Capítulo 9

Capítulo 9. Quiero estar contigo

Calleigh pasó toda la mañana pensando en su sueño, sus compañeros la notaron distraída pero no dijeron nada. En el laboratorio de balística, su segundo hogar trata de realizar las pruebas adecuadas para resolver un caso importante, le prometió a Horatio ayudarle.

-Hola- Eric saluda amablemente, está de buen humor-¿qué tal?

-Hi. Bien gracias-le repugna tanta alegría-ya casi termino.

-Excelente. Perdón por no llamarte anoche, estaba-busca la manera más adecuada de decir las cosas-algo ocupado,

-No te preocupes sólo quería preguntarte algo-no dejará que él sepa lo dolida que esta, no se lo merece, no la merece-no es nada importante.

-Ah. Dime entonces-él no se percata de la rabia reprimida de ella.

-Bueno- no sabe que decir, ella jamás le dirá la verdad de lo que iba a preguntar por que él no la merece-quería saber-su mente maquina una pregunta y la dice sin pensarlo mucho- si te molesta que salga con tu amigo, Dave- luego se percata de lo que ha dicho y sonríe.

-Ah- él no esperaba eso-bueno-no pensó que el luchador fue el tipo de hombre que le gustara a Calleigh- claro que no, por que habría de molestarme-miente, pero no puede decirlo.

-Excelente. Anoche cuando lo vi pensé en que antes de salir con él debía preguntarte. Me dejas mucho más tranquila- se voltea hacia su mesa de trabajo- ahora no le queda más que seguir con este asunto.

-Anoche- él no entiende como las cosas llegaron a este punto- sabes, me sorprende no pensé que los hombres como Dave te gustaran-no puede evitarlo, tiene que decirlo.

-Bueno, Eric. Nunca había conocido a un hombre como él- sus ojos brillan, ella no se percata- es muy amable y muy-se lo piensa un poco- grande- que más da decirlo.

-Si…bueno me tengo que ir. Bye- no puede estar más allí, no sabe por que le duele tanto si ella nunca fue suya.

Después de largas horas de trabajo nada mejor que un descanso para alegrar el alma. Los CSI también saben divertirse dice Eric Delko a su amigo. Es un bar con mucha gente, buena música, rica comida y exuberantes mujeres, en cierta manera quiere dejar fuera de sus pensamientos a la rubia que lo desvela.

Los tragos van y vienen. El CSI no puede hacerle competencia al luchador que está mucho más acostumbrado que él a las parrandas. La verdad no había pensando en eso.

-Debes tener muchas fiestas.

-Muchas. Siempre hay algo que celebrar.

-Yo. Necesito irme a casa ya. Mañana tengo que estar temprano en el laboratorio.

El CSI se marcha. La fiesta se acabo. Debe irse por que esta seguro que un par de chicas le han reconocido y eso solo puede terminar atrayendo a la prensa y él esta muy feliz de poder pasar "inadvertido". Se dirige a buscar un taxi, ha bebido pero aún puede distinguir bien las cosas.

Llega al hotel. Anhela su cama, pero observa algo en el recibidor que le hace olvidarse del sueño, por ahora. La rubia tiene una sonrisa en su rostro, sus pensamientos de nuevo son liberados, tiene que contenerse, no quiere asustarla.

-Me alegra verte.- ella se pone de pie. Es una chica bastante alta.

-Si me hubieses dicho que vendrías hubiera regresado antes.

-Fue de improviso.

-Aún así me alegra.

Ambos se dirigen al restauran del hotel. Él está en jeans así que no puede entrar. Ella toma asiento en una mesa para dos, mientras él sube a cambiarse. Espera un poco hasta que el regresa, vestido con un traje negro "se ve mucho más grande así" piensa ella. Ambos comen y beben el mejor vino de la casa, él sigue esperando que ella le diga porque ha venido, ella espera que sea él quién pregunte.

-Sabes nunca había conocido a nadie que se dedique a lo que tu haces- la conversación debe empezar por algún lado.

-Uhm. Lo hago desde el 2000 y es algo que me apasiona.

-vi. algunas de tus luchas. – los chicos del laboratorio las pusieron, cuando descubrieron quién era el gran amigo de Eric

-¿De verás? Y que te parecieron.

-Interesantes. Debes tener cuidado de no lastimarte.

-Es un riesgo del oficio. Como tu con las balas.

-Supongo que tienes razón.

- Calleigh quiero saber ¿por qué estas aquí?

-Yo…-ella se lo piensa, jamás a actuado de esa manera-quiero estar contigo- lo dice rápido antes de arrepentirse.

-¿Qué te parece si bailamos?-ella no entiende su actitud pero acepta.

-¿Te ha molestado lo que dije?-necesita saber.

-Déjame ver- con una sonrisa en el rostro- una mujer hermosa, rubia, inteligente, sensual me ha propuesto estar conmigo, si claro no cabe duda que debo estar enfadado - ella sonríe y se recuesta en el pecho de su acompañante.

-Gracias- realmente aprecia que él no lo tomara a mal. Ahora no le importa lo que llegue a pasar su conciencia esta tranquila.