Capítulo 7:

Misión Rango A

Especialmente dedicado a… ¡Sasuke!

¡Feliz cumpleaños, teme!

Ya se que ya paso no me critiquen... se hace lo que se puede...


Los personajes, excepto uno que otro inventado por mí para la trama, son de Kishimoto-sama

Advertencias:

OcC.

Un poco de AU.

FemNaru.

Alguna que otra grosería.

La siempre presente falta de ortografía.

El lector podría morir de aburrimiento.


- Ne, Obaasan ¿Qué misión tienes para nosotros? –dijo una rubia mientras se inclinaba sobre un enorme escritorio para dirigirse a otra rubia que se encontraba sentada tras él.

Un tic apareció en el ojo de la mujer ante el apodo de la muchacha. "¿Vieja?" pensó con enojo. Espero a que respondiera el típico: "¡Joder Naruto! ¡Tenle más respeto a Hokage-sama!" de parte de Sakura, pero el reclamó de la pelirosada nunca llegó. En lugar de eso le dedicó tal mirada a la ojiazul, que Tsunade no pudo más que agradecer a Kami-sama que las miradas no mataran… al menos no todas.

El equipo siete se hallaba reunido en la Torre Hokage, a la espera de su primera misión fuera de Konoha después del "incidente" del Valle del Fin. Y habría que decir que Kakashi trató por todos los medios de retrasar esa misión, o por lo menos que fuera lo más corta posible. No se espero que Naruto tomara el asunto de manera tan madura. Ignoraba olímpicamente cualquier intento de Sakura por molestarla, la rubia entrenaba y platicaba con la ojiverde como si no hubiera ningún problema entre ellas, pese a los insultos que en ocasiones Sakura no podía contener. Tal vez no fuera madurez… tal vez solo dolía demasiado…

Una gotita resbalo por la frente del sensei al recordar algunas escenas de la los últimos días. Haruno Sakura se había convertido en la encarnación viva de el por qué Hatake Kakashi no tenia novia. (1)

Volviendo al asunto de la misión, la terquedad de Hokage-sama había hecho oídos sordos a las suplicas del ninja copia, murmurando cosas sobre "pleitos de niñas". Al pobre jounin solo le quedaba más que rezar a Buda para que la pelirosada dejara de lado sus diferencias por el bien de la misión.

- ¡Con un demonio, Naruto! ¡Siéntate! –gritó la Quinta dando tal manotazo al escritorio que casi lo parte por la mitad. Ante la agresividad de su querida obaasan Naruto, que seguía dando unos cómicos brinquitos y parloteando sin parar, dio un salto hacia atrás para quedar toda despatarrada en una silla.

- ¡Bien! –afirmó Tsunade, satisfecha ante la reacción de la chica. Repentinamente su voz se tornó seria-. Se les asignara una misión nivel A. El señor feudal de Osaka ha estado recibiendo amenazas de muerte contra él y su familia, para evitar la alianza entre su ciudad y la de Kioto. La alianza va a sellarse en un par de días con el matrimonio de su hija con el príncipe de Kioto. El equipo de Gai ya ha escoltado a la princesa de Osaka a un lugar seguro hasta su boda. El equipo de Kurenai se está encargando de rastrear a los culpables.

- Ah… -dijo Sakura extrañada-. Si los equipos de Gai-sensei y Kurenai-sensei están haciendo todo el trabajo, ¿qué hacemos nosotros aquí, Tsunade-sama?

La boca de Tsunade comenzó a curvarse en una sonrisa sádica, su mirada se dirigió con picardía a cierta rubia de ojos azules sentada tranquilamente cerca de ella. Naruto comenzó a sudar frio ante esa mirada. Algo le decía que de toda la misión, ella llevaría la peor parte.

"Esto no va a salir bien, dattebayo" pensó la niña algo asustada.

- Hatake Kakashi, Haruno Sakura, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto –enlistó sin cambiar ni un ápice la expresión de su rostro-. Su misión será… hacerse pasar por la princesa Aiko-sama, hija del señor feudal, y proteger a la compañera encargada de esa tarea.

Rodeo el escritorio para colocarse delante de un par de confundidos ojos celestes.

- Esa será tu misión, Uzumaki Naruto –anunció aumentando la sonrisa de su cara.

El silencio se extendió como pólvora por la habitación. Un ligero viento entró por la ventana y agitó ambas cabelleras rubias.

- ¡Ni de coña! –grito una poco femenina Naruto.

Se levantó sobre la silla para quedar de pie sobre el asiento y dio un giro hacia atrás, aterrizando justo delante de la puerta con la clara intención de escapar. A un cabezazo de Tsunade, Kakashi fue tras la chica y se la echó al hombro cual saco de papas.

- ¡Bájame, Kakashi-sensei! ¡Bájame! –berreaba la chica mientras le propinaba patadas y manotazos a su maestro como podía.

- ¡Cállate Naruto! –ordenó Tsunade tratando de hacerse oír sobre sus gritos-. ¡Es tu deber como ninja!

- ¡Ya te dije que ni de coña, Obaasan! –le contestó Naruto en el mismo tono-. ¡Estoy demasiado crecidita para andar jugando a las princesas! ¡Además! Si la mentada Aiko ya está segura, ¿¡para qué diablos necesito suplantarla!

- Si serás baka, usuratonkachi –dujo Sasuke recargado tranquilamente contra la pared. Durante todo el alboroto el moreno no había movido un dedo-. Si tú permaneces en el palacio en el lugar de la princesa, sus perseguidores no tienen porque buscarla en otro lado y estará más segura.

Naruto solo atino a detener su berrinche para parpadear con una actitud más que confundida.

- Además –continuo Tsunade en el mismo tono que Iruka-sensei había usado para explicarle que uno más uno eran dos-, la princesa debe estar presente para algunos reuniones sociales junto con su prometido. Un abrazo leve y tal vez un besito. Nada especial… -terminó la Quinta agitando despreocupadamente la mano, feliz.

Bien. Esa noticia no le sentó para nada bien al estomago del Uchiha, que sintió como si lo hubieran golpeado. Y no fue el único.

- ¡Nada especial! ¡Podrías estar dejándome con un pervertido, dattebayo! –gritó nuevamente la rubia con voz en cuello.

- ¡Vas a decirme que no puedes defenderte tu sola de un estúpido y mimado noble! –le gritó Tsunade perdiendo la paciencia nuevamente-. Además Akishino-sama, el príncipe de Kioto, está enterado de que tú no eres su prometida. Está dispuesto a colaborar para proteger a su futura esposa.

- ¡No quiero! ¡No quiero, dattebayo! –comenzó a berrear de nuevo Naruto, consciente de que se le cerraban las salidas.

- Tsunade-sama, no creó que Naruto deba hacer este trabajo –dijo una voz.

Para sorpresa de la rubia, quien había salido en su ayuda no había sido otra que Sakura.

- Es una baka que arruinara la misión al primer día –afirmó la pelirosada mordaz. Naruto se mordió el labio con dolor, había sido demasiado bueno para ser verdad-. Si me lo permite yo…

- No –negó Tsunade con firmeza-. Aiko-sama tiene el pelo rubio y los ojos azules. Naruto es perfecta para el trabajo.

- ¡Pero con un henge hasta Sasuke-teme puede hacerse pasar por la condenada princesa! –contradijo la chica señalando al moreno con un dedo, que al instante se pegó contra la pared.

- ¡A mí no me metas en tus broncas, usuratonkachi! – le gritó el niño mientras una gotita de sudor resbalaba por su cara.

- ¡No podemos depender de un henge en una misión tan delicada como esta Naruto! –gritó otra vez la Hokage-. ¿¡Y si se desvanece en el momento más inoportuno!

- ¡Ino también es rubia y de ojos azules! ¿Por qué no lo hace ella? –gritó la Uzumaki jugándose su última carta. Y había que decir que era buena, ¿desde cuándo Naruto podía poner buenos pretextos?

- ¡Yamanaka Ino se encuentra en otra misión en este momento y tú eres la única rubia de ojos azules en toda Konoha! –le informó Tsunade con su cordura a punto de irse por el inodoro. Después de un momento una sonrisa malvada invadió su rostro, una sonrisa manipuladora, la misma que aparecía cuando hacia trampa apostando-. ¿Si no puedes cumplir con esta simple misión como esperas convertirte en Hokage?

El cambio de actitud de Naruto fue instantáneo, casi tanto como la comida que le encantaba comer.

- ¡Puede hacer cualquier misión que me mandes Obaasan! –afirmó prepotente mientras cruzaba los brazos sobre su pecho-. ¡Y está no será la excepción! ¿Cuándo nos vamos, dattebayo?

Tsunade y Kakashi sonrieron satisfechos, mientras nuevas gotas de sudor aparecían en la cara de Sasuke, ¿acaso Naruto era tan fácil de manipular? Tal vez si le hubiera dado suficiente ramen para un mes completo la rubia lo habría escoltado hasta la mismísima cueva de Orochimaru. Aparto esos absurdos pensamientos de su mente, sacudiendo su cabeza. Kakashi-sensei tenía razón, pasar demasiado tiempo sumido en tus pensamientos puede volverte loco.

Sakura apretó los puños y miró con creciente rencor a Uzumaki Naruto ¿Por qué todo mundo insistía en consentir a la rubia? Hasta Tsunade-sama…

- Ne, Kakashi-sensei –dijo Naruto llamando la atención del peliplateado. El aludido volteó su rostro hacia ella curvando su ojo visible, indicándole que tenía toda su atención-. Ya puedes soltarme, dattebayo.


(1) Tal vez le podamos conseguir mejor un novio, sensei, Je je je je.

¡Hola! Espero que les haya gustado este capítulo, que es una pequeña introducción de lo que viene…

Zaludos de Zaphy

Bajo la luz de la luna llena

Que iluminaba en todo su esplendor las blancas calles de Ellora

Ella solo suspiraba

Recordando los ojos azules de aquel halcón

Que había escapado alzando las alas al viento