Dislaimer: Los personajes le pertenecen a SM
Hola hermosas! Como estan? Espero que super bien. Bueno yo aproveche que estoy super feliz después de ir a la premiere de Blancanieves y el cazador el día de ayer para subir el capitulo :D
Espero les guste.
Conociendo al resto del grupo
El sol se levantaba perezosamente por el horizonte aquella mañana de Sábado, quizá tuviera que ver que era ya el tan esperado fin de semana, el astro rey iluminaba el cielo lentamente de colores rojizos, naranjas y lilas hasta que estos se disolvían poco a poco dejando visible el lienzo azul cubierto por pequeños trazos blancos que todos llamaban nubes, mientras la luz de oro iluminaba los edificios y el día de los habitantes de San Francisco.
El aire fresco corría entre las hojas de los árboles pareciendo que las saludase una a una, los pájaros se levantaban de sus nidos y sacudían graciosamente sus plumas para emprender el vuelo mientras el bullicio de la ciudad se hacía presente, no como entre semana, pero aún así ruido rutinario, las personas por la acera caminaban más tranquilamente a sus trabajos al laborar únicamente medio día y los autos esperaban pacientemente la luz verde de cada semáforo. Como en toda la ciudad en el edificio de la compañía Innovative Architectural Corporation las actividades comenzaban, los empleados llegaban uno a uno y al entrar saludaban al hombre de seguridad para tomar el ascensor y dirigirse a su oficina, claro que a estas cordialidades siempre había una excepción y en este edificio la exclusión a esto era por supuesto aquella mujer de cabellos rubios y complexión de emperatriz, como a diario dejaba su automóvil a la entrada dejando sus llaves al encargado de los autos y se adentraba por la recepción de la compañía con el porte de elegancia y fuerza que la caracterizaban, siempre con la frente en alto y la espalda recta, caminaba entre la gente que se quitaba de su camino al ver que ella iba a pasar, llamaba al elevador y pulsaba el botón del penúltimo piso dirigiéndose siempre ella sola en el ascensor ya que nadie en sus cabales quería cruzarse con la vicepresidenta del lugar. Al llegar a su destino bajaba del ascensor aquella bella mujer y se adentraba a su oficina sin siquiera mirar a su secretaria y comenzaba su trabajo de manera seria y centrada.
No había pasado más de tres horas del inicio de labores cuando la secretaria llamo a la puerta de Bella, después que la melodiosa voz de campanillas diera paso la secretaria entró.
-Espero sea importante, te dije que no quería interrupciones- le dijo de manera seria la rubia
-El señor Greene la busca señorita Peeters- le dijo la tímida secretaria deseando regresar tras su escritorio antes de que fuera regañada por aquella estricta mujer.
-Bien, en un momento iré ahora retírate- le indicó Bella sin siquiera mirar a la secretaría la cual le agradecía eso pues cuando aquellos ojos se posaban en ti, a pesar de llevar lentillas de color ocultando el color natural de los ojos, se podía sentir como tu cuerpo se paralizaba y tu mente se ponía en blanco sintiendo pánico y temor ante la severidad y reprensión de la mirada.
Bella se levantó dejando de lado su trabajo y se dirigió al ascensor, subió un piso, al llegar no reparo siquiera en la secretaria, paso directo a la oficina solamente llamando a la puerta dos veces, una voz masculina le dio acceso y la rubia entró cerrando la puerta tras de si, aquella oficina estaba agradablemente decorada por muebles de caoba, una elegante alfombra color beige y una espectacular ventanal al fondo de la habitación que dejaba ver a la ciudad, la cual si fuera observada por algún turista con júbilo tomaría miles de fotos de tan increíble vista por la majestuosa altura del edificio.
-¿Quería verme?- preguntó Bella quedándose parada a mitad de la oficina mirando al señor que se encontraba detrás del escritorio de aspecto severo.
-Si Peeters, verás es un asunto delicado, sabes que yo no soy el dueño de esta empresa, que no soy la persona física de esta compañía, eres la mejor arquitecto que tengo… he pasado toda mi mañana hablando con el dueño de la empresa porque al parecer querían suspenderte por un mes, Bella hiciste enojar a un hombre importante, no se realmente que hiciste, logré que no te suspendieran pero tu autoridad sobre los demás se verá anulada por un mes, no podrás mandar, firmar o autorizar proyectos- le dijo el hombre mientras miraba el gesto de sorpresa en la mujer.
-¿Solo porque hice enojar a un hombre influyente se me está suspendiendo?- Preguntó Bella comenzando a sentir el enojo recorrer sus venas mientras su rostro poco a poco se tornaba de un leve color rojo.
-Así es Bella, lo lamento pero llevarás el proyecto Stevenson y no le diremos a nadie de tu suspensión de autoridad, ahora márchate y procura no hacer enojar a alguien más- le dijo el hombre mientras regresaba su mirada a los documentos de su escritorio, Bella se quedo por un momento en su lugar con los puños apretados llena de furia y cólera, dio media vuelta y salio de la oficina, llamo al ascensor y bajo a su despacho con el semblante serio e inexpresivo, al llegar a su lugar de trabajo, se sentó tras el escritorio y contó hasta diez, no podía dejar ver que eso le afectaba aunque por dentro tenia ganas de gritar, no podía verse afectada o eso le daría poder a su oponente, a pesar de que llegar a donde estaba le había costado, sangre, sacrificios y esfuerzo, la rubia detuvo sus pensamientos, no iban por buen camino y en cualquier momento golpearía algo o a alguien así que busco los planos del proyecto Stevenson, pero no los encontró en ningún lado, resopló malhumorada y recordó que dichos planos estaban en el estudio de su departamento así que tomó su bolso y se dirigió al ascensor, entró en él y escucho la música molesta que sonaba de fondo, pediría que quitarán esa melodía del demonio después, llego al primer piso, ya que decidió que iría a su departamento caminando, solo era un par de calles, no le haría mal despejarse un poco así que cruzó la recepción cuando su celular comenzó a sonar, miró el identificador y era un número desconocido.
-Diga- contestó la mujer escuetamente
-Veo que ya recibiste la noticia de tu suspensión- le dijo una voz masculina al otro lado de la línea que la rubia reconoció al instante, miles de palabras, un tanto obscenas, se amontonaron en la punta de su lengua sin embargo dejo de lado su enojo.
-Solo veo que eres bueno manipulando a la gente, no veo más, si quieres vencerme necesitaras mas que eso- le dijo la rubia mostrando en vu tono de voz una entonación tranquila pasando de un tempestivo tono a uno apacible.
-Este es solo el principio del juego - le dijo el hombre para después colgar, Bella tenso su gesto y guardo su teléfono mientras daba la vuelta en una esquina cuando sintió chocar con alguien al mismo tiempo que percibió como un liquido caliente comenzaba a deslizarse por su ropa y por tano su piel, miró horrorizada su ropa, estaba llena de café con leche y un tono beige que podía asegurar era caramelo, sintió como poco a poco ese mal humor y enojo que había embotellado y guardado salía a tropel cual manada de caballos corriendo furiosos sin prestar atención al camino y arrollando todo lo que se ponía a su paso.
-¡La leche y el caramelo es uno de las bebidas más difíciles de quitar de la ropa! ¡¿Quién toma un capuchino de caramelo? ¡¿Cuántos años tienes? ¡¿Dieciséis?- le grito furiosa Bella levantando la vista por primera vez y mirando a la persona que le había tirado el café encima, era un hombre que seguramente estaba por los veinte muchos y los treinta y pocos, alto, podía decir que medía alrededor de 1.90 cm, de una apariencia un tanto desgarbada, sin embargo poseedor de brazos y torso musculoso, porte innato de un militar, figura remarcada por aquel elegante traje negro, de aspecto pálido pero de piel lustrosa, quizá fuera un caucásico europeo, de un cabello del color de la miel con un toque de dorado con un extraño brillo que hacía que el color pareciese al de las estrellas, de una peculiar nariz de tipo aguileña característico de los estrategas inteligentes y perspicaces, de labios finos de color rosa pálido y unos ojos expresivos de color gris los cuales en ese momento mostraban una genuina preocupación, así que la mujer se calmó, respiró profundo dejando de lado toda la frustración que sentía para aceptar parte de la culpa ya que ella iba hablando por teléfono.
-Lo lamento tanto señorita juro que pagaré la tintorería y le compraré un nuevo atuendo para que se cambie- le dijo aquel hombre sacando del bolsillo del interior de su saco un pañuelo con el que intentó limpiar la blusa blanca.
-No te preocupes, lamento el haber gritado pero he tenido un pésimo día- le dijo la rubia tomando el pañuelo que el hombre le ofrecía e intentando, sin éxito, quitar un poco de la bebida.
-En verdad pienso hacerme cargo ¿Gusta ir a algún lado donde pueda comprarle ropa para que se cambie?- le preguntó el hombre turbado.
-De hecho me dirigía a mi departamento, pero ahora la idea de caminar con la ropa llena de café no es tan atractiva, le agradecería que me llevara a mi departamento- le dijo Bella sonriéndole
-Claro, mi auto esta en la acera de enfrente, sígame por favor- le dijo el hombre caminando a su auto con la rubia tras él, al llegar abrió la puerta para la mujer y después se subió él para encender el auto rápidamente.
-¿A dónde vamos?- le pregunto el hombre mirando a la mujer la cual buscaba otro pañuelo en su bolso.
-First Avenue # 234- le dijo Bella sacando un kleenex de su bolso y limpiado un poco su falda.
-Por cierto soy Jasper- le dijo el hombre internándose en el tráfico.
-Y yo Bella- le dijo la mujer sonriendo, el hombre volteó a mirarla para regresarle la sonrisa, para después regresar la vista al camino.
-¿No, nos habíamos visto antes?- le preguntó Jasper al tener la sensación de reconocimiento y familiaridad ante la extraña.
-No, no lo creo, la única vez que había escuchado el nombre de Jasper fue por que así se llama el prometido de una compañera de la infancia- le dijo la rubia dejando de pasar el kleenex por su falda al percatarse que por mas que intentara limpiarla la mancha seguiría allí.
-¿Y como se llama esa compañera tuya?
-Alice Cullen
-Ella es mi prometida, ahora recuerdo donde te había visto, eres quien le gritó a Carlisle Cullen frente a todos.
-Vaya así que ya tenemos la razón por la cual vertiste tu café sobre mí- le dijo Bella con un matiz en su voz acusador que fingió para molestar al hombre ya que la apariencia de Jasper denotaba transparencia y en su semblante no había ningún rastro de ser una persona maliciosa.
-No, no, por supuesto que no, de hecho no soy muy cercano al padre de Alice, los cuatro años que llevo con ella solo lo he visto dos o tres veces- le dijo el hombre excusándose mostrando su inocencia ante la acusación a lo que la rubia rió.
-Eso me tranquiliza- le dijo la mujer mostrando que bromeaba a lo que el hombre respondió con una sonrisa nerviosa.
-Si gustas podría llevarte de regreso a tu trabajo después que te hayas cambiado y de haberme dado tu ropa para llevarla a la tintorería
-Con el que me lleves a mi departamento es más que suficiente.
-No, por favor permíteme enmendar mi descuido no quiero que la impresión que tengas de mi sea la del prometido de tu compañera que te tiró el café encima- le dijo Jasper mirando a Bella con un punto de suplica que no podía ser negado.
-Bien, gracias, trabajo en Gold Street en Innovative Architectural Corporation
-¿Así que eres arquitecto?
-Así es y tú ¿Trabajas por ese rumbo?
-No, yo trabajo en Geary Blvd 348 en "La Siroque Corporation" pero vine a ver a uno de nuestros clientes porque quién lo hace normalmente está enfermo.
-¿Vaya trabajas en la corporación más importante de vinos?- le preguntó la rubia mirando en la pantalla de su celular la hora, mientras Jasper la miraba sorprendido.
-¿Te gusta el vino? Es raro que una mujer sepa de que es la corporación sin antes explicarles- le dijo en tono sorprendido el hombre, a lo que la mujer lo miró.
-No es como si fuera un vino cualquiera, cuando fue calificado, siete años seguidos, como el mejor vino según "Wine Spectator", que es una de las publicaciones gastronómicas más influyentes en el mundo y sin contar que compré una de sus tres botellas de vino de boutique de 1935 en un millón de euros hace algunos años- le dijo la mujer al momento que Jasper se estacionaba frente al edificio, la mujer abrió la puerta, bajo y se dirigió a la entrada del edificio, el hombre solo la miró como se alejaba y se perdía en la recepción mientras el seguía aún estupefacto, cuando recupero el aliento parpadeo un par de veces, aquella mujer que acababa de conocer era sorprendente, claro que jamás mejor que Alice pero si una de las mujeres que marcarían su vida, se recargo pesadamente en el respaldo del asiento mientras miraba el techo del automóvil tratando de recordar la subasta donde se habían vendido los vinos de boutique del 35… Eso había sido en otoño de hacía tres años, aún recordaba como había hablado el encargado de la subasta de ello ya que al parecer Bella Madeleine Peeters fue la que compró la primera botella de vino ofreciendo de una sola vez la cantidad de un millón de euros ocasionando que las dos botellas restantes se vendieran en más de esa cantidad lo cual había sido una increíble ganancia, aún recordaba las palabras exactas del subastador "Una mujer elegante y hermosa manejó las ofertas, decidiendo el valor del resto de las botellas" Jasper la había intentado contactarla, quería conocer a aquella mujer pero después que recogió la botella no se supo más de ella.
No pasó más de veinte minutos cuando la mujer rubia abrió la puerta del auto entro sentándose en el sitio del copiloto con un atuendo nuevo, un rotafolio y la ropa que había sido ensuciada con el café colgada en un gancho con una bolsa cubriéndole.
-Estoy lista- le dijo la mujer cerrando la puerta al momento que el hombre encendía el auto.
-Vaya solo fueron veinte minutos, Alice suele tardar una hora y diez minutos- le dijo Jasper maniobrando con el volante e internándose entre los automóviles.
-Tengo cosas que hacer y supongo que tu también – le dijo la mujer escribiendo un mensaje de texto en su celular.
-Otoño de hace tres años- le dijo Jasper después de unos minutos de silencio.
-¿Qué?- preguntó la mujer extrañada guardando su celular y mirando al hombre.
-Fue la subasta en Marseille, Francia cuando elevaste la subasta a más de un millón de euros.
-No recuerdo haberte visto.
-Solo estuve en la apertura y después me marche pero el subastador me habló de tu oferta directa, nunca pude agradecerte ya que las botella tenían una evaluación de medio millón solamente, tu rompiste el esquema- le dijo el hombre mirando a la rubia la cual sonrió y miró a través del vidrio.
-Llevaba buscando años la botella, realmente creo que el evalúo fue erróneo, la botella valió totalmente lo que pagué por ella- le dijo la mujer sin inmutarse ni un poco ante el agradecimiento sincero del extraño, el espacio quedó en silencio mientras los dos se mantenían inmersos en sus pensamientos, pero el ambiente no fue incómodo ni se suscito la necesidad de llenar el vacío, minutos después Jasper estaba estacionándose a un lado de la acera con sus intermitentes puestas al haber llegando al edificio donde trabajaba Bella.
-Puedes encontrarme en estos números- le dijo la rubia dándole a Jasper una tarjeta de presentación- O puedes buscarme en mi edificio vivo en el décimo piso
-¿Qué número del décimo piso?- le pregunto el hombre esperando no dejar ninguna información perdida.
-Todo el décimo piso- le dijo la mujer mostrando en sus labios rojos una sonrisa mientras bajaba del automóvil para entrar al edificio.
Al llegar a su oficina la secretaria caminó tras ella.
-Señorita Peeters en la sala de espera está una señorita que lleva esperándola más de dos horas
-¿Cuál es su nombre?- le preguntó la rubia dejando los planos que había traído consigo en el escritorio
-No lo sé. Dijo que era una sorpresa- le dijo la secretaría encogiéndose internamente esperando el regaño pero la rubia solo se dirigió a la sala de espera sabiendo que esperándola allí estaría la pequeña Cullen, la mujer rubia apenas había ingresado a la sala cuando un par de brazos la rodearon
-¡Que bueno que llegas! Rosalie solo lleva separándonos diez minutos, andando es la hora del almuerzo- le dijo la ojiverde sonriendo y jalando a Bella fuera de la sala
-Alice, no puedo ir, estoy trabajando y no estoy de humor para esto- le dijo Bella soltándose del agarre de Alice la cual entorno los ojos y frunció el ceño.
-No me harás recurrir al método malo ¿Cierto? Ha muchos clientes nuevos en esta sala y no quisiera que se fueran por malas recomendaciones- le dijo Alice, a lo cual la mujer rubia tensó su gesto ¿Es que acaso ambos hermanos solo habían entrado a su vida para manipularla? Esto no podía ser posible pero suspiro y guardó la calma recordando con quien hablaba, esa pelinegra conseguía lo que quería a fin de cuantas y ella realmente no tenía ánimos para trabajar así que asintió y siguió a Alice hasta a uno de los restaurantes cerca del lugar donde trabajaba Bella, entraron y se dirigieron a una de las mesas en uno de los extremos del establecimiento, donde les esperaba una hermosa rubia de ojos azules, piel clara, facciones dignas de un ángel y un cuerpo perfecto, imagen parecida a una Venus.
-Llegas tarde Alice- le dijo la rubia llevando a sus labios rojo la copa de vino y miró a la acompañante de Alice de pies a cabeza, inspeccionando cada detalle para después mirar a Bella con fastidio- Y trajiste a tu amiga, una rubia teñida, tendré que cuidarme la espalda al igual que tu
-Vaya, así que ¿Tu amiga es una rubia natural Alice? Tendremos que hablar despacio para que entienda- le dijo Bella sentándose frente a la rubia, la cual sonrío.
-Vamos chicas ambas son mis mejores amigas así que hagan un intento de llevarse bien, Rose, Bella por favor- les dijo Alice con una suplica en sus ojos, Bella se acomodó en la silla y miró a Rosalie.
-Así que tenemos a aquí a una abogada y por la lengua rápida y filosa que tienes presumo que perteneces al mejor buffet de abogados de E.U. al "Law and justice of the United States"- le dijo Bella mirándola a lo que la rubia se inclinó sobre la mesa con interés
-Vaya eres buena deduciendo cosas déjame intentarlo, tu debes ser corredor de bolsa, amante de los peligros y apuesto que tu historial debe estar lleno de multas por exceso de velocidad- le dijo la rubia sonriendo a lo que Bella negó
-No soy economista, soy arquitecto y las multas por exceso de velocidad no son un crimen creo que comprendes mi fascinación por ver como los autos alcanzan una velocidad de 0-100 en tan solo 4.3 segundo y yo creo que tu manejas un BMW por tu personalidad.
-Vaya eres buena haciendo ese truco y si, amo los autos también- dijo Rosalie acomodándose en la silla mas relajada al haber pasado la chica nueva su escrutinio- ¿A si que tu eres la que enfrento a Carlisle Cullen?
-Si, lamento haberte ganado pero la próxima puedes enfrentarlo tú y decidiremos quien lo hizo mejor- le dijo Bella sonriéndole de manera ladina mientras Rosalie le regresaba la sonrisa traviesa, cuando de repente Alice comenzó a gritar y ambas rubias voltearon a verla.
-¿Por qué tienes el número de mi hermano registrado en tus llamadas entrantes?- le pregunto Alice con el celular de Bella en la mano la cual se preguntó en que momento lo había tomado.
-Has de estar confundiendo el número- le dijo la rubia sin importancia intentando desviar la atención
-¡No! Estoy segura que es el número de mi hermano, me lo tuve que aprender porque no me lo quiso dar- le dijo la pelinegra interrogante
-Estas viendo cosas donde no las hay- le dijo Bella intentando quitarle a Alice el celular la cual alejo el aparato de la rubia.
-Entonces si es otro número no te importara que lo marque- le dijo Alice presionando el botón verde de llamar.
-¡Cuelga eso!- le grito la rubia levantándose a la par de Alice la cual llevo el aparato a su oído para escuchar una voz varonil contestar al otro lado de la línea, era su hermano- ¡Hermano! ¿Por qué Bella tiene tu número registrado?
-No molestes Alice estoy trabajando- le dijo la voz del hombre al otro lado de la línea para después colgar
-¿Qué tienes que ver con Edward Cullen?- le preguntó Rosalie a la otra rubia mientras Bella se sentaba de nuevo y guardaba su celular en su bolsa.
-Solo nos hemos visto un par de veces, eso es todo- le dijo Bella
-¿Qué tanto es un par de veces?- le preguntó Alice interesada al igual que Rosalie
-Seis meses- les dijo Bella comenzando a decirles la mentira en la estaba metida a la cual las mujeres que iban con ella comenzaron a gritar de emoción.
-Eso es demasiado tiempo para Edward Cullen- dijo Rosalie- Debe ser algo importante lo que tienen
-No, solo es sexo y diversión, eso es todo- les dijo Bella sin importancia
-¿Mañana irás a la casa de Billy Black?- le preguntó Alice feliz a lo que la rubia asintió
-Esto va por buen camino- dijo Alice aplaudiendo animadamente
-Tranquila Alice no sucede nada y ahora si no les importa pediré de almorzar- les dijo Bella llamando al mesero tratando de dejar de lado aquel tema que la estaba asfixiando poco a poco, el tiempo se estaba acabando y las puertas de la salida se estaban cerrando lentamente privándola de la libertad y de la luz y la pregunta era ¿Qué podía hacer?
Espero hayan disfrutado el capítulo :D Y bueno hay muchos reviews que me preguntas porque la actitud fría de Edward, la verdad son distintas cosas pero entre ellas fue que Bella se marcho cuando él le iba a pedir que se fugara con el lo que le hizo volverse frío y manipulador y con el tiempo veran otras razones.
Un beso y una abrazo.
Atte: Ann Marie
"Mirror, mirror, on the wall. Who`s the fairest of them all?"
