EL RENACER

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K.R solo me pertenece la trama y uno de los protagonistas.


Capítulo 9: Vacaciones

-Estoy muy cansada.-Hermione tenía que ir tirando de la mano a Melinda para llegar al campo de quidditch.-Lo último que me apetece es hacer Vuelo.

-Venga, Mel, que lo de la marca pasó hace ya semanas, no puedes estar tan cansada.

-Lo sé, lo sé, pero ya estoy harta de estar entre los muros de este castillo, después de saber que ahí fuera hay una guerra y que centenares de niños no están al tanto.

-Tú lo has dicho: niños. No podemos combatir con Quien-no-debe-ser-nombrado.

-Harry, Ron y tú lo habéis hecho muchas veces.

-No es lo mismo. Siempre hemos contado con algún tipo de ayuda, de no ser así él nos habría matado.

-Pero a fin de cuentas os habéis enfrentado a él.

-Melinda, vale ya. Harry siempre ha odiado que le adjudiquen méritos que no son del todo reales, y ahora entiendo el por qué.

-Está bien, pero cuando salgamos de aquí pienso hacerme auror y le voy a matar a él el primero.-Hermione sonrió.-¿Qué pasa?

-Ron dice lo mismo que tú.

-Ron.-Melinda cogió el brazo de su amiga.-¿Qué tal con Ronie?

-Mel, por favor.-Rieron.

-En la fiesta de Slughorn se os vio muy animados, ¿qué hubo después?

-Nada.-Hermione apresuró su marcha, dejando a Melinda un poco por detrás, y cuando Melinda corrió para alcanzarla, Hermione la imitó, llegando a tiempo para ver a la profesora Hooch colocando escobas en el suelo.

-Muy puntuales, chicas.-Hermione se colocó junto a una escoba cuando sus compañeros de clase empezaron a llegar.-Quiero que todos os coloquéis junto a una escoba.-Los alumnos acataron la orden.-Como es nuestra última clase antes de Navidad, quiero que hagamos una clase diferente; quiero que hagamos un duelo, así que coged las escobas.-Decenas de alumnos gritaron a la vez "Arriba".-Empecemos con...los señores Goyle y Weasly.-Los elegidos montaron en sus escobas.-Podéis empezar...¡ya!-Goyle se lanzó contra Ron y el muchacho lo esquivó por muy poco y cuando se giró para mirar a la cara a su atacante, este había sacado su varita, cosa que a Ron no se le había ocurrido hacer.

-Pero seré tonto.-Ron alzó la varita, pero antes de poder pensar en un hechizo, Goyle había vuelto a emprender el vuelo hacia él, pero Ron volvió a esquivarlo.

Lacarnum Inflamarae!-Goyle, cuando rozó la capa de Ron, hizo que de su varita aparecieran pequeñas llamas, inflamando los bordes de la capa de Ron.

-¡Joder!-Ron se alejó unos metros de Goyle.-¡Aguamenti!-De la varita de Ron salió un pequeño chorro de agua, que le permitió apagar el fuego de su capa.

-¡Ven aquí, Weasly!-Goyle reía, triunfante, mientras giraba sobre la escoba, pavoneándose ante las atentas miradas de las chicas de su casa.

-A sus órdenes.-Ron aprovechó una de las vuelta de Goyle.-¡Depulso!-Apuntó a una piedra situada debajo de él e hizo que fuera hacia Goyle, quien actuó justo a tiempo, destruyéndola, antes de que le impactara en la cara.-¡Accio!-Debido a la roca, Goyle había tenido que quitar las dos manos de la escoba, por lo que, cuando Ron conjuró su hechizo, la escoba voló hacia él, tirando a Goyle al suelo, sin que pudiera hacer nada para contraatacar.

-Muy bien, señor Weasly.-Ron bajó al suelo y le tiró la escoba a Goyle junto a la cara, quien la cogió asesinando a Ron con la mirada, a lo que él le respondió con una sonrisa ganadora.-Ahora unas chicas...las señoritas Parkinson y Doris. Empezad.-Antes de que Melinda se hubiera colocado sobre su escoba, Pansy Parkinson ya se encontraba por encima de ella.

Devaister!-De la tierra salieron gruesas ramas, que intentaron agarrar a Melinda, pero ella dio un salto hacia atrás, cayendo en el suelo, mas las ramas no se detuvieron, provocando que Melinda diera una voltereta hacia atrás para poder esquivarlas.

Reducto!-Consiguió formular Melinda antes de que una rama la apresara, a un palmo de su cuerpo.-¡Volatem Ascendere!-Melinda apuntó a Pansy, quien voló por los aires, por lo que Melinda se montó en su escoba y, dando un pisotón en el suelo, se elevó a la altura de la escoba de Pansy, quien, con un "Accio", consiguió recuperar su escoba antes de caer al suelo bruscamente.

Impragortus!-Pansy Parkinson gritó el hechizo que le produjo una fuerte hemorragia en la nariz a Melinda.

Finite incantatem!-El hechizo de Pansy cesó, dejando sangre seca alrededor de la boca de Melinda, que alzó la cabeza y vio a su atacante mandándole un beso, provocando la risa de todos sus compañeros de Slytherin.-¡Obscuro!-Una venda negra se cernió sobre los ojos de Pansy, lo que hizo que la muchacha se agarrara con fuerza a su escoba, ya que era lo único que podía hacer para evitar caerse.-¡Cistem Aperio!

Protego!-Para sorpresa de todos, la voz de Draco Malfoy sonó desde abajo, conjurando un hechizo protector que hizo que el conjuro de Melinda rebotara sobre su campo de protección y le diera a ella, haciendo que su cuerpo se sacudiera violentamente, hasta terminar cayendo en picado desde tres metros de altura hasta el suelo, donde dio varios giros, terminando boca arriba con la camiseta medio subida.

-¡Señorita Doris!-La profesora Hooch fue corriendo hacia su alumna, que fue rodeada rápidamente por todos sus compañeros de Vuelo.-Veinte puntos menos para Slytherin, señor Malfoy. -"¿Qué tiene ahí?" " Parece como grabado sobre su piel" "Es un presagio de muerte"-Oh, no.-La profesora le bajó la camiseta a su alumna, tapando nuevamente la marca en forma de sol y luna unidos.-¡Fuera! ¡Todo el mundo fuera! ¡La clase ha terminado!-Sin dejar de murmurar sobre el extraño dibujo de Melinda, todos los alumnos fueron abandonando el campo de quidditch.-¿Cómo se encuentra, señorita Doris?

-Dolorida.-Melinda se incorporó, acariciándose el cuello y la espalda.-Pero bien.

-Debería pasarse por la enfermería antes de irse de Hogwarts, señorita.

-Puede.-Melinda empezó a andar, alejándose del campo de quidditch, sin intención de ir a la enfermería, ya que cuanto antes recogiera las cosas para irse de vacaciones de Navidad, antes perdería de vista a Malfoy y sus amigos.-Hola.-Saludó Melinda a Hermione, que estaba sola en sus dormitorios.

-Mel.-Hermione fue hacia su amiga.-¿Estás bien?

-Sí, sí.-Melinda fue hacia su baúl y lo abrió, dispuesta a rellenarlo.-Malfoy es un tramposo idiota sin escrúpulos.-Ahora abrió el armario y recogió su ropa.

-Harry le ha hecho frente al salir del campo, pero McGonagall le ha visto y no ha podido hacer nada.

-Mejor. Así se ahorra cualquier castigo.-Al cabo de unos minutos, cerró de nuevo el baúl.-¿Has acabado ya?-Hermione asintió, cerrando el armario.-Bajemos.-La puerta se abrió y entró en el dormitorio Lavander Brown.

-Oh, Mel, ¿cómo te encuentras? ¿Ese tatuaje te lo has hecho en Hogwarts?

-Lo siento, Lavander, pero tengo prisa.-Melinda agarró a Hermione de la mano y salió a grandes zancadas, cerrando la puerta a su paso.-Hola.-Saludó Melinda a Harry y Ron, que se encontraban junto a la chimenea de la sala común de Gryffindor.-¿Qué lees, Ron?

-Es una carta de mi madre, invitándoos a todos a pasar la Navidad en casa.

-¿Y eso?

-No sé, solo pone que ni Percy, ni Bill, ni Charlie van a estar en casa, así que hay sitio para todos.

-Tu madre es muy hospitalaria.

-Sí, supongo que le gusta tener gente a su alrededor.-Los cuatro amigos rieron hasta que el pequeño Colin Creevey llegó a su lado.

-¡Hola, Harry!-Todos le miraron, aunque el único que hizo un movimiento de cabeza a modo de saludo fue el aludido, a quien Colin tomaba como un modelo a seguir.-Cedric Diggory está ahí afuera, Melinda.-La chica sonrió y se levantó de su asiento.-¡Adiós, Harry!-Colin se fue hacia su dormitorio.

-Enseguida vuelvo.-Melinda salió de la sala común de Gryffindor y vio a Cedric apoyado de costado en una pared blanquecina, que hacía que su color de cabello resaltase.-¡Hola!-Fue hacia los brazos del muchacho y le dio un rápido beso.-¿Qué te trae por aquí?

-Venía a invitarte a pasar la Navidad en mi casa. Mis padres están deseando verte.

-Vaya...

-¿Qué pasa?

-Ron acaba de decirme lo mismo, y ya he aceptado su proposición.-Le abrazó con fuerza, como si eso pudiera impedir que partieran a diferentes hogares.-Tal vez no le importara que...

-No, cariño, da igual.-Melinda se puso de morros.-Pero no creo que mis padres me dejen entrar en casa sin ti, así que cuando hayas pasado unas semanas con ellos, te recogeré.-A la muchacha se le iluminó el rostro.-Nos vemos luego.-Cedric volvió a darle un beso, esta vez más tierno, y se fue hacia la sala común de Hufflepuff.

-¡Au!-Melinda dio un bote y se giró para ver lo que había chocado con ella, echándose a reír cuando vio a Ron cargado de cosas hasta la cabeza, con la varita alzada de malas maneras y su baúl, ahora en el suelo por el impacto contra la chica.

-¿Qué te hace tanta gracia?-Melinda cogió la jaula de la lechuza de Ron.

-¿De quién son todas estas cosas?

-Ron se ha empeñado en transportar también las cosas de Hermione, pero ella ha decido llevar como mínimo su baúl, y el tuyo también, por cierto.-Harry hizo que el baúl de Ron se alzara de nuevo en el aire.

-Todo un caballero.-Ella y Harry intentaron disimular la risa que les producía la cómica imagen de su amigo.

-Callaos ya.-En cuanto Hermione salió por la puerta, la expresión de Ron se dulcificó.

-En serio, Ron, puedo llevar mis cosas yo misma.

-Si no me importa.-Ron emprendió la marcha de nuevo, aparentando una facilidad al andar con la que realmente no contaba.

-Hola, chicos.-Los tres amigos se volvieron y se encontraron con Ginny, que también tenía los brazos cargados con su equipaje, aunque menos que su hermano mayor.

-Deja que te ayude.-Harry le cogió varias cajas

-Muchas gracias.-Siguieron hacia delante, olvidándose de Melinda y Hermione.-Mamá quiere que no se nos olvide nada, para que os encontréis cómodos. Me alegra mucho que puedas venir por Navidad, Harry.-Los dos se sonrojaron, aunque no por eso se sintieron incómodos.

-Me parece que lo de cargar con equipaje de más les resulta tentador.

-Vamos, Mel, son muy amables por hacerlo.-Aunque los defendiera, la sonrisa que se le dibujó en el rostro la delató.

-Mierda, Hermione, a ti no te resulta amable, sino romántico.-Hermione apartó la mirada de su amiga, dirigiéndola hacia el frente.-Por el mero hecho de que lo hace Ron.-Hermione aceleró el paso, expresión seria.-Vale, no quieres hablar de eso, pero hecha el freno.

-No, Mel, allí.-Hermione le señaló hacia el centro de uno de los jardines de Hogwarts, donde había un círculo denso de alumnos.-Estoy segura de que es una pelea, ¡vamos!-Con un movimiento de varita que Melinda no sabía que existía, Hermione hizo que todas las pertenencias con las que cargaban desaparecieran, situándose a metros de distancia, junto a las de los demás alumnos, y salieron corriendo.-No podemos ver qué pasa.-Ya situadas junto a decenas de alumnos, Hermione había intentado ir hacia el centro, pero estaban tan comprimidos que le había resultado imposible.

-Hay que hacerlo.-Melinda abrió los codos y cerró los puños, abriéndose paso así entre la multitud, que ni siquiera se quejaba, tan concentrada que estaba en ver la pelea.-Mierda.-Al cabo de unos segundos, también podía admirar quienes eran los combatientes.-¡Cedric!-Al oír su nombre, dirigió la cabeza hacia Melinda, haciendo que un magullado puño impactara en su mejilla.-¡Malfoy!-Él no se inmutó al oír su nombre, ya que había aprovechado la distracción para golpear con más ahínco.-¡Por favor, parad!-Draco le dio un rodillazo en el estómago a Cedric, que hizo que este se encogiera de dolor, dejando su cara en el punto perfecto para proferir otro golpe de rodilla.-¡No!-Con la boca y nariz sangrando, Cedric arremetió con la cabeza al torso del muchacho, golpeándolo con tanto impulso que los dos cayeron al suelo, con Cedric encima de Malfoy.-¡Basta ya!-Cedric le profirió a Malfoy una serie de puñetazos, hasta que su rostro quedó tan maltrecho como el suyo.

-¡No vas a volver a tocarla! ¿Me has oído?-Cedric agarró a Malfoy por la pechera, haciendo que al soltarle diera un fuerte cabezazo.-¡Ni mirarla siquiera, niñato!-Volvió a alzar el puño, pero cuando lo bajó con fuerza para que impactara en la cara de Malfoy, alguien se lo agarró.-Mel.

-No lo hagas.-Los ojos de Melinda estaban anegados en lágrimas.

-No debía haberte lanzado por los aires.-Cedric le dio un puñetazo con el otro brazo, a lo que Melinda tuvo que retroceder, dándole a Cedric, sin pretenderlo, espacio para seguir golpeándole la cara.-¡Para!-Se encaramó a su espalda y allí cerró sus brazos entorno a los de Cedric. El muchacho paró y Melinda le empujó hacia atrás. Sabía que solo conseguía que Cedric se moviera porque él mismo la estaba dejando, por lo que le alejó lo más rápido posible del lugar antes de que cambiara de parecer.-¡¿Pero en qué estás pensando?-Se habían ido ya suficientemente lejos.

-Lo siento, pero cuando me he enterado de lo que ese hijo de...

-¡Cedric!-Melinda le dio un empujón, llena de rabia.-¡Parece que tengas cinco años!

-¡No podía quedarme quieto al saber que ese desgraciado había tocado a mi chica!

-¡¿Pero tú sabes lo que te va a caer después de esto?-Melinda se agarró el pelo, al borde de arrancárselo.

-Ha valido la pena.-Cedric sonrió, expresión que hubiese resultado encantadora si no hubiese estado cubierto de sangre.-Todo vale la pena si es por ti.

-Oh, no. No, no, no. Ni se te ocurra decirme ahora alguna frasecita de las tuyas, que ahora no te van a salvar.

-No me importa. Cuando se te pase el cabreo verás que he obrado bien.

-¡¿Pero qué dices?-Melinda intentó golpear el pecho de Cedric con los puños, pero él los agarró, y solo le fue permitido forcejar con él.-¡Suéltame!-El chico sonrió y, cogiendo a Melinda por los brazos, la hizo girar en volandas, posándola finalmente en el suelo con un beso en mejilla.-Eres idiota.-Esta vez si pudo golpearle, pero fue un manotazo sin fuerza, con cariño.-¿Estás bien?-Le posó una mano en la mejilla, que retiró al instante al ver su expresión de dolor.-Te lo tienes merecido, pero gracias por defenderme.

-Siempre lo haré.

-¡Señor Diggory!-La voz de la profesora Sprout rompió lo que había empezado a ser una escena romántica.-¡Aquí ahora mismo!-Cedric y Melinda, cogidos de la mano, fueron unos metros más allá, donde se encontraba la jefa de la casa de Cedric con una colérica expresión.-¿Es cierto lo que dicen, señor Diggory?

-Según lo que digan, profesora.

-Déjese de arrogancias, señor Diggory. Me refiero a la pelea con el señor Malfoy.

-Tenía unos buenos motivos...

-¡Entonces es cierto! ¡Podía esperármelo de todos los alumnos, señor Diggory, pero no de usted!-Cedric mantuvo la cabeza alta, sin avergonzarse de lo que acababa de hacer.-Primero serán cincuenta puntos menos para Hufflepuff.-Cedric asintió levemente, con la mandíbula apretada.-Y de su castigo personal ya hablaremos cuando regrese, pero no crea que vamos a dejarlo estar.

-No, señora.

-Pueden irse.-Los chicos pasaron junto a la profesora Sprout.-Quiero que quede claro que no se le castiga en este preciso momento por los acontecimientos sucedidos anteriormente.-Tanto Melinda como Cedric se tensaron al recordar la muerte del muchacho.-Fuera, antes de que cambie de opinión.-Casi corriendo, salieron de los jardines de Hogwarts y fueron hacia donde ya se encontraban los alumnos del colegio.

-Voy a ir a la enfermería; no quiero que mis padres me vean de este modo.

-Anda, ve.-Melinda le dio un fugaz beso en los labios.-Vaya despedida.

-Lo siento.-Esta vez si estaba realmente arrepentido, aunque no de haber pegado a Malfoy, sino de que la separación entre él y Melinda se hubiese visto alterada.

-Ya tendrás tiempo de arrepentirte, ahora vete.-Con un abrazo, Cedric salió en dirección opuesta y Melinda se encontró con sus amigos.

-Creo que en este colegio todo el mundo pegará a Malfoy menos yo.-Ron estaba apenado por ese hecho, cosa que hizo sonreír a Melinda.

-Y espero que siga así.-Hermione reprimió a su amigo con la mirada.

-Mientras no tenga las razones de Cedric...

-Dejad de hablar de eso y subamos.-Melinda fue la primera en montar en el tren que los llevaría a la estación de King Cross y cuando llegaron, los padres de Ron los estaban esperando.

-¡Ginny!-Molly Weasly rodeó a su hija menor en un fuerte abrazo.-¡Harry, Hermione, que bien que hayáis podido venir!-Casi asfixiaba a los aludidos.-Ron.-Su madre agarró la barbilla del muchacho.-¿Pero qué te dan de comer en ese sitio, que cada vez vienes más delgado?

-Mamá, por favor.

-Y mira quién tenemos aquí.-La señora Weasly besó a Melinda.-La última vez que te vi cursabas tercer curso y ahora eres toda una mujercita.

-Eh...gracias.

-¿Es verdad, Melinda?

-¿El qué, señor Weasly?

-Ya sabes, que le devolviste la vida al hijo de Amos.

-Arthur, por favor, no la fuerces.-La señora Weasly anduvo junto a su marido unos pasos hacia delante, donde se agachó un poco para susurrar al oído de su hijo.-¿Tú lo has visto, Ron?-El aludido puso los ojos en blanco y aceleró la marcha, provocando la aparición de una sonrisa en el rostro de Melinda.

-¿Tanta prisa tienes?-Unas manos le ocultaron la visión a Melinda, pero la sonrisa no se le desdibujó.

-Pensé que estabas en la enfermería.-Las manos se apartaron de sus ojos para rodear la cintura de la muchacha, mientras andaban lentamente hacia delante.

-Tampoco iba a perder el tren.

-No te he visto.

-He tenido que ir al compartimento de prefectos.

-Me estoy planteando usurparle a Hermione su puesto.

-No estaría mal, así te vería en todos los viajes.

-Por supuesto, así te sacaría de las garras de Hanna.-Ambos rieron.

-No sé que tienes en contra de ella, Hanna es una buena chica.

-Supongo que le tendré envidia porque ella puede estar contigo en todo momento y yo no.

-Entonces yo debería odiar a Harry y Ron.

-No, porque ellos ya tienen alguien en mente.-A unos metros de ellos, Harry y Ginny hablaban animadamente con la señora Weasly, mientras que Ron y Hermione intentaban eludir las preguntas sobre muggles del señor Weasly.

-Así mejor, te lo aseguro.-La pareja andaba abrazada y riendo, hasta que Amos Diggory se topó con el señor Weasly.

-¿Has visto a mi hijo, Arthur?-El señor Weasly miró a su alrededor, incómodo, sin saber qué contestar.-Hace un minuto estaba aquí y ahora...

-Papá-El señor Diggory miró detrás y vio a la pareja.

-¡Cedric!-Los señores Weasly se giraron, contemplando por primera vez al joven Diggory.-Tu madre se ha puesto de los nervios. Sé que no quieres separarte de Melinda, pero ya tendréis tiempo de estar juntos.-Amos Diggory posó una mano en el hombro de su hijo.-Lo siento, querida, pero tenemos que llegar a casa. Vamos Cedric.

-Esto...papá...

-Amos, deja que el niño se despida.-La señora Diggory llegó con el pelo alborotado y le plantó un beso en la mejilla a Melinda.-Nos vemos en unos días, cielo.-Cogió a su marido por el brazo y lo llevó hasta los señores Weasly.

-Bueno, creo que ahora sí que es una despedida.

-Pero nunca definitiva.

-Nunca.-Cedric agachó la cabeza y besó a Melinda. Un beso que en un principio fue dulce y emotivo, se tornó fuerte e inacabable. Cuando Cedric agarró a Melinda por la cintura y comenzó a bajar la mano, alguien carraspeó, devolviéndolos a la realidad, por lo que la pareja volvió a retomar la suavidad inicial.-Te quiero.

-Te quiero.-Melinda se puso de puntillas y le robó un último beso a Cedric.

-Ahora hay que irse.-El señor Diggory cogió el equipaje de su hijo, mientras que su espesa abrazó a su hijo y comenzaron a andar.

-Nosotros también tenemos que llegar a casa.-La señora Weasly alzó un brazo, lo que hizo que Melinda corriera hacia ella.-Hemos dejado solos a Fred y George.-Esa última frase hizo que los muchachos rieran, pero los señores Weasly tomaron una inusual velocidad, provocando las quejas de las personas que se encontraban en la estación de King Cross.

-¡Niños!-La señora Weasly entró en su casa con el pelo despeinado y la cara rojiza.-¡Fred! ¡George!

-Mamá.-Los gemelos se aparecieron a unos centímetros de su madre.

-¡Niños!-La señora Weasly había dado un bote.-¿Qué os he dicho sobre aparecerse en todo momento?

-Que no lo hagamos...

-...pero mamá...

-...tenemos que decirte...

-...algo importante.

-Madre mía, ¿qué habéis hecho ya?

-¡Mamá!-Exclamaron los gemelos al unísono, mostrando una expresión exageradamente ofendida.

-Vale, está bien, qué pasa.

-Tenemos visita.

-¿Visita? ¿Visita de quién?

-De...

-Albus Dumbledore.-Una grave voz se hizo eco desde el fondo de la casa, donde empezó a aparecer la anciana figura del director de Hogwarts.

-Profesor Dumbledore.

-Hola, Molly. Espero no llegar en mal momento.

-Oh, no, señor.

-Bien, porque me gustaría hablar contigo y con Arthur en privado.

-Por supuesto, Albus, pase a la cocina.-El señor Weasly le mostró el camino al profesor.-Todos arriba, vamos.

-Pero, mamá...

-Nada de peros, he dicho arriba.-La señora Weasly se quedó comprobando que los chicos llegaban hasta la puerta de sus habitaciones.-Y no intentéis nada raro, os lo advierto.-Tras una última severa mirada, cerró la puerta de la cocina.

-¿Y ahora qué?-Ginny miró hacia a sus amigos, pero vio a George con el dedo índice en los labios, indicándoles que se callaran y a Fred señalando la puerta, enseñándoles que tenían que entrar. Los cuatro amigos hicieron lo que los gemelos les decían y, cuando hubieron entrado en la habitación de Ron, los gemelos se aparecieron allí.

-Mamá ahora creerá que hemos sido niños buenos y estamos en nuestros dormitorios.

-Así que ahora no hagáis ruido y nosotros nos enteraremos de qué pasa.-Fred y George volvieron a desaparecer, mas los amigos oyeron cómo regresaban al pasillo, donde cuchichearon algo sobre orejas extensibles.

-¡Au!-La señora Weasly había cogido la oreja y se la había lanzado a uno de sus hijos, que le impactó en la nuca.-Mamá ten cuidado.

-¡Agradece que no te queme ahora mismo esa cosa, Fred!

-Soy George.

-No importa quién seas. Volved a la habitación.

-Que tu propia madre te diga que no le importa tu existencia...

-Lo siento, George, pero obedeced.

-Era broma, mamá, soy Fred.-La señora Weasly cogió un zapato que había tirado en mitad del pasillo y se lo lanzó a su hijo, que esta vez lo esquivó, provocando un golpe en la puerta donde se encontraban el resto de los muchachos, que salieron a prisa.

-¿Qué pasa?

-¡Adentro todo el mundo!-La señora Weasly estaba perdiendo los estribos, por lo que los jóvenes la obedecieron sin rechistar.-¿Dónde vais vosotras tres?

-Dentro, mamá.

-Nada de eso. Tú, Hermione y Melinda dormiréis en tu dormitorio, Ginny.-La hija menor del matrimonio Weasly se encogió de hombros y fue hacia una puerta un poco más allá, donde entró, seguida de sus dos amigas. Tan solo cuando el pasillo se quedó vacío, Molly volvió a reunirse en la cocina.

-Así creerá que no hablaremos o algo.-Ginny giró muy lentamente el pomo de su puerta.-Pero es una injusticia, así que vamos.-Abrió la puerta, sin hacer el menor ruido, y salió al pasillo, donde le seguieron Hermione y Melinda. Tardaron prácticamente un minuto en poder entrar en la habitación de los chicos sin que nadie se percatara.-Ahora una ni puede moverse por su propia casa con libertad.-Se quejó Ginny cuando cerró la puerta y se tiró en la cama, donde ya estaban sus hermanos gemelos.

-Mamá tiene un oído tremendo.-Fred aún se acariciaba la cabeza por el golpe recibido.-Ahora ya solo nos queda esperar.

-Shh.-George se acercó a la puerta.-Creo que Dumbledore ya se va.

-¿De verdad que no quiere quedarse?

-No, gracias, Molly, ya tengo un compromiso.

-Está bien, ya sabe que puede venir cuando quiera.

-Regresaré el día propuesto para ayudar al chico.

-Como quiera, Dumbledore.-Se oyeron unos pasos y el golpe de la puerta al cerrarse.-¡Niños, a cenar!-Ninguno se movió, confundidos como estaban ante aquella intrigante frase del director.


¡Hola! :)

Este iba a ser el último capítulo, pero de pronto se me ocurrió una idea, ya la veréis en el próximo capítulo, espero que os guste, aunque tenga una imperfección que no he sabido cómo borrar! Y.Y

En fin, que ya en el próximo me despido, tan solo espero que haya gustado. Un beso! =)