disclaimer: si si si, nada es mio bla bla bla


Se busca: ¡pareja para el baile, por favor!

por Fede

Capítulo 9: ¡Que se acabe el baile, por favor!

Había unos diez alumnos de séptimo en el vestíbulo, y Stephen no se encontraba entre ellos. Lily salió del castillo y observó los jardines, el lago, el Bosque Prohibido… ¿Por qué James habría ido allí? ¿Qué era lo tan importante que tenía que hacer? ¿Querría desaparecerse? En ese caso, habría usado la red flu ¿Hacer algo ilegal? Talvez. Miró hacia ambos lados, pero no había nadie a esas horas por allí. Bajó las escaleras a paso rápido, mientras veía que una oscura figura se acercaba.

-¿James?-llamó.

Pero se notaba que no era James, pues este chico era más bajo, a pesar de que también era moreno; y tenía la nariz más grande.

-Severus-dijo Lily, sorprendida.

-¿Qué haces aquí, Lily?-preguntó con el ceño fruncido.

-¿Qué haces tú aquí?-preguntó ella, cruzándose de brazos.

-Bueno, vi a Potter y quería saber...

-Yo también lo vi ¿No sabes qué hacía en el Bosque Prohibido?

El moreno negó con la cabeza. Lo observó. Parecía alicaído.

-¿Tienes pareja?

El chico volvió a negar.

-Ah, verdad. Eres el único que queda de séptimo de Slytherin ¿no?-dijo Lily, con una ceja alzada.

-Los otros…

-Ya sé que sucedió con los otros. No me digas que les vas a seguir el camino, Sev.

-Me voy en cuanto me gradúe-afirmó, mirando al suelo.

La respuesta la dejó en shock. Cuánto habían sido amigos, y todo había terminado por las estúpidas Artes Oscuras. A pesar de que se habían distanciado desde hace dos años, estaba segura de que lo iba a extrañar, como él la iba a extrañar a ella.

Y Lily le abrazó, a modo de despedida. Severus apoyó su frente en el hombro de ella, quedándose allí un momento. Sería la última vez que la vería, pues seguirían caminos separados: ella por el del bien y él, el del mal.

-Gracias, Lily. Por todo…

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-¿Cómo me veo?-preguntó Mary.

Llevaba puesta una túnica beige larga, que era bastante vaporosa. Sophie le sonrió: se veía muy bien.

-Te dije que el rojo no era tu color-dijo Sophie, sonriendo.

Mary le sacó la lengua. Era verdad: a Sophie se le veía mucho mejor.

De pronto, la puerta se abrió, y por ella entró una pelirroja con cara de circunstancias.

-¿Por qué demoraste tanto?-preguntó Mary, escandalizada.

-Todavía no te has peinado, Lily.

La pelirroja tan sólo se sentó sobre su cama, abatida.

-¿Qué sucedió con Helen?-preguntó Sophie.

-Se lo tomó muy mal-dijo la prefecta, aunque esa era la última de sus preocupaciones.

Mary se le acercó y comenzó a observar su cabello, moviéndolo para ver qué hacía. Lily alejó sus manos con el brazo.

-Ya deben irse. No querrán que sus citas las esperen ¿no?

-Pero eres un desastre, Lily.

-Gracias, Sophie-dijo sarcástica-, pero váyanse. Yo puedo peinarme sola. No puede ser tan difícil-agregó, encogiéndose de hombros.

Sophie y Mary se miraron contrariadas.

-En serio, si las veo aquí cuando termine de ducharme, les echo un embrujo-dijo la pelirroja con una pequeña sonrisa, yendo hacia el baño.

Cerró la puerta y puso una oreja contra ella, pudiendo escuchar el murmullo preocupado de sus amigas. La sonrisa desapareció en cuanto escuchó la puerta de la habitación cerrarse. ¿Qué se suponía que el maldito de James estaba haciendo? No era curiosidad, era preocupación.

Después de la ducha, se secó el pelo con la varita y se dispuso a ondularlo. Pero no hizo más que dejarse algo parecido a un nido de pájaros, lleno de nudos. Deshizo el hechizo, y se tomó el pelo en una coleta en el lado, haciendo que su pelo liso reposara sobre su hombro derecho. Luego sacó un cintillo de metal de las cosas de Mary, que le ayudó a mantener su pelo todo para atrás. Se puso la túnica rápidamente, para salir corriendo de su habitación. Si se apuraba, Stephen no estaría tan cabreado por hacerlo esperar tanto...

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Lily volvió a mirar hacia la puerta de entrada: seguía sin suceder nada. ¿Dónde diablos estaría el muy…?

-¿Esperas a alguien, Lily?-le preguntó Stephen.

-¿Ah? No. Es sólo que nunca me había fijado en las ornamentaciones de la puerta ¿ya viste que bonitas?

El rubio observó las puertas del Gran Comedor y aguzó la mirada.

-Vaya, nunca me había fijado que estuviera tallada-admitió, sorprendido.

Lily sonrió ante la pobre excusa que Stephen se había creído.

-¿Qué crees que suceda ahora?-preguntó, sólo para no quedarse en silencio.

Stephen despegó la mirada de la puerta y se encogió de hombros. En ese momento, entraba Sirius Black al Gran Comedor. Lily se levantó del asiento inmediatamente

-¿Qué…?

-Ya vuelvo.

Y corrió hacia él, todo lo que los zapatos altos le permitían. Sirius venía arreglándose la túnica, y el cabello. Venía de los jardines, y Lily creía saber que antes había estado con James.

-¿Dónde está James? ¿Qué está haciendo? ¿Se encuentra bien?-preguntó nada más llegar a su lado.

Sirius alzó ambas cejas.

-James está ocupado.

-¿Está infringiendo la ley?-preguntó, apresuradamente.

Sirius la miró como si estuviera loca.

-Si quieres saber la verdad… Pero no les digas a James ni a Remus que yo te dije.

Se acercó a Lily, dejando su boca a unos centímetros de su oreja. La pelirroja pudo notar que varias miradas la fulminaban. Estaba estática, y cualquiera hubiera pensado que era por tener a Sirius Black tan cerca, pero no estaba para preocuparse de alguien que no fuera James en ese momento.

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-Lily ¿qué te sucede?-volvió a preguntar Stephen.

La pelirroja sólo suspiró.

-¿Qué hora es?-preguntó.

El rubio se apresuró a mirar su reloj de pulsera.

-Casi las tres.

-¿Las tres?

Stephen asintió.

-¿Ya quieres irte a dormir?

-Al contrario, quiero seguir bailando-dijo la pelirroja, mostrando una gran y falsa sonrisa.

Lo único que quería era no quedarse dormida, para poder ver a James. Él quería verle la túnica puesta, y ella quería mostrársela, a modo de agradecimiento.

-¿Y ahora?-preguntó.

-Las tres y media. Lily, ¿estás muy aburrida que preguntas cada dos minutos la hora?-preguntó Stephen, con el ceño fruncido.

-No, la he pasado genial, Stephen-se apresuró a mentir.

Ya no estaba tan lleno el Gran Salón, pues los alumnos más pequeños se habían ido a sus respectivas camas, y otros más grandes se habían ido a lugares más alejados. Sophie ya no estaba por allí; Mary conversaba y reía junto a tres chicos muy guapos de Ravenclaw, mientras sostenía un vaso de hidromiel. Stephen no había dejado de mirar a Helen en toda la noche, y ahora parecía querer matar con la mirada al chico que se había sentado junto a ella.

-¿Te gusta?-preguntó Lily, también mirando a Helen.

-¿Quién?-dijo Stephen, mirando a la pelirroja.

-Helen, por supuesto.

-Claro que no-dijo Stephen, como si la idea le diera risa-. Somos sólo amigos.

-Pues Helen no piensa lo mismo-dijo Lily, con una media sonrisa.

La cara de Stephen se contorsionó.

-¿Hablaste con ella? ¿Qué te dijo?

-¿Por qué no vas a bailar con ella y lo averiguas?-lo instó Lily, deteniéndose.

Stephen sacó las manos de su cintura, y se quedó quieto frente a ella.

-Pero… ¿y tú?-preguntó con el ceño fruncido.

-No te preocupes por mí.

El chico no se movió.

-¿Qué le pasó a James?

-No tengo idea-mintió Lily.

-Dile de mi parte que voy a matarlo por haber dejado plantada a Helen-le dijo Stephen, sonriendo.

-Sí, yo también.

-Gracias, Lily-dijo el chico con una sonrisa.

Le dio un beso en la mejilla y se alejó. ¡Ahora era ella la que estaba sin pareja, después de todo lo que había hecho! Se cruzó de brazos y caminó a paso rápido para salir del Gran Comedor lo antes posible, pero Sirius Black estaba al otro lado de la puerta, besándose con Lucy Pangrass, la rubia amiga de Jen.

-Sirius ¿tienes idea de a qué hora piensa llegar James?-preguntó de improviso.

-Pues-dijo el moreno, sacándose el brillo de labios esparcido por la cara-, al amanecer o algo parecido.

-¿Qué quiere matarme esperando?-preguntó enojada.

Y se sentó en las escaleras de mármol que estaban frente a la gran puerta del castillo, a esperar al desubicado de James Potter.

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Unos golpes en el hombro la hicieron volver a la realidad.

-Lily-escuchó de lejos.

Se sentó de improviso, mareándose. Aun estaba en la escalera de mármol, exceptuando que ya era de mañana. El moreno a su lado la observó, con una sonrisa.

-¿Qué haces aquí todavía?-preguntó.

Aun llevaba puesta la túnica negra del colegio: eso quería decir que recién había llegado.

-¿Qué hora es?-preguntó la pelirroja, mirándolo somnolienta.

-Casi las seis de la mañana.

Lily se sorprendió, y se paró.

-¿A estas horas vienes llegando? ¿Cómo puedes ser tan insensible, James? Te estuve esperando toda la noche para que me vieras en mi túnica, y tú te das el lujo de llegar a estas horas.

James sonrió.

-¿Sólo estabas esperándome para mostrarme la túnica?-preguntó, con ambas cejas levantadas.

La pelirroja asintió, y se giró con malhumor, con los brazos cruzados.

-¿Y no estabas preocupada por mí?-preguntó, con falsa modestia.

-¡Pues claro! Pero Sirius me dijo qué hacías y ya no me preocupé tanto-admitió.

-¿SIRIUS TE DIJO QUÉ?

Lily se sobresaltó ante el grito del moreno.

-No hables tan alto, que pueden escucharnos. Y si saben que estamos fuera de las…

-¿Qué te dijo Sirius?-exigió saber en voz baja.

-Bueno, eso: lo que hacías.

-Pero ¿qué?

-Que ibas a ayudar a Remus-respondió la pelirroja, con una ceja levantada, pues James parecía bastante preocupado.

-¡No puede ser! Sirius siempre mete la pata-dijo, pasándose una mano por el pelo, y despeinándolo.

- Bueno, no le contaré a nadie que ibas a llevar a la madre de Remus a San Mungo por que estaba enferma. No sabía que era tan secreto…

-Espera ¿eso te dijo Sirius?-dijo, esperanzado.

-Sí, ¿qué más iba a decirme?-preguntó Lily con el ceño fruncido.

-Conociendo a Sirius, cualquier cosa-dijo el moreno, sonriendo sinceramente.

Se quedaron en silencio, mientras James la observaba.

-Te ves hermosa, y no es por la túnica, Lily.

La pelirroja sonrió, y se sonrojó suavemente, dándose una vuelta para que James la observara de todos los ángulos.

-Gracias-dijo, con una sonrisa sincera.

Volvieron a quedarse en silencio durante unos segundos.

-¿Y? ¿Me extrañabas?-preguntó, retomando la conversación.

-Extrañar no es la palabra correcta, pero sí, quería que volvieras-admitió la prefecta mirando al suelo.

-¿Cuál es la palabra correcta, entonces?

Lily le miró a los ojos por unos segundos, y luego saltó para abrazarse a su cuello.

-¡Que estaba demasiado preocupada por ti y te echaba mucho de menos!

-Eso es más de una palabra-corroboró, sonriendo.

-Y lamentaba no haberte pedido ser mi pareja para la graduación, James-dijo Lily, ruborizándose, aunque el moreno no podía verla pues seguían abrazados-. A pesar de que luego me habrías dejado botada.

-Aun no termina esta noche-dijo el chico.

-Ya es de día-dijo Lily, extrañada por la afirmación.

James la ignoró.

-¿Quieres bailar conmigo, Lily?

Se acercó a su oído y le susurró una melodía, y empezaron a moverse lentamente, James dirigiendo a Lily.

-Es el mejor baile de la noche.

James dejó su cara mirando al cuello de Lily, respirando la suave fragancia que emanaba de ella toda. De pronto, dejó de susurrar la canción, y se separó de ella, mirándola a través de esos ojos esmeralda.

Lily pasó una mano por su cabello, que quedó más despeinado aun, y sonrió.

-Temía no volver a verte nunca más, James-admitió la pelirroja.

-No vas a librarte tan fácilmente de mí.

El moreno se acercó los pocos centímetros que los separaban y la besó, despacio, casi con cuidado.

-Lamento no haberte besado antes.

-Yo también lamento que no lo hayas hecho antes-le fastidió la pelirroja.

-Al menos tanto trabajo de buscar parejas nos sirvió de algo-dijo James, reprimiendo una sonrisa-. Al menos, yo encontré a mi pareja perfecta.

FIN


Hola hola! Y... ha llegado el final! qué les ha parecido la historia? no son adorables lily y james? la mejor pareja :) no se olviden de comentar la historia para saber qué les ha parecido el final... que extraño, no estoy acostumbrada a terminar las historias, asi que es un logro para mi jajaj si tienen nostalgia y quieren seguir leyendo de esta hermosa pareja, pásense por mi nuevo fic: Recuerdos. Les prometo que les gustará :) Gracias a todos los que se han pasado alguna vez, los que han comentado y los que leerán esto después del final! Mucha mucha suerte a todos y espero que nos sigamos leyendo. Besitos

Fede