Las voces inundaron la habitación. Holmes despertó, aunque no sabía si le habían dado algo para dejarlo inconsciente o el propio cansancio se había apoderado finalmente de él. Se dio la vuelta para ver quien más estaba en la habitación con él, pero tan sólo veía sombras que se acercaban y hablaban entre ellos.

"Traedlo. Si Holmes no quiere cooperar, haremos que lo haga."

Reconoció la voz, se trataba del líder de todos aquellos supuestos vampiros. Unas risas siguieron a su comentario, pero pronto el silencio volvió a reinar por el pasillo.

"Espero que nuestro amigo no tarde mucho en recuperar el conocimiento, creo que esto va a ser divertido."

Holmes se puso tenso pues de alguna forma se hacía una idea de lo que aquella gente estaba tramando. Seguramente a esas alturas ya sabían, que había una persona por la que Holmes lo daría todo. Si habían atrapado a Watson, no estaba seguro que haría, pero estaba seguro que le podrían a salvo a cualquier precio.

Las sombras se convirtieron en formas humanas al ir entrando en la habitación. Delante de él apreció el líder de aquella horrible secta y lo vio arrodillarse. Le vio el rostro y descubrió una horrible sonrisa de superioridad, como si ya supiera de ante mano lo que iba a ocurrir a continuación.

"¿Cómo ha dormido? Espero que el suelo no estuviera demasiado frío para su gusto." Holmes no contestó, no estaba dispuesto a seguirle más el juego, ya no quería jugar al ratón y al gato cuando sabía lo único que conseguiría sería ganar un poco de tiempo hasta que ese hombre se decidiera a matarlo. "¿No me diga que se ha enfadado porque le dejé aquí durante unas horas? No se preocupe le he traído a alguien para que le haga compañía. Seguro que le hace ilusión ver que conozco a sus amigos."

Justo lo que había pensado, dos de los hombres que acompañaban a su líder, dejaron caer en el suelo a Watson. Todavía no estaba del todo consciente cuando cayó al suelo pero protestó.

"Les dejaré unos momentos para que hablen. Pero tenga en cuenta una cosa señor Holmes. Tan solo estamos interesados en sus servicios. Si rehúsa unirse a mi ejército, me veré obligado a ser más persuasivo. No se si me entiende."

El hombre miró a Watson sonrió, al mismo tiempo que se relamía. Fue un gesto terrible que puso todavía más tenso al detective. Sin decir nada más, el hombre se dio la vuelta y tras hacer que su gente saliera cerró la puerta de la improvisada celda.

Holmes fue hasta su amigo y le tocó el brazo para tratar de llamar su atención. Lentamente, Watson abrió los ojos. Había sido una buena cantidad de la droga que fuera la que lo había tumbado y ahora la cabeza le dolía como si estuviera sufriendo la peor rescada de toda su vida.

"¿Qué ha pasado?"

"Los vampiros nos atraparon."

"¿No habíamos quedado que no existían los vampiros?" Como pudo Watson se sentó en el suelo, pero todo a su alrededor comenzó a dar vueltas, por lo que se vio obligado a cerrar los ojos.

"Si por vampiros entendemos gente que se alimenta de sangre, entonces me temo que si que son vampiros." Holmes le mostró las marcas de su brazo, donde varios de los "vampiros" se habían alimentado de él. "Pero de lo que estoy seguro es que no se convierten en murciélagos y no pueden volar."

Watson sonrió, la escena de imaginarse a hombres volando con capas negras y rojas por Londres no daba exactamente miedo, sino más bien le hacía sentirse mejor. Poco a poco comenzó a notar que su cabeza iba situándose donde estaba, miró a su amigo y buscó en sus ojos, aquella mirada que casi siempre encontraba, con la que le decía que todo estaba bien.

Sin embargo, no estaba allí.

"Dime que sabes como salir de esta."

"Hasta que te han traído a ti, estaba seguro que podría salir de aquí, tal vez fuera un peligroso, teniendo en cuenta que correr no era algo con lo que pudiera contar. Pero ahora, creo que las cosas se han puesto un poco más difíciles."

"¿Por qué lo dices? No sería la primera vez que salimos de una situación que parecía imposible. ¿Qué tiene de distinto esta?"

Holmes le miró y se aseguró que nadie estuviera mirando desde la puerta. se acercó a él para poder susurrarle lo que tenía que decir.

"Solo me quieren a mi y so hago cualquier cosa fuera de su plan te matarán."

"¿Desde cuando te ha detenido algo así? Vamos Holmes, son humanos, una secta de pirados. Seguro que podemos encontrar la forma de salir de aquí; tal vez puedas demostrarles que su líder no es más que un impostor."

"No es tan fácil, lo tienen todo vigilado y digamos que el hacha está sobre tu cuello. Si hago cualquier tontería estás muerto; no les interesas, no se que tienen conmigo, pero creen que soy alguien especial y que les podría ser muy útil. Si al menos supiera que es lo que ven en mi."

"Eres especial…" Watson se dio cuenta demasiado tarde de lo que acababa de decir y por la expresión de Holmes sabía que su amigo lo había escuchado, por lo que ya no había forma de evitarlo. "Lo que quiero decir es que eres uno de los hombres más inteligentes de la ciudad que conozco; ves lo que otros no ven y has conseguido meter en la cárcel a la más delincuentes de los que Scotland Yard conseguirá jamás. Eso es lo que veo yo de ti."

El silencio se apoderó de la habitación, los dos amigos se miraron, pero no había mucho que pudieran decir, al menos no en un momento tan delicado como ese. Tan sólo hicieron eso se miraron.

"No deberías infravalorarte tanto." Dijo por fin Holmes. "Dices que son tan especial para toda la ciudad. ¿pero que hay de ti? ¿No crees que tu eres especial? Eres mi mejor amigo, a veces me olvido del tiempo que llevamos trabajando juntos y de todas las veces que me has salvado la vida. No quiero perderte y mucho menos por intentar escapar de aquí. Encontremos otra forma de hacerlo."

"Bueno amigo Holmes, dígame ¿Tiene ya una respuesta a mi oferta? Le refrescaré la memoria pues tal vez ya no se acuerde de lo que le dije cuando le trajeron aquí. Quiero que sea parte de mi pequeña familia; una mente tan privilegiada como la suya sería algo maravilloso para nuestra causa."

"Su causa. Por favor, no tiene ninguna causa, porque ninguno de ustedes es un vampiro. Los vampiros no son más que criaturas fantásticas y un nombre que usted ha decidido usar para evitar decir que es un asesino que se alimenta de sangre humana."

"¿Cómo se atreve a hablar así sobre nuestro maestro?"

Una de las chicas que había en la habitación y que no debía superar los veinticinco años, cogió a Holmes, lo levantó de un solo golpe y lo empujó contra la pared. Mostró los dientes, aunque no aperecieron unos colmillos más grandes lo que sería natural.

"Deberíamos atarlo. Sin él nuestra hermana no estaría muerta."

Holmes miró a Watson y ambos supusieron que estaba hablando de la chica que habían visto caer desde la venta del cuarto de Holmes.

"No vayas por ahí. El señor Holmes puede ser de gran ayuda, siempre y cuando comprenda cuales son sus opciones." La chica no soltó ni cuando su maestro se acercó a Holmes. "La vida de su amigo está en sus manos señor Holmes. Si coopera, soltaremos a su amigo el médico, pero si decide intentar hacer algo contra o nosotros o simplemente decide marcharse sin aceptar mis condiciones…"

El hombre se dio la vuelta e hizo un gesto a uno de sus acólitos. Era un hombre joven, fuerte y grande que pudo coger a Watson y levantarlo del suelo casi sin esfuerzo. Rodeó su cuello con la fuerza suficiente como para dejarlo un momento sin respiración.

Watson protestó y miró fijamente a su amigo. no quería obligarle a hacer nada, no quería convertirse en el cebo de aquella gente. Prefería morir antes que dejarse vencer, por lo que pese a que ya le dolía gran parte de su cuerpo todavía por la droga y que apenas podía respirar, se contuvo y no dijo nada más.

"¡Déjalo! Todavía no te he dicho cual es mi decisión."

El líder de los vampiros sonrió, había dado justo donde quería en el punto débil del detective, Watson era su punto débil y ahora podía jugar con esa ventaja sin ningún problema.

"Le daré un poco más de tiempo para pensar, mientras, su amigo se vendrá con nosotros, tenemos algunas nuevas incorporaciones a nuestra familia y no les vendría mal un poco de sangre fresca. ¿No creéis chicos?"

Todos los demás vampiros asintieron y algunos comenzaron a reírse. Con un nuevo gesto de la mano el líder hizo que su joven acólito se llevara a rastras a Watson, no protestó, no iba a darles esa diversión, sus ojos estaban clavados en Holmes, estaba seguro que su amigo conseguiría ayudarle, siempre y lo había hecho y confiaba en él por encima de todas las personas del mundo.

"Me ha prometido no hacerle daño."

"No se confunda, amigo mío. Lo que le he prometido es no matar al doctor Watson y eso, si que le prometo mantenerlo. Pero para vivir no tiene porque necesitar toda su sangre."

Todos rieron ante eso y poco a poco se fueron marchando, hasta que al final no quedaron allí más que Holmes y el líder vampiro.

"Mi oferta sigue en pie hasta mañana por la tarde, si al anochecer de mañana ha decdido estar con nosotros, el doctor será liberado, como he prometido, si por el contrario se empeña en molestarme, me veré obligado a tomar decisiones más drásticas. Pero depende de usted. Si acepta la vida eterna su amigo será liberado. ¿no parece un mal cambio no cree usted?"

Sin decir nada más el hombre se fue y volvió a dejar solo a Holmes, perdido en la oscuridad de aquella lóbrega catacumba. Tal y como había temido, su amigo iba a sufrir por su culpa y no podía hacer nada por evitarlo a menos de que aceptara las condiciones de aquel psicópata. Tenía que encontrar un plan para escapar y tenía que hacerlo antes de que fuera demasiado tarde.