- Thor, creo que con eso ya es suficiente – decía Steve, intentando calmar al rubio que acertaba un buen par de golpes en el maltratado rostro de Warren.

- Oh no amigo, si no le doy una buena paliza como pidió mi luna, no tendré sexo en una semana – y con esas palabras, tomó con fuerza el brazo del alfa hasta hacerlo gritar. Steve encogió los hombros y dejó que el noruego le diera un par más de golpes, después de todo ese alfa se merecía una familia mucho peor.

- Te haces llamar alfa – soltó Steve con sorna – un verdadero alfa jamás diría semejantes palabras a un omega, pues ellos están para adorarlos y amarlos, ellos son los únicos que pueden dar vida – al terminar la frase el rubio americano le dio una patada muy cerca de la entrepierna, haciendo que Warren soltara un chillido como un cachorro asustado. Los rubios lo miraron con burla, para luego volver a la mansión.

Kurt estaba inconsciente, Raven intentaba hacerlo reaccionar mientras las lágrimas caían con furia. Cuando al fin el muchacho despertó, se largo a llorar sin consuelo, haciendo que mucho de los presentes lo miraran con tristeza. Kurt se negó a abandonar el lugar, pues no quería arruinar la celebración de su amiga, le regaló una débil sonrisa y siguió sentado observando como todos bailaban, Raven a lo lejos lloraba de impotencia, siendo consolada de forma tierna por Hank.

En un momento Loki junto a Tony se acercaron al pequeño omega preñado, el chico al no conocerlos comenzó a temblar pero los hombres rápidamente lo calmaron. Le dieron un par de palabras y para sorpresa de Tony, Loki contó algo que muy pocos sabían.

- Pequeño, no dejes que un alfa te intimide, ellos no lo merecen. Y eso que la gente dice sobre que nosotros morimos si estamos preñado sin un alfa, no son más que mitos – tanto Kurt como Tony le dedicaron una mirada curiosos – yo soy la prueba viviente – en ese momento el pelinegro se miro las uñas despreocupado – un bastardo me violó y quedé preñado. Mi pequeña Hela ya tiene cinco años, es una hermosa y sana niña. Así que Kurt no temas, tu eres más fuerte de lo que crees – le dedicó una sonrisa sincera y luego jugueteo con sus cabellos – y créeme, cuando llegue tu alfa, no le importará que tengas un cachorro. Si te ama, también lo amará a él o ella – le hizo una leve caricia en la plana panza, Tony estaba anonadado con aquellas palabras, pero en ese mismo instante admiró mucho más al omega noruego.

En ese momento, entraron a la mansión los dos rubios alfas. Rápidamente fueron hasta sus omegas, quienes lo recibieron con una gran sonrisa y tiernos besos en los labios, el joven omega se sintió enternecido y por primera vez en días, esperanzado. Sintiendo que sobraba ante las enamoradas parejas, se excuso para ir por algo de beber, encontrándose en el camino con Víctor, rápidamente el militar entabló conversación con él, haciendo que el omega se sonrojara de súbitamente. Raven ya estaba más calmada y le agradaba ver como su hijo no se había dejado caer por el estúpido de Warren.

La fiesta siguió en pie, rápidamente la atmosfera había vuelvo a la felicidad y todos celebraban a las alegres novias enamoradas. Peter estaba sentado lejos de todos, no tenía ganas de bailar y todo se debía a Jean. La pelirroja se encontraba conversando amenamente con Logan, el alfa no le despegaba la mirada y al parecer estaba más que encantado de poder charlar con una hermosa omega, pues Peter no podía negar que la mujer era más que espectacular, tenía un buen cuerpo, un lindo rostro y una cálida sonrisa, sus gestos y formas de ser, eran las de una dama amable y tierna, todo lo que los alfas adoraban. En cambio, en él todo era rudeza y problemas, la parte buena es que él no necesitaba un alfa, o al menos de eso se quería convencer.

- Deberías ir por él y dejar de tener esa cara de amargado –

- Wanda no te voy a mandar a la mierda, sólo porque es el día de tu matrimonio – se dieron un abrazo juguetón, para que luego Peter nuevamente le deseara sus mejores deseos.

Peter se quedó pensando mientras bebía Vodka, realmente su cuñada no mentía al decir que era una de las mejores bebidas alcohólicas, pero lo que no sabía es que el alcohol se le estaba subiendo rápidamente a la cabeza. No falto mucho para que se encontraba bailando y disfrutando con los hermanos Summers, incluso osó con darle un beso a Scott, haciendo que el alfa lo apartara avergonzado, mientras el platinado soltaba una estruendosa carcajada. No sabía si lo había besado para burlarse de él o para desquitarse con Jean, cualquiera fuera de las alternativas realmente no le interesaba y de un solo sorbo se tomó un gran vaso de vodka.

Estaba por ir a molestar coquetear con un par de betas que desde hace minutos le dedicaban lujuriosas miradas, cuando un fuerte brazo lo detuvo.

- Peter creo que deberías dejar de beber – dijo el militar mientras le quitaba su nuevo vaso de alcohol, haciendo que el platinado le dedicara un mohín bastante infantil.

- Y creo que tú te deberías ir a follar a Jean – se fue decidido a pasar un buen momento, se le había antojado hacer un trio. Pero Logan lo siguió y le arruinó su conquista, pues los betas al oler al coronel, huyeron intimidados.

Peter ofuscado se fue a sentar y comer algunos bocadillos, al parecer tenía más alcohol en la sangre del que pensaba pues le costaba estar en pie, pero no le daría el gusto a Logan de ganar, así que sin pensárselo se tomó dos copas de champagne.

Llegó el momento en que las recién casadas emprendieron a su luna de miel, mientras los invitados despejaban poco a poco el lugar. Kurt se fue con su madre y con Víctor, pues el alfa no los dejó ir solos por miedo a que Warren los estuviera esperando. Charles se quedó con Erik a charlar, mientras Peter se excusó de ir a pasar tiempo al local de Ororo, el castaño notó que su hijo estaba algo pasado de copas pero se tranquilizó al ver como James Howlett lo seguía, lo mejor sería no entremeterse, pues sabía que esos hombres terminarían juntos, aunque su hijo era un cabezotas que se negaba a ver lo evidente. Se giró para sonreír a su novio, debía apurar su plan y engatusar el imbécil de Lehnsherr cuando antes.

- Logan deja de seguirme, me se cuidar solo y donde voy no eres aceptado – soltó el chiquillo con burla, el militar se tomó la nariz intentando calmarse, un plan pasó por su cabeza.

- Te invito a beber a mi casa – pero Peter rápidamente negó con un movimiento de cabeza – veo que tienes miedo de estar con un alfa, eres un tierno cachorrito que le aterra que me aproveche de él – dijo el militar con burla, estaba seguro que con eso el chico caería y podría llegarlo a su hogar, para mantenerlo alejado de hacer alguna locura o que alguien se aprovechara del platinado, no desconfiaba de las habilidades del chico y de lo fuerte que era, pero conocía muchos alfas sin decencia que usaban su voz de mando para tales actos desvergonzados.

Llegaron al hogar de Logan, pero algo extraño pasó. Peter comenzó a sentirse caliente, su piel se sonrojó y dio un respingo cuando cierta parte de su cuerpo se lubricó, no podía ser aún faltaba tiempo para su celo, al parecer se había apresurado. El alcohol abandonó su sistema en un santiamén, necesitaba hacer algo, huir del lugar ya que estaba solo con un alfa, pero por otro lado, no portaba armas y sería bastante arriesgado ir hasta su hogar, se sentía desesperado.

Logan sintió la intensificación en el aroma del omega, rápidamente notó como esta daba respiraciones apuradas, su piel estaba sudorosa y sus pupilas dilatas.

- Tu celo – soltó sin tacto alguno, haciendo que el menor diera un salto y luego soltara un gruñido al escuchar esa rasposa voz. Logan por un segundo perdió el control ante la esencia llena de excitación que llenó el salón, dando un fuerte gruñido en señal de que exigía sexo. Rápidamente tomó autocontrol de su alfa, encontrándose con un asustado Peter que temblaba sin parar, mientras sus mejillas se teñían – tranquilo, puedo controlarme.

- Ningún alfa puede controlarse con un omega en celo, me vas a violar – sin querer, Peter había soltado un par de lágrimas, lo que tanto tiempo evitó estaba pasando y todo por culpa del adelanto de su estúpido celo – necesito volver a mi casa – dando torpes pasos, producto del alcohol y del fuego en sus entrañas, el joven Xavier pensaba abandonar el lugar, pero fue detenido con suave toque del militar.

- Peter no puedes irte en ese estado, te juro que tengo más autocontrol que nadie. Puedo estar con omegas en celo y no ceder ante las demandas de mi alfa – le dedicó una mirada sincera, que sólo provoco que el omega de Peter se calentara aún más, gruñía por tener el nudo de un alfa como aquel.

- Logan prométeme que no te tendrás sexo conmigo, aunque te lo ruegue, no cederás al celo hablando por mí, júramelo – eso último lo dijo con los ojos aguados.

- Te lo juro, no pondré un dedo sobre ti aunque llores y supliques. Si algún día te llegó a tocar será cuando tú quieras y como quieras – le dio un suave beso en la frente, para luego tomar una botella con agua y algunos bocadillos, lo llevó hasta su habitación y le entregó sus llaves, antes de irse le pidió que estuviera cómodo y que si se sentía más tranquilo pusiera el seguro a la puerta.

El celo de Peter aumento de forma violenta en sólo cosas de minutos, por lo general el tenía bastante autocontrol y un rango de horas antes de perder la conciencia ante el deseo, pero esta vez ni siquiera había pasado una hora y ya rogaba por tener algún miembro dentro de su cuerpo. Se refregaba contra las sábanas, metía sus dedos en su lubricada entrada y sollozaba por la presencia de un alfa.

Logan podía sentir desde al salón el aroma del omega, era realmente intenso y no negaba que se le aguaba la boca, era cosa de usar su voz de mando y pedir que le dejara entrar, o aún más fácil, sólo bastaba con derribar esa puerta y anudar a ese hermoso platinado. Pero él no era un alfa de ese tipo, jamás había abusado de un omega, incluso, nunca había estado con un omega en celo.

Las horas pasaron y el no pudo dormir, el exquisito olor a lavanda y miel más los gemidos y sollozos de Peter no le permitían conciliar el sueño. Se bebía una taza de café mientras meditaba, nunca se había sentido así por un omega, mucho menos por un omega hombre, se sentía algo confundido y quería aclarar sus dudas.

Fue hasta su habitación y se puso tras la puerta, las feromonas intensificadas y la voz de Peter soltando gemidos sólo hizo que su cuerpo se sintiera caliente, especialmente una parte de su cuerpo se sentía extrañamente animada. Recargó la frente sobre la puerta, no sabía que pensar o sentir respecto a Peter Xavier, pero algo dentro de él quería estar con el mocoso y no sólo de manera sexual, sentía deseos de mimarlo, quererlo, y, sobre todo, que el platinado llevara a sus cachorros, su corazón latió con fuerza al imaginárselo con una linda cachorrita entre los brazos.

Peter dio un salto al sentir aquel fuerte aroma a hierbabuena y tabaco, uno que en esos momentos se sentía como la mejor droga, rápidamente su cuerpo se calentó aun más si es que eso era posible y si entrada se lubrico de manera inconmensurable. Comenzó a llamar al alfa entre sollozos, prácticamente rogando porque entrara a anudarlo, fue hasta la puerta, se recargó sobre ella y comenzó a golpearla enojado, mientras lloriqueaba por Logan.

- Alfa estúpido, no me quieres anudar porque soy hombre – soltó un sollozo – tú me rechazas porque soy un horrendo hombre omega, que le gusta pelear y meterse en problemas. Te lo ruego, lléname – lloró aún mas fuerte, mientras Logan apretaba los puños y daba grandes bocanadas de aire, su cuerpo dolía por ir a consolar a Peter y decirle que era el omega más hermoso de todo el pueblo, el omega más bello que había visto en toda su vida.

- Peter no me hagas esto, no me tientes de esta forma, es cruel – eso último lo dijo con la voz entrecortada producto del deseo.

- Tú quieres una tierna y linda omega como Jean, no una aberración como yo, quizás ni siquiera tendré cachorros, después de lo que le hice a Kurt no los merezco – soltó un lloriqueo triste, esas palabras hicieron que Logan se retorciera de dolor, era extraño, pero sentía la tristeza y el deseo de Peter, sólo quería entrar y mimarlo, hasta anudarlo y convencerlo de que era el mejor omega del mundo.

- Cariño tú eres un magnifico omega. Pero prometí no ponerte un dedo ahora que estás débil y caes ante el deseo de tu omega, entre nosotros sólo pasara algo cuando tú estés consiente y realmente lo desees – fue lo último que pronunció para luego irse del lugar, necesitaba algo de aire fresco y quizás algo de tabaco, apretaba la mandíbula con furia mientras su alfa gruñía por haber dejado sólo a aquel omega que rogaba por su nudo.

Charles se encontraba montando a Erik, no podía creerlo, pero en esos momentos estaba disfrutando de una tercera magnifica sesión de sexo con el alfa más candente del pueblo. No quería aceptarlo, pero el alfa era un dios del sexo, nunca nadie lo había hecho sentir de aquella forma, aunque no negaba que su experiencia en relaciones no eran demasiadas, sólo había estado con el padre de sus cachorros y con su difunto esposo, el cual era un eyaculador precoz y un hombre bastante aburrido, Charles se daba más placer con sus dedos que con su polla.

Soltó un gemido al haber llegado al orgasmo, se derrumbó sobre el pecho de Erik soltando jadeos, nunca se había sentido de esa forma, ahora entendía la obsesión de su hijo con el sexo, era más magnifico de lo que pensaba. Sólo un hombre le había provocado tanto placer, que incluso había olvidado su rostro, el padre de sus hijos, el bastardo que nunca regreso a buscarlo, lo dejó con el corazón roto y un gran dolor, nunca supo el nombre de aquella escoria. Pero también era gracias a él que tenía las dos luces de su alma, sin sus mellizos no hubiera podido soportar al asqueroso de Stryker. Se dejó abrazar y mimar por Erik, quien jugueteaba con sus cabellos y de vez en cuando le daba dulces besos, entre caricias ambos hombres se quedaron dormidos.

Esa noche Charles soñó con aquellas veces que perdió la virginidad, como lo hizo sentir aquel hombre y por primera vez pudo recordar algo de aquel alfa, su hermosa mirada. Al despertar de un salto no pudo evitar pensar que Erik tenía un color de ojos muy similar al de sus sueños, pero desechó esos estúpidos pensamientos, era imposible que fueran la misma persona. Se acurrucó aún más en el pecho de Lenhsherr y aspirando aquella embriagadora fragancia se durmió nuevamente.

Peter despertó algo mareado y con dolor de cabeza, a su cabeza vinieron rápidamente recuerdos fugaces de la noche anterior y dio un brinco al encontrarse en una habitación que no era la suya. No lo podía creer había entrado en celo y para más remate en la presencia de Logan, no recordaba con exactitud que había sucedido, pero al menos estaba seguro que no tenía una mordida en su cuello, ni tampoco dolor en su culo, quizás no había tenido sexo con aquel alfa o lo tenía muy pequeño.

Como pudo arreglo sus ropas y salió de la habitación, sus piernas aún estaban débiles por el celo y su cuerpo pedía agua. En el salón se encontró a Logan tomando desayuno tranquilamente, mientras hojeaba un libro. Pero el alfa al notar su presencia rápidamente dejó todo de lado, para ir en su ayuda, llevándolo a tomar asiento, Peter se veía asustado no quería escuchar que algo había pasado entre ellos.

- Logan, anoche, nosotros – fue lo único que logró pronunciar.

- Anoche entraste en celo y yo prometí no tocarte, y lo cumplí – el militar dio una sonrisa, que sólo hizo que el corazón de Peter se enterneciera, era extraño ver al hombre en una faceta como aquella.

- ¿Lo juras? ¿Cómo mierda pudiste resistirte a un omega en celo? – en ese momento bajó la voz – ¿tan asqueroso te parezco, realmente los omegas varones son tan repugnantes? – eso último no quería soltarlo en voz alta y se sentía un idiota por estar tan sentimental, siempre se ponía sensible luego de su celo.

- Peter Xavier, mírame – en ese momento el platinado levantó la mirada algo avergonzado, cosa rara en un omega tan descarado como él – te lo juré y lo cumplí porque tengo un gran autocontrol, y no te tocaría sin tu consentimiento, no cuando es tu omega en celo hablando por ti. Y por si las dudas, me arrepiento de las palabras que solté aquella noche en el local de Ororo, no hay omega varón o mujer más maravilloso que tú, ahora iré por comida necesitas alimentarte – dejándolo sólo en el salón el militar se fue por el desayuno, mientras Peter intentaba calmar a su desbocado corazón, se sentía como un idiota adolescente.

Ambos comieron en una amena conversación, era extraño, pero entre ellos había una complicidad inigualable, además no había mejor panorama que burlarse de los idiotas conservadores de aquel pueblo. Logan le contó con lujo de detalles como había quedado Warren luego de la golpiza, haciendo que el omega se sintiera enormemente agradecido con los alfas extranjeros.

Peter comenzó a bostezar y su cuerpo aún dolía, estaba muy cansado y lo único que quería era su cama, después de todo, el día anterior había estado bastante ajetreado y por culpa de su celo con suerte había dormido una hora. Cuando comenzó a cabecear contra la mesa, decidió que era momento de volver a su hogar, pero al ponerse de pie sus piernas fallados y casi se cae, si no es por el ágil movimiento de Howlett. El militar ni siquiera le pregunto, y se lo llevó hasta su habitación, arropándolo como si de un niño pequeño se tratara, le dio un suave beso en la frente y lo dejó descansar.

Estaba haciendo ejercicios en su jardín, cuando un molesto Charles se hizo presente, a su lado estaba Erik con el ceño fruncido y le dedicaba una mirada, como si quisiera asesinarlo.

- ¿Qué mierda le hiciste a mi hijo anoche, porqué no está en mi casa? – soltó el de ojos azules iracundo.

- Peter está bien señor Xavier, está descansado porque anoche entró en celo – ante aquellas palabras el omega palideció y sus manos comenzaron a temblar, teniendo que ser calmado por las feromonas de Erik.

- ¿Qué le hiciste Howlett? – gruñó Erik soltando un gruñido, haciendo que Charles temblara mucho más.

- Yo no le hice nada. Pueden ir a comprobarlo, está en mi habitación – soltó el alfa molesto, mientras le indicaba la entrada.

Charles rápidamente reconoció el aroma de su cachorro y prácticamente corrió siguiendo la fragancia, rogaba a todos los dioses que ese alfa estuviera diciendo la verdad. Pero al entrar lo que se encontró lo calmó rápidamente, Peter se estaba desperezando, no lo soportó y se lanzó a revisar cada centímetro de su hijo, buscando alguna señal de abuso.

- Pa…papá – tartamudeó Peter avergonzado – estoy bien. Él no me hizo nada – eso último lo dijo como si estuviera orgulloso de aquel acto.

- Eso es imposible, un alfa no puede ignorar a un omega en celo, eso es una mentira – fue lo que dijo Erik, ganándose una mirada enojada de Peter y Logan.

- Quizás no todos son unos cerdos sin cerebro que piensan con el pene – soltó Peter enojado, estaban calumniado a su alfa, se avergonzó ante ese último pensamiento – Logan pudo hacerlo y pese a que le rogué por su nudo, el no cedió – Charles no podía creer lo que estaba escuchando, nunca había oído algo similar.

Luego de aclarar las cosas Peter decidió ir a casa con su padre, quien ya extrañaba a Wanda que para esos momentos ya debía ir rumbo a unas vacaciones en Rusia. Se despidió de Logan con una gran sonrisa y un apretón de manos, prometiendo encontrarse nuevamente para ir por algunas cervezas y un par de cartas, incluso acordaron participar en las peleas, aunque de eso ultimo no informaron a Charles.

Al llegar a casa se encontraron con los amigos de Natasha visitándolos, Raven explicó que Loki quería darle algunas recomendaciones a Kurt, incluso le dejó algunas hierbas y tónicos, el hombre era un reconocido médico y curandero en Noruega, Thor no podía estar más orgulloso. Tony y Steve por su parte, prometieron enviar regalos para el cachorro desde estados unidos. Se despidieron de los extranjeros que ya abandonarían el pueblo, pero prometieron volver en un par de meses pues habían quedado encantados con Inglaterra, y, sobre todo, querían mantener contacto con la familia Xavier.

Las cosas estaban entrando en un rumbo sumamente tranquilo y esperanzados, pero lo que nadie sospechaba es que Erik cada noche pensaba y trabaja su plan, no faltaba mucho para que Charles Xavier estuviera en sus manos y le pagara cada lágrima y cada herida en su orgullo, ningún omega podía jugar con el corazón de Erik Lenhsherr.


Capítulo más largo porque me demoré mucho en actualizar.

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