IX

El amanecer inundó las paredes de mi habitación dándole la bienvenida a un glorioso sábado. ¿Glorioso? Exactamente ¿qué tenía de glorioso? "Que es un nuevo día…" No "…que sólo falta el domingo para que sea lunes…" No "…que los sábados son gloriosos por ser sábados…" ¡NO! No tenía nada de glorioso. Era el peor sábado desde que me embriagué por primera vez en la tierra y, por ende, la primera resaca que tuve en mi vida. Eso fue en, no lo sé, mil ochocientos y algo… recién llegado de Layanure y ya los humanos me habían embriagado con el alcohol. Después de ese, definitivamente, el sábado después de la fiesta de Kikyou fue el peor de todos. ¿Por qué? Porque me había ocupado de maldecirme toda la noche por las cosas que había hecho y las que no. Por ejemplo:

Cosas que he hecho: 1 Venir a la tierra a esconderme de Hakudoshi. 2 Venir a la tierra a esconderme de Hakudoshi con Suikotsu, Miroku, Koga y Bankotsu como "cuidadores". 3 Venir a la tierra a esconderme de Hakudoshi con Suikotsu, Miroku, Koga y Bankotsu como "cuidadores" y dejarme llevar por la locura infinita de los humanos, empezar a tomar alcohol como si mi sangre lo necesitase, vivir en los burdeles como si allí fuese a encontrar mi alma. Después de eso, me aburrí de aquellos desagradables lugares y me convertí en Giacomo Casanova, versión demoníaca, ¡ah, cómo me gustaban las mujeres!, pero no cualquiera, siempre mujeres experimentadas, jamás me atreví a quitarle el "honor" a doncellas vírgenes que esperaban un príncipe azul y yo sólo ofrecía un atractivo, frío y descarado demonio con apariencia de príncipe azul.

Cosas que no he hecho: 1 Suicidarme. No, esperen, eso sí lo intenté y no lo logré. ¡Ya sé! Volver a Layanure. No, eso también lo intenté, Suikotsu no me dejó. ¡Oh, Ya lo tengo! Comenzar una carrera musical con los chicos. Ya teníamos la banda, sólo faltaba ser famosos y ganarnos la vida con la música. 2 Una novela. Soy bueno escribiendo, tengo historias por contar, puedo quedarme horas sentado pensando, sólo me faltaba la inspiración. 3 Besar a Kagome. Besar a Kagome. Besar a Kagome.

Después de NO dormir en toda la noche, como siempre, me sentía peor conmigo mismo por haber dejado en medio de la pista de baile, sola, a Kagome. Y el "cálido" comentario de Miroku "…más te vales que no desaparezcas como con las demás…" no mejoró la situación mucho que digamos. ¿Qué iba a hacer? Me encantaba la chica de ojos chocolates.

-…bueno…tomaré una ducha…- Me dije a mi mismo. Fue lo que hice. Estuve encerrado en el baño, tomando una ducha de agua caliente, ardiente, una media hora. Mi yo interno insistía: "¿Qué vas a hacer Inu?"

-¿O través harás un intento de suicidio con agua hirviendo?- Bankotsu golpeaba la puerta una y otra vez, sonaba preocupado. Claro, era Bankotsu "…Duh…"

-No… ¿por?- Respondí tranquilamente mientras cerraba el paso de agua para salir del baño y tranquilizar a Bankotsu -¿ves? Vivito y coleando… - Él siempre se preocupaba DEMASIADO por mí, más que los demás, y los demás lo hacían en exceso, entonces, Bank moría de preocupación por mi.

-Menos mal… me prometiste no volver a intentarlo… - Era tan inocente, tan frágil emocionalmente y tan fuerte físicamente. Era como el hermano menor que nunca tuve y nunca quise, pero, si era Bankotsu, entonces si me gustaría tener ese hermano menor. Lo quería mucho y, creo yo, era muy evidente cada vez que le pasaba algo, porque siempre sobre actuaba si se trataba de Banki.

-…lo sé…-

-¿Pasa algo Inu?- Preguntó tomándome del brazo justo antes de cruzar la puerta de mi habitación.

-…no…- respondí sin girar a verle.

- Por favor, dime. Quiero saber qué te pasa. No soporto verte así - ¿Verme así? Si estaba normal, ¿o no? – No se te nota por fuera pero… tus ojos no mienten, Inu – "¿mis ojos? Pero… se supone que mis ojos son inexpresivos"-… No… para mí no…- Ah claro, Bankotsu era capaz de escuchar los pensamientos de los demás. Si hablaba con él mi mente no podía tener privacidad-…siempre olvidas que puedo escucharte aunque no hables…- Dijo mostrando una sonrisa infantil en su rostro de niño inocente.

-…sí…- Solté el agarre con delicadeza -…pasa, no vaya a ser que despertemos a los demás…- Dije invitándolo a pasar a mi habitación. Cerré la puerta y me dirigí al armario para vestirme con un pantalón rojo vivo.

- Dime, entonces. ¿Qué ocurre, por qué tan… bueno, más deprimido de lo normal? – Preguntó torpemente sentándose en el único mueble acolchado de la habitación.

-…como sabrás tiene que ver con Kagome…- Comencé asomándome por la ventana de mi alcoba para ver cómo las aves jugaban con los rayos del sol que atravesaban las pocas nubes que habían en el cielo azul mañanero despejado de ese sábado.

- Lo imagino… es idéntica a Ilia…- Ah, no fui el único en darme cuenta.

-…creí que había sido el único en notarlo…- Me senté a su lado.

- No… yo… recuerdo perfectamente a Ilia y… cuando vi a Kagome por vez primera, pensé que… quizás… te acercarías a ella y olvidarías a Ilia…-

-¿Qué? "…pequeño demonio…" Bank, no puedo olvidarla así como así, lo sabes…- fruncí un poco el ceño, me desconcertaba que pensara igual que yo, que me conociera tanto así y que se expresara tan libremente. Siempre había sido así. Por eso le tenía tanto aprecio.

-…si… pero… Kag es una hermosa persona, la verdad es que se parece mucho a Ilia, no sólo físicamente, también en su forma de ser, en cómo piensa…-

-…¿acaso quieres que le dé una oportunidad?...- le interrumpí para no escucharlo.

-No… quiero que te alejes de ella si la vas a hacer sufrir…- "Auch" Oírlo de Miroku era una cosa, dolorosa, por cierto. Pero, ¿de Banki? Que él lo dijera era totalmente diferente, era desgarrador, desolador, no sólo por su voz que casi se quebraba cada vez que me hablaba de cosas como esa, cada vez que tenía que dirigirme la palabra para reprenderme o para corregirme, su voz siempre fue débil para reprocharme. Sin embargo lo que más me afectaba de que esas palabras salieran, no de la boca ni de la garganta de ese muchacho, si no de su corazón, era su mirada triste. Sus ojos azules se llenaban de una profunda tristeza que a cualquiera con corazón suficiente, increíblemente hasta a mí, hacía sentirse la cosa más horrorosa del mundo por provocar tal sentimiento en un chico tan inocente como él.

-… ¿cómo hago para alejarla si no puedo dejar de pensarla?...- Pregunté fríamente pero, como cada vez que hablaba con Bankotsu, mi mirada fría se transformó en una llena de dolor, como si yo mismo me estuviese clavando una estaca en el corazón.

-…No lo hagas, entonces. Inu, como era de esperarse, le atraes mucho a Kagome, más de lo usual, más que una simple atracción física. Ella, en serio, desea conocerte. Quiera saber de ti, quiere descubrirte. Quiere llegar a ver lo que yo veo en ti. Quiere formar parte de tu vida pero… eres tan cerrado… que poco a poco irá perdiendo esperanza alguna y, sin si quiera haberlo intentado, terminarás lastimándola a ella también…- "a ella también" No se refería a todas mis aventuras con otras mujeres, se refería e él mismo.

-…Bankotsu… vete…- Dije levantándome y abriendo la puerta para que saliera de mi alcoba-…por favor, vete…-

-…siempre haces lo mismo Inuyasha… nunca quieres escucharme, nunca quieres expresarte y siempre terminas deshaciéndote de mí… eso…-

-…Te lastima, lo sé. Pero entiende, Bank, no soy como tú. No puedo… no puedo decir lo que siento…- Tanto mi mirada como mi voz habían vuelto a la normalidad. Frío, sin sentimientos.

-… eso lo entiendo, siempre lo piensas…- Dijo agachando su cabeza. "…N-…" Tuve que negar ese pensamiento, no podía dejarlo escuchar -…pero ¿por qué no puedes escucharme?...- Se puso de pie, aún con la cabeza gacha- … Siempre lo evitas, es como si dijeras "ya basta, cállate y déjame en paz"… y… quedas en blanco. No puedo escuchar tus pensamientos porque no me dejas…- Dio unos pasos para acercarse a mí. Yo seguía en la puerta -… ¿por qué no me dejas Inu? ... ¿Aún no me he ganado tu confianza?... – Soltó finalmente sin anestesia alzando su rostro y dejando mostros unas lágrimas que caían descontroladamente desde sus ojos y hacían el recorrido por sus sonrojadas mejillas para caer en su temblorosa boca. Me asfixió -… acaso ¿aún no soy digno de tu confianza?...- Me apuñaló - …¿no significa nada para ti todo el tiempo que he intentado estar a tu lado, aunque no me dejas?...- Me disparó -… ¿no significo nada para ti?...- Me envenenó -…sé que no soy más que un súbdito, un guerrero inferior a ti, que soy un niño para ti, que soy un llorón sentimental que no puede soportar nada, que te canses de mi sensibilidad…pero…¿no he llegado si quiera un poco a tu corazón? Sé que no puedo ser como Miroku, él es como un hermano para ti, lo sé… pero…me pregunto… ¿acaso nunca sentirás algo así por mí?...- No lo soporté. "¿No lo sabes idiota?…eres más que sólo importante para mí…eres parte de mí…eres…"

-…- Yo no cambié mi expresión. Sabía lo que había pensado, sabía que él lo había escuchado. Sabía que pronto, no ese mismo día, pero sí pronto, mi desvanecería por completo ante Bankotsu y él encontraría, por fin, en mí eso que tanto había buscado y que yo me había preocupado por ocultar al mundo entero. Sus ojos, aún bañados en lágrimas infantes, cambiaron su expresión de dolor y tristeza para reemplazarla con una de sorpresa y esperanza, con un toque distante de alegría e ilusión infantil- … sigue….- Sabía perfectamente a qué se refería. No quería escucharme hablar, se conformaba con escuchar mis pensamientos. Pero nuevamente me cerré. "lo siento… no puedo, no ahora…" fue lo único que pensé - …acaso… ¿nunca me dirás por qué no me quieres escuchar? …- Preguntó con esa misma mirada de ilusión que tenía.

-…no lo sé…- respondí - …ahora, quítate esas lágrimas de niño llorón y lávate la cara antes de que alguien te vea y te interrogue… - Dije eso con menos dureza en mi voz que de lo normal mientras acariciaba tiernamente, sí, tiernamente, su cabello con mi mano derecha. Él era sólo unos cinco centímetros más bajo que yo, pero siempre le fastidiaba con eso. "Perdón si te molesta pequeño…" pensé.

-…no, no me molesta…- Dijo con una sonrisa risueña formada en su rostro. De un momento a otro lo tenía guindado encima como un niñito, me estaba abrazando como si hubiese dicho las palabras mágicas.

-¡Ya suéltame Bankotsu!- dije desesperado, después de sufrir la falta de aire en mis pulmones del fuerte agarre que tenía ese niño- ¡Suéltame!... ¡Tanto afecto… me debilita! – Si, estaba exagerando, pero no podía dejar que pisaran mi orgullo con una muestra ENORME de cariño.

-¿Qué está pasando?- Preguntó Koga, adormilado, saliendo de su habitación con las sábanas aún pegadas a su cuerpo semi desnudo y la almohada estrujada bajo sus brazos, con una expresión de trasnocho que era comparable con la mía, pero en Koga, el trasnocho, el mal sueño y el que se le despertase temprano, todo junto, era para una bomba nuclear en la casa.

-…nada…- respondimos al unísono Banki, quien ya había dejado de abrazarme, y yo un tanto nerviosos por las próximas acciones del pelinegro.

-…- Nos clavó una mirada muerta, peor que la mía, y se encerró otra vez en su habitación llevándose con él ese extraño aura que se les siente a las personas cuando están de mal humor por no haber dormido lo suficiente.

-…Voy a hacer el desayuno, ¿qué quieres comer?...- Me preguntó el pequeño Banki con una enorme sonrisa soñadora en su rostro.

-…panqueques…-

-…Inu, tu SIEMPRE quieres panqueques…-

-…Entonces para qué preguntas…- Bajamos las escaleras para dirigirnos a la cocina y le acompañé escuchándolo hablar animadamente de Midoriko. Midori esto, Midori aquello.

-…y me dijo que le fascina patinar en hielo. Que todos los fines de semana va a la pista de hielo que hay en el centro comercial del este de la ciudad. ¿Sabes? El que queda en la esquina de la calle del LSwu. Inu, ¿por qué nunca hemos ido a una pista de hielo?...- preguntó cual niño curioso y deseoso de descubrir lo antes posible el mundo que le rodea.

-…porque… no nos llama la atención…-

-… ¿en serio?… a mi sí… ¿podemos ir?... ¿sí?... – Si seguía viéndome se le iban a quemar los panqueques. La sonrisa que tenía… ¿cómo describirla?… ¡Ah, sí! Era la sonrisa de Simba, cuando es sólo un cachorro, en la película El Rey León, de Walt Disney. Sí, esa era la sonrisa que tenía.

- …si quieres ir… ando solo…-

- ¡Ay, no seas malo Inu!...- Por Dios, era todo un niño -… Midori me invitó y prometió enseñarme a patinar…-

-Entonces…¿para qué quieres que yo valla si vas a estar con ella?...-

-…No es lo mismo…sin ti… y… nos invitó a los cuatro, dijo que Ayame, Sango y Kagome también irían…- Aún tenía esa sonrisa que convence a cualquiera, sin excepción alguna. "…rayos…"

-… ¿cuándo?...- pregunté totalmente resignado y derrotado por el encanto infantil de Bankotsu.

-…No lo sé… sólo nos invitó… ¡pero en lo que sepa te lo haré saber!...- Cómo lo odiaba.

-¡Buenos días chicos! ¡Sí, panqueques!- Suikotsu apareció justo cuando el cuarto panqueque salía del sartén. Nos ignoró por completo en cuanto el aroma inundó su estómago que rugía ferozmente de hambre. Se agarró los tres primeros que habían salido y desapareció cual sombra en la oscuridad.

-¡Qué rico!...- Yura entró justo después de que Suikotsu desapareciera y corrió hacia Bankotsu para darle un beso en la mejilla de buenos días y, después, plasmar uno en la mía- … ¡Suikotsu! ¿¡Por qué te agarraste todos los panqueques!-

- Descuida Yura, apenas estoy empezando… los próximos serán para ti…-

-¿Para ella? ¿y yo qué? Llevo mil años aquí escuchándote hablar, muriéndome de hambre… ¿y piensas dejarme para el final?- No era justo, yo había llegado primero.

-… Inu… tu no trabajas, nosotros sí. Además, siempre tienes hambre, puedes soportar un poquito más…- Dijo Yura tomando el último panqueque que Bankotsu había sacado del sartén.

-¡Pero tengo mucha hambre!- Bueno, lo admito, si se trataba de comida YO era el niño mimado.

-…tranquilo Inu, estoy utilizando dos sartenes. ¿No lo habías notado? Aquí están ya tres de tus seis panqueques… no me atrevería a dejarte de último…- Su mano derecha sostenía la espátula y su mano izquierda el plato con el glorioso manjar que había preparado para mí. Siempre con una sonrisa, colocó el plato sobre el mesón de granito, justo en frente de mí, y me sirvió un poco de jugo- … aquí tienes, que lo disfrutes, buen provecho…- Siempre con una sonrisa.

-…g-gracias…- para ese momento ya me sentía avergonzado por haber actuado como un niño y por el exceso de amabilidad con la que me trataba el pelinegro. Siempre era así pero aún no me había acostumbrado a TANTA amabilidad. Lo que me faltaba a mí de sensibilidad y amabilidad, calidez y comprensión al cien por ciento, le sobraba a Bankotsu y tanta inocencia se le desbordaba por sus ojos soñadores y su sonrisa infantil.

Por eso no me gustaba escucharlo. Porque todo lo que decía era lo que yo sentía y no me atrevía a expresar. Cada vez que le escuchaba hablar me debilitaba, me doblegaba, hacía que el corazón frío por la amargura se calentara como las flores cuando el sol las llena por completo de sus cálidos rayos dorados, hacía que volvieran a mí las emociones que había perdido a los diez años, que recuperé a los diecisiete al conocer a Ilia, cuando me enamoré de ella y que perdí nuevamente por su muerte. Bankotsu era como un reflejo de mi alma encerrada allá en lo profundo de la indiferencia y a punto de caer en el abismo del olvido. Bankotsu siempre recuperaba esa alma. No la dejaba caer por el abismo, la recogía en sus manos y la llenaba de amor sin pedir nada a cambio. Bankotsu era parte de mí. Bankotsu, en cierto modo, era mi salvador.

Después del espectacularmente delicioso desayuno preparado por Banki, me dediqué a leer un poco. Mientras me sumergía en las hojas de la novela que tenía en mis manos escuché a Miroku caer de su cama y, por fin, despertarse alrededor de las once de la mañana. Koga ya había salido de su habitación un par de veces para entrar al baño y volver a encerrarse en su alcoba. Eran unos flojos. "Ojala yo pudiese dormir así como ellos, si quiera una o dos horas de sueño profundo… pero no, ni cinco minutos de sueño puedo tener". Al medio día fue Yura quien se encargó de preparar el almuerzo y quien nos obligó a todos a comer en la mesa como debe hacer una familia.

El día pasó tan lento como el movimiento de un caracol, que recorre pesadamente dos centímetros de distancia en unos eternos dos minutos o más, o menos, o tarda tanto que el simple hecho de verle, a cualquier ser vivo, incluyendo a otro caracol, a menos que sea un investigador a quien realmente le llame la atención la forma de desplazamiento de ese pequeño animal, mata del aburrimiento y sólo provoca la necesidad urgente de una cama o cualquier mueble acolchado para dormir profundamente, o incluso el piso era más que suficiente. Durante la tarde se me antojo escuchar el frenético sonido de la guitarra eléctrica en mis manos, entonces busqué el amplificador y mi hermosa Les Paul amarilla con bordes negros y toqué hasta el cansancio. Además de estar sentado en mi exquisita Yamaha negra, no había nada más emocionante que hacer mis manos tocar la guitarra eléctrica, llegar a esas notas musicales que llenan de euforia al cuerpo y al alma, que provocan un incremento de adrenalina en la sangre, que hacen que la emoción se desborde y trae más inspiración a nuevas melodías. Para mí el sonido de una guitarra era tan delicioso y provocativo como los mismos panqueques, incluso más. Pasé más de una hora tocando notas al azar. Las ondas de sonido destruían mis oídos pero alimentaban mi alma musical, llegué a tal excitación en las notas más altas que el suelo sufrió las consecuencias: Les Paul fue golpeada innumerables veces contra él hasta quedar totalmente destrozada e inservible. Como una verdadera estrella de rock, había destrozado mi guitarra.

-...Miroku…- le llamé abriendo la puerta de mi habitación que había estado cerrada hasta que la indefensa Les Paul fue azotada contra el piso por mis manos enfebrecidas, llenas de adrenalina, de pura emoción.

- ¿qué? – preguntó asomándose en su puerta, que estaba a unos diez pasos de la mía, justo al frente.

-… rompí accidentalmente la Les Paul…- Dije mostrándole la destrozada guitarra que le veía con una cara de desesperación y diciendo "¡aléjame de las manos de este demonio!"

-¿otra vez? Inuyasha debes dejar de romper las guitarras así… ¿por qué no usas a tu amada SG Gibson? A ver si te atreves a hacerle lo que le has hecho a esta pequeña Les Paul… - respondió, molesto, acercándose para arrebatarme de las manos la ya fallecida Les Paul. "pobre Les Paul"

-¿Qué? ¿Estás loco? ¿Usar a mi increíblemente hermosa SG Gibson Black and White para pasar el rato? … ni soñarlo…- Dije ofendido por el comentario de Miroku. Yo AMABA a mi Gibson, la amaba a morir. Sólo la usaba para ensayos y para tocar en público, jamás para pasar el tiempo. Ella merecía ser utilizada sólo para ocasiones especiales, para conciertos y presentaciones, para los ensayos y prácticas, no para un momento de aburrimiento.

-…Bueno entonces deja de romper guitarras… Suikotsu te va a matar por andar gastándole el dinero en antojos…-

-…Bueno… técnicamente eres tu el que me las compra… no yo…- Cada vez que asesinaba a una guitarra, después de gozar de su hermosa melodía, Miroku era el que salía a comprarme otra.

-…Sí, y voy a dejar de hacerlo para que aprendas a cuidarlas…-

-…Pero yo las cuido…-

-…Sólo cuidas a tu amada Gibson, tu venerada Fender dorada con negro y a tu Ibanez azul eléctrico…- Su expresión era de fastidio. Fastidio porque estaba seguro que le tocaba ir a comprar otra guitarra para mí. Y si, tenía que hacerlo.

-…bueno, ¿te parece poco? Al menos cuido con mi vida a esas tres perfectas guitarras…- Fue mi última oración para encerrarme, otra vez, en el cuarto y escuchar un poco de música instrumental.

Bien, al menos durante la tarde del sábado pude olvidar todo. Cuando calló el ocaso lleno de melancolías y de estrellas que empezaban a aparecer, parpadeando mil veces cada una por la impresionante vista de este pequeño hermoso planeta, mundo dominado por los humanos, habitado por animales e invadido por algunos demonios, se hiso presente la clara imagen de Kagome en mi cabeza, la misma pregunta de esa mañana empezaba a surgir otra vez. "¿Qué vas a hacer Inuyasha?"

-…qué voy a hacer…- Ya era un hecho que empezaba a dejar a un lado a Ilia. Cómo empezaba a odiarme por eso y al mismo tiempo a sentir una mínima felicidad por dejarme olvidarla, por dejarme pensar en mí después de tantos años, por dejarme crear la ilusión de una felicidad que ni siquiera estaba cerca, por dejarme haberme fijado en Kag. Y crecía mi odio por haberla encontrado tan parecida a Ilia, por ser cruel y haber entrado en su vida para arruinarla, por compararla constantemente con Ilia, por no dejar de pensarla, por necesitarla más que al aire que entraba en mis pulmones y hacía funcionar mi corazón pobre, casi muerto, agarrado a la vida por minúsculas razones que se hacían grandes en momentos específicos y volvían a minimizarse cuando las penumbras invadían mi ser y recordaban la inmensa agonía y la infelicidad por la que me obligué a olvidar todas mis emociones, pero me desobedecí y, poco a poco, iban surgiendo sin rendirse - … ¿qué voy a hacer?...-

La mañana del domingo me sorprendió. El sol brillante me invitó a caminar hasta aquella caída de agua que había encontrado días antes en el bosque de Corsky. Quería olvidar, al menos unos minutos, quería descansar, relajarme. Hice exactamente lo mismo que aquel día que vi por primera vez la caída de agua. Me senté en el mismo lugar, la misma piedra. Estuve ahí un largo rato sin pensar en nada, sólo sintiendo el agua en mi espalda, mi cabeza, mi rostro, mi pecho. El bosque estaba tranquilo, en silencio, colaborando conmigo en mi intento de tranquilizarme. Ni un solo ruido…

-¡Guau!- Hasta que escuché un ladrido. "¿Un ladrido?". Abrí mis ojos, no había nada ni nadie. Salí del lago y caminé un poco buscando el origen de aquel ladrido.

-¡Guau!- Otra vez.

-¡Chuck vuelve aquí ahora!- "¿Kagome?" En ese momento pensé que ya había perdido por completo la poca cordura que me quedaba.

NOTAS DE LA AUTORA

Hey guys! I'm back! :3 ¿como tan? ¡Por fin volví! y adivinen... adivinen ps -.- ... ok... ya se cómo hacer para que Kagome sepa que Inu es demonio :3 ... claro, no va a ser la gran cosa, pero, lo importante es que ya se me ocurrió cómo U.U ...

Espero que les haya gustado el cap. Ya saben cualquier error perdonenme la vida *¬* y Cualquier pregunta ps dejen reviews! ^-^

Aquí les VUELVO a dejar el link de mi blog -.-*

susuki-1 espero haber entendido tu recomendación para escribir la dirección *-*:

h t t p: /l o r e b e l g s l . b l o g s p ot . c o m

¿Era así? *¬* espero que si... U-U

GRACIAS A:

aya-pame-kagxinu

setsuna17

susuki-1

por escribirme y dejarme saber que hay people que se molesta en leer este invento descabellado de esta mente enloquecida *-*

Bueno, nos 'tamos leyendo! ^-^

Se despide... LbG :3