La cena
La cena íntima era el premio por su gran actuación en la prueba anterior. No había cámaras. Sólo tenían que pasar una entrevista sobre sus impresiones al día siguiente.
El restaurante era lujoso, con platos exquisitos y todo tipo de detalles. El servicio era inmejorable. Acababan de servir el vino y estaban con unos entrantes.
- Por favor, camarero.- Llamó Natsuki. - ¿Podría traerme mayonesa?
- Natsuki, la tempura no necesita mayonesa…
- ¿Cómo que no? ¡La mayonesa, mi querida Shizuru, va con todo! – Dijo levantando el dedo índice.
- Así que me consideras "tu querida", ¿mi Nat-su-ki…? –Shizuru dijo lo último muy despacio, paladeando cada sílaba.
- ¡Shizuru! - y Natsuki se puso colorada como un tomate. – ¡No bromees de esa manera!
- Pero Natsuki ha hecho tanto por estar conmigo a solas… - Dijo Shizuru pícaramente.
- Sabes que no es así… lo de la prueba fue pura casualidad.
- ¿Entonces Natsuki no fue a los baños a relajarse y meditar, como lo haría un maestro zen? – Dijo burlonamente.
- ¡Pues claro que no! ¡Y deja de hacer bromas! ¡Es muy serio lo que está pasando aquí! – Le reprochó la de los ojos verdes.
- Sí, es verdad. Es muy serio. – Shizuru de pronto se puso seria, y parecía muy vulnerable.
- Mira, Shizuru. Quiero contarte la verdad.
La bella de ojos rojos la miró atentamente. ¿Qué tendría que contarle la peliazul?
- Como ya te dije – prosiguió Natsuki – tu abuela y yo hicimos un trato.
- Sí, y podrías conseguir mucho más dinero si te casas conmigo. – Dijo Shizuru con una sonrisa ensayada. No le gustaban mucho las razones por las que Natsuki se había incorporado al juego.
- El caso es que – siguió Natsuki – ya no necesito más.
- Mi abuela no tiene tanto dinero como para que Natsuki no tenga que trabajar más. – Observó Shizuru. Además, ¿no era el dinero algo de lo que la gente nunca tenía bastante? Natsuki sin duda la confundía.
- No es eso. Mira, te seré sincera. – Natsuki estaba muy seria.- En realidad soy arqueóloga. Trabajo en la universidad. Ha habido un descubrimiento muy importante y queríamos organizar una expedición. Pero no encontramos financiación. Como conocía a tu abuela, y le conté mi problema, me dijo que hablaría con la Fundación Fujino si me presentaba al concurso.
Todo esto sorprendió mucho a Shizuru. No se esperaba nada de lo que le había contado. Así que ésa era la razón, pensó para sí misma.
- Entonces… ¿no eres repartidora? ¿Por qué llevaste las bolsas a mi abuela?
- Bueno, como ya sabes, es ya anciana, y el ascensor se estropea de vez en cuando…
- Mi Natsuki es muy amable… - dijo Shizuru con una sonrisa real. De repente, se dio cuenta de que Natsuki era alguien muy interesante. No sólo su cuerpo, el cual había tenido la oportunidad de observar atentamente en los baños, sino su personalidad. Todo en ella la atraía sobremanera.
- Oiii… ¿podrías dejar eso de "mi"? – Dijo toda colorada la peliazul.
- Me encanta cuando mi Natsuki se sonroja. – Dijo Shizuru con una sonrisa más amplia.
- ¡Shizuru!
El rojo de la cara de Natsuki empezaba a ser considerable. Si seguía así, no le quedaría sangre para que circulara por el resto del cuerpo. La aludida decidió no seguir torturando a la del pelo azul, pues no quería que la chica muriera de sonrojo. De pronto, Shizuru se puso seria.
- Mira Natsuki. Has de entender que estoy en una situación desagradable.
El cambio de tono sorprendió a Natsuki. Por fin se pondrían a hablar seriamente sobre su situación.
- Lo siento, Shizuru. Pero es una situación en la que te has metido tú sola. Jamás debiste aceptar hacer esto.
- Lo sé. – Dijo Shizuru con un suspiro.
- ¿De verdad piensas casarte con alguien a quien no amas?
- Fufufu… amo a mi Natsuki… - Shizuru bromeó de nuevo. Aunque, no iba tan descaminada de la verdad. Pero eso, ni Shizuru ni Natsuki lo sabían aún.
- No empieces otra vez. No me lo trago.
- ¿No cree mi Natsuki que la ame? – Shizuru seguía juguetona.
- No. – Dijo tajantemente la peliazul.
Shizuru entendió que no debía seguir bromeando.
- Mira, Natsuki. Podemos hacer esto: yo te elijo, nos casamos, yo cumplo con mis obligaciones, y luego, discretamente, nos divorciamos.
- Lo siento, pero ese plan no me gusta nada. Yo no quiero casarme con alguien a quien no ame.
- Entonces – dijo Shizuru muy seriamente – no deberías haberte presentado al concurso.
- Mira, si lo que quieres es hacer eso, ¿por qué no se lo propones a Miya? Estoy segura de que aceptará encantada. Además, parece la más decente de todas las que eligieron tus padres.
Shizuru se quedó callada unos instantes. Se puso muy seria.
- Clochette-san nunca se divorciaría de mí. Las presiones de sus padres no la dejarían. Además, nunca podría hacerme feliz. – Shizuru se quedó mirando fijamente a los ojos verdes que la miraban atentamente. Después de sopesarlo durante unos instantes, añadió. - Tú sí.
Esto descolocó mucho a Natsuki. ¿De verdad Shizuru creía que ella podría hacerla feliz? Natsuki le devolvió la intensa mirada. Estuvieron así lo que parecía una eternidad, mirando la una en el alma de la otra. Natsuki veía inseguridad, soledad y esperanza, además de algo que no pudo identificar. Después de unos largos instantes, Natsuki habló.
- No, no creo que pueda hacerte feliz. –Dijo con total seriedad.
- ¿Por qué no? – Shizuru se entristeció.
- No puedes ser feliz haciendo cosas en función de lo que la demás gente piense. – Dijo Natsuki seriamente.
- ¿Y qué propones? ¿Qué deje todo por lo que he luchado toda mi vida? ¿Qué le dé la espalda a todo, a mi familia? – Preguntó Shizuru con cara de desesperación.
- Como ya te dije, tú eres la que deber vivir su vida, no que otros vivan a través de ti. No puedo hacerte feliz, Shizuru, porque tú no quieres ser feliz.
Cayó un silencio bastante incómodo. Ambas terminaron la cena sin volver a hablarse, muy centradas en sus propios pensamientos.
Una vez acabada la cena, ambas se despidieron. Natsuki, pensando en la manera de librarse del programa. Aunque se dio cuenta de que empezaba a albergar sentimientos por la castaña, también sabía que no quería que su relación fuese una actuación. Quería una relación de verdad, fuera del ojo público. Sin tardar, tenía que buscarse a un abogado para ver si podía deshacerse de la obligación de llegar hasta el final con el programa.
Por su parte, Shizuru se dio cuenta de que Natsuki, tal y como había predicho su abuela, era perfecta para ella. Era amable, considerada, y mucho más profunda de lo que parecía. Además, le encantaba sonrojarla. Pero había un problema, y era que debía seguir con el programa. La verdad es que, después de su conversación con Natsuki, se dio cuenta de que lo del programa había sido un enorme error. Aún sin que sus padres hubieran escogido a la mayoría de participantes, aunque las hubiera elegido ella misma, sabía que Natsuki tenía razón. No era la manera de encontrar a alguien con quien compartir la vida. Bueno, quizás sí… porque había encontrado a Natsuki. Si no hubiese sido por el programa, seguramente nunca habría tenido la oportunidad de conocerla en profundidad.
Entonces, Shizuru se preguntó cuál sería su plan de acción. Obligar a Natsuki a que se casara con ella, gracias al contrato que la de ojos verdes tenía con el programa, o terminar el programa sin casarse. La opción de casarse con Miya le pasó por la cabeza, pero la descartó directamente. Con Miya tendría una vida perfecta, desde el punto de vista de las apariencias, pero jamás podría ser feliz con ella. "¿Qué hacer, qué hacer?" Ésa era la pregunta que no la dejó dormir hasta bien entrada la noche.
NA: Gracias a todos por estar por ahí, y por vuestros comentarios :)
