Fairy tail y sus respectivos personajes no nos pertenecen. Tom reidem y yo escribimos esto sin ningún fin lucrativo.
Capitulo 9
Mirajane Stratus miraba con impaciencia el reloj que llevaba en su muñeca. Faltaban exactamente doce horas para que el día escolar empezara y ella solo quería volverlo a ver. Recordó que un día antes, Erza le había dicho que faltaría a clases debido a que tenia cosas mas importantes que hacer, y vaya que las tenia, pues la había visto con el chico por el cual babeaba. Pero a ella eso ya no le importaba, aquel príncipe que se imaginaba por fin se hizo presente ante su presencia. Él era fuerte, atrevido, todo lo que deseaba en un hombre se encontraba en una sola persona; su nombre era Natsu Dragneel.
En la mañana lo había esperado donde le había bajado la falda, pero él nunca llego, haciéndola pasar todo un aburrido día escolar lleno de miradas por parte de los chicos que solo deseaban verla desuda. Con tan solo pensar que era la protagonista de varias de sus fantasías sexuales la molestaba, ellos eran indignos de pensar en ella. Pero eso tampoco le preocupaba, solo bastaba con hacer una sola llamada a su hermano para que el se encargara de bajarles las hormonas a puros golpes.
Se recostó en su cama, sacando una recortada foto debajo de su almohada. En ella se encontraba el rostro de un sonriente Natsu. Se alegro con solo ver su blanca sonrisa, y agradeció el haber conservado el anuario del año pasado, de ahí había sacado la foto de grupo en la cual salía.
El día siguiente llego. Sin perder ningún segundo, se levanto de la cama rápidamente, tomo una ducha y se preparo para la escuela; todo en menos de treinta segundos. Se reprendió un poco al salir de su casa, pues creyó que perdió demasiado tiempo encogiendo la ropa interior que iba a usar; al final se había decidido por una atrevida ropa interior que excitaría hasta al mas puro y casto de alma.
Apresuro su paso, pasando de largo en la casa de su mejor amiga, pues no quería perder más tiempo valioso. Se detuvo donde Natsu le había bajado la falda y ahí lo espera, pues creía que esa era su ruta habitual hacia el colegio. En los primeros minutos tuvo breves fantasías sobre todas las cosas pervertidas que haría con él ese día.
El tiempo fue trascurriendo hasta pasar media hora, no había ninguna señal de Natsu. Resignada tuvo emprender marcha al colegio, pensando en que tal vez su chico tuvo que tomar otra ruta. Pero eso no la desanimo en sus fantasías, pues en la escuela solo tenia que caminar un par de pasillos, cruzar una puerta y lo primero que vería serian sus alborotados mechones rosados.
Cruzo el portón de la escuela, encontrando su aburrida rutina de todos los días. La mirada de los chicos se posaba en su firme trasero o en sus perfectos senos, otros tan solo se atrevían a mirarla a la cara y admirar su belleza; solo unos pocos se atrevían a decirles un tímido; "buenos días", pensando que con ello se acercaban un poco mas a ella. Solo se limito a contestar de manera dulce.
—Déjenme de hablarme, ahora pertenezco a un solo hombre—era lo que ella quería gritar en esos momentos, pero no lo hizo.
Debido a la hora, no tuvo tiempo de dirigirse al salón de Erza, así que con una gran suspiro, tuvo que entrar a su respectiva aula.
Las clases se le hicieron eternas, sentía que el tiempo jugaba en su contra, pues al mirar el reloj sintió que la flecha que marcaba los segundos caminaba mas lento de lo habitual. Un estrepitoso pitido resonó en toda el aula marcando la hora de receso. Abandono su asiento a toda prisa, durante su camino negó gentilmente varias invitaciones para comer por parte de sus amigas y otras de algunos chicos que no entendían del todo bien la diferencia abismal entre ellos y Natsu.
Cruzo los pasillos ignorando todo a su alrededor. Al fin se hallo detrás de la puerta del salón. Pudo sentir como la su corazón latía cada vez mas rápido, sentía como la adrenalina fluía en todo ser; no podía negarlo, estaba excitada.
Abrió la puerta y lo que encontró fueron dos asientos vacíos. Miro a todos los presentes sin detectar aquella blanca sonrisa que tanto deseaba ver, solo mas miradas deseosas de tener contacto físico con ella, exclusivamente de los chicos.
Un leve pánico se apodo de Mirajane. Trato de consolarse pensando que tal vez había salido del salón para comprar un buen bocadillo. Gasto el tiempo de receso en buscarlo por toda la escuela, sin hallar rastros de su existencia. Al final de la última clase hecho un último vistazo al salón de Natsu, fue entonces cuando se dio cuenta de que el "mechones rosados" había faltado.
Durante la caminata a su casa oculto una ira demencial detrás de su sonrisa. ¿Cómo se atrevía Natsu a faltar después de tan gratificante momento en que la habían pasado tan bien? Era la pregunta que vagaba en su mente. Las manecillas marcaban las ocho de la noche cuando azoto la puerta de la entrada, anunciando su llegada.
—Hermano, ya llegue—comento con su dulce tono.
No obtuvo respuesta. Camino hacia la sala, dejando su mochila en uno de los sillones.
—De seguro esta defendiendo su orgullo de hombre
Fue lo que pensó su al comprobar que todavía no llegaba. No pudo soltar una sonrisa al recordar como su hermano repetía la palabra "hombre" en cada una de sus oraciones.
"Generar respeto para poder cuidar a tu hermana pequeña, es de hombres"
Era la frase que siempre usaba Elfman para justificar las altas horas de la noche en que llegaba, junto con su cuerpo vagamente lleno de moretones debido a unas peleas.
No pudo evitar imaginarse en que Natsu y su hermano se conocieran. Elfman trataría de convencerlo de que dejara a Mirajane por las buenas. Natsu se negaría, empezarían una pelea, resultando Natsu vencedor y reclamándola a ella como suya.
Si, era una fantasía bastante placentera. También le divirtió un poco pensar que a los dos hombres que tanto querían se parecían un poco. Paso junto a la pequeña mesa de madera que adornaba la sala, captando un objeto su atención. En el centro de esta había no más de cinco cartas, algunas eran de cuentas de luz y cosas por el estilo. Supo que no era necesario leerlas pero un dulce olor volvió a captar su atención. La última carta despedía un olor a perfume, fue entonces que se dio cuenta que solo una persona pudo haberla escrito; su pequeña hermana Lisanna.
Siendo la mas pequeña de las tres, Lisanna había sido cuidada por sus hermanos como si fuera la mismísima ciudad del Dorado. Desde pequeña siempre había sido dulce, inteligente y un poco directa con todos, era por eso que siempre era rodeada por todos.
Mirajane hizo una mueca nostalgia al recordar como hacia apenas seis meses desde que a su pequeña hermana le había llegada una carta que le ofrecía una beca con todo pagado en una de las escuelas más prestigiosas del país, solo para mujeres. Cerró los ojos, visualizando como su hermana se alejaba con una pesada maleta y abordaba el avión de aquella terminal. Desde ese día Elfman se había mas protector con ella, debido al miedo que le era provocado que otra de sus hermanas se alejase de él. Pero ahora era diferente, ahora tenia a Natsu a su lado, el ocuparía el lugar de su hermano y la cuidaría por toda la vida.
Ensimismada con pensar en su amado, hizo caso omiso y volvió a colocar la carta de su hermana en la mesa.
—Mañana será un nuevo día—pensó un poco sonrojada.
Tomo asiento en uno de los sillones que adornaban la sala, tomo el mando y encendió la televisión. Tan pronto como la pantalla se ilumino, una joven reportera apareció detrás de un edificio en llamas. Mirajane se percato de que esa no era la programación habitual, miro en la parte inferior de la pantalla, leyendo un pequeño aviso: "Noticia de ultimo minuto"
Puso atención al corte informativo. Durante los treinta minutos que estuvo al aire, la joven reportera informo acerca de un posible ataque terrorista en un pequeño hotel de tercera. También señalo que aquel accidente había cobrado una vida, pero no entro en detalles. Según ella, el fuego se había expandido en todo el lugar dejando casi todo el establecimiento en ruinas. Los últimos minutos, la joven entrevisto a un par de personas que se encontraban cerca del lugar; todos decían que solo habían escuchado explosiones y el fuego había surgido de la nada. Excepto por el que parecía ser el conserje de hotel, que afirmaba haber visto pelear a dos jóvenes con extraños poderes parecidos a los de Marvel Comics. También señalo que uno de ellos era la victima mortal. La reportera solo se limito a mirar a la cámara como diciendo: ¿Esto es en serio?
Tras escuchar el absurdo comentario por parte de ese hombre, Mirajane apago la televisión. En su mente solo se formulaba una pregunta: ¿Quién estaría tan jodidamente enfermo para atacar un hotel? Sacudió la cabeza llegando a la conclusión que el mundo estaba loco. El velo oscuro caía, así que decidió ir a dormir. Esa misma noche, Mirajane tuvo sueños a los que llamaría impropios con el chico de cabellera rosada.
Era una fresca mañana cuando la chica de cabellera blanca se encontraba a primera hora del día parada en frente de la escuela. Las horas y los saludos mañaneros fueron pasando, sin volver a encontrar rastros de su amado. Ni los más calurosos rayos del sol del mediodía pudieron enfriarle la cabeza. Si el anterior día sentía una ira demencial, ahora una furia asesina recorría todo su ser, casi juraba que el próximo hombre que le hablara y no fuera Natsu, lo reventaría a golpes. Pero entonces decidió tranquilizarse, tal vez el chico de mechones rosados había tenido un previsto matutino, ya que por parte de Erza, escucho varios relatos acerca de cómo Igneel, el padre de Natsu y su futuro suegro, era igual de problemático que su hijo.
Aprovecho los últimos escasos cinco minutos del almuerzo en dirigirse al salón de su mejor amiga. Fue una gran sorpresa al saber que la chica pelirroja también había faltado. Para ella, Erza era la mismísima presentación de la responsabilidad, era impensable que faltara dos días seguidos; uno estaba excusado pero el otro no. Mientras se revolvía la cabeza pensando en como lo había pasado su mejor amiga con su Jerall, un chico de cabellera azul accidentalmente choco uno de sus brazos con el de ella.
—Lo siento—dijo seriamente, alejándose de ella.
Mirajane se sorprendió, normalmente un estudiante chocaría, se disculparía y trataría de empezar una plática amistosa con objetivos dudosos. ¿Entonces porque aquel chico se había alejado sin siquiera mirarla a la cara? Volteo discretamente, el sujeto no llevaba la camiseta dejando su marcado torso al descubierto. Supo de inmediato que se trataba de Gray "pervertido" Fullbuster.
—(El mejor amigo de Natsu)—pensó con alegría al saber que él podría saber del paradero de Dragneel. — ¿Disculpa?—dijo en tono dulce. Pero ese comentario quedo en el olvido, pues Gray no volteo. — ¿Disculpa?—volvió a repetir pero esta vez en un tono más alto; fue ignorada nuevamente. Comenzaba a perder la paciencia ¿Cómo se atrevía ese chico ordinario a ignorarla?— ¡HEY TU, DESNUDISTA!—grito a todo pulmón.
Fullbuster miro hacia atrás con una mirada de odio, buscando al valiente que se atrevía a llamarlo así; sin duda alguna aquel osado saldría de la escuela con varios hemorragias internas. Busco y busco pero solo encontró a una chica de larga cabellera blanca.
—Oye tú—le comento fríamente a Mirajane, ella trago saliva pues su mirada era atemorizante.
—Si—contestó tras poder articular las palabras.
— ¿Acaso tu sabes quien fue el que me llamo desnudista?—apretó sus puños tras pronunciar ese odiado apodo. Pero tras mirar la cara de la chica su furia fue remplazada por curiosidad—. Me pareces conocida ¿Te conozco?
Mirajane por un momento juro que escucho unas campanas de salvación que anunciaban que el peligro había pasado.
—Mi nombre es Mirajane Stratus, soy la mejor amiga de Erza.
Para Gray todo tuvo sentido en ese instante, ahora la recordaba. Una que otra vez la había visto esperando a Erza en la entrada del colegio para marcharse juntas.
—Disculpa—Mirajane hizo una pausa, sonrojándose—, pero parece que has dejado tus pantalones atrás.
Gray se sobresalto al ver que solo andaba en ropa interior, tomo sus pantalones que estaban regados en el suelo y se los volvió a poner de inmediato. A veces tenía la firme idea de que su ropa poseía vida propia y se despojaba de él, poniéndolo en ridículo.
—Perdón por lo de hace un momento—Fullbuster no se atrevió a mirarla a la cara—. Si buscas a Erza, siento decirte que no ha venido hoy—comento, creyendo que la buscaba a ella.
Mirajane celebro en sus adentros, ya que el desnudista había comenzado la charla, pronto sabría que había pasado con su amado.
—Eso es malo, no tendré compañía esta tarde—comento, actuando muy bien su cara de tristeza.
Gray al sintió un gran remordimiento de conciencia al ver que él era el responsable de haber puesto triste a tan linda chica. Ya que desde pequeño, nunca le había gustado ver a una mujer triste, esa era su debilidad.
—Si te consuela, yo tampoco la tendré—hablo con un tono tratando de animarla—. El idiota de Natsu también ha faltado durante estos días.
Fullbuster no se dio cuenta de la enorme sonrisa que se había dibujado en el rostro de Mirajane. A ella le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.
— ¿Natsu también a faltado?—pregunto, fingiendo sorpresa— ¿Acaso le ha pasado algo malo?
—No lo se—alzo sus hombros—. Quizá Natsu y Erza estén juntos, se han enamorado, y él esta en estos momentos en la casa de Scarlet; ya sabes lo que dice el dicho: "Del odio al amor hay solo un paso"—bromeo tratando de hacer reír a Mirajane e ignorando la veracidad de sus palabras.
Pero ella no reacciono de la forma que él esperaba. En su bella cara se dibujo la sonrisa mas forzada del mundo. Mientras Gray se preguntaba porque el repentino cambio de actitud; Mirajane ardía por dentro con tan solo imaginar a Natsu en los brazos de otra mujer, aun si fuera su mismísima mejor amiga. Aunque había notado que el mejor amigo de su amado lo decía en broma, aun sentía una pequeña angustia pues Erza y Natsu tenían una historia pasada; una amistad que podía resurgir como el fuego y consumir toda su felicidad.
— ¿Estas bien?—pregunto Fullbuster un poco preocupado, pues la mirada de Mirajane lucía perdida.
—De maravilla—sonrió—. Solo estaba pensando en quien mas podría saber acerca de tu mejor amigo.
Gray arqueo la ceja. ¿Desde cuando a Mirajane le importaba tanto Natsu? Varias ideas se empezaron a formular en su cabeza, una mas difícil de creer que la otra. Pero llego a la conclusión de que ella siempre se preocupaba por los demás. Ahora que recordaba, Mirajane era la que siempre le comentaba a Erza que le diera una segunda oportunidad a Natsu, pues creía que el era incomprendido.
—Si tan solo la escuela pensara acera de Natsu de igual manera que tú—pensó— .Pues ahora que lo recuerdo, tal vez Wendy sepa algo—se cruzo de brazos.
— ¿Wendy?—Mirajane ladeo la cabeza confundida.
—Es una chica dos grados menor que el nuestro, de larga cabellera azul y bastante inocente. Creo que si te apresuras…
La campana sonó, marcando el final del receso e interrumpiendo a Gray.
—Gracias por la charla, pero tengo que ir a clases.
Antes de que Fullbuster prosiguiera con la oración, Mirajane ya caminaba a lo lejos dirigiéndose a su salón.
— ¡A propósito!—grito la chica a lo lejos—. ¡Deberías ponerte tu ropa antes de entrar al salón!
A Gray le pareció extraño el comentario, bajo su mirada encontrando que estaba como había venido al mundo, completamente desnudo.
— ¡Otra vez!—exclamo avergonzado, sintiendo como la mirada de las chicas decían la misma palabra: pervertido.
Haciendo caso a la sugerencia de Gray, Mirajane espero afuera del salón de los de menor grado a la hora de salida. Cuando había escuchado que Natsu tenía otra amiga, su preocupación aumento, otra más que intervenía entre ellos dos. Pero con tan solo escuchar que ella era menor, su angustia disminuyo. Las puertas se abrieron con un leve "click" y los de menor grado comenzaron a salir como si de hormigas se trataran. Rebusco entre las menores con la mirada hasta que por fin encontró a alguien que coincidía con las características descritas por Gray. Fue entonces cuando su tranquilidad regreso; observo que aunque Wendy lucia un poco tierna, su cuerpo no estaba tan desarrollado como el de ella, justo como esperaba. A diferencia de Erza que era un peligro potencial pues podía rivalizar con ella, Wendy no era amenaza.
Wendy caminaba a un lado de su mejor amiga; miro a Meredy encontrándose con sus ojos verdes que mostraban la misma seriedad de siempre.
— ¿Qué ocurre?—pregunto al percatarse que la miraban.
—Nada—comento con alegría—. Solo estoy feliz de que seamos amigas y nuestros problemas se hayan solucionado.
Meredy solo se limito a sonreír, casi le quiso pedir a Wendy que la pellizcará para saber si no se trataba de un sueño. Al fin su mejor amiga había entendido lo peligroso que podía ser Natsu para ella. Estuvo a punto de formular una oración, pero fue interrumpida por una voz desconocida.
— ¿Tú eres Wendy?—pregunto Mirajane.
Las mejillas de la chica peli azul se tornaron de un leve color carmesí al ver que una de las chicas mas populares de la escuela le hablaba. Nunca había tenido el placer de haber conocido a Mirajane, por eso le parecía mas bella en persona.
—Ese es ni nombre, Mirajane-sempai—contesto con dificultad, ya que estaba bastante apenada.
Por otra parte, Stratus ya estaba cansada de ir de un lado a otro preguntando por Natsu. Ya no perdería el tiempo he iría directo al grano.
—Mi mejor amiga, Erza, ha faltado a la escuela; creo que podía estar con Natsu, quien también ha faltado—mintió ingeniosamente—. Gray menciono que tal vez tu podrías saber algo.
Meredy frunció la frente, Natsu parecía una molesta plaga que perseguía a Wendy sin importar que tanto tratara de alejarse.
— Lo siento, sempai. Pero nosotras tenemos otras cosas que hacer así que no podemos quedarnos a hablar—. De la nada entro Meredy para sacarla de ahí, ya que cualquiera relacionado con ese sujeto era un problema.
— ¿Tenemos que ir algún lado?—. Preguntó Wendy confundida, sin captar la indirecta de su amiga.
— No es bueno que mientas, Meredy—. Respondió Mira—. ¿Es que no te agrado?- Pregunto haciéndose la triste.
Pero con la pequeña Meredy no funciona eso, aunque fuera de verdad.
— Cualquier persona relacionada con ese aborto humano es alguien con lo que no quiero relacionarme—. Tras escuchar la parte de "aborto humano", Mira puso una cara amenazadora.
—Escúchame, enana. ¿Quién mierda te crees que eres para llamar a Natsu de esa manera?— Su tono de voz había cambiado también, ya no parecía la misma de hace un momento. — Es mas, le hablaba a Wendy sobre Natsu no a ti. Así que puedes hacer lo que quieras, puta.
Una vena resalto en la cabeza rosada de la kouhai. — ¿"Puta" me llamaste? No creo que estés en el lugar para decir eso. Si alguien es una puta aquí, esa eres tú. — Le devolvió el insulto a la albina.
Mira miro a su alrededor y vio que la gente gracias a dios no estaba prestando mucha atención a la conversación pero tarde o temprano lo harían. Así que para evitar que eso pasara, Strauss agarro de la mano a ambas chicas.
—Vengan conmigo, hagamos esto en privado— les dijo mientras las llevaba a la fuerza.
Aunque intentaran soltarse, la albina era más fuerte de lo que aparentaba. Pareciera la fuerza de un demonio furioso, eso es lo que pensaba Meredy cuando intentaba soltarse.
Por el lado de Wendy, su cabeza daba vueltas.
Ella sabía quien era su sempai y que había hecho con Natsu días atrás. Cosa que la dejo traumatizada por siempre, dado que la situación que presencio era totalmente imposible.
La peli azul estaba yendo para clases el día de ayer hasta que vio a Natsu caminando junto con Mirajane al vestuario de mujeres, cosa que le resultaba muy extraño. Por simple curiosidad, los había seguido y se quedo detrás de la puerta, cuando escucho el grito de Natsu se alarmo.
Para que no la descubrieran, miro a través del cerrojo. Cosa que se arrepintió de por vida. Lo que vio le destruyo el corazón.
Ver a su primer amor haciendo todo eso con otra mujer, era como si su mundo se cayera a pedazos. Pero eso solo fue superado por la vergüenza que le daba ver toda esa escena.
Al terminar el día, ella le había contado a Meredy a llantos lo que vio. Tras escuchar la horrible historia, le dejo en claro que tan malo era estar junto con Natsu y que no debería juntarse con él nunca más. Pese que estaba feliz de lo que lo había logrado, no podría evitar sentir pena por su mejor amiga y un desprecio aun mayor hacia ese aborto humano.
Ahora, esta junto con la mujer que le robo a su amado.- ¡¿Dónde nos llevas?!- Pregunto Meredy molesta.
Mira las guió a un pasillo vació. No había nadie circulando por ahí, aunque eso no hizo que evitara que Mira se asegurase que no haya nadie alrededor. –M-Mira-Sempai, ¿Dónde estamos?
Mira se dio vuelta para mirarlas. – Les voy a decir un secreto de esta escuela. Como ya saben, esta escuela fue originalmente militar pero al terminar la guerra se volvió como cualquier otra. Y como muchos institutos tenían sótanos en caso de bombardeo.- Ella se dio nuevamente la vuelta y se agacho.- Pero esta escuela tenía eso y mas…- La albina saco un par te baldosas del piso que cubrían lo que parecía una puerta con candado, cosa que las dejo sorprendidas.-…desde entonces, Erza y yo nos dedicamos, de vez en cuando, ha descubrir las cosas ocultas de la escuela…
— ¿Y por que no traes ha este lugar?— Pregunto Meredy sospechosa.
— No puedo arriesgarme a que ningún profesor venga ha interrumpirnos. Y como sabrán, soy demasiado popular para ser ignorada—. Ella saco una llave de su bolsillo con la cual abrió el cerrojo.- Y también…— De repente ella salto sobre ellas, sujetándolas fuertemente de las manos. Zafarse era totalmente inútil ya que era mucho más fuerte de lo que parecía.
Con su pie, levanto la puerta y las tiro dentro. Las dos chicas cayeron a la habitación subterránea y, para su sorpresa, esta repleto de disfraces.
— ¿Disfraces?- Balbuceo Wendy sorprendida.
En ese lugar había de todo, desde trajes de sirvienta hasta trajes de baño. Ese lugar parecía mas bien un armario secreto. - ¿Crees que no usaríamos las habitaciones?- La albina bajo junto con ellas y cerro el lugar. – Aquí dejo mis trajes de cosplay.
— (¡¿Cosplay?!) – Pensaron asombradas al mismo tiempo. Pero antes de que pudieran decir algo, perdieron el conocimiento. La albina las dejo en el piso de un golpe. Las observo por unos segundos con una sonrisa y mirada maléfica.
—Bien, es hora de preservar mi imagen— Dijo con un tono malvado.
Mirajane se acerco a ellas y les empezó a sacarles la ropa. Ella les saco les saco el pulóver de la escuela, tras eso, empezó con los botones de la camisa. Dejo a ambas con sus sostenes expuestos, uno rosa y el otro blanco. Mira no pudo evitar dejar salir una carcajada al ver esos cuerpos poco proporcionados, eran niñas después de todo.
Pero su diversión solo había empezado.
Saco su teléfono celular y busco su cámara. Surco por un buen ángulo para tomar la foto, ellas dos parecían dos ángeles indefensos. No podía imaginar cuan felices se podrían esos pervertidos al ver esta imagen. Ella sabe que hay toda clase de depravados que morirían por estar en su lugar.
Pero nuestra bipolar belleza pensó: "Subamos el nivel". Ella puso a Meredy sobre Wendy; las armo de tal manera para que pareciera que ellas estaban consientes de lo que hacían. (Para su información: La escena que armo lucía como sí Meredy la estuviese agarrando de un brazo mientras que ella tenía su mano libre metida en su falda, como si se la tuviera sacando.
Raramente, ella perdió el ánimo de la escena enseguida.
No lo disfrutaba por alguna razón, como que le faltaba…sufrimiento.
Escucharlas gritar, quejarse, llorar, que le rogaran que pararse y las dejase ir. Si eso es lo que necesitaba.
—Es hora de darle un uso a "eso"— Dijo maliciosamente.
Desde hace mucho tiempo de que no usaba "eso". La ultima vez que lo utilizo fue cuando Erza perdió una puesta con ella hace unos meses atrás, (Y para su información esto se vera en el primer especial de Fairy to evil) y no se aburrió para nada al verla tan…avergonzada.
Lo que paso ese día no tuvo precio. Y la idea de hacerlo de nuevo…dios, es lo mejor que le pasaría en su vida (Sacando a Natsu, por supuesto.).
Originalmente, tenía pensado volverlo a usar cuando tuviese a su amado en sus manos pero esto podría ser, al menos un poco, equivalente.
Y podría ser bastante útil para ella.
Erza se encontraba duchándose y lavándose desesperadamente como si se hubiera caído a las alcantarillas, un perro le hubiera vomitado y un pájaro le hubiera cagado el pelo.
Para colmo, solo usaba agua fría.
No caliente, no tibia. Agua totalmente helada caía a su cuerpo como una catarata.
Desde casi 12 horas que lleva haciéndose de todo lo que se le pudiera ocurrir para…"purificarse" tras lo de anoche. Que aún no ha podido superar.
— (¡¿Cómo pude hacer eso?! ¡Ahora ya no podré casarme!)- Pensaba mientras el agua a su alrededor se volvía vapor. — (No importa que haga, no se va. ¡¿Por qué me pasa esto a mí?!)
— ¿Cuánto tiempo vas a estar ahí? De seguro ya rompiste el record hace mas de 10 horas, así que…
— ¡Cállate, degenerada! ¡No te atrevas a espiar o entrar, por que sino nuestro trato se rompe!— Le grito sonrojada a la succubo que se encontraba en el cuerpo de Natsu detrás de la puerta del baño.
Ella estaba molesta y fastidiosa. Pese a que le divierte ver a gente como Erza avergonzada y siendo bastante pura e inocente, la situación de si para ella era muy exagerada. Sin contar la cantidad de tiempo que perdieron en esta ultimas horas.
Lo único bueno para rescatar, fue la transferencia demoníaca a su cuerpo.
Pensar que un demonio tan poderoso iba ser invocado en su cuerpo, y la cantidad de poder que tenía ella en su cuerpo era terrible. ¡Y solo era una fracción!
— (Fue bueno que interviniera. Si un demonio de ese calibre hubiera sido traído a este plano, hubiera muerto con solo pararme ante él.)— Suspiro aliviado de haber parado ese ritual. — (Soy la salvadora accidental de este mundo, y sigo matándome de hambre aquí parada.)
El demonio recordó el ritual de transferencia de anoche. Recordó cuando ella lo abrazo por detrás, ambos como vinieron al mundo.
Pese que le agrada la sensación de sus pechos hundiéndose en su espalda, su suavidad era como el de dos almohadas de plumas envueltas en seda fina. Sus largas, finas y delicadas piernas atrapando las suyas.
Pero lo que mas le había gustado, por alguna razón, fue la increíble sensación de calidez que sentía.
No lo podía explicar, pero se sentía…demasiado bien.
Mejor que cualquier tortura que haya echo, cualquier asesinato cometido o el mejor orgasmo obtenido.
Una sensación de extrema de felicidad pacifica sin tener que hacer algo.
— (¿Qué fue eso de anoche? ¿Será es la verdadera razón por la cual ella no sale del baño?)- Pensó curiosa, sin notar el rubor en sus mejillas.
—Bien… ¡Vámonos!
Erza había salido del baño de repente ya vestida con su uniforme escolar. Cosa que dejo a la succubo sorprendida.
— ¡Oí! ¡¿Qué te paso que cambiaste tan de repente?! Es mas, ¿Cómo te cambiaste de ropa tan rápido?— Pregunto exaltado.
—Ah, es que al tener tantos cosplay, tengo que tener una gran velocidad para cambiarme de disfraz en cada desfile de evento.
— (¡¿Realmente usas esas cosas en público?! ¡¿Realmente eres esa mujer tan seria que se le llama "presidenta escolar"?!)— Se preguntaba tras ver tal actitud de la presidenta. Quiso caminar pero fue detenida por Erza.
—Sí le dices a alguien algo de esto, tendrás que pedirle perdón a Natsu en el otro mundo. —Le amenazo con ojos rojos como el de un demonio del infierno.
Tras soltarla, los dos salieron por la puerta de la casa y se dirigieron camino a la escuela.
Por varios minutos, no dijeron absolutamente nada. Cosa que ponía a la succubo muy incomoda. No tuvo más remedio que intentar iniciar una conversación.
— Necesito saber una cosa: ¿A quien tienes planeado que conquiste?
— A mi amiga, Mirajane Strauss. —Le respondió. Tras escuchar eso, sintió que todo su mundo se volvía negro y sin vida. —Pero creo que ya has tenido actividad con ella anteriormente.- Añadió, recordando lo que le hizo últimamente en los últimos días.
— No puedo mentir diciendo que no le hice nada PERO quisiera evitarla rotundamente sí es posible…
— ¿No me digas que te hizo hacer eso?— Le pregunto sorprendida.
— Depende que si mi experiencia de "eso" sea la misma que la tuya.
—Eso justamente por…"eso" que tenemos que ayudarla a superarlo. Mira…no es una mala persona, es rara pero es que…tiene sus problemas. Pero sacando todo eso, es una…tal vez...— Erza intentaba decir que era amable pero todavía no se había recuperado de lo que paso esa vez.
— ¿Y quieres que yo también pase por eso? ¿Es que no sabes de mi situación actual?
— ¿Pero no era que la excitación o cosas así te hacían mas fuerte? Créeme, te estoy ayudando a completar el sueño de muchos hombres de la escuela.
— Mi sueño no es ser utilizado como el juguete sexual de una masoquista.
— ¡Lo sabía! ¡Ella te hizo hacer eso!
— No exactamente, como que ella quería ser la castigada en ese momento.
— ¡¿Qué?!- Los ojos de Erza se abrieron como nunca— ¡No puede ser! ¡Ella disfruta hacer sufrir a los demás en "eso", no ser la castigada! ¿Esta seguro de que era ella?
— No recuerdo que Natsu conozca mucha gente de pelo blanco, además, no creo que se buena idea. Mi poder no viene solo de la excitación sino también del amor de esa persona. Si me baso en una relación de puro sexo, no tendría este problema ahora.
—Ya veo, pero es bueno ¿Sabes? Eso podría significar algo bueno aunque no lo parezca. Si logramos saber lo que realmente quiere con Natsu podríamos utilizarlo como una ventaja para conquistarla.
— ¿O sea, que quieres que sea la carnada?
— En simples palabras no directas: Si.
— (Este va ha ser un largo y duro trabajo.)
Fin del capitulo
