Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro


UNA LARGA ESPERA

MES 9: La llegada

Aun les costaba trabajo creer como había pasado el tiempo, así como todas las cosas que habían vivido en ese lapso. Las experiencias, las discusiones, las reconciliaciones, las aventuras y desventuras a que los arrastro ese hecho privilegiado que era el convertirse en padres. Sin duda un combo completo de emociones, que solo eran la puerta, la pequeña brecha de entrada a lo que implicaba ese hecho; estaban seguros, hasta podrían apostar que lo que les esperaba iba a ser cien veces más intenso, más conflictivo, y también más estimulante que lo del embarazo. Sin duda durante esos meses en el crecimiento de su retoño pasaron por varias etapas, no se querían ni imaginar las que les quedaban por vivir y experimentar con su hijo o hija creciendo al alcance de sus ojos. Iba a ser sin lugar a duda una experiencia tan exquisita como abrumadora.

Pero previo a eso los aguardaba la llegada de su bebe, uno de los momentos más especiales para los padres sin duda, una bomba de emociones y satisfacción que revienta en tu pecho al momento de cargarlo, de verlo a los ojos, de contemplar sus facciones, de tocar sus manitos, de asimilar, que al fin, tenías en tus manos a ese ser tan esperado.

Akane se encontraba tomando un té sentada cómodamente en la entrada al patio, observando entretenida el estanque mientras los murmullos de la calle y el ruido de su hermana haciendo la cena le llegaba a sus oídos con calma, pero a los minutos pudo apreciar como esos sonidos tan suaves eran sustituidos por más enérgicos, provenientes de los de los alumnos que salían de su clase en esa tarde. Luego de que ese sonido tan atropellado de tantas voces juntas sin poder distinguirse con claridad ninguna, apreció la imagen de su marido saliendo con una toalla en su cuello y con su rostro lleno de satisfacción, sin duda había sido una buena clase y los muchachos no le habían dado mayores conflictos, bueno eso o estaba feliz de haber terminado ese día con las mismas, se reconocía a lo último con resignación ante su nueva actitud, ya ni siquiera entrenaba su hora regular luego de estas, literalmente la pasaba acosando.

Se acercó a ella para inclinarse hacia adelante y con un suave beso en los labios le saludo, para luego preguntarle tocando su barriga.

— ¿Cómo está? ¿Aún no verdad? —notándose la ansiedad y preocupación en sus palabras, ella rodo sus ojos con cansancio y ya sin poner su dulce expresión desde que inicio el noveno mes cada vez que le preguntaba lo mismo, hablo haciendo no mucho esfuerzo por que su voz no saliera hastiada.

—Ranma...suspendiste las clases de la tarde como cuatro veces hoy para preguntarme lo mismo, ¡solo hace una hora de la última!, deja ya de preocuparte, cuando lo sienta te enteraras... —realmente su marido estaba increíblemente denso, y aunque las primeras dos semanas en esa actitud le parecieron sumamente tiernas, esto ya luego de quince días en esa situación la tenían, como poco, cansada.

— ¡Pero Akane!... —hablo haciendo un puchero— no está de más prevenir, puede nacer en cualquier momento—se defendió ante su parecer, insensible esposa.

— ¡Oh vamos Ranma! ¿Qué pensaste? ¿Que ya estaría por dar a luz en ese rato que no estuviste a menos de tres metros? Acéptalo exageras…no te preocupes tanto, además aún faltan dos semanas para que nazca—realmente no quería sonar así de fría pero estaba exasperada con su insistencia, y a medida que se acercaban los días esta aumentaba.

—Pues yo insisto que no está de más prevenir—agregó tercamente, para luego con una sonrisa pícara cambiar de tema, bueno ni tanto— bueno me voy a bañar ¿me acompañas? —preguntó con voz seductora, aunque intentando disimular su ansiedad por su respuesta afirmativa.

Ella suspiró resignada, saltaría a sus brazos feliz ante la invitación pero sabía que no la estaba invitando a un encuentro pasional en el ofuro como cualquiera que no lo conociera creería, no señor, la quería tener pegada como garrapata para vigilarla, o más bien, vigilarlos, así era desde hace dos semanas para su desgracia, la sobreprotección de su marido la tenía anonadada.

—Está bien—acepto con una sonrisa, viendo como el largaba un suspiro de alivio ante su temor de su negación, y poniendo su mejor sonrisa de niño chiquito se la llevo de la mano hasta el baño. Lo sabía, el no quería un encuentro carnal, solo tenerla vigilada. Igual feliz lo acompaño, nada mejor que darse un baño con su marido, hay veces que si no puedes contra el 'enemigo', mejor únetele.

—Hay estos niños están muy ansiosos ¿no crees Kasumi? —pregunto una feliz Nodoka que estaba tejiendo una batita rosa con un pandita en él frente, mientras la mencionada tejía una igual pero azul claro. Ambas estaban sentadas en la sala, con una taza de té cada una y una fuente con galletas, al lado había un montón de revistas de diferentes diseños para ropa de bebe y niño, y desperdigada por la sala varios tipos de lanas e hilos para tejer, junto más agujas de diferente medida y forma.

—Pues sí tía…Akane cada día lee un libro distinto, ya lleva una colección muy completa e interesante…—agregó sonriente mientras le daba una nueva puntada a su tejido que tenía en la espalda la forma de un simpático perrito.

—Y mi Ranma…tan varonil y sobreprotector…no la deja ni a sol ni a sombra…—a lo lejos pudo escuchar un gemido de dolor proveniente del futuro padre—aaahhhhh…insisto…están muy ansiosos….

Kasumi solo sonrió mientras asentía y seguía dándole puntadas a su tejido, para a los lejos ambas escuchar la aterciopelada voz de una mujer embarazada.

'¡MLADITA SEA RANMA! ¡NO ME DEJAS NI MEAR TRANQUILA!'

Se ve a dos hombres con posición de loto en el patio trasero abrigados con el sol de esa tarde otoñal, ambos están con una hoja cada uno y varios tachones en ellas, uno llevaba sus largos y negros cabellos sueltos y el otro llevaba sus ca…perdón, en la cabeza solo tenía un pañuelo.

—¿Los Takeda?…—preguntaba al del gi blanco.

—No…—respondió serio.

—¿Los Horuka?

—Tampoco…

—¿Los Tomoto?... —seguía preguntando obteniendo otra negativa.

—Y usted amigo mío, ¿les pregunto a los Ichida? —ahora el que preguntaba era el otro.

—No…ni ellos ni los del dojo que está en la otra punta de la ciudad, ya sabe los Nabui…esto es serio…

—Si…—hablo solemne el otro mientras se acomodaba los lentes con el dedo índice en el puente de la nariz, miró fijamente a su amigo y luego de hacer un par de segundos contacto ambos se abrazaron llorando a mares.

—¿Qué vamos a hacer señor Saotome? —preguntaba desesperado.

—¡No lo sé Tendo! ¡Nadie se quiere comprometer con nuestro nieto o nieta!

—¡Necesitamos que las escuelas perduren! ¡Bbbuuuaaa!

—¡Espere Tendo! —habló más recompuesto el hombre, al enterarse de la raíz del problemas— aún no sabemos cuál es su sexo, si niña o niño, así que…quizás sea por eso que no les interesa hacer la promesa de futuro enlace…—esa suposición alegró al otro que en seguida expandió su sonrisa.

—¡Tiene razón Saotome! ¡Aun las esperanzas no están perdidas!¡aún podemos comprometer a nuestro nieto o nieta! —y el otro asintió igualando su sonrisa viéndose ambos muy alegres.

Pero el sonido de unos dedos tronar los puso en alerta, eso sumado a una extensa aura amenazante a no muy lejana distancia, ambos temblaron, y empezaron a llorar nuevamente abrazados para proceder ambos a conocer en carne propia la furia Saotome.

—20000 yenes…—proponía la castaña.

—5000 yenes…—negociaba su acompañante.

—15000…—se dispuso a bajar su cantidad ceñuda.

—Ni lo sueñes…tendré en poco otra boca que mantener…10000 yenes o no hay trato…

—Te lo dejo en 13000 y si no pagas el que saldrá perdiendo serás tú cuñadito…—hablo la astuta muchacha.

Ranma gruño en desacuerdo, y sacando la cantidad que su avara cuñada pedía le pago.

—Está bien…pero recuerda que Akane no se puede enterar…

—Tranquilo, no le diré que me estas contratando para que te haga un informe de los movimientos de mi hermana mientras das las clases…

—¡Y no olvides cuando debo salir! ¡Y también cuando no estoy muy cerca de ella! Es tan terca que hay que tenerla controlada…está por dar a luz y anda muy despreocupada…—hablo ceñudo.

Nabiki lo quedó mirando con los ojos grandes, realmente estaba siendo muy, no, demasiado sobreprotector, está bien que si Akane se encontraba sola en el momento que le tocara dar a luz sería un problema y un estrés para ella, pero eso era prácticamente imposible, en la casa eran siete personas y media, y decía y media ya que al maestro no se lo podía contar como una entera pero…excluyendo ese detalle, era imposible que nadie este para socorrerla, pero bueno ella no por eso dejaría de obtener ganancias. ¡Con esos yenes le haría un precioso regalo a su sobrino o sobrina! Le había interesado ese libro sobre cálculos y negocios para infantes, ideal para instruirlo en el mundo de los mismos. ¡Oh! ¡Y no se podía olvidar del ábaco! Ese tan bonito con cabeza de animales en sus cuentas, que vio en el centro comercial la otra tarde.

—Un placer hacer negocios contigo cuñadito…—le hablo al recibir el dinero distraída mientras pensaba en su estrategia para instruir a su sobrinito, para proceder a marcharse con la cabeza en las nubes.

—Uuuhhmmm…eeehh…si lo que sea…—"pero a esta que le pasa que anda en las nubes, ese brillo tan…extraño…no me da confianza, es el mismo que tiene Akane cuando dice que le ensañara las artes cuando nuestro hijo o hija crezca…pero ella, ¡demonios! ¡¿y a mí que me importa?! Solo espero que este despabilada para lo que le pague…" pensaba mientras regresaba a estar con su esposa.

—¡Ranma basta! —hablaba Akane o más bien gritaba a su esposo con los nervios crispados, era la tercera vez que se le metía en el baño en esos dos días para ver si estaba bien, que si ya era hora, que si sentía contracciones, que si él bebe estaba inquieto, eso era demasiado para ella, no la dejaba ni a sol ni a sombra, así que no le quedó otra que decir una mentira piadosa para que se tranquilizara, y de paso ella también, no quería hacerlo, pero necesitaba relajarse, y Ranma con esa actitud de perro guardián no la iba dejar vivir sus últimas semanas de embarazo en paz.

—¡Pero Akane! Mira si caes, o te refalas, ¡hay que estar precavido!

Ella lo vio severamente intentando mantener la calma, y tras juntar suficiente aire y liberarlo por sus labios, se dispuso a realizar su cometido—Mira Ranma…si sigues así…le harás daño al bebe…

—¿Por qué lo dices? —preguntó ingenuo y con preocupación.

—¡Vivo estresada por tu sobreprotección! ¡Si no me dejas un poco en paz el bebe puede perjudicarse! ¡Necesito tranquilidad por kami! —explotó ella, no era del todo mentira lo que le dijo, pero tampoco era totalmente verdad, solo esperaba que le creyera.

Ranma bajo la mirada y lo analizo meticulosamente, quizás por estar tan insistente con eso los terminara perjudicando, ¡pero el solo quería protegerlos!, meneo la cabeza peleándose consigo mismo, y tras suspirar lastimero hablo quedamente, lo mejor sería controlarse un poco, tampoco quería representar un peligro para ambos.

—Está bien Akane…me tranquilizare…—parecía un niño al que le habían quitado su juguete preferido, provocando en Akane que su corazón se ablandara ante lo congojado que se veía, pero esto solo duro unos segundos ante su nuevo comentario.

—Pero me quedo ¿está bien?

—¡RANMA!

Al final habían acordado que la dejaría respirar un poco más, y que llegada la hora ella le avisaría, estaba en la mesa leyendo un libro que en la tapa tenía rotulado "Todo sobre tu bebe y sus primeros meses" , cerca de ella descansaba un vaso de limonada fresca, cerca estaban su padre y suegro jugando shogi, pero estaban tan concentrados que ni sus respiraciones sentía, así que podía gozar de preciosa y absoluta tranquilidad. Tras leer el quinto capítulo de ese instructivo libro cogió un poco del fresco aire otoñal que penetraba la sala. "Vaya parece que Ranma al fin entendió, se siente bien no estar bajo su presencia, hasta me ponía nerviosa…mmmm…que tarde más tranquila" pensaba con regocijo, pero de repente una presencia que la observaba la puso en alerta, alzo la mirada hacia la puerta que daba al pasillo percatándose de unos cabellos que se asomaban en la orilla buscando ocultarse, pero bien pudo distinguir la trenza negra.

—¡RANMA!

Estaba en la cocina ayudando a su hermana con la cena, se estaba ocupando de lavar las verduras, le gustaba sentirse útil aunque fuera mínimamente.

—Segura que estas bien hermanita, no prefieres descansar, me puedo ocupar de eso—le hablo con calma Kasumi ya que al verla con su gran barriga de casi nueve meses enteros le daba cierta culpa dejarla ayudarla.

—Si Kasumi, no te preocupes, aunque sea poco mi aporte me gusta sentirme útil, además me siento con energías, un poco de actividad no me afectara de verdad—quiso tranquilizara su hermana, sonrió con gracia al recordarle a—Ranma…—pronunció con el ceño fruncido, y mirando hacia la puerta de la cocina pudo apreciar una sombra moverse con velocidad buscando ocultarse.

—¡RANMA!

Se estaba bañando plácidamente mientras acariciaba su barriga con infinita ternura, suspiro largamente.

—Papi está un poco intenso ¿no crees mi amor? —en esas últimas semanas notaba que su niño ya casi no se movía, por lo que llegó a leer eso se debía a que casi no tenía espacio así que ese último mes estaba más tranquilo.

Miro hacia el cielo a través de la ventana empañada por el vapor del agua caliente, y apreciaría el anaranjado cielo de esa tarde, si no se hubiera percatado que ahí a través del vidrio la observaban unos enormes bochones azules con sumo cuidado, pero ni bien capto la intromisión apretó el ceño.

—¡RANMA!

Él ni bien se vio descubierto bajo la cabeza buscando esconderse de su mujercita, por más que le haya pedido que la dejara tranquila, no podía evitar estar al tanto de sus pasos.

Akane al verlo buscar perderse supuestamente de su vista suavizó sus facciones, se llevó la palma a la frente revolviendo su flequillo resignada, sonrió hasta divertida, y con la voz algo cansina pero sin dejar de sonar tierna hablo sabiendo que no se había ido.

—Ranma…¿quieres venir y ayudarme a enjabonarme la espalda?

No llegó a correr el minuto que por la puerta del baño ingresaba un sonriente Ranma desabotonándose la camisa.

—¡Claro que sí!—exclamo, agrandando la sonrisa en su esposa, quien resignada se dispuso a dejar de luchar contra su esposo.

—Ven aquí…bobo…—hablo con dulzura mientras le tomaba el rostro y lo besaba tiernamente mientras el ingresaba al ofuro abrazándolo no solo el agua caliente, sino también los brazos de su esposa.

Tras su clase de esa mañana se dirigió al cuarto a visitar a sus dos amores, vio a su esposa tumbada en la cama con la remera en alto y sus pies elevados apoyados en la pared, algo que le recomendó el doctor para la hinchazón de las piernas, a la par se encontraba aplicando una crema humectante en su vientre con suma delicadeza. Amplio su sonrisa y recostándose en la cama a su lado pero viendo hacia la pared, colocó su cabeza a la altura de su abdomen y se lo acaricio con infinito cariño.

—¿Te ayudo? —pregunto refiriéndose a aplicarle la crema.

—Claro…me encantaría…—hablo con suavidad, casi en murmullo, y suspiro satisfecha al sentir los mimos de su esposo acariciando su abdomen esparciendo la crema. Pero Ranma noto lago distinto en ella y curioso le pregunto.

—Oye Akane…¿qué le pasó a tu ombligo?

Ella alzó sus ojos terracota hacia su marido, y al ver su cara de curiosidad y hasta preocupación decidió despejar sus dudas.

—Nada de qué preocuparse Ranma, es normal que se vea así hacia afuera, es porque la barriga la tengo muy estirada, es normal en el último mes.

—¿Cómo sabes esas cosas? —pregunto curioso, ya que su mujer siempre tenía una explicación para todo.

—Fácil, leo libros ¡bobo! —y procedió a sacarle la lengua.

—A veces sigues siendo la niña antipática que conocí…—hablo ceñudo pero sin dejar de hacerle masajes en su barriga, llamándole mucho todavía la atención ver así su ombligo, no es que le quedara mal, pero era a su punto de vista curioso.

—¡Ja! Antipática y todo me amas…

Él sonrió de forma torcida para luego responderle—es verdad, así como yo bobo y todo te deje suspirando por mí…sabes bebe, tu mamá desde que vio a papi quedo tan enamorada que no quería que ninguna chica se me acercara…—hablo sin despegar la mirada de ella ni borrar su sonrisa divertida. Akane lo vio ofendidísima, así que se dispuso a contratacar.

—¿Ah sí?...pues sabes bebe, desde que papi vio a mami quedo tan tan enamorado que con solo sonríele quedaba tan atontado que perdía la noción del tiempo y el espacio.

—¡Oye! ¡Eso es algo de lo que yo solamente podría saber!

—Pues entérate que para mí eres un libro abierto cariño, ¡además que no sabes disimular mucho!

—¡JA! No te creas que eres la única…—no quiso seguir la discusión, sentía que saldría perdiendo más que ganando por ese rumbo.

—Sabes bebe, pero papi tiene razón…lo amo, lo amo mucho, desde que lo conozco se convirtió en alguien muy importante para mí, y tu junto a él, son lo más maravilloso que me paso…—terminó diciendo con dulzura al verlo como se acongojaba.

—Akane…—hablo sorprendido de su cambio de actitud, pero encantado con lo que le dijo, bueno se lo dijo a su hijo pero sabía que también era para él, y con la más hermosa sonrisa que podía poner siguió hablando—…y sabes bebe…desde que vi a tu madre…mi vida tuvo al fin sentido, no me pude alejar más de ella, sabía que era la mujer para mi…quede…prendado de ella…—dejando a una Akane embobada.

—Te amo…—se dijeron dulcemente a la vez sin despegar la mirada uno del otro, con un suave carmín en sus rostros.

Akane salía de la cocina con un vaso con agua, ese día Ranma estaba un poco más despegado de ella, pero no se quejaba, se sentía como un pajarito liberado ante poder moverse por la casa sin que él la esté siguiendo por todos lados como una sombra, pero al pasar por la puerta del pasillo a la sala quedo pegada al suelo viendo la imagen de su marido.

Ranma estaba con sus azules ojos brillando intensamente, concentrado, impaciente para su siguiente duelo, su afilada mirada insertada en su objetivo, sus músculos tensos y en posición, con su mente solo centrada en su cometido, y con la punta de la lengua sacada hacia afuera apoyada en su labio superior sacándole cierta seriedad, eso y ese pañuelo blanco en la cabeza a juego con su delantal.

En frente suyo tenía varios objetos que ella miro con desconcierto buscando entender que hacía, entre ellos había toallas húmedas, unos pañales, talco, y un muñeco de plástico sin ropa, pero si le quedaba alguna duda, esta se fue al levantar su mirada sorprendida, al captar la imagen que aparecía en la pantalla del televisor con el video encendido.

"Instructivo paso a paso para cambiar a su bebe, sea un experto en el arte de cambiar pañales"

A Akane se le escurrió una gota de sudor por la sien, pero prefirió irse de esa bizarra situación antes de que su marido la incluya.

"Este Ranma, mira que cambiar un libro por un tonto video…" pensaba mientras meneaba la cabeza.

"¡Ja! Quien necesita los estúpidos libros, dominaré ese arte que dice en el video, seré un experto como en todo lo que me propongo…" pensaba egocéntrico. Y se preparó cuando las imágenes empezaros a correr.

Esa tarde de otoño, en la que el cielo estaba despejado y el clima se encontraba especialmente agradable, casi toda la familia se encontraba ausente, los señores de la casa fueron a una reunión de shogi en el barrio, Nabiki estaba en la universidad, Kasumi y la señora Saotome fueron por los víveres de la semana, quedando en la casa solo el par de jóvenes esposos.

—Sabes Ranma, creo que voy a dormir una siesta, estoy un poco somnolienta—decía tapándose un posterior bostezo.

—Está bien bonita, pero cualqu…—pero Akane lo cortó.

—Sí sí…te avisare…no empecemos por favor…—pidió cansina.

—Está bien…bueno yo iré a limpiar el dojo para la clase que viene—y al verla asentir y tras darle un suave beso en la mejilla se retiró de ahí, viendo de reojo sus movimientos mientras subía la escalera, y tras verla llegar arriba sin problemas se retiró más tranquilo.

Akane al llegar al cuarto sintió una pequeña molestia, pero no le prestó mucha atención ya que fue mínima, se recostó en la cama con cuidado y se dispuso a tomar una linda siesta.

Ranma llegó al dojo pero al buscar los productos para limpiar la duela no los encontró, buscó en la casa para terminar dándose cuenta que no quedaba. Olvidó que esa semana tenía que reponerlos.

—Rayos…¿y ahora qué hago?…—tenía una tienda a pocas cuadras, y debía dejar todo en orden para cuando llegaran los alumnos, pero no quería dejar sola a su esposa. "Bueno serán a lo sumo quince minutos…no debo preocuparme ¿no?" se intentaba convencer para impartirse valor para ir a realizar su compra, y antes de terminar arrepintiéndose se dirigió al exterior con velocidad para comprar el dichoso producto, no sin antes tomar su billetera.

Se encontraba muy inquieta en la cama, se sentía molesta y ninguna posición le daba el regocijo necesario, bufó hastiada y encima esos calores repentinos que la acosaban no la dejaban más tranquila.

Terminó decidiendo por hacer un poco de ejercicio, el cual solo contaba en dar una pequeña caminata por la casa, sentía que las piernas se le estaban por acalambrar si no las movía.

Bajo las escaleras con sumo cuidado como mil veces le dijo Ranma que lo hiciera, se dirigió al patio y aprovechando el cálido sol de la tarde se dispuso a caminar por este, el silencio del lugar la tranquilizaba. Pero sintió una voz desesperada proveniente del exterior llamando a alguien.

—¡Aki-chan! ¡Aki-chan! ¡¿Dónde estás Aki-chan?! ¡Cariño por favor aparece! ¡Aki-chan! —Akane con cierto grado curiosa pero más que nada preocupada ante la angustiada voz de esa persona que parecía ser una mujer, se asomó hacia el exterior de su casa, y ni bien poso sus ojos en el exterior vio a una señora de quizás más de treinta años de cabello corto y negro con ojos verdes y con su rostro bañado en lágrimas, ni bien vio a Akane se le lanzó desesperada.

—¡Señora! ¡¿No vio a mi hija de siete años?! Es de esta altura tiene los cabellos negros y lleva puesto un vestido amarillo con flores, ¡Por favor dígame que la vio! ¡Estoy desesperada! —pedía con agonía la señora, rompiéndosele el corazón a Akane, más que nada porque no tenía idea de lo que le hablaba.

—Lo siento señora…no la vi…¿cómo se le perdió?

—¡Oh no…! —y explotó en llanto ocultando su rostro en sus manos— estaba a mi lado…me distraje un segundo y luego…ya no estaba…si le pasaba algo a mi Aki-chan…si…si le sucede algo…yo…yo…—decía entre el llanto para luego volver a estallar desesperada.

A Akane se le rompía hasta el alma al ver a la señora desesperada de esa manera, y ahora que estaba por ser madre también podía entenderla, si algo le pasaba a su bebe no quería ni saber la angustia y dolor que sufriría, sería como si le arrancaran el corazón de un zarpazo. Así que para solidarizarse con esa mujer desesperada decidió ayudarla.

—No se preocupe señora…yo la voy a ayudar y verá como la encontraremos.

—Oh no…disculpe, pero usted en ese estado no puede señora…

—Pero no me refiero a mí, si no mi marido, el podrá ayudarla, espere…¡RANMA!...¡RANMA VEN TE NECESITO!...!RANMA!... —pero nada, de su marido ni rastro—rayos…cuando realmente lo necesito no aparece…—decía de mal humor, preguntándose donde se había metido ya que en la casa no estaba, "quizás salió por algo" indagaba desilusionada.

—Descuide señora, no se preocupe más….no puedo perder más tiempo, necesito encontrar a mi niña, gracias—intento sonreír por más que esta fue sumamente falsa y se dispuso a irse.

Akane la vio dar sus primeros pasos con una angustia inigualable sintiendo su corazón estrujarse, y haciendo acopio a su personalidad, terquedad, obstinación, y buen corazón en que siempre ponía la necesidad del débil frente a la suya se dispuso a darse su propia ayuda por más que luego se llevara un horrible sermón de parte de su esposo, pero ella como madre no podía dejar a esa pobre mujer buscar a un inocente perdido y quedarse muy tranquila, lo sabía, no estaría en paz quedándose de brazos y piernas cruzadas.

—Espere señora, ¡entonces yo la ayudaré! —demandó acercándose a esta que la miraba con sus ojos verdes sorprendida.

—¿Qué? No no no…señora no lo puedo permitir, no es su estado…le agradezco pero es peligroso para usted…—dijo en desacuerdo la señora por más que agradecía de corazón la disposición de esa joven.

—De ninguna manera, usted no se preocupe por mí que soy grande y estoy perfectamente bien, debe preocuparse por su hija y yo no puedo dejarla ir como así, juntas la encontraremos—y le regalo una sonrisa impartiéndole confianza a la desesperada señora—¡vamos no hay tiempo que perder!

Ella la miro dudosa, pero sabía que no podía quedarse discutiendo con ella, así que al ver que no la haría cambiar de opinión decidió obedecerle y dejarla acompañarla, lo más importante para ella debía ser su pequeña, y asintiendo un tanto insegura todavía se fueron en su búsqueda.

Ni bien el cuerpo de ambas se perdió a la vuelta de la esquina Ranma llegaba a los saltos al dojo.

—¡Listo! Tarde un poco más de lo esperado, pero fue bastante rápido de todas formas…¡ahora a limpiar ese dojo! —pero su instinto protector le decía que fuera a ver a su mujer, se dirigió hacia la casa, pero al encontrarla en absoluto silencio desistió, de seguro estaba profundamente dormida así que por una vez ignorando su necesidad de invadir su privacidad para asegurarse que estaba bien se dispuso a seguir con su tarea, de todas formas estaría atento al menor ruido, como siempre.

Akane y la señora Miko, que más tarde se presentó se dispusieron a buscar a la pequeña extraviada por todos lados, poniendo Akane especial atención ya que ni siquiera una foto tenía la señora encima para orientarse mejor, pero por lo que le dijo pensaba que la reconocería, esperaba de verdad poder encontrar a la pequeña, por su madre y por la niña también, se imaginaba lo asustada que debía estar al encontrarse sola vaya a saber uno donde, ¿y si la encontraba algún depravado? ¿ o si le daba por cruzar la calle y un auto…? No no, no podía ponerse en esas, pero inevitablemente su preocupación aumento ante las ideas que formaba su cabeza, intentando ignorar también esa molestia, más que una molestia era una leve contracción, como las que le daban en esas últimas semanas con mayor frecuencia, pero que ante su preocupación no le daba importancia. Inevitablemente recordó cuando ella se perdió en ese horrible bosque de pequeña y si no fuera por ese niño que más tarde se los reencontró y vivieron una singular aventura junto a su en ese momento prometido ella quien sabe si se hubiera librado sola, y que miedo sintió, la soledad y desesperación que la abarcó en ese momento la tenía sumamente angustiada. Solo esperaba que esa niña estuviera sana y salva y pronto la encontraran.

Siguieron el recorrido cerca del dojo, no se había alejado más de unas tres, quizás cuatro cuadras, no podía ir muy lejos esa pequeña sola imaginaban ambas. Estaban cerca de un parque, gritaban su nombre con fuerza viendo en cada ser con movimiento esperando encontrarla, Miko se había alejado cierta distancia de ella adentrándose en el parque por si le había dado por jugar por ahí, estaba a quizás más de cincuenta metros separada de Akane, y esta estaba cerca de la vereda que daba a la calle, pero fue cuando viendo hacia al frente pudo apreciar una niña llorando a no más de unos treinta metros con clara desorientación y con las características de la hija de Miko que le indicó, Akane sonrió con alivio al verla, pero esta alegría duró solo unos segundos al ver como la niña asustada y perdida como estaba se lanzaba a la calle con el semáforo en rojo acercándose a gran velocidad un vehículo sin dejarle escapatoria a la niña sin que este la lastime, su madre no se llegó a dar cuenta del futuro siniestro además su distancia era muy lejana, pudo sentir perfectamente su corazón detenerse en ese mismo instante.

—¡NNNOOOO! —fue el único grito desgarrador que salió de su garganta, y a una velocidad que ni ella se conocía poseer menos en su estado actual, e inyectada por la adrenalina del momento llego hasta el cuerpo de la pequeña.

La pequeña al sentir ese grito miro hacia todos lados y fue cuando se percató del enorme vehículo que se le venía encima congelándola en su lugar aumentando al punto máximo su temor, pero fue en ese mismo instante en que creyó que la atropellaría cuando una mano más grande envolvió la suya y le dio un tirón para posteriormente un cuerpo envolverla con calidez y firmeza, protegiéndola del impacto.

Lo siguiente que se sintió fue un sonido ensordecedor.

Miko al sentir el chirrido de los frenos miro hacía el origen y sintió que su alma se le saldría del cuerpo en ese mismo instante, su corazón se detuvo y solo pudo correr hacia el encuentro.

Su corazón latía a prisa y su respiración era agitada, sentía que estaba en estado catatónico, y hasta juraría haber sentido en el mismo instante el que el auto casi la roza cuando tomo la mano de la niña y la arrastro hasta la orilla un 'pop' en su interior. Entre sus brazos yacía la pequeña que estaba con su pequeño corazoncito igual de acelerado que al de un colibrí, y sus lágrimas corriendo sin control mientras se aferraba a ese cuerpo tan cálido y acogedor que a pesar que le generaba protección y la salvo de que la atropellara la situación la puso en casi un ataque de pánico.

Akane luego de unas respiraciones más se separó de la pequeña y al verla agarrar su vestido con fuerza con sus ojitos cerrados y temblando con lágrimas en su rostro aun naciendo la miro con calidez y acarició sus cabellos intentando tranquilizarla, aunque aún no se explicaba lo que acaba de pasar, no solo la rapidez con la que llegó, si no que como se salvó de que ese auto las atropellara, pudo sentir como la casi roza el metálico carromato, expandiendo sus sentidos, y lo que era peor poner en riesgo no tanto su vida, sino la de su pequeño, estaba conmocionada como se atrevió a semejante hecho, pero no podía simplemente observar como una inocente niña era arrancada de la vida frente a sus ojos y ella sin hacer nada, sabía que no lo soportaría. Estaba tan conmocionada por todo que no se percató de su estado. La niña seguía temblando así que se dispuso a hablarle.

—Ya pequeña…ya paso…estas a salvo…—la niña empezó a abrir sus preciosos ojos grises—¿estás bien? —le preguntó con suavidad para no alterarla más, la vio asentir al verla fijamente y pudo suspirar más aliviada.

—¡AKIKO! ¡AKIKO! —gritaba su madre y al llegar al lugar abrazo a su pequeña.

—¡MAMI! —gritó la pequeña y volvía a llorar ahora en los brazos de su madre.

El hombre del vehículo casi homicida se acercó como desesperado luego de haber frenado unos metros más adelante de donde estaba los cuerpos que casi atropella. Gente que pasaba por ahí también se acercó ante el casi fatal desenlace para asegurase que estaban bien.

—¡Gracias ¡ ¡Gracias! ¡Gracias! ¡ Por dios muchacha no puedo estar más feliz por salvarle la vida a mi hija pero…casi te matas tú y a tu hijo! —le gritó desesperada aun conmocionada con lo ocurrido, si a esa joven y su bebe le llegaba a pasar algo por su culpa ella nunca, jamás podría perdonárselo—¡Nunca más cometas esa locura! —estaba tan histérica que no se dio cuenta al igual que Akane de su estado, fue sino la pequeña que se percató de eso cuando miro desde los brazos de su madre su rescatista.

—Gracias señorita…—hablo con su dulce voz de campanita— ¿pero porque esta toda mojada? —preguntó curiosa al verle la falda de Akane al igual que sus piernas y pies en iguales condiciones.

Akane no la entendió hasta que se hizo una inspección a su cuerpo que se percató de lo que le hablaba, y su rostro palideció, ahora que era consciente de ello pudo apreciar la cálida humedad en toda su ropa interior y escurriéndose por sus piernas, así como una contracción más fuerte, el pánico total la abarco y solo pudo pronunciar con la voz quebrada e hiperventilada.

—Ka…kami…he…he roto bo…bolsa…¡Ranma!

Ranma estaba casi terminado de limpiar, cuando una puntada en el pecho lo detuvo en seco, "¡Akane!" pensó en sus adentros con absoluto temor. Y dejando todo tirado fue a verla, una insoportable necesidad de verla lo abarcó. Necesitaba cerciorarse de que su mujer estaba bien.

Ingreso acelerado a la casa y subió igual las escaleras, llegó hasta la puerta del dormitorio de ambos, y sin quererla molestar por sus nuevamente quizás infundadas preocupaciones de padre y marido sobreprotector, golpeo suavemente la puerta, controlando al máximo su necesidad de entrar como desesperado a la habitación provocando una posterior discusión.

*toc, toc*

Nada.

*toc, toc*

Nada. Se dispuso a llamarla

—¿Akane?... —pero no obtuvo respuesta, quizás dormía profundamente—¿todo bien? Voy a entrar…—hablo intentando controlar su estado, pero al hacerlo y prender la luz no la vio, eso le preocupó, pero supuso que estaba en el baño, lo visitaba muy a menudo.

Llegó hasta la puerta del baño, iba a ingresar, pero al recordar las explosivas reacciones de su mujer ante no darle intimidad prefirió ser más prudente, aunque la ansiedad de saber de su bienestar lo estaba consumiendo y su angustia solo crecía con los segundos.

—Akane…¿estás ahí? —Pregunto a la par que golpeaba—¡Akane! —habló más alto, pero al ver que nada conseguía y frunciendo el ceño más por preocupación que por otra cosa hablo más alto—¡Voy a entrar Akane!

Pero tras abrir la puerta y no ver nada su preocupación creció. Empezó a buscarla por el resto de la casa.

La cocina. Nada.

La sala. Nada

El patio. Nada

El dojo, vacío.

Y él estaba entrando en un estado casi de desquiciado al no ver por ningún lado a su mujer. Hizo el mismo recorrido por las dudas. Dormitorio baño cocina sala patio dojo y demás habitaciones pero nada. Y por más que gritaba su nombre a todo pulmón ella no respondía, su corazón empezó a latir desbocado como nunca antes y el cuerpo le temblaba, rogando a kami porque su Akane aparezca detrás de una puerta como si nada, y toda su angustia desaparezca de una vez, sino enloquecería.

Estaba por volverá subir sin poder creer que ella haya salido. Pero el sonido de alguien tocando lo hizo detenerse, y sin saber porque relacionándolo con la desaparición de su esposa salió como un poseso a ver quién era.

Pero al abrir la puerta solo vio a una señora que no conocía con una niña en brazos viéndose bastante preocupada, pero no era como si le importara, su prioridad en el primer al milésimo lugar era Akane y su bebe. Iba a correrla sin mucho miramiento pero la mujer se le adelantó.

—¿Es usted Ranma Saotome?

—Sí…¿por qué me busca? —preguntó intrigado y sin saber porque seguía relacionándola con su esposa.

—Mire sé dónde está su esposa, está en trabajo de parto…—eso fue como una bomba para Ranma.

Palideció, sintió su pulso detenerse para luego latir a mil por minuto, una sensación helante le corrió cada fibra de su ser, para luego de salir de su estado de shock preguntar con sus ojos abiertos al máximo, pareciendo un loco.

—¿Cómo? ¿Dónde? ¿A qué hora? ¡¿Cómo si yo siempre estuve en la casa por un demonio?! ¡¿Dónde y cómo están mi mujer y nuestro bebe?! ¡HABLE MALDICIÓN! —rugió con la mirada desesperada y también atemorizada, sintiendo como le temblaban las rodillas y los puños apretados con fuerza le cortaba las palmas con el filo de sus uñas.

Miko lo miro algo asustada, menos mal que Akane le advirtió que se pondría así, si no quizás hasta se iba asustada, ese hombre sabía dar miedo.

—Tranquilo señor Saotome, ella me vio buscando a mi pequeña y me quiso ayudara encontrarla y…

—¿Esa mujer terca salió de la casa en su estado?¡¿Es que está loca?! ¡¿No tiene un gramo de conciencia?! ¡¿Y ni siquiera me avisa?!...¿por qué juegas así conmigo Akane?…—hablo desesperado tomando sus cabellos sin saber cómo comportarse ni mucho menos tener la calma.

—Ella lo llamó…pero nunca llegó, yo me iba a ir sola pero…insistió en acompañarme yo no quería pero…insistió…yo estaba tan desesperada que…lo siento mucho…—hablo apenada bajado la cabeza, si en algún momento consideró contarle del casi accidente pues ahora estaba terminantemente descartado, al ver el estado desesperado y angustiante de ese hombre no sería sin duda una buena elección, mejor omitir ese detalle, se dispuso a seguir hablando— al encontrarla pues, supongo que por la situación estresante quizás…rompió bolsa…así que llamé a una ambulancia, y llegó enseguida así que debe estar ahí.

—Por favor…dígame donde esta…¿cómo se encuentra? —pidió con angustia y desolación, necesitaba, le urgía estar a su lado.

—En el Hospital General, estaba bien, algo asustada pero bien no se preocupe—le habló con calma para intentar transmitírsela a él, aunque dudaba que sirviera de algo, ese hombre hasta no estar al lado de esa joven que para ella era un ángel, no se quedaría tranquilo.

—¡Bien! ¡Gracias!— y sin más se disponía a salir a los saltos en su búsqueda, pero la voz de Miko lo detuvo.

—¡Espere!...¡me pidió que le dijera que llevara el bolso del bebe y sus documentos!

—¿Eh?...ah…si si…ya…ya agarro eso…—hablo él algo desorientado sintiendo sus pies y manos torpes de los nervios, como pudo y lo más veloz posible ingreso al dormitorio y tomó el bolso ya pronto, agarró los documentos de ella y salió como rayo hacia el Hospital General, directo a estar con su esposa, al fin el día había llegado, y el sentía que si no estaba con ella el mundo se le venía abajo.

Miko vio pasmada a ese hombre saltar por los techos como un grillo, parecía volar llevando en sus manos un simpático bolso amarillo. Sonrió con ternura al recordar la mirada de ese hombre, se notaba cuanto amor tenía por su mujer y su retoño, nunca vio tanto temor en una mirada. Suspiro resignada, tan apurado se fue que dejo toda la casa abierta, mejor hacía la otra parte de lo que le pidió la joven Akane adivinando como se pondría su esposo, era dejar una nota para el resto de la familia y cerrar la casa. Mientras hacía lo que le pedio, recordaba el momento.

Flash back

—Ka…kami…he…he roto bo…bolsa…¡Ranma!

—¡Oh dios mío! ¡Señora Akane está por dar a luz! ¡Necesita un médico! —hablo escandalosamente la señora. Vio la mira temerosa de la joven, como si no supiera que hacer ahora, así que intentando tranquilizarla le hablo más calmada—tranquila mire iré a ese negocio a solicitar una ambulancia, trabajo en el Hospital General así que la traerán enseguida y déjeme ocuparme de todo por haber salvado la vida a mi niña ¿sí?

—Esta…está bien…aaarrrggg…otra…otra contracción…—hablaba agitada sosteniéndose su barriga, necesitaba con urgencia llegar con un médico, estaba en pánico y que Ranma no esté a su lado diciéndole al oído que todo saldrá bien mientras la cargaba en sus brazos no ayudaba. Vio a Miko correr con su hija en brazos hacia el negocio, intento tranquilizarse y que los nervios no la superen. Estaba sentada en un banco de ese parque, algunas personas y el conductor estaban a su lado aun, aunque Akane les pidió que no se preocuparan por ella que estaba bien, pero igual se quedaron haciendo compañía por cualquier inconveniente. Recordó como su marido estuvo todo el mes persiguiéndola, acosándola, vigilándola y espiándola, para al final venir a estar por dar a luz cuando él no estaba cerca ni sabía dónde encontrarlo. "Baka…mira al final como se terminaron dando las cosas…yo sola y tu ni sabes que me fui de la casa y ahora estoy por iniciar trabajo de parto…me va a matar…kami de seguro si no me encuentra en la casa se va a preocupar demasiado…¡demonios! Otra contracción…Ranma por favor ven…te necesito amor" sus ojos se cristalizaron, pero enseguida se obligó a ser fuerte por ella y su bebe así que lo mejor era intentar mantener la calma, y esperar a llegar lo antes posible a un lugar donde la puedan atender.

—Listo Akane, en menos de diez minutos estarán camino al hospital, ya arregle todo linda no te preocupes, tu solo respira en calma…tranquila…—hablaba Miko mientras sostenía su mano mientras con la otra tomaba con fuerza la de su niña que miraba a la señora curiosa sin saber que decir.

Akane la miraba con sus ojos chocolates bañados en miedo y preocupación, luego de unos pocos minutos se sentían las sirenas llegar hacia ellas, y suponiendo que era la ambulancia que prometieron, Akane se dispuso a hablar.

—Miko me…me harías un favor…por...favor…

—Lo que sea Akane…dime lo que necesites…

—Cuando me vaya ve a mi casa…y avísale a…a mi marido, Ra…Ranma Saotome, se va a asustar pero no le…temas…es, es así…—hablo agitada— que traiga el bolso y mis documentos, y por favor… deja una nota para el resto de mi familia y cierra la casa, lo más seguro…es que lo olvide…aaarrrgggg…maldición…—murmuro al final mientras inhalaba con calma para luego expulsar el aire, a pesar que en su interior sentía todo menos tranquilidad "aguanta mi amor, espera un poquito más para nacer" pedía en sus adentros, no quería tener a su hijo en cualquier lugar, no se sentía segura.

—Tranquila Akane, yo me encargaré de eso, pero mira ya llegaron, ¡vengan es por aquí! —le gritaba a los hombres— ya vinieron linda por ustedes, ahora intenta mantener la calma, en poco verás que tu marido estará contigo— la vio lagrimear un poco y sonriendo con dulzura mientras acariciaba sus cabellos le hablo— ya vas a conocer a tu bebe, y así que debes estar feliz pronto lo tendrás ente tus brazos…

Esas palabras parecieron calmarla un poco, y asintiendo solo le murmuro un gracias antes de que llegaran los hombres y se la llevaran con urgencia.

Fin del flash back

—Bueno Aki-chan…ya hicimos el favor que la joven Akane nos pidió ¿te gustaría ir a conocer a su bebe?

—¡Sí mami! —hablo la pequeña con una gran sonrisa.

—Bien vamos entonces, pero antes pasamos por una juguetería y le compramos algún peluche…—y con esas palabras se alejaron de la casa dejando una misiva para cuando llegara la familia.

Ranma volaba desesperado por los techos, cuando diviso a los lejos el hospital sintió su corazón latir aún más acelerado si era posible, iba a sufrir una taquicardia si seguía así, a pesar de que maldecía a su mujer por haberse ido y sin avisarle en su condición, la desesperación por saber de ella y su hijo o hija lo mantenía más preocupado, y con un leve calor en el pecho al saber que al fin en unas horas conocería ese ser que fue creciendo delante suyo preparándose para ese día. Sin duda su interior era un torbellino de sentimientos y sensaciones, era como en su alma le hubieran aplicado el dragón volador y ahora estaba en medio de ese tornado que le quitaba hasta la respiración.

Ingresó al hospital como un desquiciado, y cuando llegó a recepción, le hablo, o más bien gritó, a la señorita a cargo.

—¡Mi mujer! ¡Recién internaron a mi mujer en trabajo de parto!¡¿Dónde está?! ¡Necesito verla! —hablo tan alto y apresurado que la señorita apenas pudo entenderle.

—Tranquilo…¿cómo se llama su esposa señor?…—hablo la joven algo cohibida, ese hombre sí que intimidaba.

—Akane, Akane Saotome—hablo al punto del colapso, con la respiración agitada y la mirada cubierta de ansiedad.

—Oh si, la joven que vino de parte de Miko, la internaron en la habitación 509, ¿va a presenciar el parto? —pero cuando alzó la mirada para esperar la respuesta el hombre ya no estaba.

Ranma corría por las escaleras como un loco dando saltos cada tantos escalones, esperar el ascensor no era una opción, llegaría así más rápido. Casi tira a una señora con un brazo encellado, un doctor que venía revisando unos expedientes, y un par de enfermeras que se ponían al día en lo chismes del lugar. Nada le importó solo llegar con ella, con ellos.

Llego al quinto piso cada vez más agobiado, a cada paso más alterado, y a cada paso más ansioso por encontrarlos. Se acercó a la señora que estaba a cargo de ese piso intentando no parecer un loco y que lo sacaran del lugar, además debía de recordar esas benditas clases de parto, aunque las odio se debía reconocer que le sirvieron para darse cuenta que debía mantener la calma, que su esposa iba a estar muy alterada y él debía calmarla.

—Aka…Akane Saotome…mi mu…mujer…dar a luz…a luz…bebe—hablaba agitado por la exhausta corrida, y haber hecho semejante ejercicio en ese estado de tensión no ayudaba a sus pulmones a recuperar el aire.

—Claro…lo estaba esperando, ¿Ranma Saotome verdad? —Preguntó la mujer, lo vio asentir un tanto confundido—Bien tenga, puede pasar por ahí a cambiarse, su mujer ya está en trabajo de parto y lo está esperando, pero necesito sus documentos—hablo tranquila mientras le entregaba un conjunto de bata, gorra, cubre boca y guantes, Ranma solo asintió tenso, rígido como roca, y tras darle los papeles que le pedía se cambió, comenzando ahora a sentir sus rodillas temblarle como gelatinas.

Akane ni bien llegó al hospital fue recibida por personal médico, y tras sentarla en una silla de ruedas se la llevaron a una habitación mientras preparaban todo para el parto. Las contracciones eran cada vez más seguidas, y el dolor más agudo, igual hacía todo lo posible porque su cara no demostrara nada, en lo único que podía pensar era en su marido, y como lo necesitaba. Fue por eso que le rogó a una enfermera porque lo dejaran entrar al parto con ella, así que cumpliendo el deseo de la futura madre le aseguró que así sería, avisándole a la encargada del piso la llegada del hombre para que le tenga todo pronto para hacerle compañía a su mujer.

"Maldita sea Ranma, ¿por qué no llegas? Rápido, ven…" —Aaargggg…¡Maldición! —rugió por lo bajo ante el dolor que le corría por cada fibra de su cuerpo, sentía su corazón a prisa y sus nervios aflorar con mayor intensidad, sintió la puerta abrirse con la esperanza de ver a su Ranma por ahí, pero en vez de ser unos ojos azules estos eran unos castaños, era un enfermero.

—Señora Saotome esta lista la sala de parto para recibirla—hablo calmadamente mientras se acercaba con la silla de ruedas para trasladarla.

—¡No! ¡Espere! Mi marido…no llega aun…—pidió con desesperación y angustia.

—No se preocupe señora, cando llegue se le avisara para que la acompañe, pero ahora debemos llevarla a la sala de parto, cuanto más tiempo demoremos puede ser peligroso para él bebe.

—Está bien…—dijo ella mientras se ponía de pie para sentarse, esas palabras fueron suficientes para ella obedecer y solo limitarse a rogarle a kami por que llegara lo más pronto posible. "Tranquilo bebe, papi llegara, tu solo relájate y prepárate para la bienvenida que te aguarda tesoro".

Fue llevada por el amable enfermero que le decía palabras cálidas y de confort para relajarla y que no estuviera tan preocupada, pero ella solo podía pensar en su futuro hijo o hija y su esposo, ignorando casi completamente las palabras del hombre.

Llegaron a la sala de parto, ahí la esperaba un médico y un par de enfermeras, no contemplo el lugar, solo vio fijamente la cama en la que tendría a su bebe, ni siquiera reparo en verle la cara a las personas que llevaran el parto a cabo, los dolores eran cada vez más intensos y podía sentir el sudor emanar de cada poro de su cuerpo, así como las contracciones cada vez más seguidas, intentaba calmarse inhalando y exhalando con calma, por más que hasta que no viera a su marido o tenga a su pequeño o pequeña en sus brazos no se relajaría. Él joven que la venía llevando en esa silla la ayudo a pararse y recostarla en la cama de parto, apenas y de forma lejana sintió lo que el doctor le decía, mientras la abría de piernas y la colocaba en posición revisando su intimidad.

—Bueno madre le falta algo de dilatación, las contracciones se harán aún más fuertes, cuando le indique que puede empezar a pujar si lo necesita lo hace…¿de acuerdo?...igual falta aún para eso, intente calmarse ¿me oyó?

—Sssiii…aaaagggrrrrhhhhhh…mmmfffff….fffuuuuuu….mmmmmffff…. ffffffuuuuuuuu…mi…ma….marido… aaaahhhh….mi…

—Tranquila madre, ya está avisada la encargada de piso, ya vendrá…respire e intente no alterarse por favor…—le hablaba con dulzura una de las enfermeras mientras le tomaba la mano para darle apoyo, ella solo asintió inundándola un calor todo su cuerpo y punzando cada vez más fuerte un dolor en su vientre.

Así estuvo un par de minutos más cuando la puerta se abrió y por ella apareció un hombre enfundado en la vestimenta de cirugía sin poderse distinguir sus facciones, pero ella esos ojos azules los reconocería entre millones, sintiendo en parte un enorme alivio, su marido al fin había llegado.

—¡Ranma!...aaaaarrrggggg…

—¡AKANE! —gritó ni bien sintió su voz y su miedo viendo su cuerpo con su abultado vientre en esa cama. Se acercó a paso acelerado a ella y tomando su mano la miro con infinita preocupación y angustia, aunque por dentro una parte de el al fin respiraba—no tienes idea como me tenías de preocupado boba… ¡¿cómo te vas a ir de la casa así nada más?! ¡¿Por qué eres tan inconsciente?! ¡¿Es que me quieres matar del susto y la angustia?! —reclamaba mirándola con el ceño fruncido.

Los demás en esa habitación veían incrédulos como ese hombre regañaba a su mujer en semejante situación, pero al ver como la futura madre le seguía la corriente su asombro aumentó. Parecía que se habían olvidado donde estaban y para qué.

—¡¿Qué querías que hiciera?! ¡¿Eh?! ¡Te llame y no apareciste! ¡¿Dónde demonios te metiste?!

—¡Solo me perdí por quince minutos a comprar algo en la tienda! ¡Por un demonio Akane! ¡Se suponía que estabas durmiendo! ¡¿Cómo pudiste desaparecer así?! ¡Casi sufro un infarto mujer terca! ¡Nunca dejaras de ser una niña testaruda!

El personal miraba sin saber cómo interpretar a esos dos, si como unos enamorados sin remedio, o enemigos de lo peor.

—¡Miko me necesitaba y tú no estabas! ¡No podía dejarla irse así! ¡Sabes como soy!…aaaarrrggghhhh…¡Maldición! —esta vez maldijo en voz alta mientras fruncía el ceño y entrecerraba los ojos, haciendo olvidar a Ranma de cualquier otra cosa que quisiera reclamar.

—Tr-tranquila cielo…a ver respira…relájate…él bebe llegará bien…vamos inhala…eso así…exhala…¿cómo en las clases recuerdas preciosa?...así muy bien…esa en mi niña…

—Mmmmmffff….ffffffuuuu…mmmmmffff….fffffuuuuu… Ra...Ranma….aaaaarrggg…Ranma…— intentaba hablar ella con la respiración cortada.

—Dime preciosa…—le hablaba mientras la acariciaba los cabellos aunque toda la angustia del mundo se veía en sus ojos.

—No…no te vas a …a desmayar cuando …cuando …¿cuándo este teniendo a nuestro hijo…ve-verdad?

—No…tranquila…estuve preparándome para eso…ahora solo piensa en ti y nuestro bebe que pronto estará aquí con nosotros…ya estoy aquí con ustedes…todo saldrá bien…

—¿Lo prometes?

—Lo prometo—hablo con seguridad, si no fuera porque las piernas parecían unas cuerdas de guitarra vibrando, y el tostado de su rostro fuera sustituido por uno pálido como papel. Pero sus palabras de todas formas fueron bien acogidas por ella.

Los presentes en esa sala seguían sin entender a esos dos, ahora parecían un par de amorosos, "el amor juvenil…" terminaron aceptándose los tres con resignación en sus adentros. Y al ver como la madre se sentía en apoyo, se decidieron ponerse serios y controlar el momento para iniciar el proceso.

Así pasaron varios minutos, como unos treinta minutos en los que Akane respiraba agitada y largaba algún alarido cada vez más seguido, Ranma solo le tomaba la mano e intentaba relajarla, aunque a cada alarido de ella su angustia crecía sin poder hacer nada para calmarle sus dolores, fue hasta ese tiempo que el médico hablo.

—Bien madre, ya está bastante dilatada, cuando sienta necesidad de pujar hágalo…ya se vendrá la fase expulsiva…estese lista.

—Sssiii…AAAAHHHH…¡MIERDA!...MMMMFFF….FFFFIIIIUUUUU…MMMMFFFF….FFFIIIIUUUU—las contracciones eran cada vez más seguidas e intensas, sentían como algo dentro se le partía, una corriente helada se apoderaba de cada uno de sus músculos y luego un calor abrasador, apretaba con fuerza la mano de Ranma y con la otra estrujaba las sábanas, sentía como palpitaba su parte íntima y unos dolores desgarradores en toda la extensión de su abdomen y pelvis, una contracción más fuerte que las otras y una insoportable necesidad de pujar le agarrotó los músculos—AAAAAARRRRGGGGGGHHHHH ¡VIENEEEE!…AAAAAHHHHHH…

—¡Bien así es madre! ¡Puje en cada contracción! ¡Todo saldrá bien! —hablaba la enfermera que cada tanto pasaba unas toallas húmedas por su frente para quitarle el sudor que impregnaba su rostro y refrescarla un poco para relajarla. Mientras que la otra se preparaba para recibir al infante al lado del medico a cargo.

—Tranquila preciosa…todo saldrá bien…vamos eres mi marimacho…tienes una fuerza bruta de gorila…no te gana ni un orangután…esto no es nada para ti…además recuerda que tienes las mejores caderas de Japón…pasara bien por ahí sin problemas…—hablaba Ranma lo más claramente posible, de repente sintió sus huesos tronar, mientras que al personal del hospital se le escurría una gota de sudor por la frente ante las palabras de 'aliento' que daba el marido a la madre.

—¡RANMA IDIOTAAAAA AAAAARRRGGGGGHHHH!... —y una segunda pujada, mientras estrujaba sus dedos con rabia.

—¡Demonios Akane! ¡No hagas eso que duele! —se quejó el hombre pero sin retirar su mano, las mujeres presentes incluida su esposa lo fulminaron con la mirada, para luego Akane darle por la cabeza con una chata.

—¡MALDITO IMBÉCIL EGOCÉTRICO! ¡DEJA DE PENSAR EN TI! AAAAARRRGGGHHH…¡POR UN DEMONIO! —gritaba volviendo a tomar entre su otra mano las sábanas, y procediendo a respirar de forma agitada esperando la próxima contracción.

—¡Madre concéntrese en pujar por favor!

—Sssiiii…mmmmmfffff…ffffuuuuu…mmmmffff…ffffuuuuu—su respiración era cada vez más agitada, sentía un fuego dentro y las punzadas eran insoportables, se revolvía en la cama y una corriente eléctrica y agonizante la recorría sin culpa, el martirio era devastador y las energías se le iban reduciendo, una contracción más y sentía como sus huesos pélvicos se abrían como si quisieran separase de su cuerpo, los músculos los sentía desgarrarse con ardor quemando sus entrañas, apretaba los dientes y los sentía chirriar, sudaba copiosamente y percibía como los músculos de sus piernas se tensaban tanto que los sentía cada vez más agarrotados. Otra contracción y el dolor ya era indescriptible, su corazón palpitaba desbocado, la sangre correría ardiente, y sentía literalmente su ser partirse en dos.

Ranma se recuperó instantáneamente de su golpe, y se volvió a ubicar a su lado dándole palabras de consuelo, pero esta vez con mayor tacto, estaba tan nervioso que sentía su ser entorpecerse así como su lengua, empezó ahora él a hacer los ejercicios de respiración y su agonía multiplicarse a cada grito desgarrador de Akane que retumbaba en ese cuarto y su mente, se mordía la lengua para no gritar y empezar a llorar de solo verla sufrir de esa forma, estaba cada vez más asustado y ya no solo sus piernas sino todo su cuerpo temblaba como hoja. La enfermera empezó a darle palabras de aliento a él también ante ver su estado, y como su mirada se perdía en la agonizante imagen de su mujer. Su rostro rojo incendiado, toda sudada, las venas de su cuello resaltaban como montañas en su delgado cuello, y sus gritos eran cada vez más desesperados.

—¡Vamos madre puje con fuerza en la próxima contracción! ¡con fuerza que ya llega! —hablaba el médico enérgicamente.

—¡ESO HAGO POR UN DEMONIO!...MALDICIÓN COMO DUELE ME PARTO EN DOSSS….AAAARRRGGGGGGHHHHH…

Ranma se estaba desesperando de verdad, si bien dijo que se preparó para eso, nunca se preparó para eso, nunca espero que fuera tan así la situación, jamás espero semejante escenario, y en su remota estupidez le dio por mirar al médico y al verlo con las manos llenas de sangre de su esposa sintió como el alma se le iba a los pies y un mareo lo empezó a dominar, sentía perder las fuerzas.

Akane lo tomó de cuello de la bata que llevaba encima de la ropa y lo vio con fuego en sus ojos.

—¡NI SE TE OCRURRA DESMAYARTE RANMA SAOTOME! —le rugió con ira—¡AAAAARRRGGGGHHHH, MIERDAAAAAAA!

—N-no…no me desmayare…estoy aquí contigo Akane, estoy aquí con ustedes…—hablo más recuperado ante la intervención de su mujer, fue tanto el miedo que le dio al verla así que se olvidó de sus ganas de dejar la consciencia.

—¡Puje madre puje! —le hablaba con fuerza el doctor, mientras la enfermera al lado suyo le pasaba un paño fresco por su rostro.

—AAAAAAAAHHHHHH…MMMMFFFF…AAAAHHHHHH…

Así corrieron los minutos, aumentando ese agobiante dolor en Akane a cada minuto así como el temor en su marido, que ya no sabía qué hacer para calmarse él, a su mujer sabía que no la calmaría con nada, era un dolor necesario, más no por eso dejaba de sentirse culparse y a punto del colapso. A cada grito su corazón brincaba y se lanzaba a una loca carrera, un grito más fuerte a los anteriores y tuvo que apretar sus ojos por unos segundos porque no podía más con eso, el nuevo llamado del médico lo alertó y sintió su corazón detenerse por unos instantes así como sus músculos endurecerse.

—¡Eso! ¡Eso es madre muy bien ya veo la cabeza!¡ vamos una vez más! ¡puje más fuerte y todo pasará!

Ranma pudo ver la decisión en sus ojos ardiendo en determinación y su aura expandirse y explotar como una bomba de calor en el lugar.

Akane inhalo una fuerte cantidad de aire y juntando toda su energía en esa zona de su cuerpo grito como no lo hizo antes.

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Un grito más.

Un dolor más fuere e intenso a los anteriores.

Un vacío en el pecho de Ranma.

Un eco desgarrador en las paredes del recinto.

Y luego.

Un grito distinto.

Dos corazones brincaron emocionados.

Dos seres sintieron su corazón dar un vuelco.

Akane sintió todo su ser relajarse.

El dolor bien valió mil veces la pena.

Ranma sintió hasta sus fibras más profundas vibrar y estremecerse.

La angustia fue armoniosamente sustituida por la dicha.

Dos pares de ojos lagrimearon.

Un llanto, y sus vidas tuvieron más sentido que nunca.

La felicidad se apodero de sus corazones y sus almas.

La llegada se anunciaba ante un nuevo integrante a la familia Saotome Tendo.

En esa habitación, un infante recibido en las manos del médico, al llenar por primera vez sus pulmones con oxígeno hizo su existencia presente, le anuncio al mundo que acababa de llegar y para quedarse.

El miedo, las dudas, las inseguridades, las emociones, la ansiedad, la angustia, la ilusión, la esperanza, la alegría, la felicidad, las discusiones, las peleas, los retos, las nuevas experiencias, los descubrimientos, las preparaciones, las miles de emociones que ambos vivieron y sintieron juntos y de forma individual que implicaron esos nueve meses, habían llegado a su fin.

Su larga espera había terminado.

Continuará…


Bbbuuuuaaaa…¡quiero llorar! TT_TT. Lo se lo se…soy cruel lo corte en la mejor parte…pero en el próximo capítulo y último tendrán lo que supongo quieren. Este cap me costó mucho escribirlo, no si era porque no quería acercarme al final o qué, pero bueno, aunque me costó lo pude terminar, y ya de la mitad en adelante me salió de un jalón…espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado! En pocos días tendrán el último capi! Agradezco de ya sus opiniones para saber que les pareció este, :').

Ranma K: Hola!n_n, ay me alegra pila que te haya gustado el capi! Pues si se acerca el final, pero aún queda un capi, espero que te haya gustado como quedo. Nuestros pobres protagonistas sufrieron cada uno su infierno, pero nada en comparación con el regalo que les dio la vida. Por cierto se que estoy muuuyy atrasada con 'todo por alcanzarte',pido perdón por eso, prometo ni bien terminar este fic por el que será en un par de días, me pondré las pilas con ese fic, y hasta no avanzar en ese y el de 'entre primos' no iniciare ninguna nueva historia creo, así me puedo dedicar bien a esas y no alargar más las esperas. Bueno amigo mío espero que hayas disfrutado este cap, muchas gracias como siempre por leerme y dejarme tus opiniones!:), nos leemos en la próxima, te mando un fuerte abrazo y un beso!

Marifer: Hola!n_n, bueno me deja re feliz que te guste así el fic! si sin duda esos dos son un amor!sin duda se apoyan incondicionalmente. Pues no son gemelos, pero el próximo capi se sabrá el sexo, los pobres sufrieron pero la recompensa llegó! Ojala te haya gustado como quedo el capi!muchas gracias por comentar!:), nos leemos en la próxima!un beso grande!

Astrid: Hola Astrid!n_n, ay me alegra pila que te haya gustado como quedo el capi! De verdad son uno para el otro esos dos! Pues en este cap aun no se sabe si será niña o niño, pero bueno prometo que para el próximo y ultimo sip, bueno hermosa espero que te haya gustado como quedo el cap, ambos pobres la sufrieron pero bueno la recompensa sin duda valdrá la pena. Muchas gracias por comentar!:), nos leemos en la próxima! Te mando un fuerte beso y un abrazo!

Sam Archer: Hola!n_n, pues claro que tomo en cuenta tu opinión! Me encanta que me dejen sus comentarios y aprecio cada uno de ellos, de los comentarios aprendo y siento que mejoro, es lindo saber si lo que uno hace gusta o no, y compartir ciertos aspectos del capi o el fic en general. Así que la única agradecida soy yo por dejarme tu opinión!:). Con respecto al fic sip sin duda son un par de amorosos esos dos, se apoyan y se sacan adelante entre ellos como debe ser un matrimonio para que funcione. Además quien mejor que la persona que elegiste para compartir tu vida para hacerlo. Pues con respecto al sexo del bebe espero que no me mates por dejarlo pendiente un cap más! Pero prometo que el prox saldrá muy pronto, es poquitos días y ahí si se sabrá el sexo del bebe. Bueno y a pesar de que los hice sufrir a ambos la recompensa llego a sus vidas!n_n. Me alegra un montón que te haya gustado el capi! Espero que este te guste también! De nuevo gracias por comentar! Espero que nos leamos en la próxima! Te mando un fuerte abrazo y un beso grande desde Uruguay!

Bry: Hola mi querida bry! Bueno sabes eso que me planteas me tenía indecisa, he sabido de esa sensación de muchas madres al momento del parto, así como otras ansían tenerlo ya entre sus brazos, y de ambas opciones me gustó para Akane más la segunda, que ansié tenerlo con ella. Y aunque las duda a lo que vendrá respecto a los puntos débiles era para los dos, sin duda las resalte más en Ranma, es que para mi sin duda son cosas por las que puede pasar por su cabeza, estoy segura que no hay nada peor para un padre el rechazo de un hijo, y ni que decir de pasarle algún mal que uno padezca, así que creo que perfectamente puede ser algo por lo que el padezca sin duda. Y ese hecho solo lo hace más adorable todavía, que se preocupe siempre por el bienestar de los suyos lo hace que una lo ame más y más, aaaaahhh(suspiro enamorada *-*). Y si sin duda Akane no dejaría que nadie se meta de esa forma con su esposo, más sabiendo que lo delicado que es para el ese tema y lo dañado que se lo puedan dejar. Pero bueno sin duda nada mejor para salir adelante que el apoyo de tu pareja y el ser que amas. En este cap llegaron sin duda ambos a vivir su propio infierno, pero nada que no merezca la maravillosa recompensa. Ahora me queda para ofrecerles de este fic un cap más con unos detalles y esta historia quedara concluida, TT_TT, pero bueno todo debe llegar a su fin. Y bueno con respecto al fic de 'soledad' te juro que me imagine que no lo ibas a poder leer sin leer comentarios, así como imagine que inevitablemente la gente me haría spoiler T_T, así que la magia del fic se perdería, pero de todas formas aunque supieras que las intrigas que se formaban estuvieran desmanteladas esperaba que lo disfrutaras y te entretuviera un rato, y me alegra que así fuera, y no me temas más mi querida bry, que yo espero nunca generarte un trauma, y si un día llega a suceder pues me remangare la remera y me pondré en obra para arreglarlo con mucha azúcar en algún otro! Palabra de una loca fan a otra!;). Bueno espero que te haya gustado como quedo el capi! Me dejas feliz como siempre con tus opiniones y con tenerle tanto cariño a este fic! te mando un beso grande y un fuerte abrazo! Y como siempre muchas gracias por dejarme tus comentarios!:)

Xandryx: Hola!n_n, jaja yo creo que si le llegaba a decir que si, al que le iba a arrancar la lengua y dársela de comer iba a ser a él! Pero bueno lógicamente no iba a meterse con su rescatista estando el tan sensible, jeje. Bueno amiga gracias por comentar y ojala te haya gustado el capi!:) Nos leemos un beso grande!

Reiki: Hola amigaaa! Ay que lindo que te llegara así el capi!*-*, sin duda fue un poco más profundo, sobre todo porque nos metimos en los temores de ambos respectos a si mismos en aspectos muy sensibles para ellos, quizás no para los demás, pero si para Ranma es la maldición, como Akane es el de cocinar, pero nada que no pueda superar junto al ser que uno ama!n_n. Pues sip amiga mía llego el momento del nacimiento, y créeme que no se si represente bien el dolor que ese hecho conlleva ya que yo no he pasado por eso, pero espero haber podido reflejar aunque sea algo de lo desgarrador que por lo que tengo entendido que es ese hecho, y a Ranma por el dolor que le genera ver a su amada sufriendo. Sin duda cada uno vivió su propio tormento pero nada que el hecho de tener a ese pedacito de cielo en sus manos no supere. Bueno mi querida Reiki ojala te haya gustado como quedo el cap! Y con respecto a esa idea pues espero con ansias que esa mente brillante que tienes se ilumine y nos des algo de lo que pueda surgir de tu cabecita n_n. Bueno hermosa nos leemos en la próximo! Queda un cap en el que se sabrá el sexo del baby!;), cuídate mucho! Te mando un abrazo y un beso grande!

Rya16: Hola!n_n si sin duda fueron muy crueles, pero bueno, hay que entenderlas, viene un chico y de repente se parece a una mujer, cualquiera pensaría lo peor y querría alejarla de sus hijos, pero bueno igual aquí siguen siendo las malas, jaja. Me alegra que te haya gustado el capi! Ojala este te guste igual!gracias por comentar!:), nos leemos en el próximo y último capi! Un beso grande!

Ishy-24: Hola!n_n, bueno me alegra pila que te entretuviera así! De verdad todo un placer! Pero sin duda si su Akane se pone la capa y sale a destruir todo los malos que se metan con su caballo salvaje!n_n. Y pues respecto a los niños pues si, para ellos en su inocente y fantasioso mundo no le ven el mal a nada, pero por suerte para Ranma fue así, así no siente marginado (pobrecitooo!). Y bueno en este cap sin duda cada uno vivió su propio pesar, pero a pesar de todo eso llego la gran recompensa! Me queda solo un cap para ofrecerles y ya será el final del fic, pero bueno todo fic en algún momento debe llegar a él. Ojala te haya gustado este cap como quedo! Muchas gracias por comentar! Nos leemos en la próxima! Un beso grande!

Bueno gente eso sería todo por hoy! Espero que les haya gustado como quedo! Muchas gracias a todos por leer el fic. Cuando termine esta historia me dedicare a escribir 'Todo por alcanzarte', pido perdón por la gran demora, espero en esta semana poder darles el final a este fic y un cap pendiente de ese también! Bueno ahora si me despido! Ojala todos tengan un feliz inicio de semana!n_n, Un abrazo!

Natalia Saotome Tendo