Primero que nada debo decirles que no tengo idea de nada de medicina por lo que si hay algún error en ese tema por fis mándenme un pm y lo corregiré

Segundo, éste cap salió solo e involuntariamente pero quise subirlo pues como dijo una escritora "las historias con del autor por lo que solo él puede decidir qué hacer o que no hacer" y pues… quise publicarla y aquí está


Anteriormente:

-Aniki…. Por fin… por fin puedo sonreír sinceramente… sin embargo… ¿por qué duele tanto? Duele… me duele mucho…. Okaa san… Otou san… ¡duele demasiado!- dijo apretando fuertemente su mandíbula, mientras su mascota llegaba a su costado y la miraba. – Duele mucho… Missa…. Vivir… es doloroso


Capítulo ocho

… …

.

Ese tipo de personas

.

… …

.

-es horrible Sasuke….- dijo la pelirrosa entre risas.- esto no es música

-eso es porque estás aprendiendo a usarlo Sakura… ya verás cómo pronto mejorará. Además, avanzas muy rápido…-consoló el azabache que apenas ocultaba una sonrisa

-vale, hasta tú mismo te ríes.

-eso es por la expresión de tu cara

-te sigues riendo

-ya vale, ya no me río, pero tú también deja de reír- Tras unos segundos intentando poner cara de serios, ambos estallaron en sonoras carcajadas.

La muchacha vestía un sencillo y largo vestido negro, sandalias negras, llevaba unos finos guantes negros y su pelo suelto, él llevaba un pantalón negro con tenis blancos y camisa azul ultramar. Ambos estaban en un cuarto junto al dormitorio de la muchacha, que ahora funcionaba como sala de música pues tenía tantos instrumentos que fue imposible tan solo imaginar que cayeran en la pieza de la pelirrosa. Ahora mismo, la muchacha intentaba tocar el violín que su hermano le había regalado, sin embargo… las primeras veces no era tan sencillo sacar un sonido decente

-¿De verdad no lo dañaré?- preguntó la pelirrosa más tranquila y seria

-De ser eso posible, ya estaría dañado… además has mejorado, lo único que sigue fallando a la hora de tocar el violín o la guitarra… es tu risa. Si no te movieras tanto el sonido sería mejor- dijo con una leve sonrisa

-pues si no sonara como si estuviera torturando al pobre instrumento… no me daría risa. Y si dejaras de reírte, podría parar de reírme

-ya… okay, okay. No me reiré si tú no lo haces.

-Trato –

Y el silencio no duró más de tres segundos antes de ser nuevamente interrumpido por las carcajadas de la pelirrosa.

.

.

-Quien diría que ambos terminarían riendo así.- dijo Sasori a su acompañante, tras la puerta de la habitación donde reía la pelirrosa

-Nadie… y es eso lo más preocupante… que sea capaz de reír tanto, cuando no ha llorado una sola vez.- susurró el pelinegro

-Eso no es bueno Itachi?-preguntó el artista pelirrojo

-No. Normalmente no lo es, pero teniendo en cuenta que no es un caso normal… tal vez sí lo sea

-Bueno… no podemos pedirle que se exprese tanto… solo han pasado tres días desde que fue a su casa… y realmente si no llorara, sería lo mejor. No quisiera ver llorar a mi cerezo- habló sonriente el artista mientras golpeaba ligeramente la puerta de la habitación pidiendo permiso para entrar

La pelirrosa salió de la habitación mirando la hora en su celular-ups, lo siento, casi lo olvido. – se disculpó con los Akatsukis para luego guardar el violín en su estuche, colocarlo colgando de su hombro y salir de aquella habitación para entrar en la habitación de pinturas.

Sonriendo siempre, dejó el violín sobre el piano de cola, y se dirigió a un cuadro casi terminado, donde se apreciaba un enorme pantano lleno de flores de loto. Fue seguida por los dos Akatsukis y Sasuke, quien ya no reía, después de todo éste solo se permitía sonreír tanto cuando estaba frente a Sakura. El pelirrojo se acercó a la mujer mientras ella de espaldas a él, sacaba pinceles y pinturas para seguir pintando

-vaya…. Fuiste rápida cerezo. Esa es mi flor.- dijo Sasori mientras revolvía el pelo de la muchacha.

-ya… basta…- reía ligeramente la pelirrosa mientras se libraba de la mano del pelirrojo que comenzaba a hacerle cosquillas en el abdomen y se escondía tras Itachi, quien sonrió.

Una leve melodía se escuchó en la habitación causando que la sonrisa de la muchacha se ampliara aún más, pues sabía que era Sasuke quien tocaba el piano de cola de la habitación, provocando también que inevitablemente comenzara a tararear al ritmo de la canción mientras ya dejando de esconderse tras Itachi, volviera a pintar ante la atenta mirada de los Akatsukis.

Hacía días había muerto su familia, ese día había conocido a los Akatsukis, a Tsunade y a Sasuke aunque no tan conscientemente como deseaba. Hacía días había vuelto a su casa a despedirse enterándose de que el asesino en realidad la buscaba a ella, ese día también supo del pasado de Sasuke y aceptando la oferta de "vivir" se despidió del lugar. Ahora estaba aprendiendo a expresarse por medio de la música y de la pintura al tiempo que sonreía sin restricciones. ¿Qué vida tan loca no? Todos estaban felices de ver sonreír a la pelirrosa tras tanta tragedia, sin embargo, no la conocían lo suficiente como para saber que aunque sonriera de aquella forma… cada vez sentía más dolor en su interior, porque cuando realmente sabes lo que es la felicidad, es cuando eres consciente del verdadero dolor, y viceversa. Ambos vienen juntos… la felicidad y la tristeza.

Comenzaba a hacerse rutina, por las mañana estudiaba los libros y se dedicaba a relajarse, tras el medio día pasaba horas con Sasuke quien le ensañaba música y luego de eso pintaba con Sasori o Deidara quienes se dedicaban a alegrarla junto a Itachi y a veces del resto de Akatsuki. Luego visitaba la tumba de sus padres y al volver a casa Tsunade le enseñaba medicina

Volviendo al presente, tras varias risas, alegres conversaciones, que Sasori manejara con unos hilos un muñeco de madera y la relajante música tocada por Sasuke, la muchacha cambió drásticamente su actitud, quedando seria y guardando los útiles de pintura. El cuadro estaba terminado tras varias horas de dedicarse a él, ya que por las noches antes de dormir también pintaba aunque sin la presencia del resto excepto por el azabache que apenas y se separaba de su lado.

-Sasuke, es hora.- susurró la muchacha débilmente

-Sí, vamos- respondió él dejando de tocar el piano, colocando el violín de la pelirrosa colgando de su hombro para luego acercarse a la muchacha ante la atenta mirada de los presentes.

-¿quieres que te acompañe Saku?- preguntó Itachi acercándose a ella

-Gracias Ita kun, pero preferiría ir solo con Sasuke.- Respondió ella bajando la vista y caminando hasta la puerta seguida por el azabache

-Cuídala Sasuke- Dijo su hermano mayor

-hmp- con una sonrisa de medio lado cerró la puerta

-¿los seguimos?- sugirió el pelirrojo

-no, Pein dijo que le dejáramos eso a él por hoy, a nosotros nos mandó a buscar a Nagato al aeropuerto

-¿volverá Nagato?- el amante de los muñecos no logró esconder su sorpresa

-sí, se apresuró a terminar su trabajo, al parecer la mujer que decían había muerto de asesinato por envenenamiento en verdad se había intoxicado por mezclar sake con una comida exótica pese a las advertencias. El caso fue resuelto y ahora que el presidente de ese país e hijo de la mujer está más tranquilo, volverá con nosotros.

-Pues vamos, siempre se encarga de los casos del extranjero por lo que rara vez está en Japón, será una gran ayuda para el caso de cerezo

-Sí, esa es la mayor razón por la cual vuelve, quiere conocer a nuestro cerezo. Vamos.- dicho esto ambos caminaron perdiéndose por los pasillos de la enorme casa

.

.

-¿estás bien?- preguntó el azabache al ver temblar a la pelirrosa cuando ésta serró la puerta de un closet con un delgado chaleco en sus manos

-si… es solo que me trae tristeza y nostalgia el ir…- respondió viendo como el muchacho acomodaba el violín junto a la guitarra en la esquina de la habitación.

-Siempre estaré contigo, aquí y donde sea y contarás conmigo para lo que quieras- se acercó a ella sonriendo

-Gracias, diciéndomelo todos los días creo que me mal acostumbraré a tus palabras y a ti- dijo abrazándolo cariñosamente

-no importa, nadie dijo que estaba mal- su suave aliento rozó el cuello de la muchacha quien rió levemente

-si no nos vamos se nos hará tarde-recordó ella abrazándolo más fuerte

-si…-a regañadientes se separó de ella para salir de la habitación de la muchacha, dirigiendose hacia su nuevo destino

.

.

-Nee...Sasuke, ¿puedes parar donde mismo lo hiciste ayer?

-Claro.-respondió

Los últimos rayos de sol se asomaban por el ocaso, mientras ambos iban en el auto de la muchacha, que era conducido por el azabache, ella aún no se acostumbraba a conducir completamente como para obtener una licencia pues antes no había tenido vehículo propio como para conducir tan bien como su acompañante

Pasados unos minutos el joven estacionó el auto frente a una florería y se bajó del vehículo junto a la pelirrosa. Entraron a la pequeña florería de hermosos lirios que era lo que ella buscaba. La vez anterior había una anciana cariñosa, pero ésta vez…

-buenas tardes- dijo una muchacha a un costado del pasillo cuyas murallas estaban llenas de arreglos florales. La mujer de unos 18 años, pelinegra de ojos oscuros tras examinar de vista al Uchiha, comenzó a comérselo descaradamente con la mirada

-buenas tardes- respondió secamente la pelirrosa colocándose frente al azabache, una pequeña corazonada le indicó que no dejaría que miraran tan lascivamente a su acompañante- necesito lirios blancos

-claro, enseguida.- dijo fríamente la mujer, lanzándole una mirada de odio que no coincidía con sus amables palabras

-¿necesitas ayuda?- la vos de un hombre castaño con ojos claros que entraba a la tienda por una puerta junto al mostrador, hizo alzar la vista de Sakura quien intimidada por la lasciva mirada del hombre retrocedió levemente fingiendo que miraba las flores colgantes de las murallas

-sí-respondió la mujer pelinegra- dame aquellos lirios blancos -dijo apuntando a unas flores que eran blancas pero no precisamente lirios

La pelirrosa se sentía cada vez más intimidada por la mirada del hombre quien no dejaba de examinarla lascivamente con la vista.

-Hey, esos no son los lirios idiotas- Sasuke quien no aguantó más las miradas de aquellos "idiotas" tomo a la pelirrosa por la cintura e hizo que desviara la mirada, mientras él fulminaba con la vista a los otros individuos

-¿Qué hacen?- la voz de la tierna anciana que entraba por la puerta junto al mostrador, llevando un gran ramo de lirios en sus brazos interrumpió el pesado ambiente- les dije que si alguien llegaba me avisaran… ahora váyanse- les ordenó a los jóvenes quienes miraron por última vez a la pelirrosa oculta por los brazos del azabache

-Largo- ordenó Sasuke sorprendiendo a la anciana. Los otros dos furiosos se fueron por la misma puerta que había entrado la anciana

-Lo siento mucho… estaba buscando los lirios ya que pensé que regresarían, de verdad lo siento… mis nietos son… bueno, ya vieron cómo eran….-

-Hmp,- el Uchiha miró a Sakura en sus brazos

-¿estás bien?- preguntó la anciana a la muchacha

-ehh… si… lo siento -se disculpó la muchacha separándose del pelinegro para sonreírle a la anciana

-ven… aquí están los lirios… ¿sabes? Busqué los más bellos que tenía, y encontré unos azules… llévatelos todos como disculpa por lo de mis nietos- la anciana le indicó un enorme ramo con tres lirios azules al medio

-gracias, pero no se preocupe, estamos bien.- la muchacha le entregó dinero a la anciana- mañana regresaremos, acepte el dinero

-m… está bien, lo aceptaré pero para mañana te tendré una agradable sorpresa- aceptó el dinero tras entregarle el arreglo floral a Sasuke

-muchacho… protégela bien, de mis nietos y de todos, es una buena muchacha que no merece que la lastimen

Con un sonrojo por la pelirrosa y una sonrisa de medio lado del azabache, asintió cargando las flores con una mano, y con la otra tomando la de la pelirrosa

-adiós, nos vemos mañana- se despidió la muchacha de la anciana quien les sonrió

.

.

-Llegamos, ¿estás bien?

-Sasuke… me conscientes mucho… ¿cuantas veces me has preguntado eso hoy?

-las que sean necesarias- con usa sonrisa de medio lado acarició la mejilla de la pelirrosa.

Ambos bajaron del auto, estaban bastante alejados de la ciudad, rodeados por un ambiente tranquilo donde se respiraba aire limpio, todo lo que se veía era verde, de colores que armonizaban naturalmente y frente a lo que era su destino… un cementerio.

En silencio, caminaron hasta la entrada del lugar, la muchacha iba un par de pasos frente a él, quien llevaba los lirios consigo. El rostro de la muchacha cada vez se volvía más triste, sus pasos resonaban en la soledad del lugar, el cielo ya apenas estaba iluminado y en aquella plenitud de la soledad… la pelirrosa daba rienda suelta a sus sentimientos, aquellos que tanto la perturbaban, se mostraba tal cual era sin importar que Sasuke estuviese cerca ya que éste se limitaba a mirar que nadie interrumpiera a la mujer, dándole su propio espacio para pensar, para liberarse de todo y ser ella misma

Llegaron frente a tumba bajo un árbol, tenía tres nombres escrita en ella, era la tumba de la familia de Sakura cuyos cuerpos habían sido cremados al ser imposible siquiera reconstruirlos para ponerlos en tumbas individuales. Todo estaba rodeado de verde, y unos centímetros frente a la lápida con los nombres había flores blancas, lirios, claveles y otras las cuales fueron llevadas tanto por la muchacha, como por la Hokage y los Akatsukis en anteriores visitas.

-Okaa san… te extraño…- murmuró la pelirrosa. Sasuke se había apartado varios metros tras dejar las flores junto a las demás.- te necesito… otou san… aniki…. Realmente me hacen falta-a un costado de la lápida se dejó caer de rodillas cerrando sus ojos y acariciando los nombres escritos-… soy la responsable de sus muertes, de todo lo que sufrieron antes de morir. Sé que no me culparían de ello, porque nunca me culparon de nada… simplemente eran demasiado buenos como para hacer algo así. Sin embargo eso no quita el hecho de que yo sea la culpable de todo. ¿Saben? Realmente los amo, ahora no tengo problema en decirlo.-con una triste sonrisa, los ojos de la muchacha se humedecieron.- Tal vez porque no los tengo junto a mí es que se me hace tan fácil el decirlo. Aniki, aún no puedo sacar un sonido digno de "la hermana del genio de la música"-rió levemente al recordarlo- pero he avanzado… en la música, en la pintura, creo que soy capaz de expresarme mucho mejor de lo que lo hacía antes, lo que me gusta… quiero sonreír sinceramente sin que luego el dolor se apodere de mí. Otou san, no estés celoso, pero Sasuke se ha vuelto muy importante para mí al igual que toda la gente que conozco; me apoya en todo y se preocupa por mí…Okaa san, mañana comienzo la universidad, confío en que me vaya bien pues heredé tu inteligencia, por suerte-rió nuevamente- mi visita no será muy larga por hoy, pero mañana regresaré, espero que con buenas noticias de mi nueva escuela…

Mientras la muchacha hablaba, el Uchiha la miraba atentamente sin perder detalle de lo que ocurría. No podía oírla por lo lejos que estaba, pero era capaz de ver los cambios en su rostro. Leves risas… tristes expresiones hasta que ella apoyó su frente en la lápida susurrando lo que leyó como un "hasta mañana" y decidió acercársele

-los extraño Sasuke… los extraño porque no fui conscientes de que no estaba sola… los tenía a ellos pero nolo veloré por estar sumida en mis pensamientos sintiendo lástima conmigo misma, creando una barrera e intentando que nadie se acercara para no salir lastimada… cometí ese error y no quiero volver a repetirlo- se levantó de la lápida sin dejar de acariciarla cariñosamente como si estuviese acariciando a su familia.- por eso quiero cambiar, realmente quiero hacerlo…

-entonces lo harás, si lo deseas podrás hacerlo.-

-gracias… - alejó su mano de la lápida para sonreír y mirar de frente al azabache- no creí que encontraría tanta gente en quien confiar… y me alegro de que tú fueses uno de ellos.- confesó alegremente

-hmp…- la sonrisa se extendió por su rostro quedando hipnotizado por los ojos jades de la muchacha, hasta que tuvo una leve dificultad para ver y mirando alrededor notó al tiempo de la pelirrosa, que la luz era escasa.

-ups, debemos volver, el horario de visitas…-miró su reloj- ya acabó, vamos.-la muchacha pasó junto al Uchiha y caminaron hasta la entrada del cementerio donde una luz en la casi oscuridad total llamó la atención de la pelirrosa

-¿Sakura?-preguntó el azabache al ver que la muchacha se desviaba del camino principal sacándose el delgado chaleco que cubría sus hombros

-hay algo allí- dijo simplemente y se siguió acercando sin vacilar. Cuatro leves puntos brillosos preocuparon al azabache quien se puso alerta frente a la muchacha- no, no es peligroso, son…- sonrió rebasando a su acompañante y acercandozse quedando a solo pasos de las pequeñas luces- jajaja, ellos jamás me podrían hacer daño- se agachó quedando a centímetros de las luces- a menos que sus dientes ya hayan salido- elevó a un pequeño bulto oscuro con dos pequeños luceros que miraban asustado. Eran gatitos, tan pequeños que no fueron conscientes que aquello que los alzó en la oscuridad no era un peligro por lo que intentaron defenderse

-¿gatos?-preguntó el azabache junto a la pelirrosa, eran dos, apenas visibles por la oscuridad pero el brillo en sus ojos era inconfundible, estaban sobre lo que parecía un delgado abrigo puesto con unas varillas a forma de caja, con el fin de cubrirlos y de hecho lo hacía, pero sus curiosos ojos se mostraban por un agujero que les servía para respirar y eso mismo era lo que los había descubierto

-son… adora…bles – la muchacha reía inocentemente por las muestras de furia de los cachorritos, que intentaban morderla en vano, pues debido a los guantes que llevaba la muchacha y al tamaño de sus dientes no alcanzaban más que a rosarle la piel.- jamás me podrían hacer daño- con una ceja alzada Sasuke también comenzaba a divertirse antes las risas de Sakura- ya basta… me hacen cosquillas-

Unos sigilosos y leves pasos se acercaban a los jóvenes, se puso de pié abruptamente el azabache asustando a la pelirrosa quien tomó a los dos gatitos en sus manos tapándolos con el chaleco y apretándolos fuertemente en su pecho mientras el Uchiha la escondía tras su espaldas.

-¿Qué hacen? ¿Quiénes son?- era la voz grave de un hombre adulto. Sasuke de cierta manera se relajó y pese a que no podía ver con claridad, al saber que el sujeto no los conocía, le alegró. De haber sido alguien que buscaba a la pelirrosa, no habría hecho esa pregunta

-lo siento, no podemos decir quiénes somos si usted no lo ha hecho. Por otra parte… nos pareció ver algo por eso vinimos- la voz de la muchacha sonó firme y segura, no confiaba en ese sujeto al cual ni siquiera veía, pero por ningún motivo le diría que ocultaba unos cachorros

Una luz les cegó haciendo que llevaran sus antebrazos al rostro para proteger sus ojos y la muchacha con un leve temblor cubrió con fuerza a los cachorros los cuales gimieron por la falta de libertad

-pero si son solo unos jóvenes…- la luz se desvió apuntando al suelo- ¿están perdidos?- preguntó el hombre al ver que estaban un poco lejanos a la entrada, pero con la oscuridad que había tal vez perdieron la noción del tiempo y…- esperen… ¡¿qué hicieron a los cachorros?!- temeroso y cauto se acercó a los muchachos

-deténgase, no dejaré que los lastime- la voz autoritaria de Sasuke se hizo presente dando un paso al frente mientras miraba atentamente el arma que el hombre llevaba en una de sus manos, quien logró percatarse de lo que éste observaba

-esperen… -dejó el arma en el suelo mientras Sasuke logró iluminar con el celular que acababa de entregarle Sakura, al hombre que ahora quedaba indefenso- lo siento, creo que los malinterpreté… soy Suchiro Naoka y soy el guardia del cementerio…

-Mi nombre es Sakura y él es Sasuke… - este último agradeció que no dijera sus apellidos sin dejar de proteger a la muchacha, mientras ésta asomaba su cabeza por un costado de su protector- Lo siento, vi los ojos de los cachorros brillar en la oscuridad y no pude evitar preocuparme por ellos…

-uff… así que son buenos…no se preocupen y realmente yo lo siento- se acercó a ellos lentamente y con una sonrisa mientras era iluminado por el celular en las manos del Uchiha. Era un hombre mayor, con ojos claros, cabello que alguna vez fue oscuro y un cuerpo fornido pese a su edad.-Cuando venía a mi turno de guardia… vi unos muchachos con unos perros adultos que gritaban junto a la muralla sur del cementerio…- sus ojos brillosos mostraban tristeza- fue horrible… al parecer los gatitos habían sido abandonados a su suerte pues la casa más cercana está a kilómetros de aquí, uno de los animales se le escapó a uno de los niños y había atacado a la madre que protegía a estos cachorros… -se acercó quedando a un paso de Sasuke- ya imaginarán lo que pasó después…

La muchacha estaba triste, miraba al hombre y confiando en sus palabras se acercó a él mostrándole los cachorros envueltos en su chaleco.- ¿usted los salvó verdad?- preguntó tímidamente mientras el hombre tomaba a uno de los cachorros que al instante lo rasguñó y mordió-

-solo lamento no haber llegado antes… los cachorros eran cuatro y había dos adultos con ellos, mi compañero que salía de turno se los llevó pero ya no había mucho que hacer… solo esperaba llegar a tiempo con el veterinario que les salvara la vida, en este momento ya…- no quiso terminar su frase

-¿conservará a los pequeños?- preguntó Sasuke mirando a los cachorros cuyos colores no podía observar bien debido a la poca luz y no quería iluminarlos directamente con el celular o se intimidarían más

-Intentaré buscarles hogar… pero será difícil, mi nieto es pequeño, vive con nosotros y es alérgico a los animales…

-¿puedo conservarlos?- la pelirrosa miró con suplica al hombre quien sonrió alegre

-claro… solo espero que los cuiden bien, y que los padres de los pequeños se salven…

-eso déjemelo a mí- el azabache se sacó su abrigo cubriendo a la pelirrosa con él.- deme el número de su compañero o la dirección de la veterinaria, iré a ver qué ocurre.

-Se los agradezco, no llevo el celular conmigo pero dijo que estaría en la veterinaria más cercana, está a tres cuadras de la primera casa llegando a la ciudad, por ésta misma carretera.- acarició al cachorro para luego entregárselo a la pelirrosa

-no se preocupe, realmente amo a criaturas tan inocentes… y las protegeré por esa misma razón- porque no pude proteger a los que amaba, ni a mi familia ni a mis mascotas, es que ahora lo haré aunque todo esté en mi contra- pensó la mujer mientras cubría nuevamente a los cachorros.

-puede confiar en ella, y en mí. Ahora…- el azabache miró en dirección a la entrada del cementerio- debemos irnos si queremos llegar pronto al veterinario- dijo

-gracias muchachos… muchas gracias.

-de nada, y gracias a usted…- habló con confianza mientras se despedía del hombre, Sasuke a su lado la guiaba para salir del lugar- gracias… porque aún existan personas que ayudan sin interés de por medio a los indefensos…- susurró para sí, sin embargo su acompañante logró escucharla

Recién entonces notaban el frío que hacía, siendo de noche y el cielo con apenas alguna estrella vista entre las nueves, llegaron al vehículo y encendieron la calefacción al máximo, mientras Sakura llamaba por su celular a la Hokage tras acomodar a los gatitos que se quedaban dormidos en su regazo cansados de tanta tensión. Él se limitó a sacar el auto del estacionamiento y conducir por la carretera a una velocidad moderadamente alta

-Sakura!- gritó la rubia a través del teléfono

-eh… sí, soy yo Tsunade san…

-dónde estás? Es tarde y aún no vuelves, estás bien?

-sí… no regresaré aún porque necesitamos pasar a una veterinaria primero… este… si, estamos bien

-dámela- pidió el Uchiha al ver un tanto nerviosa a la pelirrosa por las preguntas de la mujer. Le dio el teléfono y se apresuró a hablar-soy yo

-Carajos Sasuke, más te vale que esté bien y protegida

-Sí, lo está.

-por qué a una veterinaria?

- nos topamos con unos cachorros de gato, fueron atacados por un animal que escapó de su dueño y el guardia los salvó pero no pudo llegar antes, dos de los cachorros y los dos adultos están mal, los llevaron a una veterinaria cercana y ahí nos dirigimos

-Sakura no pudo evitarlo verdad? Quiso protegerlos

-sí, pero no creo que puedan con todos…. Fue un animal adulto el que los atacó

-un veterinario… ah! Kisame es veterinario! Él salvó a Missa cuando la lastimaron

-dónde está?

-lo llamaré, y me ocuparé de eso, van a la veterinaria más cercana verdad?

-sí

-Allí enviaré a Kisame, espero los salven o Sakura estará triste… no soporto verla triste

-Nadie puede soportarlo- pensó el azabache

-Pein y Konan están cerca de ustedes, supongo que lo notaste, les diré que se adelanten un poco a la veterinaria, ya inventarán una excusa para estar allí

-Hmp, lo sabía

-cuídala, si no llegan en una hora y media iré por ustedes

-claro abuela gruñona

-SAS- no terminó la palabra pues el azabache cortó la llamada

-¿todo bien? – preguntó la pelirrosa

-si- sonrió divertido el azabache imaginandose la expresión de ira la mujer por haberla llamado así- Kisame vendrá, es un veterinario de los mejores y ayudará en lo que pueda, lo encontraremos allí.

.

En silencio estuvieron todo el camino, hasta llegar a la clínica veterinaria, allí encontraron al hombre mencionado por el guardia del cementerio, la madre de los cachorros había muerto así como uno de ellos. Con vida solo quedaba el cachorro quien no duraría mucho más tiempo con vida y el adulto no en mejores condiciones

-Kisame!- la pelirrosa de pié vio entrar al hombre y sus ojos se llenaron de esperanza.

- hola cerezo, no puedo entretenerme mucho así que luego hablamos- la muchacha asintió y él pasó por la puerta de la pequeña sala de estar que servía también como negocio.

Itachi entró tras él llevando un grueso abrigo para la pelirrosa quien aún llevaba el vestido bajo el abrigo que le entregó Sasuke.

Lograron salvar a los dos restantes aunque con severas consecuencias para el menor pues una de sus piernas trasera quedó dañada y con una cojera permanente. El resto fueron ligeros golpes, raspadura y mordidas que podrían sanar con el tiempo.

-Gracias Kisame!- abrazó alegremente la muchacha al hombre quien les dijo la noticia.

Se llevaron a la casa de la pelirrosa a los dos pequeños que permanecían sanos, tras la advertencia a Itachi por parte de la hokage de: "si no traes a Sakura pronto a casa y tú llegas con ellos, no habrá decendencia Uchiha. Y me da igual vengan con un ejercito de gatos o rinocerontes, solo asegurate de que llegen pronto y con bien" y que el pelinegro prefirió traducirle a la pelirrosa como "si tu eres felíz, no le importará que lleves a tus mascotas contigo". Por otro lado el adulto y el herido se los llevó Kisame pues en su casa tenía una serie de "elementos-extraños-y-terroríficos" como les llamaba Konan y podrían sanar más rápido allí, al menos lo suficiente como para luego llevárselos a la casa de la pelirrosa

Suplemento alimenticio y varias cosas le dio el Akatsuki veterinario a la muchacha para que alimentara a los cachorros mientras crecían. La muchacha pagó la cuenta del lugar pese a la negativa de sus acompañantes y salió mas feliz que triste pues habían logrado salvar a dos de ellos cuyo diagnostico no había sido esperanzador.

Esta vez yo no pude hacer nada, pero la próxima sí lo haré.-pensó la de ojos jade

-Missa! La familia creció!- entró feliz la pelirrosa a su habitación con sus dos nuevas mascotas en sus manos.

La mascota más antigua de Sakura despertó al instante mirándola con cautela a su dueña y a las pequeñas bolitas de pelos que cargaba consigo. Las dejó sobre la cama y primero erizó su lomo y les gruñó, sin embargo la pelirrosa acarició su lomo y se calmó. Se acercó a los cachorros quienes asustados no supieron que hacer. Tras varios minutos de miradas y olfateos, la gata mayor se limitó a lamerlos hasta que la muchacha de ojos jade les preparó el suplemento alimenticio y se los dio con una jeringa con boquilla de goma, lo que hizo que ya con su estómago lleno, se durmieran tranquilos

-¿Sakura, tienes un tiempo?-preguntó la Hokage. La muchacha asintió mirando de reojo como Missa también se dormía junto a los pequeños

-Ya está-cerró la puerta de su habitación y se dispuso a hablar con la rubia

-Mañana comienzas las clases en Konoha, ¿podrás ir? Si quieres yo…

-claro que iré, es el primer día de clases y no tengo motivo para faltar

-ya es media noche… la ceremonia de bienvenida de los nuevos estudiantes es a las diez treinta de la mañana por ser el primer día, antes de eso será el reconocimiento de salas y no hace falta que llegues más temprano. Por hoy creo que nos saltaremos la clase de medicina, pero no te preocupes que en un día avanzas más de lo que lo harás en un mes de clases sobre el tema. Aprendes muy rápido por tus constantes lecturas de medicina y tu pulso en la práctica se vuelve estable por el uso del pincel de pintura y de la música

-gracias, necesitaré algo en específico para las clases de mañana?

-m…. no, todo está en la universidad por lo que solo necesitas la laptop o unos cuadernos y ya. Por cierto, necesito irme más temprano, mando a algún chofer o irás con Sasuke?

-etto… prefiero irme con él- miró su celular para llamar al azabache

-No hace falta que lo llames, está abajo esperando que regreses a despedirte- pícaramente la rubia le sonrió a su sobrina

-bien, iré con él, no tardo.- sin percibir la mirada de a rubia, dio media vuelta y desapareció por el pasillo

-Hay….Sakura, perece que por fin podrás tener una vida normal… si dejaras de espiarme cuando hablo con ella claro, Jiraiya - miró sobre su hombro a un hombre peliblanco que sonreía con una botella de sake en la mano

-te tardaste y me aburrí- respondió encogiéndose de hombros

.

.

-Sasuke, gracias- en la sala donde solo estaba el azabache y la pelirrosa, junto al fuego de la chimenea, ellos permanecían de pié abrazados

-No te preocupes, pasaré por ti mañana- besó la frente de la muchacha despidiéndose de ella con un "buenas noches"

-hasta mañana…Sasuke.- el muchacho salió del lugar con una sonrisa en el rostro- creo que hay personas que no me harán daño después de todo…-susurró subiendo las escaleras camino a su habitación.

Mientras ponía a cargar su celular se desvistió para ponerse su pijama y se sentó en su enorme cama. Movió a sus ahora tres mascotas a un cesto especial acomodado para que los pequeños no fuesen a caerse de él, y los colocó a un costado de su cama. Notó entonces que uno era negro totalmente mientras otro tenía pintas amarillas y blancas.

-viviré por los que amo- miró al techo llevando su mano izquierda a su frente mientras con la otra tocaba las cicatrices en ella.- es doloroso, demasiado sin embargo… ¿are…?-preguntó extrañada notando húmedos sus ojos- ¿qué….?- limpió su rostro notando que ya no solo sus ojos estaban húmedos, sino que también sus mejillas estaban mojadas y no podía secarlas puesto que volvían al instante a mojarse.-seré posible que…- sonrió tristemente.-lágrimas… son lágrimas.

.

.

...

... ...


... ...

...

.

.

Una lágrima... muchas lágrimas. eso es algo importante, aunque fuese involutariamente...lloró, y el dolor que las personas sienten...dicen que de lo llevan aquellas lágrimas.

Un perrito muy "simpatico" persiguió a mis gatitos y me dió el susto de mi vida, teniendo en cuenta que es feróz, grande y peligroso, creo que fué mi inspiración inconsciente para éste capítulo

Konishiwa! (un poco tarde)

Tras tanto tiempo vuelvo, con ligeros cambios en el fic, para mayor goce de éste. Revisen los cap anteriores si gustan y sabran a qué me refiero

gracias especialmente a dulcecito311, pues gracias a tu ayuda terminé antes mis deveres y me puse a escribir.

respuestas capítulo siete: "una larga tarde":

ladyrose23: jajaja yo tambien quisiera eso y más. Todo gracias a missa! adoro esa gatita, ella es su compañia en aquella solitaria habitación, aunque con Sasuke convirtiendose en su sombra cre que no se sentirá tan sola. Por otra parte, estaba acostumbrada a la soledad puesto que ella misma se aislaba, pero ¿que pasa cuando conoce la cercanía de las personas?¿aquella soledad a la que estaba acostumbrada realmente podrá setirla de la misma manera?

respuestas "aviso importante"

dulcecito311: muuchas gracias y suerte con tu tesis *-*

mardavalos1: aquí volvi n.n y gracias, me diste animos para escribir más (en lugar de solo pensarlo)