar seria, Harry habría podido jurar que estaba haciendo lo imposible para aguantarse la risa. Ron lo fulminaba con la mirada y aunque toda esa situación le tendría que haber puesto los pelos de punta, algo le hizo mantener la calma y responder con naturalidad.
–Bueno, yo solo la quiero como una hermana.
–Querer, se quieren las cosas, Harry. A las personas se las ama. –Repuso Draco.
–Llámalo como quieras, pero solo como a una hermana. –Volvió a repetir el muchacho.
–¿Que parte de la palabra "Hermandad", aún no te ha entrado en la cabeza? Hermione. –Pregunto Ginny con sorna.
–La simple verdad –explicó Draco –es que lo siento por Ginny es exactamente lo mismo que Harry siente por ti: amor fraternal. Solo eso. Todos los miembros de la Hermandad nos consideramos como una especie de familia.
–Bueno, eso aclara el asunto... –Finalizó Harry, dando las gracias de que el asunto no terminara en un escándalo.
–Quizás –repuso Hermione todavía reticente. –pero, aún así, no vas a ir a ningún lado sin nosotros.
–Hermione, ya basta. –Le solicitó Ron –Confío plenamente en el juicio de Harry, si él cree en Malfoy yo no voy a contradecirlo.
–Mira, Hermione, se que esta transición no va a ser nada fácil. –Dijo Draco. –Se que todo parece demasiado extraño... casi imposible de creer. Eres perfectamente libre de vagar por las instalaciones e interrogar a todo el mundo hasta que te sientas satisfecha, pero déjame remarcarte una sola cosa: En lo que respecta a la Hermandad, yo estoy a cargo, te guste o no, y soy yo el que decide quien va y quien no va a una misión. Necesito que Harry vaya para que se familiarice con el resto de la Hermandad. La asignación de Ginny es muy importante y no quiero recargarla con la responsabilidad de tener que cuidar también de ustedes dos. Además, mientras menos sean, habrá más chances de que pasen desapercibidos.
–No te preocupes por mí, Hermione. Estaré bien.
–Esta bien, es tu decisión... pero entonces: ¿Que haremos con "nuestra misión"? –Le recordó la castaña.
Harry recordó que con el afán por encontrar la forma de vencer el Avada Kedavra había dejado de lado la búsqueda de los horcruxes. Algo que debía continuar cuanto antes...
–Supongo que ya le habrás contado... –Le dijo Harry a Ginny
Esta asintió con la cabeza, insegura de cual habría de ser la reacción de Harry.
–No te preocupes por la búsqueda de los horcruxes, Harry. Ya tengo a mi gente trabajando en ello.
–¿Tienes alguna pista de donde podrían estar?.
–Pues, sí... pero no te preocupes por eso. Con horcruxes o sin ellos, la puerta sigue siendo nuestra prioridad. Cuando vuelvas te contaré todo lo que sabemos al respecto.
–¿Y que hay con nosotros? –Preguntó Hermione.
De ningún modo quería quedarse fuera de todo el asunto.
–No me gusta admitirlo pero realmente siento que nos están dejando un poco de lado –la apoyó Ron. –Debe haber algo en lo que podamos ayudar.
–A mi equipo le vendría bien una experta en runas antiguas –dijo una voz detrás de ellos.
Tanto Ron como Hermione se quedaron como de piedra al reconocerla.
–Cedric... –Dijo Hermione mientras se daban vuelta.
–Pero... tú... –Balbuceo Ron sin poder terminar la frase.
–Si lo se, no me se quedar muerto... lo siento, supongo que es un mal hábito mío. –Se disculpó el muchacho con una sonrisa.
–Pero... ¿Como? –Preguntó Hermione –Todos te vimos, Harry llevó tu cuerpo al castillo...
–Bueno... es una larga historia y ahora no tengo mucho tiempo para contarla, así que se las resumiré diciendo que en ciertas circunstancias, un Avada Kedavra puede ser revertido usando la magia antigua.
–Increíble... –Dijo Ron mientras se acercaba para tocarle el brazo con un dedo. Como comprobando que estuviese realmente allí y no fuese solo su imaginación.
–Auch... –Exclamó Cedric...
–Veo que te has dado de alta solo... –Señaló Draco.
–Bueno, tú sabes que no soporto estar en la enfermería sin hacer nada. Además acabo de hablar con Charlie, dijo que es posible que nos hayamos salteado una tumba que perteneció a la Hermandad.
–No lo creo, tenemos registrados todos los lugares que sirvieron de base o santuario para la Hermandad. –aseguró él.
–Parece que no del todo, pues Bill halló una tumba dedicada a la Hermandad hace unos años. El banco la hizo sellar, pero parece que olvidaron hacernos llegar el memo... y eso no es nada, según Bill, una de las paredes tenía un símbolo que no pudo descifrar: Un fénix en llamas bajo un arco.
–¿Y eso que significa? –Preguntó Harry
–Es el jeroglífico que representa a la puerta. Un arco que tiene el poder del fénix para hacerte desaparecer en un lugar y reaparecer en otro. Nuestros colegas encontraron un pictograma similar en América. Así que ahora tenemos dos pistas... –Explicó Draco.
–¿Cual quieres que revise primero? –Preguntó Ginny.
–No se, las dos se ven igual de prometedoras.
–Déjame a mi investigar la tumba. –Solicitó Cedric –Eso nos ahorrará tiempo. Además, Bill ya ha estado ahí y, al parecer, no representa ningún tipo de peligro.
–No estoy muy seguro de eso... pero tienes razón, no podemos darnos el lujo de perder tiempo. –Aceptó –pero llévate a Dean contigo.
–No va a poder ser, está reubicando a su familia. Ha habido algunos incidentes contra magos de sangre muggle y no quiso arriesgarse. Pero no te preocupes, Hermione podría acompañarme en su lugar. Es plenamente competente para cubrirme las espaldas en caso de que surja algo.
–Esta bien, pero lleven también a Bill, él ya ha estado allí y tiene una basta experiencia en tumbas egipcias, así que su ayuda puede ser muy valiosa.
–Perfecto, le haré llegar un mensaje a Bill para que nos encontremos en la madriguera.
–¿Y yo que? –Preguntó Ron.
–Bueno, tengo que hacer unas consultas en la biblioteca de la Hermandad, así que, si quieres, puedes acompañarme. Me vendría bien una mano.
¡¿Otra biblioteca?! Pensó Ron. ¿Acaso todavía no habían entendido que prefería, enfrentase a las arañas del bosque prohibido a tener que pasarse el día desempolvando libros? Bueno... quizás no tanto... pero cualquier otra cosa de seguro sería mejor.
–¿No sería mejor que cambiásemos? –Preguntó Hermione –Ron puede ir con Cedric a revisar esa tumba y yo te daré una mano en esa biblioteca.
Esa era una muy buena oportunidad para meter las narices dentro de la Hermandad y descubrir que tan santitos eran.
Ron suspiró aliviado. Prefería cien veces la tumba antes que una Biblioteca.
–Eh... no creo que sea buena idea que lleves a nadie que no sea de la Hermandad, –Se adelantó Ginny. –La biblioteca entra dentro del juramento de secreto.
–¿Porque? ¿Acaso tienen algo que ocultar? –Le preguntó Hermione desafiante.
–No. –Replicó Ginny tajante –para nada. Las reglas lo prohíben, eso es todo.
–Que raro. Pues Draco, siendo el líder y quien se supone que debe conocer las reglas mejor que nadie, no tuvo ningún problema en invitar a Ron. –Señaló Hermione.
–Ginny... –Dijo Draco mientras le hacía una seña para que no siguiera.
Luego miró a Hermione y siguió.
–Es verdad, la biblioteca contiene información muy importante y eso hace que no esté permitida a nadie fuera de la Hermandad, pero, tratándose de ustedes tres, bien puedo hacer una excepción. Así que eres libre de acompañarme si quieres.
–Cuenta con eso. ¿Donde está esa biblioteca? Preguntó Hermione.
–En Grecia.
–Bueno, iré a la madriguera a por mis cosas y partiremos cuando quieras –Dijo antes de retirarse.
–Sera mejor que yo también vaya por mis cosas. –Dijo Ron antes de correr tras ella.
–Lamento si te están causando muchos problemas –Se disculpó Harry y luego repuso con una sonrisa. –Si quieres, velo como una pequeña paga por todo lo que tuvimos que soportar con tu "adorable actuación" en los últimos años.
Luego de despedirse, el muchacho salió de la sala de reuniones, pues él también debía ir a la madriguera a buscar un poco de ropa para el viaje, dejando a los tres integrantes de la Hermandad, solos.
–¿Estás seguro de esto? –Le preguntó Ginny a Draco –Sabes a lo que me refiero.
–Si, si quieres puedo inventarme una excusa para llevármelos a los dos. –Sugirió Cedric.
–No soy idiota, conozco perfectamente los riesgos que esto implica. Puedo manejarlo. Ustedes ocúpense de sus asuntos y déjenme a mí lidiar con Hermione. –Dijo antes de irse.
Una vez que se quedaron solos, Cedric le preguntó a Ginny.
–¿Que crees que hará Hermione si se entera?
–No se... lo más probable es que lo eche todo a perder.
Harry se miró al espejo y la imagen que este le devolvió no fue la misma a la que estaba acostumbrado. Con resignación tomó su mochila y se dirigió al hangar.
Al llegar pudo por fin echarle una mirada al famoso D-1. El fuselaje tenía unos veinte metros de largo y junto con las alas le daba a la nave una forma casi de triangulo. Parecía una extraña cruza entre un transbordador espacial y un avión stealth de la fuerza aérea norteamericana.
Ginny le dio una pequeña recorrida por el interior de la nave. En la parte delantera del fuselaje se hallaba la cabina del piloto, luego la cabina de pasajeros, el compartimiento de carga y detrás los motores de la nave.
–¿Que tan rápido puede volar? –Le preguntó a su primo.
–Lo suficiente como para hacer que tu saeta de fuego se muera de envidia. –Le respondió Dudley sonriendo.
–Ja ja... muy gracioso...
–Bueno, al menos da gracias de que no me río de tu apariencia.
–¿Es realmente necesario Ginny?.
–Ya te dije que sí... el niño que vivió es conocido en todo el mundo, literalmente. Tu cara ha aparecido en todos los periódicos del mundo mágico, y el mundo mágico no se limita solo a Inglaterra si no que incluye, valga la redundancia, a todo el mundo.
–Si... pero...
–Nada de peros... además no te queda nada mal... ahora se podría decir que tú y Hermione son realmente hermanitos.
–Mmm... no se... yo diría que sus ojos lo delatan... –Señaló Dudley.
–Para eso es que traje esto... –dijo Ginny dándole a Harry un pequeño estuche rígido
El muchacho lo abrió, dentro había un par de lentes de contacto.
–Déjame que te de una mano... –le dijo la chica.
Harry se quitó los anteojos y echo la cabeza hacia atrás, para que Ginny se los pusiera. Mientras lo hacía Harry la escucho susurrar unas palabras inteligibles. "Idioma antiguo", pensó.
–Listo ¿Que tal?
–Pues no veo nada... –Respondió Harry.
Su visión se había vuelto aún mas borrosa de lo habitual.
–Dale unos segundos para que se adapten.
Antes de que Harry pudiera replicar algo, sintió como su visión mejoraba casi instantáneamente.
–Increíble, incluso veo mejor que con los anteojos... pero... ¿como? Recién no podía ver nada.
–Las lentes poseen una micro computadora que se enlaza a tu nervio óptico a través de un hechizo. Eso le permite ajustar automáticamente la graduación para tus ojos.
–Impresionante... ahora puedo verte mas pecas de lo habitual... –Se burló Harry.
–Que gracioso... Si terminaste con las bromas te diré que la graduación automática no es la única propiedad que poseen.
–Lo siento, prosigue. –se disculpó.
–Bien, las lentes pueden filtrar todo el espectro de luz de modo que solo veas el que tú elijas, incluyendo el ultravioleta e infrarrojo; poseen también un modo de alta sensibilidad que te permite ver con luz escasa...
–¿Algo como visión nocturna?
–Exacto. Puedes variar el zoom en todos los modos de visión al estilo de unos prismáticos o de un microscopio, sea cual sea el caso, y también de ser necesario puedes variar el color del iris. Es útil si quieres disfrazarte para pasar desapercibido.
–¿Y como puedo hacer todo eso?
–Solo tienes que concentrarte un poco, no es difícil. El hechizo hace que tu cerebro se comunique directamente con la microcomputadora como si fuera parte de tu propio cuerpo.
Harry se concentró un poco y todo el espectro de luz cambió hasta que todo quedó iluminado con una luz violeta un tanto chillona. "Visión ultravioleta". Cerro los ojos y al abrirlos nuevamente todo lucía normal.
–Fascinante...
–Sí, pero no juegues demasiado con el cambio de visión porque puede hacer que te den nauseas... –Le aclaró la chica.
–Gracias por el aviso. –Respondió Harry.
–Ahora... –Dijo la chica mientras le acercaba un espejo –concéntrate en cambiar el color del iris.
El muchacho fijó la vista en el espejo y se concentró en el color de sus ojos, el verde comenzó a cambiar gradualmente hasta convertirse en un azul intenso.
–Demasiado llamativo, Harry... prueba con un marrón claro.
El muchacho se concentró en nuevo color y el iris volvió a cambiar hasta adoptar un muy corriente marrón claro.
–Bueno, ahora sí que podemos decir que eres el hermanito de Hermione –Le señaló su primo con una sonrisa al tiempo que le entregaba lo que parecía ser un pasaporte.
–¿Y esto? –Preguntó al tomarlo.
–Es en caso de que lo necesites.
Harry lo abrió y se encontró con su propia foto al lado de otro nombre.
–"Harvey Granger"... –leyó.
–Harry y Harvey suenan parecido, así que te costará menos mentir, además si metes la pata, será mas fácil de enmendar; y lo de Granger, bueno, ya te lo dije, ahora pasas fácilmente como miembro de su familia. Hermione es el único integrante de la familia que posee magia así que será perfectamente creíble si argumentas que eres su primo muggle. Sabes desenvolverte perfectamente en el mundo no mágico y conoces bien la historia familiar de Hermione así que de ser necesario inclúyete en alguna anécdota de su familia. Dudo que levantes sospechas.
–No entiendo, creí que íbamos a la segunda base ¿Por qué tanto lío?.
–Mira, Harry, lo mejor es que nadie excepto nosotros sepa quien eres en realidad.
–¿Es que acaso no confían en sus colegas de la Hermandad de la otra base?
–Si confiamos, pero la verdad es que aún están a prueba. Así que para evitar posibles problemas es mejor que no lo sepan.
–Bueno, como ustedes digan... –aceptó Harry pero luego, mirándose al espejo agregó. –igual dudo que no me descubran, la cicatriz me sigue delatando.
–Eso tiene arreglo –Dijo Ginny mientras posaba su mano sobre la cicatriz de Harry y murmuraba unas palabras. Nuevamente idioma antiguo. Al retirarla, Harry pudo contemplar como la vieja cicatriz había desaparecido.
–¿Como...?
–No te entusiasmes, Harry. Es solo un hechizo de ocultamiento.
–Bien, ahora sí. Todo listo. –Dijo Dudley –Bienvenido a bordo señor Harvey Granger.
El despegue fue tranquilo, además de ellos tres, también los acompañaban Goyle y la chica llamada Laura que Harry había conocido en la enfermería. Aún mantenía ese humor de perros así que para evitar problemas el chico prefirió no dirigirle la palabra, algo fácil porque ella se sentó en la cabina, en el asiento del copiloto. Ginny, Gregory y él se quedaron en la cabina de pasajeros.
–¿Pueden explicarme por qué se comporta así? –Les preguntó Harry.
–Laura es un tanto especial –Le respondió Ginny –Tiene un pequeño problema para moderar sus emociones.
–Hace ya dos años que le venimos diciendo a Vincent que la arregle –prosiguió Gregory –pero él lo pospone por una cosa o por otra...
–¿Arregle? –Preguntó Harry confundido.
–Sí, y creo que la verdad es que no lo hace porque le gusta más así.
–No entiendo ¿Como se puede "arreglar" a una persona? ¿Van a decirme a que Crabbe también se le da el psicoanálisis? ¿O acaso hay alguna palabra en el lenguaje antiguo que pueda hacerlo?
Gregory se quedo mudo. Su cara mostraba mas confusión que la de Harry y Ginny soltó una risita.
–Lo siento Harry, con todas las explicaciones que tuvimos que darte se nos olvidó comentarte la situación de Laura.
–¿Que situación?
–Bueno, que Laura no es humana.
–Que no es... y entonces ¿Que es? –Preguntó, aún mas confundido –¿Una banshe? ¿Una vampira?... ¿Una extraterrestre con muy mal carácter?
Ginny volvió a reír.
–No Harry, pero lo de la extraterrestre de mal carácter fue muy ocurrente... Laura es nuestra I-A.
Harry recordó tras un instante que las siglas I-A solían usarse para "Inteligencia Artificial".
–¿Entonces es una especie de androide? –Preguntó asombrado.
–No, pero casi... en realidad es nuestra computadora, la que viste en la base. –Le aclaró Gregory –Lo que tú ves aquí es solo una proyección holográfica, algo igual a lo que experimentaste en la sala de entrenamiento. Hay holoemisores en toda la base y también dentro de la nave.
–Pero creí que... –Los personajes de la prueba habían parecido tan reales que Harry había pensado que habían sido manejados por ellos desde afuera.
–No, Harry. Incluso esos eran simples programas. Nosotros no participamos de ninguna forma en la prueba, ni siquiera Laura lo hizo. La prueba es llevada a cabo por una computadora mas convencional siguiendo un programa previamente delineado.
–Que extraño... se sintió tan real...
–Pues esta diseñado para ser lo más real posible. Claro que los programas no son perfectos, no pueden pensar por si solos, simplemente actúan según fueron programados. Laura es diferente, su programa esta diseñado para que piense por sí misma y sea consciente de su propia existencia. Puede aprender, cambiar... evolucionar...
–Dijiste que debían arreglarla ¿Por que? ¿Que es lo que funciona mal en ella?
–Bueno... no es que algo funcione mal sino que cierta experiencia la ha hecho un poco susceptible.
–Lo que sucedió es que cuando la hermandad se disolvió, hace ya poco menos de un milenio, olvidaron "apagarla" (por decirlo de alguna manera) y bueno, imagínate, la pobre ha estado sola durante mil años... eso la ha traumado un poco. –Le explicó Ginny.
–No me lo creo. ¿Me estas diciendo que su computadora tiene un trauma emocional? –Preguntó Harry.
–Bueno, Laura fue programada para que emulara todas las emociones humanas... así que sí, es perfectamente posible.
Harry reflexionó un momento en silencio.
–Ginny, toda esta tecnología que tienen a su disposición esta a años luz de la que siquiera poseen los mejores laboratorios del mundo. Como es que un grupo de magos puede haber accedido a todo esto. ¡Es mas! ¡¿Como diablos es posible que semejante tecnología ya exista desde hace un milenio?!
–Harry, el mundo mágico existe desde el principio de los tiempos y aún así han logrado, hasta el día de hoy, que el mundo muggle desconozca su existencia. Entonces, no es absurdo aventurar de que quizás exista otro mundo que se oculte de los dos que conocemos... se que suena un poco críptico pero no puedo decirte más.
–Necesito saber más, Ginny, no puedo enfrentarme a Voldemort así. El intenta alcanzar ese "tercer mundo" que tú dices. ¿Como puedo vencerlo si no me lo dicen todo, si me guardan secretos que pueden hacer la diferencia entre la victoria y la derrota?
–Lo siento, pero no nos corresponde a nosotros contártelo... aunque, si abres los ojos, quizás puedas deducirlo tú mismo. Ahora nos dirigimos a un lugar que posiblemente haya pertenecido a la hermandad y no tengo ordenes de ocultarte nada de lo que encontremos allí. Ten paciencia.
–Esta bien. –Aceptó el muchacho. –¿Cuando vas a empezar a enseñarme el idioma antiguo? Necesito saber como detener el Avada Kedavra.
–Te lo enseñaré cuando hayas terminado de comprender la primera lección.
–¿Que lección?
–La que te enseñé en casa frente a George
–¿La del piedrazo? Ginny, no estoy jugando.
–Yo tampoco. Dime Harry ¿Por que crees que no usé magia?
–Porque por ley, los magos menores de edad no pueden hacerlo. –Respondió Harry. –Si lo hubieses hecho habrías terminado descubriéndote... al menos si hubieses usado la varita.
–Bien... explícame entonces por qué, a pesar de que tú ya sabes la verdad, sigo inclinándome por la piedra y no por la magia antigua.
–No se ¿Porque te gusta apedrear a tus hermanos, tal vez? –Aventuró Harry con una sonrisa.
–No, Harry. –Respondió ella seria.
Harry borró la sonrisa de su rostro.
–Pues no se me ocurre una buena razón para hacerlo. –Respondió el muchacho.
–Primero que nada debes entender que la magia antigua no se rige bajo las mismas reglas que la magia con varita.
"La magia es, en si misma, energía. Cuando realizas un hechizo utilizas tu propia energía y tu cuerpo se va drenando con cada hechizo. La diferencia primordial con la magia de canalización es que si no tienes la energía necesaria para lanzar el hechizo, simplemente, no puedes hacerlo. Puedes repetir la palabras cuanta veces quieras y zarandear la varita hasta acalambrarte la mano pero nada sucederá.
La razón es simple. La varita actúa como un especie de limitador. Por eso es que a través de los siglos logró imponerse frente a los otros estilos de magia. Es completamente segura.
La magia antigua, en cambio, si no se la maneja con cuidado puede ser mortal. Cuando utilizas el lenguaje antiguo no existen limitadores, a menos que tú mismo los pongas al usar las palabras. Si el hechizo que conjuras requiere mas energía que la que posees este drenará toda tu fuerza vital hasta matarte. Es por eso que debes entender que este tipo de magia no es un juego.
El lenguaje antiguo te permite manipular todo tu entorno con tan solo con una orden, es así que puedes desviar un hechizo, detenerlo o enviarlo de vuelta, pero todo depende de las palabras que utilices al ordenarlo. Un juicio erróneo al seleccionar el hechizo o un simple error de sintaxis al pronunciar las palabras pueden matarte. Cuando te encuentres en batalla no tendrás tiempo de pensar, tendrás que actuar por instinto. El hechizo que Draco uso contra tu Avada Kedavra drenó casi toda su energía vital, y ten realmente en cuenta de que él es el que lleva más tiempo en esto.
Créeme, siempre será mejor probar primero con una piedra y dejar la magia antigua como última opción."
–Bien... la próxima vez traeré una honda... –Dijo Harry resignado.
En ese momento, Laura entró en la sección de pasajeros.
–Gregory, ve a la sección de carga y realiza un análisis estructural de esa sección. –le ordenó la chica –y tú Ginny ve a tomar las lecturas directamente de los motores, necesito establecer el margen de error que poseen los instrumentos de la cabina.
–¡Sí, mi capitán! –Respondió el muchacho conteniendo la risa y salió raudo hacia la sección de carga.
Ginny lo siguió sacudiendo la cabeza.
–Niños... –Dijo Laura al tiempo que se sentaba junto a Harry –Se creen que lo saben todo.
Harry no le replicó. Lo que menos quería era darle una excusa para que aflorara su carácter podrido.
–Déjame aclararte dos cosas, Harry. Primero no estoy loca ni tengo ningún trauma emocional –le aclaró la muchacha con una sonrisa –solo lo hago para molestarlos de vez en cuando. –Harry sonrió. –Y segundo, olvídate de aprender a usar la magia antigua. Para eso necesitarías mucho tiempo y créeme que ya he estado en este tipo de situaciones antes, tiempo es lo que menos tienes.
–Pero necesito hacerlo, esa puede ser la única forma de vencer a Voldemort.
–Harry, yo he visto a cientos de magos oscuros alzarse intentando alcanzar el poder supremo y los he visto derrumbarse como castillos de naipes simplemente por subestimar a sus oponentes. La magia antigua no es la respuesta, puedes vencerlo por tus propios medios.
–No se, es demasiado poderoso. La cruda verdad es que, hasta ahora, simplemente he tenido suerte.
–No, haz tenido amigos, que no es lo mismo. Ese es el poder que Voldemort no posee y es el mismo poder que ha hecho fracasar a cientos como él. Yo estuve presente la noche en que Slytherin fue expulsado del castillo. Gryffindor no utilizó la magia antigua para hacerlo, ni tampoco lo hizo Ravenclaw o Hafflepuff.
–Pero creí que la Hermandad había sido quien lo expulsó del castillo, eso decía el libro de Hermione.
–En cierto modo sí. La Hermandad sabía que Slytherin estaba ganando demasiado poder, convirtiéndose de esta forma en una clara amenaza para ellos, así que convencieron a los otros tres fundadores para que lo expulsaran del castillo. Pero no actuaron directamente, nunca lo han hecho.
–Entonces es verdad que siguen sus propios intereses.
–Todos lo hacemos, Harry. Ahora nuestros intereses son los mismos. Conténtate con eso.
–La verdad es que no me inspira ninguna confianza.
–Y tonto serías si lo hicieras. Pero hazme caso en esto: entrénate en la magia que conoces. Voldemort no es invencible, se que hallarás el modo de vencerlo.
Una hora después, el D-1 atracaba en el hangar de la segunda base. Harry tomó su mochila.
–Recuerda, Harry –le repitió una vez mas Ginny –tu nombre es Harvey Granger y estas siendo entrenado como copiloto del D-1. No eres mago así que guarda tu varita y no la saques por nada del mundo. ¿Entendiste?
–A la orden señor. –Le respondió el muchacho haciéndole la veña.
–No te hagas el gracioso. Siento que nos arriesgamos mucho sacándote de la madriguera.
–No te preocupes, seguiré el plan al pie de la letra.
Al descender de la nave, Harry se encontró con tres jóvenes, dos muchachos y una chica, de mas o menos su misma edad.
–Bienvenidos a Baires, cuartel austral de la Hermandad. –Dijo con voz solemne uno de los muchachos. Era alto y moreno, con el pelo corto y negro, y ojos oscuros como la noche –Esperamos que su estadía sea placentera y...
–Ya corta con el discurso, Nahuel, que no son épocas de elecciones... –Lo cortó la chica. Mucho mas bajita que el muchacho, de largo pelo dorado rojizo, y ojos color miel. –Hola, Ginny. ¿Como van las cosas por el norte?
–Tensas... –Respondió ella.
–¿Algo nuevo que informar? –Preguntó el otro muchacho que era de estatura mediana, pelo castaño oscuro y ojos ambarinos.
–Si, Ezequiel. Recibimos el dato de una tumba egipcia que puede estar relacionada con la puerta y ya enviamos a un grupo a investigarla.
La muchacha fijó la vista en Harry, como midiéndolo.
–Tu debes ser el chico nuevo. Draco nos mandó un mensaje hace unas horas, avisándonos.
–Sí –dijo Harry metiéndose en el personaje – Hola, soy Harvey, Harvey Granger.
–Encantada de conocerte, Harvey. Yo soy Lorena Manfredi, Jefa de operaciones del sector austral. –Dijo estrechándole la mano. –¿Cual es tu asignación?
–Copiloto del D-1
–Mmm... déjame adivinar... muggle y pariente de Hermione... ¿Primo quizás?
Harry asintió.
–Extraño... no sabía que tenía un primo "Harvey"... –Señaló con suspicacia.
–Eso es porque son primos segundos... –añadió Ginny, con rapidez. –Bueno, no quisiera cortar la charla pero tenemos trabajo y el tiempo apremia.
–Si, lo siento. Vayamos a la sala de reuniones, recabamos algunos datos nuevos que creo que les van a interesar.
El viento levantaba la arena con fuerza, mudando las dunas a una velocidad insuperable. Tres figuras avanzaban a través del desierto, con paso firme, desafiando a la tormenta.
–Hay que tener mucha mala suerte como para que se nos largue semejante tormenta justo ahora. –Gritó Ron
El rugido del viento hacía imposible una charla a voz normal.
–No es mala suerte, Ron, es un hechizo de defensa para impedir que alguien se acerque a la tumba. Estén preparados, porque no va a ser el único. –Respondió su hermano Bill.
–¿No puedes hacer algo para que pare?
–No conozco la contraseña. Lo siento. Si intento desactivarla sin ella podría hacer que se ponga peor.
–¿Y tu Cedric?
–Tampoco, ya te dije que la magia antigua no es un juego. Podría dejarme exhausto y quien sabe que nos podría esperar allí abajo.
Siguieron caminando de cara a la tormenta hasta lo que parecía ser una duna. Lo extraño era que, a pesar de la tormenta, la arena de su superficie permanecía inmóvil.
–Llegamos. –Gritó Bill.
–¿Una ilusión? – Preguntó Cedric.
–Si, cubre la pirámide para que pase desapercibida. Solo caminen hasta atravesarla.
Siguieron andando hasta cruzar la ilusión y la tormenta cesó. Frente a ellos se erigió una pequeña pirámide escalonada, desgastada por el viento del desierto.
–Hermosa ¿no? Tiene mas de seis mil años, es anterior a las pirámides de Giza, posiblemente la mas antigua de todas las pirámides de Egipto.
Ron la observó con suma atención y le pareció, mas bien, un montón de piedras apiladas pero se guardó el comentario para que Bill no comenzase con sus "lecciones" de egiptología mágica.
Siguieron caminando unos pasos más hasta llegar a lo que parecía ser la entrada. Una gran loza de granito hacía de puerta y, hasta donde llegaban a ver, lucía inamovible.
–¿Como hicieron para entrar? –Preguntó Cedric.
–Nos costó forzarla pero no fue extremadamente difícil. El problema es que como ahora fue cerrada por Gringotts, dudo que los mismo hechizos hagan algún efecto. –Respondió Bill.
–¿Que chances hay de que la contraseña original funcione? Digo, forzaron la puerta pero quizás no desactivaron el hechizo que puso la Hermandad cuando la cerró en su primer momento. –Preguntó Ron.
–Puede que sí, hermanito, pero dime ¿Como vamos a hacer para averiguarla? Eso fue hace seis mil años.
Cedric se acercó a la puerta y murmuró algo. La loza se corrió hacia atrás con absoluto silencio, dejando así el portal abierto.
–¿Que fue lo que dijiste? –Preguntó Ron asombrado.
–Ábrete... en idioma antiguo, claro.
–¿Que clase de contraseña es esa? –Preguntó estupefacto.
–Pues... una lógica. La verdadera dificultad está en saber hablar el idioma antiguo, Ron, de esta forma te aseguras de que solo alguien de la Hermandad pueda tener acceso. Por lo tanto, es tonto complicarse, si eres miembro solo di ábrete y listo.
–¿Y dedujiste eso en apenas un par de segundos?
–Eh... no. A decir verdad ya lo sabía, la biblioteca tiene la misma contraseña. Supongo que siempre fueron un poquito confiados... –Respondió con una sonrisa.
–Bueno ¿A que esperamos? –Dijo Bill mientras cruzaba el umbral.
Los otros dos lo siguieron y todos se internaron en el interior de la pirámide, desapareciendo en la oscuridad.
Un destello de luz y luego fue todo oscuridad.
–¿Donde estamos? –Preguntó Hermione.
–Quédate quieta y no hables –Le susurró Draco.
Antes de que la chica pudiera siquiera reprocharle, aparecieron dos ojos ambarinos que brillaban con luz propia. Ojos felinos que presagiaban una muerte cruel pero rápida.
Hermione desenfundó su varita al tiempo que escuchaba a Draco murmurar algo. Un instante después todo volvía a ser oscuridad.
–Lumus. –Dijo el muchacho encendiendo su varita.
A chica lo imitó y con la ayuda del hechizo pudo contemplar la estancia en la que se encontraban. Era relativamente pequeña, el piso y las paredes eran de mármol blanco, y el techo estaba demasiado alto como para poder precisar algún detalle. Delante de ellos se hallaba un león de piedra, posiblemente de granito, tres veces mas grande que uno real. Detrás había una alta puerta de roble y hierro que les cerraba el paso.
–Los ojos que vimos eran de la estatua ¿Verdad?
–Sí, es un sistema de defensa. Cobra vida a menos que digas la contraseña.
–Suerte que la sabías... –Le dijo mientras observaba el gran tamaño de las mandíbulas de la bestia.
–¿Crees que te habría traído de no ser así? –Le pregunto el chico.
–¿Por que no? Sería una buena forma de sacarme del medio. No soy tan estúpida como para no darme cuenta de que todos los miembros de tu querida Hermandad se ponen incómodos con mi presencia.
–¿Por qué crees eso? –Le preguntó mientras avanzaba hacia la puerta.
–Porque se callan o cambian de conversación cuando me acerco, es obvio que ocultan algo y todos saben muy bien que no descansaré hasta averiguar toda la verdad. –Le respondió enérgicamente.
Draco se paró frente a la puerta y volvió a murmurar algo. Con toda suavidad, la puerta se abrió permitiendo el paso hacia otra estancia, posiblemente más grande, que se hallaba en completa oscuridad.
–Si realmente quieres saber algo más sobre... bueno... sobre todo, estás en el lugar indicado. –Dijo señalando hacia arriba.
Hermione tubo que forzar la vista para comprender lo que le señalaba. Arriba, en el arco de la puerta, había una inscripción antigua. Apelando a sus rudimentarios conocimientos del griego antiguo pudo traducirla.
–No puede ser... –soltó con un suspiro.
Draco hizo un pequeño movimiento con la varita y un pequeño fénix de fuego salió disparado hacia la oscuridad de la estancia y, una por una, fue encendiendo todas las lamparas de aceite que colgaban del techo, revelando así una vasta cantidad de estanterías repletas de rollos de pergaminos, papiros y libros.
–Increíble... –exclamó Hermione –Por favor, dime que no es una ilusión...
–En absoluto. Bienvenida a La Biblioteca de la Hermandad... o, como todo el mundo la conoce, "La Biblioteca de Alejandría".
Ron observaba los jeroglíficos tallados en las paredes con suma atención. La tarea era clara: buscar el fénix bajo el arco que hacía referencia a la puerta.
–¿Como diablos puede ser que te hallas olvidado del lugar donde viste el símbolo? –le preguntó a su hermano.
–Merlín, ya te dije que nos sacaron a las corridas en cuanto comprobaron que pertenecía a la hermandad. Además he estado en tantas tumbas que ya he perdido la cuenta.
–Calma, los dos. Ya la encontré. –Dijo Cedric señalando una de las columnas de la única sala que había en la pirámide. –Puedes traducir esta sección, Bill, mi egipcio antiguo deja mucho que desear.
–Sí, déjame ver bien –dijo al tiempo que acercaba la luz de su varita. –los símbolos son ligeramente diferentes a los usuales. Puede que se trate de un tipo de escritura temprana... quizás no haga una traducción precisa...
–Traduce lo que puedas.
–Dice "Si buscas la puerta, la puerta tendrás que buscar..." luego "la búsqueda será en vano, si no eres un hermano"
–Un acertijo –dijo Ron. –¿Donde hay centauro cuando se lo necesita?
Cedric soltó una risita.
–Supongo que tendremos que valernos solo de nuestros cerebros –dijo Bill.
Ron se detuvo a pensar un momento. La primer frase parecía ser redundante. Es obvio que si se busca una puerta, una puerta se debe hallar... El chico soltó un bufido de frustración. ¿Que clase de enigma era ese? Quizás su hermano lo había traducido mal...
Bill volvió a revisar las inscripciones murmurando algunas variantes a la traducción que había dado pero ninguna parecía tener sentido.
–¿Como puedo ser tan estúpido? –exclamó Ron –¡no se refiere a la misma puerta! Para hallar la puerta primero debemos encontrar la puerta que nos lleve al lugar donde esta escondida.
–Eso si tiene sentido. –dijo Bill –Es muy usual que haya cámaras ocultas en este tipo de tumbas. La puerta debe de estar disimulada en una de las paredes.
Ron se acercó a una de las paredes y comenzó a buscar cualquier indicio que le pudiera revelar una posible puerta oculta. Su hermano y Cedric hicieron lo mismo.
–¿Alguno tubo suerte? –Preguntó, Bill, luego de unos minutos.
–No –respondió Cedric. –Las bloques de las paredes están tan bien tallados y dispuestos que entre ellos no cabe ni un alfiler.
–¿Y tú Ron?
El chico no le respondió. Solo se alejo de la pared lentamente mirando el piso. Quizás se tratara de una puerta trampa. Podría bien estar oculta en el suelo de la cámara. Valía la pena chequearlo.
Nada... bueno, casi nada... Justo en el centro de la cámara había una muy delgada linea tallada en las lozas que medía un metro de largo aproximadamente. El muchacho se quedó mirándola fijo, intentando comprender su significado. Por puro instinto miró hacia arriba y su vista se perdió en la oscuridad. El techo estaba demasiado alto como para que la luz de las varitas pudiera iluminarlo.
–Lumus Máxima.
El haz de luz alcanzó el techo de la cámara rebelando otra linea exactamente igual y alineada justo sobre la del piso.
–Creo que la encontré...
Los otros dos se acercaron.
–Bien, hermanito. –Lo felicitó Bill. –La segunda parte decía: "la búsqueda será en vano, si no eres un hermano". O quizás mejor, si no eres miembro de la hermandad.
Cedric volvió a murmurar y una cascada de luz blanquecina comenzó a caer desde la linea del techo hasta la del piso, formando una especie de portal.
–Cuando estén listos... –dijo el muchacho.
Luego de mirarse un momento, ambos hermanos asintieron. Entonces, sin dudarlo, los tres cruzaron la cortina de luz.
Bueno... de seguro se preguntarán como carajo pudieron revivir a Cedric... pues lamento informarles de que se van a quedar con el interrogante durante un par de capítulos más... jejeje...
Proximo capítulo: "Cuando las cosas no son lo que uno espera"
