-Creo que a pesar de todo, has llevado esta situación de la mejor forma que se puede llevar, podías haber hecho muchas cosas, pero no las hiciste, eso habla bien de ti. Pero si sigues teniendo problemas, yo estoy aquí para ayudarte… y también mi familia de trolls- Dijo Kristof, mientras pensaba en las esculturas de hielo que Anna le había descrito. El dia anterior, cuando vieron a Jack salir del castillo, Kristof había convencido a Anna para que la dejara pensar y creia que ahora ya era el momento de hablar.
-Gracias Kristof, pero estoy bien- Dijo Elsa sintiendo deseos de hacer más esculturas de hielo.
-Creo que yo tengo una solución para todo esto- Dijo Anna con su habitual voz animada –Creo que todos necesitamos chocolate-
-Eso seria genial- Dijo Elsa con tono cansado, un tazón de chocolate caliente derretiría todas las ideas relacionadas con esculturas de hielo.
-Yo también estoy de acuerdo, pero creo que deberíamos ir a un lugar tranquilo para relejarnos- Dijo Kristof que aún no terminaba de aceptar el hecho de que tenía que anunciar ante todo el reino que se casaría con Anna.
Los tres jóvenes decidieron evitar el comedor habitual y tampoco quisieron reunirse en un dormitorio para comer, así que bajaron a la cocina. Pero al llegar a ella se encontraron una sorpresa, todo está totalmente desordenado, había gritos y ruidos por todas partes. Irónicamente los tres habían olvidado que se estaba cocinando el banque para la celebración del día del amor.
Rápidamente escaparon hasta una pequeña sala de estar con una linda chimenea.
-Pero claro, ahora que encontramos un lugar tranquilo para desayunar, resulta que no tenemos que comida que degustar- Dijo Anna graciosamente.
-No se preocupe princesa- Interrumpió una voz, era una de las sirvientas más ancianas que los había seguido – Yo les traeré algo de comer, supongo que los tres querrán algo de chocolate caliente- Dijo amablemente la mujer y luego de recibir la aprobación de los tres se marchó.
-Eso… eso fue un poco extraño- Dijo Kristof
-Sí, ya lo creo- Respondió Anna –No recuerdo que eso haya pasado antes-
-Supongo que quiso ser servicial- Dijo Elsa, literalmente echándose en el sofá –Estoy agotada…- Frunció el entrecejo, Jack la dejaba agotada. (En el sentido de que le aburría discutir con él... no en el otro sentido!)
-Sí, te entiendo… toda esta tención me está matando- Contribuyo Anna mientras imitaba a su hermana, solo que ella se dejaba caer sobre un sillón.
-Pero hay algo que aún no entiendo- Dijo Elsa sentado sé derecha y proyectando su cuerpo hacia adelante -¿Cómo, Kristof, pudiste ver a Jack?-
-Muy simple mi querida Elsa…- Dijo con tono cómico –Todo es gracias a mi familia de trolls, de ellos aprendí muchas cosas, podría haber sido un gran hechicero, pero prefiero el hielo- Dijo Kristof, relajándose también en otro sillón.
En ese instante la anciana sirvienta entró, con una bandeja con tres tazones de chocolate caliente y tres deliciosos trozos de pastel.
-Majestuoso- Dijo Anna con la boca llena de chocolate.
-En realidad su majestad hay mejores chocolates- Dijo la sirvienta (sin nombre...XD).
-¿Hay menores?- Preguntó extrañada Elsa.
-Claro que si, al menos... había mejores- Dijo dudando la mujer.
-Todos sabemos que usted tiene una historia en mente ¿Porque simplemente no nos la cuenta?- Pregunto Kristof intrigado.
-Bueno, pues resulta que cuando ustedes señoritas eran muy pequeñas había un pastelero en Arendell, especialista en chocolatería, en cuanto sus padres oyeron hablar de él decidieron que viniera al castillo para que trabajara con nosotros, sus chocolates eran los mejores, desde entonces que a ustedes majestades, les gusta tanto...- Pero la mujer no continuó con su narración.
-Pero ¿que pasó con él?- Interrogó Anna cada vez más curiosa.
-Bueno Johannes el chocolatero, murió un par de años después de que su padre ordenara cerrar las puertas del castillo y reducir al personal-
-¿Pero nadie continuó con su trabajo?- Dijo Kristof intrigado, y con trozo de pastel en la boca
-Se suponía que Johannes hijo se encargaría de eso, pero realmente nunca ocurrió, él hacia las cosas muy diferentes, y además era demasiado pequeño para eso... es más creo que tenia la edad de ustedes...- Nuevamente dejó sin continuar su frase.
-Ya veo, ¿y que ha sido de Johannes hijo ahora?- Elsa también sentía curiosidad, el nombre le resultaba vagamente familiar.
-Bueno... El chico murió... dicen que durante la helada... solo por...- Se calló abruptamente la mujer.
-Solo por...- Dijeron los tres al unisono acercándose a la mujer.
-Realmente yo no lo quería decir... pero lo diré, solo por salvar a esa niña chica llamada Cleissy, siempre supe que seria un problema para este pueblo, aún no entiendo como su padre la pudo recibir en este castillos, por suerte el pueblo no les permitió adoptarla, por suerte fue echada a la calle junto con muchos otros sirvientes... por culpa de ella perdimos al joven Johannes... siempre supe que era una bruja...- Entonces se calló abruptamente, pero todos estaban demasiado impresionados como para decir algo.
Elsa se sentía bastante ofendida, porque a ella también la llamaron bruja alguna vez, y porque recordaba de alguna manera nebulosa a los chicos.
Kristof, estaba anonadado ante tantas muestras de odio a una persona.
Pero Anna era la conocía la verdad de los hechos y sentía que todo encajaba ahora. Recordaba a Johannes perfectamente, cuando eran pequeñas jugaban con puesto que a su padre no le importaba con quien se juntaran, siempre y cuando se divirtieran, y no le importaba que Johannes, el hijo del cocinero se juntara con ellas.
Y también recordaba como se juntaban con Issy... al principio sus padres habían considerado adoptarla, porque... simplemente las tres se divertían tanto y eran muy unidas, pero al final en el reino nadie lo aceptó, todos creían que era una bruja o la hija de una, puesto que venia del bosque y nadie sabia su origen. Por lo tanto su padre decidió que se quedaría en el castillo, y con el tiempo trabajaría como doncella... Pero parecía que el destino iba en su contra, puesto que cuando se decidió esto, Anna tuvo aquel accidente en el cual Elsa le había arrojado un rayo de hielo a la cabeza... Y luego le había perdido la pista y en parte el interés...
-Será mejor que se retire- Dijo Anna con voz monótona- Creo que ya hemos escuchado suficiente de Brujas...- Se sentía extraña al oír su voz diciendo eso. Pero de la mujer solo quedaba la vaga sensación de que había estado ahí.
-¿Anna, te sientes bien?- Interrogó Elsa.
-Claro- Respondió la chica moviendo la cabeza para deshacerse de sus últimos pensamientos -Solo que una idea se cruzó por mi mente y realmente no me gustó demasiado... Pero ya es historia pasada- Continuó diciendo mucho más alegre.
-Bueno creo que es hora de que vayamos a cambiarnos para la celebración- Dijo Elsa animada, los otros dos simplemente asintieron.
La reina se fue corriendo a su habitación cuando notó que nadie la estaba viendo, entonces cerró la puerta y apoyó su espalda contra ella mientras se dejaba caer hasta el suelo, quedando sentada contra la puerta.
Miró las esculturas que había echo de Jack, él la había convencido de que no era una bruja, él la había convencido de que sus poderes eran maravillosos... y luego él la había abandonado cuando más lo necesitaba... pero a pesar de todo... ella no podía evitar amarlo, pero no se la iba a hacer fácil...
Hola!
Espero que les esté gustado como va el fic, desde mi punto de vista es ahora cuando empieza más forma y los personajes comienzan a encajar
Y bueno le quiero dar las gracias a todas las personas que han comentado y por favor sigan haciéndolo :D
Tarba
