Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic original escrito en inglés por la talentosa silkendreammaid.
Agradezco a Lady Seika Lerki por ayudarme revisando mi traducción.
Silken contestó a sus reviews… busquen el suyo al final del capítulo.
xXx
Comentario Inicial de la Autora:
Thank you again to everyone for reading and reviewing… hope your Christmas and New Year was good … thank you as always to Mary for the wonderful work and effort she puts into each chapter..
silken :)
Nuevamente gracias a todos por leer y dejar comentario… espero que la hayan pasado bien en la Navidad y el Año Nuevo… como siempre gracias a Mary por el maravilloso trabajo y esfuerzo que pone en cada capítulo…
Y un Feliz Cumpleaños atrasado a Seika. Sé cuánto ayudas a Mary, muchas gracias.
silken :)
Returning Echoes
(Ecos que Regresan)
Capítulo 9: Preparativos
Hawkeye abrió la carpeta y empezó a estudiar los papeles de trabajo adjuntos. Se detuvo en una página y la levantó.
"Ésta es una solicitud para los exámenes de Alquimista Estatal." Dijo, incapaz de ocultar en su totalidad la sorpresa en su voz.
Mustang estiró el brazo y tomó el papel mientras Ed sonreía y esperaba. Ella tenía una idea bastante clara de qué era lo que había en ese fólder y los papeles de inscripción eran lo menos importante.
"¿Vas a dar el examen?"
"Por supuesto Bastardo. Después de todo este tiempo necesito re-certificación. Me he perdido de las últimas cuatro evaluaciones anuales."
Hawkeye resopló y Mustang dio media vuelta para mirar a su Capitán. Hawkeye jamás hacía ruidos como ésos. Sus ojos color jerez estaban muy abiertos mientras observaba fijamente una hoja de papel. Ella se la dio en silencio y luego observó cómo el rostro de él se ponía totalmente en blanco.
"Quizás puedas explicar esto, Edward." La voz de Mustang era inexpresiva. Lo que sea que pasaba dentro de él, no iba a hacerlo notar.
Ed echó un vistazo a la hoja y suspiró teatralmente. "A mí me parece bastante claro, Mustang." Arqueó su espalda y se estiró ligeramente. "Por cierto, ¿dónde está Al?"
"Edward." La voz de Mustang era dura.
"¿Qué parte es con la que tienes problemas para entender, Bastardo?" Ed caminó hasta el costado de él y recorrió su dedo bajo una oración. "Es sólo mi destino de re-enlistamiento. Verás, esas palabras dicen que me van a otorgar el rango de Teniente Coronel cuando pase el examen." El papel se sacudió y Ed colocó su dedo debajo de otra oración. "Y esas palabras dicen que me asignarán a tu comando. Ahora, ¿en dónde está Al?"
Mustang fue incapaz de responder y Hawkeye fue quien contestó.
"Él se encuentra con el Capitán Havoc. Están llevando sus pertenencias del hotel a un cuarto en los dormitorios. El General de Brigada lo dejó organizado hace un rato." Hawkeye había recuperado su compostura y continuó. "Deberían estar de regreso pronto."
"Estupendo. Hasta entonces me tumbaré en el sofá." Ed le sonrió y se escabulló alrededor de Mustang para estirarse sobre el sofá con un suspiro relajado.
"¿Por qué te asignan a mí?" Preguntó Mustang con una voz fuertemente controlada.
"Para que Al y yo podamos realizar nuestra investigación sin interferencia." Ed dijo con indiferencia. "Y él dijo que necesitabas personal extra."
"Yo no necesito personal extra." Fue la respuesta automática. Mustang había trabajado duro para mantener junto a su equipo y consideraba que su oficina estaba completa. Había logrado evitar tener a nadie más secundando su staff por los últimos doce meses.
"Con la renuncia de Al, lo vas a necesitar. Todo lo que estás haciendo es intercambiar un Elric por otro." Ed sonrió socarronamente. "Lo hiciste cuando me fui y esto es sólo el retorno al status quo."
Mustang inspiró hondo y retuvo el aire antes de dejarlo salir lentamente. Podía sentir el control de su mundo resbalándose lentamente y eso lo hacía sentirse desbalanceado. Puede que el Fuhrer haya sido el originador de esto, pero Edward era el catalizador, de eso estaba seguro.
"Además, si lees un poco más, verás que es sólo por los próximos dos meses, Mustang." Dijo Ed desde el sofá. "Con Al y yo en la biblioteca la mayor parte del tiempo tú nunca sabrás que estamos aquí."
"¿Qué harás después de eso Edward? La duración mínima de servicio es de un año." Preguntó Hawkeye.
"Dependiendo de lo que pase cuando haya concluido la investigación, puedo quedarme aquí o el Fuhrer me ha ofrecido una posición en su staff. Puedo servir el resto de mi tiempo allí, si el bastardo todavía sigue sin necesitar personal extra." Edward rió. Ni ella ni Hawkeye vieron el ceño que cruzó el rostro de Mustang.
"El almuerzo parece haber resultado bastante completo, Edward." Dijo Mustang lentamente mientras volvía a leer el papel. Caminó hacia su escritorio y levantó su bolígrafo. Hawkeye colocó el resto de los papeles delante de él y empezó a firmarlos.
"Lo fue." Replicó Edward. "El Fuhrer es un hombre interesante." Dijo pensativa.
"Sí, lo es." Respondió Mustang distraídamente. "Él fue decisivo para mantener al país estable y logró asegurar nuestras fronteras sin depender de excesiva fuerza militar." Lo cual tanto Ed como Hawkeye entendieron que realmente significaba 'sin enviar a alquimistas para ejecutar una matanza a gran escala'.
"Es muy diplomático y parece ser uno de los hombres más dignos de confianza." Añadió Hawkeye.
"Ciertamente es bastante amigable. Creo que me agrada." Dijo Ed considerando su respuesta con cuidado. "Es inteligente y subestimado con ello. No creo que me moleste para nada trabajar con él. Él no es lo que yo pensaba que sería un Fuhrer."
"Sí, él ha sido muy poco ortodoxo pero ha logrado retornarle a la milicia su dignidad y lo ha hecho sin alienar al pueblo en el proceso. Contrario a su amabilidad, sin embargo, él sabe cómo aplicar la fuerza cuando es requerida." Remarcó Hawkeye.
"¿Cómo llegó a ser Fuhrer?"
"Cuando el Fuhrer Bradley… murió, hubo unos cuantos candidatos. Él era un General de los Distritos del Oeste en ese entonces y su apoyo base fue más fuerte que aquellos quienes querían que el General Hakuro tomase el control. Luego que ganó el comando hubo una limpieza en masa de la mayoría de los radicales. A ellos se les dio la opción de quedarse y actuar bajo sus reglas, o renunciar. Algunos se quedaron, la mayoría renunció. Aquellos que no siguieron sus reglas y trataron de incitar problemas fueron ejecutados."
"Chispas. ¿En serio?" Los ojos de Edward se agrandaron.
"Sí, Edward. Como dije, él sabe cómo y cuándo aplicar la fuerza. Existe mucho carácter en nuestro Fuhrer."
Edward se sentó, asombrada. Ella había sabido cuando lo vio por primera vez que había fuerza detrás del rostro amigable. Pero esto. Trató de imaginar al sonriente hombre que había visto en el almuerzo dando las órdenes para una ejecución y no pudo hacer que las imágenes calcen. Si de veras escogiera servir durante esos ocho meses de su periodo de servicio en su staff, podría resultar ser muy interesante.
"Si repruebas el examen la mayoría de estas órdenes no servirán para nada, Edward." Remarcó Mustang mientras firmaba otro formulario.
"Lo aprobé antes."
"¿Aprobaste qué, Hermana?" Al preguntó desde la puerta.
"El examen de Alquimista Estatal." Dijo Mustang antes de que Ed pudiera contestar.
"¡No irás a tomar el examen!" Exclamó Al mientras se apresuraba a mirarla en el sofá. Ed se incorporó luego de lanzarle una mirada asesina al General de Brigada.
"Sí lo haré Al." Ed miró a su hermano y sonrió. "Entonces ambos tendremos acceso a las bibliotecas."
"¡Pero no puedes!" Objetó Al.
"¿Por qué no Al?" Ed miró a su hermano. "Y por favor, no me digas de nuevo que no existo. Ya se están haciendo cargo de eso y no hay razón para que no rinda el examen."
"Pero Edward… ¿y qué pasará después?" Protestó Al. Sentía como si estuviera perdiendo a su hermana. Ella ya estaba moviéndose hacia delante antes de que él siquiera hubiera corregido su error.
"Alphonse." Ed dejó el sofá para plantarse frente a él. Estudió su rostro y vio algo de su incertidumbre. "Todo estará bien, ya verás. Dos meses con los dos investigando y luego ambos regresaremos a Resembool. Tal como lo planeamos. Nada cambiará eso."
Al estaba callado. Él recordaba la conversación que tuvieron algunas semanas atrás. En ese entonces había sabido que Ed no se quedaría en Resembool, pero no había esperado que se volviera a enlistar en la milicia. Para viajar por ahí, sí. Para tal vez encontrar un trabajo de investigación, sí. Pero no la milicia.
"¿Por qué, Hermana?"
"Porque de esta forma podemos hacerlo juntos, Al. Y porque… necesito hacer esto."
Se miraron en silencio por un momento. Los ojos de Edward permanecieron resueltos mientras Al lentamente aceptaba la decisión de ella. Edward detestaba ver a su hermano molesto y se lamentaba del dolor que causaba. Pero ella no iba a cambiar de parecer y él lo sabía. Al suspiró.
"Te aseguro que en dos meses voy a quitarte esa cosa de encima, Hermana."
Ed rió y pasó su puño rápidamente por el brazo de él mientras se volvía para regresar a sentarse en el sofá. "Ya quisieras, Hermano."
"Necesitarás estudiar. El nuevo dormitorio parece encontrarse en un lugar callado así que no debería de haber ninguna distracción. Y puedo conseguirte anotaciones de la biblioteca." Al empezó a hacer planes. "Voy a hacer que Winry envíe aquí mis viejas anotaciones. Puedes usarlas."
"Será interesante si desaprobaras el examen, Edward." Mustang repitió solemne.
"Ella no va a desaprobar, Señor." Dijo Al rápidamente. "Sólo piensa Hermana, tú serás la primera mujer Alquimista Estatal."
"No seas tonto, Al." Rió Ed. "Existen muchas alquimistas mujeres. Después de todo, el más grande alquimista que hemos conocido fue la Maestra."
"Sí, pero no hay Alquimistas Certificadas, Hermana." Al la miró. "Todas las mujeres alquimistas que conocemos no están certificadas."
"Creo que Alphonse está en lo cierto, Edward." Hawkeye frunció el ceño mientras intentaba recordar alguna mujer Alquimista Estatal. Como Al, sólo pudo pensar en alquimistas varones.
"Tiene que haber habido algunas en algún tiempo," protestó Ed. "No hay nada que les impida y la mayoría de las mujeres que hacían alquimia que conocimos eran muy talentosas."
"Creo que el ser clasificadas como un 'perro de los militares' pudo haberlas disuadido de postular, Edward. Si mal no recuerdo ésa era tu expresión favorita cuando recién te enlistaste." Dijo Mustang.
"¿Pero por qué ninguna postuló desde entonces? Al me dijo que los Alquimistas Estatales tienen ahora cierta autonomía." Edward le frunció el ceño.
"Porque todavía es visto como servicio militar, Edward." Respondió Mustang. "Si ellas aprobaran, existe un servicio obligatorio de doce meses. La milicia todavía quiere mantener un control sobre los alquimistas del país, sólo por si acaso. Únicamente después de eso es que ellas pueden decidir. Pueden permanecer con los militares o aceptar un contrato de un Laboratorio del Estado u otra instalación para investigación. Algunas incluso probablemente decidirían no ir más allá y dejarían que sus acreditaciones caducasen."
"¿Por qué alguien haría eso?" Ed lucía bastante perpleja. Después de todo, la alquimia era la cosa más cercana a su corazón. Ella no podía imaginarse dejando de buena gana que ésta se perdiera por nada del mundo. Cuatro años sin ella había sido una tortura que nunca quería volver a experimentar. Y ser parte de un equipo y ser capaz de usar su alquimia era acaso la cosa más gratificante que podía imaginar.
"No todos son unos locos de la alquimia como tú Hermana." Al sonrió y Ed le respondió la sonrisa al escuchar esa expresión.
"Bueno, creo que falta como una semana o algo así, así que debería de tener tiempo de sobra para revisar lo que necesito. El examen no puede haber cambiado tanto."
"No, sigue siendo el mismo. Escrito, entrevista y práctico." Replicó Al. Parpadeó ante un súbito pensamiento. "También tendrás un nuevo título. Me pregunto cómo te vas a llamar ahora."
"Acero claro está, Al." Dijo Ed con un encogimiento de hombros. "¿Qué otro más?"
"No puedes simplemente volver a ser Acero, Hermana."
"Sí que puedo, Al." Ed lo miró. "Es una condición para volver a enlistarme. Cuando apruebe…"
"Si es que apruebas." Mustang dijo blandamente sin hacer pausa en su lectura.
"Cuando apruebe, obtendré mi título de vuelta y una promoción a Teniente Coronel." Ed sonrió socarronamente.
"¿Pero por qué Hermana? ¿Por qué no tener un nuevo nombre y dejar que Acero quede en el pasado? Al estaba desconcertado.
"Porque Acero no está muerto, Al. Yo no estoy en el pasado y es una parte mía demasiado grande para dejarla ir. Discúlpame pero me rehúso a ser el…" Ed agitó sus manos en el aire. "el Dorado Alquimista de las Flores. Lo siento Hermano, no puedo hacer eso. Yo fui… yo soy el Alquimista de Acero. Significa que estoy en casa cada vez que lo escuche, Al. Que estoy de vuelta, que estoy real y verdaderamente de vuelta." Su voz decayó ligeramente en sus últimas palabras y Al cerró sus ojos brevemente, reprendiéndose en silencio por su estupidez de no ver lo que eso significaba para ella. Recordó la expresión de dolor en los ojos ella de hacía un rato. Ed quería toda la tranquilidad que pudiera encontrar y mantener. Al se dio cuenta de cuánto había extrañado su hermana el estar aquí con ellos… con él.
Al se movió y se sentó junto a ella en el sofá y la jaló en un repentino abrazo. Los ojos de Ed se agrandaron pero sonrió y lo abrazó también.
"Idiota Al." Susurró. Y Al oyó el 'Hermano' que ella no dijo.
"¿Sólo dos años de paga retroactiva, Edward?" Preguntó Mustang mientras colocaba sus iniciales en la página pertinente.
"Sí, nosotros pensamos que era un compromiso razonable." Ed miró por encima el hombro de Al al General de Brigada. "Y la promoción debería de guardar relación con la que hubiera tenido de haber permanecido aquí durante los últimos cuatro años."
"¿Nosotros?" Preguntó Al y soltó a Edward y se sentó más erguido en el sofá.
"Sí, el Fuhrer y yo. Es un buen tipo, pienso que te llevarías bien con él, Al."
Al miró a su hermana con curiosidad. Parecía bastante relajada. Recordó sus duras palabras de un rato atrás y todavía sentía remordimiento por haberlas dicho. Pero Ed parecía haberse recuperado de su conmoción y había empezado a mirar hacia adelante. No que su hermana haya visto hacia atrás alguna vez, pero ciertamente había recuperado su equilibrio emocional bastante rápido. Al se había encontrado con el Fuhrer en varias ocasiones pero nunca había tenido mucho que hacer con él y ambos apenas habían intercambiado más que unas cuantas oraciones. Edward y el Fuhrer obviamente habían hecho mucho más que eso. Y lo que sea que haya cubierto la conversación había ayudado a su hermana a recuperarse. Hacer arreglos para su propia resurrección era probablemente lo que justo había necesitado Ed.
Ed se estiró y observó a Mustang firmar un papel antes de cerrar la carpeta.
"Creo que eso es todo." Dijo mientras se la pasaba a Hawkeye. "Pero tienes que aprobar el examen, Edward."
"Lo aprobaré, Mustang. No hay problema." Ed se echó hacia atrás en el sofá luciendo confiada.
Al miró a uno y luego al otro e intercambió una rápida mirada con Hawkeye. Ella asintió ligeramente. Ambos reconocían el inicio de otra ronda de Ed provocando y Mustang atacando. Al se levantó abruptamente.
"Vamos Hermana, déjame mostrarte nuestro nuevo dormitorio y te dejaré para que te alistes para el estudio." Dijo a toda prisa. Ed lo miró y arqueó una ceja. Sabía lo que él estaba haciendo y sonrió.
"Está bien, Al. Lo dejaremos así por esta vez, ¿no es así Bastardo?" Ed le sonrió socarronamente a Mustang mientras se ponía de pie e iba al perchero a recoger su abrigo.
Roy Mustang captó el centelleo en los ojos de Hawkeye y asintió. "En efecto, no quisiera demorar tu retorno a la gloria alquímica, Full…petal." Sonrió socarronamente, incapaz de resistirse. (1)
Edward ya estaba en la mitad del camino hacia el escritorio de Mustang antes que de Al pudiera cogerla del cuello de su abrigo y casi hizo atorar a su hermana cuando éste jaló fuerte hacia atrás. El vocabulario de Edward y el nivel de decibeles eran impresionantes, así como lo era la gran rajadura en el escritorio de Mustang por su cuchilla de automail.
Mustang tenía sus guantes a medio poner y listos para chasquear cuando la bala de Hawkeye prácticamente le rozó la oreja. Su grito de 'autodefensa' no fue considerado en el momento en que ella lo volvía a apuntar. La segunda bala sacudió sus cabellos cuando él empezó a ordenarle a Edward que reparara su escritorio y pagara los daños.
Edward forcejeó en el agarre de su hermano y recurrió a maldecir a voz en cuello a Mustang en alemán. Éste ignoró la caliente punta del cañón del revólver de Hawkeye al lado de su cabeza y respondió maldiciendo igual de fuerte en Xingalés.
Havoc y Breda estaban riéndose en la puerta mientras que Falman y Fuery compartían una amplia sonrisa y continuaban trabajando.
La oficina del General Lin jamás había escuchado ruidos como los que de pronto se elevaban en la tranquila oficina del General de Brigada Mustang. Una secretaria que fue despachada hacia la puerta de al lado para informarse regresó abruptamente luciendo pálida y temblorosa. Su reporte acerca del lenguaje y los eventos que se estaban sucediendo tuvieron al General telefoneando a la oficina del Fuhrer y solicitando un requerimiento para reubicar su oficina… a algún lugar… cualquier otro lugar.
Edward miró alrededor del dormitorio compartido y sonrió. Los dormitorios militares eran los mismos en todas partes. Pequeños y diminutos pero al menos esta vez Al no era una gran armadura y eso hacía que la habitación pareciera más grande. El área de estar tenía un sofá incómodo a la vista y una silla hundida contra una pared. Un escritorio y un librero estaban contra el otro lado entre dos puertas. Una ventana con un pequeño fregadero y lo que podría llamarse en términos generales una cocina pequeña estaban al otro extremo de la puerta principal. Dos camas de una plaza se encontraban detrás de una puerta y Ed pudo ver sus maletas apiladas en una de las camas. El pequeño baño detrás de la otra puerta fue mucho más apreciado. Ellos siempre habían logrado conseguir un dormitorio con baño debido al automail de Ed. Ella nunca había querido usar las instalaciones comunes y tener a la gente mirando fijamente las cicatrices y el automail. Al explicó que ahora podía tener acceso al baño de mujeres si ella lo necesitaba y le dio una llave que abría la puerta entre las dos áreas.
Ed se encogió de hombros. "Puedo simplemente alquimizar el seguro de la puerta si lo necesito Al. Y de todas formas podemos manejar una lista de turnos para nuestra habitación."
"Te demoras más de lo que te demorabas antes Hermana."
"Lo sé." Ed miró dentro de la alacena debajo de la única hornilla sobre el banco. "Esto de ser mujer es por momentos incómodo, eso es seguro. Hmmm, necesitamos conseguir una cafetera. Y tazas, y también una tostadora, creo yo."
"Bueno, primero lo primero como diría la Abuela," dijo Ed mientras iba hacia el sofá. Aplaudió y colocó sus manos sobre el sofá y luego la silla y aunque ninguna pieza del mobiliario era elegante o con estilo, ciertamente parecían mucho más cómodas.
Ed se tumbó en el sofá y sonrió. "Sí, definitivamente mucho mejor."
Al miró el escritorio y el librero. "Al menos hay espacio para que estudies, Hermana. Tenemos que comer en el Comedor esta noche y comprar algo de comida mañana."
"Primero lo primero, Alphonse." La voz de Ed era intencionada. Al se volteó y se encontró con la intensa mirada de su hermana.
"El agua roja."
"Pensé que no ibas a ir al laboratorio…"
"No voy a ir. Le prometí al bastardo que no iría. No es sobre eso. Es sobre ti yendo a cualquier lugar cerca de esa maldita cosa." Ed permanecía sentada en el sofá y mantenía su voz baja pero Al podía ver el enfado en sus ojos. Ella estaba tratando de permanecer calmada y Al estaba bien al tanto de ello. Durante todo el día había sabido que esto vendría. Ninguna recriminación sino simplemente respuestas.
"Hermana…"
"Sabes lo peligroso que es, Al. Sabes de qué está hecha. ¿Cómo pensaste siquiera en usarla?"
"Edward… yo no…"
"Ésta es la razón por la que estabas tan nervioso de venir a Central, ¿no es cierto? Ésta es la razón por la que estabas tan reacio en dejar Resembool. ¡Ésta es la razón por la cual la mitad de tus notas de la investigación no están!" Ed se incorporó.
"¿Tú…sabes eso?" Al lucía atónito.
"Claro que lo sé. No soy estúpido, Al. He estado leyendo tus notas y diarios durante el pasado mes así que resulta poco sorprendente que me diera cuenta de que las listas de materiales y fórmulas no estaban ahí. Tú deliberadamente las excluiste."
"Sí." Al agachó brevemente su cabeza y luego levantó su barbilla. "Tenía que hacerlo, Hermana. No quería que supieras lo que hice."
"¿Por cuánto tiempo creías que podías ocultarlo Al? Ésa sería la primera cosa qué revisar cuando fuéramos a la biblioteca. Sin mencionar que todo eso del robo como que echó por los aires toda esperanza de mantenerlo en secreto de todos los demás."
"¿De qué otra forma podía conseguirla? Sé de qué está hecha tan bien como tú y ninguno de los dos hicimos jamás la nuestra."
"¿Así que piensas que sólo porque alguien más lo hizo, eso justifica que la uses?"
"¡Yo no la usé, Edward!" Al le lanzó una mirada asesina.
Ed parpadeó y se puso de pie. "¿No la usaste?" Ella repitió y su voz empezó a elevarse. "¿Entonces por qué cuernos la robarías?"
"Pensé que podría ser de ayuda."
"¿Tú pensaste? ¡Eso no suena a que tú hubieses estado pensando en lo absoluto! ¡Nada vale tanto para usar esa cosa!"
"¿Ni siquiera el traerte de regreso, Edward?"
Ed se detuvo. Al la estaba mirando con sus furiosos ojos grises.
"Dijiste que estabas feliz de estar de regreso aquí, Hermana. Dijiste que mientras estemos juntos nada más importaba. Dijiste que incluso ser mujer no importaba. Dijiste que estabas orgullosa de mí."
Ed sintió como si Al la hubiera golpeado justo atravesándole el corazón. Efectivamente había dicho todo eso y había hablado en serio. Ella todavía creía que era en serio.
"¿Estás dudando de lo que dije Hermano?" Dijo Ed, su voz baja y tímida.
"No, estoy dudando de que estuvieses escuchando lo que estoy diciendo." Al no amainaba. "Traerte de regreso era todo por lo que trabajaba. Pude haber usado lo que sea para tener éxito. Incluso agua roja. Pero no la usé. Yo…no pude. Tal vez si la hubiese usado tú no serías mujer."
"Prefiero ser mujer que verte usándola."
Se quedaron parados en profundo silencio.
Ed miró a su hermano. Podía ver su determinación y fuerza. Vio su terquedad. Él había tomado sus propias decisiones y cometido sus propios errores. Ambos lo habían hecho pero nunca habían dejado que las recriminaciones los afectaran tanto. En parte Ed deseaba que pudieran salir y entrenar lucha o empezar una batalla de alquimia. Las interacciones físicas siempre habían resultado mejores que hablar. Ed no iba a disculparse por sus palabras y sabía que Al no esperaba eso. Y sabía que Al no se iba a disculpar por la suyas. Ninguno iba a retirar lo dicho.
"¿Cómo sabías que tenían agua roja allí?" Preguntó Ed con cautela, manteniendo su nivel de voz.
"Hughes tenía una lista de científicos que murieron o desaparecieron después del incidente del Laboratorio 5, ¿recuerdas?" Ed asintió. "Encontré los mismos apellidos en un tratado de silicatos y éste había sido financiado por ese laboratorio S14, así que fui a echar un vistazo." Replicó Al igual de cauteloso.
"¿Recordabas sus nombres?" Ed se encontraba bastante sorprendida.
"Estaba en un momento en que me memorizaba todo." Al dijo calmadamente.
Ambos volvieron a caer en silencio. Ellos recordaban ese tiempo y Ed supo exactamente por qué Al había estado memorizando todo. Ed cerró sus ojos por un momento.
"¿No vas a preguntar, Hermana?"
"No. No necesito hacerlo." Ed miró a Al y le lanzó una pequeña sonrisa triste. "Yo sé por qué no la usaste Al. Después de todo, yo no pude usarla en el Laboratorio 5 por la misma razón."
Ed vio relajarse los hombros de Al y levantó el mentón, estudiando a su hermano. No se había dado cuenta de que su confrontación lo había puesto tan tenso. Ellos rara vez estaban en desacuerdo, pero cuando lo estaban siempre sabían que nunca iban a ser juzgados por lo que hicieron. Pero la verdad ellos jamás habían llegado tan cerca de juzgarse entre ambos como lo habían hecho hoy.
Los dos suspiraron al mismo tiempo e iguales sonrisas irónicas cruzaron sus rostros, la que se convirtió en risas por parte de Ed cuando el estómago de Al rugió fuerte.
"Yo no tuve un largo almuerzo como tú, Hermana." Protestó Al, sonrojándose al mismo tiempo que empezaba también a reírse. La tensión disminuyó aún más y ambos se sonrieron.
"Entonces vamos a llevarte al comedor." Dijo Ed mientras cogía su abrigo y se lo lanzaba alrededor de sus hombros. "¿Qué tienen en el menú?"
"Generalmente hay pescado esta noche." Replicó Al mientras la seguía fuera de la habitación.
"Pienso que es mejor que nada." Ed sabía que todavía tenían más que discutir pero estaba dispuesta a dejarlo en espera hasta después de que su hermano hubiera comido.
Había una pequeña cola en el salón comedor, así que Ed y Al agarraron sus bandejas y esperaron en la cola. Al podía ver a algunos soldados mirando a Ed y se preguntaba cuanto tiempo tomaría hasta que Ed se diera cuenta. Avanzaron lentamente con el resto de la cola y pronto se encontraron llenando sus bandejas con el pescado y verduras de los contenedores calientes.
"¡Oye Al! ¡Ed!"
Ambos miraron alrededor y sonrieron cuando vieron a Breda saludándolos con la mano. Al levantó su mano en reconocimiento y tan pronto terminaron se dirigieron hacia él. Más soldados seguían sus movimientos. Algunos de ellos reconocieron a Al y el susurro inició con que la rubia que lo acompañaba era la que se había enfrentado ayer al General de Hielo. El hecho de que fueran reconocidos por dos de los del personal del General de Brigada lo confirmaba.
Fuery y Breda estaban en la mitad de su comida a juzgar por sus bandejas y Ed y Al se sentaron al costado de ellos.
"¿Cómo te encuentras hasta ahora, Ed?" Preguntó Breda.
"Como si estuviera en casa, Breda." Ed sonrió.
"Estás en casa, Ed. Todos estamos contentos de que estés de vuelta." Dijo Fuery.
"Al igual que Mustang." Rió Breda. "La oficina no había estado tan animada por años."
"¿Cuándo regresarás a la oficina, Edward?" Preguntó Fuery.
"No tengo idea. Al y yo tenemos mucha investigación por hacer." Masculló Ed entre una bocanada de pescado.
"No, me refería al trabajo. Tú vas a regresar con nosotros, ¿no es verdad?" Preguntó Fuery, sus ojos casi rogando detrás de sus anteojos.
Ed y Al intercambiaron una rápida mirada antes de que ambos miraran a Fuery.
"¿Qué te pasa, Kain?" Breda sonaba sorprendido.
"Necesitamos a Ed de regreso con nosotros. Él es parte de nuestro equipo tanto como tú y yo. Seguro que puedes ver eso Breda." Dijo Fuery con gran ansiedad, olvidando el cambio de género de Ed en su deseo de hacerse entender.
"No será como en los viejos tiempos Fuery." Ed dijo con tono confundido.
"Eso lo sé Ed. No quiero que regresen los viejos tiempos." Fuery trataba de explicarles a todos. "Lo que estoy diciendo es que estando tú de regreso hace que estemos completos." Hizo una pausa y miró sus rostros. "No me estoy dejando entender, ¿no es cierto?"
"En realidad no, Fuery." Ed le sonrió ampliamente y se encogió de hombros. "Pero está bien." Ed miró a su hermano y elevó una ceja. Al suspiró y asintió. Ed le sonrió socarronamente.
"Y Fuery, sí, Regresaré a la oficina. Después de los exámenes de Alquimia."
"¿En serio?" Fuery lucía muy complacido e incluso Breda sonrió ampliamente.
"Si apruebas, Hermana."
"No empieces, Al. Ya tengo suficiente con el bastardo haciendo eso." Ed frunció el ceño y le ondeó el tenedor a su hermano. "Además alguien te tiene que reemplazar cuando te vayas."
"¿Irte? ¿Al?" Breda quedó boquiabierto y Fuery lucía asombrado.
"Oh sí." Dijo Ed con indiferencia.
"Hermana." Al dijo amenazante.
"Su renuncia tiene efecto en un par de meses." Continuó Ed alegremente, un travieso centelleo en sus ojos.
"Edward." La voz de Al decayó aún más.
"Además Winry está esperando por él." Ed picó otra pieza de pescado con su tenedor.
"¡Se acabó!" Al podía dibujar círculos más rápido que nadie y había perfeccionado un sencillo círculo de transmutación que ocultaba su fuerza. En tres segundos tenía el círculo listo y el brillante destello azul hizo que Ed se aventara hacia atrás en su silla para evitar la gran mano que brotó de la superficie de la mesa.
Mientras caía, ella aplaudió y golpeó el suelo, causando que la silla en la que estaba Al se active para envolverse alrededor de sus piernas.
"¿A qué estás jugando, Al?" Balbuceó ella mientras empezaba a levantarse. Rodó a un lado para evitar la punta que brotó del piso. Un rápido aplauso hizo que la mesa se moviera para atrapar los brazos de Al. Pero él sólo necesitó de otro rápido círculo para que la mesa se apartara.
Breda y Fuery tomaron rápidamente sus Fuentes y empezaron a alejarse, encontrando una mesa para sentarse y continuar observando el show. Los soldados más cerca de ellos lucían asustados y empezaron a alejarse rápidamente.
"Ya basta, Al." Dijo Ed mientras aplaudía y enviaba una gran mano para atrapar a su hermano. La mano erró cuando Al cayó hacia atrás, con silla y todo. Otro aplauso lo tuvo hundiéndose dentro del piso.
Ella caminó hacia él y se sentó a su costado.
"¿Te sientes mejor?" Preguntó, sonriéndole y vio que él le devolvía la sonrisa.
"Tregua." Replicó él.
"De acuerdo," y ella aplaudió y lo liberó del piso.
"Me siento tan contenta de que ustedes dos lograran resolver sus diferencias sin mi intervención." Ellos voltearon y Hawkeye estaba allí parada luciendo bastante severa, su revólver desenfundado y sostenido en su costado. Ambos le sonrieron descaradamente y ella tuvo que aguantarse la risa.
"No te preocupes Hawkeye. Repararemos este desastre antes que siquiera nos los pidas. "Ed sonrió ligeramente mientras enderezaba una de las sillas.
"Yo no iba a pedirlo, Edward. Yo iba a decirte que lo hagas." Sus ojos estaban sonriendo mientras mantenía su severa fachada.
Breda y Fuery llegaron. "Echaste a perder toda la diversión, Hawkeye." Dijeron.
"Mejor yo que el General de Brigada. Si él hubiera venido dudo mucho que en estos momentos existiera un salón comedor."
"Sí, eso es verdad." Fuery asintió al tiempo que Al reparaba la mesa y Ed ponía el piso derecho.
"¿Necesito saber qué inició todo esto?" Preguntó suavemente Hawkeye mirando a un rostro y al otro. Los Elric menearon sus cabezas después de una rápida mirada.
"La renuncia de Al, creo. Pero el General de Brigada no la va a aceptar, ¿verdad?" Fuery dijo de repente.
Hawkeye levantó una ceja. "Eso le concierne al General de Brigada y a Alphonse, Fuery." Dijo con calma.
Ed se había sentado de nuevo en la mesa y había logrado salvar los restos de sus comidas. Un rápido aplauso y recalentó las bandejas. Le pasó su bandeja a Al e inclinó su cabeza hacia Fuery y parpadeó sus ojos. Al rodó los suyos en respuesta y ella le frunció el ceño. Él le lanzó una mirada fulminante y los ojos de ella se entrecerraron en respuesta. Él suspiró y le hizo una mueca y ella le sonrió.
"Fuery, es verdad, voy a renunciar. En dos meses." Dijo Al.
"¿Pero por qué?" Preguntó Fuery.
"Porque he hecho lo que me había propuesto. Tú conoces la razón por la que me enrolé. Ed ahora está de vuelta y se quedará aquí." Al miró a Fuery y a Breda. "Además, no me estoy yendo mañana. Todavía quedan dos meses."
Ed los observaba, sus ojos dorados escudriñando a su hermano. Él ahora se encontraba mejor. Su pequeña escaramuza había removido lo último de su tensión. Podrían discutir de nuevo sobre el agua roja sin que ninguno termine envuelto en una reacción violenta emocional.
Hawkeye también estaba observando. Vio las profundidades en los ojos de Ed y se dio cuenta de que Edward había hecho más que simplemente crecer. En algún punto había encontrado una madurez más allá de sus años. Ahora por primera vez desde que vio a los Elric juntos no los vio como una unidad. Ellos eran individuos por derecho propio incluso cuando estuvieran juntos. Cuando recién los conoció, su unidad había sido algo palpable. No podías ver un Elric sin el otro. Cuando Edward había desaparecido, ella todavía había visto a Al como parte de 'los Elric'. Pero ahora veía cuánto habían cambiado ambos. Ella sospechaba que ésa era la razón por la que Fuery lucía tan molesto. Él estaba percibiendo los mismos cambios y eso lo estaba desconcertando. Breda y Falman eran más pragmáticos mientras Fuery siempre había sido más sensible.
El salón comedor se había tranquilizado y el área alrededor de sus mesa permaneció vacía al tiempo que los otros soldados permanecieron lejos de ellos. Todos habían visto las reacciones alquímicas y ninguno tenía ningún deseo de quedar atrapado en medio de otra disputa. La Capitán Hawkeye también era un elemento disuasivo. Su destreza en puntería y su calificación eran bien conocidas y nadie nunca se cruzaba en su camino. Todos se aliviaron cuando los cinco salieron y pudieron chismear sin temor.
Ed y Al se pasaron el resto de la noche acomodando sus cosas en la habitación. Al bajó a las oficinas de en frente para telefonear a Winry y pedirle sus diarios y notas y ella había reaccionado ruidosamente cuando le contó el por qué. Le había prometido hacer que Ed la llamase tan pronto como pudiera.
Ed sólo rió cuando Al le contó sobre la reacción de Winry y dijo que llamaría mañana.
Los estantes de libros empezaron a llenarse cuando Al puso sus notas y diarios en ellos. Hicieron una lista de los libros que pensaban que Ed necesitaría revisar antes del examen y prepararon un plan de estudio. El cual se redujo a Ed leyendo por aproximadamente dieciséis horas cada día.
"Eso parece un poco extremo, Hermana." Dijo Al luego que lo volvió a mirar.
"En realidad no, Al. Después de todo, no es que yo pueda hacer algo más, ¿no es así?" Ella sonrió ampliamente. "Hasta que apruebe estoy aquí en confinamiento, no tengo ningún estatus oficial. Puedo comprar algunas provisiones ocasionalmente lo cual me dará un respiro."
"¿Y qué pasa si repruebas?"
"No empieces con eso Al. Ambos lo hemos aprobado. Sé lo que me voy a encontrar. En todo caso la parte más difícil será la entrevista." Ed hizo una pausa y se reclinó en su silla. "La última vez sabía por qué me estaba enlistando. Esta vez mis razones no están muy claras."
"Estoy seguro de que aprobarás, Hermana. Yo estaré ahí contigo."
"Sé que estarás Al." Ed le sonrió. "Tú siempre has estado aquí conmigo."
"Y tú siempre has estado aquí conmigo." Replicó Al.
El amor fraternal se quedó tirado en el camino en cuanto Ed se despertó la mañana siguiente y sintió la necesidad de asfixiar a su roncador hermano. Gruñó en silencio al reconocer el síntoma y gateó por su cama para llegar hasta el pie de ella y buscar su maleta. Allí revisó el pequeño calendario que la Abuela había sido tan considerada en darle. Ed maldijo entre dientes. Genial, época del periodo.
El momento no era exactamente el mejor, pero ella supuso que era mejor quitarse los cambios de humor de encima antes del examen. Además, cualquier otra mujer parecía ser capaz de hacerles frente. Ella no se perdonaría si no podía hacerlo también. Sólo tenía que encontrar una manera que le permitiera ser una persona normal en vez del monstruo hormonal que había sido la última vez. Ed salió de la cama, cogió su ropa y se fue al baño.
Mientras estaba parado bajo la ducha, sonrió. Con ésta ya eran dos veces. Las ganas de sofocar a Al parecía ser el inicio de cada ciclo. Lo que estaba bien mientras Al estuviera aquí. ¿Qué iba a hacer él cuando Al ya no esté aquí? Se encogió de hombros. Estoy seguro de que habrá algo igual de bueno, pensó. Le tendría que contar a Al cuando despierte. Él no quería que Al tuviera una idea errada cuando le empiece a gruñir como lo había hecho la vez anterior. Al menos Al podía esconderse en la biblioteca. Y si se concentraba lo suficiente, Ed estaba más que seguro de que podía evitar algo de la irritabilidad estudiando.
Mientas continuaba lavándose y vistiéndose, Ed se regañó a sí mismo por lo que había sucedido vez anterior. Tendría que salir a comprar algunas cosas. Como chocolate, mermelada y té para empezar. La Abuela le había dado el paño caliente y tenía provisiones suficientes para este sangrado. Esta vez se sintió bastante bien preparado para el ciclo. Sabía qué esperar, él podía hacer esto.
Cuando Ed salió del baño, Al estaba esperando su turno, así que Ed tuvo que esperar antes de poder contarle a su hermano lo que estaba a punto de venírseles encima.
Al lucía adecuadamente horrorizado y luchó contra el sonrojo que lo amenazaba. Él no había olvidado los cambios de humor que Ed había mostrado la vez anterior y no le gustaba la idea de estar confinado en el dormitorio con ella.
"Tenemos que planear detenidamente con lógica Al." Dijo Ed mientras observaba a Al recobrar la calma.
"¿Cómo va a ayudar la lógica, Hermana?"
"Las mujeres hacen esto todo el tiempo así que yo también puedo. Sólo necesitamos tener un plan. Es solamente por tres días, Al."
"Pensé que dijiste que eso podría variar."
"Eso es lo que la Abuela y los libros dicen pero necesitamos tener algún espacio de tiempo base con el cual trabajar."
Al asintió, eso tenía algo de sentido. Pero se preguntaba cuánto iba a ayudar la lógica durante un ciclo que a Al le daba la impresión que era demasiado emotivo como para que la lógica tuviera efecto alguno.
"Necesitamos ir de compras Al. No quiero ir al comedor cada vez que quiera una tostada con mermelada o una taza de té."
"Puede que esta vez no quieras una tostada con mermelada, Hermana."
"¡Al! tú sabes a lo que me refiero." Ed le lanzó una mirada asesina a su hermano y se forzó a tragarse su irritabilidad. Ella podía hacer esto. Al ocultó su sonrisa mientras oía el tono en sus palabras. Esto de vivir al límite con un Edward preparado para explotar podría ser bastante divertido.
"El bastardo no debe saberlo, Al." Indicó claramente Ed.
"¿Por qué no, Hermana? Tienes que decírselo, si no ¿cómo puedes obtener días libres?"
"Al, ¿sabes cómo es cuando ambos estamos en la misma habitación…?" Ella preguntó y él asintió en respuesta. "Ahora, ¿puedes imaginarte lo que sería si estoy en medio de un momento de irritación y él hace uno de sus sabihondos comentarios?"
Al abrió su boca en un silencioso 'Oh'. Sí, él ahora entendía perfectamente. Necesitarían reconstruir Central si eso ocurriera. "Entonces, ¿qué quieres hacer Hermana?"
"Se lo contaremos a Hawkeye. Incluso ni Mustang le preguntaría." Ambos estuvieron de acuerdo en ello. "Aunque no creo que tengamos que preocuparnos esta vez, Al. Todos ellos saben que estoy estudiando para el examen así que saben que no estaré mucho en la oficina esta semana. Y ellos no son de los que vienen de visita."
"Yo quería empezar con nuestra investigación, Hermana." Dijo Al casi vacilante.
"Puedes hacerlo Al. Te mantendré fuera de la línea de fuego por decir algo." Ed sonrió ampliamente ante la mirada de alivio que cruzó el rostro de su hermano. "Y si puedes traer un poco por aquí, eso me ayudará a mantenerme distraído."
"Por supuesto, Hermana, y mis otras anotaciones llegarán en un par de días así que habrá bastantes cosas para que hagas." Al hizo una pausa. "Dijiste que hoy telefonearías a Winry, Hermana."
Ed asintió. "Sí, creo que mejor hago eso antes que me ponga demasiado irritable."
Ed estaba irritable al momento que dejó el teléfono. Winry no había estado complacida acerca de su re-enlistamiento, principalmente porque temía que eso hiciese que Al desista de renunciar. Le había tomado a Ed media hora para convencerla de lo contrario. Para ese momento Al había ido para la biblioteca y Ed se sintió irracionalmente resentido de no poder entrar a la biblioteca mientras que su hermano sí podía.
Se obligó a relajarse y después de caminar de regreso a su cuarto y agarrar su largo abrigo azul se sintió más calmado. Metió algunas cosas en sus bolsillos y salió, casi con ansias de dar una vuelta por los mercados. Mientras más pronto comprara esas cosas, más pronto podría perderse en sus estudios.
Ed se estaba sintiendo bastante contenta consigo misma mientras deambulaba por el área descubierta del mercado. Había conseguido comprar la mayoría de las cosas que quería e incluso algunas cosas extra. Inclusive había logrado controlar la irritabilidad que había sentido en el supermercado cuando las colas habían sido lentas y el desgraciado de la caja aún más lento. No le había maldecido demasiado al idiota que se había colado delante de ella y una rápida ondeada de un puño de automail había solucionado ese problema.
Ahora caminaba despacio, zigzagueando por entre el gentío de la mañana buscando el último par de cosas que necesitaba. Un destello rojo llamó su atención y se hizo paso por unos compradores para ver qué era. Era del mismo tono de su viejo abrigo.
Ed miró fijamente. Era seda. Un suave pijama de seda roja. Con ribete de oro.
"Te quedaría bien Edward."
Ed giró y se encontró con la Capitán Hawkeye sonriéndole.
"¡Mierda Hawkeye! Me diste un susto del demonio." Ed pudo sentir su corazón agitándose y respiró hondo.
Hawkeye rió y Ed se la quedó mirando. Hawkeye tenía el cabello amarrado en una baja cola de caballo y estaba casualmente vestida con pantalones de vestir y un suave suéter de cuello 'v'. Lucía completamente diferente a lo que Ed estaba acostumbrada a ver.
"Te ves tan diferente, Hawkeye." Dijo Ed, sus ojos muy abiertos. "Sin el uniforme y todo eso." Gesticuló con su mano.
Hawkeye sonrió. "Ed, por favor llámame Riza."
"Okay, Riza." Ed le devolvió la sonrisa. "Aunque se siente raro llamarte así. La mitad del tiempo todavía quiero llamarte Teniente."
"Te acostumbrarás Edward."
"Todos me paran diciendo eso." Dijo Ed, un apretado tono en su voz. Se estaba empezando a aburrir de escuchar aquella frase y tuvo que respirar hondo un par de veces para controlar la ola de rabia irracional que la invadió.
"¿Te sientes bien, Edward?" Preguntó Hawkeye, había preocupación en sus cálidos ojos.
"Sí, estoy bien, Haw… Riza. Sólo un poco irritable eso es todo. Tensión pre menstrual es como lo llama la Abuela." Ed volvió a mirar la seda roja y se perdió completamente la expresión divertida que cruzó por el rostro de Hawkeye.
"¿Edward?" Hawkeye dijo lentamente.
"¿Hmm?"
"¿Tienes SPM?" Preguntó con voz controlada.
"¿SPM? ¿Qué es eso?"
"Síndrome pre menstrual. Antes lo llamaban tensión pre menstrual."
Ed asintió. "Sí. Tiendo a ponerme bastante irritable con ello. Pero no se lo cuentes al bastardo, Hawkeye. Si me sonríe socarronamente es probable que le arranque la cabeza. Y ésta es sólo la segunda vez que lo he tenido así que todavía estoy aprendiendo cómo lidiar con todo esto del maldito periodo."
"No diré nada Edward. De hecho Edward, si fuera tú tampoco se lo mencionaría a ninguno de los demás."
"¿Por qué no Riza? Digo, Havoc lo sabría, ambos viven juntos, no es cierto. Quiero decir que Al lo sabe porque compartimos un dormitorio. Pero me imagino que los otros probablemente no hayan tenido demasiado contacto con ello." Dijo Edward mientras lo consideraba detenidamente.
Las mejillas de Hawkeye se pusieron ligeramente rosas. Descubrió que un Edward femenino era definitivamente diferente que cualquier otra mujer que conocía. "No es un asunto que se discute en compañía mixta Edward. Todos están al tanto de ello, pero simplemente no se habla al respecto."
"¿Pero sí está bien si nosotros hablamos de ello?" Ed preguntó con curiosidad.
"Sí, porque ambas somos mujeres."
"Bueno, tú lo serás, Riza. Pero yo no." Ed hizo una pausa. "Digo, yo sé que soy una pero no me siento como una." Paró de hablar cuando Hawkeye negó con su cabeza.
"Edward, relájate. Esto no es algo que necesites justificar ni a ti ni a nadie." Hawkeye le sonrió. "Tú eres Edward, y hombre o mujer, siempre has sido alguien a quien consideré un amigo." Ed le devolvió la sonrisa.
"Entonces, ¿qué estás comprando Ed?" Preguntó Hawkeye y escuchó mientras Ed recitaba su lista.
"Hay unos buenos té de hierbas que te pueden ayudar, Edward. Te los mostraré."
"Gracias, Haw… Riza. Sé que Al estaría complacido si no estoy tan salvaje como lo estuve la última vez." Ed recogió sus paquetes y se preparó para seguir a Hawkeye.
"¿No vas a comprar el pijama, Ed?" Preguntó Hawkeye.
"Uh no. ¿Por qué?"
"Estabas parada allí mirándolo Edward. Generalmente eso es un signo de que una mujer está considerando comprarlo."
Ed lucía un poco desconcertada. "Yo sólo me fijé en él porque era del mismo color que mi viejo abrigo. Yo ya tengo un pijama, no necesito dos juegos." Miró a Hawkeye. "Entonces, ¿si miro cualquier cosa la gente va a asumir que estoy pensando en comprarla?"
"No todo Ed, pero sí. Especialmente si es ropa."
"Eso parece bastante sesgado, Riza. Quiero decir, si te viera mirando revólveres yo sabría enseguida que los comprarías. Jamás pensaría eso si te viera mirando ropa." Ed dijo con seriedad.
Dos segundos más tarde Edward abrió mucho sus ojos y su rostro palideció en cuanto las palabras que acababa de decir se conectaron con su mente. Edward no había visto ningún arma visible en Hawkeye pero sabía que estaba ahí en algún lugar.
"Lo siento, Riza… Hawkeye digo… yo no quise decir que nunca pensaría en ti no comprando ropa, pero es que yo nunca…"
"Edward." Hawkeye observó su balbuceo y rió. "Está bien. No estoy ofendida. Sí entendí lo que quisiste decir." Notó el color regresando al rostro de Ed y comenzó a darse cuenta lo difícil que iba a ser para Edward el enfrentarse con todo un nuevo conjunto de valores y percepciones. Aunque Hawkeye tenía la impresión de que Edward no estaba consciente de la mayoría de las expectativas que la sociedad ponía en las mujeres. Su asombro de ayer al darse cuenta que las mujeres jamás se convertían en Alquimistas Estatales se le vino a la mente.
Riza estaba sobrecogida con la idea de que Edward probablemente nunca vería esas expectativas. Toda su vida como hombre había sido influenciada por mujeres, fuertes y formidables mujeres. Su madre lo había criado a él y a Alphonse por sí sola. No había habido ninguna delineación del rol madre/padre durante su niñez. La madre había hecho todo. Y después de su muerte, esa formidable anciana Pinako había cuidado de ellos. Habían crecido con Winry. Y además estaba su Maestra. Hawkeye la había conocido brevemente y había pasado un día en su compañía después que Edward había desaparecido. Recordaba el miedo que Al había sentido de ella. Izumi Curtis incluso la había hecho pensar dos veces.
El servicio militar de Edward también había sido influenciado por mujeres fuertes. Ella y Maria Ross lo habían disciplinado y en alguna ocasión lo hicieron continuar. Incluso alguno de sus adversarios habían sido mujeres. Miró a Edward. No, él jamás vería a las mujeres como algo menos que individuos por derecho propio. Él veía a todos como individuos, lo cual era probablemente la razón por la cual todavía no se veía a sí mismo como mujer. Y Hawkeye entendió que cuando Edward se acepte a sí mismo como mujer no sería como reconocimiento de que su ser fuera mujer sino de que Edward fuera mujer.
Hawkeye de pronto sonrió ampliamente. Edward necesitaba aprender un poquito del ser mujer, ella no tenía idea de cómo pensaban las mujeres y Riza decidió que echar un pequeño vistazo por dentro beneficiaría a Edward.
"Edward, necesitas comprar ese pijama." Dijo con voz de oficina.
"Pero te acabo de decir, Hawkeye. Tengo…"
"Edward. Necesitas más de uno y toda mujer debería tener un par de pijamas de seda en algún momento de su vida." Indicó Hawkeye.
Ed frunció el ceño. "¿Es como la regla de la Abuela de que la lencería necesita encaje?" Preguntó con curiosidad.
"Sí." Hawkeye suavizó su postura. "Edward, puedo ver que no tienes idea de lo que significa ser mujer. Que permanezcas siendo mujer en el futuro es ajeno a mi persona. Pero mientras lo seas, deberías aprovecharlo al máximo. Después del examen, tú y yo vamos a salir a almorzar. Ahora compra el pijama y no lo uses hasta que apruebes el examen."
"¿Por qué no antes?" Ed estaba confundida. "¿Cuál es el punto de comprarlo ahora?, ¿por qué no esperar y comprarlo luego?"
"Eso frustraría el propósito." Ella sonrió ante la confundida expresión en los ojos dorados. "Edward, prometo que si no lo has averiguado, entonces te lo explicaré…después del examen."
Ed sintió que Riza Hawkeye de pronto se había puesto los zapatos de su Maestra y tuvo que contenerse un estremecimiento. Había sentido en las palabras de Hawkeye, pero sentido de qué exactamente era lo que la tenía confundida.
Ed compró el pijama y lo colocó en lo más profundo de la bolsa. Hawkeye sonrió ante el ceño fruncido en su rostro mientras le enseñaba a Ed el camino hacia el pequeño puesto donde se vendían los mejores té de hierbas.
Cuando Edward regresó al dormitorio, sacó el pijama y lo colocó sobre la cama. Puso el resto de las compras a un lado y preparó uno de los té de hierbas antes de regresar y mirarlo fijamente.
Le frunció el ceño al pijama. Hawkeye había dicho que no lo usara hasta después del examen, entonces ¿Qué se supone que debía de hacer con él hasta ese entonces? Miró hacia la cómoda. Él ya tenía sus dos cajones llenos con toda la ropa que Winry había insistido que empacara. Lanzó un suspiro cuando recordó la época cuando él nunca había tenido que preocuparse con esa clase de cosas. Cuando todas sus pertenencias cabían en una maleta y luego en un cajón si tenía que desempacar. Parecía que el pijama se podía arrugar fácilmente y gruñó. No había dónde colgarlo. El respaldar de una silla era lo más cercano a un colgador que se le venía a la mente. Podía sentir que empezaba a ponerse irritable y tomó un sorbo de su té.
Por poco escupió sobre el pijama. Hizo un esfuerzo por tragarlo y entonces miró con más detenimiento al coloreado líquido rojo. La caja decía manzanilla y frambuesa. No era tan dulce como había pensado que sería la frambuesa. Azúcar, él tenía que ponerle azúcar.
Cuando estuvo lo suficientemente dulce, regresó al pijama y con resignada expresión en el rostro, aplaudió y formó una fila de pequeñas puntas a lo largo de una de las paredes. Colgó el pijama en una de ellas. Al se iba a reír de él, eso era más que seguro.
Al sí que se rió cuando vio el pijama. Dejó de hacerlo en el momento en que Ed le contó que Hawkeye le había hecho comprarlo. Ambos le dieron vueltas a las razones que Hawkeye pudo haber tenido antes de entretenerse con las anotaciones de Al.
La noche pasó tranquila. Ed estaba bastante contenta con la forma como había transcurrido el día. Obviamente el saber qué esperar se había llevado una gran parte del cambio emocional. El dolor físico y los calambres también eran menores pero tuvo que buscar el paño caliente a medida que transcurría la noche y se acurrucó alrededor de él cuando fue a la cama y se quedó dormida con esa endemoniada seda roja frente a sus ojos.
Tres días después Edward se encontraba maldiciendo a la puerta cerrada del baño.
"Vamos Al, ¡apúrate!"
"Tú te tardas horas aquí dentro, Hermana. ¡Es mi turno!"
"¡Pero yo lo necesito, tú no!" Ser mujer era definitivamente una desventaja hoy. Si fuera todavía hombre simplemente hubiese entrado y a nadie le hubiera importado, pero no, hermanos y hermanas no podían hacer eso. Pasó sus dedos por su cabello y tiró de él.
"¡Anda a usar el otro baño, Hermana!" Gritó Al.
"Tú sólo quieres que no te pesque sangrando otra vez." Dijo Ed de mal humor. Demonios Al, era de esperarse que haya pensado en eso. "Además todas mis cosas están allí."
"¡Fue un accidente!" Protestó Al a voz en cuello, mientras abría la puerta y lanzaba la toalla de Ed y el detestable neceser. Cerró rápidamente la puerta mientras Ed reía por lo bajo. Sí, había habido un pequeño corte en la barbilla de Al.
Ed cogió una camiseta limpia y jeans y se los puso al hombro.
"Te veo luego Al. ¡No te cortes demasiado!" Rió. Al había empezado a afeitarse a pesar de la afirmación de Ed de que realmente no necesitaba hacerlo. Su vello facial era bastante delgado, no se notaba tanto. Pero Breda y Havoc se habían estado burlando de él. Ed le había dicho que no fuera tonto y que agradezca que no tuviera que afeitarse las piernas como él sí tenía que hacerlo.
Edward dejó su habitación y caminó hacia la puerta de seguridad que separaba los cuarteles de hombres y mujeres. Se sentía un poco renuente mientras usaba su llave y abría tentativamente la puerta para revelar un corredor exactamente igual al que estaba detrás de él. Se sentía como si estuviera en territorio enemigo y caminó silenciosamente por el pasillo hacia la puerta bajo el gran cartel.
La habitación estaba vacía cuando entró. Brillaban relucientes azulejos blancos y lavamanos de porcelana. Los espejos estaban brillantemente iluminados y se sintió un poco asombrado. Todo era tan limpio y liso. Tan diferente al gris y al acero del baño de hombres. Miró a su alrededor y encontró un cubículo con una repisa y un perchero e incluso un asiento. Se encontró a sí mismo empezando a sonreír. Esto era semejante al lujo. ¿Todos los baños de mujeres eran así?
Colocó sus ropas sobre el asiento y miró alrededor del cubículo. Las paredes divisorias casi llegaban al techo, no a la altura de los hombros como el de los hombres. Era como tener su propio baño privado. Cerró la puerta detrás suyo y abrió la ducha. No pudo dejar de sonreír. Al podría acaparar el baño de su dormitorio todo lo que quisiera, decidió Ed. Éste era un acuerdo del cual él estaba más que feliz.
Ed pasó un largo rato en la ducha. Ésta era probablemente la mejor parte de las instalaciones militares, pensó. Siempre había abundante agua caliente. Se lavó en cabello y logró afeitarse las piernas sin recibir ningún corte. Sonrió ante ello.
Ed se puso su camiseta y sus jeans y cogió el neceser, buscando su cepillo de pelo. Acababa de salir de la puerta del cubículo con su toalla todavía puesta sobre la cabeza cuando la otra puerta se abrió y entró media docena de mujeres soldados.
Nota de la Traductora:
(1) Fullpetal: Okay, para todos los que me han seguido antes en Full Circle saben cómo me pongo cuando no encuentro cómo traducir al español algo con doble sentido. En este caso no es tanto así. No encontré ni la más remota palabra que derive de 'Acero' a algo que tenga que ver con flores (Le dedicaría el próximo capítulo a esa linda persona). Es que luego del título del Alquimista de las Flores resulta obvio que Roy hiciera una broma jugando con las palabras. Petal significa 'pétalo' en español… ahora entienden mi angustia. Sorry si lo dejo así, no fui la única, ni a Seika ni a shao-kino se nos ocurrió algo así de bueno.
Ahora vean lo que les escribió Silken
Shiji:Thank you, so pleased you enjoyed it… It was fun giving Roy some angsty baggage and I'm glad you liked my Fuhrer...
silken :)
Gracias, estoy muy contenta de que lo disfrutes… Fue divertido darle a Roy alguna carga de angustia y me alegra que te guste my Fuhter…
silken :)
Martha V and D. Wigworthy: Thank you, glad you enjoyed…lol…
silken :)
Gracias, me alegro que lo disfrutes…lol…
silken :)
Kaze no Mizuki: Thank you… I quite like the Fuhrer too…lol… four years would have changed them all, I made them grow up a bit, but not too much I hope…lol
silken :)
Gracias… A mí también me gusta mucho el Fuhrer…lol… cuatro años puede que los haya cambiado a todos, los hice madurar un poco, pero no demasiado, eso espero…lol
silken :)
Maki Nirnaeth: Thank you… so glad you're enjoying this… Mary does it so well always..
silken :)
Gracias… me alegra tanto que lo estés disfrutando… Mary siempre lo hace muy bien…
silken :)
Orion no Saga: Thank you… I think Ed and Roy have their own way of doing things and especially when it comes to romance…lol
silken :)
Gracias… pienso que Ed y Roy tienen su propia manera de hacer las cosas, especialmente cuando tiene que ver con el romance…lol
silken :)
AndreaZthator: Thank you… so glad you're enjoying .. ahh yes, 13, that was a fun one, I liked doing that one…
silken :)
Gracias… me alegra que lo estés disfrutando… ahh sí, el 13, ése fue un capítulo divertido, me encantó hacerlo…
silken :)
Ierelin: Thank you…so pleased you're liking this… Ed and Roy will always fight… I love them too much to stop them…lol… they'll just find new things to squabble over…lol
silken :)
Gracias…estoy tan contenta de que te esté gustando… Ed y Roy siempre van a pelear… los quiero demasiado como para detenerlos…lol…ellos simplemente encontrarán nuevas cosas sobre las cuales pelearse…lol
silken :)
Seiketo Nayset: Thank you… no need for sorry, just pleased you're here and enjoying… and you may have to fight Mary for lunch with the Fuhrer…lol
silken :)
Gracias…no hay por qué disculparse, estoy contenta de que estés aquí y disfrutándolo… y puede que pelees con Mary por un almuerzo con el Fuhrer…lol
silken :)
Nota de MaryLover: Jejeje, lo que pasa es que por más que me muera por Roy, en este fic el Fuhrer me parece más que interesante y le pedí a Silken que me haga una cita con él… pero hasta ahora no he tenido respuesta…
Kaguya-hime Shiro:Thank you… smiles… Mary knows all about long reviews… she has written the longest I have ever seen…lol… so glad you're enjoying and yes, fun and games between them all once they hear what Ed's been talked into…lol
silken :)
Gracias…sonrisas…Mary sabe todo acerca de reviews largos… ella ha escrito el más largo que jamás haya visto…lol… me alegra tanto que lo estés disfrutando y sí, hay diversión y juegos entre todos ellos una vez que se enteren para qué exactamente lo convencieron a Ed…lol
silken :)
shao-kino:Thank you for reading and enjoying… Ed does need other people to point things out occasionally.. he does fail at reading people sometimes and Roy especially…lol
Hope your trip was a good one… smile
silken :)
Gracias por leer y disfrutarlo… Ed sí necesita de otros para finalmente mostrar las cosas… a veces falla al descifrar a la gente y especialmente a Roy…lol
Espero que tu viaje haya sido bueno…sonrisa
silken :)
miciel: Thank you… really pleased you're enjoying this.. Mary does a brilliant job and treats my monster so well… Ed and Roy are always fun to play with…lol
silken :)
Gracias… realmente me alegra que lo estés disfrutando… Mary hace un trabajo brillante y trata a mi monstruo tan bien… Ed y Roy siempre son divertidos al jugar con ellos…lol
silken :)
Tenar-Elfarran: Thank you… so glad you're enjoying Mary's great work with my monster… yes, a suffering Roy always pays off in the end…lol
silken :)
Gracias… estoy tan contenta de que estés disfrutando del gran trabajo de Mary con mi monstruo… sí, y Roy que sufre al final siempre vale la pena…lol
silken :)
