Capítulo 8

Lo siento cielo, lo siento mucho

-Merle- le llama el Gobernador en tono amistoso.

-Hola jefe- mira con desconfianza a Tim y Crowley, el chico nuevo ni siquiera le preocupa, tiene pinta de seguir haciéndose pis en la cama. -¿Hay misión?-

-Para ellos sí, van a ir a buscar a Michone, quiero que la traigan de vuelta, si es posible viva, si no… bueno, no se puede tener todo-

-¿Yo no voy?- pregunta desconcertado, todo esto no le gusta, ni poco, ni mucho, ni nada.

El Gobernador hace un gesto con la cabeza y los demás sin más explicaciones se suben al coche. Preparados para matar.

-Tú, vas a buscar a otra persona- le explica sonriente.

-¿A quién?- pregunta haciéndose el tonto.

-A la dueña de ese juguete que llevas en el muslo, necesita que la reeduquen con urgencia-

-Señor yo…-

-Te lo pido porque confía en ti, no te atacará- en eso Merle discrepa, se le lanzará al cuello por no haberla hecho caso. –Es por su propio bien, quieres que ella se quede, pero no puede seguir con esa actitud, es peligrosa, para el resto y en especial para sí misma-

-Lo entiendo señor-

-Genial, porque en cuanto ella sea razonable, podremos ir a buscar a tu hermanito.-

-Si sigue aquí, la encontraré- dice deseando que se haya largado tan lejos como le haya sido posible.

-Eso espero, porque si no lo haces tú, y la encuentra antes cualquier otro, bueno, dado que me ha atacado sin provocación previa, tienen permiso para disparar a matar- sus huevos sin provocación previa.

-¿Qué le ha atacado?- se contiene de lanzarse sobre él y reventarle la cara a puñetazos, si Cass le ha hecho algo a ese cabrón, solo ha tenido un motivo, defenderse de él.

-Te lo he dicho, es peligrosa, por su propio bien, encuéntrala cuanto antes amigo- le aconseja dejándole solo ante las puertas de Woodbury.

Mierda, mierda, y más mierda para él, ¿Qué se supone que debe hacer ahora?

Si la encuentra e intentan largarse, les mataran, pero si la entrega, la torturaran, no puede consentir eso. ¿Por qué cojones tenía que irse al el mundo al puto infierno? Todo era mucho más sencillo cuando solo era un maldito camello.

Ojalá lo siguiese siendo.

Porque lo único que ha tenido claro desde siempre es que Merle Dixon nunca sería el héroe de nadie.

Con paciencia espero hasta que Andrea se despierta y por fin se va de casa del Gobernador, con el mayor sigilo posible, entro por donde hui el otro día.

Tengo que saberlo, tengo que saber quién hay encerrado en ese armario, porque me he pasado toda la noche escuchando los golpes que daba en mi cabeza, una y otra vez.

Trato de abrir la puerta de la habitación pero no hay manera, cerrada a cal y canto.

Joder, tendría que haberle pedido mucho antes a Merle que me enseñase a forzar cerraduras, doy un respiro y lo mando todo al carajo.

Si el Gobernador quiere mi cabeza en una pecera, dará igual que se note o no que he estado aquí.

Intento abrirla de una patada, pero no es una buena idea, aparte de no tener la fuerza suficiente, está el detalle de mis costillas resentidas, que debido a la vibración lamentan con intensidad que me haya dado por fingir que soy una agente del FBI en una serie de la tele.

-De acuerdo Cass, piensa, no dispones de mucho tiempo y tienes que entrar ¿Cómo lo vas a hacer?- me pregunto a mí misma.

Oigo un ruido y nerviosa saco mi machete, lista para lo que sea, ya he tenido suficiente con dejarme dar una paliza, eso no va a pasarme dos veces en menos de veinticuatro horas.

Espero, pero nada sucede, me relajo, mirando de nuevo la cerradura pensativa, entonces me fijo más detenidamente en mi machete y la luz se enciende.

Con cuidado ya que podría cortarme y eso no me haría la más mínima gracia, sobre todo ahora que soy tan buscada como Anne Bonnie, ya sabéis la infame pirata.

Paso mi machete entre el marco de la puerta y la ranura por el lado en el que está ubicada la cerradura.

Rezando porque funcione, comienzo a aplicar presión a la cerradura empujando hacia el lado de la puerta. Sacudo un poco el machete dejando marcas en la madera hasta que por fin se abre.

Estoy sudando más que del esfuerzo, de los nervios por ser atrapada, entro sin dar la luz, contemplando asqueada las cabezas sumergidas en ese extraño líquido.

¿Qué monstruo hace eso? Hasta tiene un maldito sillón aquí, seguro que se sienta a mirarlas, como quien se pone a ver la tele, eso o quizá se ponga a charlar con ellas, dios espero que no.

Los golpes suenan de nuevo, si fuera lista lo dejaría correr, si fuera lista no trataría de llevarme a Merle conmigo, pero siento que esto es lo que debo hacer, además, no son los listos los que sobreviven, son los astutos, los intuitivos.

Corro el cerrojo y no puedo creer lo que veo, es una niña atada con una camisa de fuerza, sabía que ese cerdo estaba profundamente enfermo, pero jamás creí que pudiese hacerle nada parecido a una pequeña.

-Tranquila cielo, ven conmigo, voy a sacarte de este sitio, estarás bien- con pequeños pasos tambaleante se acerca a mí, sin decir nada, solo lanzando gemidos de dolor.

Me pregunto si le habrá cubierto la cara con ese saco para no ver el miedo en sus ojos mientras la fuerza. Porque ¿para que la tendría encerrada si no?

Temiendo asustarla más de lo que ya está, le destapo la cara con cuidado, horrorizada la miro sin asimilar lo que tengo enfrente, es una niña muerta, una mordedora.

¿Por qué el Gobernador la hace sufrir de esta manera?

¿Por qué no la libera?

¿Por qué no la ayuda a morir del todo?

-Lo siento cielo- contengo las ganas de llorar –siento mucho lo que te ha pasado, y siento que nadie te haya ayudado, pero ahora voy a hacerlo yo- respiro hondo –vas a estar bien,- recuerdo a los niños de la excursión que atacaron el muro hace poco –volverás a estar con tu mama, ella te protegerá, estaréis juntas, y ya no os volverá a pasar nada malo- gruñe, luchando por llegar hasta mí, masticando el aire.

Mirando sus ojos vacíos de toda luz, le clavo mi machete en la cabeza. La pequeña deja de moverse, en ese momento me permito derramar un par de lágrimas, por ella y por mí. Porque así es como todos acabaremos, y es una realidad tan aterradora como triste.

Con delicadeza la recuesto en el suelo del armario, cerrando de nuevo con pestillo cuando acabo, aunque ya no haga falta, está vez no volverá a moverse, está descansando.

Sin molestarme en cerrar la puerta de la habitación de los horrores, me largo, deslizándome por última vez por la ventana del Gobernador.

-¿Merle jodido mamón dónde estás?- le pregunto al aire vacío de su habitación, cuando llego a casa y él sigue ausente.

No tengo claro si debería maldecir mi suerte, o sentirme afortunada, uno de los hombres que han tratado de matarme se me ha escapado, no he sido capaz de dar el cien por cien de mí, apenas tenía veinte años, si es que los tenía.

Ahora estoy herida, y cubierta de entrañas de caminante, es un completo asco, pero gracias a eso al parecer no me perciben, no son capaces de olerme, o lo que sea que ellos hagan.

No sé cuál debería ser mi próximo movimiento, pero una cosa tengo clara no puedo detenerme, si lo hago, moriré.

Cojo mi mochila y comienzo a caminar sin seguir un rumbo fijo, utilizando mi Katana a modo de bastón, mientras ando, caigo en la cuenta de cuál debe ser mi próximo paso, encontrar un lugar relativamente seguro para poder desinfectar y curar mi herida.

Por suerte ha sido un tiro limpio, aun así duele una barbaridad.

Carl vuelve de revisar los pabellones con Daryl y Oscar, parece estar bien, muy entero, pero, no siento que sea así en realidad.

-Hola mini sheriff- le saludo -¿Todo bien?-

-Sí, un caminante nos sorprendió por la espalda pero pudimos con él- mira a Beth que tiene en brazos a su hermana.

-¿Qué te preocupa?- le pregunto sin rodeos.

-¿Por qué crees tú que estoy preocupado?- contraataca.

-Porque te conozco, para mi eres transparente- digo sentándome en su cama, él me imita.

-¿Y si no soy un buen hermano mayor para ella?- me suelta de repente.

-Carl, no digas memeces-

-Es enserio- me dice angustiado.

-Lo sé, sé que vas en serio, por eso me parece una soberana memez, has cuidado mejor de ella en el poco tiempo que lleva con nosotros, de lo que lo ha hecho mi hermano conmigo desde que esto comenzó. Sinceramente, mucho tendría que írsete la olla para terminar siendo como Ethan-

-Yo no quería decirlo tan a las claras- se incomoda, rascándose la nuca.

-¿Por qué? Si es la verdad, nunca tendrías porque callarla- palmeo mis muslos y enseguida él recuesta la cabeza en ellos, como si fuesen una almohada. –Si te sirve de consuelo, si en algún momento veo que tomas un camino ligeramente parecido al suyo, te golpearé hasta que recuperes el norte-

-Te lo agradecería mucho- noto la risa en su voz.

-¿Agradecerías que te pegase? Que rarito eres- me meto con él.

-No- se ríe –no por eso, me refiero a que, me alivia saber que no me dejarías perderme-

-No creo que lo hagas, y si te pasase, no sería por mucho tiempo, tú eres fuerte Carl- nos quedamos un momento así, callados, él con los ojos cerrados, yo acariciándole el pelo, mirando la pared gris frente a mí –Carl, ¿Qué más te preocupa?-

-Nada- dice con voz adormilada.

-No me mientas- le riño dejando de acariciarle.

-No te miento, no me preocupa nada más, es la verdad- insiste terco.

-Vale, pues ¿qué es lo que te tiene tan apagado entonces? si te lo sigues guardando para ti solo, acabará haciéndote daño-

-No lo entenderías- niega.

-¿Es por qué echas de menos a tu mamá?- no responde, así que lo interpreto como un sí. –A mí también me pasa, cuando me despierto por las mañanas, durante un minuto, en el que todavía sigo un poco dormida, creo que huelo las tortitas que solía hacer mi padre por las mañanas, juraría que escucho los tacones de mi madre sobre el parqué repiqueteando porque llega tarde al trabajo y va con muchas prisas, nunca se levantaba a tiempo la pobre. Cuando eso sucede, sonrío, porque siento que es real. Pero después… cuando al fin abro los ojos, ellos nunca están, y me doy cuenta de que, ya no volverán, nunca más. Supongo que me pasa porque no sé qué les sucedió, y una parte de mí no cree que hayan muerto, aunque obviamente eso sea lo que les ocurrió-

-Tienes suerte, porque yo sí sé lo que le pasó a mi madre, murió después de dar a luz, ella, aún no había cambiado, y yo tuve que impedir que le pasará, le disparé en la cabeza, fue real, no una ilusión, ni una pesadilla- comienzo a llorar sin poder evitarlo, eso, es mucho peor de lo que yo me había imaginado.

-Carl lo siento, lo siento mucho-

-Yo siento lo de tus padres, al menos yo pude despedirme de mi mamá, ven aquí- nos tumba en la cama y nos abrazamos el uno al otro con fuerza, intentando mantenernos enteros en medio de este mundo que te despedaza poco a poco, arrebatándote todo lo bueno que te queda y te obliga a seguir adelante sin permitirte mirar hacia atrás si no quieres acabar muerto.

Viviendo así, un abrazo es más que un gesto de cariño, es un refugio en el que sentirte a salvo de todo eso.

….

Llego hasta un pueblo desolado, como todos hoy en día, pero algo me sobresalta, me escondo tras un coche al ver a una pareja, me siento insegura, eso no es habitual, me molesta comportarme así, pero, no sé qué debo hacer, no parecen peligrosos, y no me suenan de Woodbury, aun así, estando herida, es un riesgo confiar en nadie ahora mismo, podrían matarme para quitarme lo poco que tengo.

Decido que lo mejor por el momento, es observarles y esperar.

En una cesta roja van dejando todo lo que les puede ser útil mientras charlan relajados, abro los ojos como platos al ver algo que reconozco, leche materna, tienen un bebe.

Si en medio de este infierno cuidan de un bebe, ya no es solo que sean de fiar, es que tienen un sitio seguro, justo lo que necesito, al menos para remendarme y luego seguir mi camino.

Un disparo me hace retroceder justo cuando estaba a punto de mostrarme a ellos, alguien dispara a la pareja, me asomo y me cago en mi estampa cuando veo al chico que he dejado con vida apuntando a la cabeza de la chica.

-Me venís de puta madre porque necesito un taxi que me lleve- les dice chulito.

-Suéltala, no vas a ir con nosotros a ninguna parte- asegura el joven asiático.

-Oh, en eso te equivocas, ya lo creo que te equivocas, por cierto ¿de dónde carajos habéis salido? Tenéis buena pinta-

-No vamos a llevarte a nuestro campamento ni en sueños- niega la chica con firmeza.

-Vaya, pero si eres peleona, mejor, allá donde os voy a llevar os va a hacer falta tener carácter-

-No- niega de nuevo el compañero de la mujer.

-Te lo dejaré clarito, o me llevas, o le hago un hueco en su bonita cabeza a tu chica y después te disparo a ti, yo prefiero que me lleves, pero es tu decisión Superman. ¿Y bien?-

-De acuerdo, de acuerdo- admite finalmente por temor a que ella salga herida, en pocos segundos todos suben a una camioneta roja y yo solo puedo ver como se alejan impotente de no haber podido hacer nada por ellos, pero si hubiese salido, solo habría conseguido otro disparo, eso no les habría servido de ayuda precisamente.

Pero su campamento tiene que estar cerca, tal vez si consigo encontrar a su gente, tengan una oportunidad.

-Merle amigo, te relevo de tu tarea- me llama el Gobernador.

-Deme más tiempo- le pido a sabiendas de lo que significa eso.

-No lo tenemos, Gargiulo ha encontrado algo interesante, una parejita muy feliz, necesito que averigües de donde han salido, si hay un asentamiento en nuestra zona quiero saberlo-

-Sí señor, pero…-

-Sin peros, eres mi soldado, solo hazlo Merle, como siempre ¿de acuerdo?-

-¿Qué pasará con Cassidy?- pregunto inconforme.

-Mientras no se resista, ni ataque a nadie más, estará a salvo, aunque la llevarán a las celdas, para su seguridad, lo comprendes ¿verdad?-

-Si señor-

-Buen chico- le alaba como a un perro –ahora ve a hacer lo que te he ordenado, soldado- dice alejándose de él.

Merle maldice por millonésima vez en el día, ¿es que las cosas no pueden dejar de ir a peor?

….

Estoy sentado en el suelo del pabellón que hemos despejado, ¿es que las cosas no pueden dejar de ir a peor?

Cassidy, Merle, Amy, Jacquie, Sophia, Dale, Andrea, Lori, T-Dog, Carol, joder Carol, estaba decidido a compensarle por no haber encontrado a su pequeña, iba a confiar en ella a convertirla en parte de mi familia igual que Ale, no, no es justo, -joder- le digo a la nada, apuñalando el suelo de cemento con rabia.

Pero sé de sobra que toda esta furia que siento no es por haberle fallado una vez más a mi amiga, no, es porque le fallé a ella.

Nunca debí soltarla, tendría que haberme ido con ella, mi luz, mi u-gi-tsi-ha, mi Cassidy.

Cabreado, y frustrado, lo único que quiero es sangre, ¿y si murió en ese edificio? ¿Y si por eso falló la señal? ¿Y si acabó destrozada de forma brutal como T-Dog?

Abro la puerta de la celda de contención dispuesto a matar todo lo que haya dentro pero me paralizo –Carol- sin dudarlo la cojo en brazos y la llevo hasta el pabellón C. –Aguanta, ya queda poco, te pondrás bien- sonrío como un desquiciado convencido de que esto significa algo, justo cuando había dado a Carol por perdida la encuentro.

No, no voy a perder la esperanza, voy a recuperar a mi mujer, así se interponga en mi camino una horda de caminantes, o el mismísimo demonio, me da igual, ahora que tenemos un sitio fijo, es hora de que empiece a buscarla.

Y la caza es la excusa perfecta.

-Eh- grito, todos se me quedan mirando con los ojos como platos y yo los imito al ver a Rick con su niña en brazos.

-Dios es Carol- se acerca Kate a mi corriendo -¿La han mordido?-

-No, creo que solo está deshidratada- le explico tranquilo.

-Déjala en la cama, yo cuidaré de ella- asegura feliz de verla viva.

-Gracias Kate-

-No las des- las dejo solas y me acerco hasta mi amigo.

-¿Cómo estás?- le pregunto.

-Mejor, estoy mejor. Gracias por cuidar de ella- sonríe meciendo a su pequeña. -¿A ti te ha pasado algo?- me pregunta suspicaz.

-He encontrado a Carol-

-Ya, pero no lo digo por eso, pareces no sé…-

-Dilo sin miedo Rick, lleno de energía, como si te hubiesen metido un cohete por el culo, tío prácticamente vibras de la emoción ¿te mola Carol y no me has dicho nada pillín?- me codea Ale y Rick se ríe de nosotros.

-No sé de qué habláis, estoy como siempre- niego haciéndome el loco

-Eso dices tú, pero yo te veo una luz distinta en los ojos- sigue picando mi cuñado, desde que llegamos a la prisión, se comporta más como era cuando le conocí.

-Insisto, ni idea de a lo que os referís-

-Venga ya, confiesa os habéis acostado después de encontrarla y la has dejado fundida a la pobre ¿es eso?- que insinúe eso me molesta.

-Yo no me he acostado con Carol, es una buena amiga nada más, no me interesa- niego incapaz de imaginarnos en ese sentido.

-Puede que tú la veas así, pero ella a ti no- pica Rick ahora.

-Sois un par de grandísimos idiotas- les suelto alejándome de ellos, si les dijese lo que pienso, haría daño a Rick, y Ale me miraría con pena, no quiero que sucedan ninguna de esas dos cosas, lo que necesito es ponerme en marcha y pronto.

…..

-Gin- la llamo al verla de lejos, parada ante las vayas -¿Qué pasa?- le pregunto inquieto porque no me responde, ella se limita a señalar al frente.

-Está viva- dice al fin, señalando a una mujer afroamericana con rastas, que lleva una cesta roja, llena hasta los topes de leche materna.

-Ve a por mi padre- le susurro, no quiero atraer la atención de los caminantes.

-No hay tiempo, se están dando cuenta, tenemos que ayudarla-

-Es peligroso, no la conocemos- niego inseguro.

-Carl, solo hazlo, ya pediremos perdón luego- dice mientras corre veloz como un guepardo hacia la verja para abrirla.

La mujer de la Katana se defiende, pero está herida, en cuanto Gin abre, yo comienzo a disparar.

-Vamos entra- la mujer la mira con desconfianza –entra o muere, pero sea lo que sea date prisa- suelta mosqueada mi amiga, eso parece hacerla reaccionar, ya que al fin pasa dentro, pero según lo hace, deja caer la cesta y se desmaya.

Tan rápido como ha abierto, Gin cierra la verja mientras yo la cubro.

-¿Qué creéis que hacéis?- nos pregunta mi padre enfadado, tirándose al suelo de rodillas, mientas revisa que la mujer no tenga ninguna mordedura.

-¿Está sana?- cuestiona Hershel.

-Eso parece, la única herida que tiene es de un disparo y tiene pinta de ser reciente, ¿Por qué has hecho eso?- me pregunta mi padre conteniéndose de gritarme.

-Él no ha sido Rick- dice Gin. –He sido yo-

-Diablos Ginebra, ¿Por qué si puede saberse?- pregunta enfadado Ale.

-Lleva la cesta de Glenn y Maggie- responde dejándonos a todos perplejos.

-Ale, llévala al comedor, no la quiero con nosotros, no hasta que nos diga que ha pasado y como nos ha encontrado-

Ale la coge en brazos sin mediar palabra y se la lleva.

-Iré con él, esa herida necesitará puntos- dice Hershel poniéndose en marcha.

-No volváis a hacer nada parecido estando solos ¿me habéis oído?-

-Si papa/Rick perdona- nos da la espalda y se va a paso rápido cargando con la cesta y la mochila de la mujer.

-¿Crees que están en apuros?- le pregunto a mi amiga.

-Puede- responde pensativa.

-¿Por qué has decidido ayudarla?-

-Bueno ella nos ha ayudado primero, está herida, no sabe qué clase de personas somos, aun así se ha arriesgado, nos ha buscado nos ha traído la leche para tu hermana, lo menos que podíamos hacer era dejarla pasar-

-Yo no estoy seguro de si lo habría hecho- admito dudoso.

-Claro que sí, vamos, a ver si conseguimos enterarnos de algo interesante- la sigo, sin dejar de darle vueltas a la cabeza, ¿de haber estado solo lo habría hecho? Puede que sí, pero quizá para cuando me hubiera atrevido, habría sido demasiado tarde.

Me alegra que Gin estuviera conmigo.

Me tienen atado a una silla, me han dejado solo en una habitación, el corazón me retumba en el pecho, han separado a Maggie de mi lado, le prometí a Hershel que cuidaría de ella, y ahora está en peligro por mi culpa.

De pronto la puerta se abre de un portazo y entra quien menos me habría podido imaginar, la boca se me reseca, esto no es para nada bueno.

-¿Merle?-

-Mira tú por donde, pero si es el chino, nunca creí que durarías tanto, ha debido de salirte pelo en las pelotas, enhorabuena encanto- me sonríe cínico, yo no puedo dejar de observar la cuchilla que lleva incorporada a su brazo.

-Me alegra ver que estás vivo- le digo intentando parecer amigable.

-Si claro- dice sentándose en la mesa ante mí –demonios, seguro que sí, voy a ser bueno contigo, y a fingir que me lo creo, entonces me devolverás ese amable gesto, y me dirás si mi hermanita sigue viva, dime ¿lo está?-

Niego fervientemente con la cabeza –no pienso decirte, una puta mierda sobre nada, no me fio de ti, intentaste matarnos en Atlanta-

-¿Qué yo que? Por favor, que exageración de los hechos, solo me volví un poco loco y tal vez disparé de más-

-Casi matas a T-Dog, no lo he olvidado- pienso mantenerme firme.

-Chico, con esa actitud solo estás complicando las cosas para ti, y para tu preciosa amiguita-

-No hables de ella- me remuevo furioso deseando soltarme.

-Uuuu así que te la tiras, eso está muy pero que muy bien, cada vez me sorprendes más, cuéntame ahora que estamos en confianza ¿es el primer chochito en el has que metido a tu amiguito? El primero siempre es especial he de reconocerlo, sería una verdadera lástima que le pasase algo solo porque tú eres un estúpido ¿no te parece? Aunque es la opinión de un jodido loco, ¿Qué sabré yo?- exclama riéndose mientras se pone en pie.

-Ni se te ocurra tocarla- le grito.

-Oh descuida, no lo haré, ni siquiera la veré, yo estoy aquí, única y exclusivamente, para ocuparme de ti, chino- le miro con desprecio.

-¿Estás disfrutando con esto verdad?-

-No tanto como estoy a punto de hacerlo- asegura y yo intento mantener el tipo, no pienso dejar que vea a través de mí. –Es tu última oportunidad, ¿de dónde habéis salido? ¿Dónde está mi hermano?-

-Eres duro de oído, te lo repetiré, no voy a contarte una mierda, si de verdad eres de fiar, suéltanos, déjanos ir-

-No chaval, este juego, no se juega así- dice echando su puño hacia atrás, golpeando mi cara con fuerza.

Despierto y lo primero que veo es a un señor mayor cosiéndome la herida y a dos niños, el chico lleva un sombrero de sheriff que le queda grande, me apunta con una pistola a la cabeza, su mirada es de desconfianza, la otra es una niña, está sentada es una mesa al lado de la cesta con la leche materna, mi mochila está a sus pies, ella me mira con curiosidad mientras lanza un cuchillo al aire y lo atrapa por el mango de nuevo cuando cae.

-Hola- saluda sonriente.

-¿Por qué le hablas?- la riñe el chico. Ella pone los ojos en blanco y le saca la lengua.

-Se llama educación sheriff memo-

-Que no me llames así-

-Niños, molestáis a nuestra invitada- dice el viejo amable.

-¿Quiénes sois?- pregunto finalmente.

-Nadie en particular, solo los que te hemos salvado la vida- dice la niña –por cierto, eso que haces con la Katana, mola un montón ¿me enseñarías a usarla?-

-No va a quedarse- dice un hombre apuesto entrando en la habitación, reclamando cada rincón con su presencia. –No, hasta que responda algunas preguntas antes al menos.-

-¿Y por qué las respondería?- pregunto desafiante.

-Porque te hemos ayudado- dice la niña –no solo abriéndote la puerta, Hershel te ha cosido la herida, hemos demostrado tener buena fe, ahora te toca a ti-

-Gin esto es una conversación de mayores, tú y Carl marchaos- la regaña el tipo apuesto que parece estar al mando aquí.

-¿Por qué yo? Si no he hecho nada- se queja el pequeño, eso casi consigue hacerme sonreír, a pesar de parecer tan duro, solo es un niño al fin y al cabo, como otro cualquiera.

-¿Qué queréis saber?- cedo.

-La cesta que llevabas, ¿de dónde la sacaste?-

-Una pareja la estaba llenando con cosas, cuando apareció uno de los hombres del Gobernador, y se los llevó, pero antes de que apareciera, hablaron sobre que estaban en una prisión, dijeron que no estaba lejos, decidí arriesgarme-

-¿Quién es el Gobernador?- dice el hombre apuesto ladeando la cabeza y acercándose a mí.

-Es el líder de un sitio llamado Woodbury, es un loco, mató a unos militares para conseguir sus armas, aunque a la gente de allí les contó que habían sido sorprendidos por mordedores. Va de tipo encantador pero a saber todo lo que esconde… me ofreció un puesto de soldado, que obviamente rechacé, no quise formar parte de nada de eso, me largué de allí en cuanto pude y él mandó a algunos de sus hombres para que me matarán, pero fallaron,- digo sonriendo agresiva –por desgracia, uno se me escapó-

-¿Él que cogió a Glenn y a Maggie?- me pregunta a lo que yo siento con la cabeza.

-Lo siento mucho, si están allí, no les pasarán cosas buenas- aseguro con lastima.

-¿Cómo lo sabes?- pregunta el hombre mayor.

-Mientras estuve allí hice una amiga, era una buena persona, ella tampoco se fiaba, me ayudó, dándome esa mochila,- señalo en dirección a la niña –pero un hombre fue a buscarla, diciendo que el Gobernador quería verla, a estas alturas, dudo que siga viva- respondo lamentándome.

En ese momento entra otro hombre, más alto que el primero y más fornido, mira a su alrededor antes de entrar, igual a como lo haría un animal salvaje.

Al ver la ballesta que lleva al hombro, no puedo evitar recordar a Cassidy.

-¿Por qué vas a fiarte de ella? Podría ser una trampa, para que abandonemos la prisión y que la tomen ellos, sean quienes sean- comenta con desconfianza.

-Por eso, va a venir con nosotros- le dice para calmarle.

-No voy a hacer eso- me niego tajante, bastante me ha costado salir como para volver.

-Sí, claro que lo harás, no tienes que entrar, pero nos vas a guiar hasta ese pueblo ¿Cuántos son?-

-¿Te ha hecho una pregunta?- dice el de la ballesta perdiendo los nervios y apuntándome.

-No sois suficientes, ellos cuentan con al menos setenta y cinco personas-

-Siendo tantos, no todos sabrán pelear- dice el tipo duro bajando la ballesta.

-No, pero los centinelas que tienen en las barricadas no son malos del todo, aún tienen que mejorar, son aspirantes a soldados, la mayoría de gatillo fácil, pero no todos son así-

-¿Lo ves?- me dice el líder –te necesitamos ¿sabes entrar?-

-La mujer de la que os he hablado, me dijo cuáles eran los puestos menos vigilados-

-¿Para qué hizo eso?- pregunta el arquero.

-Para que pudiera salir sin que nadie se diese cuenta, pero al final tuve que cambiar el plan-

-No hay mal que por bien no venga. Ahora nosotros lo usaremos para entrar- dice el líder satisfecho.

-Si hago esto por vosotros, ¿podría quedarme si quisiera?- pregunto poniendo cara de póker.

-Si nos echas una mano, sí- afirma conforme.

-¿Y si quien me ayudó siguiese viva? ¿También podría formar parte de este sitio?- yo me las apaño bien sola, pero ella necesitará recuperar fuerzas, antes de salir en busca de su hombre. Yo la ayudaré en todo lo que pueda, se lo debo.

Ambos se miran serios sin responderme.

-Vamos chicos, no es tan jodidamente complicado, decidle que sí y punto, si todo lo que ha contado es cierto, es de fiar, por lo tanto su amiga/amante/mascota también lo será- dice un tipo guapo con la camisa abierta y sin mangas.

-¿Y si nos traiciona poni tarado?- le pregunta el arquero desconfiado.

-Pues la matas angelito y ya está, chicos- apoya su mano en el hombro del doctor. –Es de su hija de quien hablamos, y de Glenn, joder, aunque sea una trampa tenemos que ir, tenemos que intentar recuperarlos, él te salvó el culo en Atlanta Rick, y si fuese al revés, ellos no dudarían ni un segundo en ir a por vosotros dos- dice señalándoles serio. –En cuanto a ti Lady samurái, te pido que olvides sus malos modales- dice dibujando una pícara sonrisa en su cara.

-Será difícil-

-Podrás hacerlo, nuestro Papa Noel personal se llama Hershel, la pequeña que cualquier día se sacará un ojo jugando con sus cuchillos es Gin, el mini sheriff es Carl hijo de Rick, el gran sheriff aquí presente, se nota que lo es por la pose- me susurra lo último al oído guiñándome un ojo –y el sexy tipo de la ballesta es…-

-Dixon-

-Si bueno, así se apellida, la gente nueva le pone nervioso, se le pasará cuando te coja confianza, yo soy el payaso casi oficial me llamo Ale, no soy muy bueno en las distancias cortas, pero usando un rifle no fallo, dado que cubriré la retirada, harías bien en recordarlo- dice dejando de ser el tipo animado.

-¿Es una amenaza?- pregunto seria.

-Esta gente es mi familia, si les pasa algo malo por tu culpa, no tendrás mucho tiempo para lamentar tu decisión-

-¿Y si soy de fiar?-

-Entonces yo lamentaré haberte soltado este discursito para nada-

-Pues lo harás- le digo entrecerrando los ojos.

-Llámame loco, pero lo sé- dice alejándose de mí.

-Se cree una especie de detector de mentiras humano- me explica Rick poniendo los ojos en blanco. –Quédate aquí, hablaré con el resto del grupo, niños fuera-

-¿Por qué?- se quejan a la vez.

-Si queréis que empiece a daros clases de rastreo largo los dos de aquí- dice el de la ballesta y los dos salen escopetados.

Me quedo sola con Hershel –siento lo de tu hija, es una chica guapa-

-Y valiente, eso es lo que me preocupa- me confiesa el hombre apoyándose en sus muletas

-¿Por qué?- pregunto sin entender.

-Porque si esa gente es como tú dices, cuanto más se resista, más daño le harán- se lamenta dispuesto a dejarme sola –no creo que tarden mucho en tomar una decisión, espera y descansa-

-¿Dónde está mi Katana?- pregunto tratando de ocultar mi inseguridad, estoy tan acostumbrada a llevarla conmigo, que sin ella me siento desnuda.

-En la celda de Rick, te la devolverá cuando vayáis a Woodbury- responde el amable señor encerrándome en el comedor de la prisión, de repente me doy cuenta de que sola, es la última forma en que quiero estar.

Andrea tenía razón, no soporto estar parada, porque entonces me alcanzan mis recuerdos y son demasiado dolorosos, no soy tan fuerte como para soportarlos, no sé si algún día lo seré.

Estoy mareado, ¿Cuántos puñetazos me ha dado éste cabrón ya?

-Eh princesa, no te desmayes, aún es pronto para eso-

-Jódete-

-Pero que boca tan sucia tienes, dime ¿con ella besas a tu chica? ¿O es que le gusta que le digas guarradas? Es eso, ¿a qué si?-

-Cierra la boca-

-Lo haré, en cuanto me digas lo que quiero escuchar-

-No voy a traicionar a mi familia-

-Lo harás, vamos, coopera un poco, por el bien de la chica, si es que de verdad la quieres, porque te aseguro, y a pesar de cómo suena, no es una amenaza, que nada de lo que yo pueda llegar a hacerte, te causará tanto dolor, como lo que él Gobernador le hará a ella.-

-Ni se os ocurra tocarla Merle-

-Yo no lo haré-

-Pues impídelo-

-Dime si me hermano está vivo joder- exige furioso dándome otro puñetazo. Coloca su cuchillo en mi cuello, -dímelo, me lo debes, me dejasteis tirado en esa puta azotea, sin la decencia de meterme un tiro en la cabeza antes-

-Regresamos a buscarte, pero ya no estabas- digo luchando por mantenerme firme, la cabeza me pesa, y lo único que quiero hacer es agacharla, pero eso sería como humillarme ante él.

-Qué bonito, todo un detalle sin duda, uno inútil, pero un detalle al fin y al cabo. Tienes dos opciones, o decirme por las buenas si mi hermano sigue con vida, o contarme por las malas donde está vuestro campamento, tú eliges-

-Que te jodan Merle, pero que te jodan mucho-

-Oh, yo sí que te voy a joder a ti- asegura y a continuación me da un cabezazo directo a la nariz que me hace ver las estrellas, no sé cuánto más podré aguantar.

…..

-Oye Dixon- digo acercándome al tipo de la ballesta.

-¿Qué?-

-Este sitio ¿estaba limpio?- pregunto incrédula de que fuese el caso, pero más raro me parece que un grupo tan pequeño haya podido despejarlo.

-No, que va, nosotros lo hicimos ¿por qué te importa?- me dice sin fiarse.

-Porque si tan pocos, habéis conseguido tanto, puede que lo de esta noche salga bien- comento mirándole con un recién descubierto respeto.

-Siempre que lo que nos hayas dicho sea cierto-

-Lo es, confiar no es algo que haga a menudo te lo aseguro, pero me fiaba de quien me contó la manera de salir, para entrar será lo mismo-

-Si crees que la han matado ¿Por qué pediste un sitio para ella en la prisión?- pregunta confuso.

-No lo sé, quizá porque me gustaría equivocarme, si lo estuviera, podría darle las gracias, además era del tipo escurridizo así que…- me encojo de hombros, creo que Cassidy ha llegado a significar tanto para mí, porque fue capaz de apoyarme cuando Andrea no lo hizo, y mientras la segunda me abandonó, la otra me ayudó.

-No le des demasiadas vueltas, ésta noche lo averiguarás, si está bien podréis venir con nosotros y si no, podrás vengarla- veo comprensión en sus ojos.

-Tú, ¿estás buscando a alguien?- se queda rígido por un segundo antes de mirarme. Los dos somos intuitivos y letales.

-Sí- es todo lo que dice, mientras me estudia.

-Espero que le encuentres- asiente, sin añadir más.

-Angelito, tu amorcito te llama- grita Ale con voz estridente.

-No es mi amorcito, poni tarado- se queja el tipo duro marchándose.

-¿Está casado?- pregunto extrañada.

-¿Te interesa?- me cuestiona a su vez curioso

-No, es solo que no parece de los que se comprometen y forman una familia, es más del estilo lobo solitario ¿no?-

Ale silba impresionado –vaya sí que le has cogido la medida pronto, pero te equivocas-

-¿En qué?-

-Es complicado, él ama a alguien que murió al principio de todo esto, pero no es capaz de aceptarlo, eso es compromiso, aunque en lo de que por lo general esté más cómodo solo que con gente has acertado-

-No entiendo entonces a qué viene decirle lo de que su amorcito le llama-

-Oh bueno, eso,- se rasca la cara -si te quedas el tiempo suficiente ya lo pillarás, por cierto querida, tú vendrás en el coche conmigo-

-No te fías de mi eh- digo conteniendo una sonrisa.

-A lo mejor es que me gustaría averiguar si eres capaz de manejarme igual de bien que manejas tu Katana- dice sonriendo seductor.

-Ale- pero en seguido esa sonrisa se endulza, suavizando sus rasgos haciéndole parecer más joven, cuando una mujer impactante y llena de tatuajes se acerca a nosotros. –Tienes que hablar con Ginny-

-¿Qué le pasa ahora a mi pequeña lanza cuchillos?-

-Qué quiere irse contigo. Yo ya la he dicho que no puede, pero no entra en razón, es igual de cabezota que mi hermana dios la tenga en su gloria, así que te toca hablar con ella-

-Lo haré ahora mismo- asegura relajado.

-Soy Kate,- dice presentándose, -tu eres la samurái por lo que veo ¿este ya estaba ligando contigo?- no sé qué responder a eso.

-No puedo evitarlo- dice rascándose la nuca, -cuando conozco a una mujer fuerte y segura de sí misma, me sale solo el casanova que llevo dentro-

-Pues que solo salga el casanova, porque como saques a tu amiguito de tus pantalones, vas a saber quién soy yo-

-¿Me darás unos azotes cuando vuelva por haber sido malo?- le pregunta acercándose a ella a paso lento, madre mía ¿la temperatura está subiendo sola de repente o soy yo?

-Ni lo dudes- dice cacheteándole la cara de forma juguetona –ni lo dudes-

-Como me pones- prácticamente ronronea esas palabras.

-Lo sé, habla con Ginny-

-¿No me vas a dar un beso?-

-Cuando vuelvas, antes de los azotes, hasta entonces te aguantas- dice Kate dando media vuelta, asegurándose de contonear las caderas mientras se aleja.

-¿Vosotros siempre sois así?- le pregunto abanicándome con disimulo.

-A veces, no te muevas de aquí, Gin te estoy viendo sal de ese maletero- regaña a la niña.

Esto es de locos, estos no son supervivientes y punto, ellos, son una familia, con todas las de la ley. Añoro ese sentimiento.

…..

Me acerco a Carol algo preocupado.

-Hey, ¿estás bien?-

-Si- dice sosteniendo a la pequeña en brazos, -¿es preciosa verdad?-

-Mucho- afirmo, acariciándole la mejilla tan suavemente como puedo.

-Oye Daryl, mientras estuve en esa celda, pensé en nosotros- frunzo el ceño al no entender eso – en lo que siento por ti-

-Carol, ya te dije que no me interesa tener una relación contigo- digo retrocediendo un paso.

-Sí, ya sé que sigues enamorado de tu fantástica chica, pero aunque siga viva, no sabes dónde está, ni si volverás a verla. Sin embargo, yo estoy aquí, sé que te importo, no puedes negarlo, por eso, me gustaría que nos dieses una oportunidad para ser felices juntos ¿Qué me dices?- cierro y abro mis puños, nervioso y molesto a partes iguales.

-Tienes razón en parte, y te equivocas en otra, es cierto que me importas, eres una gran amiga, cuando creí que te había perdido, me di cuenta del apoyo que eres para mí. Pero no hay un nosotros, no hay oportunidad alguna que valga, no te veo como mujer en ese sentido, además, ella está viva, es algo de lo que estoy convencido, igual que lo estoy, de que nos encontraremos-

-Daryl- me suplica –por favor, no se trata de que me hagas un favor, o de un calentón del momento, te estoy proponiendo algo real, algo que tenga significado para los dos. Tú me estás hablando de un sueño-

-No es un sueño- niego cabreado.

-Tienes que aceptar que está muerta, si no es por mí, al menos por ti, tienes que superarlo- dice como si estuviese a punto de llorar, pero reconozco la ira en sus ojos, la he ofendido al rechazarla.

-Escúchame bien,- digo acercándome a su oído, acariciando la cabeza de la bebe con ternura para obligarme a mantener la calma y ser razonable –nunca, jamás, por larga o corta que sea tu vida, vuelvas a decir que ella ha muerto, porque no lo creeré, no lo haré, si no la veo con mis propios ojos, y toco su cuerpo sin pulso con mis propias manos- me separo de ella despacio, dejando claro mi punto. –No la conoces Carol, no la subestimes, ni desprecies lo que me hace sentir, no si quieres que sigamos siendo amigos- digo dándole la espalda, es hora de ponernos en marcha y traer a la parejita de vuelta a casa.

Hola melodías escocesas, pues nada ha sido una semana intensa, mi mami se cayó el jueves 19 de abril de una escalera, por suerte no se hizo nada. Y ayer lunes operaron a una amiga para una reducción de estómago ¿qué más puede pasar antes de que acabe el mes? Casi me da miedo saberlo jajaj

Volviendo al capítulo Gin y Carl me parecen adorables, me encanta escribir sobre ellos ¿se nota?

Como siempre espero que os haya gustado y os mando besototes.