Capítulo 9

Después de los sucesos acontecidos, Quinn y Rachel habían dejado de ensayar por las tardes. Ambas estaban muy confusas y se negaban a aceptar lo que les estaba ocurriendo. Se habían limitado a practicar en clase, no se dirigían la palabra e intentaban evitar el contacto visual, porque cada vez que lo hacían multitud de sentimientos contradictorios afloraban en sus interiores: odio, amor, ternura, rabia, etc.

El señor Schuester, finalmente, les había otorgado el dúo principal en el estatal, pero les había recomendado, aunque la canción escogida era una balada triste, que sonrieran un poco más.

Era sábado, toda la clase había preparado las maletas para pasar el fin de semana en un hotel normalito, y asistir al estatal. El concurso tendría lugar por la noche, se quedarían a dormir en el hotel, el domingo por la mañana harían un poco de turismo por la ciudad y por la tarde regresarían. Las chicas dormirían en una habitación, y los chicos en otra. El único problema es que solo había tres camas por habitación, y eran un total de seis chicas, por los que todas iban a tener que dormir acompañadas.

- ¿Cómo quieren que me meta en una cama tan pequeña con otra persona? – dijo Mercedes enfurecida.

- Vamos, Mercedes, no estas tan gorda – le respondió Tina, la chica asiática.

- Ya sé que no soy una ballena, pero es una cama minúscula… quien quiera que duerma conmigo va a estar muy incómoda… y yo también lo estaré. Me gusta tener toda la cama para mí.

- A mi me da igual como os las apañéis, yo pienso dormir con Brit – dijo Santana mostrando una hermosa sonrisa que dirigió al instante a Brittany.

- Sí, yo quiero dormir con Santana – respondió dulcemente. Ambas chicas se quedaron embelesadas mirándose la una a la otra.

- En fin… - suspiró Rachel, tratando de cortar a las dos chicas – Supongo que tendré que dormir contigo Tina. Pero te advierto que me muevo mucho y no me gusta que me abracen mientras estoy dormida. Como se te ocurra tocarme te pego una patada y te tiro de la cama.

- Para el carro – cortó Tina – no creerás que teniendo a Mike a pocos pasos me voy a quedar a dormir contigo. Iré a su habitación, y Mercedes podrá quedarse nuestra cama para ella.

- Pero eso significa… - dijo Quinn, que hasta entonces se había mantenido al margen.

- No pienso dormir con ella – saltó Rachel señalando a Quinn.

- Siempre puedes dormir en el suelo – contestó Mercedes, asumiendo que una cama iba a ser para ella sola.

Rachel y Quinn se miraron mutuamente, y sin saber muy bien porque, ambas se sonrojaron.

Las chicas comenzaron a deshacer sus equipajes, sacaron los trajes que habían preparado para la actuación y los dejaron ordenadamente y para que no se arrugaran encima de las camas.

Todos estaban muy nerviosos. Habían quedado en ir al restaurante para comer, los chicos llegaron primero. Quinn se sorprendió de que Rachel no se sentara al lado de Finn, al fin y al cabo era su novio. Durante la comida, ultimaron los preparativos, el dúo de Rachel y Quinn sería al principio, luego iría el turno de todo el grupo y por último, Mercedes, Artie y Santana, que ya no estaba lisiada, serían las voces principales, mientras que Mike y Brittany se marcarían unos fabulosos pasos de baile.

Tras la comida, todos fueron a asearse y a arreglarse. Quinn nunca había cantado para tanta gente, y se sentía abrumada. Eso era demasiada presión.

- Chssss, Rachel – dijo Mercedes.

- ¿Qué quieres? Estoy un poco ocupada – dijo mientras se arreglaba el pelo.

- Mira – señaló a Quinn, que estaba sentada en el borde de la cama arrugando un trozo de tela – creo que deberías tranquilizarla.

- ¿Por qué yo?

- Porque eres su compañera de dúo, y si ella está nerviosa y se equivoca nos jode a todos, y eso te incluye a ti.

Rachel se sentó en el borde de la cama junto a Quinn.

- ¿Nerviosa? – preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

- Nunca he cantado ante tanto público, ¿Y si me quedo en blanco?

- Eso no ocurrirá.

- ¿Cómo lo sabes? – levantó su mirada hasta dar con la de Rachel.

- Porque… - por un instante se quedó prendada de los ojos verdes que estaban a su lado- porque yo paso por eso cada vez que canto en público. Siempre estoy nerviosa antes de una actuación, pero cuando piso el escenario, esos nervios desaparecen, incluso el público se esfuma y es como si solo estuviera yo, dando todo de mí, de la mejor forma que sé. Y a ti te pasará lo mismo.

- ¿cómo estás tan segura de eso?

- Porque, aunque no lo creas, tu eres igual que yo.

Esas palabras resonaron con fuerza en la cabeza de Quinn, y lograron tranquilizarla. Ahora estaba segura de poder hacerlo bien.

- - Gracias – dijo haciendo un gesto con la cabeza en signo de aprobación.

No hay de que – Rachel se levantó de la cama, se dio la vuelta y se alejó – además, la atención se fijará en mi, como siempre – se dio la vuelta y la sonrió.

Quinn le devolvió la sonrisa. Ahora tocaba terminar de arreglarse y lanzarse a la aventura. Iba a ser un día inolvidable.