CAPITULO 9

Severus se encontraba caminando entre los pasillos de un gigantesco castillo, solo viendo oscuridad, soledad y absoluta calma; cada vez que caminaba, el camino se volvía más oscuro y solo su varita lograba darle un poco de visibilidad a esas frías paredes; de repente se detuvo, su oído había capturado un sonido, pasos acercándose a él pero lo extraño era que eran de direcciones diferentes: pasos por delante de él, y pasos siguiéndole la espalda.

Severus se puso en guardia esperando a ver qué pasos llegaban más cerca de él, pero la luz se hizo presente en ambos lados dejando solamente en la oscuridad el lugar donde el profesor se encontraba; la sorpresa de Severus no se hizo esperar, por un lado de ese pasillo se encontraba Hermione completamente sonriente y de pie delante de su profesor y por el otro lado cubierta por una niebla que hacía que no pudiera apreciar su rostro una chica alta y delgada con una lechuza en su hombro.

Severus no lo podía creer, las dos personas más significantes en su vida se encontraban a su lado; vio como estas dos chicas le ofrecían su mano y entonces se dio cuenta de lo que pasaba, querían que él eligiera y peor aún su corazón también.

Miraba consecuentemente a una y a otra y simplemente se cegó no supo que hacer, se quedó de pie sin saber y ante este acto se puso de rodillas y bajo la cabeza avergonzado, su fama de valiente en ese momento no tenía sustento y se quedó completamente en la oscuridad mientras notaba como esas dos personas desaparecían en la oscuridad.

Sintió un dolor tan grande que hizo que se despertara violentamente, estada sudando y completamente aterrado, su consiente le estaba haciendo una advertencia y él debía cumplirla lo antes posible o el resultado podía llegar a ser muy doloroso.

Dos meses de su liberación habían transcurrido, y él se sentía un poco más relajado, por un lado cuando recién llego al colegio nuevamente se sentía completamente agotado pero sus asesorías con Hermione acompañado de conversaciones cortas entre los pasillos lo hacían sentir más en paz, cada palabra de aliento de su alumna así como su salvadora lo hacían sentir querido y esa noche al terminar sus asesorías haría un atrevimiento que posiblemente jamás imagino pero que él lo deseaba.

Su asesoría se volvió tan tranquila, Hermione era una gran alumna así como una gran mujer, inteligente audaz y todavía se sonrojaba cuando él la miraba y eso lo volvía loco; la asesoría se había pasado más de dos horas pero eso no era suficiente para él, así que cuando Hermione se despidió de él, la detuvo tomándola del hombro.

-. Permítame un momento Señorita Granger -. Ella se giró y le sonrió ampliamente.

-. Claro Profesor-. Se miraron a los ojos y el carraspeó para comenzar a hablar.

-. Tal vez lo considere un atrevimiento de mi parte pero créame que he disfrutado mucho de su compañía y le quería sugerir a usted si le gustaría tomar asesorías conmigo, sería un honor enseñarle a una persona como usted -.

Hermione lo miro extrañada, eso era una proposición un poco extraña, pero ella no le incomodaría estar más horas con él, sonrió y hablo:

-. Por supuesto Profesor -.

-. Hablare con la directora, y le avisare cuando comenzar -. Severus asintió de manera de despedida, y se sonrieron mutuamente y su alumna desapareció por el umbral.

Severus no perdió tiempo al día siguiente se dirigió al despacho de la directora y después de anunciarle lo que pensaba hacer, Minerva no tardo en cuestionarlo:

-. Perdóname, pero me parece muy extraño de tu parte, lo que quieres hacer -.

Severus bufo, no se sorprendió por el comentario de su colega.

-. Ciertamente, pero es un cambio en mí, después de lo que me paso -.

Severus sonrió levemente, se sorprendía de lo mucho que dos personas lo lograron cambiar.

-. Me parece bien, ella necesita más conocimiento para seguir con su educación, ella es orgullosa y seguramente deseara ser la mejor, está bien, siempre y cuando no la molestes demasiado, espero más cambios en tu actitud más seguido -.

Severus asintió y sonrió levemente y se retiró, dejando a una desconcertada directora, cambios así significaban que él había decidido darse otra oportunidad, y eso era bueno para él.

Minerva sonrió y espero más sorpresas de su compañero.