Estoy de vuelta! :)
CAPÍTULO 9
"Si hay algo que, definitivamente, me guste leer, además de tus libros, son tus ojos". KB; musa de un solo escritor.
Castle llevaba media hora sentado en el sofá de su casa releyendo aquella frase, con una sonrisa de oreja a oreja. Había llegado hacía poco de la firma de libros. Estaba cansado y su cuerpo le pedía a gritos meterse en la cama. Pero la curiosidad por saber qué contenía el sobre que Beckett le había dado en la librería ganó la batalla.
Dentro del sobre con su nombre se había encontrado un papel doblado con aquella frase. Su corazón latía acelerado desde entonces. Si bien ella se había planeado conquistarlo poco a poco, la realidad era que lo estaba consiguiendo a pasos agigantados. Presentarse en la firma de libros, dedicarle esa sonrisa tan suya y ofrecerle el libro con el sobre dentro habían ablandado su corazón.
Quería escuchar su voz. Agradecerle todo lo que estaba haciendo por él. Si bien en el pasado se había equivocado y le había hecho mucho daño, en tan sólo unos días estaba consiguiendo enmendar todos y cada uno de sus errores. Deseaba que le llamara o por lo menos le mandara algún mensaje. Necesitaba saber de ella. Era una necesidad que crecía cada día con más fuerza en su interior.
Respiró hondo y sonrió al recordar su mirada en la librería. Se puso en pie para ir a ponerse el pijama y acostarse justo cuando escuchó cómo su hija bajaba las escaleras, ataviada con su pijama.
"Papá". Saludó la joven pelirroja. "Te escuché llegar y pensaba que ya estarías acostado. ¿No estás cansado?". Preguntó acercándose hasta él y dándole un beso en la mejilla.
"Estoy exhausto". Sonrió respondiendo al beso de su hija. "Tanto que creo que me va a costar conciliar el sueño esta noche".
Alexis caminó hasta la cocina, abrió la nevera y se sirvió un vaso de leche. "¿Estás seguro de que es la firma de libros lo que te tiene así y no una inspectora con nombre y apellido?". Preguntó con una pequeña sonrisa.
Rick frunció el ceño y se acercó a la cocina situándose al otro lado de la isleta de la cocina. "¿Qué quieres decir?". Le devolvió la pregunta.
"Papá, soy joven pero no tonta". Bebió del vaso y lo dejó sobre la isleta mirando fijamente a su padre. "Sé que algo ha pasado entre vosotros. Sólo ella es capaz de hacerte pasar de la más alta alegría a la más profunda tristeza; y viceversa". Rick cogió aire y asintió despacio. Su hija tenía razón. "Aunque esta vez no sé si te ha dejado más feliz o triste". Bromeó dándole un pequeño manotazo en el brazo a su padre.
"Es… complicado". Consiguió decir. No quería cagarla. No quería contarle todavía nada. No hasta estar seguro de en qué punto estaba su relación con Kate.
"No, papá. No es complicado. Vosotros lo hacéis complicado". Respondió la pelirroja guardando la leche en la nevera y fregando el vaso que había usado. "No puedo entender cómo todavía no le has dicho lo que sientes por ella. Igual que no consigo entender su actitud". Castle fue a hablar pero Alexis levantó la mano pidiéndole que la dejara terminar. "No lo entiendo pero es cosa vuestra. Sólo quiero darte un consejo, papá. El mismo que me has dado tú durante toda mi vida: Vive, disfruta de la vida y haz aquellas cosas que te hagan feliz. El miedo no te lleva a ninguna parte. Lucha por lo que quieres". Se acercó a él rodeando la isleta de la cocina y besó su mejilla nuevamente dedicándole un fugaz abrazo.
Rick apretó a su hija entre sus brazos y no permitió que se separara de su abrazo. "Ya lo sabe". Susurró apoyando la barbilla en su cabeza.
"Lo sabe pero no lo recuerda". Comentó ella dejándose abrazar.
"Lo recuerda". La separó de su cuerpo suavemente para mirarla a los ojos. "Y además, se lo he vuelto a repetir". Confesó con una pequeña sonrisa.
"¡Pero papá, eso es genial!". Alzó la voz dando un pequeño salto. "O… ¿no?". Preguntó al darse cuenta de que su padre no parecía del todo feliz con aquello.
"Lo es, Alexis. Pero los dos hemos sufrido mucho. Nos hemos hecho daño mutuamente".
"Eso no es excusa para no intentarlo, papá". Frunció el ceño sin entender lo que su padre quería decirle. "Y no me creo que ella no sienta nada por ti. He visto cómo te mira".
Rick sonrió y agarró la mano de su hija con cariño. "Sí que lo hace. Hemos hablado. Por una vez en nuestras vidas hemos dejado de lado los miedos y hemos hablado". Sonrió cuando vio cómo su hija le miraba sonriente. "Hemos decidido ir poco a poco. Empezar con tranquilidad y ver adónde nos lleva todo esto". Informó con una pequeña sonrisa y un brillo de esperanza en sus ojos.
"Estáis hechos el uno para el otro. Todo irá bien". Le animó su hija volviendo a abrazar a su padre. "Me voy a dormir. Y tú deberías hacer lo mismo".
"Sí, me voy ahora mismo". Besó su pelo. "Buenas noches, Alexis".
"Buenas noches, papá". Respondió ella caminando hasta las escaleras bajo la atenta mirada de su padre. "Ah, y… me alegro mucho por vosotros". Dijo desde el principio de las escaleras dejando a su padre con una sonrisa tonta en los labios.
Castle imitó a su hija y se tomó un vaso de leche antes de cambiarse de ropa y meterse en la cama. Eso siempre le ayudaba a conciliar el sueño, desde pequeño. Apagó la luz y cogió el móvil con la esperanza de haber recibido alguna noticia de ella en el último rato. Se mordió el labio pensando en llamarla él. Pero desistió. Él había dado el paso de pasarle su número de móvil, como si fuera la primera vez que se veían. Ahora le tocaba a ella actuar.
Bloqueó el móvil, lo puso a cargar y se acurrucó bajo las sábanas. Justo cuando empezaba a quedarse dormido escuchó cómo algo vibraba sobre su mesita de noche. Frunció el ceño y se movió con pereza hasta girarse y mirar la mesa. Entonces se dio cuenta de que lo que vibraba era su propio móvil ante una nueva llamada entrante.
Se sentó con rapidez en la cama y cogió el móvil soltándolo del cable de cargar. Su corazón dio un vuelco al ver lo nombre de la inspectora reflejado en la pantalla. Tomó aire y descolgó. "Ey…". Saludó tras aclararse la voz para no sonar dormido.
"Ey…". Respondió ella con voz dulce. "¿Te he despertado?". Preguntó con preocupación.
"No, no te preocupes". Respondió con rapidez. "Pensaba que ya no me llamaría, señorita Kate". Comentó con un toque divertido reanudando el "juego" que habían decidido que llevarían a cabo para empezar como era debido con su relación.
"Lo siento". Se excusó con una pequeña sonrisa al comprender por dónde iba a seguir él. "Vino mi padre a cenar a casa y se nos hizo tarde. Dudé si llamarle o no, señor Castle. A lo mejor era demasiado tarde. Pero entonces recordé que usted es escritor y que algunos escritores tienen la costumbre de escribir por las noches".
"Pues no estaba escribiendo, pero me alegro de haber recibido su llamada". Contestó él también con una sonrisa. "¿Qué te parece, Kate, si empezamos a tutearnos?". Preguntó sin dejar de sonreír.
"Me parece bien". Concedió con una sonrisa mientras se terminaba de poner el pantalón de pijama y se metía ella también en la cama. "¿Recibiste mi mensaje?". Preguntó con esa voz sexy que a él tanto le gustaba.
"Uhum". Confirmó mordiéndose el labio.
"¿Y bien?". Preguntó ansiosa por saber su respuesta. "¿Qué te parece?".
"Me parece que tengo una fanática de mis libros al otro lado de la línea". Contestó risueño. El cansancio se le había pasado de golpe.
"Puede". Concedió ella mordiéndose el labio.
"Y… tu sonrisa y tus palabras me animaron la tarde". Confesó feliz.
"Me alegro". Aseguró contenta. "Tu dedicatoria…". Susurró "… es preciosa". Afirmó cogiendo el libro que él le había firmado esa tarde y releyéndola para sí misma con una enorme sonrisa.
"Es la verdad". Contestó él sonriendo.
"¿Cuándo acaba la gira de firmas?". Preguntó ella con curiosidad.
"En una semana". Respondió. "Tengo toda la semana llena de firmas. Pero sólo en las del miércoles y jueves tendré que dormir fuera de casa". Informó.
"Bien". Respondió ella.
"¿Planeando algo?". Preguntó con picardía.
"No realmente. En verdad estaba esperando a que me propusieran algún plan para esta semana". Respondió ella con la misma picardía que él. "Tengo poco trabajo últimamente".
"¿En qué trabajas?". Preguntó él.
"Soy inspectora de homicidios". Respondió con orgullo.
"¿Inspectora de homicidios?". Preguntó haciéndose el sorprendido. "¡Wow! Eso es sexy…". Susurró al teléfono de forma que ella lo escuchara exactamente igual que si le estuviera susurrando en el oído.
Se estremeció al escuchar su voz y se mordió el labio. "También es duro". Confesó con una pequeña sonrisa.
"Yo podría ayudar a que fuera menos duro". Dijo dejando un pequeño silencio entre ellos. Después volvió a hablar. "¿Qué te parece ir a cenar con este humilde escritor una noche de estas?". Preguntó esperanzado.
"¿Humilde?". Soltó una carcajada con ganas. "Eso no te lo crees ni tú". Sonrió. "Pero… me gustaría ir a cenar, sí". Concedió. "¿No terminarás muy cansado?".
"No si tengo la motivación de una cena contigo". Contestó.
"Zalamero…". Murmuró ella con una imborrable sonrisa en sus labios.
"Sí, pero te gusto". Aseguró.
"No te lo tengas tan creído que todavía me echo para atrás en eso de ir a cenar contigo, eh". Le provocó.
"No, no. De eso nada, inspectora". Le siguió el juego. "¿Mañana?". Preguntó.
"Mañana, escritor". Concedió ella.
"Paso a buscarte a las 8".
"Te paso mi dirección por mensaje". Continuó con su particular juego.
"Hecho". Respondió él.
"Bien". Sonrieron los dos como dos adolescentes ante su primera cita.
"Creo que va siendo hora de ir a dormir…". Comentó él al mirar la hora en el reloj.
"Sí". Bostezó ella sin poder evitarlo.
"Buenas noches, Kate". Se despidió él primero, aunque realmente deseaba seguir hablando eternamente con ella.
"Buenas noches, Rick". Le imitó ella mordiéndose el labio.
"Hasta mañana". Dijeron los dos a la vez provocándoles una sonrisa todavía mayor.
Los dos colgaron la llamada a la vez con una agradable sensación de calor instalándose en su pecho. Ese día habían conseguido evaporar gran parte de sus miedos, recuperar poco a poco la confianza en la otra persona y confirmar que el amor que sentían por el otro era inigualable.
¿Bien? ¿Os van gustando las cosas?
