Holahola!

Me di cuenta de un error de separación en este capítulo y el anterior, pero creo que ya lo solucioné (y corregí un par de cosas de este).

Llevé el portátil a reparar, y por ahora mi padre me deja usar su ordenador, así que más o menos puedo seguir escribiendo!

Espero que me lo arreglen pronto, porque con este teclado me cuesta mucho escribir xD

Bueno bueno, aquí tenéis el capi 9! Disfrutadlo!

{Red}


Capítulo 9 - Confrontaciones (parte 1)

Me estaba costando horrores adaptarme al nuevo horario. Al principio me pareció genial que mis turnos sirviendo mesas se hubieran reducido tanto, así evitaría tener que caminar por todo el local desafiando a mi escasa coordinación. Cambiar todo ese tiempo corriendo de un lado para otro, para en su lugar subir al escenario a cantar resultó realmente cómodo las primeras semanas. Pero tras un mes con ese horario descubrí por qué la mayoría de mis compañeras se habían alegrado al ver que alargaban sus turnos de servir mesas.

Tener tantas actuaciones diarias y todas tan seguidas, me dejaban agotado todos los días. Incluso hablar con Osomatsu se me hacía duro de lo cansado que acababa las jornadas.

Todomatsu, en cambio, parecía mucho más animado, deseando que comenzaran mis actuaciones para maquillarme y ayudarme con la ropa, ofreciéndose a ayudar a otras chicas con su vestuario un vez había terminado conmigo y paseando de vez en cuando por el club para tomar algo y charlar con algunas camareras. Su presencia en el club ya era tan habitual como la de cualquier camarera, e incluso algunos clientes se estaban acostumbrando a verle conmigo… Aunque no todos lo veían bien.

La cercanía de los festivales de primavera provocó un ligero aumento de los clientes del club, ya que algunos habían comenzado su periodo de vacaciones de primavera y disponían de más tiempo para el ocio. La llegada de los festivales también significaba días de vacaciones para las empleadas del club. En la entrada del club ya se había colocado el aviso para los clientes de los días que estaría cerrado.

¡Por fin podría descansar en condiciones! Un par de días vagueando en casa era lo que más necesitaba en aquel momento.

Aprovechando una pequeña brecha en la seguridad, es decir, escondiéndose hasta que el de seguridad se fue para otro lado, Osomatsu logró colarse después de incontables intentos en la zona de los camerinos. Mientras caminaba por el pasillo, pudo ver a Todomatsu salir de mi camerino, quien pasó rápido por su lado sin darse cuenta de que era su hermano.

Ajeno a aquella escena, me sorprendí al oír que llamaban a mi puerta. Quizá Todomatsu se había dejado algo o alguna compañera necesitaba mi ayuda para algo. Abrí la puerta estando aún a medio vestir. Afortunadamente, aún llevaba la corta falda que en la actuación anterior había llevado con leggins debajo, la peluca y el top que usaba como sujetador para mantener los pechos falsos en su sitio.

Mi inmediata reacción al ver a Osomatsu sonriendo como un idiota frente a mi puerta fue cerrarle en la cara mientras gritaba internamente y mis mejillas se encendían de pura vergüenza. Medio en pánico, me puse lo primero que encontré, que desafortunadamente fue la sudadera gris de Todomatsu. Bajé ligeramente la falda para que cubriera un poco más de mis piernas y volví a abrir la puerta, aún sonrojado, encontrándome con un sorprendentemente tranquilo Osomatsu. Noté algo diferente en él, como si estuviera tratando de ocultar algo, ¿algún tipo de dolor? Seguramente se había pasado comiendo o bebiendo alcohol y ahora debía dolerle el estómago. Decidí ignorarlo y comportarme con normalidad –¡O-osomatsu! ¿Qué haces aquí? No deberías estar aquí, al final los tipos de seguridad van a acabar echándote del club y te prohibirán la entrada de nuevo. Vete de aquí, anda –le miré durante un escaso segundo antes de ser consciente de como sonaba lo que acababa de decir, hablando de forma atropellada para tratar de corregirme -¡No quiero decir que tengas que irte! ¡Yo quiero que estés aquí! Es por las normas del club, quiero que puedas seguir viniendo a verme cantar –Osomatsu se limitó a sonreír mientras yo solo hacía que demostrar mi sutileza a la hora de mostrar lo desesperado que estaba por pasar tiempo con mi hermano mayor.

Cuando por fin logré callarme, se acercó peligrosamente a mí, estrechándome fuertemente entre sus brazos mientras susurraba que él también me había echado de menos. Reí de forma inocente ante sus palabras –No seas tonto, si nos vemos todos los días en cuanto subo al escenario. De hecho, me has visto hace apenas unos minutos. No puedes haberme echado de menos en tan poco tiempo –él se rió por lo que yo acababa de decir, apartándose un poco para poder mirarme a los ojos mientras me acariciaba la mejilla –Pero hacía mucho tiempo que no podía estar tan cerca de mi preciosa megami –desde hacía ya unos días, Osomatsu había estado usando ese apodo para referirse a mí, con la excusa de que me parecía a la megami protagonista del manga que ambos estábamos leyendo. Como respuesta ante aquello, suspiré sonriendo, negando suavemente con la cabeza –Está claro que no tienes remedio… Habías venido con algún otro objetivo aparte de soltarme esa frase tan cursi, ¿no? –me miró realmente ilusionado -¡Ah! ¡Sí, sí! He visto que dentro de poco tenéis unos días libres y, aunque imagino que querrás descansar, me gustaría que vinieras al Hanami conmigo. Voy todos los años con mis hermanos, es algo así como una tradición familiar el ir los seis juntos, pero estoy seguro de que les encantará que vengas con nosotros –la mirada de ilusión y casi súplica que me estaba dedicando el mayor de mis hermanos me desvió completamente de todo pensamiento racional que pudiera tener en aquel momento.

En mi cabeza solo había pensamientos con respecto al poco tiempo que había podido pasar últimamente con Osomatsu y las ganas que tenía de tener otra cita con él, por lo que acepté casi al momento de escuchar su petición. Después de que aceptara, no pasaron ni dos segundos antes de que uno de los chicos de seguridad apareciera por el pasillo, caminando decidido hacia nosotros –¡Oops! Debo huir, mi preciosa megami. Nos vemos en el hanami -noté cierto tono de tristeza en sus últimas palabras, pero tras decir aquello salió corriendo, tratando de evitar que el de seguridad le atrapara.

No pude evitar reírme ante la situación, Osomatsu siempre estaba metido en todo tipo de líos de los que tenía que escapar corriendo si no quería salir escarmentado. No me di cuenta de que me había puesto la sudadera de mi hermano pequeño hasta que cerré la puerta y me vi en el espejo. Parecía que Osomatsu no se había percatado de esto… o eso esperaba al menos.

Aparte de por esa visita sorpresa, el resto de la tarde transcurrió con normalidad. Antes de mi última actuación de la noche, me despedí de Totty a la salida de los camerinos, como siempre, dándole un abrazo antes de volver dentro a cambiarme. Sin embargo, cuando salí al escenario para mmi última actuación del día, no pude localizar al mayor de mis hermanos entre el público.


Como cualquier otro día, salí del club después de despedirme de mi hermano mayor, tomando el camino a casa con tranquilidad mientras disfrutaba del tiempo primaveral. Suspiré, era una gozada tener una temperatura tan cálida después del frío que habíamos sufrido este invierno.

De pronto, alguien me paró. Me giré para ver de quién se trataba, sorprendiéndome al encontrarme cara a cara con Osomatsu. Fui a preguntarle qué hacía por aquí, pero me cortó antes de que pudiera formular la frase. El rostro de mi hermano se veía realmente oscuro, como si el aura de Ichimatsu se hubiera apoderado de él, mostrando una mezcla de enfado, preocupación y tristeza que me dejó totalmente confundido -¿Estáis saliendo o solo os parece divertido jugar con los sentimientos de tu hermano mayor? –miré extrañado a Osomatsu. No tenía ni la más mínima idea de qué me estaba hablando –No te hagas ahora el inocente. Llevo tiempo viendo como dejasteis de disimular y dais el espectáculo en mi cara. ¿De verdad creíais que no iba a darme cuenta de lo que estaba pasando? Te pasas las tardes en su camerino con ella, solo apareces por el club cuando sale ella al escenario a tomar alguna copa y en acabar, en seguida te vuelves dentro… y no creas que no he visto vuestras despedidas. El otro día pude ver como solo te miraba a ti mientras cantaba aquella canción y, no sé si estabas tan metido en tu plan hace un rato que no me has visto, pero nos hemos cruzado cuando salías de su camerino. Además he visto como llevaba puesta tu sudadera cuando hablé con ella. Deberíais al menos intentar ser un poco menos obvios, ¿no? Mira, me importa una mierda lo que hagas o dejes de hacer con esa… -fue incapaz de insultarla -…pero dejad de jugar con mis sentimientos de esta manera. Puede que creas que soy un capullo insensible, y que todo me la suda completamente, pero a mí también me duele cuando juegan conmigo –Las palabra de Osomatsu me habían dejado completamente bloqueado.

Por unos instantes no fui capaz de hacer nada más que mirarle como un gilipollas, totalmente asombrado por lo que acababa de oír. Mi cerebro necesitaba tiempo para procesarlo todo. Era evidente que la persona que no había mencionado era Choromi, pero… sonaba como si… No. NO. No podía ser verdad –Espera. ¿T-tú eres el misterioso novio de Choromat… de Choromi? –Osomatsu rió amargamente –Claro, típico del menor de mis hermanos, hacerse el inocente hasta el final. Ahora tratarás de hacerme creer que no sabías que era yo el chico con el que ambos habíais estado jugando, ¿no? –Vale. Me acababa de confirmar lo que temía que me acababa de confirmar… ¡Claro! ¡Ahora todo encajaba! Las descripciones que me había estado dando Choromatsu, todo ese secretismo… ¡¿Cómo había podido estar tan ciego?! ¡Todo lo que me decía Choromatsu sobre el chico misterioso, describía a la perfección a Osomatsu!

¿PERO QUE CLASE DE IMBÉCIL EGOCÉNTRICO Y NARCISISTA SE ENAMORA DE SU HERMANO GEMELO? Choromatsu empezó a darme asco en aquel momento. Enamorarse de su propio hermano. Además, de su hermano GEMELO. ¿Pero qué coño? ¿Qué clase de enfermo…?

Por un momento pensé en decírselo a Osomatsu, que en realidad esa chica de la que se había enamorado era el gilipollas de Pajamatsu. Pero el mayor ya estaba sufriendo bastante por culpa de Choromatsu, y no merecía que le destrozaran el corazón de aquel modo.

Decidí que lo mejor sería cantarle las cuarenta a Pajamatsu, que rompiera esa relación ficticia que tenía con Osomatsu y dejara a Choromi para siempre, para evitar hacerle más daño al mayor… Pero lo primero, tenía que aclarar las cosas –Osomatsu nii-san, estás totalmente equivocado. Solo conozco a Choromi porque la ayudo con el vestuario de las actuaciones. A ella y a sus otras compañeras. Puedes preguntarles a ellas si no te fías de mi palabra. Y no sabía que fueras ese chico misterioso del que tanto me ha estado hablando –Osomatsu me miró confuso por un momento, procesando lo que le acababa de decir.

Tuvimos que volver al club a preguntar a un par de camareras para demostrarle que le estaba diciendo la verdad, tras lo cual se disculpó conmigo.

Esa noche, cuando Choromatsu volvió a casa, tuvo suerte de que estuviera demasiado cansado para causarle una escenita, pero no se iba a librar tan fácilmente de mi cólera.


¿Qué os ha parecido?

Hanami significa literalmente mirar las flores. Es la tradición tan conocida de Japón en la que van a mirar las flores de los cerezos.

Nos leemos en el próximo! (espero no tardar mucho en poder escribirlo)