Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a CLAMP, salvo algunos que aparecen esporádicamente.
PROBLEMAS DE CONVIVENCIA
CAPITULO: IX
POR: Klausss.
El día de la vuelta de Eriol a Japón llegó de un modo tan repentino que no dejó a Tomoyo prepararse psicológicamente , el chico había sido, según todo narrador deportivo, el mejor ejemplar futbolístico, solo faltaba que se confirmara su elección, y Eriol, junto a Kotaeru, viajarían a Inglaterra, para posiblemente no volver.
Al principio, los chicos, e incluso David, trataron de buscarle todo tipo de error a ese plan, pero Eriol lo tenía todo fríamente calculado, Kotaeru obtendría empleo en un diario inglés ayudada por los contactos de la familia Hiragizawa, encantados con la chica y una nueva posibilidad de herederos, y todo resultaría.
Tomoyo miró su reloj mientras cambiaba la estación de radio, el vuelo de Eriol llegaría con una hora de retraso, por lo tanto solo tenía veinticinco minutos para llegar al aeropuerto, tarea fácil.
Al llegar estiró su cuello para tratar de ver a alguien conocido, solo encontró una gran señal, montones de ingleses, que por algún motivo estaban en Japón, reunidos para esperar al nuevo integrante del equipo nacional, una cabellera pelirroja, un rubio, dos chinos y una castaña, no fue tan difícil.
Al llegar junto al gran grupo, con la mala suerte que Tomoyo cargaba esos días, trastabilló un poco con equipaje mal ubicado, empujando a Kotaeru, la pelirroja le dirigió una fría mirada da Daidouji.
-Lo siento –jadeó Tomoyo.
-No lo digas si no lo sientes –contestó Kotaeru en un susurró lo suficientemente audible para Daidouji y Meiling, cuando la china iba a acercarse a escuchar un poco mas Tomoyo intervino.
-¿De qué hablas?
-Mira Daidouji –la chica aún mostraba esa falsa sonrisa al ver las cámaras apuntando hacia ellas, la actual y la ex eran una gran portada- sé muy bien que estás muerta de envidia, te gané a Eriol y no puedes revertirlo, pero trata de no dañarme el atuendo –finalizó alisando una arruga invisible de su chaqueta.
¡Tomoyo no iba a permitir que esa periodista con aires de más la pisoteara , pero como su madre siempre le decía, "no te metas en peleas de barrio", sonrió a los chicos y les pidió que la disculparan con Eriol, "debo atender un asunto de la colección" mintió.
Al pasar al lado de Kotaeru se acercó a su oído.
-No hables de él como si fuera un objeto, antes que mi ex novio, es mi amigo, y te aseguro que así tu relación se perderá enseguida.
Y se fue lo mas dignamente posible, cabeza en alto y espalda recta.
Kotaeru no tuvo tiempo de reclamar nada, el anuncio de la llegada del vuelo del inglés la distrajo, sonrió y relajó su gesto.
La chica se guindó del cuello del futbolista antes que nadie, le plantó un beso en la mejilla y susurró un "te felicito" en su oreja, pero al percatarse de que su novio buscaba a alguien mas entre la multitud, se soltó y lo miró a los ojos.
-Se me olvidaba- habló falsamente- Tommy ha dicho que debía atender un tema mas importante y se fue.
Cuando Meiling, indignada, fue a desmentir a Kotaeru, David la tomó de la cintura y con una sola mirada bastó para que la chica entendiera que Eriol debería darse cuenta por sí mismo de la víbora que tenía al lado.
Eriol suspiró derrotado, había esperado siquiera que al empezar una relación con la pelirroja, su amistad con Tomoyo continuara, pero al parecer no fue así, aceptaba que todavía sentía esas cosas extrañas al estar cerca de Tommy, cosas que jamás había sentido con Kotaeru, pero si la chica afirmaba que todo era un amor infantil, debería buscar un amor mas maduro, y esa era la relación que tenía con Kotaeru, las risas tontas y las mariposas en el estómago, se habían acabado, debía empezar a madurar.
Dirigió su vista hacia sus amigos y vio a Sakura y a Syaoran compartiendo un chocolate, él consideraba un amor verdadero el de esos dos, entonces ¿por qué no se sentía feliz con Kotaeru , la chica era fantástica, y siempre estaba para ayudarlo, pero faltaba algo, se volteó al percibir un brazo en su cintura, sonrió y pasó su brazo sobre los hombros de la pelirroja, si Tomoyo lo había olvidado, él haría lo propio.
-¿Entonces? –comenzó Syaoran mientras ambos se saludaban con una serie de choques de manos bastante difíciles pero dominados a través de los años- ¿A Inglaterra de nuevo?
Eriol sonrió, y se acercó al castaño.
-No le digas a nadie –habló con un falso tono confidencial- pero me pidieron ir organizando mis papeles de viaje.
Sakura se colocó frente al futbolista.
-Y ¿ya lo pensaste bien? –preguntó recibiendo una fea mirada por parte de Kotaeru, claro, la chica no quería que le arruinaran su oportunidad, ese trabajo es lo que siempre había deseado.
Eriol se encogió de hombros.
-Es lo que siempre quise.
-Pero ¿es lo que quieres ahora? –insistió la castaña.
Antes de que Eriol tuviera oportunidad alguna de responder Kotaeru interrumpió.
-Saku, Eriol está completamente seguro de su decisión –hablaba en un cínico tono de voz no notado por Eriol, pero sí por el resto del grupo- ¿verdad amor?
El chico asintió ausente.
En fin, Kotaeru debía volver al trabajo a organizar su carta de renuncia y una par de trabajos no terminados, así que los chicos, aprovechando la ausencia de la "víbora" (como Sakura y Meiling habían apodado a la pelirroja), decidieron celebrar el triunfo y avance de Eriol, pero al momento de decidir el lugar de reunión, un enorme silencio se armó.
-Mi departamento es pequeño –habló David al final, el chico se había vuelto parte fundamental del grupo, no solo por salir con Meiling, Eriol se había dado cuenta de lo transparente y simpático que era el diseñador.
-El mío está desordenado –dijo esta vez Meiling.
-El nuestro...- Sakura y Syaoran se miraron tratando de encontrar una excusa.
Eriol los miró con una ceja levantada.
-Vamos al mío –susurró derrotado por las miradas de cachorritos de sus amigos.
Al llegar a su departamento, Eriol tiró su equipaje por cualquier parte y Sakura y Meiling dijeron algo de ir a buscar a Tommy a su departamento.
Mientras tanto Syaoran se dirigió al refrigerador.
Un grito ahogado se escuchó desde la cocina, todos dirigieron su mirada hacia ese lugar.
-¡Eriol ¿dónde está el chocolate? –preguntó Syaoran como si no encontraran al presidente.
El inglés se encogió de hombros ante la atónita mirada de sus amigos.
-Kotaeru me dijo que no debía comer chocolates porque...
-A ver, a ver, a ver –lo interrumpió David- dejaste el chocolate ¿por qué una mujer te lo dijo?
-¡Sometido! –chilló Syaoran como si fuera eso el mayor de los sacrilegios.
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Cuando Sakura entró al departamento de Daidouji, estaba conciente de que no vería a la chica llorando en un rincón o destrozando cosas, Tomoyo tenía la costumbre de guardarse todos los dolores hasta llegar a un lugar donde nadie la viera y ahí poder desahogarse, Kinomoto sabía muy bien de que Tomoyo sospechaba que ella iría a buscarla, por lo tanto no se sorprendió de verla tomando fotos como si su vida fuera perfecta.
La castaña ciertamente estaba enojada, ya odiaba a Kotaeru lo suficiente como para que le sumaran otra cosa en su contra, pero la pelirroja había pasado los límites, Meiling le había contado la conversación que Kotaeru y Tomoyo sostuvieron en el aeropuerto, y con Daidouji nadie se metía si no quería enfrentarse a la furia de cuatro personas bastante enojonas, con Eriol en esa "batalla" no se podía contar, el chico estaba cegado con la falsa actitud de la hija de Kaho.
Tomoyo dejó la cámara en su trípode al escuchar el portazo propinado por Sakura al abrir la puerta de su departamento, nunca se imaginó verla así de enojada, Sakura era mas de ir por la conversación o de retirarse de la pelea, no era como Meiling, mas dada a la violencia, se acercó a sus amigas con una sonrisa, Sakura, aunque enojada, comía un chocolate –al parecer el estar con Syaoran le había afectado- y Meiling tenía el ceño fruncido.
-¿Ahora que pasó? –preguntó acercándose al desayunador mientras con la mirada buscaba la taza con la que tomaba leche.
-¿Qué pasó¿qué pasó? –chilló Sakura
-Pues sucede que deberías estar llorando y rompiendo cosas y no ahí sentada –Meiling hizo un gesto abarcando el sofá- como si nada hubiera pasado.
Daidouji se encogió de hombros fingiendo no comprender.
-¿Por qué debería estar llorando?
-Pues porque la novia de tu mejor amigo
-Del cual por cierto estás enamorada hasta las pestañas –acotó Sakura.
-te acaba de insultar y ha dejado tu imagen en el piso frente a Eriol.
Tomoyo pareció reaccionar.
-¿Qué hizo qué?
-"Se me olvidaba, Tommy ha dicho que debía atender un tema mas importante y se fue" –imitó el tono de voz de Kotaeru la castaña.
La amatista se volvió a encoger de hombros.
-Como si me importara.
Sus amigas levantaron una ceja en un claro gesto de "claro, y yo soy la reina de Inglaterra".
-¿Por qué me miran así?
-Porque eso no se lo cree ni Sakura.
-¡Oye! –reclamó la aludida.
Meiling se encogió de hombros dando a entender que era la pura verdad.
-En fin¡el punto es que te ordeno que empieces a llorar y a comer cantidades industriales de helado y luego vayas donde Eriol y le digas que deje a la bruja de Kotaeru porque lo amas mas que Syao al chocolate!
-Exacto –la apoyó Meiling.
Tomoyo suspiró tratando de expulsar todo el estrés acumulado.
-No voy a ir donde nadie, Eriol ya tomó su decisión y yo –se encogió de hombros- haré lo mismo.
-¿De qué hablas?
-Me voy a París a promocionar mi colección.
A Meiling y a Sakura les costó cerca de dos segundo procesar las palabras de Daidouji, cuando lo lograron se miraron entre ellas y rápidamente se acercaron a Tomoyo.
-¿Cómo es eso de que te vas¿nos dejas¿así como si nada?
-Saku, es una oportunidad mara...
-¡Oportunidad maravillosa la que te estás perdiendo por andar como una cobarde! –gritó la castaña- te puedo consentir cualquier cosa menos que huyas de tus problemas.
-No estoy huyendo –respondió la amatista masticando cada una de las palabras.
-¿Entonces qué haces¿tomar un descanso? –ironizó Meiling.
-Simplemente voy a hacer lo que debí haber hecho hace mucho ya.
-Pero vas a estar sola –chilló la castaña.
Tomoyo la miró sonriendo dulcemente.
-Voy a vivir con Jackes.
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Eriol nunca se imaginó estar en una posición tan incómoda, por un lado tenía a sus amigos pidiéndoles su apoyo para convencer a cierta amatista del error, y por el otro tenía a la ya nombrada chica, pidiéndole su apoyo para tomar cierto riesgo, que ¿para qué negarlo? Según él, era un error.
El chico suspiró y dirigió sus azules ojos hacia Tomoyo, siempre le había gustado el cabello de Tomoyo, aunque lo mas atrayente a simple vista fueran sus ojos, el cabello de Daidouji daba la impresión de siempre esconder algo, y le invitaba a querer hundir sus manos en aquella mata de cabello negro, los problemas llegaron después cuando las hormonas provocaron que quisiera hundir sus manos en partes menos...apropiadas.
En fin, sus pensamientos amorosos se vieron interrumpidos al ver que todos sus amigos lo volvían a mirar expectantes, esperando que su decisión los favoreciera.
Suspiro.
-No puedo obligarla.
Se encogió de hombros.
Miradas asesinas.
Mirada asesina por parte de Sakura.
Un nuevo suspiro se escuchó en la sala rompiendo momentáneamente el silencio.
Esta vez fue Syaoran.
-Tommy –el castaño carraspeó un poco- si la decisión está tomada, solo nos queda apoyarte.
Silencio.
Tomoyo bajó su mirada examinando sus manos...de verdad necesitaba la manicura.
A Daidouji nunca le gustó el silencio, en su casa, cada vez que daba una noticia y había silencio, equivalía a reproche.
Levantó la vista encontrándose con su amigo inglés mirándola, la chica trató de sonreír.
¡Trató!
Sakura también se sentía incómoda, como aquella vez en que le dijo a Nakuru que su hermano estaba enamorado de ella, y la chica simplemente sonrió para luego dejar aparecer a un furioso Touya.
Lo de siempre.
Muy, muy, muy incómodo.
Esta vez fue Meiling la que rompió el silencio.
-No me parece una buena idea.
Todos la miraron.
Sakura sonrió, por fin alguien cuerdo en esa sala.
-¿A qué te refieres? –indagó Daidouji.
-Vas a estar en un lugar desconocido...
-Yo ya conocía París.
Meiling hizo caso omiso de la interrupción.
-Sola...
-Voy a estar con Jackes.
Eriol la miró torciendo el cuello a una velocidad impresionante, provocando a la vez un pequeño crack .
-No nos habías dicho eso –habló David.
Daidouji se encogió en el sofá, frente a ella se encontraba una mesita con la "adorable" foto de la "adorable" pareja, en medio de un "adorable" beso, si consideramos adorable a Kotaeru tratando de meter su lengua hasta la garganta de Eriol.
Daidouji evitó un estremecimiento.
Esta noche tendrá pesadillas.
-Fue un pequeño detalle que...
-¿Pequeño detalle?
-¡Bien! –admitió la chica- puede que no se los haya mencionado antes pero
-Pero –la apuró el inglés, al parecer a punto de un colapso nervioso y tocándose los lentes repetidamente.
-Pero ustedes conocen a Jackes, es una persona confiable.
-Puede ser un violador empedernido –refunfuñó Kinomoto opinando por primera vez en la conversación.
Todos la miraron.
Interrogantes.
-¿Qué !
-Olvídalo –Susurró Syaoran a su lado.
La chica se hundió en su asiento.
No la dejaban ser.
-No me parece que –comenzó Eriol.
Daidouji, al parecer presa de una rabia interna, se levantó y lo enfrentó.
-¿Qué no entiendes que no me importa si estás de acuerdo o no?
-Tommy –trató, en vano, de tranquilizarla Sakura.
-¡Tommy nada, vengo a comentarles mi decisión¡no a que hagan una junta para ver si están de acuerdo!
-¡Tomoyo! –habló Meiling.
-¿Sabes qué? –interrumpió Eriol- si te quieres ir –señaló la puerta- adelante, simplemente te pido que pienses bien las cosas antes de hacer una idiotez como la que vas a hacer.
-¿Te parece idiotez acaso que trate de hacerme una vida?
Todos los presentes estaban mudos moviendo sus cabezas de una lado a otro según sus amigos hablaban si como de partido de Ping Pong se tratase.
-¡No! –gritó Hiragizawa- me parece una idiotez que trates de huir.
Tomoyo abría y cerraba la boca buscando algo que decir.
-¿Huir? –musitó con los ojos acuosos.
-Huir de lo que sientes T-chan –susurró Eriol antes de encerrase en su habitación.
Tomoyo solo salió de su estado de ensimismamiento al escuchar el click de la puerta.
Se secó una lágrima rebelde y luego salió cabizbaja.
Todos se miraron al escuchar por segunda vez un suave click.
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Decir que Hiragizawa Eriol estaba encerrado en su habitación tirando cosas por doquier, era una blasfemia, el chico se desahogaba de otra manera, el no gritaba ni tiraba cosas, simplemente se sentaba a analizar la situación y tratar de hallar una solución.
Ese día no era la excepción, claro, si no tomamos en cuenta que el chico en vez de estar analizando la situación estaba sentado en su cama con las piernas abrazadas, cabizbajo y jugando con un pequeño dije en forma de corazón que colgaba de una cadena atada a su pie y susurrando algo.
Frases como "amor eterno" y "llaves tontas" brotaban esporádicamente de los labios del chico.
El chico apretó el puño al escuchar una puerta abriéndose.
Aún sin mirar al frente suspiró.
-Saku no quiero hablar ahora.
El hecho de decir "Saku...", era una costumbre adquirida con anterioridad, cada vez que uno de ellos tenía un problema, rifaban el hecho de ir a hablar con esa persona de la forma mas madura que pudieron encontrar a los doce años. "papel, tijera, piedra 1, 2, 3" , y Sakura siempre perdía...
-No soy Saku –habló la grave voz de Syaoran- aunque dicen que me parezco de perfil –agregó en tono burlón unos minutos después.
Eriol sonrió.
-¿Has perdido esta vez tú? –al ver asentir a Syao sonrió- ¿Has perdido la racha ganadora que tienes desde los doce años?
El ambarino se encogió de hombros.
-Digamos que se la he cedido a Saku.
Hiragizawa rodó los ojos.
-El amor te vuelve imbécil.
Syaoran sonrió.
-Pero un imbécil feliz.
Eriol le dio la razón¿de qué le servía toda la porquería material que tenía si no estaba con Tomoyo, claro, tenía a Kotaeru, pero ¿realmente la quería, si siquiera tuviese un indicio de que Tomoyo todavía lo quería de-esa-manera todo sería mejor en su vida¡pero no, el era Eriol Hiragizawa, presunto asesino de un sacerdote en su vida pasada al que nada le podía salir bien.
Bufó exasperado.
-No debiste decir eso –aportó Syaoran a su autoestima.
Eriol lo miró asesinamente.
Era obvio que el chico ya había llegado a esa deducción.
-Eres muy dependiente.
Al ver que tenía toda la atención de Eriol, Syaoran continuó.
-Tú no quieres a la tal Kotaeru, la chica es bonita y todo lo que quieras, pero después de unos cuantos meses de relación, si el cariño no surge, estás...mu-er-to.
-Yo si quiero a K-chan.
-pero ¿la quieres de-esa-manera?
Eriol titubeó.
Syaoran sonrió triunfante.
-Lo que sientes es puro cariño, surge tras la convivencia con una persona.
-¡No puedo dejar a Kotaeru!
-¿Y eso por qué?
-Porque ella me ayudó en el momento en que mas lo necesitaba.
-¡Pero no te puedes atar a una persona que no quieres solo por "gratitud"!
-¡Eso es cierto! –se escuchó la voz de Sakura amortiguada por la puerta.
Syaoran rodó los ojos, e hizo un gesto a Eriol indicando un "espérame un momentito" .
El inglés sonrió, pese a que solo podía escuchar unos cuantos "deberías dejar de escuchar conversaciones ajenas" y unos "si me hubiesen dejado entrar a mi no estaría haciendo esto" , sus amigos eran fantásticos, y se veían tan...enamorados, a veces le daban envidia, ellos pueden estar con la persona que realmente querían, y él...él simplemente no podía seguir así.
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Tomoyo era una persona que podía ser denominada, entre otras cosas, como fuerte, no tenía la "fuerza física" que la llevara a ganar un pulso, si no esa fortaleza "espiritual" que Sakura tanto envidiaba, era capaz de regalar una sonrisa aunque se estuviese desarmando interiormente, pero por mas fuerza "espiritual" que Daidouji pueda tener, siempre llega el momento en que todo ese cúmulo de sensaciones exigían ser liberadas de cualquier manera, la forma mas usada, el llanto.
A Li Meiling pocas cosas le sorprendían, después de crecer bajo el brazo protector de Yelan Li, se podría decir que había visto de todo, por lo tanto es bastante extraño que se viese sorprendida por el hecho de ver a una chica tan débil a la vista como los es Tomoyo.
La china se acercó rápidamente al sofá donde su amiga estaba recostada, dando gracias a todos los dioses por el hecho de tomar la llave del departamento de la chica antes de salir, porque si era por Daidouji, no le abriría la puerta.
La abrazó y esperó pacientemente a que la chica se tranquilizara, cuando Daidouji fue capaz de hablar la miró mientras se retiraba los húmedos cabellos de la cara.
-¿Perdiste en "papel, tijera, piedra"?
Meiling al ver las intenciones de Tomoyo para cambiar de tema decidió seguir el juego.
Se encogió de hombros.
-Digamos que Syaoran ha cedido su suerte.
-El amor lo vuelve tonto, antes no soportaba perder.
Li negó con la cabeza.
-Antes no soportaba perder estando Saku presente.
Silencio.
-¿Cómo has entrado?
La chica se limitó a mostrar la llave roja sacada del bolsillo trasero de sus vaqueros.
-Fue una buena idea lo de las llaves.
-Eriol a veces tiene buenas ideas –sentenció Li.
-¿No quieres hablar? –volvió a hablar Meiling.
-Digamos que me siento bastante patética.
-No deberías.
Tomoyo sonrió, por muy alocada o brusca que Mei pueda parecer, es una amiga fantástica, que siempre estaba dispuesta a dejar botado su trabajo para llevarte Kleanex.
-Nunca los había visto pelear tanto.
-Nunca habíamos discutido.
-¿Ah no? –se burló Meiling- y ¿qué hay de aquella vez en que casi le tiras la cadena que tienes aquí colgada –tomó el dije en forma de llave- en su cara por un malentendido?
Tomoyo sonrió, acariciando el dije que aún colgaba de su cuello.
Meiling al percibir el estado de Tomoyo suspiró y se levantó encaminándose a la cocina.
La chica ni percibió el movimiento, aún se acordaba de ese día como si hubiese sido ayer, Eriol, tras su "majestuosa" confesión de amor, había decidido sacarle una respuesta a la chica.
Ese día había amanecido mas lluvioso, gris y monótono que el anterior, aún así, Daidouji Tomoyo, había amanecido con una bonita sonrisa, la misma que había tenido al llegar empapada a su casa y estornudando.
Después de desayunar salió de su casa todavía con esa sonrisa en el rostro y cuarenta y cinco minutos para recorrer el camino de solo quince minutos hacia la escuela, como hacía todos los días, se apoyó en la pared blanca de la casa de la señora Mihao y esperó pacientemente a que uno de sus amigos llegara.
Cuando volteó a ver si por la calle se acercaba alguno de los chicos, empezó a sentir como la sangre se acumulaba en sus mejillas dándole un color totalmente, según ella, ridículo, Eriol venía caminando como si nada y ella no se había puesto a pensar como quedaba su relación con Eriol desde esa "confesión".
Afortunadamente cuando el chico se acercaba cada vez mas a ella, el pequeño aparatito que estaba en el bolsillo delantero de su blusa comenzó a vibrar, pudo ver en la brillante pantallita la palabra "Saku", suspirando contestó.
-Bien.
-Si.
-De acuerdo.
-Mejórate.
-Besos.
-Adiós.
Antes de que Tomoyo mirara a Eriol el chico habló.
-¿Está enferma?
-Se mojó ayer –contestó comenzando a caminar.
-Y ¿Syao?
-Llegará mas tarde, tiene cita médica.
Silencio.
Silencio, muy incómodo.
Eriol carraspeó.
-Creo que debería preguntarlo formalmente.
Tomoyo lo miró extrañada sin detener su andar.
-¿Quieres salir conmigo? –preguntó tan seguro y conquistador como siempre, muy diferente al Eriol del día anterior.
Tomoyo se mantuvo en silencio, mas por sorpresa que por no querer contestar.
Eriol lo interpretó como una negación.
Bajó la cabeza, derrotado y detuvo su caminar.
Sacó una pequeña cajita de terciopelo negro de su bolsillo y se la puso sobre la palma de la mano a la chica.
-Puede que la respuesta ahora sea no, pero por lo mismo, te doy esto-abrió la cajita todavía apoyada en la palma de la chica, un bonito dije en forma de llave colgada de una cadena de oro.
-Esta es la llave de esto –sacó otra cadena de su bolsillo, esta vez el dije era un corazón.
-Y solo te pertenece a ti, cuando la quieras usar, solamente dímelo, yo te lo entregaré completamente, aunque solo de modo metafórico, ya que de modo literal sería difícil –se detuvo un momento a pensar- aunque realmente mi corazón es todo tuyo, t-chan –y antes de que la chica pudiera protestar, selló el trato con un leve beso.
Después siguió caminando como si nada, con una sonrojada Daidouji a su lado.
Continuará...
¡Bien! (me he dado cuenta de que siempre empiezo con esa palabrita) lamento la demora, es que mi monitor murió U.U y no me gusta escribir en el nuevo . , pero ya tengo uno nuevo y pues, es mas bonito xD, aunque yo quería mucho a Jon (tiendo a ponerle apodos a las cosas) en fin¿que les ha parecido¿debo cuidarme de sillas voladoras y motos bomba, díganme en un review.
Listo, eso sería, solo queda, nuevamente, agradecer por todas sus opiniones, tanto en este fic como en "Ayúdame Freud", todas son bien recibidas y utilizadas, sobre mi último "one-shoot", puede que no lo sea ¿eh?
Muchas gracias otra vez.
¡Opinen!
Besitos
Klausss
Aclaración: por ahí me preguntaron de donde saco los nombres de los capítulos, en fin, son nombres de canciones que tienen o una frase o una "idea" del capítulo, la mayoría son de Arjona y Voz veis, si quieren saberlo, solo avísenme.
