Advertencia: Aquí ha llegado el capítulo final de la historia correspondiente a Rozen Maiden. Sus personajes no me pertenecen, aunque al igual que ustedes estoy lo bastante enfermo como para ambiciarlas XD
El final más raro para Shinku
Shinku llega a pasar casi dos horas ayudando al primer pordiosero, ya sea cortándole el maltratado y decolorido cabello y afeitándole la barba, escuchando sus problemas que lo llevaron a la mendicidad o charlando sobre otras cosas que ayudaran a subir la moral del sujeto. Megu y Jun en ningún momento se descuidaron para así estar listos para ayudar en caso que Shinku tuviera ante sí algo que no pudiera hacer. Al rato llegan Suigintou y Suiseiseki para ver qué tal le iba a la rubia, y se muestran complacidas al ver que hasta el momento todo iba bien. Ya el primer paso estaba dado de manera satisfactoria.
Suiseiseki: ¿Lo ves? Te dije que Shinku estaba muy bien, y tú que estabas de pesimista-desu.
Suigintou: Yo sí creía que Shinku lo haría bien, y además en ningún momento hablé nada contigo- objeta aún sujetándose un costado.
Media hora después
Megu: Eso estuvo muy bien. Te felicito- le da una botella de agua a Shinku.
El primer pordiosero se había ido con una muy buena impresión gracias a las acciones de Shinku. Aún no había llegado el segundo mendigo, por lo que el grupo descansaba un momento de todas las cosas que estuvieron haciendo esa mañana. Incluso Souseiseki estaba ahí preguntándole a su gemela lo que estaba pasando.
Suiseiseki: ...Pues ya ves que Shinku tiene la misión de reparar sus errores y demostrar que ha aprendido la lección para que no se repita lo del incendio-desu.
Souseiseki: Con que era eso. Eso explica lo que pasó. Tenía años sin ver que algo tan grave ocurriese por aquí, porque todo el mundo aquí sabe como funciona lo que hace Alice. Por eso es que este vecindario es un lugar agradable, porque Alice siempre deja en claro que las malas personas no tienen cabida aquí.
Eso lo explicaba todo para Shinku. El vecindario era célebre no porque allí todo el mundo fuera bueno porque sí, sino porque sólo las personas buenas y amables eran capaces de permanecer ahí sin que Alice les soltara su enojo o su decepción. El vecindario era en realidad un lugar en donde debía aprender a ser una mejor vecina y una mejor persona ante todos. Lamentaba no haber sabido eso desde antes, pero ahora estaba decidida a lograrlo para ganarse nuevamente un lugar ahí.
Más tarde
El segundo pordiosero había llegado en el momento exaceto que indicaba Suiseiseki cuando lo vio acercarse, y tal como con el primero, Shinku le ayudó y se disculpó con él. Megu y Jun se pusieron de acuerdo para hacer el almuerzo, en vista que ya era mediodía y todos evidenciaban que estaban teniendo hambre. Suigintou, Suiseiseki y Souseiseki nuevamente se enfrentaron en una partida de póker en la que casualmente Suiseiseki ganó de manera avasalladora, trayendo con esto las protestas de la albina porque sabía que Suiseiseki usaba su habilidad para saber qué cartas tenían las demás. Fuera de eso no hubo nada que destacar hasta que Shinku pudo despedirse del segundo pordiosero.
Casa de Suigintou
Suiseiseki: Sólo falta uno, así que no debes flaquear ni cantar victoria del todo-desu- dice cuando termina con su segundo plato.
Suigintou: ¿Y a ti quién te invitó a comer en mi casa, Suiseiseki?- objeta con cara de enojo por lo del partido póker.
Ya el trabajo estaba casi hecho, pero estaba más que claro que esto sólo era para volver a empezar de cero, porque de ahí en adelante Shinku debería aplicar todos los días lo que ha aprendido sobre la humildad, la amabilidad y la solidaridad, aunque le parecía un poco cómica la discusión que tenían Suigintou y Suiseiseki. El momento final se acercaba. Si Shinku hacía mal las cosas en esta ocasión entonces nada de lo que hizo antes valdría la pena. Jun le da un beso para desearle la mejor de las suertes y para demostrarle una vez más que pase lo que pase no estaba sola en esto. Incluso Souseiseki le alza el pulgar deseandole lo mejor.
Más tarde
Llega el tercer pordiosero y Shinku ya estaba lista. Lo aborda cuando logra tenerlo cerca, pero justo cuando estaba por saludarlo resbala y acaba con su rostro en el suelo delante del hombre sin techo. Jun va corriendo para ayudarla a levantarse, pero nota que el pordiosero le tiende antes su mano para ayudar a su esposa a levantarse, a lo que ella acepta y así se pone de pie.
Shinku: Erm... Muchas gracias, señor. Me sorprende un poco que me ayudara después de que lo había tratado mal.
Pordiosero 3: No es nada. A lo mejor se había confundido, aunque todavía me duele todo el cuerpo- se pasa una mano por el magullado brazo que tenía descubierto.
A Suiseiseki casi le da un ataque risa por lo que había pasado, y lo mismo pasaba en el caso de Megu, pero no van más allá, de hecho todo acabó igual de bien que con los otros dos pordioseros, terminando así un día que para Shinku fue el más agotador desde que había terminado la preparatoria. No iría a ver a Alice para ver si lo había hecho bien, sólo dejaría que pasara lo que pasara y estaría el resto del día con Jun, cuando llegó un mensaje de una compañía constructora que llena de esperanzas a ambos.
Jun: ¡Shinku! Ahora contamos con el apoyo de la constructora para rehacer nuestro hogar. Pronto estaremos otra vez en nuestra casa- dice claramente feliz y abrazando a la rubia.
Shinku: Entonces todo valió la pena. Logré que Alice dejara de estar molesta conmigo.
Jun carga a Shinku y la hace girar a su alrededor, ambos estaban riendo de ver que la pesadilla no iba a continuar, pero Suiseiseki les daría un nuevo dolor de cabeza.
Suiseiseki: ¡Felicidades, Shinku! ¡Estás embarazada-desu!
Megu: ¿Eh, tan pronto? Pero si sólo lleva una noche en casa de Suigintou y mía ¿Cómo le hicieron tan pronto?
Ahora Shinku y Jun estaban rojos a más no poder, además que empezaron a enfadarse con la castaña que ríe algo nerviosa al no encontrar las palabras adecuadas para responder a la pregunta de Megu.
Souseiseki: ¿Porqué arruinaste el momento, Suiseiseki?
Suigintou: Será mejor que no respondas a esa pregunta, Suiseiseki. Yo tampoco quiero saberlo.
Habitaciónde Jun
Hinaichigo: ¿Y que le respondiste entonces-nano?
Suiseiseki: Ahí estaba yo, en medio de un problema de los peores, pero de alguna manera logré dar una buena excusa para que la médium de Suigintou no me molestara más-desu- explica la tercera muñeca finalizando su historia con gestos que lo hacían ver a lo grande.
Shinku: No me gustó para nada el final de ese cuento- objeta con la taza de té ya vacía-. No me gustó la parte en que me pones a resbalar, ni tampoco que siempre estuvieras husmeando en lo que yo hago. Y por cierto, ¿porqué tú eras la única con poderes en ese cuento?
Kanaria: ¡Y yo apenas aparezco-kashira!- se queja agitando su paraguas y casi le da en la cara a Souseiseki.
Shinku: Tienes suerte que Suigintou no estuviera aquí para escuchar tu extraña historia- se pone de pie y se dirige a paso lento a la puerta-. Se volvería loca y te desharía con sus plumas, o te cortaría con su espada como si fueras un jamón, aunque debo admitir que me pareció gracioso que la pusieras a vender pollo con aquellas orejas de gato puestas.
Las cinco Rozen Maiden (desde Kanaria hasta Hinaichigo) estaban todas en la habitación escuchando el relato de Suiseiseki. Jun estaba tan absorto en su computadora que casi no escuchó nada de aquel cuento y tampoco opinó en modo alguno, y de todas maneras la única que mostró haberle gustado la historia fue a Hinaichigo, mientras que las demás sólo pensaban que la historia era demasiado rara o que tenían algo que objetar.
Souseiseki: Ya se está haciendo tarde. Mejor regreso con los abuelos.
Suiseiseki: De acuerdo. Me los saludas-desu.
Souseiseki recoge su sombrero y se va de allí. Kanaria se va también por la ventana y usa su paraguas para alejarse volando, Shinku ya estaba bajando las escaleras y Nori estuvo todo el tiempo abajo cocinando y no escuchó nada de aquella historia, por lo que sólo quedaban dos muñecas y un humano en la habitación.
Hinaichigo: Hina quiere escuchar otro cuento. Que sea otro cuento bonito como el otro-nano.
Suiseiseki: Faltaría más, chibi-ichigo- se acomoda nuevamente y se estira para empezar otra historia, aún si Hinaichigo era la única que le prestaba atención. Lo que le importaba era contar sus inventos de esa noche.
Fin
¿Muy raro el final? Me inspiré en el final del capítulo 23 de Yuruyuri para finalizar este cuento, pero en fin. Espero que les haya gustado, y ahora podré escribir con mayor comodidad las historias que próximamente voy a subir. Se despide por el momento Nadaoriginal.
Hasta otra
