24/Junio/2008: Como el capítulo que me correspondía subir hoy es bastante corto (No llega a 1000 palabras) he decidido subiros dos. Creo que es algo que muchos estábais esperando (muchos que les caiga Cho tan mal como ami). (Ya sabéis a qué me refier;)).

Se os quiere. Besos a tos (Thank u 4 los reviews)

CAPÍTULO 8: EL FINAL DE UNA RELACION

Cho, reapareció en mi vida al poco tiempo de que Hermione se fuese. Fue un encuentro fortuito. Nos vimos un día en el Callejón Diagón. Ella ya tenía a Drew. Me contó que la había dejado embarazada y había desaparecido de su vida. Me ofrecí para echarle una mano en lo que pudiera. Y así fue como poco a poco empezamos a entablar una amistad. Pasaron los años en los que pasé por los brazos de diversas mujeres. Nunca me comprometía a más que una relación sin ningún tipo de compromiso. Supongo que en el fondo de mi corazón esperaba que Hermione volviera algún día. Nunca me planteé una relación seria con Cho hasta que ella no lo sacó a colación. No podía verla como más que una amiga. El fuego que había sentido una vez por ella, hacía años que se había apagado por completo. Entonces me pareció la mejor decisión que podía tomar. Estaba solo y me estaba haciendo viejo. No quería pasarme el resto de mi vida esperando por una mujer que no volvería. Por eso accedí. Pero las cosas en los últimos meses habían cambiado mucho. Apenas veía a Cho porque casi todo el tiempo libre lo pasaba con Abigail. Y la otra razón y fundamental era que había decidido arriesgar mi corazón, porque el que no arriesga, no gana. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la posibilidad de dejar a Cho. Entré en la habitación de Abigail. Ella estaba chateando a través de Internet con Gabriel. Sonreí. Sabía por el brillo de sus ojos que estaba enamorada de él. Con la excusa de que le llevaba un montón de ropa limpia abordé el tema.

- Hija, ¿Puedo hacerte una pregunta?- dije.

- Está bien…- dijo ella dubitativa.

- A ti te cae bien Cho…

- ¿Tengo que contestar?- dijo ella. Ya había notado que Abigail y Cho no congeniaban muy bien.

- Oye… mamá… ¿Tiene novio? Me parece extraño que no lo tenga. Es una mujer hermosa e inteligente.

- No, no tiene. Mamá me cuenta todo… me lo habría dicho.

El corazón empezó a latirme desbocado. Ese fue el momento en que decidí que mi relación con Cho se había dilatado más de lo necesario. Esa era la razón por la que había quedado con ella para cenar esa noche. Abigail estaba en el salón viendo la televisión.

- Vaya papá, qué guapo estás…- dijo ella.

- Gracias hija. Me voy ya.

- Diviértete Y no vengas muy tarde- dijo Abigail con gesto divertido- siempre quise decirlo pero como mamá apenas sale… pues no había caso. Compórtate como un hombre.

- A la orden mi generala.

Me acerqué a ella, le di un beso en la frente y me fui por polvos flu. El destino era el Caldero Chorreante. Había quedado con Cho en un restaurante de comida italiana que había cerca del Caldero Chorreante al que había ido un par de veces con Abigail. Cho ya me estaba esperando. Estaba bastante guapa.

- No se qué milagro que hayas querido quedar conmigo- dijo ella con cierto reproche en su voz. Lo entendía.

- Es que tenía que hablar contigo sobre nosotros.

- Pues dime…

- ¿No quieres esperar a que cenemos?

- No, dime.

- Está bien- dije suspirando profundamente y echándome para atrás en la silla- Quiero que dejemos de vernos, Cho. Entre el trabajo y estar con mi hija no tengo tiempo para nada más.

- Pero…

- Cho, no nos engañemos más, hace tiempo que nuestra relación no es lo que solía ser, pero hemos seguido juntos por rutina.

- Siempre supe que seguías enamorado de Hermione y que en cuanto ella viniese tú irías detrás de ella como un perrito faldero- dijo Cho con reproche.

- Esto no tiene nada que ver con Hermione, es sobre ti y sobre mí. Yo ya no quiero estar contigo. Hay otras cosas en mi vida…

- Sí como Abigail y Hermione ¿no? Tranquilo, lo entiendo.

En ese momento Cho se puso en pie y salió del restaurante. Unos segundos después llegó el camarero para tomar nota de lo que queríamos tomar.

- Déme un par de minutos ¿Sí?.

Saqué mi teléfono móvil y marqué el número de casa. Abigail tardó cuatro tonos en cogerlo.

- ¡Papá! ¡Ha pasado algo!- dijo ella.

- No. ¿Cenaste ya?

- No…

- Pues ponte guapa y vente para acá.

- ¿Y Cho? Papá… sabes que no nos llevamos bien.

- No tienes que preocuparte nunca más por ella. Anda ven…

- ¡Está bien!

Le dije al camarero que mi acompañante se iba a retrasar un poco y se retiró. Una media hora después entró Abigail en el restaurante. Estaba guapísima, como siempre. Llevaba su larguísima melena negra suelta. Iba ligeramente maquillada y se había puesto unos pendientes de aro. Llevaba unos pantalones vaqueros con unas botas de tacón de aguja en color rosa. Llevaba una camiseta de Hello Kitty de manga larga. En unos aspectos tan mujer y en otros tan niña todavía. Ella se sentó en el sitio que había ocupado Cho y me miró con sus ojos verdes.

- Explícame de que va todo esto- dijo.

- Pues que he roto con Cho, que no tienes que preocuparte más por ella.

- Y esa repentina decisión… ¿no tendrá nada que ver con mamá verdad?

- Abigail, ser cotilla es uno de los peores defectos del ser humano.

- Vale. Sí. Yo sabes que estaría encantada con que volvieseis a estar juntos.

Esa noche fue muy divertida. Después de la cena nos dejamos caer por el bar de Lee Jordan, mi viejo amigo del colegio. Nos lo pasamos muy bien. Sobre todo porque hacia tiempo que no me sentía tan liberado, tan bien. Incluso Ron y Ginny suspiraron aliviados cuando supieron que la había alejado de mi vida.