Veamos si el hermoso de Roy hace algo o que pasa .-.
Luego hare un mini corto de EdxRoy como rellenito del fic que les parece? Les gusta la idea?
-¡Ed – Edward! –Grito Russell, llamándolo y salio corriendo en la misma dirección dejando a sus amigos atrás.
Roy miraba como Edward se iba corriendo, el tenía que buscarlo, perseguirlo, hablarle, no ese tal Russell que ahora iba en busca de Edward, pero… ¿Por qué se había ido así? ¿Por el beso? No lo creía, pero… antes de eso no había pasado nada… además, su amiga le había besado, no eran nada, había salido con ella porque hacia mucho que no la veía y ella se había atrevido a robarle un simple beso y para peor frente a todos. Roy sabía que era deseable para cualquier mujer, hermoso y un gran candidato, miles de mujeres andaban detrás de el, todo por su hermosura, fama y dinero, pero a el no le interesaba nada de eso, ni tampoco encontrar un amor, prefería estar soltero y hacer cualquier cosa cuando quisiera. ¿Entonces… por qué con Edward era diferente? ¿Por qué sentía que tenía que explicarle todo, aunque no le debiera explicación? ¿Por qué sentía deseos de quedarse con el y nadie más? Patético, Roy Mustang, el gran alquimista de fuego, el hombre más hermoso de todo Central, más codicioso no podía caer tan bajo, no sentía nada con Edward, no podía. ¿Y entonces porque le molestaba la presencia de aquel idiota de Russell?
Edward ya se encontraba muy perdido, parecía el centro, ya que había mucha gente y locales, aquí si alguien lo había seguido ya no lo encontraría, pero se equivoco, Russel fue más rápido que el y lo había sujetado del brazo.
-¿Qué quieres? –Pregunto Edward muy enojado.
-¿Estabas llorando? –Pregunto el rubio más alto.
-N –No. ¿Qué te hace pensar eso? –Pregunto Edward soltándose. –Es solo que quería estar solo.
-Si que eres raro. –Dijo Russell. –Hace mucho que no nos vemos, tienes la misma estatura de siempre. –Al ver que Russell no sufrió un ataque o un grito o algo de Edward se dio cuenta que algo le pasaba. –Te invito a tomar algo.
-¿Y-Yo raro? ¡El raro eres tú! ¡Le pegas a mi amigo y dices que es una joda! ¡Estás loco! –Grito Edward pero Russell ya no lo escuchaba, estaba caminando más adelante que el, seguro de que Edward lo estaría siguiendo.
Edward suspiro y lo siguió, sabiendo que no se encontraba de ánimos para nada, le dolía mucho acordarse del beso que le la muchacha a Roy, pero… ¿Por qué le dolía eso? Capaz nunca vio besarse a Roy con alguien, pero igual el sabía que siempre salía con chicas, una sola vez cuando entro hace ya bastante en el cuartel vio que una joven lo fue a saludar, era muy preciosa y que Roy la había saludado y se había ido con ella, en ese momento no le dolió, ni le importo ni nada, ahora en cambio ya verla con ella y que luego ella lo besara, le había significado mucho dolor, ¿Acaso se estaba enamorando de el? Nunca había sentido que era amor, lo de Winry había sido solo algo raro, además había sido de niño, cuando no entiendes bien muchas cosas, pero esto era diferente, le dolía todo, su pecho, su corazón, sus ojos que habían llorado y hasta su alma. Si eso significaba amor, era un asco, aunque muchos se quejaban que el amor era lindo y malo a la vez, pero no podía gustarle un hombre y menos si era Roy Mustang. Tenía que quitárselo de la cabeza.
-Patético… Antes prefiero tomar leche. –Pensó Edward poniendo cara de asco.
-¿Entonces que dices? –Pregunto Russell haciendo que Edward le prestara atención. –Si que eres colgado. ¿Qué dices de ir a un bar?
-¿No abren a la noche? Además somos menores. –Dijo Edward mientras seguían caminando.
-Este no, hay muchos que abren a esta hora, si que no sabes nada de eso. No te preocupes por lo de menores, el dueño es mi amigo y me deja entrar cuando quiera. Es por aquí. –Dijo Russell tomando del brazo a Edward.
Era muy cerca del centro y el bar era muy elegante y grande, dudaba que le dejaran pedir algo, había también mesas para comer, era todo muy costoso, entonces Edward entro en duda.
-¿Quién pagara todo esto? –Pregunto Edward dejando de caminar.
-Es gratis. –Dijo Russell mientras le sonreía.
-¿Por qué gratis? –Pregunto Edward ya queriendo irse.
-Verás… conozco al dueño y trabaje con el algunas veces y cuando me necesita le vengo a ayudar y la recompensa es que me deja comer allí o tomar cuando yo quiera, ya he invitado a amigos míos acá y no hay problema, es un ricachón el hombre. –Dijo Russell sonriendo mientras iba al mostrador y se sentaba. –Hola, hola.
-Russell. ¿Cómo vas? –Saludo un joven. -¿Un amigo nuevo?
-Es un amigo que conocí hace mucho y esta de visita. Ven Ed, quiero presentarte a un compañero de trabajo.
Edward avanzo y se dio cuenta que el compañero de Russell era algo joven para trabajar allí, tendría unos 17 años máximo, llevaba el negro marrón y la piel morena, parecía un caribeño, pero este solo era menor, los demás eran gente más grande, como los meseros.
-Un gusto, me llamo Edward Elric.
-El gusto es mío Edward, me llamo Dall Grist. ¿Ya pensaron que pedir?
-Yo viendo la comida me dio hambre, ¿Tú Ed? –Pregunto Russell.
-Lo mismo. –Dijo Edward.
-Bien, nos sentamos en una mesa. Nos vemos Dall. –Hablo el rubio más alto.
Ya cuando terminaron de comer fueron hacia el bar donde estaba Dall a tomar algo, ya Edward se encontraba mejor, con las charlas y las risas con Russell pudo distraerse bastante. Aunque estuviera loco era muy gracioso.
-Así que me mude aquí con mi hermano, vivimos en una casita cerca de aquí, gracias a la hermana del dueño. Es fantástico este lugar, lastima que siempre hace frío. –Hablo Russell mientras miraba la carpeta de bebidas.
La puerta se abrió y entro un joven de cabello azul violáceo totalmente largos y lacios con flequillo desmechado, haciendo que cayeran en punta más debajo de sus ojos, era delgado, alto y muy apuesto, llevaba ropa muy bien arreglada, un traje negro con una camisa blanca, guantes blancos, pantalones blancos y unas botas negras, este sonreía alegremente, pero Edward se percato que llevaba unas lentejuelas violetas, como su cabello. ¿Cómo podía ver con eso? (Este es de otra serie pero la verdad quería meterlo porque lo AMO)
-¡Jefe! –Saludo Russell levantándose y saludándolo.
-¡Hola mis retretes humanos! –Saludo el hombre extendiendo su brazo y abriendo toda su palma mientras sonreía de oreja a oreja.
-¡Kage, cuanto tiempo! –Saludo Russell.
Kage miro a Edward, los dos se correspondieron la mirada y Edward levanto su mano en forma de saludo, ese hombre era muy raro y muy escandaloso pensó Edward, estaba loco, con razón dejaba que Russell tomara aquí siendo menor.
-¡Tu eres un masoquista! –Le grito a Edward señalándolo con el dedo, Edward arqueo una ceja, había pegado en el blanco, estaba loco. -¡Russell es sado!
-¿Masoquista? –Pregunto Edward sin entender porque le dijo eso mientras le salía una gotita de sudor de la frente.
-Siempre dice esas cosas, es muy buena onda. Mira. –Le susurro Russell.
-¡Mis retretes humanos, vamos a la terraza a hacer una fiesta por su amo! –Grito Kage, mientras iba saltando y sonriendo hacia arriba, todos le siguieron hasta Edward que le interesaba saber que iba a hacer.
Allí afuera, con la nieve empezó a tirar cohetes, mientras empezaba a repartir regalos a todos, dando cosas absurdas, como látigos, cuerdas y hasta un banquito de madera, Edward ahora si sabía que estaba chiflado.
-Jefe, ¿Cómo le ha ido? ¿Dónde ha ido estos 2 meses? –Pregunto uno de sus empleados.
-¡Díganme amo, o Kage o Shoukiin Kagerou! ¡Eh ido a Okinawa, muy lindo, muy lindo! –Grito mientras sonreía. –Por cierto… ¿Tú eres un nuevo empleado? –Pregunto señalándolo a Edward.
-Es un amigo mío. –Hablo Russell. –Lo he invitado a comer, ahora ya nos íbamos.
-¿Irse sin festejar? –Pregunto Kage. –Los invito a los dos, vengan, vengan, vámonos.
-¿Qué? Pero tengo que irme… no… -Hablaba Edward, pero ya estaba bajando por las escaleras y yendo a un auto negro totalmente lujoso que hasta tenía chofer. -¿Dónde vamos?
-¡A ver… aquí hay un parque, también hay un zoológico, hay un spa, pero es aburrido el spa, hay muchas cosas para hacer, hagámosla todas! –Hablo Kage mientras le decía al chofer que arranque.
La salida fue una eternidad, fueron al zoológico, al parque, de compras y por ultimo a tomar el te, donde seguía hablando de lo sádico y muchas cosas raras más, parecía divertirse y todos lo miraban raro.
-¿Entonces Edward no? –Pregunto Kage mirándolo divertidamente.
Edward asintió, el hombre era muy apuesto, más que Roy se podría decir, Edward sacudió su cabeza, ya ahora pensando en Roy y de esa manera, que patético, pero Roy era muy apuesto, pero ese hombre, era diferente a cualquier persona, aparte que era apuesto su forma de hacer lo hacia divertido, algo pesado, pero mucho más apuesto, se tenía mucha confianza.
-¿Te gusto la salida? –Pregunto el hombre, su voz era un poco gruesa y así como era, era muy seductora.
-La verdad que si, muchas gracias. –Dijo Edward algo incomodo.
-¿Te parecería mañana salir los dos juntos? –Pregunto Kage, Edward se sonrojo. ¿Salir con un completo extraño? ¿Qué llamaba a las cosas maso o sado? ¿Qué llevaba puesto en sus ojos unas lentejuelas pero igual veía?
Yo… No puedo –Hablo Edward nervioso.
-¡Vamos, será divertido! –Dijo Kage y de tan nervioso que estaba Edward asintió, ese hombre lo intimidaba.
-Al medio día, te invitare a un lugar a comer. ¿Te parece? –Pregunto Kage mientras sonreía.
-Bien. –Dijo Edward más nervioso. ¿Aquello era una cita? No, seguramente quería hablarle de negocios o algo, no tenía porque pensar mal.
-Bueno, los llevo a los dos a sus casas, vamos, vamos. –Dijo Kage muy energético.
Ya cuando dejaron a Russell en su casa, era pequeña pero muy linda, al parecer Kage se la había dado, este hombre si que tenía dinero.
-Adiós Russell. –Saludo Kage saliendo del auto y sentándose atrás con Edward.
-Adiós Kage, adiós Ed, nos vemos. –Saludo Russell algo extraño.
Edward le pasó la dirección de la casa donde estaba hospedando, ya que también mañana le vendría a buscar, mientras miraba hacia la ventanilla, algo le decía que Kage lo estaba mirando.
-Ya casi llegamos señor. –Hablo el chofer.
-Gracias. –Dijo Kage. –Mañana a las 12 Ed, pasare con el auto.
-Bien señor. –Dijo Edward ahora si mirándolo.
-No me digas señor, dime amo o Kage. –Hablo este sonriéndole.
-Aquí es señor. –Hablo el chofer.
Kage se bajo del auto y fue del otro lado abriéndole la puerta a Edward, Edward totalmente rojo se bajo, esto parecía cualquier cosa, mientras Kage sonreía como siempre.
-Mañana nos vemos en la cita. –Le susurro al oído.
-¿¡Cita!? –Pregunto Edward más rojo.
-¿Edward? –Alguien lo llamo del otro lado, en la casa, este se dio vuelta y vio a Maes allí parado. -¿Kage?
-¡Maes! ¿Qué va amigo? ¿Volviste? –Grito contento Kage saltando de alegría mientras lo abrazaba.
-¡Cuánto tiempo, ven entra! –Dijo Maes mientras los dos juntaban sus manos y saltaban.
-¿Qué va tanto lío? –Pregunto Roy enojado, entonces al primero que vio fue a Edward que estaba en el medio de la calle, quieto, luego movió su cabeza y vio a Maes y otro más quien le abrazaba alegremente. –Maes, no es hora de gritar, muchos duermen.
-Disculpa Maes, no sabía que conocías a este chico. –Dijo yendo rápido hacia Edward y acariciándole el pelo, Roy apretó su puño. –Solo lo he traído aquí. Si quieres mañana luego de pasar el día con Ed voy. ¡Bueno mis súbditos, me voy!
Dicho eso subió al auto que empezó a marchar, Edward entro a la casa sin ver siquiera a Roy, quien había entrado a la casa y estaba quieto.
-Ed, ¿Cómo conociste a Kage? –Pregunto Maes sorprendido.
-Por Russell, me había invitado a comer a un lugar y Kage era el dueño y vino y nos invito a pasear a mí y a Russell. –Hablo Edward dándole la espalda a los dos.
-Es un buen hombre, pero es un poco… pesado algunas veces, pero muy divertido. -Dijo Maes. –Roy, lo tienes que conocer.
-Bueno me iré a dormir, la verdad que estoy exhausto. –Hablo Edward que si estaba cansado, la salida había sido muy cansadora.
Edward ya estaba en su cuarto, mientras se vestía su pijama, estaba cansado y a la vez lastimado, estaba muy convencido que sentía algo por Roy, si no, no estaría mal cuando lo vio, ahora pensando en el le dolía el pecho. Tocaron a la puerta, Edward ya cambiado abrió, era Roy, quien llevaba una cara de pocos amigos.
-¿Qué pasa? –Pregunto Edward de mala manera.
-¿Acaso sales con gente extraña? –Pregunto Roy enojado. –Es peligroso Edward, a que seguro que no sabías que era amigo de Maes… ¿Ves? No lo hagas, es peligroso. –Dijo Roy ahora con ojos ¿tristes?.
-Es mi vida Mustang, hago lo que quiero y cuando quiero. Buenas noches, adiós. –Dijo empujándolo hacia fuera de la habitación.
-Edward… ¿Por qué te fuiste así corriendo hoy? –Pregunto Roy preocupado, Edward se quedo duro, entonces Roy lo miro. –Edward yo… quería decirte…
-¡No quiero hablar contigo, no eres nadie para que te responda esas preguntas! ¡Ahora adiós! –Le grito Edward empujando a Roy y cerrando la puerta. –Maldito bastardo, quiere jugar conmigo.
Roy fuera del cuarto de Edward fue hacia su habitación, estaba muy triste, había pensado toda la tarde en Edward, estaba muy confundido. ¿Acaso estaba celoso de Edward? Pero si era un niño, además de ser hombre, no, seguro era otra cosa, pero no toleraba para nada que estuviese al lado de ese tipo, le molestaba mucho, conocía a esos tipos y no eran los que hacían algo y no esperaban nada del otro. Ya vería que hacer y como hacerle a entender a aquel rubio que no se fiara.
Bueno... si, es de InuxBoss, Kage. x3 Es que es divertido y me encanta así que lo quise poner, pero solo por unos capis ;) así que no se preocupen.
Y a los o las que les gusta Kage aquí tienen (? x3
Digan si quieren o no un mini corto un mini fic gracioso o mmm mini romantico o algo asi e.e de EdxRoy y se los hago aca tipo relleno como Naruto pero divertido (?
Aasdasd aunque Naruto tenga relleno me encanta *-*
