¡Happy Reading!


- ¡¿QUÉ?! – di el grito en el cielo - ¡Ay no! ¡Ay no! ¡Ay no!

6to. Whitlock, Jasper.

5to. Brandon, Mary Alice.

4to. McCarthy, Emmett.

3ero. Hale, Rosalie Lillian.

2do. Swan, Isabella Marie.

1ero. Cullen, Edward.

- ¡No es cierto! ¡No es cierto! ¿Cómo volví a perder?

Hundí las manos en la cara. Derrotada. Avergonzada. Y sobretodo asustada por el reto que acababa de perder con Edward.

- Vaya, vaya, vaya – se acercó el susodicho con tono burlón hacia donde yo estaba – Entonces no hay nada más que decir.

Tomó una de mis manos, y con el mismo gesto caballeroso, besó el dorso.

- Un día entero con Isabella Swan… Esto será divertido – exclamó Edward victorioso.

- ¿Q-Qué es lo que tienes en mente? – pregunté nerviosa.

- No tienes una idea – respondió él regalándome una sonrisa.

.

Bella's POV

- ¿Es necesario? Quiero decir, esto no es una cita, ¿verdad? Es más como una salida entre amigos.

Él bufó y soltó una risita. Reflexionó un poco su respuesta, posicionando el dedo pulgar e índice en su barbilla.

- Pues… No tengo ningún problema en verlo como una cita. ¿Tú sí?

- No-Es-Una-Cita – dije separando claramente cada palabra. Él entrecerró los ojos como esperando a que cambiara de parecer pero al ver que no lo hice bufó y asintió con la cabeza.

- ¿Por qué no vas a tu habitación a cambiarte de ropa? Le pediré al chofer de mi padre que pase por nosotros – comentó él como si nada - ¿Te parece bien en dos horas?

- ¿No estaremos aquí? – pregunté como quien no quiere la cosa e ignorando su pregunta.

- Bella… Estamos en este Internado 24 horas, 7 días a la semana, por supuesto que nuestra ci… - alcé la ceja cuando estuvo a punto de mencionar la palabra "cita". Soltó un suspiro y continuó – nuestra salida… nuestra salida no será aquí. Si no, no sería "salida".

- Dos horas. De acuerdo – dije derrotada.

Camino a mi habitación me encontré con Emmett, que buscaba sin parar a Jasper. Me preguntó por su paradero, pero desde que finalizó el desayuno no supe nada de él. Me despedí de él con un abrazo y seguí mi rumbo.

Al ingresar a mi cuarto, antes de tomar una ducha, abrí mi armario para buscar algo de ropa. ¿Qué debía vestir? ¿Jeans? ¿Shorts? ¿Acaso un vestido?

Era poca la ropa que traía de mi hogar al internado, algunos pares de jeans, blusas y suéteres. No le veía el caso traer toda mi guardarropa entero sí, el único día donde nos dejaban vestir como quisiéramos, era el fin de semana.

Traté de darle a entender esto a Alice… No tuve éxito.

La ropa que ella y Rose me habían regalado en Hawái se conservaba aún con las etiquetas puestas en algún cajón de mi recamara en Nueva York.

- Genial – pensé en voz alta por mi mala suerte.

Estaba a punto de darme por vencida cuando dos toques rápidos a la puerta se hicieron presentes. ¿Quién será?

Abrí y me encontré con un Edward muy distinto al que había visto minutos antes: cara pálida, el color esmeralda de sus ojos endurecido y una vena hinchada se atravesaba en su frente. Esto sólo significaba una cosa: Problemas.

- ¿Estás bien? - me hice a un lado para dejarlo pasar pero él no se movió ni un solo centímetro.

- Kate e Irina vinieron – Kate era la asistente de Carlisle, el padre de Edward; Irina era la asistente de Kate… La asistente de la asistente del padre de Edward. ¿Me di a entender? Pfff, esa jerarquía siempre me hacía fruncir el ceño.

- ¿Nos iremos con ellas o…?

- De improvisto, mi padre tiene una junta con unos accionistas de las empresas Masen en Chicago y me pidió que lo acompañara.

- Ohh, ya veo – no sé por qué esta noticia me puso triste, pero así fue - ¿Cuándo regresas?

- Probablemente hasta el lunes – respondió con voz seria.

Eso significaba que estaría sola en el Internado durante todo el fin de semana.

Jasper tenía una comida con su madre, Alice visitaría a una prima en Nueva Jersey y Emmett y Rose irían en un viaje rápido a España, ése sábado era aniversario de la muerte de la madre de mi amiga.

Mi única salvación era que Edward se quedaría en el Internado pero con esta situación… Vaya.

- El trabajo es el trabajo – dije fingiendo una sonrisa.

- ¡Mierda! Por primera vez íbamos a salir juntos y todo se echó a perder. ¿Qué tendré que hacer ahora para que aceptes otra vez?

- Perdí la apuesta, Edward. Así vuelvas hasta el año que entra estaré aquí para saldar esa cuenta. ¿Lo prometí, recuerdas? Él abrió mucho los ojos con mis palabras - Será mejor que no hagas esperar a Kate e Irina. Salúdalas de mi parte, ¿quieres?

- Lo haré – sonrió – Gracias, Bella. Nos vemos… luego.

- Ten cuidado y… suerte.

Sentí un hueco en el estomago cuando lo vi alejarse por el pasillo. ¿Acaso inconscientemente estaba feliz por salir con él? No. Desde luego que no. Sólo me sentía un poco abatida por la soledad que sufriría el resto del fin de semana.

Mi primer plan fue hablar con mis padres para ir a visitarlos a casa pero éste se vio saboteando cuando ellos me dijeron que visitarían a la abuela Swan en Forks, el pequeño pueblito donde ella vivía. Quería acompañarlos pero ellos regresarían hasta la próxima semana y eso significaría faltar a clases por lo que mi padre se opuso rotundamente.

- ¿Por qué todo el mundo se puso de acuerdo para abandonarme precisamente ese fin de semana? – pensé en voz alta.

Guardé la ropa que había sacado, tomándome todo el tiempo en doblarla y acomodarla correctamente. Lo mejor en estos casos sería mantenerse ocupada.

Conecté mi iPod en las pequeñas bocinas que Emmett me regaló en mi cumpleaños pasado y me dejé llevar por la música.

Daft Punk se hizo presente en ese momento y moviendo mis caderas al compás de "One More Time" limpié y reordené mi librero.

Decidí que ahora sí, era el tiempo de meterme a bañar, sin embargo cuatro toques rápidos y desesperados irrumpieron mi puerta.

- ¿Qué acaso no quieren que me bañe? – le dije a mi techo, como si alguien de arriba me estuviera jugando una mala broma.

- ¿Jasper? – pregunté extrañada al verlo parado frente a mi. El pobre rubio tenía sus dos manos apoyadas en los muslos, jalando aire. Aún vestía el uniforme azul – No sabía que estabas aquí. ¿Qué no deberías estar con tu madre?

Él levantó su mano derecha y me indicó con el dedo índice que aguardara un segundo mientras él seguía tratando de regular su respiración. Cuando lo logró dio un último suspiro y me miró a los ojos.

Ahora que lo notaba sus ojos tenía un color bastante peculiar, una mezcla entre azul y gris. ¿Por qué no me había dado cuenta antes?

- Bella… - se acercó a mi y me tomó de las manos uniéndolas con las suyas - … ¿Quieres ser mi novia?

No hice ningún sonido, ni ningún movimiento. Sólo me quedé allí pensando en qué momento del día podría tomar una buena ducha de agua caliente.

.

.

Jasper's POV

– UNA HORA ANTES –

Me encontraba en la oficina de la directora, o sea, mi madre. Aunque fuera de ella, el lugar seguía causándome escalofríos. Y es que no es una mujer fácil de tratar.

- ¿Por qué me mandaste llamar, madre? – me senté en uno de las sillas rojas que decoraban su oficina y desaté un poco mi corbata - ¿Qué no deberíamos ir en camino a la fiesta que me dijiste que te acompañara?

- Eso ya no importa ahora – dijo ella con voz seria y brusca. Este tipo de respuestas ya no me eran raras. Después de demasiadas peleas, acepté que así era la forma de ser de mi madre y que ni mi padre ni yo podríamos hacer nada al respecto.

- Sé que quedé en 6to lugar en esta ronda de exámenes – por un momento sospeché que tal vez era ésa la razón por la que ella estaba molesta, por lo que no dudé en excusarme de inmediato - pero te prometo que mejoraré en la siguiente. Sabes bien que no me gusta defraudarte.

Y en definitiva, que no me gusta que te enojes – pensé.

- Mientras no repruebes ninguna materia eso no es problema, Jasper – me reprochó – Y no. No es por eso por lo que no iremos a la comida. Simplemente no me apeteció ir.

- Ya veo. Bueno… En ese caso ya me voy – iba a pararme de mi asiento pero mi madre, que me estaba dando la espalda, se giró para encararme. Haciéndome entender que la plática aún no terminaba – O tal vez no – dije sentándome de mala gana.

- El próximo sábado tienes una cita. Por favor, vístete presentable. Es la hija del director del Hospital Central de Nueva York. Hazme el favor de ser prudente, ¿de acuerdo?

- ¿U-una c-cita? – dije titubeante.

- Por supuesto, Jasper pronto irás a la universidad. Sabes bien que en nuestra familia se acostumbra que los hombres estén comprometidos desde corta edad. Sólo obedece, ¿si?

- ¿Me estás diciendo que quieres que me case con esa niña? – pregunté aterrado. Por Dios, sólo tengo 18 años.

- Son las tradiciones.

- No. No lo son. Yo no veo que Edward, Alice o incluso Rose o Emmett lo hagan.

- Cullen no debe de tardar en organizar citas de compromiso, es sumamente normal. La familia Brandon ya tiene en mente unos prospectos para Alice. Sabemos bien que Hale y McCarthy no se demorarán en anunciar que están comprometidos. ¿Por qué te rehúsas a seguir mis indicaciones? Son tradiciones familiares a los que estás ligado.

- Pues no – dije molesto – No estoy ligado.

- ¿Y eso por qué? – preguntó mi madre alzando la voz también.

- P-porque… - y se me prendió el foco – Porque ya tengo novia, madre.

- ¿Novia? ¿En serio?

- Si, tenemos poco, pero soy feliz con ella. ¿Por qué eso no es suficiente?

- Tranquilo, cariño – dijo ahora con voz dulce. A veces sus cambios de humor me hacían perder la cabeza – Si tal es el caso, mañana llévala a la casa, ¿si? Quiero conocerla.

- Y fue así como sucedió – finalicé con un suspiro. Bella y yo estábamos sentados en su habitación. Tuve que platicarle con detalle lo ocurrido porque eso de que quería que ella y yo fuéramos pareja la tomó por sorpresa. Creo que a cualquiera lo tomaría por sorpresa – Entonces, ¿qué dices? ¿Aceptas ser mi novia?

- Jasper… ¿Por qué no simplemente te negaste?

- No conoces a mi madre, Bella. Ella me obligaría ir. Es más, estoy seguro que me llevaría ella misma a la cita. ¿Te imaginas? Antes de graduarnos yo ya estaría casado - Ella soltó una risita, pero mi fobia al compromiso era algo con lo que yo no quería jugar - Sé que es mucho pedirte… Sería sólo mañana, lo prometo.

Bella me miró por varios minutos, después posó su mirada en sus manos y finalmente suspiró sonoramente.

- Está bien. Acepto. No estoy de acuerdo con que le mientas a tu mamá pero… Haré una excepción sólo por ti.

- Gracias, gracias, gracias – le dije mientras la rodeaba en mis brazos. Ella volvió a reír y me abrazó también.

.

.

Bella's POV

- ¿Sabes? Creo que no deberías hablar con la gente en absoluto. Sólo te metes en problemas – me recriminó mi subconsciente cuando Jasper abandonó mi habitación.

- Es una buena causa – me dije.

Por fin, tuve el tiempo de tomar un largo baño. Mi piel agradeció el contacto con el agua caliente. Después de vestir mi piyama y cepillar mi cabello, abrí de nuevo mi armario. Al fin de cuentas sí necesitaba un cambio de ropa apropiado para mi cita con Jasper al día siguiente.

Él me dijo que lo mejor sería si pasáramos toda la mañana juntos para después ir a visitar a su madre. Dijo que debíamos practicar todo el asunto de "novios" a la perfección para que la Directora Whitlock no sospechara nada.

Una vez más, mi ropa estaba desparramada en mi cama y no tenía ni una mínima idea de que usar.

No me quedó de otra más que consultarle a alguien mis dudas.

- ¡Oh por Dios! ¡Bella! – chilló Reneé, mi madre, cuando le platiqué lo sucedido. Omití nombres, sólo le dije que tenía una cita con un chico de la escuela – ¡Charlie! Bella tiene una cita.

- ¡Mamá! – le reclamé avergonzada – No es la gran cosa. Además no por eso te llamaba, no tengo nada qué usar. ¿Qué se supone que se debe de vestir en estas ocasiones?

- Tienes que ser tú en todo momento, Bells. No cambies ni pretendas ser algo que no eres, busca jeans, una bonita blusa e impresiónalo. Edward estará encantado. Ya lo decía yo. Edward y tú son hechos el uno para el otro.

- ¿Edward? – gemí – No. No, madre. No saldré con Edward.

- ¿Qué? – dijo demasiado fuerte.

- Mi cita no es con Edward. Él está en Chicago con su padre.

- ¿En verdad? – su voz ahora sonaba desilusionada.

- Si, de verdad. ¿Por qué te sorprende? Edward y yo sólo somos amigos. Los mejores, de hecho.

- Supongo que si – replicó con tristeza – En fin, recuerda usar perfume y ondula tu cabello. Luce hermoso ondulado. Usa zapatos cómodos y recuerda que el beso de despedida es en la boca.

- ¡MAMÁ! – grité sonrojada.

- ¡Reneé! – escuché mi papá al fondo.

¿Besar a Jasper? Sería casi incestuoso. NO. NO. NO.

- Bueno, sólo digo – rió – Cariño, debo irme, nuestro autobús se está moviendo.

- Con mucho cuidado, me saludan a la abuela Swan.

- Suerte mañana. Te amo. Adiós.

.

.

Mi despertador no sonó la mañana siguiente. Jasper me dijo que pasaría a mi habitación a las 11am. Desperté con el tiempo suficiente para maquillarme y cambiarme, pero no para ondularme el cabello, como me lo había pedido mi madre.

Después de mucho buscar, y darme por vencida, opté por unos jeans que Alice me obligó a comprar meses atrás, una blusa blanca de botones al frente blanca y flats blancos también. No pude hacer mucho por mi cabello, lo trencé de una manera suelta y desordenada, dejando unos cabos sueltos para que luciera más fresco. Me encantó el resultado.

Finalmente, tomé mi chaqueta negra, regalo de Rosalie, y un bolso pequeño del mismo color que atravesaba mi pecho.

No me olvidé del perfume y justo cuando terminé de maquillarme, tocaron a la puerta.

Me miré al espejo antes de abrir sólo para descubrir que me gustaba mi aspecto y que al final de todo, estaba conforme con mi atuendo.

Jasper me recibió con una gran sonrisa. Portaba jeans, una camisa blanca, un saco de vestir negro y sus inseparables converse. Lucía muy apuesto.

- Estamos iguales – comentó él. Era verdad, los dos de mezclilla, chaquetas negras y camisas blancas.

- Ya estoy lista – le anuncié. Él me ofreció un ramo de margaritas.

- Para mi hermosa novia – rió.

- Vaya, eres todo un estuche de monerías. Y de verdad que sabes tratar a una dama, recuérdame de presentarte a una amiga – bromeé.

- Nada de amigas. Pretendo mantenerme soltero.

- De acuerdo – reí. Tomé las margaritas y poniéndoles un poco de agua las acomodé cerca de mi ventana.

- ¿Nos vamos? – me preguntó Jasper.

Asentí y cerrando la puerta de mi habitación nos dirigimos a la salida.

Jasper me platicó que su madre nos vería alrededor de las 4 de la tarde en su oficina de vuelta en el Internado, por lo que teníamos tiempo para ir a pasear en la ciudad por unas horas.

- Me alegra que decideras usar jeans – me comentó cuando llegamos al garaje del Internado, para después señalarme con su cabeza nuestro vehículo para el resto de la tarde.

Una motocicleta negra. Lo había visto montarla varias veces, pero jamás imaginé que yo, algún día, sería la persona que lo acompañara.

- ¿No tienes miedo o si? – me preguntó mientras me ayudaba a ponerme el casco negro que tenía para el pasajero.

- ¿Miedo? Nunca – respondí segura.

La sensación de libertad que nos proporcionaba la motocicleta, ya en la carretera, era indescriptible. El aire húmedo y caliente rozaba mi cara. Tenía ganas de gritar y reír al mismo tiempo. Jasper se dio cuenta de que lo disfrutaba y aceleró haciendo que me aferrara más a su cintura.

- Si me aprietas más me vas a lastimar – gritó Jasper.

- Es tu culpa – repliqué y le di un apretón para que él se echara a reír.

Llegamos a la ciudad en cuestión de minutos. En definitiva consideraría que Jasper me enseñara a andar en motocicleta después. Era tan liberador.

Aparcó en el estacionamiento de un centro comercial. Cuando estaba dispuesta a ir a pasear, Jasper me miró avergonzado.

- ¿Qué? – dije sin entender.

- ¿Te importa si te agarro de la mano? Quiero decir, eso hacen los novios, ¿no?

Asentí y con toda la naturalidad del mundo estrechamos nuestras manos.

No se sentía raro, ni incómodo. Jasper y yo éramos amigos desde hace tiempo por lo que no nos sentíamos inseguros. Debo admitir que las miradas que me lanzaban las chicas eran intimidantes. Mi amigo era muy guapo, eso era indudable y en vez de sentirme celosa o algo así, me sentí muy orgullosa. Raro. Lo sé.

Al recorrer el centro comercial, Jasper me comenzó a platicar sobre su infancia, de cómo conoció a Edward y los demás y de lo solitario que era cuando cursaba la primaria.

- Soy hijo único – me platicaba – Mi padre da clases en la NYU, mi madre se ocupaba mucho con los asuntos de EF, prácticamente estaba solo todos los días. Me gustaba explorar, tal vez por eso soy tan hiperactivo – bromeó – Aunque todo cambió cuando conocí a Edward y Emmett. Bueno, Edward siempre fue demasiado reservado, pero lo considero mi hermano, parte de mi familia, al igual que Rose y tú.

- ¿Y Alice? – pregunté extrañada.

- Ay, esa niña – rió – Es la persona más exasperante del universo.

- Hey, es mi mejor amiga – le recriminé.

- Lo sé, pero por favor, debes de admitir que… - como que planeaba agregar algo a su argumento pero se echó para atrás en el último momento - … sabes que la quiero mucho, como a ti y a Rose.

- Tengo una duda, ¿por qué no le pediste a alguna de ellas ser tu novia? Las conoces desde hace más tiempo que a mi.

- ¿Convencer a Emmett que me deje tratar a Rose como mi novia? No, gracias. No quiero morir joven – masculló burlón - Y sobre Alice… ella jamás lo entendería. Me diría que lo mejor sería ir a la cita con la chica esa. Fuiste mi último recurso y en verdad te agradezco que me estés ayudando con esto.

Me incliné y besé su mejilla.

Él siguió conversando y me hizo reír varias veces. Después de todo no fue tan mala idea aceptar su propuesta. Jasper y yo nos divertimos bastante.

Tiempo después entramos a una heladería, él insistió en pagar mi helado. No pude evitar refutar, si no dejaba que Alice o incluso Edward me pagara las cosas menos él.

- Eres mi novia, Bella. Eso es lo que se hace – argumentó.

No me quedó de otra más que aceptar y ya no objetar nada al respecto.

Nos sentamos en un cubículo y disfrutamos de nuestro helado. Él contaba las historias más divertidas y no me quedaba de otra más que carcajearme de una manera nada moderada. Las demás parejas nos miraban extrañados. Tal vez nuestro comportamiento no era el más apropiado.

- Creo que esto no parece una cita – repuse – Dios, ¿por qué es tan difícil? ¿Qué están haciendo los demás que nosotros no estamos haciendo?

Él se encogió de hombros y miró a su alrededor. Frunció sus labios evitando reírse y me señaló con la cabeza una pareja que comía helado a unas mesas de la nuestra.

- Osito, ¿quieres un poco de mi helado?

- Ay Osita, tú nunca te lo comes entero. ¿Qué voy a hacer contigo?

- Puedes amarme y así – rió la chica. Su risa era chillona e irritante.

- Pero si yo te amo, osita. Con todo mi corazón… Que ahora te pertenece.

- ¡Ay, Osito! Qué cosas tan lindas dices.

Jasper y yo nos volteamos a ver y no dudamos en soltar una larga carcajada. No. Ni aunque nos pagaran actuaríamos de esa manera tan melosa y fastidiosa.

- ¿Quieres de mi helado, osita? – bromeó Jasper.

- ¡Cállate! Ugh! Hasta me dan escalofríos que me llames así.

Él siguió comiendo de su helado y dejamos en paz a la pareja de tortolitos que ahora se estaban devorando a besos.

Daban las dos de la tarde y ahora estábamos sentados en una banca en Central Park. Tenía años sin ir así que Jasper se ofreció a llevarme.

Compramos un par de hot-dogs y los comimos mientras continuamos conversando.

- No creo que en una cita normal se deba de comer tanto – dije dándole un mordisco a mi salchicha.

- Es el encanto Whitlock – me dijo Jasper – Ésta es una verdadera cita. Nada parecida a lo convencional.

Rato después, Jasper sacó su celular y lo colocó en autorretrato.

- ¿Qué haces?

- Pues… pensé que deberíamos tomar unas fotos. Ya sabes, para que mi madre nos crea.

Al principio quisimos parecer tiernos, posando para la cámara de forma romántica, pero al final hicimos toda una sesión haciendo caras divertidas. Por más que tratáramos esto no era una cita, era una salida entre amigos.

- Son más de las 3, creo que es tiempo de regresar y hablar con mi madre, ¿estás lista?

Pasé saliva nerviosa. ¿Y si este plan no funcionaba?

Me tomó de nuevo de la mano y andamos hasta su motocicleta. El viaje de regreso fue callado. Los dos estábamos ansiosos y aterrados al mismo tiempo.

Las escaleras para llegar al segundo piso jamás me parecieron más eternas que ahora. La madre de Jasper nos esperaba en su oficina.

Él me tomó de la mano y la elevó hasta sus labios para darles un suave beso. Mi mente me trajo imágenes de Edward. No había pensando en él hasta ese momento, ¿se molestará conmigo por haber salido con Jasper? No. Jamás, él sabe bien que sólo somos amigos. Entonces, ¿por qué de repente Cullen no desaparecía de mi cabeza? Una sensación de vacío se alojó en mi estómago… Como culpabilidad. Raro. Lo sé.

- Pase – exclamó la Directora cuando tocamos a la puerta – Oh, Jasper. Qué bueno que ya llegaste.

La mujer delante de mi, madre de mi amigo, lucía como una ejecutiva de una empresa internacional. Vestía una falda de tubo gris, tacones negros y una blusa de seda blanca. Su cabello rubio estaba recogido en una coleta. Daba la impresión de ser una mujer muy dura, tal vez Jasper no exageraba después de todo.

- Madre, ella es Isabella Swan, mi novia. Bella, ella es mi madre, Lucinda Whitlock.

- Mucho gusto – estreché su mano con la mía con educación. Ella me dio un apretón fuerte y me sonrió enseñándome sus dientes perfectos y blancos.

- Puedes llamarme Lucy, por favor, siéntense – ella se acomodó en el gran sillón de cuero negro frente a nosotros – Entonces, con que novios, ¿eh? ¿Por qué no me habías hablado de ella antes, hijo?

No había notado que mis manos temblaban y sudaban frío. Jasper puso su mano izquierda sobre las mías y les dio un apretón cariñoso.

- Como te lo dije ayer, tenemos poco. Estamos conociéndonos, ¿verdad? – los dos me voltearon a ver esperando una respuesta. Quise decir algo pero no salió nada de mi boca por lo que me limité a asentir.

- Los esperaba más temprano – se quejó la directora.

- Lo lamento – replicó Jasper al instante – Paseamos juntos en la ciudad, se nos hizo un poco tarde.

Lucy Whitlock nos miró a los dos por unos minutos, en completo silencio. Colocó su dedo índice en la sien y el dedo pulgar en la barbilla.

- Por lo que veo, esto va en serio – masculló – Se ve que son muy unidos, hay una aura de confianza a su alrededor.

Suspiré y una sonrisa se formó en mi rostro. Ella nos creyó. Apreté la mano de Jasper en señal de celebración. En verdad no teníamos idea de lo que venía a continuación:

- Bésense – nos pidió como si nada. Como si nos estuviera pidiendo leer algo en el pizarrón – No deben de tener ningún problema con esto, ¿verdad? Bésense – nos volvió a pedir.

Jasper y yo abrimos los ojos por la sorpresa.

Me giré a verlo y él me dedicó una mirada estupefacta. Dios, todo había salido bien hasta ahora. Por un segundo pensé que lo habíamos logrado.

Sabía bien que esto no era cualquier cosa, estaría besando a Jasper, mi amigo, un chico que consideraba casi mi hermano.

Pero ver su cara de preocupación me derritió el corazón. Yo había prometido ayudarlo y si un beso le salvaba la cabeza así lo haría.

Posicioné mi mano derecha en su cuello y lo atraje hacia mi.

- Hazlo – articulé.

Él comenzó a acercarse peligrosamente, mi corazón palpitaba muy rápido. Cerré los ojos esperando en cualquier momento sentir rozar nuestros labios pero no sucedió.

- No puedo – me susurró – Bella, debes de besar al hombre que ames. Lamento haber llevado esto demasiado lejos.

- Madre, te mentí – dijo él. Casi olvidaba que su madre estaba disfrutando el espectáculo – Bella no es mi novia. No tengo novia. Y, ¿te soy sincero? No tengo planeado tener una en un futuro. Quiero entrar a la universidad y ya. No quiero comprometerme, al menos, no ahora.

- Lo sé – respondió la directora – Jasper, soy tu madre. Te conozco a la perfección. Me sorprendió que me mintieras por eso llevé esto al límite. Tenía curiosidad de ver qué hacías.

Jadeé de la impresión. No sabía si enojarme o ponerme a llorar o reír. Toda la situación había sido ya bastante bizarra.

- Bella – me llamó Jasper - ¿Te importaría dejarme a solas con mi madre?

- P-por supuesto – titubeé aún anonadada por lo ocurrido – C-con permiso.

Pude respirar tranquila al salir de ese lugar. Negué con la cabeza repasando la escena. ¿Qué hubiese pasado si hubiera besado a Jasper? Qué incómodo.

Bajé la escalera de dos en dos, dirigiéndome a mi habitación. Al pasar por el vestíbulo, la puerta principal se abrió.

- ¿Q-Qué haces aquí? – pregunté en extremo sorprendida. Demasiadas emociones fuertes por un día - ¿Qué no d-deberías estar en Chicago?

Edward avanzó y se posicionó frente a mi. Tenía puestos sus lentes Ray-Ban (mis favoritos), usaba un traje negro a la medida, camisa blanca y corbata negra. Su cabello castaño estaba peinado para atrás. Lucía increíblemente guapo.

- Recibí una llamada de Jacob – comentó ignorando mi pregunta - ¿Cómo te fue en tu cita con Jasper?

Al tratar de gemir, me ahogué con mi saliva y comencé a toser como loca.

- ¿C-como se enteró J-Jacob? – pregunté entrecortada.

Él se quitó las gafas y las guardó en el bolsillo de su saco.

- ¿Qué voy a hacer contigo? – masculló.

Acto seguido me tomó de la cintura y me cargó como si fuese un bebé.

- ¡Bájame! ¿Qué crees que estás haciendo?

- Reclamando mi premio – contestó y comenzó a avanzar hasta la puerta.

- ¡¿Cuál maldito premio?! ¡Bájame!

- Quedamos que si te vencía en los exámenes pasarías el día entero conmigo. Y eso es exacto lo que harás ahora.

- Estás loco. ¡Bájame!

- Me temo que eso no va a pasar – me dedicó una sonrisa torcida y salimos del Internado. Ya afuera me bajó. Un auto negro nos esperaba con la puerta trasera abierta.

- Sube – me pidió.

- En verdad que tu locura no tiene límites… ¿Y a dónde vamos ahora? Edward, no hay tiempo de salir a ningún lado son más de las 5 de la tarde. No tengo permiso de estar afuera durante la noche.

- Ahora sí – se limitó a decir. Cerró la puerta y le indicó al chofer que avanzáramos. Ni oportunidad de despedirme de Jasper tuve.

- ¿Cómo qué ahora sí? ¿Qué diablos significa eso?

- Significa – se acercó demasiado a mi rostro, podía sentir su aliento chocar contra mis labios – Que pasaras la noche en mi casa… conmigo… Eso significa.


crematlv19: "Gracias. Desde un principio he tenido tu apoyo en mis fanfics. Te mando un abrazo enorme y gracias de nuevo por dedicarle unos minutos a la historia."

Kjmima: "Feliz año. E igual, a echarle ganas a este nuevo añito. Gracias por tu review. Un abrazo."

Ximenafan (Guest): "Espero hacer más POV en un futuro. Estoy siguiendo la línea central de la historia pero, como te has podido dar cuenta, a veces le agrego cosas a lo loco. Hay que darle siempre un toque divertido y distinto. Gracias por leer."

BFF CULLENISTA 100: "Te lo agradezco. Gracias por leer."

Andy (Guest): "LOLZ! Lo sé. A veces yo también estoy así de: "Bella, cierra la boca -.-" Gracias por leer. Un abrazo."

ichigoneeko: "En el próximo capítulo lo descubrirás. Gracias por tomarte el tiempo de leer la historia. Feliz 2013."

Nelita Cullen Hale: "La verdad es que a veces hasta me siento en deuda contigo. Haz estado al pendiente de mis historias desde que comencé. Muchas, muchas gracias. Te deseo lo mejor en este 2013. Un abrazo y las mejores vibras."

cullen n masen: "Espero que el próximo capítulo se preste para ser un Edward's POV. Gracias por dedicarme un ratito de tu tiempo."

...

A partir de ahora, estaré respondiendo reviews, quejas y comentarios en la parte final de los capítulos. (Just so you know)

Nos leemos pronto.

- Cezi

Próxima a Actualizar: "The Darkest Water: Hard To Breathe"