Empire

Chapter 8

Retrospective Two

Una retrospectiva, se refiera a eventos pasados…

- Bien señorita Berry, ya estamos solos, ¿De que quiere hablar? – Kaito interrogo a la morena una vez que estuvieron resguardado entre las cuatro paredes de aquella habitación

- ¿Por que quiere que yo sea la espía dentro de la fundación? – Rachel quiso saber

- Quien mejor que usted, para espiar al hombre que tiene secuestrada a su madre – Kaito dijo como si aquellas palabra fueran suficiente explicación

- No puedo hacerlo – Rachel se negó aceptar la tarea que se le estaba asignando – yo no soy como Quinn o como usted, yo no se nada de venganza, ni...

- No necesita saber sobre la venganza, eso déjenoslo a nosotros, usted lo único que necesita hacer, es dejar de sentir miedo, si consigue eso, entonces no tendrá nada de que preocuparse

- ¿Dejar de sentir miedo?, eso es algo que no se puede hacer de la noche a la mañana

- Tienes razón… el miedo no se deja de sentir de la noche a la mañana, pero con un rígido entrenamiento, las personas pueden dominar el miedo, hasta el punto de no sentirlo mas

- ¿Y usted va a enseñarme a no sentir miedo?

- Solo si usted me lo permite…

- De acuerdo – Rachel acepto la oferta de Kaito – dígamelo que tengo que hacer, para ya no sentir miedo

- Lo primero, es terminar su relación amorosa con Lucy – Kaito le ordeno de manera severa

- ¿Que? – Rachel pregunto horrorizada por lo que acababa de escuchar

- Lo que escucho señorita Berry

- No voy a terminar con Quinn – la morena se rehusó a obedecer aquella orden

- Si quiere que le enseñe a no sentir miedo, tiene que hacer lo que le ordeno – Kaito le dijo ejerciendo mas presión en la morena

- ¿Por que?

- Porque esa es la única manera que tiene de mantener a Lucy con vida

- No voy a permitir que amenace a mi novia...

- Yo no la amenazo, solo digo lo que va a suceder

- Oh, ya veo, a parte de ser un sociópata en potencia, también es vidente...

- No necesito ser adivino para saber que si Lucy y usted continúan con su relación, una de las dos terminara cuatro metros bajo tierra, y a juzgar por el comportamiento torpe y erróneo que cierta rubia ha estado teniendo últimamente, puedo apostar todo lo que tengo y no lo pierdo, a que será ella quien terminara muerta

- No voy a dejar a Quinn... no me importa lo que usted diga, yo la amo y...

- En un juego de venganza, el amor es una debilidad... Y si quiere recuperar a su progenitora con vida, pues, tendrá que renunciar a ese amor que siente por Lucy

- Se llama Quinn y como ya le dije anteriormente, no voy a dejarla

- A ese punto de la conversación Kaito comenzó a darse de cuenta que Rachel era igual de testaruda que Quinn, por lo que iba a tener que utilizar su don de palabra para poder conseguir su objetivo – señorita Berry, he intentado hacerla razonar explicándole todos los motivos por los cuales debería terminar su relación con Quinn, pero se niega a ser razonable… por lo que tendré que contarle una historia y si luego de escuchar dicha historia, decide continuar su relación con Lucy, digo Quinn, entonces puede tener la firmeza de que no seguiré oponiéndome – le dijo a la morena mientras tomaba asiento sobre la cama

- ¿Por qué debería creer su historia?, esta bien podría ser falsa

- Ese juicio se lo dejo a usted señorita Berry – Kaito respondió de forma serena y pacifica – nuestra historia comienza, como todas las historias, con una inocente y hermosa niña de 8 años, que sueña con algún día poder ser arquitecto, pero en un inesperado giro, la vida de aquella niña cambia drásticamente al ser testigo presencial del asesinato de su madre, ¿Por qué paso aquello?, nunca supo bien el porque, lo único que sabe esa pequeña inocente, es que su progenitora esta muerta, a partir de ahí, su visión cambia, y poco a poco se va consumiendo en una odio inmenso y mientras lo hace, se jura a si misma que un día hará que el responsable pague… pone todo su esfuerzo y empeño en conseguir venganza contra sus enemigos, pero algo sucede, nuestro niña ahora convertido en una flamante joven de 25 años, conoce a una hermosa chica que llama su atención, y de la cual se enamora perdidamente… entonces todo cambia, sus planes cambian, su visión cambia, su objetivo cambia… a este punto la joven tiene un peso enorme encima de sus hombre, porque se ve atrapada entre dos mundos, y sabe muy bien que tiene todas las de perder, así que se juega el todo por el todo y le cuenta a la mujer que ama, su historia y sus planes de venganza, y curiosamente aquella chica entiende sus motivos e incluso decide unirse a su lucha… e ingenuamente ambos creen que pueden tener amor en medio de un juego de venganza, pero esa creencia es un grabe error de parte de ambos, un error por el cual terminan pagando un alto precio, porque, por una mala jugada del destino, todo el plan de aquella joven queda al descubierto ante sus enemigos, quienes no dudan en atacarla con violencia, pero no directamente a ella, sino a su talón de Aquiles, entonces nuestra joven se ve forzado a elegir entre su vida y vida de la mujer que ama… el resto como dicen, es historia

Rachel trago con fuerza, sabia muy bien a quien pertenecía aquella historia que acababa de escuchar, así como también sabia perfectamente que la última parte de la misma era el final que Kaito creía o afirmaba que sucedería, sino alejaba a Quinn de su lado y tenia admitir que ese final la asustaba mucho, porque sabia perfectamente que Quinn iba a dejarse matar con tal de mantenerla a ella a salvo, y no podía permitir eso, no dejar que la mujer que amaba se sacrificara de esa manera, así que no tenia alternativa, tenia que alejar a la rubia de su lado, debía amarse de valor y hacer lo que juro que nunca haría, romper el corazón de la mujer que amaba.

- De acuerdo señor Sasaki, usted gana, dejare a Quinn – Rachel acepto y tan pronto aquellas palabras salieron de su boca, sintió un enorme deseo de romper en llanto

- Sabia decisión señorita Berry – Kaito felicito a la morena sonriéndole con satisfacción – esta noche tomara un avión, su destino Japón, y por favor, no le diga a nadie donde se encuentra ni lo que va hacer… yo la alcanzare dentro de dos días

- ¿Por que entre dos días?

- Porque tengo que poner en orden ciertos asuntos – Kaito dijo como única explicación y señalo la puerta de la habitación – ¿esta lista?

- ¿Para romper el corazón de la mujer que amo?, por supuesto que no, pero vamos

Varias horas después de aquella determinante conversación, Rachel se encontraba a bordo del avión que la llevaría rumbo a Japón. Miraba por la ventanilla de la aeronave mientras esperaba que el piloto pusiera en marcha la misma. Se sentía tan cansada, pero por suerte, todo iba a terminar pronto o mejor dicho, todo iba comenzar muy pronto.

- Señorita Berry – la aeromoza llamo la atención de la morena

- ¿Si? – Rachel pregunto dejando de mirar por la ventanilla para poner su atención en la aeromoza que se encontraba a su lado

- Necesito que se abroche el cinturón…

- Claro – la morena acepto, y abrocho su cinturón de seguridad – listo – dijo mirando nuevamente a la mujer

- Bien, ahora pónganse cómoda y disfrute el viaje

- Gracias – Rachel agradeció antes de volver a mirar por la ventanilla

Minutos después el avión ya se encontraba recorriendo la pista de despegue. Rachel sonrió con amargura cuando recordó el comportamiento tan miserable y cobarde que había tendió al hacerle creer a Quinn que la dejaba porque prefería la venganza antes que su amor, cuando en realidad era todo lo contrario, se alejaba, porque no quería que nada malo le pasara a la rubia y sabia que si se quedaba a su lado, eso era lo que sucedería. Y ella no podía permitirlo, amaba demasiado a esa mujer como para que esta muriera por su culpa.

- Adiós Quinn – Rachel susurro con tristeza cuando el avión comenzaba a elevarse sobre el oscuro cielo de los Hampton y limpio una lagrima que rodo por su mejilla izquierda

Rachel no sabia en que momento se había quedado dormida, solo fue consciente de eso, cuando sintió que alguien la removía con sutileza intentando despertarla. Fue abriendo sus ojos lentamente y vio como la aeromoza le sonreía de manera simpática, y entonces no pudo evitar pensar que aquella mujer tenía una sonrisa hermosa, aunque no era tan hermosa ni reluciente como la sonrisa de Quinn, la cual conseguía dejarla sin aliento.

Una aguda tristeza atravesó su corazón cuando recordó que ya no volvería a ser testigo de esa hermosa y deslumbrante sonrisa, ni mucho menos seria la causante de la misma. Le dolía, se arrepentía, y se odiaba a si mismaa, pero ya no podía cambiar la decisión que había tomado, por lo que solo que deba la resignación, porque por mucho que le doliera, tenia que aprender a vivir sin Quinn.

Respiro profundamente, seco las nuevas lagrimas que habían rodado por sus mejillas, salió de su asiento, y abandono la aeronave, mientras descendía las escaleras, noto que Eric Connor la esperaba en la pista junto a una elegante limosina.

- Bienvenida a la isla Honshu señorita Berry – Eric saludo a la morena una vez que esta se encontró frente a el – ¿Como estuvo el viaje?

- Largo y pesado – Rachel respondió con un tono que dejaba ve claramente su cansancio – ¿Que haces tú aquí?, ambos estuvimos en la misma habitación hace unas horas atrás, ¿como es que llegaste antes que yo?

- El maestro Sasaki me ordeno que viajara junto con su tía, para que me asegurara de que tanto ella como usted llegaran a salvo a su destino

- ¿Mi tía Charlotte también esta en esta isla?

- Tengo órdenes de no revelarle el paradero de su tía Charlotte

- Entiendo… ¿Estamos muy lejos del hotel donde me hospedare?

- ¿Hotel? – El joven Connor pregunto algo divertido – no iremos a un hotel señorita Berry – aseguro imaginándose por adelantado la cara de la morena al ver el lugar en el cual se quedaría

Después de un largo y pesado recorrido finalmente arribaron a un pequeño poblado llamado Ōuchi-juku, el cual se encontraba aislado en las montañas norestes de la isla. Rachel miraba con curiosidad el lugar que seria su nueva morada, el se trataba de una casa de madera bastante antigua del período Edo. No podía creer que Sasaki hubiera ordenado que la llevaran a ese lugar.

- Tú no pretenderás dejarme en esa choza, ¿cierto? – la morena le reclamo al joven Connor

- Son órdenes del maestro Sasaki – Eric le informo mientras sacaba el equipaje de la morena del maletero – pero descuide, el interior de la casa esta limpio y amueblado, así que no debería juzgar el libro solo porque la cubierta se vea gastada

- No voy a entrar a esa choza – Rachel se rehusó con firmeza

- ¿Le gusta el frio?

- No, por supuesto que no

- Pues aquí afuera hace mucho frio, así que le sugiero que entre a la casa

- Queras decir a la choza

- Señorita Berry, esta es una casa muy antigua, fue construida durante el periodo de Edo – Eric le explico a la morena – así que debería sentirse honrada de tener el privilegio de poder dormir aquí

- Bueno, yo no se nada de la cultura japonesa, así que discúlpame si no me emociona la idea de dormir en esta choza.

- Pues cuanta con mucha suerte de que el maestro Sasaki sea benévolo con usted, porque a mi al principio me hizo dormir en un granero durante dos meses en la época de invierno – el joven Connor le relato mientras guiaba a la morena al interior de la casa – tuve mucha suerte de no morir congelado, aunque estoy casi seguro de que no podre tener hijos – finalizo diciendo al mismo tiempo que dejaba las maletas en el suelo

- Temo preguntar el porque crees eso Eric – Rachel dijo algo divertida – no esta nada mal aquí adentro – relato mientras estudiaba con su mirada el interior de la vivienda

- Se lo dije – Eric le hecho cara dándole una encantadora sonrisa

Horas después de su llegada a aquella casa, Rachel se encontraba recostada sobre la cómoda cama japonesa que había en la habitación que le fue asignada, miraba fijamente el techo, intentando conciliar el sueño, pero eso le estaba resultado bastante difícil, quizás se debía al cambio de horario, o al hecho de que se encontraba en una antigua casa japonesa del periodo de Edo, y en un poblado bastante alejado de la civilización. Ya cansada de permanecer en posición vertical y mirando el techo, decidió salir de la habitación.

Apenas estuvo fuera de la habitación, a sus oídos llego el ruido que hace la madera cuando se esta quemando. Se dirigió a la sala y se encontró a Eric sentando frente a la chimenea, el joven observaba atentamente como las llamas consumían los trozos de maderas que el iba arrojando. De manera lenta y sigilosa se fue acercando.

- Veo que no puede dormir – Eric comento sin ni siquiera moverse de su posición

- ¿Como sabias que estaba detrás de ti? – Rachel pregunto mientras tomaba asiento junto al joven

- Mi sentido de la percepción es muy agudo – el joven Connor respondió bastante orgulloso de si mismo

- ¿Tampoco puedes dormir?

- Estoy aquí para cuidar de usted, no para dormir… hice un poco de te verde, ¿gusta un poco? – Eric pregunto tomando la tetera y ofreciéndole a la morena

- Rachel sonrió con cierta melancolía – mi mama adora el te verde, aunque su favorito es el te de manzanilla – informo con un tono apagado

- Le prometo que voy a encontrar a su madre señorita Berry, así se lo ultimo que haga en la vida – el joven Connor prometió con un tono decidido y firme

- Rachel miro al joven con curiosidad, entendía porque Kaito estaba metida en aquel juego de venganza, pero no entendía porque Eric lo estaba – ¿Por que estas metido en medio de esta cruzada Connor? – quiso saber

- Porque el maestro Sasaki me ordeno que lo ayudara con esta misión – Eric respondió de los mas tranquilos

- Y si Sasaki te pide que te lances de cabeza por un acantilado, ¿tú lo haces?

- Si

- ¿Por que?

- Porque el es mi maestro y yo le debo obediencia

- Tú lo llamas obediencia, pero yo lo llamo locura

- Usted lo llama locura, pero en realidad es ser disciplinado… algo que Stevens olvido por completo

- ¿Por que ven la decisión de Quinn como un error?

- Porque es un error

- Lo único que ella hizo fue enamorarse, ¿Acaso eso es un pecado?

- Para una persona que busca venganza, el amor esta prohibido… Stevens sabia eso, y aun así, decidió involucrarse sentimentalmente con usted, y al hacerlo, no solo puso en riesgo su misión, sino que también puso en riesgo la vida de ambas… personalmente, creo que Stevens ha sido muy egoísta... aun no comprendo como puede seguir siendo la estudiante favorita del maestro Sasaki

- ¿Estas celoso de Quinn?

- Un poco – Eric se atrevió admitir – yo llegue poco después de que el maestro Sasaki la dejo ir a ella, y durante un tiempo escuche al maestro decir lo orgulloso que se sentía de ella

- ¿Como llegaste a conocer a Sasaki?, no espera, déjame adivinar, necesitabas vengarte de alguien, ¿cierto?

- Si, el deseo de venganza tiene mucho que ver, pero mi historia es algo diferente a la de cualquiera que haya sido entrenado por el gran Kaito Sasaki

- ¿Que la hace diferente?

- Que yo no encontré al maestro Sasaki, sino todo lo contrario, el me encontró a mi – Eric le explico a la morena

- ¿Puedo escuchar tu historia? – Rachel pidió, esperando que su solicitud no fuera demasiado atrevida

- Eric durante unos segundos miro a la morena de manera dudosa, nunca le había contado su historia a nadie, pero siempre había una primera vez para todo – naci en un poblado al norte de Irlanda, mi padre tenia una granja, donde criaba ovejas, no éramos ricos, pero teníamos una economía estable, mi hermanita Chloe, quien era dos años menor que yo, era la niña mas hermosa de la región, ella tenia ojos azules y una cabellera negra azabache, siempre se peinaba de lado, decía que eso la hacia ver mayor, pero yo sinceramente no encontraba la diferencia, ante mis ojos solo era una niña inocente – relato con un tono triste y apagado

- Por tu tono de voz, puedo presentir que algo muy malo le paso a tu familia…

- Eric tomo un poco de aire antes de continuar con su historia – cuando en Irlanda comenzaron a llegar las macro-empresas mundiales, La agricultura, que alguna vez fue el sector más importante, fue disminuyendo por la industria, entonces un importante empresario comenzó a comprar muchas granjas para convertir estas en fabricas de textiles… Mi familia vio como las granjas vecinas fueron compradas por aquel empresario, pero cuando el quiso comprar la nuestra, mi padre se negó a venderla – tuvo que tragar con fuerza cuando sintió como un grueso nudo comenzaba a formarse en su garganta – aquel hombre no se rindió, y le hizo a mi padre muchas ofertas con grandes sumas, pero el nunca di su brazo a torcer, entonces las grandes sumas de dinero, fueron cambiadas por amenazas, pero con eso tampoco consiguió hacer que mi padre cambiara de opinión… Una tarde Chloe y yo regresábamos de la escuela, cuando de la nada una camioneta nos sorprendió, de dicho carro bajaron cuatro hombres con pasamontañas, ellos nos radiaron e intentaron tomar a Chloe, yo enseguida reaccione y empuje aquel hombre lejos de mi hermana, pero los otros tres sujetos me golpearon hasta casi dejarme inconsciente, pero en medio de mi aturdimiento podía escuchar a mi hermana gritar mi nombre, entonces sacando fuerzas de donde no tenia, me levante y comencé a perseguir aquel auto, pero mis esfuerzos fueron inútiles, ellos se la llevaron

- ¿Que paso después de eso?

- Lo que siempre pasa en un caso de secuestro, mi padres pusieron la denuncia y las autoridades prometieron que harían todo lo posible por encontrar a mi hermana… gracias a un amigo de la familia que es periodista, supimos que los hombres que se la llevaron eran los agentes de seguridad de aquel empresario

- ¿No le hicieron saber a las autoridades?

- Por supuesto que los pusimos al tanto, pero ellos fingieron no escuchar, entonces los días continuaron pasando, y no tuvimos noticias del paradero de mi hermana, luego los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y después de dos años y medio entendimos que Chloe nunca regresaría, lo que trajo como consecuencia que mi madre se volviera loca de angustia y padre se pusiera un revolver en la cabeza y halara del gatillo… al final aquel empresario gano, obtuvo lo que tanto deseaba

- Siento mucho lo que paso con tu familia Eric, pero nada de lo que paso fue tu culpa

- Si lo fue, yo era el hermano mayor, mi deber era proteger a Chloe

- Eras solo un muchacho

- Y ella solo una niña

- ¿Como entra Kaito Sasaki en tu vida?

- Cuando tenia 19 años, me encontraba sumergido en un frenesí de alcohol, desespero y oscuridad, quería que aquel empresario pagara por lo que le había hecho a mi familia... así que actué sin pensar y me cole como camarero en una fiesta de beneficencia que se estaba llevando acabo en la embajada Japonesa e intente asesinar aquel mal nacido, pero fallece horriblemente, lo que trajo como consecuencia que los guardaespaldas de aquel hombre me atraparan y me sacaran arrastra del lugar, mientras yo gritaba e insultaba aquel infeliz bastardo… yo sabia que iba a morir esa noche, que no tenia ningún chance de salir con vida de aquella situación y realmente eso no me importaba mucho, lo que me dolía era que mi hermana no tendría justicia, pero la suerte estaba de mi lado esa noche, porque uno de los invitados a esa fiesta de resulto ser Kaito Sasaki

- Ahora entiendo, Sasaki te salvo la vida aquella noche

- No solo me salvo la vida, también me entreno – Eric le explico a la morena – y cuando estuve listo, me ayudo hacerle justicia a mi familia

- ¿Mataste aquel empresario? – Rachel pregunto aun cuando ya sabia que la respuesta iba a ser afirmativa

- Si lo hice – Eric respondió sin un gramo de duda o arrepentimiento – pero no solo asesine aquel mal nacido, también mate a todos y cada uno de los que estuvieron involucrados en el secuestro de mi hermana

- ¿Encontraste la paz después de que todos ellos estuvieron muertos?

- Si tu pregunta es si puedo dormir por las noches, la respuesta es si

- Eric, tu asesinaste a personas – Rachel dijo algo aturdida e impresionada por la confesión del joven Connor

- Personas malas señorita Berry, que hicieron cosas terribles, ellos merecían morir y yo hice lo que otros no se atrevieron hacer

- ¿Que cosa?

- Justicia…

- ¿Justicia?... Asesinar a una persona a sangre fría no es hacer justicia, es un acto de violencia

- La violencia puede ser usada para el bien, nunca olvide eso señorita Berry

- Pero...

- Ahora intente dormir un poco – Eric le ordeno dando por finalizada la conversación

- Con algo de recelo Rachel se incorporo, para regresar a su habitación, pero antes de marcharse miro una vez más a Eric, quien seguía con su mirada fija en el fuego de la chimenea – espero que nunca te toque lidiar con las consecuencias de tus actos Eric – le dijo al joven

- Señorita Berry, usted juzga mis acciones y se horroriza por las mismas, sin detenerse analizar, que usted esta enamorada de una persona que no es muy diferente a mi – Eric dijo mientras se incorporaba y quedaba frente a frente con la morena

- Quinn no ha asesinado a nadie…

- Aun – el joven Connor soltó con un tono algo brusco – pero muy pronto lo hará, ¿o acaso cree que Stevens se conformara solo con destruir el imperio de Russell Fabray?, eso es solo una parte de su plan, toda deuda estará saldada cuando ella ponga una bala en la frente de su padrastro

- Ella nunca haría algo así

- Por supuesto que lo hará, porque para eso fue entrenada… esto es un ajuste de cuentas señorita Berry, ojo por ojo, una vida por otra…

Aquella afirmación por parte de Eric consiguió descolocar por completo a Rachel, porque en ningún momento Quinn en ningún momento había dejado entrever alguna intención de asesinar a Russell.

Sin decir ninguna otra palabra la morena se dirigió hacia su cuarto y se metió bajo las cobijas, se sentía algo mareada, cerro los ojos con fuerza y rogo para sus adentros que Morfeo se apiadara de ella y la transportara a un mundo donde de fantasías, donde no existiera ni el odio ni la venganza, un mundo donde solo existieran ella y esa hermosa rubia que tanto amaba, un mundo donde ambas pudieran ser felices por siempre. Tal y como había dicho que lo haría, Kaito arribo al pequeño y aislado poblado dos días después de la llegada de Rachel.

- ¿Por qué ha decidió meterse en este juego de venganza señor Sasaki? – Rachel quiso saber mientras veía como el asiático arrojaba varios pedazos de leña a la chimenea

- Para proteger a las ovejas hay que cazar al lobo y solo un lobo puede hacerlo – Kaito respondió tomando asiento junto a la morena

- Pues me temo que vamos a necesitar más de un lobo señor Sasaki, porque Russell es un lobo con mucho poder

- Russell Fabray tiene poder solo porque tiene un gran imperio monetario en sus manos, pero sin ese dinero, solo es un hombre – el asiático le explico – un hombre de carne y hueso, que puede sufrir como cualquier mortal… y nosotros señorita Berry, vamos hacer a sufrir a Russell Fabray, pero no solo vamos hacerlo sufrir, también lo haremos sangrar

- ¿No tiene miedo de que un día, alguien decida hacerlo pagar a usted por todos sus crímenes?

- Kaito sonrió complacido por el cuestionamiento hecho por Rachel – si la muerte viene a mi esta noche, le aseguro señorita Berry que estoy preparado – respondió de lo mas tranquilo

- ¿Cómo consigue callar su conciencia?

- No la callo, la escucho… ¿y sabe por que la escucho?, porque cada noche ella me dice "lo haz hecho muy bien"

- Sabe, me gustaría poder tener el temple que usted tiene, pero no puedo… yo aun tengo fe de que existen caminos para un mundo mas justo.

- ¿Caminos para un mundo más justo? – Kaito cuestiono con algo de ironía – es increíble, que después de todo lo que sabes, aun tenga fe en la humanidad

- No todos son como Russell Fabray – Rachel aseguro – no todos son malos

- Eso lo dice señorita Berry, porque usted se aferra a la fe ciega de que la mujer que ama no es mala

- Y no lo es, Quinn es solo una victima de la circunstancias, así como también lo somos mi hermana y yo

- Tenga cuidado con su fe, porque podría terminar muy decepcionada cuando se de cuenta de que Lucy es capaz de hacer cosas muy malas

- Quinn no es una asesina

- Señorita Berry, si cree que su historia de amor tendrá un final feliz, es que no has estado prestando atención a su alrededor – Kaito le advirtió a la morena con un tono sigiloso, para luego incorporarse y marcharse dejando atrás a una muy pensativa Rachel

Durante las tres semanas siguientes Kaito se dispuso a enseñarle a Rachel acerca de la filosofía de la venganza, cuando se debía aplicar, a quien se debía aplicar y como esta perdía el sentido si se aplicaba contra alguien que no la merecía. Para la cuarta semana, el asiático estaba seguro de que su nueva aprendiz, ya tenia bien en claro lo que el intentaba enseñarle con aquellas largaras platicas que sostenían mientras permanecían sentados frente a la chimenea, y entonces fe ahí cuando Kaito decidió que había llegado el momento de pasar a la parte física del entrenamiento, la cual seria la más dura de llevar acabo, por diferentes razones, pero principalmente por que los métodos de enseñanza de Sasaki eran los mas agresivos y ortodoxos que podían existir, pero sin duda alguna también eran los mas efectivos.

- No puedo, ya no puedo – Rachel se quejo deteniendo su andar por aquel camino lleno de piedras puntiagudas y filosas por el cual Kaito la había estado haciendo caminar descalza los últimos 20 minutos me duele demasiado

- Kaito que se encontraba junto a la morena, suspiro con frustración ante la patética imagen que observaba en esos momentos – vamos señorita Rachel, deje de quejarse y siga caminando exigió con un tono severo lloriquear no le servirá de nada – aseguro cuando vio que la joven no tenia intenciones de seguir sus ordenes

- Mis pies están sangrando Rachel anuncio enseñándole al asiático la planta de sus pies

- Que sus pies sangren, no es una excusa para dejar de caminar… así que camine

- ¿Por que? – Rachel exigió saber – sinceramente, no entiendo que tiene que ver esto con que yo deje de sentir miedo

- El miedo se desencadena principalmente por el temor de algún dolor o daño físico, si deja de sentir dolor, entonces dejara de sentir miedo – Kaito le explico a la morena – así que, siga caminando

- No puedo seguir, ¿acaso esta ciego?... ¿suele siempre torturar así a las personas que le piden ayuda?

- Si…

- ¿Y no le importa el daño que causa?

- No…

- ¿Como puede ser tan sínico?

- Señorita Berry, yo hago lo que hago, y de la forma en como lo hago, porque me comprometí a enseñarla – el asiático le recordó con un tono bastante molesto – pero si usted no se compromete aprender, entonces no llegaremos a nada

- Estoy 100% comprometida aprender, de acuerdo – Rachel le aseguro – pero honestamente creo que debe haber otro modo de enseñarme, sin necesidad de torturarme físicamente

- Por Dios, en toda mi vida, nunca había conocido a una persona tan débil y patética como usted

- Oiga...

- Señorita Berry, recuerde porque esta aquí, recuerde todo lo que ha sacrificado para poder estar aquí, recuerde que la vida de muchas personas depende de si usted aprende lo que deseo enseñarle o no… pero sobre todo recuerde que está bien perder ante el oponente, pero no esta bien perder ante el miedo.

Un par de horas mas tarde Rachel se encontraba en su habitación recostada sobre la cama, sus pies los tenía envueltos en un par de vendas húmedas que había conseguido en un botiquín de primeros auxilios que había en la casa. Por suerte los cortes en la planta de sus pies ya no sangraban, pero el estridente dolor aun estaba presente, aun no podía creer que Kaito hubiera hecho recorrer aquel camino pedregoso, ¿en que demonios estaba pensado ese hombre?... Escucho como la puerta de su habitación era rodada, no tuvo que mirar para saber que se trataba de Kaito.

- ¿Cómo se siente? – Kaito pregunto acercándose a la cama

- Como me hubieran clavado muchas agujas en la planta de los pies – Rachel respondió bastante enfada

- Descuide señorita Berry, sus heridas sanaran en un par de días – el asiático aseguro con indiferencia

- Nelly suele decir que el dolor físico no es nada comparado con el dolor de habernos decepcionado a nosotros mismos – la morena dijo mientras se sentaba – lo siento mucho señor Sasaki

- ¿Por que se disculpa?

- Por ser tan débil, me gustaría ser valiente como Quinn o usted, pero no puedo, tengo miedo, mucho miedo

- ¿Específicamente a que le tiene tanto miedo? – Kaito quiso saber mientras tomaba asiento junto a la morena

- A todo, a morir, a que las personas que amo mueran, a que Russell nunca pague por todo lo que ha hecho – Rachel explico sus temores – ¿Acaso usted no siente miedo señor Sasaki?

- El miedo es para mis enemigos…

- Ya veo.

- Señorita Berry usted puede aprender a no sentir miedo, solo tiene que comprometerse...

- Lo se, se lo que tengo que hacer, y le prometo que pondré todo de mi parte para mejorar…

- Espero que sea cierto… ahora la dejare descansar, retomaremos el entrenamiento en un par de días.

Dos días más tarde, Kaito observaba como Rachel pobremente intentaba superar la nueva prueba que le había asignado. La cual consistía en caminar descalza por un camino helado y cubierto de nieve. Rachel podía sentir como cada uno de los músculos de su cuerpo se contraía por el frio, se abrazo a si misma con un poco mas fuerza, miro sus pies, y vio que estos comenzaban a ponerse azules.

- Mis pies – Rachel dijo preocupada mirando a Sasaki que se encontraba a unos cuantos pasos tras ella – se están poniendo azueles

- Aun puede aguantar un poco mas – Kaito le aseguro con un tono frio – siga caminando

- ¿Cuánto más tengo que caminar? – la morena inquirió retomando nuevamente su andar

- Hasta que ya no sienta nada

- Pues ya no siento nada

- Eso no es cierto, y usted lo sabe…

- Señor Sasaki…

- Señorita Berry, me prometió que pondría todo de su parte – Kaito le recordó – siga caminando

- No puedo – Rachel anuncio sintiéndose apenada de sus palabras – lo siento, de verdad lo siento, pero no puedo seguir caminando

- De acuerdo, entiendo – el asiático acepto no muy contento – vamos, la llevare de regreso a la casa – anuncio acercándose a la morena para tomarla en brazos – mañana será otro día

Era plena madrugada y Rachel se encontraba sentada sobre su cama, sus rodillas presionadas contra su pecho, mientras lloraba como una niña pequeña. Se sentía mal consigo misma por no poder ser capaz de cumplir con las pruebas impuestas por Kaito, pero era tan débil, que apenas y podía resistir dichas pruebas. Su silencioso llanto se vio interrumpido cuando escucho que la puerta de su habitación era rodada con brusquedad.

- Señor Sasaki ¿Qué sucede? – la morena pregunto cuando vio que el asiático se acercaba a toda velocidad

- Tenemos problemas – Sasaki anuncio tomando a la joven para que se incorporara – debemos salir de la casa cuanto antes

Kaito saco casi arrastra a la morena de la habitación, caminaron por el pasillo pero se detuvieron cuando oyeron como varias pisadas se acercaban desde el fondo del pasillo, por lo que tuvieron que volver nuevamente a la habitación.

- ¿Quiénes son esos? – Rachel quiso saber

- Enemigos – Kaito le informo – escúcheme señorita Berry, voy a distraer a esos intrusos mientras usted escapa por la puerta trasera… cuando llegue afuera corra sin ver hacia atrás

- ¿Qué pasara con usted?

- No se preocupe por mi, no tengo intenciones de morirme esta noche – el asiático le aseguro haciéndole un pequeño guiño – hay una pequeña posada al otro lado del pueblo, nos encontraremos ahí, ¿de acuerdo?

- De acuerdo – Rachel acepto no muy segura

Salieron nuevamente de la habitación y se encontraron con dos hombres todos vestidos de negros y con los rostros cubiertos esperándolos. Rachel miro a Kaito con preocupación, pero noto que el asiático estaba bastante tranquilo e incluso tenía una ligera sonrisa en sus labios.

- Corra señorita Berry – Kaito le susurro sin apartar su mirada de aquellos dos desconocidos

Rachel no dudo en obedecer las ordenes de Kaito, y se hecho a correr hacia la puerta trasera de la casa. Mientras huía pudo escuchar como una intensa lucha se desencadenaba. Cuando la morena atravesó la puerta trasera, fue sorprendida por un par de brazos que la sujetaron con una fuerza extrema, quiso gritar para pedirle ayuda a Kaito, pero le resulto imposible, ya que su cabeza fue cubierta con una capucha.

Algún tiempo después Rachel sintió como su cuerpo fue arrojado con violencia sobre una fría silla de metal, y acto seguido a eso la capucha que cubría su cabeza le fue arrancada de un tirón. Tuvo que parpadear unos segundos, mientras sus ojos se adataban a la luz. Entonces cuando su vista estuvo completamente lucida, noto que sentando frente a ella se encontraba un hombre asiático como de unos 45 años, este hombre vestía un traje chaqueta y corbata de color negro bastante elegante.

- Señorita Berry, mi nombre es Hakiro Akira – Aquel hombre se presento con la joven – ¿Sabe por que usted esta aquí?

- Rachel temblaba de pies a cabeza – no – finalmente consiguió responder con un hilo de voz

- El ultimo mes, usted ha estado conviviendo Kaito Sasaki, un hombre al cual yo hace mucho tiempo jure que asesinaría con mis propias manos – Hakiro explico – esta noche tenia intenciones de capturar a Sasaki, pero por desgracia este consiguió eludir a mis hombre y para su mala fortuna señorita Berry, usted no tuvo la misma suerte… así que escúcheme bien, porque voy a darle una oportunidad y solo una oportunidad de salvar su vida... quiero que me diga el paradero exacto de Kaito Sasaki, si su información me lleva a dar con ese infeliz bastardo, la dejare en liberta... ¿entiende lo que acabo de decirle?

- Si – la morena respondió con un poco de inseguridad

- ¿Esta lista para cooperar?

- No se donde esta Kaito Sasaki – Rachel anuncio con un poco de temor

- Veo que no ha comprendido el problema en el cual esta metida Señorita Berry, pero descuide, muy pronto lo entenderá – anuncio el asiático incorporándose de su asiento – caballeros, denle la bienvenida a la señorita Berry – ordeno en un tono bastante alto y entonces dos hombres que tenia el aspecto de ser muy malos, ingresaron en la habitación y tomaron a la morena con brusquedad

Rachel fue arrastrada por aquellos dos hombres, a un pequeño cuarto donde sin ningún tipo de sutileza la encadenaron de sus muñecas, y la suspendieron de los brazos a una altura bastante considerable, por un momento la morena pensó que iban abusar sexualmente de ella, pero respiro con algo de alivio cuando vio que sus captores la dejaban sola. A conforme los minutos fueron corriendo un fuerte y estridente dolor comenzó aparecer en sus muñecas y brazos. Después de casi una hora, la morena se encontraba llorando, implorando y gritando debido al insoportable dolor en sus muñecas y brazos, el cual aumentaba cada vez mas con cada segundo que pasaba, mientras que su consciencia se reducía, hasta que finalmente se desmayo.

Para cuando la morena volvió en si, vio que se encontraba en una oscura y diminuta celda, en la cual la única luz que había era la luz que se colaba por debajo de la rendija de la puerta. Intento moverse pero un agudo dolor atravesó su cuerpo, por lo que decidió quedarse justo donde estaba, y comenzó a llorar nuevamente. Sabia que Kaito la rescataría en cualquier momento, solo rogaba para sus adentros que el asiático acudiera a su ayuda pronto.

Se despertó sobresaltada cuando escucho que la puerta de su celda se abría, la luz del pasillo encandilo sus ojos, por lo que tuvo que girar su rostro para evitar que la luz lastimara sus ojos.

- Espero que haya tenido tiempo de reflexionar señorita Berry, porque de lo contrario, me veré en la penosa obligación de tener que torturarla nuevamente – amenazo el mismo hombre que anteriormente la había interrogado – ¿Donde esta Kaito Sasaki?

- Ya le dije que no se donde esta Kaito Sasaki – Rachel le dijo intentando mantener un tono firme y sereno

- Por lo visto, necesita un poco más de persuasión señorita Berry – Hakiro anuncio nada contento – chicos, enséñenle a la señorita Berry a respirar bajo el agua vio como los mismo hombre que la habían torturado – le ordeno a sus hombres con un tono frio y macabro

¿Respirar bajo el agua?, eso que demonios podía significar, pero Rachel no tuvo tiempo de preguntar, ya que tal y como la vez pasada, los mismos dos hombres la tomaron con brusquedad, la arrastraron fuera de su celda, y la llevaron como a una especie de patio, donde le ataron los brazos detrás de su espalda, y luego sin ningún tipo de contemplación, le metieron la cabeza en un balde de agua, el cual tenia muchos trozos de hielos. La morena aguanto la respiración todo lo que pudo, y cuando finalmente comenzaba a rendirse sintió como su cabeza era extraída hacia la superficie.

- No tiene porque aguantar esta tortura señorita Berry... solo dígame donde esta Sasaki y la dejare libre – el asiático le prometió en un nuevo intento por obtener el paradero de su rival

- Ya le dije que no lo se – Rachel anuncio negándose a colaborar

Con un simple gesto de su cabeza, Hakiro le ordeno a sus hombres que volvieran a introducir la cabeza de la morena en el balde de agua, acción que siguieron repitiendo durante mas de dos horas, hasta dejar a la morena completamente agotada y sin fuerzas. Entonces al ver que la joven ya no daba para mas, la arrastraron de regreso a su celda.

- Si sigue negándose a colaborar, me temo que morirá aquí – Hakiro le hizo saber a la morena con un tono lleno de desprecio – ¿Por que protege a un hombre al cual le importa muy poco su destino?

- Váyase al infierno – Rachel le dijo con desprecio – Sasaki va a patearle su feo trasero – le advirtió con mucha seguridad

- Eso ya lo veremos señorita Berry, eso ya lo veremos – el asiático dijo mientras se daba la vuelta y abandonaba la celda

- Con un poco de dificulta, Rachel se arrastro hasta una de los rincones de su celda, se acurruco en posición fetal, y sin poder evitarlo comenzó a llorar – Quinn – susurro el nombre de la rubia con voz temblorosa

Día tras día el calvario de Rachel continúo, las torturas a las que era sometida, varían constantemente, a veces ni siquiera eran físicas, sino sicológicas, la cuales consistían en largos periodos de aislamientos en espacios muy limitados.

Los días se transformaron en semanas, pero Rachel no fue capaz de notar el trascurrir del tiempo. No sabía cuando era de noche, ni cuando era de día, así como tampoco sabia cuanto tiempo había pasado ya, ¿una semana?, ¿un mes? ¿Como podía saberlo?, Para ella los segundos y minutos eran exactamente iguales, no veía la diferencia.

- Quinn – Rachel susurro aquel nombre que tanta paz le daba a su alma

Recordar constantemente a su ex novia era lo único que conseguía calmar sus ansias, el recuero de aquello hermosos ojos avellana le daban la paz que necesitaba para no perder la cordura, recordar los intensos, dulces y tiernos besos que una vez se dieron, era lo que le había dado la fuerza necesaria para aguantar todas y cada una de las torturas a las cuales era sometida, y la esperanza de volver a ver a la rubia, tocarla, abrazarla y besarla era lo que mantenía con vida.

- Bien señorita Berry, he mencionar que ha tenido la resistencia que muchas otros de mis prisioneros… otra persona en su lugar ya me hubiera dicho lo que deseo – Hakiro le dijo a la morena, cuando esta una vez mas se encontraba sentada frente a el

- Yo no soy como cualquier otra persona – Rachel aseguro con voz firme – soy Rachel Berry

- Señorita Berry, voy a ser generoso con usted, y le voy a dar una ultima oportunidad... ¿Dónde esta Kaito Sasaki?

- No lo se, y aunque lo supiera, no voy a decírselo – la morena anuncio sin titubear

- Señorita Berry, quiero que este consciente de que sino me dice el paradero de Sasaki, voy a poner un arma en su cabeza y tirare del gatillo – el asiático le advirtió en un ultimo intento porque la morena le dijera lo que deseaba escuchar – tiene hasta el amanecer para reflexionar

Cualquier persona se hubiera doblegado al escuchar aquel ultimátum, pero Rachel ni se inmuto, y mientras esperaba que el alba llegara, se mantuvo tranquila y serena. Algunos podrían considerar que la decisión de la joven Berry de dejarse matar por un hombre que apenas conocía, era algo desquiciada y fuera de lo normal. Pero la verdad era que no había soportado todas y cada una de aquellas torturas solamente para proteger a Kaito, sino mas bien, para proteger a su familia y a la mujer que amaba. Porque ella sabía muy bien, que Sasaki era una pieza muy importante en aquel juego de venganza y si algo le pasaba al asiático, entonces todo su sacrificio habría sido en vano.

Escucho la puerta de su celda abrirse, levanto la mirada y vio a Hakiro aparecer, el tiempo su límite de tiempo se había agotado.

- El momento de la verdad ha llegado señorita Berry – el asiático le hizo saber

- Estoy lista – Rachel le hizo saber con bastante serenidad

- Escúcheme, solo dígame donde esta Kaito Sasaki, y le doy mi palabra que la dejare ir – Hakiro le ofreció a la morena en un ultimo intento por hacerla hablar

- Gracias por su oferta, pero prefiero ser ejecutada aquí mismo – Rachel le respondió con mucho temple

- Si es lo que desea – Hakiro comento mientras sacaba un revolver de la parte trasera de su cintura y se acercaba, cuando estuvo frente a la morena, poso el arma en su frente y coloco su dedo índice en el gatillo.

Rachel tomo un poco de aire, y cerro sus ojos, ya no sentía miedo alguno, después todas las torturas que le habían hecho vivir, su cuerpo estaba inmune a sentir algo, por lo que simplemente se resigno y se entrego a su destino. Aunque por un breve segundo, pensó que era injusto que su vida fuera a terminar de aquella manera tan violenta, y en un lugar tan lejos de su hogar y seres queridos, pero entonces pensó en todos los buenos momentos que compartió con su familia, y todos los bellos momentos que vivió junto a Quinn, los abrazos, besos, caricias y miradas que la rubia le había regalado, y decidió que todo ese sufrimiento, dolor y angustia habían valido la pena.

- ¿No tiene miedo de morir señorita Berry? – Hakiro quiso saber

- Rachel abrió sus ojos y miro al asiático – ya no – le respondió sin ningún tipo de temor

- Entonces felicitaciones señorita Berry, es usted completamente libre – Hakiro felicito a la morena mientras retiraba el arma de la frente de esta y luego sin decir nada mas salió de la celda

Rachel frunció su entrecejo cuando vio que Hakiro dejaba la puerta de la misma abierta de par en par. ¿Que significaba aquello? ¿Acaso era una trampa o una invitación?, Con algo de dificultad se puso de pie, y comenzó acercarse a la puerta, asomo primero su cabeza y vio que el pasillo estaba totalmente despejado, un poco insegura decidió abandonar aquella diminuta celda en la cual había estado prisionera.

Con mucha cautela fue avanzando por aquel solitario pasillo, encontrándose con una puerta al final de este, con un poco de cautela fue abriendo dicha puerta y se adentro en la habitación continua.

- ¿Pero que? – la morena se pregunto cuando al ingresar en aquella habitación vio que Kaito Sasaki la estaba esperando en compañía de Hakiro, el hombre que supuestamente era su enemigo jurado – usted, ¿Que hace aquí? – pregunto toda confusa – ¿Que hace con el? – interrogo señalando a Hakiro – ¿Que demonios esta pasando?

- Señorita Berry, le presento a mi hermano Hakiro Sasaki – Kaito anuncio presentando al hombre que estaba a su lado

- ¿Su hermano?, pero el me secuestro y torturo...

- Todo lo que Hakiro hizo, fue porque yo le ordene que lo hiciera

- ¿usted?, ¿usted fue quien me secuestro? ¿me torturo?, ¿por que?

- Le prometí que le enseñaría a no tener miedo y eso fue exactamente lo que hice – Kaito respondió – se que el modo en como hice las cosas fue un poco extremo, pero quiero que entienda que era la única manera de enseñarle a no temer

- No puede ser – Rachel soltó sin poderse creer lo que acababa de escuchar

- En un principio no tenía pensado llegar a tanto, pero cuando vi que usted no se comprometías lo suficiente, supe que debía hacer algo al respecto, para afianzar su compromiso con nuestra causa – el asiático argumento los motivos por lo cuales decidió proceder de aquella manera – puede que ahora le cueste entenderlo, y piense lo peor de mi, pero le aseguro...

- Que loco esta Sasaki, esta enfermo – la morena le grito toda llena de rabia y rencor

- Pudo haberlo detenido señorita Berry, pudo haberse rendido, pero no lo hizo – Kaito le recordó – ¿Por qué no se rindió?, ¿Por qué no les dijo lo que deseaban escuchar?

- Déjeme en paz, lo odio

- Eso es – Kaito acepto totalmente eufórico al escuchar las palabras de la joven Berry – al principio también creí que era odio… el odio era lo único que conocía, el odio creo mi mundo, me aprisiono, me enseño a comer, a beber, a respirar, creí que moriría con todo ese odio en mis venas, pero entonces algo paso, me paso, como le paso a usted

- Cállese, no quiero escuchar sus mentiras – Rachel anuncio retrocediendo varios pasos para alejarse del asiático

- Muchas veces las mentiras sirven para decir la verdad… y es cierto, porque yo cree una mentira, pero como usted la creyó, encontró algo que es verdad

- No – la morena se negó aceptar las afirmaciones de Kaito

- Lo que fue cierto en esa celda es cierto ahora, lo que sintió ahí adentro tiene todo que ver conmigo…

- Ya no puedo sentir nada, ni miedo – Rachel aseguro comenzando a quebrarse

- No huya de ello señorita Berry, porque estaría huyendo de su vida – Kaito suplico mientras se acercaba lentamente a la morena

- Yo... no... puedo... respi – Rachel intentaba decir pero estaba tan agitada que las palabras no salían, se quedaban atoradas en su garganta, entonces sintió como de pronto todas sus fuerzas abandonaban su cuerpo y sin poder evitarlo cayo de rodillas contra el suelo

- Escúcheme señorita Berry, este es el momento mas importante de su vida – Kaito le hizo saber a la morena mientras se arrodillaba frente a esta y sujetaba su rostro – comprométase – le suplico con un tono suave y sutil – Russell Fabray le quito a su madre, le quito su libertad, la puso en una celda y le quito todo lo que pudo, excepto su vida y creyó que eso era todo lo que existía, ¿verdad?, creyó que lo único que le quedaba era su vida, pero no fue así… Encontró otra cosas, en esa celda encontró algo que importa mas que su vida, porque cuando amenazaron con matarla a cambio de que les dijera lo que deseaban, les dijo que prefería morir... enfrentó su muerte señorita Berry, mantuvo la calma, la serenidad, trate de sentir ahora lo que sintió entonces

- Rachel comenzó a contralar su respiración y entonces angustia comenzó a disminuir poco a poco – me sentí – dijo con un tono algo sereno – me sentí...

- ¿Si?

- Mareada – Rachel concluyo diciendo – aire, me quiero airear – pidió de forma suplicante

- Vamos, la llevare afuera – Kaito anuncio tomándola en brazos para sacarla de aquella habitación

Cuando llegó afuera Kaito dejo a Rachel en el suelo, entonces esta lentamente se estiro boca arriba y respiro profundamente, fue como si de pronto un gran peso abandonara sus hombros, se sentía libre, serena, y viva, pero no solo se sentía vivía, también se sentía lista para volver a su hogar, lista para entrar en aquel juego de venganza, lista para enfrentar a Russell Fabray y hacer que este pagara por sus crímenes.

- Estoy lista – Rachel susurro para si misma mirando el oscuro y estrella cielo

Kaito se encontraba parado frente a la chimenea miraba una vieja fotografía que tenia entre sus manos, escucho un par de pisadas a su espalda y supo que se trataba de Rachel. No estaba seguro si estaba listo para tener aquella plática, pero tampoco era como si tuviera otra alternativa, porque desde el momento en que tomo la decisión de entrenar a la morena supo que aquella conversación se iba a dar. Para bien o para mal, pero iba a suceder.

- Señor Sasaki, estoy lista para salir al aeropuerto – Rachel anuncio de manera sutil – ¿No me escucho? – pregunto cuando vio que el asiático ni se movió – dije que me voy, es hora de que regrese a casa

- Si la escuche – Kaito le respondió a la morena girándose para mirarla bien – bueno, ya no hay mas lecciones ni mas trucos de persuasión, es libre irse

- ¿Cuanto tiempo tardara en reunirse con nosotros?

- Tardare unos cuantos días en regresar a los estados unidos, primero tengo que hacer algunas cosas aquí – el asiático informo

- ¿Alguna otra pobre alma que torturar? – Rachel pregunto con un poco de sarcasmo, entonces noto la fotografía que Sasaki tenía en su mano derecha – ¿puedo verla? – pregunto señalando la fotografía y entonces Kaito le ofreció la imagen, la cual se trataba de una mujer como de unos 30 años y una niña como de unos 10 años – vaya, son hermosas – anuncio admirando la belleza de ambas – ¿Quienes son?

- Mi esposa e hija – Kaito le hizo saber con un tono algo apagado y triste

- ¿Dónde están ellas ahora?

- Murieron hace mucho tiempo – el asiático anuncio con un tono triste – una persona las asesino para castigarme

- ¿Castigarlo? ¿Por que?

- Mizuki y yo nos conocimos cuando teníamos 18 años – Kaito comenzó a relatar aquella historia que tanto dolor le causaba – lo nuestro fue lo que muchos suelen llamar, "amor a primera vista"… soñábamos con casarnos y forma una familia. Un sueño inocente y hermosa de cualquier pareja de enamorados, pero nosotros no éramos como cualquier pareja, porque yo era el chofer de su padre, quien resultaba ser un alto funcionario del gobierno, a parte que también era un hombre si escrúpulos, para quien el fin, siempre justificaba los medios, y por supuesto, como el excelente burgués que era, no se sintió para nada contento cuando se entero de que su única hija salía con un "Don Nadie", por lo que intento acabar con nuestra relación, pero yo era muy testarudo y me aferre con todas mis fuerzas al amor que sentía y convencí a Okamy de que huyera lejos conmigo, donde nadie cociera nuestros nombres, ni el lugar de donde procedíamos... nos casamos apenas estuvimos en un territorio seguro, y casi de inmediato ella salió embarazada, entonces los años fueron pasando y ambos sentimos que habíamos cumplido nuestro sueño… entonces nuestro pasado nos alcanzo... el padre de Okamy nunca olvido el insulto hecho por su hija, al huir con un con un pobre diablo y se juro a si mismo que cuando consiguiera atraparnos, nos haría pagar de manera severa – tomo un poco de aire cuando sintió que un grueso nudo se formaba en su garganta – durante semanas aquel infeliz cobarde hizo que me golpearan y torturaran, luego me encadeno como una bestia y me obligo a ver como golpeaban y torturaban a mi esposa e hija, y cuando se canso de torturarlas las ejecuto frente a mi, luego el puso una pistola en mi cabeza y tiro del gatillo, pero por alguna extraña razón, logre sobrevivir y entonces…

- Se vengo – Rachel completo por el asiático

- Si vengue – Kaito confirmo – pero no solo me vengue, le hice al muy infeliz, lo mismo que el nos hizo a nosotros, lo golpee, torture, encadene y luego le vacié mi arma en su cabeza

- Así que esa es la razón por la cual usted es como es y hace lo que hace – la morena dijo al saber por fin la historia de Sasaki

- Lo que me paso, me sirvió para darme cuenta, de que muchas veces, la justicia debe ser tomada por cuenta propia…

- ¿Así es como ve toda la situación?, ¿como un eslogan de lucha?

- Lo que ese hombre me hizo fue monstruoso – Kaito le refuto con un tono severo

- Y creo un monstro – Rachel aseguro mirando fijamente al asiático, y vio como este aparto su mirada algo avergonzado – ya debo irme

- Antes de que se vaya, quiero darle algo – Kaito dijo tomando una pequeña bolsita de tela roja en forma rectangular

- ¿Qué es? – la morena pregunto estudiando la bolsita que Kaito acababa de entregarle

- Es un omamori, un popular amuleto japonés y sirve para proteger y dar buena fortuna a los que lo llevan – el asiático le explico

- Gracias señor Sasaki, pero después de lo vivido estos últimos tres meses, creo que no lo voy a necesitar

- No es para usted señorita Berry, es para su hermana

- ¿para Ashley?

- Se lo mucho que ama a su hermana, y se que si algo le llegara a pasar, usted jamás se lo perdonaría, así que creo que es conveniente que ella lleve el omamori… ya sabe, solo por precaución

- Bueno no creo que este amuleto convine con su bolso Chanel – la morena bromeo – pero de igual manera se lo daré… hasta pronto señor Sasaki

- Hasta pronto señorita Berry

Y así, con un simple "hasta pronto" Rachel se despidió de aquel hombre que la había estado entrenando durante un mes entero y que después la había mandado a secuestrar y torturar sin compasión alguna. Si la morena pensaba todo lo sucedido detenidamente, podía darse cuenta de que todo aquello era como una especie de paradoja bien complicada. Pero ella no iba a detenerse a pensar en eso cuando tenía otras miles de cosas en que pensar, como por ejemplo que estaba por regresar nuevamente a su mundo de glamur y elegantes fiestas de beneficencias, que hacia tres meses dejando atrás, a su hermana Ashley, Nelly, y esa hermosa rubia de ojos avellana que se llamaba Quinn Stevens, a quien seguía amando con locura y pasión.

- Aquí voy de regreso New York – Rachel susurro para si misma una vez que se encontraba a bordo del avión que la llevaría de regreso a estados unidos

Rachel miraba el oscuro cielo desde el balcón de la habitación de Quinn, podía sentir como el frio golpeaba sus piernas desnudas y se colaba en el interior de la camisa que llevaba puesta, la cual resultaba ser la única prenda de ropa que llevaba sobre su cuerpo.

- Ey, ¿Que haces aquí afuera? – Quinn pregunto mientras rodeaba la cintura de la morena con sus brazos y dejaba un tierno beso sobre el cuello de esta – vas a pescar un resfriado

- Me gusta el frio – Rachel le aseguro con una pequeña sonrisa – aparte necesitaba un poco de aire fresco

- Rachel el aire aquí no esta fresco, sino helado

- ¿En serio?... la verdad es que no siento nada de frio

- ¿Desde cuando tus sentidos se volvieron tan insensibles?

- Desde que pase tres meses en Japón – la morena anuncio de manera serena – uno bajo la tutela de Kaito y los otros dos siguientes en cautiverio por este mismo

- Quinn frunció el entrecejo al escuchar aquella declaración – ¿Qué?, ¿Cómo que estuviste en Japón con Kaito? – Pregunto totalmente confundida

- Rachel se giro para poder mirar a la rubia – Quinn, hay algo que tengo que contarte – anuncio algo insegura ya que sabia muy bien cual iba a ser la reacción de su novia – veras, todo comenzó el día que descubrimos que mi madre estaba con vida...

En una retrospectiva, se enumeran varios eventos ya ocurridos, pero que han sido de mucha importancia, porque son los que han marcado un antes y un después en la historia actual

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Al igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.


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