El pelinegro había quedado en shock, aún cuando no era el Tetsu real, no podía causarle ningún daño.

-Hyde debes ser fuerte, no importa lo que veas sólo importa lo que debes hacer.- Se escuchó en su mente la voz de Tetsu nuevamente.

-Tet-chan...- Dijo suspirando.

-Vamos Hyde, es hora de luchar y si pierdes serás mío.- Apostó Lust.

-¿Y si gano?- Preguntó con curiosidad Hyde.

-Sólo hay una forma de ganarme, deberás matarme. Así que si ganas salvarás al mundo, almenos... de mi.- Bromeó con presunción el demonio.

-Entonces empecemos Lust.- Ordenó Hyde.

-Bien pero entonces alcánzame.- Le retó el doble de Tetsu cuando se elevaba por los aires. -¿O me vas a decir que no sabes usar tus poderes?- Preguntó con burla.

-Tienes razón, no sé como usarlos, pero puedo aprender.- Cerró los ojos y deseo con todas sus fuerzas el poder volar. En seguida unas alas plateadas se desplegaron, haciendo que este se elevara hasta la altura que había alcanzado el demonio.

-Mira veo que no eres tan malo.- Dijo irónico.

-Y yo veo que si me tienes miedo, tus intentos fallidos por mantener tu voz firme son inútiles Lust, deberías de rendirte y alejarte con vida.- Sugirió Hyde queriendo evitar la batalla.

-Aún si me voy sin cumplir mi obligación entonces mi señor me asesinará, así que prefiero morir con honor si es que logras tocarme acaso antes que morir como un cobarde.- Explicó con orgullo Lust.

-Vaya, hasta en tu mundo existe el honor, que interesante.- Comentó sarcástico. Basta de charlas Lust, comencemos.- Como si se tratase de ponerse de pie sobre el suelo adquirió una posición defensiva esperando el ataque de su oponente.

-Que lástima realmente me agradabas Hyde pero todo sea por el infierno.- El demonio desapareció dejando perplejo a Hyde y sorprendiéndolo con un ataque por la espalda. Haciendo que éste comenzara a descender en picada.

El pelinegro estaba a punto de tocar el suelo cuando con un hábil movimiento de sus alas logró colocarse en posición contraria, elevándose de nuevo por los aires y empuñando su espada atacó con fervor a Lust. Éste último esquivó con gran habilidad el veloz ataque que había lanzado Hyde.

-Así nunca me ganarás. Eres muy débil aún.- Le insinuó con malicia como si quisiere provocarlo para hacer salir su verdadero poder. -Creo que aún no has despertado por completo. Así no me será tan divertido jugar, acabaré demasiado rápido contigo.- Expresó con prepotencia.

-El único lento aquí eres tu.- Le dijo una voz por la espalda al demonio. -No te has dado cuenta que lo que está frente a tus ojos es una simple ilusión creada por mi.- acestó un fuerte golpe con el mango de la katana, sobre la espalda de su adversario haciéndole caer hasta chocar contra el suelo. -Es hora de que mueras Lust.- Le dijo mientras posicionaba la katana para clavarle en el corazón del demonio, pero este desapareció haciendo que el pelinegro clavara la espada en el césped.

-Ay Hyde ¿De verdad creíste que sería tan fácil? Ahora deberás encontrarme.- Explicó el demonio que se había escondido entre la maravillosa flora que invadía el jardín. -Tal vez tengas que destruír todas las rosas del lugar para encontrarme ¿no crees?- Se escuchaba la molesta voz formando un eco en el lugar.

-¡Nunca!- Gritó al recordar cuando esas rosas las había plantado al lado de Tetsu.

-Hyde debes debes dejar de depender de tu vista. Analiza tu entorno, cierra los ojos y visualiza de donde proviene la voz.- Le sugirió de nuevo la voz del difunto en su mente.

El pelinegro hizo lo que se le había indicado y cerró los ojos, esperando a que nuevamente el ser de la oscuridad hablara para encontrarle.

-¿tienes sueño? ¿Quieres dormir? O ya te ¿aburriste? Si quieres podemos hacer esto más divertido.- Expresó el demonio.

-Ahí estás.- Lanzó su katana al lugar de donde había provenido la voz, provocando que esta dañara a Lust.

-¡Me has lastimado!- Gritó de dolor.

-Y no sólo eso ahora acabaré contigo.- Le expresó al momento en que se encontró detrás del demonio nuevamente y le tomó por el cuello para evitar que escapara. -Adiós Lust no puedo decir que fue un placer.- Clavó la espada en la parte posterior del cuerpo del demonio de manera que esta atravesara el vacío corazón de aquel ser. -Luz y oscuridad, que en equilibrio están, permitan el descanso eterno de éste ser. Luz a la luz, oscuridad a la oscuridad, vuelve a tu hogar.- Al finalizar la pronunciación de aquellas palabras el ser que había tomado la forma de Tetsu desapareció sin dejar rastro alguno de su existencia.

De un momento a otro el vencedor cayó de bruces agotado, jadeando por la fatiga. Por unos instantes veía una imagen borrosa del panorama y después de eso cayó inconsciente.

Cuando abrió los ojos se sintió desorientado al encontrarse dentro de su habitación y rescostado sobre su cama. Miró a sus alrededor y visualizó al arzobispo Watson al lado de el dormido sobre una silla.

-Señor Watson.- Le llamó con un hilo de voz.

-Hyde has despertado. Pensé que nunca lo harías, llevas cinco días dormido.- Explicó el superior.

-¿Cinco días?- Preguntó sin poder creer lo que escuchaba. -¿Qué pasó con el chico que había sido poseído por Lust?- Preguntó preocupado mientras se enderezaba sobre la cama.

-Murió, lamentablemente ya estaba muerto desde que Lust le había poseído, el chico había muerto unos días antes en un accidente, así que no pudimos hacer nada por él.- Respondió con tristeza.

-Ya veo, que pena.- Comentó desganado. -Creo que ya he descansado suficiente me encargaré de mis deberes.- Espetó Hyde ocultando su depresión.

-¿No quieres volver con tu familia?- Preguntó desconcertado Watson.

-Si pero ahora mi deber es quedarme aquí hasta que el peligro pase, debo buscar a la nueva "llave" y advertirle, no puedo dejar que le suceda lo mismo que a mi.- Comentó mirando a su superior como si le culpara de lo ocurrido.

-Discúlpame Hyde, no creí que esto llegaría tan lejos, yo también estoy triste por la muerte de Tet-chan, pero el aún vive en tu corazón, el ahora es un fragmento de tu alma y tu corazón. No se suponía que despertaras a costa de un ángle pero si el destino así lo quiso fue por algo, te pido me disculpes Hyde.- Le rogó arrepentido de sus erroes.

-Está bien arzobispo, yo no tengo nada que perdonarle, perdónese a usted mismo.- No dijo más y bajó donde la señora Emily quien con una falsa sonrisa que ocultaba su tristeza le sirvió su desayuno. -Gracias señora Emily.- Dijo él devolviendo la sonrisa. En cuanto hubo terminado de comer se dirigió a la capilla , lugar donde encontró a una persona sentada en la primera banca del resinto. -Disculpe está cerra...- No pudo completar su frase había quedado perplejo al ver el rostro de la persona que se encontraba sentada.

-Disculpe monseñor tiene razón, debería irme.- Se disculpó e hizo una reverencia al hombre. Un muchacho joven de cabello castaño no más alto que él, delgado y de rostro amable.

-¿Tet-chan?- Preguntó con duda.

-No monseñor mi nombre es Kouji, soy su nuevo asistente.- Le respondió él.

-¿Tienes algún secreto?- Preguntó.

-Pues como todos monseñor oculto algunas cosas, pero si usted lo desea puedo confesarlos a usted.- Ofreció con amabilidad.

-No está bien mientras no te salgan alas después.- Dijo tratando de utilizar un tono burlón para ocultar la verdadera razón de su pregunta.

-¿Perdón?- Preguntó el chico asustado.

-No nada, era una broma no me hagas caso, vamos para que te muestre el lugar.- Le dijo sonriéndole.

-Gracias.- Respondió el chico.

"El equilibrio del mundo sólo existirá mientras los corazones que pertenecen a la luz se mantengan puros y mientras el corazón de los seres de la oscuridad continue sindo un vacío sin sentimientos."