El discurso de siempre :P Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es MissWinkles, yo solo traduzco.

Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica, por seguir acompañándome en este nuevo año que inicia.


Nueve


En un extraño giro del destino, Rosie, Jasper y yo conseguimos el mismo fin de semana libre, y decidimos aprovecharlo al máximo con un día en la playa. Con la temporada alta acercándose rápidamente, la playa principal poco a poco se llena de gente. Cada día hay al menos cuatro espacios más para coche ocupados y más turistas cerca. No me molesta en particular, pero para Edward y los chicos significa menos espacio en las olas, y más surfistas inexpertos—o kooks (1)como los llaman los chicos—en el agua. De modo que por el bien de la cordura de los chicos, y para permitirme explorar algunas de las pequeñas ensenadas y playas a lo largo de la costa, todos nos amontonamos dentro de la van de Edward y empezamos el viaje hacia Bird Rock. Apretados en la parte de atrás va Riles, Jacko, Rose y yo, sentados entre las tablas de surf y el equipo, agarrándonos de los asientos cuando Edward da vuelta en las esquinas en su combi de un brillante color amarillo, con Jasper viajando de copiloto.

Afortunadamente el viaje no es muy largo, y antes de darme cuenta, nos detenemos y los chicos salen de un salto. Son como cachorros grandotes, todo un caos de entusiasmo al sacar sus tablas y trajes. Rosie se pone primero el traje, y agarra su bolsa de playa antes de bajar los escalones hacia la playa.

"¡Lindo!" Dice Jas, frotando sus manos juntas al ver llegar las olas. La playa parece más salvaje aquí, más indómita que las suaves y onduladas olas de Clearwater. En Bird Rock puedes escuchar su rugido, oírlas estrellarse contra el agua, el sonido haciendo eco en los altos acantilados a los costados. No hay otra alma en la playa, ningún coche, nada de personas con perros, solo una fea combi amarilla y un grupo de chicos.

"Cincuenta a que vas a terminar apaleado como la última vez," Edward le dice en broma, llevando su mano hacia su espalda para quitarse su camisa. Me ocupo en ponerme bloqueador solar en mis brazos, tratando de no mirar demasiado.

"Vete a la mierda," dice Jasper con brusquedad, golpeando a Edward con su correa para pierna. Ellos discuten mientras Jacko y Riles se van al agua.

Quitándome el vestido por encima de mi cabeza, lo meto en mi bolso y saco mi revista y mi iPod.

Jacko ya está a medio camino de los arenosos escalones, casi corriendo. "¡Vamos, escrotos!"

Con un par de empujones juguetones, Jasper y Edward lo siguen, pero no antes de que Edward se acerque al pasar junto a mí, chasqueando el cordón del top de mi bikini.

"Lindo," dice con una sonrisa.

Los chicos ya tienen sus trajes puestos y están remando para cuando llego a la playa. Sin embargo, Rose sigue en la arena, su tabla frente a ella mientras le frota cera.

"Huh, siempre me pregunté para qué eran esos peinecillos que llevan en los pantalones cortos."

Girando el peinecillo azul, lo pasa por encima de su tabla de surf, rayando la superficie.

"¿No raya la tabla?"

Ella asiente. "Para eso es. Deja la cera áspera para que no te resbales de la tabla."

"Tiene sentido."

Cogiendo la masa de cera suave, le doy vuelta en mi mano. Huele como a cera de abeja con una pizca de coco, y en seguida comprendo que esa es la otra cosa que huelo en Edward. Entonces me doy cuenta que estoy olisqueando una bola de cera y soñando despierta con un muchacho. Con cuidado, coloco la cera otra vez en la arena en su envoltura, y me doy la vuelta para extender mi toalla.

"¿Quieres entrar hoy?" Pregunta Rosie, aunque ya sabe la respuesta. Últimamente me ha estado jodiendo con que aprenda a surfear, y mientras sería bueno estar allá con ellos en vez de estar sola en la playa, simplemente no me parece bien dejar que el mar me lleve a dónde quiera, que no pueda ver qué está nadando, creciendo, acechando en las sombras a mis pies. Por el momento, estoy feliz caminando en el agua poco profunda y aprovechando al máximo el sol antes de que se ponga demasiado caliente.

Estoy por responderle cuando una ola especialmente grande llega a su punto más álgido, antes rugir al bajar a la playa, con espuma y aguas bravas que retumban hacia la arena.

Le echo una mirada y ella asiente de acuerdo. "Sí, tal vez otro día."

Rosie se sienta a mi lado por un rato, su traje de neopreno alrededor de su esbelta cintura, su cabello largo cubriendo sus hombros como una cortina de seda del color de la miel. Vemos a los chicos subir y bajar al adentrarse más allá de donde rompen las olas, observándolos competir por los tubos (2) más grandes y las mejores olas. Llega una ola particularmente grande, y esta vez veo que Edward y Riles la toman—Edward visible en su colorida tabla personalizada. Los dos reman furiosamente al llegar la ola detrás de ellos, y casi al mismo tiempo suben de un salto como si nada, manteniéndose agachados en sus tablas mientras la ola los impulsa hacia adelante.

Edward logra que todo se vea muy fácil, como si la tabla fuera una extensión de sus pies, el agua solo un pequeño bulto en vez de toneladas de salado océano revuelto a su alrededor. Acelera a través del agua como si fuera la cosa más fácil del mundo; sus brazos extendidos para equilibrarse, sus piernas flexionadas al mover la tabla debajo de él. Mi corazón da un vuelco cuando se lanza sobre la cresta de una ola, la tabla metida en su mano al elevarse casi dos metros en el aire.

En un momento de terror, mi corazón deja de latir, apretándose dolorosamente en mi pecho cuando gira en el aire, bajando en un ángulo incorrecto y estrellándose en la ola, desapareciendo entre las espumosas aguas bravas.

"¡Oh Dios mío!"

"Él está bien," me asegura Rose al mismo tiempo que envuelve la correa de pierna en su tobillo. "Su táctica está un poco deficiente, pero está bien."

Siento como si tuviera el corazón en la boca latiendo con fuerza.

"¿Ves?" Señala a la derecha en donde pensé que estaba, y ahí está, remando hacia el agua poco profunda.

Maldigo bajo mi aliento, relajándome una vez más sobre la toalla cuando se pone en marcha hacia nosotros, tosiendo y sacando agua de su nariz.

"¿Estás bien?" Pregunta, Rosie, frunciendo el ceño.

"Sí, solo estoy molido," sopla, dejándose caer en la arena junto a mí, gotas de agua rociando mis piernas y estómago.

"¿Vas a volver a entrar?

"Sí, sí," dice. "Iré en un segundo."

Rose parece confundida, pero se encoge de hombros sin darle importancia. "¿Estás bien, B?"

Asiento, sosteniendo mi iPod y mi revista. Con una sonrisa, se encamina hacia el agua, dándole a Edward otra extraña mirada por encima de su hombro.

Dejando mi revista sobre mi pecho, alzo un poco mi cabeza de la toalla.

"¿Eso es lo que llamas "engalletarse" (3)?"

Incluso de perfil puedo ver sus ojos arrugarse cuando sonríe. "Sí. Eso es engalletarse."

Sonrío con suficiencia y agarro mi revista de nuevo—no que en realidad vaya a ser capaz de concentrarme con Edward junto a mí.

"Por fin bronceas un poco esa pálida piel tuya," dice Edward, mirándome desde su asiento en la arena.

Bajo la vista a mis piernas, contoneando mis dedos. "Sip. Siguiente parada; cáncer de piel."

Cogiendo con sus dedos húmedos el auricular que no está colgando de mi oído, Edward lo pone en su oído y sonríe. "Excelente elección."

"¿Eres un fan?" Lo miro, protegiendo mis ojos del sol.

Asiente ligeramente. "Sí, lo soy."

Asiento impresionada. No tengo el valor para decirle que todas las canciones de la compilación me recuerdan a él; que el ritmo bajo, suave y relajado me recuerda su sonrisa despreocupada, y la forma en que hoy, con la ligera barba oscura en la línea de su mandíbula, mi pulso acelerado y palmas sudorosas son solo por él.

Tengo que sacarlo de mi mente, dice la voz profunda y melosa en mi oído. Y hago lo que puedo, llenando mis pulmones de aire con aroma salado.

Miro por detrás de las gafas oscuras como Edward lleva su mano hacia atrás y baja el cierre de su traje hasta la cintura, sacando sus brazos del grueso material de neopreno con un tortazo mojado que envía una lluvia de gotas de agua sobre mi estómago desnudo. Él se ríe cuando le doy un manotazo juguetón, y en seguida noto que por primera vez su piel no está caliente como siempre lo está. El agua debe estar fría, porque aunque estaba cubierto por un traje, su piel todavía se siente helada al tocarla, mis dedos húmedos y fríos cuando tocan su brazo. Se siente agradable; la forma en que su cuerpo está irradiando frescura a mi lado y mi piel caliente por el sol anhela estar cerca, para ser reconfortada por la suya.

Se acomoda de nuevo en la arena; su espalda desnuda hacia mí mientras observa las olas. Nos quedamos en silencio, yo ojeando la revista, él viendo el agua. Con sus codos sobre sus rodillas, Edward retuerce sus dedos, doblándolos hacia adelante y hacia atrás como si estuviera nervioso—una gran bola de tensión junto a mí.

Levantándome y apoyándome sobre mis hombros, deslizo mis gafas por encima de mi cabeza. "¿Estás bien? Te ves…"

No estoy muy segura cuando sucede, pero un segundo estoy hablando y el siguiente, Edward se cierne sobre mí, su rostro a centímetros del mí, a punto de besarme. Sus labios están tan cerca que casi puedo probarlos, una corriente sorprendente provoca un cosquilleo en ellos mientras sus ojos claros gris azulado perforan mis marrones. Mi respiración se atora en mi garganta cuando, con una última mirada a mi boca, se inclina hacia adelante y presiona sus labios a los míos.

Es suave y lento y solo un poco perfecto.

Se echa ligeramente hacia atrás, su boca todavía a unos centímetros de la mía.

"Oh."

Es todo lo que puedo pensar en decir. Aunque, no estoy segura si en realidad es una palabra o un sonido; como un pequeño chillido en la parte de atrás de mi garganta.

"Sí."

Los dos respiramos, sus dedos agarrando ligeramente mi cadera.

"Entonces, ¿eso es todo?"

Su cabeza se inclina un poco hacia un lado, su boca sigue su ejemplo. "¿Qué?"

"Bueno, creí que dijiste que eras un gran besador. Eso fue… bueno… estuvo bien."

"¿Bien?" Se burla.

"Sí, me refiero a que estuvo bueno. Pero no tan bueno."

"No estaba preparado," alega. "La arena es… y estoy sentado de forma extraña."

Asiento, rodando los ojos a juego. "Claaaro."

Viéndose determinado, Edward se inclina hacia adelante otra vez, ajustando su posición de manera que tengo que recostarme en la toalla una vez más mientras él se cierne sobre mí.

"Te enseñaré."

Nos sonreímos hasta que ya no podemos hacerlo, hasta que nuestros labios se encuentran de nuevo y hay algo más importante qué hacer con ellos. Él sabe a agua salada y sus labios se sienten fríos contra los míos, su caliente boca un perfecto contraste a medida que nuestros besos se intensifican. Mis manos suben por su brazo, sobre su bíceps y hombro, sus músculos flexionándose al sostenerse sobre mí. Por un momento, incluso el sonido de las olas, por más ruidosas que son, se desvanece, y todo lo que puedo escuchar es el golpeteo de mi corazón, y el sonido de mis labios contra los de Edward. Puedo sentir el agua goteando de su cabello, gruesas gotas de agua fría bajando por la línea de mi cabello haciéndome estremecer, mi piel erizada cubre mis brazos y cuello.

Con un suspiro, Edward descansa su frente en la mía.

Parpadeo un par de veces, metiendo mi labio entre mis dientes, probando la sal de sus labios.

"Bueno, eso fue inesperado."

"Sí, lo siento," dice, volviéndose a sentar. "Por lo general soy más experto, pero había querido hacer eso por siglos, y joder, no podía concentrarme allá hasta que lo hiciera."

"¿Y ahora puedes?"

Agacha su cabeza, sonriendo. "Sí, en realidad no lo pensé bien."

No voy a mentir; la idea de que él piensa tanto en mí, lo suficiente como para sacarlo de su juego, es alentador. Dejando a un lado el coqueteo, es lindo saber que no soy la única afligida por la preocupación de un enamoramiento cuando estamos cerca el uno del otro.

"Si te sirve de consuelo, eres un buen besador."

Una sonrisa de suficiencia se extiende en sus labios rosados por el beso. "Lo sé."

Lo golpeo con mi revista y se ríe. Casi al instante es como si me quitaran un peso de encima; ese zumbido tangible de anticipación asentándose entre nosotros, como una corriente constante.

Por mucho que lo hubiera deseado, Edward no se queda a pasar tiempo besuqueándonos en la arena; regresa al agua en cuestión de minutos, como si no pudiera surfear apropiadamente sin besarme, y entonces, una vez que lo hizo, no pudiera quedarse más tiempo ahí. Paso una hora o algo así revisando distraídamente mi iPod, disfrutando del calor del sol. Suspirando profundamente, recuesto mi cabeza solo por un segundo, tocando mis labios con mis dedos al revivir nuestro beso una y otra vez; sus húmedos dedos fríos en mi cabello, el sabor del océano en sus labios…

Grito, dando vueltas en la arena como un pez cuando las gruesas gotas de agua fría rocían mi espalda y piernas. "¿Qué demonios?"

Al darme la vuelta, encuentro a Jasper de pie cerca de mí, sacudiendo su mojado cabello sobre mí mientras los otros suben de la playa detrás de él.

"¡Me mojaste todo el trasero, imbécil!" Grito, dando manotazos a sus tobillos.

Riles y Jacko tiran sus tablas sobre la arena a mi lado, y veo a Rose y Edward hacer lo mismo.

"¡Hemos estado aquí horas y tú ni siquiera te has mojado!" Alega Jacko, quitando el cabello mojado de sus ojos.

"No lo sé," dice Jasper, agachándose sobre mí con una sonrisa de suficiencia en su rostro. "Edward al fin se aventó con ella así que apuesto a que se mojó un poco."

Los chicos piensan que es muy gracioso, y mientras Edward solo ignora a Jasper, yo me levanto de un salto y lo persigo mientras él se carcajea como loco. Aunque Jasper es rápido con sus pies, yo tengo la ventaja de ser un poco más ligera que él sobre la arena caliente. Él grita como una niña mientras yo me cuelgo de su espalda como un mono araña, estirando mi mano por encima de sus hombros para pellizcar su pezón.

"¡Discúlpate!" Grito mientras aleja mis manos con las suyas.

"¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!" Chilla, suspirando y frotando sus pezones después que los suelto.

Soy tan estúpida como para asumir que estoy a salvo y solo logró llegar a medio camino de regreso a mi toalla antes de que me carguen por detrás, el aliento se escapa de mis pulmones cuando Jasper me arroja por encima de su hombro.

Gritando y pataleando, me sacudo incontrolablemente.

"¡Es hora de mojarse!" Grita, dándome una nalgada y haciéndome chillar.

"¡No!" Me lamento, estirando mis manos hacia Rosie o Edward o alguien que me ayude.

Es inútil. Rosie está histérica, agarrándose el estómago mientras Jasper baja a la playa conmigo sobre su hombro como un saco de patatas. El agua da lengüetazos alrededor de sus tobillos, y antes de que pueda defenderme, estoy volando antes de caer salpicando al frío océano. El agua salada sube por mi nariz, haciendo que me piquen los ojos y las fosas nasales al inundar mi boca. Tosiendo y escupiendo, salgo del agua y, sucia y empapada, persigo a Jasper subiendo de nuevo desde la playa donde inicia una lucha entre todos fuera del agua. Hay gritos, risa y salpicones, y los chicos se mojan entre ellos y nos salpican a Rosie y a mí hasta que todos estamos empapados y agotados. No hace falta decir que mi traje de baño nuevo resiste la prueba un poco más, y esta vez no hay pezones de fuera.

Edward me deja viajar de copiloto de camino a casa, su mano descansa en la palanca de velocidades entre nosotros, el ligero vello rubio dorado de su brazo se ilumina por el sol. Casi quiero pasar mis dedos por el dorso de su mano, sentir los tendones cuando se flexionan, sentir el movimiento de los músculos de su antebrazo cuando cambia de velocidad. En vez de eso, saco mi mano por la ventana, viéndola cortar el aire como una hoja.

Ya que entramos en la ciudad por mi extremo, Edward me pasa de dejar primero.

"¿Le queda a Jessie alguna de esas rebanadas de vainilla?" Pregunta Jacko, inclinándose desde el asiento trasero.

"Nop." Sacudo mi cabeza, mirando por encima del asiento al resto de ellos en la parte de atrás. "Después, chicos. ¿Te mando un mensaje más tarde, Rose?" Ella asiente; su cabello de un rizado que rebota por el agua.

Tomándome un poco más de tiempo del necesario, me vuelvo a poner mis sandalias y me aseguro que todo esté empacado en mi bolsa de playa.

"Entonces… gracias. Por el aventón a casa."

"No te preocupes."

Edward sonríe, una mano sigue en la palanca de velocidades, la otra descansa en el volante mientras la van se queda parada. Realmente, realmente me gustaría inclinarme y quitarle esa estúpida expresión engreída de su rostro con un beso, tal vez arrojarle una pierna encima y pasar mis dedos por su piel bronceada por el sol, pero un coro de besuqueos y risitas desde la parte de atrás de la van le pone final a esos pensamientos.

"Claro, bueno, nos vemos."

"Adiós."

La van es ruidosa al avanzar por mi calle, la brillante pintura amarilla se ve casi neón con la luz del sol.

Dejando caer todas mis cosas en mi recámara, me meto a la ducha para quitarme la arena y la sal de mi piel.

De pie frente al espejo a medida que el baño se llena de vapor, me maravillo un poco por los pequeños cambios en mi apariencia.

Además de la chispa de amor adolescente por un beso en mis ojos, mi cabello es más claro, casi visible. Las puntas son de un color miel, mi flequillo ha crecido y está parado en todas direcciones por el agua salada. Mi piel se oscurece poco a poco, suaves pecas salpican la parte superior de mis clavículas y el puente de mi nariz. Me veo empapada y abrumada, besada y caliente por el sol.

Tal parece que la vida en la playa me favorece después de todo.


(1) Kook - Alguien que pretende y actúa como si surfeara bien. Usualmente también cuentan con las mejores tablas y accesorios.

(2) Tubo – Es la maniobra más puntuada y la más difícil, que consiste en dejarse cubrir por el labio de la ola. Esta figura necesita una buena colocación del surfer en la ola y una gran técnica.

(3) Engalletarse – wipe out: caerse de la tabla.


Al fin hicieron algo con esa tensión sexual que había entre estos dos. Al menos ya la besó y Bella no se resistió, ¿pero llegarán a algo más? Ya lo veremos. Por lo pronto Bella se está adaptando muy bien a su nueva vida y le sienta muy bien. Espero que les haya gustado el capítulo y por supuesto, me encantaría saber su opinión. No olviden que sus palabras siempre me hacen sonreír y me animan a seguir con esto. ¿Cómo saber que están disfrutando de la historia si no me lo dicen? Dejen de ser lectoras silenciosas y pasen a decir hola, o qué opinan de la historia. Un gracias no cuesta nada :)

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: YessyVL13, Marlecullen, Hanna D.L, ElenaG, Tary Masen Cullen, anybella, lagie, LOQUIBELL, paosierra, Vanina Cantamutto, tulgarita, soledadcullen, Wawis Cullen, Roxy Sanchez, Ali-Lu Kuran Hale, lizdayanna, Melina, Chayley Costa, Merce, carolaaproboste.v, Albaa Yassmin, sabeloque, Gabriela Cullen, Adriu, Jazmin Li, becky grandchester, Mafer, glow0718, rosy canul, Ericastelo, Sully YM, Srher Evans, Manligrez, EmmaBe, bbluelilas, Carolina Sebastian, Tata XOXO, DenniChavez, y algunos anónimos.

PD. Algunas han preguntado si hay Edward POV, sí hay, pero está mucho más adelante en la historia y ahorita no recuerdo muy bien si es solo un capítulo. Luego les diré más ;)